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domingo, 18 de enero de 2026

Cuando Trump resucita la Doctrina Monroe

Lo que ha ocurrido en Venezuela es una clara manifestación de unilateralismo y política de poder que exige nuestra atención colectiva y nuestra condena inequívoca.

Zhang Weiwei, Geopolitika

El profesor Zhang Weiwei ha sido invitado a hablar en la Mesa Redonda de Emergencia organizada por el movimiento LaRouche. La siguiente transcripción se deriva de sus comentarios en el diálogo, celebrado el lunes 12 de enero a las 10:00 a. m. (hora del este):
Hoy asistimos a esta mesa redonda de emergencia para condenar en los términos más enérgicos posibles el acto atroz perpetrado por la administración Trump contra Venezuela: el arresto arbitrario del presidente Maduro. Este acto descarado constituye una violación flagrante del derecho internacional, una grave violación de la soberanía nacional y la integridad territorial de Venezuela, y un peligroso precedente que erosiona los cimientos mismos del orden internacional de posguerra basado en la Carta de las Naciones Unidas.

Estados Unidos tiene un largo y vergonzoso historial de intervenciones militares unilaterales: desde Irak hasta Libia y Panamá, la lista es interminable, y cada una de estas imprudentes aventuras no ha traído más que caos, sufrimiento humano e inestabilidad prolongada a los países y pueblos de estos países.

viernes, 16 de enero de 2026

Trump, acelerador de la desdolarización

El presidente estadounidense Donald Trump ha culpado al grupo de los BRICS y en general a los inversores extranjeros de la desdolarización, pero son su retórica, sus acciones y sus medidas políticas las principales responsables de la reciente aceleración de esta tendencia.

Jomo Kwame Sundaram, IPS

Amenazas y reacciones

Trump no es la única causa de la desdolarización, que comenzó mucho antes de que él retornara a la presidencia hace un año, aunque sus recientes iniciativas han acelerado la tendencia.

A pesar de algunos retrocesos temporales, el papel del dólar como moneda de reserva mundial después de la Segunda Guerra Mundial ha disminuido gradualmente a lo largo de las décadas, especialmente desde la década de los años 70.

El analista y economista político Ben Norton ha argumentado que varias medidas de Trump han acelerado esta tendencia.

Trump afirma que sus falsamente llamados «aranceles recíprocos» reducirán el déficit comercial o por cuenta corriente de Estados Unidos con el resto del mundo. Pero si los países no logran exportar a Estados Unidos, no pueden ganar dólares para satisfacer sus necesidades comerciales y de inversión.

Muchos creen que los aranceles y otras amenazas de Trump están aumentando la influencia de Estados Unidos frente a otros países, pero sus reacciones, incluidas las contramedidas defensivas, están acelerando la desdolarización.

Las medidas de Trump, como su insistencia en las negociaciones bilaterales, han alarmado a la mayoría de las naciones, incluidos sus aliados de larga data.

La doctrina Donroe en acción

La interferencia en los asuntos de otros países no salvó a Estados Unidos de la guerra civil

Leonid Savin, Fondsk

En enero de 2025, el periódico New York Post publicó un artículo con el provocativo título «La doctrina Donroe. La visión de Trump para el hemisferio», en el que se analizaban las declaraciones audaces y grandilocuentes del recién elegido presidente, que accedía por segunda vez a la Casa Blanca. En ese momento, predijo que Canadá se convertiría en un nuevo estado de los Estados Unidos, que Groenlandia también pasaría a formar parte de América, que el Golfo de México pasaría a llamarse Golfo de América y que el Canal de Panamá pasaría a ser propiedad de Washington. El término no se difundió ampliamente en ese momento, y solo en diciembre del año pasado, tras los ataques militares contra lanchas motoras en el Golfo del Caribe, se dio a conocer en los medios de comunicación estadounidenses. Finalmente, el propio Trump lo mencionó inmediatamente después del ataque militar contra Venezuela.

