domingo, 28 de septiembre de 2025

Nerviosismo europeo, armas milagrosas ucranianas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Dispuesta a todo para conseguir la ayuda de Estados Unidos en la guerra de Ucrania, a día de hoy eje central, si no único, de su política exterior, la Unión Europea no se ha molestado por los términos del acuerdo económico, que impone aranceles a los productos europeos, obliga a abrir el mercado continental a los productos agrícolas estadounidenses -cuya regulación es contraria a la de la UE- y compromete a los países miembros a adquirir un volumen de energía estadounidense por encima de sus posibilidades. Bruselas tampoco consideró humillante la reunión en el Despacho Oval, en el que sus representantes, acompañados de Starmer y Rutte, actuaron de guardaespaldas de Zelensky en una audiencia en la que se les informó del encuentro que habían mantenido los dos actores con capacidad de decisión en esta guerra, Rusia y Estados Unidos. Por supuesto, tampoco ha habido quejas sobre las órdenes que Donald Trump ha dado públicamente tanto al bloque como a los países miembros: cumplir con las promesas de adquirir las cantidades de energía que la UE afirmaba que eran solo declaraciones de intenciones que todas las partes sabían que no iban a cumplirse, cesar completamente las adquisiciones de petróleo y gas natural licuado ruso e imponer sanciones secundarias contra India y China que, sin duda, provocarían la respuesta de los dos países más poblados del planeta.

En febrero de 2022, la UE declaró la guerra de Ucrania existencial y solo vio una opción, vincular su suerte a la de Estados Unidos, el único país capaz de sostener la producción, logística y economía que implica un conflicto de alta intensidad prolongado en el tiempo entre dos ejércitos fuertemente armados. Esa postura ha sometido la posición geopolítica europea a los intereses de Estados Unidos, obligando a Bruselas a actuar con cuidado de no ofender a su socio transoceánico, para el que Ucrania es una herramienta útil en el desgaste de un enemigo histórico que es, además, aliado importante de su rival real, China, pero no es una cuestión existencial. Si con Joe Biden Bruselas podía contar con el apoyo de la Casa Blanca en prácticamente todos los aspectos relacionados con la guerra, aunque en ocasiones hubiera que presionar y ejercer de lobby para conseguir, por ejemplo, el permiso de Washington para que Ucrania utilizara misiles estadounidenses, británicos y franceses en territorio ruso, la llegada al poder de Donald Trump ha modificado el cálculo.

El Octavo Frente

Estados Unidos es la base de retaguardia insustituible del Estado judío, sin cuyo apoyo —económico, militar, político y diplomático— simplemente desaparecería en pocos meses.

Enrico Tomaselli, Sinistra in Rete

El periodista estadounidense Max Blumenthal describió acertadamente la guerra híbrida que Israel está librando en Estados Unidos, que, por ahora, se centra esencialmente en la propaganda, es decir, en el control de los medios de comunicación. Estados Unidos es la base de retaguardia insustituible del Estado judío, sin cuyo apoyo —económico, militar, político y diplomático— simplemente desaparecería en pocos meses.

El control de esta base de retaguardia es, por lo tanto, una cuestión vital para Israel. Hasta ahora, ha sido posible ejercerlo esencialmente a través de los lobbies sionistas en Norteamérica, de los que hay dos: uno, representado principalmente por el AIPAC, compuesto por los principales representantes de la comunidad judía, y otro, compuesto por aquellas iglesias evangélicas que ven a Israel como un paso fundamental hacia el advenimiento de una nueva era de Dios. Y el segundo ha sido durante mucho tiempo tan importante como el primero.

Estos dos lobbies han operado hasta ahora principalmente en dos niveles: alimentando las campañas electorales (a todos los niveles) de políticos firmemente alineados con Israel y difundiendo una narrativa que une a los dos países no solo por una raíz cultural compartida (judeocristiana, que también es popular entre muchos políticos europeos), sino también por una supuesta coincidencia en sus intereses estratégicos mutuos.

sábado, 27 de septiembre de 2025

Estados Unidos y el «capitalismo fascista»

La financiarización y la economía de la deuda han creado un monstruo que combina capitalismo, democracia y fascismo, lo cual no supone ningún problema para las clases dominantes. Debemos cuestionar la naturaleza del ciclo estratégico del enemigo y fijarnos un único objetivo: transformarlo en un ciclo estratégico de revolución.

