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viernes, 6 de marzo de 2026

Cómo Israel convirtió la promesa «America First» en una guerra eterna para Trump

"La influencia extranjera es uno de los enemigos más perniciosos del Gobierno republicano"
(George Washington)

Alejandro Marcó del Pont, El tábano economista

El 28 de febrero de 2026, las explosiones que sacudieron Teherán no solo alcanzaron los enclaves subterráneos del programa nuclear iraní, su onda expansiva viajó miles de kilómetros hasta fragmentar el cemento político sobre el que Donald Trump había construido su segunda presidencia. En una operación de una audacia y un riesgo extremos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en coordinación con Israel, lanzó el ataque más contundente contra Irán desde la crisis de los rehenes de 1979.

El objetivo declarado por la Casa Blanca era quirúrgico y clásico: eliminar de una vez por todas la amenaza de las instalaciones nucleares y el arsenal de misiles balísticos de la República Islámica. Pero la magnitud de lo que se vivió en la madrugada —con informes que hablaban no solo de bombas sobre centrifugadoras, sino de un misil que alcanzó el búnker donde se refugiaba el líder supremo, Alí Jamenei— delataba una ambición mucho mayor: la decapitación del régimen y su colapso definitivo.

Sin embargo, la pregunta que flota sobre los escombros de Teherán y sobre los mercados de Nueva York no es tanto si Irán puede reconstruirse, sino si Estados Unidos y su presidente podrán sobrevivir a las consecuencias de su propio éxito militar. La paradoja posee una belleza trágica propia de un drama griego. Donald Trump, el presidente que llegó al poder prometiendo enterrar las «guerras eternas» y poner «América Primero», acaba de abrir la puerta a un conflicto de desgaste en Oriente Próximo que amenaza con devorar su legado, su base electoral y la estabilidad de la economía global. Y todo apunta a que no lo hizo solo, que fue conducido hacia allí, con la precisión de un relojero suizo, por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

jueves, 5 de marzo de 2026

La estrategia no declarada de Estados Unidos e Israel contra Irán y la contraestrategia de Teherán

Amro Allan sostiene que la campaña estadounidense–israelí no busca un colapso inmediato del régimen, sino debilitar estructuralmente a Irán y “preparar las condiciones” para su eventual derrocamiento. Pero la contraestrategia de Teherán pretende reformular la disuasión y salir de la guerra más fuerte, no simplemente intacta.

Amro Allan, Al Mayadeen

Cuatro días después del asalto sionista–estadounidense a la República Islámica (un acto de agresión injusto e ilegal) y con el desempeño en el campo de batalla y las limitaciones operativas de ambos bandos ahora más visibles, es posible ofrecer una evaluación más fundamentada de la lógica estratégica que guía a los principales actores de la guerra, dejando de lado, en la medida de lo posible, las afirmaciones infladas y las posturas retóricas que a menudo dominan la cobertura mediática.

El carácter del ataque inicial, que culminó con el ataque criminal contra el líder supremo de Irán, Sayyid Ali Jamenei, junto con un grupo de figuras importantes, sugiere que el bando atacante entró en la guerra con una estrategia orientada hacia uno de dos resultados, dependiendo de cómo se desarrollara la fase inicial.

El primer resultado, ampliamente difundido en los comentarios contemporáneos, fue un colapso estatal rápido y dramático desencadenado por la abrupta destitución de los tomadores de decisiones iraníes, creando un vacío político que las redes internas alineadas con Occidente podrían explotar para apoderarse de palancas clave del poder. Cualesquiera que fueran las intenciones detrás de la huelga inicial, ese escenario no se materializó inmediatamente después. En cambio, la continuidad del mando del Estado, la cohesión institucional y la capacidad de absorber el impacto demostraron ser más resistentes de lo que los atacantes parecen haber asumido.

La eterna hambre de petróleo: cómo Occidente ha asfixiado a Irán durante cien años

Desde la rapiña petrolera colonial en 1909 hasta la amenaza actual de un infierno regional: la injerencia de Occidente en Irán constituye una cadena de golpes de Estado, marionetas y geopolítica cínica en torno al petróleo
Mossadegh aclamado por la multitud tras la nacionalización de la Compañía Anglo-Persa de Petróleo. 1953


Marc Vandepitte, Rebelión

La Compañía Anglo-Persa de Petróleo

Todo comenzó en 1909 con la fundación de la Compañía Anglo-Persa de Petróleo bajo el amparo del Imperio Británico. Durante décadas la riqueza iraní fluyó directamente hacia Londres, mientras la población local vivía en la pobreza. Este modelo colonial fue bruscamente perturbado en 1951 con el ascenso de Mohammad Mossadegh.