Esta mezcla de la doctrina Monroe, que ya tiene más de doscientos años, y la nueva llamada corolaria de Trump (anteriormente, a la doctrina Monroe se le había añadido la corolaria de Roosevelt) ahora es utilizada activamente por analistas políticos de todo el mundo. Si Panamá aceptó rápidamente todas las concesiones posibles de Estados Unidos y no fue necesaria una intervención militar en este país centroamericano (de manera similar, la República Dominicana y Trinidad y Tobago anunciaron su disposición a apoyar la nueva estrategia de Estados Unidos), las recientes amenazas de anexionar Groenlandia, así como de lanzar ataques contra el territorio de México y organizar un golpe de Estado en Cuba, demuestran que la visión específica de Trump sobre la política mundial sigue vigente.

miércoles, 14 de enero de 2026

Se ha cruzado El Rubicón: el paradigma nihilista y antivalores del equipo de Trump

Cuando la pose moral se exhibe abierta y exultantemente como una farsa, entonces los jóvenes cristianos que se toman a sí mismos en serio se vuelven rebeldes

Alastair Crooke, Strategic Culture

Así pues, finalmente, un acto descarado depredador por parte de Trump y su equipo —el secuestro del presidente Maduro en un ataque militar relámpago nocturno— ha marcado el año 2026 como un momento crucial. Un momento crucial no solo para América Latina, sino para la política global.

El “método Venezuela” está alineado con el enfoque de “los negocios primero” de Trump, que se basa en la construcción de un “sistema de recompensa financiera”, mediante el cual a diversas partes interesadas en un conflicto se les ofrecen beneficios financieros que permiten a USA (ostensiblemente) lograr sus propios objetivos, mientras que los locales continúan extrayendo recompensas de la explotación de (en este caso) los recursos venezolanos, bajo la estrecha supervisión de EEUU.

En este modelo, USA no necesita crear un nuevo régimen de gobierno desde cero ni desplegar tropas sobre el terreno. Para Venezuela, el plan es que el gobierno actual de la recién juramentada presidenta, Delcy Rodríguez, mantenga el control del país, siempre y cuando cumpla con los deseos de Trump. Si ella o alguno de sus ministros no siguen ese plan, recibirán el “tratamiento de Maduro”, o algo peor. Según informes, USA ya ha amenazado al ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, con que Washington lo perseguirá si no ayuda a la presidente Rodríguez a cumplir con las exigencias estadounidenses.

Dicho de otra manera, el plan se reduce a una única premisa fundamental: que lo único que importa es el dinero.

lunes, 12 de enero de 2026

Papá Donald va a la Guerra

La política estadounidense está dando un nuevo giro: tras abandonar aparentemente el objetivo estratégico de infligir una derrota a Rusia y, posteriormente, intentar desvincularse del conflicto en Ucrania, Washington está dando un nuevo giro de 180 grados y parece encaminarse decididamente hacia la guerra.

Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Cuando la administración Trump comenzó a distanciarse del conflicto en Ucrania, lo que la impulsó no fue precisamente un repentino amor por Rusia, sino simplemente el temor de que una derrota militar de la OTAN pudiera repercutir negativamente en la reputación de los Estados Unidos. El deseo de derrotar estratégicamente a Rusia y apropiarse de sus recursos no había desaparecido en absoluto, sino que solo se había dejado de lado de forma contingente. Sin embargo, cuando comenzaron a surgir las dificultades, empezaron a reconsiderar la hipótesis.

Básicamente, el proyecto de retirada preveía, en primer lugar, la posibilidad de poner fin al conflicto mediante una negociación, en la que Washington pasara elegantemente de ser el principal patrocinador de Kiev a ser mediador entre las partes y, sobre todo, que la negociación condujera a minimizar en la medida de lo posible la ventaja rusa y a amplificar el papel de Estados Unidos (y el protagonismo de Trump) como mediadores.

Sin embargo, este proyecto se topó con algunos factores, entre ellos la resistencia opuesta por los dirigentes ucranianos —respaldados por los europeos— y por parte de la propia Administración estadounidense, pero sobre todo por la firmeza rusa. Moscú se ha declarado en varias ocasiones abierta a la negociación, pero en realidad nunca ha reconocido a Washington un papel de tercero, considerándola más bien la verdadera decisora, y al mismo tiempo nunca ha cedido en las cuestiones fundamentales.

El Corolario Trump de la Doctrina Monroe

La agresión contra Venezuela inaugura una etapa de control directo sobre América Latina, donde el petróleo reemplaza a la diplomacia y la fuerza suplanta a la hegemonía.

Claudio Katz, Jacobin

Con el secuestro de Nicolás Maduro, Donald Trump incorporó dos novedades a la brutalidad imperial estadounidense: explicitó sin ambages su propósito de apropiarse del petróleo venezolano y formalizó su pretensión de instaurar un dominio colonial directo.