Maurizio Lazzarato, Sinistra in Rete

«La acumulación primitiva, el estado de naturaleza del capital, es el prototipo de la crisis capitalista»
(Hans Junger Krahl)

El capitalismo no puede reducirse a un ciclo de acumulación, ya que siempre está precedido, acompañado y seguido por un ciclo estratégico definido por el conflicto, la guerra, la guerra civil y, posiblemente, la revolución.

El ciclo estratégico incluye la acumulación primitiva, tal como la explicó Marx, pero solo en su primera fase; le sigue el ejercicio de la violencia encarnada en la «producción» y su despliegue en forma de guerra y guerra civil cuando el ciclo económico pierde fuerza. Para una descripción completa del ciclo estratégico, debemos esperar al siglo XX, con su transformación en el ciclo de las revoluciones soviética y china, que corrigió y completó a Marx en varios aspectos.

Ambos ciclos funcionan juntos, entrelazando sus dinámicas, pero también pueden separarse: desde 2008, el ciclo de conflicto, guerra y guerra civil (y la eventual, improbable, revolución) se ha separado progresivamente del ciclo de acumulación en sentido estricto. Los bloqueos y estancamientos de la acumulación de capital requieren la intervención del ciclo estratégico, que funciona sobre la base de las relaciones de poder y la relación no económica amigo-enemigo.

Desde el auge del imperialismo, la importancia del ciclo estratégico no ha hecho más que aumentar. Ciclos de guerra, violencia masiva y uso arbitrario de la fuerza se han sucedido rápidamente. Estados Unidos impuso las reglas económicas y jurídicas del mercado global y el Nomos de la Tierra (orden mundial) en tres ocasiones (1945, 1971 y 1991).

viernes, 26 de septiembre de 2025

La mitad de la ciudad de Gaza se niega a huir mientras se intensifican los ataques israelíes


Maha Hussaini, Middle East Eye

Dima Abuaita empaquetó sus pertenencias más preciadas, junto con ropa y colchones, y las colocó junto a la puerta de la casa de su familia en el barrio de Rimal, en el centro de la ciudad de Gaza.

Lleva más de una semana en busca de un medio de transporte asequible para huir al sur de la Franja de Gaza en medio de los implacables ataques israelíes.

«No es que me niegue a salvar mi vida y la de mis hijos, es que no tengo una fortuna para poder mantenernos a salvo», dijo Abuaita a Middle East Eye.

«Necesito unos 5.000 shekels (1.500 dólares) sólo para trasladar mis pertenencias al centro o al sur de la Franja, otros 2.000 shekels (600 dólares) para una tienda de campaña y luego un alquiler mensual por el terreno para montarla. Sencillamente no puedo permitirme todo eso».

El mes pasado, Israel declaró que iba a ocupar por completo la ciudad de Gaza y que tenía la intención de obligar a todos los palestinos que se encontraban allí y en otras partes del norte —alrededor de 1,2 millones de personas en total— a desplazarse hacia el sur. Los implacables ataques israelíes desde el 11 de agosto han obligado a la mitad de la población de la ciudad a huir, dejando alrededor de medio millón de personas mientras los paracaidistas, respaldados por tanques, lanzan una ofensiva terrestre en varios barrios.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Tiempo de actuar


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Mi petición: Sean la fuerza que actúe. Actuemos juntos. Unámonos de una vez para detener la guerra de Rusia. Sabemos cómo garantizar la seguridad. Lo que necesitamos ahora es un fuerte impulso para forzar a Rusia hacia la paz”, escribió Volodymyr Zelensky en referencia a su sentida comparecencia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en la que utilizó el argumento de la paz para, sin sutilezas, exigir más intervención directa en la lucha contra Rusia, que aparentemente considera mundial y colectiva y en la que todos están obligados a participar. La visión que trasladó Zelensky, en la que “Rusia sin China no es nada”, es exactamente la misma que viene utilizando su principal proveedor, Estados Unidos, que desde hace varias semanas trata de calificar el conflicto de guerra proxy de Beijing contra Occidente, añadiendo que India tiene las manos manchadas de sangre por adquirir de Rusia el petróleo que garantiza ingresos suficientes para que el Kremlin pueda continuar luchando. Esta versión de los hechos ignora que Estados Unidos es el principal suministrador de armas y que en cada momento en el que, tanto antes como después de la invasión rusa, ha sido posible guiar el conflicto hacia la diplomacia, los aliados de Kiev han rechazado incentivar el diálogo.