Mossadegh era un demócrata laico que fue elegido primer ministro por el parlamento iraní. Introdujo una serie de reformas sociales y políticas progresistas, como la seguridad social, la protección de alquileres y reformas agrarias. Pero lo más notable fue la nacionalización de la industria petrolera iraní. La creación de la National Iranian Oil Company (NIOC) fue un momento histórico de autodeterminación que Occidente no toleraría.

La reacción no tardó en llegar. En 1953 la CIA y el MI6 organizaron el infame golpe de Estado «Operación Ajax». Mossadegh fue depuesto y puesto bajo arresto domiciliario hasta su muerte. Se sacrificó la democracia para asegurar el suministro de petróleo a Occidente. Fue una recolonización de facto de un país soberano.

El sha como testaferro del capital

Tras el golpe se restauró la monarquía el sha, Mohammad Reza Pahlavi. Era la marioneta perfecta para Washington y Londres. En 1954 firmó un acuerdo de consorcio mediante el cual el petróleo iraní se repartió entre cinco grandes empresas estadounidenses, British Petroleum y Shell.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Irán: las bombas y mentiras de Israel y EEUU

Hace 14 años, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu mostraba un gráfico que según él, representaba el avance del programa nuclear iraní, Asamblea General de las Naciones Unidas en New York. (Sept. 27, 2012). Su ataque contra Irán el viernes pasado plasma un plan de décadas para destruir al país del Golfo. (Lucas Jackson/Reuters)


Editorial de La Jornada

En los primeros tres días de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las mentiras volaron más rápido que los misiles. De hecho, la agresión se sustenta en casi un siglo de bulos occidentales contra la nación persa, que se iniciaron cuando ésta intentó sacudirse el yugo colonial británico. En la actualidad, Irán es uno de los países más demonizados por la propaganda de Washington y sus aliados, la cual critica los excesos autoritarios de régimen teocrático pero omite deliberadamente el papel occidental en el surgimiento y consolidación del gobierno de los ayatollah.

Políticos, medios de comunicación, académicos y los grupos paraempresariaes que se autodenominan representantes de la “sociedad civil” aseguran desear para los iraníes un régimen laico, democrático, modernizador y moderado, pero olvidan mencionar que Irán ya se había dado a sí misma un gobierno con todas esas características, el del primer ministro Mohammad Mosaddegh (1951-1953). Cuando el dirigente intentó nacionalizar la Anglo-Persian Oil Company (antecesora de la actual British Petroleum), el imperio británico reaccionó con un guion que Estados Unidos repetiría una y otra vez al tomar la batuta del imperialismo mundial: acusó al mandatario de “comunista”, saboteó la economía del país, le impidió comerciar con su propio petróleo y, finalmente, con la ayuda de Washington, depuso a Mosaddegh e instaló un gobierno títere encabezado por un monarca inventado, el sha Mohammad Reza Pahlavi. Reza sumió a Irán en un permanente baño de sangre perpetrado por sicarios entrenados por la CIA y el Mossad. La policía política del sha, Savak, torturó y asesinó a todos los políticos y simpatizantes de la democracia, además de despilfarrar la riqueza petrolera en una vida de lujos y excesos que se exhibían sin pudor frente a un pueblo depauperado.

martes, 3 de marzo de 2026

La guerra de EEUU-Israel contra Irán confirma que estamos en la Tercera Guerra Mundial


Michael Hudson, Sovereingnista

El viernes pasado, el mediador de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Omán, el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Badr Albusaidi, reveló la fingida afirmación del presidente Trump de amenazar con una guerra con Irán porque había rechazado sus demandas de renunciar a lo que afirmó era su impulso para construir su propia bomba atómica. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán explicó en el programa “Face the Nation” de la CBS que el equipo iraní había acordado no almacenar uranio enriquecido y había ofrecido una "verificación completa y exhaustiva por parte del OIEA"

