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sábado, 2 de mayo de 2026

El "micro-militarismo" estadounidense

El presidente estadounidense Donald Trump señala a los asistentes después de pronunciar declaraciones a la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York en septiembre de 2025 (Foto: AFP)


Alfred W. McCoy, Misión Verdad

Hace más de 2 mil años, el historiador griego Plutarco nos ofreció una descripción elocuente de lo que los historiadores modernos denominan hoy "micro-militarismo". Cuando una potencia imperial como la Atenas de entonces, o los Estados Unidos de hoy, está en declive, sus líderes suelen reaccionar de forma emocional lanzando ataques militares aparentemente audaces con la esperanza de recuperar la grandeza imperial que se les escapa de las manos. Sin embargo, en lugar de otra de las grandes victorias que el imperio obtuvo en su apogeo, tales desventuras militares solo sirven para acelerar el declive en curso, borrando cualquier aura de majestad imperial que quede y revelando, en cambio, la podredumbre moral que se esconde en lo más profundo de la élite gobernante.

Cada vez hay más pruebas históricas de que Estados Unidos es, efectivamente, un imperio en franco declive, mientras que la guerra que el presidente Donald Trump ha elegido librar contra Irán se está convirtiendo en el tipo de desastre militar a pequeña escala que contribuyó a la caída de sucesivos imperios a lo largo de los últimos 2.500 años (desde la antigua Atenas hasta el Portugal medieval, pasando por la España y la Gran Bretaña modernas, y ahora Estados Unidos). Y en el centro de cada una de esas decisiones bélicas tan desafortunadas se encontraba un líder problemático, a menudo nacido en el seno de la riqueza y el prestigio, cuyas deficiencias personales reflejaban y multiplicaban las numerosas irracionalidades que hacen del declive imperial un proceso tan doloroso.

Durante esa desmoralizadora espiral descendente, los ejércitos imperiales (tan letales durante el ascenso de un imperio) pueden cometer el error de sumir a sus países en agotadoras, e incluso desastrosas, "microaventuras militares": esfuerzos de compensación psicológica para paliar la pérdida de poder imperial intentando ocupar nuevos territorios o hacer alarde de un poderío militar imponente. Aunque ese micro-militarismo solía elegir objetivos que resultaban estratégicamente insostenibles, las presiones psicológicas sobre los imperios en declive son tan fuertes que, con demasiada frecuencia, se juegan su prestigio precisamente en ese tipo de aventuras. Esos desastres no solo añadían presiones financieras a los numerosos problemas del ente en decadencia, sino que, de manera humillante, también exponían invariablemente su poder en erosión, al tiempo que exacerbaban el impacto desestabilizador del declive imperial en sus capitales (ya fuera Atenas, Lisboa, Madrid, Londres o Washington, D.C.).

jueves, 23 de abril de 2026

Guerra con Irán: El elefante nuclear en la habitación de guerra de Trump


Andrew Anglin, The Unz Review

La mayoría obtenemos información y análisis sobre la guerra de Irán a través de podcasts. Los medios de comunicación tradicionales son inútiles y, para mi pesar, la época de los blogs prácticamente ha terminado. Las voces alternativas prefieren los podcasts.

El juez Napolitano, Glenn Diesen, Danny Davis, ese tipo uzbeko, todos repiten los mismos comentarios una y otra vez, creando suficiente contenido para escuchar a todas horas. (Dado que todo esto está permitido en YouTube y se está volviendo muy popular, cabe preguntarse si hay algo más turbio detrás, aunque la mayoría me parece honesta, así que si se trata de una operación psicológica, la mayoría no está involucrada).

Tucker Carlson, la estrella de los podcasts, cuenta con una mayor variedad de invitados y, además, ofrece sus propios comentarios.

El profesor Jiang representa la perspectiva china. Si bien su contenido coincide en gran medida con el de los demás podcasts, incluye información más centrada en teorías conspirativas, como la relacionada con la masonería, lo que refleja una visión más conspirativa en China actualmente que en Estados Unidos. Su enfoque de la "historia predictiva" también tiene un carácter chino, una forma de añadir un toque místico al "análisis racional basado en los datos disponibles".

sábado, 18 de abril de 2026

Trump como Jesucristo

Su mano derecha descansa sobre la frente del moribundo. Este gesto no tendría nada de especial, salvo el sorprendente parecido de aquél con el "suicidado" Jeff Epstein

Atilio Borón, La Haine

La imagen que posteó Trump en su red Truth Social no tiene desperdicio. Luego de estallada la polémica con su díscolo compatriota, el papa León XIV, no tuvo más opción que retirar su mensaje de la red en medio de un vendaval de críticas y de generalizada indignación. Ahora son cientos los memes que ridiculizan al magnate neoyorquino, convertido en un hazmerreír mundial. Trump trató de dar vuelta a la página y bajó su publicación, pero el daño ya estaba hecho. Hay varias consideraciones que pueden hacerse sobre esa imagen. Veamos.