Ante todo, la retorcida imagen de una guerra de China en la que Rusia es un mero proxy mientras India se lucra en la distancia es una proyección de la actuación estadounidense, que como insistió el lunes Donald Trump actualmente solo vende las armas que los países europeos posteriormente entregan a Ucrania. “No estamos gastando dinero en la guerra, la guerra está siendo financiada por la OTAN, y la OTAN está comprando nuestro equipamiento. De hecho, no quiero ganar dinero, pero estamos ganando dinero con la guerra”, afirmó. Rusia y Ucrania ponen los muertos; la Unión Europea la financiación y Estados Unidos se lleva los beneficios. Sin ninguna perspectiva de negociación y de nuevo en una fase de escalada, es previsible que las grandes empresas armamentísticas estadounidenses puedan seguir lucrándose de la desgracia ajena durante un largo periodo de tiempo, algo que parece haber dejado de preocupar a Donald Trump, que estoicamente recordó en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas que esperaba que la guerra de Ucrania fuera la más sencilla de resolver de las muchas que dice haber solucionado. Y aunque su discurso fue una mezcla de campaña para conseguir el Nobel de la paz y una intervención en el debate sobre el Estado de la Nación, el conflicto fue uno de los temas destacados. En sus reproches a los países europeos, a los que insistió -utilizando el argumentario habitual de la extrema derecha- que están siendo destruidos por la inmigración y las energías renovables, Donald Trump exigió el cese inmediato de las adquisiciones de petróleo y gas ruso y la imposición de las sanciones que ordenó la semana pasada por medio de un post en su red social personal. Trump, ejerciendo desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas de portavoz informal de la industria del gas y el petróleo de su país, busca que Estados Unidos se lucre aún más de la coyuntura de la guerra y se consolide la ruptura continental, que ha de perdurar más allá de un futuro cese de la violencia.

La amplia historia del narcotráfico estadounidense: una cronología

Icónica foto de Pablo Escobar y su hijo Juan Pablo frente a la Casa Blanca en Washington DC, en 1981

Misión Verdad


Múltiples eventos y situaciones históricas desnudan la relación estructural de ese país con el tráfico internacional de sustancias, y ponen en evidencia su hipocresía y falsa moral para emitir juicios sobre el tema y acusar a terceros países de "narcoestados".

Estados Unidos es, en realidad, el único gran narcoestado del planeta. La historia así lo demuestra. Ningún otro país ha desarrollado un vínculo tan profundo y sostenido en el tiempo con el narcotráfico como ese. En la cronología que se desglosa a continuación se destacan los hitos más resaltantes de la complicidad de Washington con el control comercial, económico y geopolítico de las drogas ilícitas a escala mundial.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Gaza y el neofascismo global

El apoyo a la guerra genocida sionista en Gaza terminó de socavar los últimos vestigios de credibilidad que tenían las potencias liberales occidentales en lo que respecta al respeto del derecho internacional

Gilbert Achcar, Jacobin

La mayoría de las últimas rondas electorales en los países occidentales (recientemente en Noruega y Alemania) han arrojado resultados preocupantes que confirman el auge de las fuerzas racistas de extrema derecha. Esto refuerza la caracterización de la época en la que vivimos como comparable a la era fascista entre las dos guerras mundiales del siglo pasado, pero con una nueva apariencia que afirma respetar la forma democrática e e de gobierno, entre otras nuevas características. De ahí que se tilde a estas fuerzas de neofascistas (véase «Ultraderecha – La era del neofascismo y sus rasgos distintivos», 4 de febrero de 2025).

Una de las características más preocupantes de la actual era neofascista es que incluye, además de los países de Europa continental, a los dos países occidentales que se enfrentaron al eje fascista en el siglo pasado en alianza con la Unión Soviética: Estados Unidos y Gran Bretaña. A medida que la transformación neofascista del régimen estadounidense, supervisada por Donald Trump y sus acólitos, se hace más evidente día tras día, Londres fue testigo el sábado pasado de la mayor manifestación organizada por la extrema derecha en la historia británica. Esto se produjo en un contexto en el que las encuestas de opinión pública indicaban que la extrema derecha, liderada por Nigel Farage, está por delante de los partidos laborista y conservador.

