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miércoles, 11 de febrero de 2026

La élite criminal expuesta en los archivos de Epstein está enterrando la verdad

Ahora se sacrificará a un puñado de sus aliados más prescindibles para saciar nuestra sed de rendición de cuentas. Pero no se engañen: la cultura Epstein sigue viva y en plena actividad

Jonathan Cook, Middle East Eye

Se sacrificarán un puñado de figuras, pero sólo para proteger una cultura más amplia que cree que las reglas no se aplican a la élite gobernante.

Si le cuesta hacer frente a la interminable presión de comunicarse en un mundo cada vez más conectado, piense un momento en el difunto pedófilo en serie Jeffrey Epstein.

La avalancha de tres millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de EEUU confirma que Epstein pasó una cantidad excesiva de tiempo comunicándose con la enorme red de conocidos poderosos que había desarrollado.

Enviar correos electrónicos parece haber sido casi un trabajo de tiempo completo para él, y en cierto sentido, lo fue.

La atención personal que dedicó a multimillonarios, miembros de la realeza, líderes políticos, estadistas, celebridades, académicos y élites de los medios de comunicación fue su forma de mantenerse en el corazón de esta vasta red de poder.

Su agenda de contactos era un quién es quién de quienes moldean nuestra idea de cómo debería gobernarse el mundo. Pero también fue crucial para atraer a algunas de estas mismas figuras poderosas a su círculo más íntimo, a un mundo de fiestas privadas depravadas y explotadoras en Nueva York y en su isla caribeña.

Al parecer, hay otros tres millones de documentos aún retenidos. Su contenido, debemos suponer, es aún más incriminatorio para la élite global cultivada por Epstein.

lunes, 9 de febrero de 2026

Cuba está en peligro

Cuba enfrenta hoy una ofensiva contrarrevolucionaria abierta. En nombre del «malestar social», Washington apuesta a provocar una implosión interna para consumar la recolonización de la isla. Defender a Cuba no es una opción moral, sino una obligación política de la izquierda,

Valerio Arcary, Jacobin

La situación en Cuba ha empeorado cualitativamente tras el ataque del pasado 3 de enero a Venezuela y el consiguiente secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La interrupción de los suministros a Cuba de petróleo venezolano se ha visto en parte compensada por México, pero la decisión y la capacidad de ese país de seguir enviando petróleo a Cuba se ven hoy amenazadas. Trump apuesta a que apretando las tuercas del estrangulamiento económico de la isla se podrá atizar las llamas del malestar social y ya ha pronosticado el inminente colapso del gobierno cubano. La prensa estadounidense ha difundido declaraciones extraoficiales de funcionarios de la administración de Washington según las cuales existiría un plan para derrocar al gobierno de Cuba a más tardar a finales de 2026. En sus provocaciones, Trump llegó al extremo de declarar que Marco Rubio, actual Secretario de Estado y proveniente de una familia de origen cubano, podría ser un buen candidato para la presidencia de Cuba. Esta dramática avalancha plantea un desafío estratégico para la izquierda mundial, en especial la latinoamericana. La defensa de Cuba frente al imperialismo es cuestión de principios. El proyecto de derrocamiento del gobierno cubano es de naturaleza contrarrevolucionaria. La caída de ese gobierno sería una derrota histórica cuyo impacto podría compararse sólo con el derrumbe de la URSS en 1991. La restauración del capitalismo en Cuba sería despiadada y el país se convertiría una vez más en una semicolonia; o peor, en un protectorado estadounidense, similar al que existe en Puerto Rico, desenlace devastador para toda América Latina.

La situación interna de Cuba es de una inmensa penuria, lamentablemente cada vez más parecida a la de los años noventa del llamado «Período especial» que sobrevino al derrumbe de la URSS. Apagones de varias horas al día castigan a la población de la isla y ni siquiera las grandes ciudades se libran de ese flagelo. La escasez es generalizada, lo mismo de alimentos que de medicinas. La mayoría de la población vive en condiciones materiales de sacrificio. En 2024, Cuba solicitó ayuda al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, habida cuenta de la incapacidad para satisfacer por medios propios agudas necesidades nutricionales de los niños. Según estimaciones, la pandemia de Covid-19 hizo que la economía cubana se contrajera en más del 10% del PIB. La crisis sanitaria ha reducido casi a la nada el turismo y ha agravado la escasez de divisas fuertes —dólares y euros— esenciales para financiar importaciones y controlar la inflación. Desde 2020, cerca de un millón de cubanos han abandonado la isla en su lucha por la supervivencia.

viernes, 30 de enero de 2026

¿El fin de la soberanía estatal?

Alain de Benoist considera que el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la creciente tensión en torno a Groenlandia marcan el fin del orden mundial basado en la soberanía estatal, un cambio dramático que los europeos no están dispuestos ni preparados para aceptar, bajo su propio riesgo.