La primera es que aquélla refleja sin fisuras la obra de un megalómano, un hombre que se cree omnipotente, que sus deseos y su voluntad están por encima de las leyes, no sólo de las de su país, sino también las de la comunidad internacional, léase la Carta de la ONU, el Derecho Internacional Humanitario y las instituciones que velan por el cumplimiento de los principios contenidos en esos documentos. El límite a sus acciones, lo dijo cuando perpetró más de cien ejecuciones extrajudiciales de supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico y luego el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, no es otro que el que le marcan sus (febles, cuestionables) principios morales.

Si fuera un ciudadano común y silvestre, esto sería una psicopatología aberrante, carne de diván para psicoanalistas, un peligro para la gente que lo rodea y nada más. Pero si quien padece ese trastorno es nada menos que el Comandante en Jefe del mayor establishment militar del planeta, alguien que tiene el nefasto botón nuclear al alcance de su mano -y de sus infantiles caprichos-, el asunto ya se juega en otra dimensión. Si no se lo controla, un esperpento como ese podría dar inicio a una III Guerra Mundial que destruiría toda forma de vida en este planeta. Ya amenazó con regresar a la Edad de Piedra a una milenaria civilización, como la que hoy palpita en Irán. No un país, sino una civilización. Trump es capaz de hacer eso y mucho más (o al menos de decirlo).

viernes, 17 de abril de 2026

Trump y Netanyahu: Dos locos que juegan a ser Dios

Cuando líderes desquiciados invocan la catástrofe divina como arma política, no solo sus enemigos son víctimas. A menos que se les detenga, todos seremos víctimas de estos dos psicópatas

Jeffrey D. Sachs, Common Dreams

Este es el mensaje de Pascua de Donald Trump para el mundo:
El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP
Donald Trump y su cómplice en crímenes de guerra, Benjamin Netanyahu, libran conjuntamente una guerra de agresión asesina contra Irán, una nación de 90 millones de habitantes. Ambos están dominados por tres patologías interrelacionadas. La primera es la personalidad: ambos son narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres que poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite. La tercera, y la más peligrosa de todas, es el delirio religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean les repiten a diario, que son mesías que realizan la obra de Dios. Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un peligro sin precedentes.

El resultado es una glorificación de la violencia sin precedentes desde la época de los líderes nazis. La cuestión es si los pocos adultos responsables del mundo —líderes nacionales comprometidos con el derecho internacional y dispuestos a manifestarlo— podrán contenerlos. No será fácil, pero deben intentarlo.

Comencemos con el trastorno psicológico subyacente. El narcisismo maligno es un término clínico, no un insulto. El psicólogo social Erich Fromm acuñó la frase en 1964 para describir a Adolf Hitler, como una fusión de grandiosidad patológica, psicopatía, paranoia y personalidad antisocial en una sola estructura de carácter. El narcisista maligno no es simplemente vanidoso. Es estructuralmente incapaz de empatía genuina, constitucionalmente inmune a la culpa y movido por la convicción paranoica de que los enemigos lo rodean y deben ser destruidos. Ya en 2017, el psicólogo John Garnter y muchos otros profesionales advertían sobre el narcisismo maligno de Trump.

Cuando el poder no conoce límites, el único control interno que queda es la conciencia. Y el psicópata no tiene conciencia.

miércoles, 15 de abril de 2026

La determinación de Irán de romper el panóptico de la contención occidental de 360°

Irán está intentando desmantelar un paradigma de 70 años forzando a Estados Unidos a aceptar la «liberación» de la República Islámica del panóptico de la represión estadounidense e israelí

Alastair Crooke, Strategic Culture

El cese temporal de las hostilidades en Asia Occidental pende de un hilo. Originalmente, se preveía un cese de las acciones militares en «todos los frentes», incluido el Líbano, siendo esta una de las diez condiciones previas de Irán para negociar un alto el fuego permanente. Trump afirmó que el marco de diez puntos de Irán proporcionaba una «base viable» para iniciar negociaciones directas con Irán.

Para Irán, estos puntos se consideraban condiciones previas, más que puntos de partida a partir de los cuales se desarrollarían las negociaciones.