Esta nueva concesión fue "un punto de inflexión nunca antes alcanzado". Y creo que si podemos capturar esto y desarrollarlo, creo que un acuerdo está a nuestro alcance" para llegar a "un acuerdo de que Irán nunca, jamás, tendrá un material nuclear que pueda crear una bomba". “Creo que esto es un gran logro”

Subrayando que este cambio "ha sido muy pasado por alto por los medios", enfatizó que pedir "cero existencias" iba mucho más allá de lo negociado durante la administración Obama, porque "si no se puede almacenar material enriquecido, entonces no hay forma de crear una bomba"

El ayatolá Ali Jamenei –que ya había emitido una fatwa contra algo así y repetía esta posición año tras año– convocó a los líderes chiítas y al jefe militar de Irán para discutir la ratificación del acuerdo que preveía la renuncia al control del uranio enriquecido para evitar la guerra.

lunes, 2 de marzo de 2026

El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad

Israel y EEUU buscan más hegemonía regional, control de recursos naturales, rutas para su transporte y un escenario que facilite la anexión ilegal israelí de territorios ajenos y contenga el crecimiento de China

Olga Rodríguez, el Diario.es

El ataque de EEUU e Israel contra Irán es ilegal y constituye lo que en derecho internacional se llama “crimen de agresión”. El Gobierno israelí de Netanyahu lo ha denominado “ataque preventivo” y varios medios europeos han usado ese término como definición en sus titulares. No hay nada preventivo en bombardear un país que no se disponía a atacar, y así lo han subrayado varios relatores de Naciones Unidas y otros expertos en derecho internacional: “El cambio de régimen preventivo es un delito internacional”.

Israel y EEUU han lanzado su segunda guerra contra Irán en ocho meses. Con sus bombardeos no solo buscan un cambio de régimen, también pretenden aumentar su hegemonía en la región, en la que solo el Estado israelí cuenta con armamento nuclear. Como era previsible, Irán respondió lanzando ataques contra Israel y contra bases militares y aeropuertos en varios países del Golfo.

Pese a las excusas esgrimidas, parecidas a las fabricadas en 2003 para justificar la invasión ilegal de Irak, las causas reales de esta guerra de agresión contra Irán no tienen que ver ni con el programa nuclear iraní ni con las reivindicaciones de libertad para su pueblo.
El argumento de que Irán podría terminar fabricando armas nucleares es un relato que Netanyahu usa desde 1992. Israel tiene armamento nuclear. Irán, no.
Más hegemonía

El Gobierno de Israel busca reforzar su hegemonía regional y avanzar en su proyecto colonial. A través del genocidio en Gaza ha consolidado su ocupación y anexión ilegal de territorio en la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán sirios y más allá.

domingo, 1 de marzo de 2026

El delirio inalcanzable del Imperio: extinguir una Civilización


Pasquale Liguori, l'Anti Diplomatico

Lo que el mundo está presenciando no es otra sacudida de tensión regional no resuelta, ni una escalada calculada entre potencias rivales que han estado luchando durante décadas. Es algo radicalmente diferente: el absurdo diseño de borrar un Estado del mapa de la historia. Calificar la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán como una “guerra existencial” es ahora un eufemismo que no hace justicia ni remotamente a la realidad de los hechos, porque lo que se desarrolla ante nuestros ojos es una campaña de intento de aniquilación del Estado librada abiertamente, mientras gran parte del mundo finge no ver.

El objetivo, además, ya no es la contención nuclear ni un cambio de régimen declarado hecho pasar por “democratización”. Las palabras de Trump sobre “la desmilitarización total” y las declaraciones de los líderes sionistas prometiendo, con la facilidad de aquellos que saben que no rinden cuentas a nadie, atacar el liderazgo de Irán “pasado, presente y futuro”, revelan una agenda que trasciende la política: a Irán no se le pide que deje de ser una República Islámica, sino simplemente que deje de existir como Estado.

Privar a un Estado de toda capacidad de desarrollo tecnológico y defensivo significa mucho más que neutralizarlo, porque equivale a condenarlo a la precariedad, negándole la posibilidad misma de reconstituirse como entidad soberana en el futuro. Se trata de una pretensión de sumisión total que va más allá de la rendición incondicional, del llamado a dejar de existir como sujeto político de la historia.

jueves, 26 de febrero de 2026

Francia y el Reino Unido acercan el reloj nuclear a la medianoche

Rusia no tolerará este tipo de maniobras y podría responder contra cualquiera de los actores involucrados.