Alain de Benoist, Arktos

Los recientes acontecimientos en Venezuela han sido comentados de forma puramente partidista. Quienes detestan a Nicolás Maduro aplaudieron su secuestro, mientras que quienes lo aprecian gritaron de indignación. Ambas son formas igualmente detestables de perder de vista lo esencial.

La cuestión clave, de hecho, no es si Maduro es un “buen tipo” o un terrible dictador, sino entender que con este secuestro hemos entrado definitivamente en una nueva era: una en la que la soberanía de los Estados ya no es reconocida por el poder dominante.

El secuestro de Maduro tuvo lugar el 3 de enero, treinta y seis años después del del presidente panameño (y exinformante de la CIA) Manuel Noriega. Pero también, un mes después de que el propio Donald Trump concediera el indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a cuarenta y cinco años de prisión por narcotráfico por un tribunal de Nueva York. Donald Trump decidió esta intervención militar, llamada "Absolute Revolve", sin tener en cuenta el derecho internacional (del que, sin duda, se ha abusado mucho durante décadas) y sin siquiera consultar al Congreso, como le exigía la Constitución en principio. Esto le permitió llevar a cabo el secuestro del presidente en ejercicio de un estado soberano.

La verdadera lección de este secuestro es que Washington ahora se atribuye el derecho a actuar unilateralmente donde le plazca, incluso contra estados soberanos o países aliados. Desde su fundación, las Naciones Unidas se han definido como una «liga de estados soberanos». Si ya no hay estados soberanos, ya no tiene razón de existir.

miércoles, 28 de enero de 2026

El garrote contra Groenlandia y una crisis no resuelta

Región casi desconocida hace apenas algunos meses, Groenlandia irrumpió abruptamente como centro del mapamundi geopolítico mundial y puso a prueba su frágil equilibrio
Groenlandia vista desde el espacio. Getty Images

Sergio Ferrari, Rebelión

La tercera semana de enero, el hielo polar ártico de esa isla gigantesca se desplazó hasta la alpina Davos y calentó el debate en el Foro Económico Mundial, relegando los asuntos del temario a un plano virtualmente secundario. Además, mostró un punto de fuerte tensión entre Washington y sus aliados occidentales y debilitó las simpatías de la extrema derecha europea hacia su referente en la Casa Blanca.

Desde 1979, Groenlandia, con más de 2 millones de kilómetros cuadrados de superficie –el 81% bajo el hielo– ha funcionado como un país autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Colonizada por nórdicos procedentes de Islandia a fines del siglo X, tras un período de control noruego pasó a manos danesas en el siglo XVIII, relación que ha perdurado hasta hoy. En 2009 logró su autonomía, con derecho a la gestión judicial, policial y de recursos naturales, quedando en manos de Dinamarca la de relaciones exteriores y seguridad.

Centro del debate en el Foro

Ya en Davos, el martes 20 de enero el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, asumieron la iniciativa en la tematización de la crisis groenlandesa al poner en el mismo centro de sus declaraciones el concepto de una Europa “independiente”.

La soberanía y la integridad de este territorio danés autónomo no son negociables, subrayó von der Leyen, aunque dejando la puerta abierta a una posible colaboración con Estados Unidos para decidir sobre su futuro. Por otra parte, advirtió, los recargos arancelarios que propone Trump como retorsión a los países europeos que defienden la soberanía territorial de Groenlandia constituyen un “error”. Y prometió una respuesta europea “firme, unida y proporcionada” al tiempo que destacó la amistad que une a la Unión Europea con Estados Unidos. Días antes, el presidente estadounidense había amenazado a ocho países del Viejo Mundo -que movilizaron una pequeña tropa hacia la isla- con mayores aranceles si no le cedían Groenlandia.

Trump y el ICE arrastran a Estados Unidos a un precipicio

La policía secreta del gobierno de Trump volvió a asesinar a una persona a plena luz del día y está mintiendo descaradamente al respecto. El ICE debe ser abolido.

Ben Burgis, Jacobin

Alex Pretti era enfermero de la unidad de cuidados intensivos en un hospital para veteranos en Minneapolis. Uno de sus colegas le dijo al New York Times que «la expresión habitual en su rostro era una sonrisa». Ahora ha fallecido a los treinta y siete años, la misma edad que Renee Good, quien fue asesinada a tiros poco más de dos semanas antes en la misma ciudad. Ambos eran ciudadanos estadounidenses. Ambos fueron asesinados a tiros por agentes federales en las calles de Minneapolis mientras estaban desarmados.