Según CBS, a Trump se le comunicó que las condiciones de Irán, que aceptó el jueves, se aplicarían a toda la región de Oriente Medio, y él estuvo de acuerdo en que incluirían al Líbano. Los mediadores informaron que el alto el fuego incluiría al Líbano, y el anuncio del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, lo incluyó. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, también confirmó que el Líbano estaba incluido.

Sin embargo, la postura de Trump dio un giro radical tras una llamada telefónica de Netanyahu. Según el corresponsal israelí Ronan Bergman, que escribe en Yediot Ahoronot, Netanyahu, de forma repentina y tardía, hizo estallar la situación: en Israel, ambos niveles —militar y político— recibieron instrucciones de demostrar que no existía un alto el fuego para Hezbolá mediante un ataque masivo contra barrios residenciales densamente poblados en el Líbano, que dejó más de 1000 muertos y heridos, en su mayoría civiles.

martes, 14 de abril de 2026

La guerra continúa


Carlos Fazio, La Jornada

Más allá del soez y furioso ruido mediático emitido desde la Casa Blanca, dirigido a manipular y/o confundir a las audiencias y ensuciar la cancha para difuminar la realidad sobre la guerra de agresión a Irán (la política como espectáculo), ante el acelerado declive de la hegemonía imperial Trump sigue una estrategia de preservación radical del mundo unipolar.

Tras su aparente comportamiento irracional se oculta una lógica perfectamente comprensible: se trata de una guerra total contra el mundo multipolar, con China como enemigo principal, Rusia como contradicción secundaria e Irán como adversario a vencer en la coyuntura. En su desesperada carrera contra el tiempo, Trump ha traicionado y/o dinamitado compromisos, líneas rojas, reglas, normas.

Sin embargo, en su agonía, la esencia del imperialismo estadounidense no ha cambiado nada. Trump sigue la misma política agresiva hegemónica de sus predecesores. Simplemente, ya no hay tiempo para las mentiras liberales y las envolturas democráticas, y el narcisista Trump ha renunciado al disfraz diplomático y al velo humanitario. Sus ultimátums, métodos y formas de ejecución a veces histéricas y de una agresividad despiadada, no difieren en nada de las acciones de sus antecesores. Sólo que las presenta de manera más brutal, salvaje, burda; no propia del ámbito diplomático y extremadamente peligrosas.

Rodeado de sádicos mafiosos como los sionistas Jared Kushner y Steve Witkoff; aventureros fanáticos como el delirante secretario de “Guerra”, Pete Hegseth, y extremistas y fundamentalistas cristianos que lo veneran como el nuevo mesías, para Trump no hay aliados, sino vasallos y “besa culos”. Si no, que le pregunten a Pamela Bondi, Kristi Noem, la decena de generales purgados y a los súbditos europeos de la OTAN y los petroemiratos del Golfo. Aunque al fin y al cabo, él es un instrumento. Sigue un plan detrás del cual se esconde un Estado aún más profundo que aquel contra el que prometió luchar. Lo pusieron para llevar a cabo una misión sucia y violenta en el último y desesperado intento por salvar una hegemonía que se desmorona.

sábado, 11 de abril de 2026

El emperador decidido a acabar con su imperio


Jorge Majfud, Rebelión

Hace 2573 años, Creso, el rico y poderoso rey de Lidia, consultó al oráculo de Delfos sobre si debía invadir Persia, y la pitonisa le respondió: “Si cruzas el río Halis, destruirás un gran imperio”. Creso cruzó el Halis, atacó la Persia de Ciro y destruyó su propio imperio.

Según reconoció el mismo Trump, fue Netanyahu quien lo convenció para atacar Irán. Pero la pitonisa no conoce de paz. Como reconoció el New York Times al día siguiente del fiasco de una nueva marcha atrás, Trump hizo oídos sordos a los expertos y, una vez más, confió en su instinto―es decir, en el susurro de Netanyahu.

Aunque el acuerdo entre Washington y Teherán incluía un cese de las hostilidades en el Líbano y la región, Netanyahu respondió unas horas después con la mayor lluvia de bombas, destrucción y muerte vista hasta entonces sobre la capital del Líbano.

La estrategia del instinto y la imprevisibilidad, propia del hombre de negocios con mucho dinero y con pocas ideas, pudo servirle en algún momento, pero un día tenía que encontrarse con sus molinos de viento.