Lucas Leiroz, Strategic Culture

Una vez más, el Reloj del Juicio Final se acerca a la medianoche.

Nuevas revelaciones hechas por el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, el SVR, indican una preocupante profundización de la participación europea en el conflicto ucraniano. Según información publicada recientemente, Francia y el Reino Unido están coordinando un plan conjunto para transferir armas nucleares o dispositivos radiológicos a Ucrania. De confirmarse, una iniciativa de este tipo representaría un cambio cualitativo en el conflicto, aumentando significativamente el riesgo de confrontación directa entre potencias nucleares.

Según el SVR, el proyecto implicaría el envío de componentes tecnológicos y materiales estratégicos que permitirían el montaje de estas armas en territorio ucraniano. La fragmentación de los envíos, con piezas entregadas por separado y ensambladas localmente, tendría como objetivo reducir el costo político de la operación para Londres y París, creando espacio para una negación plausible. Formalmente, se podría afirmar que las armas fueron desarrolladas independientemente por Kiev, aunque los insumos esenciales se originarían en el extranjero.

Entre las posibilidades mencionadas por las autoridades rusas está la transferencia de ojivas de estándar francés utilizadas en sistemas de lanzamiento naval. Al mismo tiempo, supuestamente habría orientación técnica para la producción de dispositivos radiológicos basados en componentes industriales británicos y franceses.

martes, 24 de febrero de 2026

Mucho más que un pulso de fuerzas

Gaza, Venezuela e Irán demuestran a EEUU que la falta de límites morales resulta insuficiente y que la capacidad de resistencia resulta ser un límite insuperable

Enrico Tomaselli, La Haine

El discurso de Rubio en la Conferencia de Múnich, como ahora se reconoce casi universalmente, tuvo el mérito de aclarar lo que gran parte del Sur global sabe desde hace tiempo y lo que algunos políticos y analistas occidentales sostienen:
que la retirada táctica de EEUU, su aparente atrincheramiento en el hemisferio occidental no tiene ninguna relación con su reafirmada vocación hegemónica global.
Washington elegirá el cuándo, el cómo y el dónde, pero no dudará en utilizar la fuerza militar no solo para imponer su voluntad política, sino también para apoderarse literalmente de los recursos de otros países, siempre que lo considere necesario.

Despojado del lenguaje diplomático, aunque sea algo brutalista como el de Trump, es una declaración de guerra al mundo.

Y está muy claro que esta guerra tiene a Rusia y China en primera línea, ya que son los países mejor situados para contrarrestar las ambiciones hegemónicas de EEUU, incluso militarmente.

En los últimos años, al menos desde 2022, hemos visto varios ejemplos de esta estrecha sinergia entre las ambiciones hegemónicas y el uso de la fuerza, empezando por Ucrania, donde se puso en marcha una estrategia planificada desde hacía tiempo, destinada tanto a debilitar a los vasallos europeos como a la derrota política y militar de Rusia.

La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo


Andrea Zhok, Arianna Editrice

La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo.

Israel está ejerciendo toda la presión que puede sobre la administración estadounidense para que lleve a cabo el ataque. El hecho de que una guerra total difícilmente dejaría intacto a Israel no parece preocupar ni a Nethanyahu ni a los israelíes, quienes, según las encuestas, son mayoría a favor de un conflicto.

Trump también ha acumulado un potencial bélico completamente fuera de lo común, francamente desproporcionado para un engaño.

Y, sin embargo, el ataque, según múltiples rumores, ya ha sido pospuesto dos veces.

Y las razones de estos aplazamientos son bastante claras.

En los últimos meses han llegado a Irán numerosos aviones de carga procedentes de Rusia y China. Que se trate de entregas extraordinarias de armamentos es un secreto a voces.

Además, China parece estar poniendo a disposición directamente su sistema de detección aeroespacial, con algunos de sus propios barcos enviados al Golfo Pérsico, lo que prácticamente permite a Irán detectar también la tecnología furtiva estadounidense.

lunes, 23 de febrero de 2026

¿Quien puede detener la ambición imperial de Trump?