El argumento es tan burdo como revelador. Trump sostiene que el petróleo venezolano «pertenece» a Estados Unidos por inversiones realizadas en el pasado. Si ese criterio tuviera alguna validez, Texas, California y Arizona deberían ser restituidos de inmediato a México. Pero el magnate no razona: actúa como un matón. Su política de apropiación comenzó con sanciones, bloqueos y la confiscación de Citgo, la filial externa de PDVSA, y ahora avanza hacia el despojo total.

El objetivo inmediato es frenar la creciente exportación de crudo venezolano a China. Para eso, Trump exige la disolución de la empresa estatal PDVSA y su reparto entre las grandes petroleras estadounidenses. Acelera esa captura porque en Venezuela se concentran las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. El proyecto incluye incluso la instalación de una base militar destinada a custodiar esta nueva colonia energética.

Los pretextos del saqueo

El ocupante de la Casa Blanca anunció que gobernará directamente en Caracas, bajo un esquema semejante al que imagina para Gaza. Aspira a dirigir ambos protectorados sobre la base exclusiva de la coerción. Esa dominación fue anticipada mediante actos de piratería, despliegue naval y operaciones confesadas de la CIA.

domingo, 11 de enero de 2026

Trump y su mundo de fantasía

Pretender que Venezuela deje de venderle petróleo a China es un absurdo de imposible cumplimiento, como lo es alejar de la región a "potencias extra-hemisféricas" como China, Rusia, Irán

Atilio Boron, La Haine

El brutal ataque de la madrugada del 3 de enero que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores quedará registrado en la historia futura como el punto de inflexión que echó la última palada de tierra al tan publicitado "orden mundial basado en reglas". Fue un derrumbe progresivo, que lenta pero persistentemente iba dejando caer pedazos de aquella construcción concebida para contener los conflictos y contradicciones de un sistema internacional cada vez más complejo y, a la vez, interconectado.

La impotencia del sistema de las Naciones Unidas para detener el genocidio e infanticidio del régimen racista israelí en Gaza es un ejemplo clamoroso de este fracaso. También lo es el secuestro del ex vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas, asilado en la embajada de México en Quito y atrapado por las fuerzas armadas locales violando abiertamente la Convención de Viena sobre las Relaciones e Inmunidades Diplomáticas. El cómplice silencio de muchos líderes de Occidente ante la barbarie desatada en Caracas es otro de los signos de la descomposición de un "orden" incapaz de regular el flujo incesante y cada vez más complejo que anima al sistema internacional.

Para adquirir una visión de la magnitud de esta transformación sistémica recordemos la situación imperante en los años de la Guerra Fría. En ese momento el sistema internacional era bipolar y enfrentaba Occidente, supuesto hábitat de la "libertad", la "democracia" y los "DDHH", con la Unión Soviética y sus aliados, demoníacas personificaciones de todo lo malo que podía caber en este mundo.

Era una estructura relativamente simple, que enfrentaba a dos grandes concentraciones de poder donde los actores excluyentes eran los Estados y, además, cada uno de estos polos funcionaba en un ecosistema económico y político propio. Entre la Unión Soviética y EEUU no había relaciones económicas o financieras. El diálogo giraba exclusivamente sobre asuntos de carácter militar y se limitaba a la elaboración de tratados para contener la carrera armamentista.

sábado, 10 de enero de 2026

Metapolítica de la operación de decapitación en Venezuela: el nuevo código del poder global es más grave de lo que imaginas


El secuestro de Nicolás Maduro no es un hecho aislado, sino la expresión de un cambio de fase geopolítico activado tras las reuniones estratégicas de Carlos III, primero con Donald Trump y luego con el Papa, como parte de una reconfiguración del poder occidental destinada a frenar el ascenso de China.

José Luis Preciado, Mente Alternativa

El Cártel que no lo fue

«¿Qué edad tenías cuando te enteraste de que el Cártel de los Soles no existe?», se preguntarán las generaciones futuras, del mismo modo en que hoy muchos recuerdan el momento exacto en que comprendieron que las supuestas “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein jamás existieron. Aun así, aquella mentira —filtrada mediante un cable de inteligencia británico— sirvió para justificar la invasión de Irak en 2003, inaugurando un patrón de violaciones a la soberanía basado en construcciones narrativas fabricadas para consumo internacional.