De la misma forma que los últimos gobiernos de Estados Unidos han acelerado la devaluación del dólar a fuerza de orgías de emisión, Trump está devaluando todos los capitales del imperio, desde el material hasta el simbólico. Como un adicto necesita una dosis cada vez mayor de droga para lograr el mismo efecto, Trump necesita un creciente nivel de megalomanía, como su anuncio de que antes de esa noche del 7 de abril, “toda una civilización” iba a ser destruida. La hipérbole no podía ser tomada en serio. El payaso ya no divierte ni a los dueños del circo.

viernes, 10 de abril de 2026

Barbaria se rinde estratégicamente
La civilización gana. Por ahora


Pepe Escobar, Strategic Culture

Siempre se trató de civilización.

“Una civilización entera morirá esta noche y nunca más volverá.” La historia lo registrará con una mirada tan despiadada como el Sol. Un sorprendente imprimatur bárbaro, cortesía del presidente de los Estados Unidos, a través de una publicación en las redes sociales.

En pocas palabras, se trataba de una “civilización” de mala calidad que le dio al mundo el Big Mac, amenazando con aniquilar una antigua civilización que le dio al mundo el álgebra, influyó en el arte, la ciencia y la gobernanza de maneras sin precedentes; produjo estrellas desde Ciro el Grande hasta Avicena, desde Omar Khayyam hasta el poeta supremo Jalaladdin Rumi; desarrolló jardines, alfombras, maravillas arquitectónicas y sublimes marcos filosóficos y éticos en serie.

Fundamentalmente, no se oyó ni una sola palabra sobre este estallido de barbarie por parte de la dirigencia política de todo el Occidente "civilizado", ni siquiera fingiendo indignación, demostrando una vez más su absoluta e irreversible bancarrota moral y política.

Los iraníes respondieron a la barbarie con la misma moneda. Más de 14 millones de personas se registraron para formar muros humanos alrededor de sus centrales eléctricas en todo el país, protegiendo así sus medios de subsistencia y enfrentándose directamente al poderío militar del sindicato Epstein.

Irán fue un retroceso para Trump y el imperialismo

En Irán, Donald Trump le ha demostrado al mundo que incluso el inmenso poder de la principal potencia imperial del mundo tiene límites. Sus iniciales amenazas genocidas, al igual que su posterior capitulación, fueron consecuencia de esta realidad

Ben Burgis, Jacobin

A primera hora del martes por la mañana, Donald Trump lanzó una amenaza en su red social Truth Social que habría sonado increíblemente extrema si un guionista de cómics la hubiera puesto en el bocadillo de un científico loco o un supervillano disfrazado. «Esta noche morirá toda una civilización», escribió el presidente, «para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá».

Si se toma en serio, esto sonaba como una amenaza de usar armas nucleares. Como mínimo, Trump estaba subrayando su promesa anterior de destruir la infraestructura que sustenta la vida cotidiana de noventa millones de civiles iraníes mediante la destrucción sistemática de los puentes y las centrales eléctricas del país. Irán ha demostrado que conserva un suministro considerable de misiles y drones, así como la lealtad continua de fuerzas aliadas en toda la región, como Hezbolá en Irán y el gobierno hutí en Yemen.

Si alguna versión de la amenaza de Trump se hubiera llevado a cabo, Irán seguramente habría hecho todo lo que estuviera en su poder para infligir niveles comparables de daño a Israel y a las monarquías del Golfo (que albergan bases militares estadounidenses). Es difícil imaginar el caos económico global, por no hablar de las oleadas crecientes de muerte y sufrimiento, que habrían resultado de que se desarrollara un escenario como este.

Sin embargo, hasta el martes por la tarde, parecía que eso era exactamente lo que iba a suceder. Entonces Trump dio marcha atrás. Al hacerlo, demostró algo que será importante recordar la próxima vez que los halcones nos digan que una nueva guerra será una victoria fácil: incluso los gigantes militares y económicos mundiales tienen sus límites.

lunes, 6 de abril de 2026

El problema de la invasión de Irán

El resultado más probable sigue siendo el fracaso de la operación anfibia y el desperdicio de vidas estadounidenses

Rafael Machado, Strategic Culture

Dado el curso actual de los acontecimientos en Medio Oriente, no tenemos idea de si Estados Unidos simplemente abandonará el conflicto con Irán para centrarse en otros objetivos a la luz del fracaso de sus planes contra Teherán, o si simplemente redoblará sus esfuerzos e intentará desembarcar tropas allí.

Esta guerra no puede analizarse desde la perspectiva del interés económico o de objetivos geopolíticos necesarios y realistas por parte de Estados Unidos, ya que sus decisiones son a menudo irracionales y, por tanto, difíciles de predecir.

