El capitalismo, la crisis social y la desdemocratización de la economía
Nicola Bielli, Sinistra in Rete
Para la profesora Clara Mattei, el capitalismo contemporáneo no es un sistema en crisis debido a errores ocasionales o malas decisiones políticas. La crisis misma –precariedad generalizada, compresión salarial, creciente desigualdad, empobrecimiento del trabajo– representaría el funcionamiento normal del orden económico moderno. La austeridad, en esta lectura, no sería un accidente de la historia económica reciente, sino un instrumento estructural de gobierno.
En un largo discurso pronunciado durante el festival político-cultural Costituzione 2023 en San Daniele del Friuli, dedicado a la crítica económica y social, la economista italiana presentó una reconstrucción histórica y teórica radical: las políticas restrictivas adoptadas en las últimas décadas no fueron diseñadas para resolver crisis, sino para gestionarlas en beneficio del capital, regulando el trabajo y limitando el poder democrático en la esfera económica.
La idea que recorre todo el discurso es tan simple como disruptiva: la economía nunca es neutral. Detrás de cada elección fiscal, monetaria o industrial existen relaciones de poder social, intereses de clase y decisiones políticas precisas.
Mattei abre su análisis a partir de la realidad italiana, que describe como un laboratorio avanzado de las transformaciones del capitalismo occidental. Los datos de distribución de la riqueza se definen como “enfriamiento”. Una proporción mínima de la población concentra hoy enormes activos, mientras millones de personas experimentan pobreza absoluta, inseguridad laboral y pérdida de poder adquisitivo. El elemento que más llama la atención de la economista es la naturaleza simultánea de estos fenómenos: mientras aumenta el número de trabajadores pobres, también crece el número de súper ricos.
Según Mattei, esto no representa una contradicción del sistema, sino su resultado lógico. Las ganancias crecen precisamente porque disminuye la proporción de riqueza dedicada al trabajo. La compresión salarial, el debilitamiento sindical y la precariedad del empleo no serían, por tanto, anomalías temporales, sino condiciones necesarias para mantener altos niveles de acumulación de capital.



