La economía hiperfinanciarizada de EEUU se está derrumbando bajo su propio peso. Y la crisis más inmediata hoy en día es el estallido de la burbuja de la inteligencia artificial

Alastair Crooke, Observatorio Crisis

Ahora podemos ver con mayor claridad el camino elegido por Trump: tras Davos y Múnich, tenemos algo más de luz tanto sobre las ambiciones desmesuradas del emperador como sobre los medios con los que espera alcanzarlas.

No obstante, puede que sea demasiado tarde. Las políticas del pasado lastran el futuro de EEUU. Rusia por sí sola quizá no sea capaz de romper la burbuja de Trump, pero China, Rusia e Irán juntos sí pueden, y es posible que lo hagan.

En Múnich, Marco Rubio expuso el contexto de una ambición descaradamente audaz: su premisa se basa en la opinión de que la descolonización fue, en realidad, un siniestro complot comunista que destruyó 500 años de imperios occidentales:
Durante cinco siglos, antes del final de la II Guerra Mundial, Occidente se había expandido: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados y sus exploradores salieron de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo.

Pero en 1945, por primera vez desde la época de Colón, se estaba contrayendo. Europa estaba en ruinas. La mitad vivía tras un telón de acero y el resto parecía que pronto seguiría sus pasos. Los grandes imperios occidentales habían entrado en un declive terminal, acelerado por revoluciones comunistas ateas y levantamientos anticolonialistas que transformarían el mundo y cubrirían de hoz y martillo rojos vastas extensiones del mapa en los años venideros.
Su idea principal es que ese declive anticipado era una elección, y es una elección que Trump se niega a hacer:

sábado, 21 de febrero de 2026

Una nueva guerra en Oriente Medio parece sólo cuestión de tiempo


Lucas Leiroz, Strategic Culture

Las crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos/Israel están llegando a un punto crítico. La retórica agresiva, los movimientos militares y los sucesivos intercambios de amenazas veladas indican que la situación se dirige hacia un peligroso punto de inflexión. Aunque el discurso diplomático todavía se mantiene formalmente, todo sugiere que no habrá ningún acuerdo capaz de satisfacer a las partes involucradas. El estancamiento estratégico es demasiado profundo y los intereses en juego son existenciales para ambas potencias de Oriente Medio.

Washington continúa su política de máxima contención contra Teherán, sostenida por sanciones económicas y presión militar indirecta. Tel Aviv, a su vez, considera el avance del programa estratégico de Irán como una amenaza existencial. Teherán ha consolidado una postura de disuasión activa, ampliando sus capacidades de respuesta y preparación para el combate. Ya es posible decir que el escenario actual es sustancialmente más tenso que el que precedió a las hostilidades de 2025.

En este contexto, la posibilidad de un acuerdo diplomático amplio parece cada vez más remota. Las demandas son incompatibles: mientras el eje Washington–Tel Aviv insiste en severas limitaciones estratégicas, Teherán rechaza cualquier medida que comprometa su soberanía o capacidad defensiva. El entorno internacional tampoco presiona a Irán hacia concesiones, ya que la multipolaridad emergente reduce el aislamiento iraní y ofrece nuevas alternativas económicas y militares.

Estados Unidos declara la Tercera Guerra Mundial


Enrico Tomaselli, Sinistra in Rete

Al igual que la Conferencia de Múnich de 1938, en otros aspectos, la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2026 podría ser el preludio de la Tercera Guerra Mundial. El discurso de Marco Rubio —no por casualidad, el verdadero deus ex machina de la política exterior estadounidense— es, de hecho, nada más y nada menos que una declaración de guerra del imperio estadounidense contra el resto del mundo. Aunque se pronunció en un tono mucho más melifluo que el de J.D. Vance el año pasado, el contenido de su discurso es extremadamente violento; y si Vance había venido a reprender a los europeos, injustamente (pero no del todo) acusados ​​de ser un peso muerto para Estados Unidos, Rubio ha venido a lanzar un doble desafío: a los europeos, a quienes esencialmente les dijo que o eligen ponerse del lado de Washington en su cruzada o estarán en contra, y a todo el mundo no occidental, a quienes dice que rediseñarán todo el orden global —obviamente a su medida y gusto— y que así será, les guste o no.