Las declaraciones posteriores del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye al ICE y la Patrulla Fronteriza, han enfatizado que Pretti llevaba un arma consigo al comienzo del altercado. Pero el jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró que Pretti, que no tenía antecedentes penales, tenía un permiso válido para portar el arma. Y las pruebas de video son decisivas. Nunca intentó sacarla y ya se la habían confiscado antes de matarlo.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dijo: «No conozco a ningún manifestante pacífico que se presente con un arma y municiones en lugar de un cartel». Pero esto es rotundamente falso, y no solo porque blandir armas abiertamente sea muy común en las protestas organizadas por la derecha estadounidense. Incluso si la hubiera tenido consigo cuando le dispararon, habría sido totalmente irrelevante. Estados Unidos no ha derogado la Segunda Enmienda ni aprobado una ley que obligue a ejecutar en el acto a cualquiera que sea sorprendido con un arma de fuego, aunque nunca la saque.

martes, 27 de enero de 2026

Ucrania: Operación BlackRock


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Hemos hablado con el equipo estadounidense sobre la vía económica, en concreto, la reconstrucción. Quiero agradecer al secretario Bessent, a Jared Kushner y a Larry Fink, de BlackRock, por su enfoque constructivo. Un principio importante que todos compartimos es que, para que la reconstrucción sea de alta calidad y el crecimiento económico tras esta guerra sea real, las garantías de seguridad genuinas deben ser la base. Cuando hay seguridad, todo lo demás es posible”, afirmó Volodymyyr Zelensky en su videomensaje diario a la nación el 10 de diciembre. Si a ello se le añade un comentario realizado la última semana de 2025 en una entrevista concedida a Fox News, en la que el presidente ucraniano afirmaba que Rusia podía olvidarse de su “oferta” de apoyar la reconstrucción de Ucrania vendiéndole “energía barata”, se puede obtener la lógica de gran parte del planteamiento de Kiev para la recuperación económica del país en caso de alto el fuego.

Las palabras de Zelensky indican la prioridad de lograr un acuerdo con Estados Unidos para obtener garantías de seguridad de Washington. Pese a las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio teniendo en cuenta que hace apenas unos días amenazaba la integridad territorial de uno de sus aliados, Ucrania no concibe el compromiso de seguridad que espera de sus aliados sin la participación directa de Estados Unidos. Ese acuerdo, y no uno con Rusia, es la base sobre la que Kiev quiere construir su futuro como país integrado política y militarmente –sea de facto o de iure con la adhesión a la OTAN- en la familia europea. Ayer, el presidente ucraniano afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos y Ucrania está listo “al 100%”, a la espera únicamente de que Washington elija una fecha y un lugar para su firma. La pataleta de Zelensky, con su anuncio de ignorar el Foro de Davos debido a que no iba a producirse la ratificación de ningún acuerdo, indica que Ucrania espera una gran ceremonia con la que presentar a su población un tratado con el que argumentar que el futuro del país está garantizado y marcar un antes y un después en la historia política, económica y militar de Ucrania. La completa ausencia de prisa por parte de Estados Unidos en la firma de estos acuerdos, tanto las garantías de seguridad como el plan de prosperidad, indica que, al contrario que Ucrania, que espera esos acuerdos como prerrequisito para llegar a un acuerdo con Rusia, para Washington la parte central es lograr un entendimiento con Moscú para resolver la cuestión militar y posteriormente ratificar sus acuerdos de económicos y de seguridad con Bankova y el Kremlin.

domingo, 25 de enero de 2026

Lo que une a Venezuela, Irán y Groenlandia en la estrategia de Trump

Aunque la existencia de la disuasión atómica dificulta el estallido de una guerra imperialista mundial, como las que se produjeron en el siglo XX, el uso o la amenaza de la fuerza sigue siendo una opción actual, como lamentablemente han demostrado los acontecimientos de los últimos tiempos

Domenico Moro, Laboratorio Per il Socialismo del sXXI

En un reciente artículo definía el secuestro de Maduro como un episodio de la tercera guerra mundial a pedazos, como la definió el Papa Francisco, cuyo objetivo principal es restaurar el dominio imperial de Estados Unidos y contener el ascenso de China. Inmediatamente después de Venezuela, también Irán y Groenlandia entraron en la mira de Trump, por la misma razón. Sin embargo, estos dos nuevos países, en los que Trump se está centrando, representan un importante salto cualitativo.

El secuestro de Maduro y el ataque a Venezuela representaron la voluntad de restablecer el control estadounidense sobre el hemisferio occidental (las Américas), considerado desde siempre el patio trasero de Estados Unidos. China estaba presente en Venezuela y sus inversiones tenían como objetivo desarrollar sus infraestructuras petroleras, pero la importancia de Venezuela para China es muy inferior a la de Irán, otro gran productor de petróleo.

De hecho, Irán es una pieza mucho más importante para China, ya que es un pilar fundamental de su estrategia tanto de suministro energético como de desarrollo de rutas comerciales internacionales (la nueva ruta de la seda).