Borrar la existencia palestina en Cisjordania

Mohammad Alqeeq sostiene que las crecientes violaciones de "Israel" en Cisjordania, junto con el genocidio en Gaza, tienen como objetivo borrar la soberanía palestina mediante la expansión de los asentamientos, proyectos de anexión como el E1 y una limpieza étnica sistémica

Mohammad Alqeeq, Al Mayadeen

Las recientes violaciones israelíes, incluidas las más recientes en la aldea de Al-Mughayer, cerca de Ramala, y en Masafer Yatta, al sur de Al-Khalil, junto con las operaciones militares en Nablus, Yenín, Ramala y Tulkarem, demuestran un esfuerzo sistemático por socavar la soberanía palestina. Estas acciones atentan no solo contra la seguridad personal y económica, sino también contra los medios de vida y el acceso a los alimentos de los palestinos.

La política de "Israel" persigue múltiples objetivos:

  • Distorsionar la narrativa, no solo a través de los medios de comunicación, sino también en la práctica, expulsando a las comunidades beduinas y reemplazándolas por colonos. Estos colonos se introducen mediante asentamientos de estilo pastoral que imitan las tradiciones y costumbres beduinas, dando una apariencia de continuidad, lo cual refleja una política de limpieza étnica que ataca normas de vida enteras.
  • Esta fórmula de asentamiento sirve como un amortiguador geográfico inicial, una línea defensiva que conecta los asentamientos y al mismo tiempo limita la expansión territorial palestina.

Estas medidas complementan otras políticas israelíes contra los palestinos, como el endurecimiento de las restricciones a la vida cotidiana mediante la instalación de puertas de hierro y barreras militares en las entradas de las ciudades, la paralización del comercio y la inversión y la retención de los fondos de liquidación y de los ingresos fiscales.

martes, 23 de septiembre de 2025

El cielo de la OTAN


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Justo a tiempo para la semana grande de Naciones Unidas, en la que el foco de las relaciones internacionales se está en Nueva York, donde jefes de Estado y de Gobierno intentan colocar su discurso, los países europeos se han encontrado con un nuevo argumento que utilizar contra Rusia: las “provocaciones” contra la Unión Europea y la OTAN. La incursión de un máximo de 19 drones rusos -gran parte, si no todos ellos, señuelos sin carga explosiva- y la supuesta violación del espacio aéreo estonio en el Báltico siguen siendo presentados como un punto de inflexión.

El discurso político se adapta a las necesidades del guion, sin aferrarse necesariamente a la realidad, por lo que, en ocasiones, las declaraciones de las autoridades son más contundentes que los datos de los que disponen para formar su opinión. “En la semana transcurrida desde que aviones de combate de la OTAN se apresuraron a derribar varios drones rusos que habían cruzado el espacio aéreo de la alianza en Polonia, los funcionarios de inteligencia estadounidenses y occidentales no han podido determinar si la incursión fue accidental o un esfuerzo intencionado de Rusia para sondear las defensas aéreas occidentales y evaluar la respuesta de la OTAN”, escribía el fin de semana CNN, poniendo en cuestión las concluyentes declaraciones de algunas autoridades políticas. “No ha sido un error”, afirmó, por ejemplo, Emmanuel Macron, que en una entrevista concedida el domingo, anticipo de su aparición en Naciones Unidas, añadió que “simplemente hay un proyecto que consiste en destruir la mayor parte posible del territorio de Ucrania… y poner de relieve lo que ellos quieren, la debilidad de la OTAN”. Para dar por hechas las malas intenciones rusas no hacen falta evidencias sólidas, la opinión de los y las dirigentes de los países europeos es suficiente.

EEUU es la principal lavandería del narcotráfico global


Misión Verdad

EL LAVADO DE CAPITALES

Estados Unidos es el epicentro de las actividades de lavado de capitales del narcotráfico, según lo señalado en varios documentos claves emanados por gobiernos, incluido el estadounidense.

En primer lugar, los documentos titulados "Evaluación Nacional del Riesgo de Lavado de Dinero de 2024", "Evaluación Nacional del Riesgo de Financiamiento del Terrorismo de 2024" y "Evaluación Nacional del Riesgo de Financiamiento de la Proliferación de 2024", divulgados por el Departamento del Tesoro estadounidense, los cuales indican admisiones de vulnerabilidades sobre el lavado de capitales del narcotráfico en ese país.

En segundo lugar, el "Reporte Anual 2023-2024 de Fintrac (Financial Transactions and Report Analysis Centre of Canadá)", adscrito al gobierno canadiense, el cual aborda elementos centrales sobre las actividades de lavado de capital y legitimación de capitales del crimen y el terrorismo, que refiere métodos y estrategias de estas modalidades delictivas en Estados Unidos.