En esencia, Rubio está reviviendo la idea del destino manifiesto, propuesta por primera vez por O'Sullivan en 1845. Esta es, en última instancia, la base ideal sobre la que los neoconservadores construirán más tarde todas sus estrategias para la dominación estadounidense. El Secretario de Estado, quizás la figura neoconservadora más poderosa de la historia, está masticando y escupiendo como chicle , adaptándola a la situación actual. La única innovación real, en cierto sentido, es la inversión de la posición de Vance: del desprecio por los europeos a la afirmación de una presunta, si no completamente inexistente, civilización occidental que une a las dos orillas del Atlántico. La referencia a una épica de colonización occidental , claramente vista desde la perspectiva de la conquista de Occidente, se traduce en un intento de ennoblecer las reivindicaciones hegemónicas estadounidenses y de reclutar ayudantes europeos invocando un pasado falsamente compartido.

Y esto, en sí mismo, es una manera de definir los términos de la relación imaginada en Washington entre Occidente y el resto del mundo.

martes, 17 de febrero de 2026

La gran lucha por el Poder: el choque del siglo XXI

El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI

Marc Vandepitte, Rebelión

Los bombardeos sobre Venezuela del 3 de enero solo pueden entenderse si se analiza el panorama general. El secuestro del presidente venezolano, el derrocamiento del gobierno sirio, los bombardeos sobre Irán, Yemen y otros países de la región, la guerra por delegación contra Rusia, la amenaza de sanciones de EEUU dirigida a los países BRICS y el revuelo en torno a Groenlandia no son hechos aislados, sino aspectos de una gran estrategia.

Vivimos en una época en la que la dominación histórica de una sola superpotencia, Estados Unidos, se está desmoronando visiblemente. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados occidentales intentan revertir esa tendencia de manera desesperada para salvar un statu quo que asegure su hegemonía, su control y las ganancias sobre la riqueza creada en otros lugares.

Este es el choque del siglo XXI, cuyo comienzo apenas hemos empezado a vislumbrar.

Un mundo en vuelco

Empecemos por la economía, donde el equilibrio de poder mundial se está desplazando rápidamente. El G7, el club de las siete naciones occidentales más ricas, cayó del 45% del PIB mundial en el año 2000 a cerca del 30% en la actualidad, mientras que el BRICS+ ya se sitúa en torno al 37%.1

Mientras tanto, el Sur Global desarrolla su propia industria y tecnología, con China como líder en vehículos eléctricos, energía solar, eólica e infraestructura digital. Esto permite que los países dejen de ser meros proveedores de materias primas y conserven una mayor parte de su propia riqueza.

domingo, 15 de febrero de 2026

¿Engañar a Trump para que bombardee Irán?

El régimen de Netanyahu se negará a proporcionar un "certificado kosher" para un acuerdo con Irán que no incluya la destrucción de los avanzados misiles iraníes

Alastair Crooke, La Haine

Netanyahu y sus partidarios ven cómo su estrategia hegemónica "explota": el régimen se hunde en una crisis interna, y él, al igual que Trump, se desespera. Necesita que Trump no solo bombardee Irán, sino que elimine por completo al país del tablero estratégico para mantener el impulso del proyecto de dominación del Gran Israel.

Con este fin, Netanyahu ideó un marco para una trampa iraní contra Trump; una trampa consistente en rebajar la prioridad del problema nuclear y reemplazarlo por el problema de los misiles iraníes como la principal amenaza existencial para Israel. Este fue el mensaje que Netanyahu transmitió a Trump en Mar-a-Lago.

Los medios israelíes insisten en que Trump, en la cumbre de Mar-a-Lago, dio luz verde a un ataque liderado por EEUU contra Irán. Esta información proviene de Israel, pero no ha sido confirmada por fuentes estadounidenses.

La cumbre llevó a EEUU a un nuevo intento de engañar a Irán para que proporcionara una falsa justificación para un importante ataque aéreo y con misiles balísticos contra Irán. Pero, como EEUU sabe desde las conversaciones de 2010 lideradas por el entonces negociador iraní Saeed Jalili, Irán insiste en que su defensa antimisiles no es negociable (como cabría esperar de cualquier nación soberana).