Supongamos, por tanto, que Estados Unidos realmente está planeando redoblar sus esfuerzos y lanzar una invasión terrestre de Irán.

En primer lugar, ¿por qué harían esto? Porque la única manera de derrotar militarmente a una potencia regional o mundial es mediante el uso de fuerzas terrestres. Es posible bombardear una micronación hasta someterla, pero no una potencia, aunque sea regional.

Las huelgas de decapitación tampoco funcionan. Los embargos y bloqueos navales lo son aún menos. Sólo la acción de fuerzas terrestres, es decir, ejércitos en el sentido clásico del término, puede emprender una ocupación territorial, deponer un gobierno e infligir una derrota estratégica y definitiva a un enemigo que no sea una micronación.

Trump: imagen destrozada y confianza perdida

¿Tomará el pueblo estadounidense medidas para rectificar la situación, recuperar el prestigio de Estados Unidos, salir de su aislamiento y reafirmar la confianza de sus aliados?

Ismail Ibrahim, Al Mayadeen

Narcisista, arrogante y sin escrúpulos, Trump, un hombre de negocios sin ética ni valores humanos, trata al mundo como si fuera un escenario para su culto al dinero y la riqueza. Lanza sus discursos contra presidentes, controla la riqueza petrolera de Venezuela y busca apoderarse de Groenlandia, la isla más grande del mundo.

El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, y la posterior confiscación de los recursos venezolanos sin resistencia del gobierno venezolano, sentaron para Trump un precedente que pensó poder aplicar en otros lugares. Esto lo ha convertido, además de ser el mayor servidor del sionismo en Medio Oriente y dentro de Estados Unidos, en un claro ejemplo de sus ambiciones. En ello coincide con el sueño de Netanyahu de declarar la guerra a Irán para derrocar al régimen, desmantelar sus programas nucleares y de misiles, y reintegrar a Irán a la órbita de la política estadounidense-sionista.

Tras treinta y cinco días de guerra estadounidense-israelí contra Irán, el asesinato de varios líderes, la destrucción de infraestructura vital y la perpetración de masacres condenadas por la comunidad internacional, ni Trump ni Netanyahu han logrado reabrir el estrecho de Ormuz. Esto ha desencadenado una crisis global que afecta a la energía, los mercados bursátiles y las divisas. Mientras tanto, Irán continúa atacando bases e intereses estadounidenses en países árabes donde se ubican estas bases, así como sectores vitales dentro de "Israel". Movimientos de resistencia árabes en Líbano, Yemen e Irak se han unido a Irán para apoyar estos ataques contra los agresores.

jueves, 2 de abril de 2026

Estados Unidos e Israel: el callejón sin salida del supremacismo sin moral

Hay una moralidad de la memoria que nosotros en el mundo occidental hemos abandonado

Andrea Zhok, l'Anti Diplomatico

A lo largo de la historia, todo pueblo que poseía capacidad de arraigo histórico respetaba diversas formas de moralidad, no sólo hacia el interior, sino también hacia los demás pueblos a los que se enfrentaba, incluso militarmente.

Los pueblos conocidos por la dureza de sus represalias, como los turcos o los propios romanos, estaban muy interesados en presentar cualquier crueldad como una represalia justa y equilibrada por una violación. Esta supuesta fiabilidad de los pactos (Pacta Sunt Servanda) no era un signo de debilidad, sino de fortaleza consciente.

Para fundar imperios, para permanecer arraigados en las tierras conquistadas, era necesario proporcionar un marco normativo que permitiera también al adversario de ayer encontrar su propio espacio a largo plazo.

El exterminio, la eliminación del enemigo, sólo se legitimaba ante la percepción de una violación de los pactos.

jueves, 26 de marzo de 2026

A medida que el conflicto con Irán se intensifica, surge la pregunta: "¿En qué situación está EEUU?"

Los estadounidenses necesitan urgentemente debatir cómo recuperar los elementos que podrían conducir a la recuperación de un Estado gobernado por los propios intereses de los estadounidenses

Alastair Crooke, The Unz Review

La maquinaria propagandística occidental —su arma estratégica más poderosa— ha afirmado repetidamente que las fuerzas estadounidenses están logrando una victoria rápida y contundente sobre Irán. Paralelamente, los servicios de inteligencia israelíes informan a los medios occidentales que observan crecientes señales de desorden y « caos» dentro del régimen de Teherán, y añaden que la cadena de mando iraní se ha visto gravemente afectada.