En el caso de la reciente operación de decapitación política en Venezuela, ejecutada el 3 de enero de 2025 mediante el secuestro presidencial, resulta notable la coincidencia con otras fechas simbólicas: seis años exactos después del asesinato del general Qassem Soleimani en Bagdad, y exactamente 35 años después de la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá el 3 de enero de 1990, acusado de liderar una vasta red de narcotráfico. Estas reiteraciones temporales no son casuales, sino elementos estructurales del modo en que el poder ocultista de Occidente se inscribe y se simboliza en la Historia.

El número tres, presente en estas fechas, ocupa un lugar central en el ocultismo y las tradiciones herméticas, indicando la culminación de un ciclo y la revelación de sus resultados. En La flauta mágica de Mozart, influida por la masonería, esta lógica se despliega con claridad: tres damas rescatan a Tamino, tres niños lo guían, la obertura —en mi bemol mayor— se abre con tres acordes masónicos, y la escenografía se organiza en tríadas constantes. La obra, leída políticamente por el público vienés, situaba a la Reina de la Noche como María Teresa, a Tamino como José II y a Pamina como el pueblo austríaco, reflejando la reconstrucción del Imperio —la verticalidad— sobre nuevas bases ilustradas que introducían instituciones y prácticas de horizontalidad limitada.

jueves, 8 de enero de 2026

La guerra de Trump contra América Latina debe detenerse

El ataque a Venezuela señala una nueva fase del poder estadounidense en América Latina, definida por la coerción, la intimidación y la intervención sin límites.

Branko Marcetic, Jacobin

Toda esperanza de que Donald Trump fuera un presidente «antibélico» se evaporó casi tan pronto como ganó la elección de 2024, cuando llenó su administración de una camarilla de belicistas. Después de un año en el que Trump respaldó la guerra de Israel contra Irán, se dedicó a volar embarcaciones en aguas internacionales y, ahora, atacó a Venezuela y secuestró a su líder, esa esperanza salió despedida por un acantilado y se estrelló contra las rocas del fondo.

No hace falta decir que la operación de cambio de régimen que lleva adelante Trump en Venezuela es brutal, peligrosa y descaradamente ilegal, aunque obviamente es todo eso y más. Es ilegal en múltiples niveles: una violación clara del derecho internacional, por supuesto, pero también el último ejemplo de Trump limpiándose los zapatos, con total desparpajo, en la Constitución de Estados Unidos. Pese a lo que afirma el vicepresidente J. D. Vance, no existe ningún resquicio legal que invalide mágicamente la Cláusula de Poderes de Guerra de ese texto en el caso de que el Departamento de Justicia impute a un líder extranjero.

Esas acusaciones por narcotráfico, dicho sea de paso, no tienen nada que ver con lo que Trump acaba de hacer, aunque sin duda vamos a oír hablar de ellas sin parar en las próximas semanas. Como señalaron largamente diversos analistas, Venezuela casi no tiene relación con el flujo de cocaína hacia Estados Unidos. Y Trump se esforzó de manera casi cómica por socavar su propio argumento, al indultar hace apenas unas semanas a un expresidente latinoamericano condenado por narcotráfico y al divagar públicamente sobre cuánto le gustaría meter mano en las reservas petroleras de Caracas. Ahora prácticamente se relame ante el festín que, según él, van a darse «nuestras muy grandes empresas petroleras estadounidenses» cuando se «involucren muy fuertemente» en la industria petrolera venezolana.

miércoles, 7 de enero de 2026

Los precursores de la guerra están ahí. Irán es el punto de apoyo para una intensa maniobra política que definirá el futuro post-Trump

En la reunión del 30 de diciembre con Netanyahu y su equipo, el presidente Trump se comprometió públicamente a atacar a Irán

Alastair Crooke, Strategic Culture

En la reunión del 30 de diciembre con Netanyahu y su equipo, el presidente Trump se comprometió públicamente a atacar a Irán: si continúan con su programa de misiles balísticos, "Sí". Y en cuanto a su programa nuclear: "Inmediatamente". "Los destrozaremos", dijo Trump.

En contraste con esta beligerancia, el lenguaje de Trump en la reunión de Mar-a-Lago reflejó únicamente calidez y elogios efusivos a Netanyahu e Israel. Públicamente, Netanyahu había recibido el respaldo público de Trump para un ataque contra Irán y para la Fase Dos de Gaza, pero entre bastidores muchos de los detalles permanecieron indefinidos y controvertidos.