En tercer lugar, el documento "Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025", divulgado por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), adscrita al gobierno de Estados Unidos. Este material describe elementos en detalle sobre la existencia de un ecosistema financiero ilegal que se solapa con el sistema financiero legal en ese país, que facilita la legitimación de capitales provenientes del narcotráfico.

Finalmente, el "Informe Mundial sobre Drogas de 2024", publicado por la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd). También se usan datos del mismo informe correspondiente al año 2011.

lunes, 22 de septiembre de 2025

Trump destruye la economía de EEUU


Michael Hudson, Counter Punch

Trump ha provocado una crisis en la agricultura estadounidense con su utilización del comercio exterior como un arma en la Guerra Fría con China y Rusia, en la industria manufacturera como resultado de sus aranceles sobre el acero y el aluminio, de inflación de los precios al consumidor principalmente por sus aranceles, y en la vivienda asequible con sus recortes de impuestos que han mantenido altas las tasas de interés a largo plazo para hipotecas, compras de automóviles y equipos, y la desregulación de los mercados dando carta blanca a los monopolios para fijar los precios.

1. El empobrecimiento de Trump de la agricultura de EEUU

Trump ha creado una tormenta perfecta para la agricultura estadounidense, primero en su política de Guerra Fría que ha cerrado China como mercado para la soja, contra Rusia, segundo objetivo de su política arancelaria bloqueando las importaciones y, por lo tanto, aumentando los precios de los equipos agrícolas y otros insumos, y tercero por sus déficits presupuestarios inflacionarios que mantienen altas las tasas de interés para la vivienda y los préstamos hipotecarios agrícolas y la financiación de equipos, mientras mantiene bajos los precios de las tierras agrícolas.

Las guerras del imperio en Latinoamérica y el Caribe

Venezuela, igual que Cuba, está en guerra y la unión del pueblo con su gobierno y sus fuerzas armadas fue la que hasta ahora erigió una formidable barrera a las pretensiones del imperio

Atilio Borón, La Haine

El título de esta nota puede inducir a creer que el objeto de estas breves líneas será recordar las numerosas aventuras militares del imperialismo norteamericano en Nuestra América, sobre todo en Centroamérica y el Caribe, “la tercera frontera imperial” como felizmente la definiera el profesor y ex presidente de la República Dominicana Juan Bosch. Pero no: nuestro propósito es examinar las guerras actuales del imperialismo, las que al día de hoy se libran en contra de Cuba y Venezuela.

Pese a que la Cumbre de la CELAC 2014 declaró a Nuestra América como Zona de Paz, lo cierto es que los países arriba nombrados son víctimas de una guerra no declarada pero no por ello menos perjudicial. Los cambios en “el arte de la guerra” a lo largo de las últimas décadas han tenido como una de sus consecuencias invisibilizar el enorme daño que hoy se puede infligir a las poblaciones agredidas y ocultar, al menos parcialmente, la responsabilidad criminal que le cabe al país agresor. En los casos que nos ocupan, EEUU es quien sin mediar una declaración formal de guerra, que requeriría una ley del Congreso de ese país, lleva más de sesenta años haciéndole la guerra a Cuba, con total impunidad, y diez años a Venezuela.

El caso venezolano se distingue del cubano porque existe una Orden Ejecutiva firmada el 9 de marzo del 2015 por el entonces presidente Barack Obama mediante la cual se declaraba la “emergencia nacional” ante la “amenaza inusual y extraordinaria que la situación de Venezuela suponía para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU.” Es difícil al releer estas líneas no pensar en la soberana ridiculez de dicha Orden Ejecutiva. ¡La “seguridad nacional” de la mayor potencia militar y financiera del planeta amenazada por la Venezuela bolivariana!

domingo, 21 de septiembre de 2025

Esparta o Masada

Israel ya no es capaz de ejercer suficiente disuasión ni de llevar a cabo —rápida y brutalmente— una guerra decisiva, y en cambio se encuentra atrapado en una guerra de desgaste cada vez más difícil de sostener

Enrico Tomaselli, Sinistra in Rete

En cualquier conflicto, las palabras se usan para oscurecer la realidad, si no para mistificarla. Y, por supuesto, el último estallido cinético de la larga guerra de liberación en Palestina no es la excepción. Cuando Netanyahu y su banda de fanáticos mesiánicos hablan del Gran Israel y de la "reconfiguración de Oriente Medio", están encubriendo con un lenguaje triunfalista y ambicioso lo que, en realidad, es un plan estratégico nacido de profundas preocupaciones.