¿Y por qué no proclamar una victoria aplastante? Es de suponer que Trump entró en la guerra con una confianza absoluta en la capacidad militar estadounidense para aniquilar la estructura estatal iraní, su red de mando y su poderío militar. Sus generales, al parecer, respaldaron la idea general del potencial destructivo, aunque añadieron varias salvedades que probablemente no calaron en la mente de Trump.

Y eso fue precisamente lo que Trump hizo: una "aniquilación" radical; oleadas continuas de bombardeos a distancia. A quienes dudan de su éxito en el colapso de la estructura estatal iraní, les responde simplemente que aniquilaremos aún más. "Mataremos a más de sus líderes".

Tras los ataques del 28 de febrero, los medios de comunicación occidentales (incluidos los israelíes) también elogiaron en sus informes la naturaleza devastadora del golpe asestado contra la cúpula política y militar de Irán.

martes, 24 de marzo de 2026

Trump, entre Calígula y Nerón

Igual de melodramático, el actual inquilino de la Casa Blanca sufre de megalomanía

Marcos Roitman Resenmann, La Jornada

Ni el nazi-fascismo con su Führer o la Italia de Mussolini se atrevieron a tanto. Sólo en la Roma imperial surgen personajes cuyas conductas erráticas guardan semejanzas con Trump. El primero, Calígula. Gobernó entre los años 37 y 41 de nuestra era. Para coronarse emperador, asesinó a su primo Tiberio Gemelo. Se anexionó Mauritania y acabó con la vida del rey Ptolomeo, hijo de Cleopatra y Marco Antonio, quien, como Tiberio, era su primo.

Su ego no tuvo límites. Mandó construir bustos y estatuas con su figura para adornar calles y templos. Sus apetitos sexuales eran variados. Mujeres, hombres, niños y niñas, además de sus hermanas, obligadas a prostituirse, entraban en su agenda (Jeffrey Epstein y Trump juntos). Durante su mandato, Roma sufrió una de sus peores crisis económicas, acompañada de hambruna. Vació las arcas públicas, pero no dejó de enriquecerse. Tuvo algún éxito militar, pero sus derrotas lo acompañaron.

En Britania ordenó a su ejército recoger conchas marinas como tributo al Monte Palatino. Y si hacemos caso a la leyenda negra, le gustaba presenciar torturas y ejecuciones. Aunque no llegó a nombrar cónsul a su caballo Incitatus, señaló que su equino tenía más inteligencia que todos los senadores. En consonancia, le mandó construir una cuadra en mármol, con túnicas, sedas y sirvientes en exclusiva. La historia no lo deja bien parado. Acabó asesinado.

domingo, 22 de marzo de 2026

¿Cambio de régimen? Sí, pero en Estados Unidos...

Desde sus primeros momentos, el ataque a Irán comenzó siguiendo el camino predicho por la mayoría de los observadores honestos

Pino Arlacchi, L'Anti Diplomatico

Tenemos ante nuestros ojos otro fiasco militar y político del poder estadounidense, la liquidación casi definitiva de su hegemonía, así como la confirmación de la incapacidad de Estados Unidos para aprender de las lecciones de la historia. Desde Vietnam, Washington ha perdido todas las guerras que ha librado al ignorar el veredicto emitido por cada uno. El veredicto es siempre el mismo: es hora de tirar de los remos del barco, el imperio está en decadencia, superado por los acontecimientos de la historia profunda, los inevitables, que no pueden ser derrocados con estrategias de contraataque frontal. Y que es prudente afrontarlo con medida y dignidad.

Umm, es fácil decirlo. ¿Lo ve usted como el líder de una potencia europea que asimila la lección de una derrota bélica y diseña un futuro radicalmente diferente para su país?

¿Lo has visto alguna vez? La respuesta es sí. Porque este fue precisamente el caso de Suecia, una de las potencias más agresivas de los siglos XVI y XVII. A pesar de su modesta población, el Reino de Suecia tenía un ejército poderoso, superado en número por los ejércitos británico, austríaco y prusiano. Bueno, Suecia perdió su dominio de la zona del Báltico en 1709, después de su derrota ante Rusia en la batalla de Poltava. El arquitecto de un nuevo rumbo histórico del país, basado en la retirada de la guerra y la elección de la paz como eje de su política internacional, fue el rey Carlos XI.

domingo, 15 de marzo de 2026

La guerra contra Irán acelera el colapso de Occidente

El mayor impacto de la pérdida de hegemonía estadounidense se sentirá en la economía y en los mercados financieros de las potencias imperialistas

Alex Krainer, analista en economía y finanzas

Irán no necesita ganar la actual guerra en Oriente Medio para derrotar a Estados Unidos e Israel. Solo necesita sobrevivir, y parece que está sobreviviendo. Esto no debería sorprender a nadie que preste atención, aunque sea una mirada superficial, a los acontecimientos.