China es, de las tres principales áreas económicas a nivel mundial —Estados Unidos, la Unión Europea y China—, la mayor importadora de petróleo, que sigue siendo, a pesar del desarrollo de fuentes de energía alternativas, la materia prima más importante.

viernes, 23 de enero de 2026

Mordiendo la mano que le da de comer


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Resuelta, al menos de momento, la cuestión de Groenlandia gracias a una negociación entre Donald Trump y Mark Rutte –es la OTAN la que negocia y no el país afectado ni, por supuesto, el territorio en cuestión-, que ofreció a Washington aún más control en la isla ártica, ayer fue el día en el que el presidente de Estados Unidos presentó su plan para Oriente Medio y el Consejo de Paz con el que aspira a suplantar a las Naciones Unidas. Pese a que el mandato de ese grupo de personas seleccionadas por Donald Trump para crear una franja de Gaza al servicio de sus intereses, la Carta fundacional de esa “organización internacional” no menciona el territorio en ningún momento, posiblemente porque su ambición no es de implantación regional, sino global. La idea de un Consejo de Paz presidido por Donald Trump aparece en el plan de 28 puntos negociado por Steve Witkoff y Kiril Dmitriev y en el de 20 puntos propuesto por Zelensky como base de la resolución de la guerra rusoucraniana, que ayer recuperó parte del protagonismo perdido.

En su discurso de presentación del Consejo de Paz, en el que insistió nuevamente en la falsedad de haber resuelto 8 guerras –entre las que incluye la guerra Israel-Irán, que Estados Unidos y su proxy regional causaron-, Donald Trump anunció estar a punto de lograr la novena resolución, signo de un nuevo empuje diplomático en las negociaciones con Kiev y Moscú. Como Steve Witkoff, que insiste en que la negociación se reduce a un único problema “salvable”, el presidente de Estados Unidos mostró su optimismo a la hora de lograr la resolución de la guerra que “iba a ser la más sencilla”. Sin embargo, en su encuentro de ayer con Zelensky, que como se anunció el día anterior viajó finalmente a Davos al haber conseguido el compromiso de una imagen con Trump, no se produjo ninguna firma. Ni las garantías de seguridad ni el llamado Plan de Prosperidad están aún listos para la firma de los dos presidentes, signo de que ni siquiera la negociación bilateral Estados Unidos-Ucrania está tan cerca de estar lista como se había dado a entender. Menos aún se sabe de la otra parte de la negociación, lo respectivo a las conversaciones Estados Unidos-Rusia, que se produjeron a altas horas de la noche tras la llegada a Moscú del enviado de Trump para Rusia Steve Witkoff y Jared Kushner –el yerno y confidente del presidente, sin ningún puesto oficial- para reunirse a lo largo del día con Vladimir Putin. A juzgar por las palabras de Yuri Ushakov, que insistió en que no habrá «paz duradera» si no se resuelve la cuestión territorial, sigue sin haber entendimiento en esta cuestión clave.

jueves, 22 de enero de 2026

Trump destruye lo que queda del viejo orden mundial

En su fase de declive todos los imperios han exacerbado hasta lo indecible su virulencia para tratar de detenerla. Trump es la personificación actual de esa conducta

Atilio Borón, La Haine

El presidente de EEUU sigue trabajando a destajo para terminar de sepultar lo poco que queda del otrora tan celebrado -por los gobernantes de su país así como por la prensa hegemónica y el pensamiento oficial de la academia- “orden mundial basado en reglas”.

Hitos principales de este proceso de progresivo desmoronamiento de la superestructura ideológica del imperialismo norteamericano fueron la ofensiva de la OTAN contra Rusia, contraviniendo un principio elemental de la Carta de las Naciones Unidas como es el derecho de todos los países a su seguridad nacional.

A esto debe agregársele el genocidio y la limpieza étnica que sigue practicando con total impunidad el régimen racista israelí gracias al amparo y protección que le brindan las desprestigiadas “democracias” occidentales, en realidad abyectas plutocracias apenas disimuladas con los insulsos rituales de un intrascendente proceso electoral.

Otro hito de enorme importancia fue el ataque a la República Bolivariana de Venezuela, el bombardeo de Caracas que afectó a casi 500 viviendas de la zona cercana a Fuerte Tiuna y el insólito secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional.

domingo, 18 de enero de 2026

Cuando Trump resucita la Doctrina Monroe

Lo que ha ocurrido en Venezuela es una clara manifestación de unilateralismo y política de poder que exige nuestra atención colectiva y nuestra condena inequívoca.