Irán ha dejado en claro a lo largo de los meses -desde que Trump lanzó en junio de 2025 los tímidos ataques contra sus instalaciones nucleares que, según Trump, "suprimieron" las capacidades nucleares de Irán- que, si bien Irán sigue abierto a la diplomacia sobre la conducta técnica de su programa nuclear, los derechos de Irán en virtud del TNP -enriquecer uranio para fines pacíficos- no son negociables.

jueves, 5 de febrero de 2026

Por qué Occidente no acepta la soberanía iraní

Desde 1953: Mohammad Mosaddegh, primer ministro elegido democráticamente, fue derrocado por británicos y estadounidenses por haber nacionalizado el petróleo iraní

Soumaya Ghannoushi, El Viejo Topo

"No seremos coaccionados, ni por gobiernos extranjeros ni por autoridades internacionales", advirtió el ex primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh al Consejo de Seguridad de la ONU en 1951.

Más de siete décadas después, mientras un grupo de ataque de portaaviones estadounidense entra en el Océano Índico y destructores con misiles guiados se dispersan por Medio Oriente, la advertencia de Mosaddegh parece menos historia y más un comentario en vivo.

Los buques de guerra no se posicionan al azar. Su movimiento indica una intención. De igual manera, los expedientes de inteligencia no suelen compilarse para descubrir la verdad, sino que se inventan para generar consenso para la acción militar: el marco para una intervención ya en marcha.

En este contexto, el régimen israelí ha entregado a Trump lo que considera evidencia decisiva de que las autoridades iraníes ejecutaron a cientos de manifestantes detenidos durante la reciente represión a escala nacional. Que Tel Aviv se presente ahora como el principal proveedor de pruebas contra Irán sería cómico, si no fuera tan grave lo que está en juego.

El Estado que ha impulsado incansablemente la guerra contra Teherán, que declara abiertamente un cambio de régimen en Irán como un objetivo estratégico y que tiene más que ganar que cualquier otro actor con el colapso de Irán, se presenta repentinamente como un testigo humanitario neutral. Por lo tanto, Tel Aviv ha sido ascendido a fiscal jefe; sus declaraciones fueron consideradas no como una defensa, sino como hechos.

martes, 3 de febrero de 2026

El dólar como la verdadera superarma de Estados Unidos

Stanislav Krapivnik escribe sobre Venezuela y los mecanismos ocultos del poder militar estadounidense.

Stanislav Krapivnik, Multipolar Press

El precio de la victoria

Tras el exitoso asalto a Venezuela y la captura de Maduro, Trump y los miembros de su gabinete —especialmente el secretario de Guerra, Pete Hegseth— comenzaron a alardear por todas partes de su arma secreta especial, que supuestamente les permitió entrar en Caracas y hacer lo que quisieron.

Las historias y los cuentos fantásticos se extendieron en todas direcciones y siguen haciéndolo. En Davos, Trump no se contuvo en absoluto; alardeó ante todo el mundo, gesticulando triunfalmente. «Aquí estamos, Estados Unidos; tenemos superarmas. Más vale que todos nos temáis, o si no...».
Pero quedan preguntas: ¿qué tipo de arma era? ¿Qué permitió a los estadounidenses volar a Caracas y acabar con casi un centenar de fuerzas especiales cubanas para capturar a Maduro?
Sí, los estadounidenses utilizaron un arma nueva, pero todo es mucho más banal de lo que parece a primera vista. Veámoslo más de cerca.

«La paz a través de la fuerza»: sobre la nueva estrategia militar de EEUU


Leonid Savin, Katehon

Las principales amenazas siguen siendo las mismas

El 23 de enero de 2026, el Ministerio de Guerra de EEUU publicó la Estrategia de Defensa Nacional, que lleva por subtítulo «Restaurar la paz a través de la fuerza para una nueva edad de oro de Estados Unidos». Inmediatamente llama la atención un importante vestigio que se ha colado en el título del documento: se habla de defensa, y no de guerra, aunque sería más correcto denominarlo Estrategia de Guerra, ya que el Pentágono ha sido renombrado definitivamente en la lógica de las acciones agresivas de EEUU en el extranjero a lo largo de muchas décadas, lo que ya se ha convertido en una especie de norma.