Según The Washington Post, la inteligencia estadounidense elaboró una evaluación clasificada de la situación poco antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran sus operaciones militares contra Irán. Concluyeron que es improbable que incluso un ataque militar masivo contra Irán derroque a la República Islámica de Irán y su sistema estatal. Sin embargo, por alguna razón, su evaluación fue ignorada.

Y lo que es peor, sólo dos días antes de lanzar la guerra contra Irán, Trump despidió al director del Estado Mayor Conjunto, el vicealmirante Fred Kacher. Al parecer, el vicealmirante Kacher intentó advertir a Trump contra un ataque a Irán debido a los riesgos, la insuficiencia de municiones y las probables bajas. Como oficial superior de operaciones del ejército estadounidense que apoyaba al Estado Mayor Conjunto, Kacher era el oficial más indicado para darle al presidente una dosis de realidad muy necesaria.

Al parecer, a Trump no le gustó lo que oía, así que despidió a Kacher tras menos de tres meses en el cargo. Su jefe, el general Dan Caine , presidente del Estado Mayor Conjunto, aparentemente también expresó cautela respecto a Irán, pero finalmente aceptó cumplir sus órdenes.

Descifrando la guerra Epstein

Fue después de una visita de Netanyahu que la agresividad de la posición oficial de Washington hacia Teherán dio un salto adelante

Rafael Machado, Strategic Culture

Ciertamente no fui el único en concluir, tan pronto como se publicó el nuevo conjunto de documentos sobre el caso Epstein, que “ahora, con seguridad, Estados Unidos atacará a Irán” Aunque sea meramente intuitiva, la conclusión era obvia para todos los que habían estado prestando atención, desde 2025, a la posibilidad de que Israel pudiera estar en posesión de alguna “información sucia” sobre Donald Trump —probablemente vinculada a la red Epstein— y que esto se usaría como palanca para obligar a Trump a intervenir en Medio Oriente en nombre de Israel.

En resumen, durante la primera mitad de 2025, Trump pareció razonablemente frío y distante hacia Israel, y en ocasiones incluso hizo declaraciones que contradecían ciertos consensos dentro de la élite sionista. Con esto no queremos decir que Trump se hubiera distanciado en ningún sentido significativo del lobby sionista y de Israel; sólo que parecía más preocupado por sus propios intereses personales y políticos, que no estaban necesariamente alineados con los intereses de Israel con respecto a Palestina e Irán.

Sin embargo, se notó cómo, de repente, después de una visita de Netanyahu, la agresividad de la posición oficial de Washington hacia Teherán dio un salto adelante. Aunque la publicación de documentos del caso Epstein en 2024 dejó la reputación de Trump casi ilesa, la sospecha de que Israel pudiera poseer herramientas de influencia sobre él ya estaba vigente. El giro de 180 grados de Trump, que llegó incluso a bombardear Irán en los últimos días de la Guerra de los 12 Días, representó una traición tan profunda a las promesas electorales del proyecto MAGA que sólo pudo explicarse mediante chantaje.

domingo, 8 de marzo de 2026

Operación Farsa Épica

La “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta retórica.

Maciek Wisniewski, La Jornada

Aunque desde el sábado pasado la Casa Blanca se ha empeñado en presentar al mundo la operación Furia Épica como la culminación del arte de la guerra –si bien no existe una declaración específica al respecto, pero para qué en su momento Donald Trump y su ghostwriter (Tony Schwartz) decidieron titular El arte de la negociación (The Art of the Deal, 1987), la conocida recopilación de las memorias y las “tácticas” de bienes raíces del magnate neoyorquino, si no para evocar al clásico de Sun Tzu−, tras una semana de bombardeos conjuntos estadunidenses e israelíes sobre Irán; lo único realmente “épico” de ella ha sido la desconexión entre la realidad y el espectáculo mediático del presidente estadunidense y sus funcionarios.