Zhang Weiwei, Geopolitika

El profesor Zhang Weiwei ha sido invitado a hablar en la Mesa Redonda de Emergencia organizada por el movimiento LaRouche. La siguiente transcripción se deriva de sus comentarios en el diálogo, celebrado el lunes 12 de enero a las 10:00 a. m. (hora del este):
Hoy asistimos a esta mesa redonda de emergencia para condenar en los términos más enérgicos posibles el acto atroz perpetrado por la administración Trump contra Venezuela: el arresto arbitrario del presidente Maduro. Este acto descarado constituye una violación flagrante del derecho internacional, una grave violación de la soberanía nacional y la integridad territorial de Venezuela, y un peligroso precedente que erosiona los cimientos mismos del orden internacional de posguerra basado en la Carta de las Naciones Unidas.

Estados Unidos tiene un largo y vergonzoso historial de intervenciones militares unilaterales: desde Irak hasta Libia y Panamá, la lista es interminable, y cada una de estas imprudentes aventuras no ha traído más que caos, sufrimiento humano e inestabilidad prolongada a los países y pueblos de estos países.

viernes, 16 de enero de 2026

Trump, acelerador de la desdolarización

El presidente estadounidense Donald Trump ha culpado al grupo de los BRICS y en general a los inversores extranjeros de la desdolarización, pero son su retórica, sus acciones y sus medidas políticas las principales responsables de la reciente aceleración de esta tendencia.

Jomo Kwame Sundaram, IPS

Amenazas y reacciones

Trump no es la única causa de la desdolarización, que comenzó mucho antes de que él retornara a la presidencia hace un año, aunque sus recientes iniciativas han acelerado la tendencia.

A pesar de algunos retrocesos temporales, el papel del dólar como moneda de reserva mundial después de la Segunda Guerra Mundial ha disminuido gradualmente a lo largo de las décadas, especialmente desde la década de los años 70.

El analista y economista político Ben Norton ha argumentado que varias medidas de Trump han acelerado esta tendencia.

Trump afirma que sus falsamente llamados «aranceles recíprocos» reducirán el déficit comercial o por cuenta corriente de Estados Unidos con el resto del mundo. Pero si los países no logran exportar a Estados Unidos, no pueden ganar dólares para satisfacer sus necesidades comerciales y de inversión.

Muchos creen que los aranceles y otras amenazas de Trump están aumentando la influencia de Estados Unidos frente a otros países, pero sus reacciones, incluidas las contramedidas defensivas, están acelerando la desdolarización.

Las medidas de Trump, como su insistencia en las negociaciones bilaterales, han alarmado a la mayoría de las naciones, incluidos sus aliados de larga data.

La doctrina Donroe en acción

La interferencia en los asuntos de otros países no salvó a Estados Unidos de la guerra civil

Leonid Savin, Fondsk

En enero de 2025, el periódico New York Post publicó un artículo con el provocativo título «La doctrina Donroe. La visión de Trump para el hemisferio», en el que se analizaban las declaraciones audaces y grandilocuentes del recién elegido presidente, que accedía por segunda vez a la Casa Blanca. En ese momento, predijo que Canadá se convertiría en un nuevo estado de los Estados Unidos, que Groenlandia también pasaría a formar parte de América, que el Golfo de México pasaría a llamarse Golfo de América y que el Canal de Panamá pasaría a ser propiedad de Washington. El término no se difundió ampliamente en ese momento, y solo en diciembre del año pasado, tras los ataques militares contra lanchas motoras en el Golfo del Caribe, se dio a conocer en los medios de comunicación estadounidenses. Finalmente, el propio Trump lo mencionó inmediatamente después del ataque militar contra Venezuela.

Esta mezcla de la doctrina Monroe, que ya tiene más de doscientos años, y la nueva llamada corolaria de Trump (anteriormente, a la doctrina Monroe se le había añadido la corolaria de Roosevelt) ahora es utilizada activamente por analistas políticos de todo el mundo. Si Panamá aceptó rápidamente todas las concesiones posibles de Estados Unidos y no fue necesaria una intervención militar en este país centroamericano (de manera similar, la República Dominicana y Trinidad y Tobago anunciaron su disposición a apoyar la nueva estrategia de Estados Unidos), las recientes amenazas de anexionar Groenlandia, así como de lanzar ataques contra el territorio de México y organizar un golpe de Estado en Cuba, demuestran que la visión específica de Trump sobre la política mundial sigue vigente.

miércoles, 14 de enero de 2026

Se ha cruzado El Rubicón: el paradigma nihilista y antivalores del equipo de Trump

Cuando la pose moral se exhibe abierta y exultantemente como una farsa, entonces los jóvenes cristianos que se toman a sí mismos en serio se vuelven rebeldes

Alastair Crooke, Strategic Culture

Así pues, finalmente, un acto descarado depredador por parte de Trump y su equipo —el secuestro del presidente Maduro en un ataque militar relámpago nocturno— ha marcado el año 2026 como un momento crucial. Un momento crucial no solo para América Latina, sino para la política global.