El discurso de escalada hacia Irán no sorprendió a Teherán. Era previsible. Todos los indicios de hostilidades inminentes están a la vista: la narrativa en escalada: « Cientos de células durmientes de Al Qaeda listas para desatar la carnicería; Al Qaeda encontró refugio en Irán durante 25 años… [lo que permitió a Irán] impulsar la propagación del fundamentalismo islámico» , afirma un «infiltrado del MI5 y el MI6» . En ese momento, la moneda iraní se desploma y los iraníes salen a las calles.

¿Qué se esconde tras este estallido de militarismo estadounidense-israelí? La fanfarronería de Trump sobre que "las puertas del infierno" se abren para "quienquiera" nos resulta familiar a todos. Sin embargo, todo indica que Trump y Netanyahu están alineados para otra ronda de guerra.

Crisis global y Venezuela


William I. Robinson, LaJornada

El ataque y la toma de control de Venezuela por parte de Estados Unidos han conmocionado al mundo. Mientras asimilamos estos acontecimientos, detengámonos un momento y analicemos su contexto histórico mundial más amplio. El sistema capitalista mundial se encuentra en transición de una época histórica a otra, cuyo desenlace está lejos de estar predeterminado. Las diferentes dimensiones de esta crisis de época –económica, social, política y ecológica– se están conjugando en una mezcla explosiva.

En el plano económico, el capitalismo global se enfrenta a una crisis de sobreacumulación, estancamiento crónico y una tasa de ganancia decreciente. La clase capitalista trasnacional (CCT) ha acumulado enormes cantidades de capital excedente que genera una intensa presión para la expansión. Respaldada por los estados capitalistas, la CCT ha lanzado una nueva ronda de expansión depredadora que implica la apropiación extractivista de recursos, guerras, desplazamientos y represión. Esta campaña para apoderarse de los recursos está alimentando un conflicto tras otro, desde Ucrania hasta Palestina, Sudán y el Congo, entre otros, y ahora se centra en Venezuela.

martes, 6 de enero de 2026

La ferocidad imperial y las consecuencias de la agresión contra Venezuela

La transición de la hegemonía blanda a la violencia manifiesta, revela una crisis estructural de un orden que, ya es incapaz de disciplinar a sus periferias

Tannous Shalhoub, Al Mayadeen

La agresión de Estados Unidos contra Venezuela no constituye un episodio aislado ni una reacción espontánea en el devenir de la política internacional, sino la culminación de una lógica imperial integral que se reproduce con renovada intensidad cada vez que el sistema capitalista global ingresa en una nueva fase de crisis.

Lo acontecido en Caracas no es, sino la expresión más flagrante del retorno del imperialismo a sus herramientas más descarnadas: la fuerza militar directa y la imposición de realidades mediante la coacción.

Desde hace años, Venezuela está sometida a un asedio económico asfixiante, a sanciones metódicas, así como a guerras psicológicas y mediáticas bajo el pretexto de la “democracia” y los “derechos humanos”.

Cuando estos instrumentos fracasaron en someter al Estado y desmantelar su estructura, el imperialismo estadounidense recurrió a lo que Lenin definió como la barbarie: una etapa inherente y natural en la evolución del imperialismo, no una desviación patológica respecto a su esencia.

De hecho, la transición de la hegemonía blanda a la violencia manifiesta, revela una crisis estructural de un orden que, ya incapaz de disciplinar a sus periferias mediante
  • los mecanismos del mercado,
  • las instituciones internacionales,
  • el bloqueo económico o la subversión interna,
  • apela directamente a los aviones, los misiles
  • y los golpes de Estado.

Trump ya lo intentó —y fracasó— anteriormente en Venezuela

Nada en las descaradas acciones ilegales de Donald Trump contra el presidente venezolano Nicolás Maduro sugiere que la clase dirigente estadounidense haya aprendido alguna lección de la extralimitación imperialista y el fracaso de Estados Unidos en Afganistán, Irak o la propia Venezuela.

Carlos Ramírez-Rosa, Jacobin

Ya hemos vivido esto antes, cuando la administración Trump intentó forzar una transición política en Venezuela.