En las primeras páginas de la estrategia se hace hincapié en el hemisferio occidental e incluso se presenta un mapa de la época de la Ilustración, por cierto, con la indicación del Golfo de México, que Donald Trump intentó renombrar inmediatamente después de su regreso a la Casa Blanca.
«Esta estrategia difiere radicalmente de las grandiosas estrategias de las administraciones anteriores, que actuaron tras el fin de la Guerra Fría», se afirma en la sección sobre el entorno de seguridad.
Lo que se puede destacar en cuanto a las diferencias es el cambio del término «terrorismo». En el nuevo documento, este fenómeno se divide en dos secciones: el narcoterrorismo y el terrorismo islámico. Si la primera novedad se refiere directamente al Gobierno de Venezuela (y, al parecer, sirve de señal de advertencia para otros políticos de América Latina), la segunda revive la fobia de los neoconservadores de la era de George W. Bush, con la intención de demonizar el islam como tal.

viernes, 30 de enero de 2026

¿El fin de la soberanía estatal?

Alain de Benoist considera que el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la creciente tensión en torno a Groenlandia marcan el fin del orden mundial basado en la soberanía estatal, un cambio dramático que los europeos no están dispuestos ni preparados para aceptar, bajo su propio riesgo.

Alain de Benoist, Arktos

Los recientes acontecimientos en Venezuela han sido comentados de forma puramente partidista. Quienes detestan a Nicolás Maduro aplaudieron su secuestro, mientras que quienes lo aprecian gritaron de indignación. Ambas son formas igualmente detestables de perder de vista lo esencial.

La cuestión clave, de hecho, no es si Maduro es un “buen tipo” o un terrible dictador, sino entender que con este secuestro hemos entrado definitivamente en una nueva era: una en la que la soberanía de los Estados ya no es reconocida por el poder dominante.

El secuestro de Maduro tuvo lugar el 3 de enero, treinta y seis años después del del presidente panameño (y exinformante de la CIA) Manuel Noriega. Pero también, un mes después de que el propio Donald Trump concediera el indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a cuarenta y cinco años de prisión por narcotráfico por un tribunal de Nueva York. Donald Trump decidió esta intervención militar, llamada "Absolute Revolve", sin tener en cuenta el derecho internacional (del que, sin duda, se ha abusado mucho durante décadas) y sin siquiera consultar al Congreso, como le exigía la Constitución en principio. Esto le permitió llevar a cabo el secuestro del presidente en ejercicio de un estado soberano.

La verdadera lección de este secuestro es que Washington ahora se atribuye el derecho a actuar unilateralmente donde le plazca, incluso contra estados soberanos o países aliados. Desde su fundación, las Naciones Unidas se han definido como una «liga de estados soberanos». Si ya no hay estados soberanos, ya no tiene razón de existir.

jueves, 29 de enero de 2026

Venezuela y la reacción de China

Muchos se han quejado de que China y Rusia no respondieron al ataque estadounidense contra Venezuela y se burlaron de la impotencia de Pekín. Pero las cosas no fueron exactamente así

Kurt Grötsch, Sinistra in Rete

China ha condenado enérgicamente la confiscación y violación de la soberanía de Venezuela, no solo a través de las palabras de su ministro de Asuntos Exteriores y otros portavoces gubernamentales. Además, ha adoptado una serie de medidas económicas, reconociendo que EEUU ha caracterizado el control del petróleo venezolano como una forma de frenar la presencia china en Sudamérica y obstaculizar su desarrollo.

En resumen, Pekín ha comprendido claramente que la agresión contra Venezuela constituye una declaración de guerra contra el mundo multipolar y los BRICS. Pocas horas después de conocerse la noticia del secuestro del presidente Maduro y de Cilia Flores, Xi Jinping convocó una reunión de emergencia del Comité Permanente del Politburó, que activó lo que los estrategas chinos denominan una «Respuesta Asimétrica Global», diseñada para contrarrestar la agresión contra sus socios del hemisferio occidental (lo que EEUU denomina la «Cosa Nostra»).

La primera fase de la respuesta se activó el 4 de enero, cuando el Banco Popular de China anunció discretamente la suspensión temporal de todas las transacciones en dólares estadounidenses con empresas relacionadas con el sector de defensa estadounidense. Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y General Dynamics han visto congeladas sus transacciones con China desde ese jueves.

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