El “método Venezuela” está alineado con el enfoque de “los negocios primero” de Trump, que se basa en la construcción de un “sistema de recompensa financiera”, mediante el cual a diversas partes interesadas en un conflicto se les ofrecen beneficios financieros que permiten a USA (ostensiblemente) lograr sus propios objetivos, mientras que los locales continúan extrayendo recompensas de la explotación de (en este caso) los recursos venezolanos, bajo la estrecha supervisión de EEUU.

En este modelo, USA no necesita crear un nuevo régimen de gobierno desde cero ni desplegar tropas sobre el terreno. Para Venezuela, el plan es que el gobierno actual de la recién juramentada presidenta, Delcy Rodríguez, mantenga el control del país, siempre y cuando cumpla con los deseos de Trump. Si ella o alguno de sus ministros no siguen ese plan, recibirán el “tratamiento de Maduro”, o algo peor. Según informes, USA ya ha amenazado al ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, con que Washington lo perseguirá si no ayuda a la presidente Rodríguez a cumplir con las exigencias estadounidenses.

Dicho de otra manera, el plan se reduce a una única premisa fundamental: que lo único que importa es el dinero.

lunes, 12 de enero de 2026

Papá Donald va a la Guerra

La política estadounidense está dando un nuevo giro: tras abandonar aparentemente el objetivo estratégico de infligir una derrota a Rusia y, posteriormente, intentar desvincularse del conflicto en Ucrania, Washington está dando un nuevo giro de 180 grados y parece encaminarse decididamente hacia la guerra.

Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Cuando la administración Trump comenzó a distanciarse del conflicto en Ucrania, lo que la impulsó no fue precisamente un repentino amor por Rusia, sino simplemente el temor de que una derrota militar de la OTAN pudiera repercutir negativamente en la reputación de los Estados Unidos. El deseo de derrotar estratégicamente a Rusia y apropiarse de sus recursos no había desaparecido en absoluto, sino que solo se había dejado de lado de forma contingente. Sin embargo, cuando comenzaron a surgir las dificultades, empezaron a reconsiderar la hipótesis.

Básicamente, el proyecto de retirada preveía, en primer lugar, la posibilidad de poner fin al conflicto mediante una negociación, en la que Washington pasara elegantemente de ser el principal patrocinador de Kiev a ser mediador entre las partes y, sobre todo, que la negociación condujera a minimizar en la medida de lo posible la ventaja rusa y a amplificar el papel de Estados Unidos (y el protagonismo de Trump) como mediadores.

Sin embargo, este proyecto se topó con algunos factores, entre ellos la resistencia opuesta por los dirigentes ucranianos —respaldados por los europeos— y por parte de la propia Administración estadounidense, pero sobre todo por la firmeza rusa. Moscú se ha declarado en varias ocasiones abierta a la negociación, pero en realidad nunca ha reconocido a Washington un papel de tercero, considerándola más bien la verdadera decisora, y al mismo tiempo nunca ha cedido en las cuestiones fundamentales.

El Corolario Trump de la Doctrina Monroe

La agresión contra Venezuela inaugura una etapa de control directo sobre América Latina, donde el petróleo reemplaza a la diplomacia y la fuerza suplanta a la hegemonía.

Claudio Katz, Jacobin

Con el secuestro de Nicolás Maduro, Donald Trump incorporó dos novedades a la brutalidad imperial estadounidense: explicitó sin ambages su propósito de apropiarse del petróleo venezolano y formalizó su pretensión de instaurar un dominio colonial directo.

El argumento es tan burdo como revelador. Trump sostiene que el petróleo venezolano «pertenece» a Estados Unidos por inversiones realizadas en el pasado. Si ese criterio tuviera alguna validez, Texas, California y Arizona deberían ser restituidos de inmediato a México. Pero el magnate no razona: actúa como un matón. Su política de apropiación comenzó con sanciones, bloqueos y la confiscación de Citgo, la filial externa de PDVSA, y ahora avanza hacia el despojo total.

El objetivo inmediato es frenar la creciente exportación de crudo venezolano a China. Para eso, Trump exige la disolución de la empresa estatal PDVSA y su reparto entre las grandes petroleras estadounidenses. Acelera esa captura porque en Venezuela se concentran las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. El proyecto incluye incluso la instalación de una base militar destinada a custodiar esta nueva colonia energética.