En 2019 y 2020, la administración Trump intentó provocar ese cambio mediante presiones, espectáculos y declaraciones públicas sobre su inevitabilidad. Se decía que las deserciones militares eran inminentes. Se afirmaba que miembros del régimen estaban dispuestos a cambiar de bando. Juan Guaidó fue presentado como el legítimo presidente en espera. Y luego… no pasó nada. Las fuerzas armadas se mantuvieron firmes. Las instituciones se mantuvieron en su sitio. La transición prometida nunca se materializó.

Seis años después, la segunda administración Trump está desempolvando el mismo manual.

Una vez más, Donald Trump está anunciando resultados antes de que existan las condiciones materiales y políticas para hacerlos realidad. Afirma que la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, está «dispuesta a trabajar con nosotros». A las pocas horas, ella repudió públicamente a Trump. Trump dice que las empresas petroleras estadounidenses están dispuestas a invertir miles de millones de dólares en Venezuela. Politico entrevistó a los propios ejecutivos ese mismo día, quienes dijeron, de forma educada pero clara, que eso no era cierto. Trump proyecta inevitabilidad; las personas que realmente tendrían que llevarlo a cabo le contradicen en tiempo real.

Esto no es un problema de Venezuela. Es el patrón de gobierno de Trump, y una característica recurrente de la extralimitación imperialista de Estados Unidos.

lunes, 5 de enero de 2026

Estados Unidos ataca a Venezuela y secuestra a su Presidente


Vijay Prashad - Taroa Zúñiga Silva, Counter Punch

Poco después de las 2 am, hora de Venezuela, del 3 de enero de 2026, y violando el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, los Estados Unidos iniciaron un ataque contra varios lugares del país, entre ellos Caracas, la capital. Sus habitantes se despertaron con fuertes ruidos y destellos, así como con grandes helicópteros en el cielo. Comenzaron a aparecer vídeos en las redes sociales, pero sin mucho contexto. La confusión y los rumores inundaron las redes sociales.

En una hora, se calmó el cielo. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que sus fuerzas habían llevado a cabo ataques contra Venezuela y habían capturado al presidente Nicolás Maduro Moro y a su esposa Cilia Flores. Poco después, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó que se desconocía el paradero de Maduro y Flores. La fiscal general de los Estados Unidos, Pamela Bondi, confirmó que Maduro y Flores se encontraban en los Estados Unidos y habían sido acusados de «complot narcoterrorista».

No está claro el resultado de este ataque contra Venezuela. El gobierno sigue controlando la situación, a pesar de que se ha secuestrado al presidente y de que el pueblo venezolano se encuentra conmocionado, pero desafiante; no está claro si los Estados Unidos volverán a atacar o si el gobierno norteamericano tiene un plan político claro para después de este ataque.

EEUU captura a Maduro, pero nada está garantizado sobre el futuro de Venezuela

El mundo se está rediseñando en esferas de influencia, y sólo el poderío militar y la voluntad de utilizarlo parecen ser barreras efectivas contra las intervenciones extranjeras.

Rafael Machado, Strategic Culture

Tras un operativo que comenzó a las 2:00 a. m., hora de Caracas, fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los sacaron del país. La operación duró solo 30 minutos e involucró a poco más de un puñado de helicópteros, operando a poca distancia del suelo.

El gobierno estadounidense y sus partidarios reaccionaron con euforia ante la “gran hazaña” de la operación. Donald Trump declaró que solo Estados Unidos podía lograr algo así.

Sin embargo, hasta el momento, el evento se asemeja más a un espectáculo pirotécnico propagandístico que a una gran hazaña militar. Y esto se debe a que la extracción parece haberse llevado a cabo, según todos los indicios, sin oposición alguna por parte del Estado venezolano.

Durante meses, desde que se intensificaron las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, se ha especulado sobre la existencia de negociaciones secretas entre Maduro y Trump. De hecho, periódicos como el New York Times informaron que Maduro le había ofrecido "todo" a Trump, pero que este había rechazado las diversas ofertas.

domingo, 4 de enero de 2026

¡Vergüenza para Estados Unidos, gloria eterna para Venezuela!