Y la “farsa” es el mejor término para hablar de la manera en cómo un mandatario que hasta hace poco se presentaba como el único capaz de traer la paz mundial con su “arte del trato” cambió sin parpadear esta –falsa y absurda, pero repetida ad nauseam– retórica por la de “infligir el máximo daño y sufrimiento” y como uno que no sólo criticó, sino que supuestamente “aprendió” de la debacle estadunidense en Irak (2003) se acaba de meter en apenas un par de días –según Trump el régimen iraní se iba a caer en 48 horas– en un pantano potencialmente parecido (o peor), mientras incluso la propia guerra de G. W. Bush se empezó a frustrar, según sus propios objetivos, sólo unos meses después del ataque.

De allí los desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de justificar esta guerra (a la que en realidad nunca ha habido una justificación) y los igualmente desesperados, cambiantes y contradictorios intentos de definir sus objetivos y su horizonte, algo que nunca ha sido claramente delineado (“traer a los iraníes de vuelta a la mesa de la negociación”, “obliteración del programa nuclear iraní”, “libertad para la gente”, “un deal a lo Venezuela”, “el cambio total de régimen”, etcétera). Y si bien −si uno es lo suficientemente viejo para acordarse− podría parecer difícil de topar lo absurdo de algunas de las declaraciones de Bush Jr. de hace unos veintitantos años –“Nuestros enemigos son innovadores y tienen recursos, y nosotros también.

lunes, 23 de febrero de 2026

¿Quien puede detener la ambición imperial de Trump?

La economía hiperfinanciarizada de EEUU se está derrumbando bajo su propio peso. Y la crisis más inmediata hoy en día es el estallido de la burbuja de la inteligencia artificial

Alastair Crooke, Observatorio Crisis

Ahora podemos ver con mayor claridad el camino elegido por Trump: tras Davos y Múnich, tenemos algo más de luz tanto sobre las ambiciones desmesuradas del emperador como sobre los medios con los que espera alcanzarlas.

No obstante, puede que sea demasiado tarde. Las políticas del pasado lastran el futuro de EEUU. Rusia por sí sola quizá no sea capaz de romper la burbuja de Trump, pero China, Rusia e Irán juntos sí pueden, y es posible que lo hagan.

En Múnich, Marco Rubio expuso el contexto de una ambición descaradamente audaz: su premisa se basa en la opinión de que la descolonización fue, en realidad, un siniestro complot comunista que destruyó 500 años de imperios occidentales:
Durante cinco siglos, antes del final de la II Guerra Mundial, Occidente se había expandido: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados y sus exploradores salieron de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo.

Pero en 1945, por primera vez desde la época de Colón, se estaba contrayendo. Europa estaba en ruinas. La mitad vivía tras un telón de acero y el resto parecía que pronto seguiría sus pasos. Los grandes imperios occidentales habían entrado en un declive terminal, acelerado por revoluciones comunistas ateas y levantamientos anticolonialistas que transformarían el mundo y cubrirían de hoz y martillo rojos vastas extensiones del mapa en los años venideros.
Su idea principal es que ese declive anticipado era una elección, y es una elección que Trump se niega a hacer:

domingo, 22 de febrero de 2026

El proyecto imperial norteamericano y la relevancia de Cuba

La isla choca contra el proyecto neocolonial y nacionalista de Washington, y posee un significativo caudal político, que contraviene directamente el enfoque de la actual administración de Estados Unidos

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

El discurso del secretario de Estado norteamericano en la Conferencia de Seguridad de Múnich resulta sumamente interesante para dar un vistazo en la "trastienda teórica" de aquellos que detentan el poder del gigantesco aparato político y militar en Estados Unidos hoy.

Ya varios analistas han señalado numerosas aristas de este discurso, coinciden la gran mayoría de ellos en que asistimos a un reemsamblaje imperialista cálidamente aplaudido por las élites europeas.

En medio de las tensiones a ambos lados del Atlántico, por Groenlandia y otros asuntos que han puesto a prueba incluso la articulación interna de la OTAN, Rubio llega con un discurso que parece diseñado para tender puentes, limar asperezas e invitar a los europeos a seguir siendo el vagón de cola del proyecto imperial norteamericano. Solo que ahora el nuevo maquinista impone otros rumbos, ritmos y prioridades. La petición para Europa es simple: serán beneficiarios del nuevo rumbo, pero deben ser una retaguardia obediente.

Rubio lo dijo claramente:
“Bajo la presidencia de Trump, los Estados Unidos de América volverán a asumir la tarea de renovación y restauración, impulsados por una visión de un futuro tan orgulloso, soberano y vital como el pasado de nuestra civilización. Y aunque estamos preparados, si es necesario, para hacerlo solos, nuestra preferencia y nuestra esperanza es hacerlo junto con ustedes, nuestros amigos aquí en Europa.”

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