Los pretextos del saqueo

El ocupante de la Casa Blanca anunció que gobernará directamente en Caracas, bajo un esquema semejante al que imagina para Gaza. Aspira a dirigir ambos protectorados sobre la base exclusiva de la coerción. Esa dominación fue anticipada mediante actos de piratería, despliegue naval y operaciones confesadas de la CIA.

domingo, 11 de enero de 2026

Trump y su mundo de fantasía

Pretender que Venezuela deje de venderle petróleo a China es un absurdo de imposible cumplimiento, como lo es alejar de la región a "potencias extra-hemisféricas" como China, Rusia, Irán

Atilio Boron, La Haine

El brutal ataque de la madrugada del 3 de enero que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores quedará registrado en la historia futura como el punto de inflexión que echó la última palada de tierra al tan publicitado "orden mundial basado en reglas". Fue un derrumbe progresivo, que lenta pero persistentemente iba dejando caer pedazos de aquella construcción concebida para contener los conflictos y contradicciones de un sistema internacional cada vez más complejo y, a la vez, interconectado.

La impotencia del sistema de las Naciones Unidas para detener el genocidio e infanticidio del régimen racista israelí en Gaza es un ejemplo clamoroso de este fracaso. También lo es el secuestro del ex vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas, asilado en la embajada de México en Quito y atrapado por las fuerzas armadas locales violando abiertamente la Convención de Viena sobre las Relaciones e Inmunidades Diplomáticas. El cómplice silencio de muchos líderes de Occidente ante la barbarie desatada en Caracas es otro de los signos de la descomposición de un "orden" incapaz de regular el flujo incesante y cada vez más complejo que anima al sistema internacional.

Para adquirir una visión de la magnitud de esta transformación sistémica recordemos la situación imperante en los años de la Guerra Fría. En ese momento el sistema internacional era bipolar y enfrentaba Occidente, supuesto hábitat de la "libertad", la "democracia" y los "DDHH", con la Unión Soviética y sus aliados, demoníacas personificaciones de todo lo malo que podía caber en este mundo.

Era una estructura relativamente simple, que enfrentaba a dos grandes concentraciones de poder donde los actores excluyentes eran los Estados y, además, cada uno de estos polos funcionaba en un ecosistema económico y político propio. Entre la Unión Soviética y EEUU no había relaciones económicas o financieras. El diálogo giraba exclusivamente sobre asuntos de carácter militar y se limitaba a la elaboración de tratados para contener la carrera armamentista.

sábado, 10 de enero de 2026

Metapolítica de la operación de decapitación en Venezuela: el nuevo código del poder global es más grave de lo que imaginas


El secuestro de Nicolás Maduro no es un hecho aislado, sino la expresión de un cambio de fase geopolítico activado tras las reuniones estratégicas de Carlos III, primero con Donald Trump y luego con el Papa, como parte de una reconfiguración del poder occidental destinada a frenar el ascenso de China.

José Luis Preciado, Mente Alternativa

El Cártel que no lo fue

«¿Qué edad tenías cuando te enteraste de que el Cártel de los Soles no existe?», se preguntarán las generaciones futuras, del mismo modo en que hoy muchos recuerdan el momento exacto en que comprendieron que las supuestas “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein jamás existieron. Aun así, aquella mentira —filtrada mediante un cable de inteligencia británico— sirvió para justificar la invasión de Irak en 2003, inaugurando un patrón de violaciones a la soberanía basado en construcciones narrativas fabricadas para consumo internacional.

En el caso de la reciente operación de decapitación política en Venezuela, ejecutada el 3 de enero de 2025 mediante el secuestro presidencial, resulta notable la coincidencia con otras fechas simbólicas: seis años exactos después del asesinato del general Qassem Soleimani en Bagdad, y exactamente 35 años después de la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá el 3 de enero de 1990, acusado de liderar una vasta red de narcotráfico. Estas reiteraciones temporales no son casuales, sino elementos estructurales del modo en que el poder ocultista de Occidente se inscribe y se simboliza en la Historia.

El número tres, presente en estas fechas, ocupa un lugar central en el ocultismo y las tradiciones herméticas, indicando la culminación de un ciclo y la revelación de sus resultados. En La flauta mágica de Mozart, influida por la masonería, esta lógica se despliega con claridad: tres damas rescatan a Tamino, tres niños lo guían, la obertura —en mi bemol mayor— se abre con tres acordes masónicos, y la escenografía se organiza en tríadas constantes. La obra, leída políticamente por el público vienés, situaba a la Reina de la Noche como María Teresa, a Tamino como José II y a Pamina como el pueblo austríaco, reflejando la reconstrucción del Imperio —la verticalidad— sobre nuevas bases ilustradas que introducían instituciones y prácticas de horizontalidad limitada.

jueves, 8 de enero de 2026

La guerra de Trump contra América Latina debe detenerse

El ataque a Venezuela señala una nueva fase del poder estadounidense en América Latina, definida por la coerción, la intimidación y la intervención sin límites.