Desde su fundación, Israel siempre ha tenido el imperativo de mantener una clara superioridad militar sobre sus vecinos. Este objetivo se reafirmó con la Guerra de los Seis Días (1967) y la Guerra del Yom Kipur (1973). Este marco estratégico se estabilizó con los Acuerdos de Camp David (1978), sentando las bases para la seguridad duradera de las fronteras israelíes y dejando la lucha contra la resistencia palestina como única preocupación.

Pero tan solo unos meses después, se produjo un acontecimiento destinado a trastocar el equilibrio geopolítico de la región: la Revolución Islámica en Irán. Esta revolución, entre otras cosas, al derrocar al shah Mohammed Reza Pahlavi, privó a Estados Unidos e Israel de un importante aliado. Desde entonces, la política israelí se ha caracterizado siempre por la necesidad de contener el crecimiento de países y fuerzas hostiles, ya sea mediante la acción militar directa, la desestabilización o dirigiendo la política estadounidense en esa dirección. Las revelaciones del general Wesley Clark, excomandante supremo aliado de la OTAN, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, sobre el plan del Pentágono de atacar siete países en un período de cinco años (Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán), se enmarcan precisamente en este último marco: convencer a las administraciones estadounidenses de que los intereses israelíes son, de hecho, también intereses estadounidenses.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Desacoplamiento

Alain de Benoist sostiene que la presidencia de Donald Trump representa un punto de inflexión histórico que marca el fin del orden mundial liberal y la «desconexión» de Europa con respecto a Estados Unidos

Alain de Benoist, Arktos Journal

No hay que dejarse impresionar por los caprichos de Donald Trump. Detrás de los cambios de opinión, las afirmaciones contradictorias y los giros de rumbo que le caracterizan, hay una visión subyacente: solo importa Estados Unidos, el resto no cuenta para nada. En este punto, Trump piensa como sus predecesores, pero con dos diferencias importantes.

La primera es que ya no ve la utilidad de justificarse recurriendo a la propaganda misionera habitual en favor de ideales sublimes («democracia y libertad»). Dice sin rodeos que es a tomar o dejar.

La segunda es que ha comprendido claramente que las aventuras militares le cuestan a Estados Unidos mucho más de lo que le reportan. Por eso quiere que todo pase por el comercio.

Un cambio histórico

Trump no es ni aislacionista ni pacifista: sabe muy bien que el «comercio pacífico» no excluye las agresiones comerciales, el chantaje o las conquistas comerciales. Trump no está interesado fundamentalmente ni en la política, ni en la geopolítica, ni en las ideas, ni en la diplomacia, ni en las relaciones internacionales. Solo le interesan las relaciones de poder y los negocios. Como buen negociador, no tiene en principio amigos ni enemigos, sino socios comerciales. Según él, todo se puede comprar o vender, incluso Gaza o Groenlandia. Además, es un capitalista neomercantilista: en cualquier acuerdo comercial debe haber un ganador y un perdedor (siempre es un juego de suma cero).

La peligrosa era del victimismo asesino


Andrea Zhok, L'AntiDiplomatico

Al descubrir que la mayoría (73% según la última encuesta) de la población israelí civilizada, educada y democrática apoya algún tipo de "solución final" para los palestinos, uno solo puede preguntarse: ¿cómo es posible? ¿Cómo es posible que alguien, ante formas manifiestas y constantes de abuso y violencia contra personas inocentes (niños, ancianos, civiles), siga defendiendo con serenidad estas actividades?

La respuesta es realmente sencilla: en el caso de la población israelí, se trata de una población que ha internalizado educativamente una visión de sí misma como víctimas de la historia, como sujetos frágiles y oprimidos, que por lo tanto tienen un derecho implícito a una "autodefensa preventiva" de 360°.

En esencia, dado que "nosotros" estamos en deuda con la historia y la humanidad, podemos permitirnos lo que otros no pueden. La posición de víctima ejemplar nos coloca en una posición de superioridad moral insuperable, lo que simplifica enormemente cada decisión: no tengo que sopesar lo correcto y lo incorrecto porque todo lo que hago cae, por definición, en una forma de "autodefensa preventiva". Simplemente asumo que el otro puede representar, desde cualquier perspectiva, una amenaza para mí, y mi rol de víctima me legitima para recurrir a cualquier forma de acción represiva.

Una dinámica perfectamente análoga se puede ver en las legitimaciones “progresistas” que han estado llegando en los últimos dos días desde el asesinato de Charlie Kirk.

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