Branko Marcetic, Jacobin

Toda esperanza de que Donald Trump fuera un presidente «antibélico» se evaporó casi tan pronto como ganó la elección de 2024, cuando llenó su administración de una camarilla de belicistas. Después de un año en el que Trump respaldó la guerra de Israel contra Irán, se dedicó a volar embarcaciones en aguas internacionales y, ahora, atacó a Venezuela y secuestró a su líder, esa esperanza salió despedida por un acantilado y se estrelló contra las rocas del fondo.

No hace falta decir que la operación de cambio de régimen que lleva adelante Trump en Venezuela es brutal, peligrosa y descaradamente ilegal, aunque obviamente es todo eso y más. Es ilegal en múltiples niveles: una violación clara del derecho internacional, por supuesto, pero también el último ejemplo de Trump limpiándose los zapatos, con total desparpajo, en la Constitución de Estados Unidos. Pese a lo que afirma el vicepresidente J. D. Vance, no existe ningún resquicio legal que invalide mágicamente la Cláusula de Poderes de Guerra de ese texto en el caso de que el Departamento de Justicia impute a un líder extranjero.

Esas acusaciones por narcotráfico, dicho sea de paso, no tienen nada que ver con lo que Trump acaba de hacer, aunque sin duda vamos a oír hablar de ellas sin parar en las próximas semanas. Como señalaron largamente diversos analistas, Venezuela casi no tiene relación con el flujo de cocaína hacia Estados Unidos. Y Trump se esforzó de manera casi cómica por socavar su propio argumento, al indultar hace apenas unas semanas a un expresidente latinoamericano condenado por narcotráfico y al divagar públicamente sobre cuánto le gustaría meter mano en las reservas petroleras de Caracas. Ahora prácticamente se relame ante el festín que, según él, van a darse «nuestras muy grandes empresas petroleras estadounidenses» cuando se «involucren muy fuertemente» en la industria petrolera venezolana.

miércoles, 7 de enero de 2026

Los precursores de la guerra están ahí. Irán es el punto de apoyo para una intensa maniobra política que definirá el futuro post-Trump

En la reunión del 30 de diciembre con Netanyahu y su equipo, el presidente Trump se comprometió públicamente a atacar a Irán

Alastair Crooke, Strategic Culture

En la reunión del 30 de diciembre con Netanyahu y su equipo, el presidente Trump se comprometió públicamente a atacar a Irán: si continúan con su programa de misiles balísticos, "Sí". Y en cuanto a su programa nuclear: "Inmediatamente". "Los destrozaremos", dijo Trump.

En contraste con esta beligerancia, el lenguaje de Trump en la reunión de Mar-a-Lago reflejó únicamente calidez y elogios efusivos a Netanyahu e Israel. Públicamente, Netanyahu había recibido el respaldo público de Trump para un ataque contra Irán y para la Fase Dos de Gaza, pero entre bastidores muchos de los detalles permanecieron indefinidos y controvertidos.

El discurso de escalada hacia Irán no sorprendió a Teherán. Era previsible. Todos los indicios de hostilidades inminentes están a la vista: la narrativa en escalada: « Cientos de células durmientes de Al Qaeda listas para desatar la carnicería; Al Qaeda encontró refugio en Irán durante 25 años… [lo que permitió a Irán] impulsar la propagación del fundamentalismo islámico» , afirma un «infiltrado del MI5 y el MI6» . En ese momento, la moneda iraní se desploma y los iraníes salen a las calles.

¿Qué se esconde tras este estallido de militarismo estadounidense-israelí? La fanfarronería de Trump sobre que "las puertas del infierno" se abren para "quienquiera" nos resulta familiar a todos. Sin embargo, todo indica que Trump y Netanyahu están alineados para otra ronda de guerra.

Crisis global y Venezuela


William I. Robinson, LaJornada

El ataque y la toma de control de Venezuela por parte de Estados Unidos han conmocionado al mundo. Mientras asimilamos estos acontecimientos, detengámonos un momento y analicemos su contexto histórico mundial más amplio. El sistema capitalista mundial se encuentra en transición de una época histórica a otra, cuyo desenlace está lejos de estar predeterminado. Las diferentes dimensiones de esta crisis de época –económica, social, política y ecológica– se están conjugando en una mezcla explosiva.

En el plano económico, el capitalismo global se enfrenta a una crisis de sobreacumulación, estancamiento crónico y una tasa de ganancia decreciente. La clase capitalista trasnacional (CCT) ha acumulado enormes cantidades de capital excedente que genera una intensa presión para la expansión. Respaldada por los estados capitalistas, la CCT ha lanzado una nueva ronda de expansión depredadora que implica la apropiación extractivista de recursos, guerras, desplazamientos y represión. Esta campaña para apoderarse de los recursos está alimentando un conflicto tras otro, desde Ucrania hasta Palestina, Sudán y el Congo, entre otros, y ahora se centra en Venezuela.

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