Alberto Bradanini [1], l'Anti Diplomatico

El verdadero estado rebelde del planeta, los Estados Unidos de América, está atacando a un país soberano que no ha hecho nada contra la “llamada democracia” más grande del planeta, actualmente dirigida por un sociópata que necesita atención psiquiátrica, pero en realidad controlada remotamente por grandes corporaciones privadas que controlan, en secuencia, el estado profundo (CIA, FBI, NSA y las otras hermanas del mismo tipo), los productores de muerte (armas y virus), los generales del “amor extraño” listos para destruir el mundo por sed de poder y los políticos a sueldo del mejor postor.

Al atacar a Venezuela, el belicismo estadounidense confirma que es la más peligrosa concentración de poder financiero, militar y tecnológico del planeta Tierra hoy en día, dispuesta incluso a poner en peligro la supervivencia de la raza humana, carente de humanidad y de respeto a los derechos ajenos.

Como todos los cobardes, sin embargo, Estados Unidos no se atreve a atacar a grandes potencias como Rusia o China, sino a países pobres e indefensos, que sin embargo no se pliegan a los caprichos imperiales, que defienden su soberanía, si acaso cometiendo errores como todos, pero buscando la manera de generar la poca prosperidad y bienestar para sus ciudadanos que sus condiciones políticas y económicas permiten.

El periodista John Pilger [2] nos recuerda que en los últimos 70 años Estados Unidos ha derrocado o intentado derrocar a más de cincuenta gobiernos, en su mayoría democracias, interfiriendo en las elecciones democráticas de más de treinta países y bombardeando poblaciones de treinta naciones, la mayoría de ellas pobres e indefensas.

Venezuela y el retorno de la guerra imperial a América Latina

La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero marca un punto de inflexión histórico en la relación entre Washington y América Latina

Pedro Perucca, Jacobin

Los bombardeos sobre el territorio venezolano y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa confirman que la administración estadounidense de Donald Trump ha optado por una escalada guerrerista abierta, abandonando cualquier vestigio de contención diplomática. No se trata de un episodio aislado ni de una reacción coyuntural, sino de una redefinición estratégica del lugar que Estados Unidos asigna a la región en el nuevo orden imperial en disputa. Aunque el repliegue hemisférico de los Estados Unidos, en el marco de su disputa geopolítica con China y Rusia, anticipaba malas noticias para la región, la dimensión de la actual ofensiva militar contra Venezuela implica una escalada bélica inédita en más de cuatro décadas, que encendió las alarmas democráticas de todo el continente.

Como se venía propalando desde hace meses, el objetivo declarado de la Casa Blanca era el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Trump nunca le ofreció una negociación real al poder venezolano: la única «salida» planteada fue la rendición incondicional. Y aunque Estados Unidos no estuviera en condiciones de desplegar una invasión terrestre clásica, como en Irak o Afganistán, tampoco estaba dispuesto a retroceder, apostando en cambio por un despliegue militar sin precedentes en las inmediaciones de Venezuela. En las últimas horas los escenarios alternativos anticipados —bombardeos selectivos, operaciones encubiertas contra la dirigencia chavista o una combinación de ambas— dejaron de ser hipótesis y los alertas se convirtieron en una gravísima realidad.

Las justificaciones esgrimidas por Trump para esta ofensiva no resisten el menor análisis. La acusación de que Maduro encabeza una red internacional de narcotráfico ya fue considerada como absurda incluso en ámbitos diplomáticos poco sospechosos de simpatía por el gobierno de Caracas. El argumento de la «dictadura» chavista se derrumba frente al respaldo incondicional de Washington a regímenes abiertamente despóticos, como el de Arabia Saudita. La apelación a una supuesta «crisis humanitaria» resulta de un cinismo extremo cuando proviene de un país que viene apoyado políticamente, financiando y armando al gobierno israelí para que pueda continuar con el genocidio en Gaza (que continúa a toda marcha, pese al supuesto «cese el fuego»). Y el argumento de que Venezuela constituye una amenaza estratégica por su relación con Rusia, China o Irán es tan desproporcionada que roza lo grotesco.

viernes, 2 de enero de 2026

La nueva estrategia de Netanyahu para atraer a Trump a una guerra con Irán

Irán no se presenta a Trump como un país que va hacia ‘un avance nuclear’, según el viejo cliché. Esa es la ‘antigua narrativa’. La nueva es la avanzada y peligrosa industria de misiles hipersónicos

Alastair Crooke, Strategic Culture

En los últimos días, Trump ha abordado o confiscado tres petroleros cargados con petróleo venezolano o con destino a Venezuela (como el Bella1). La confiscación más flagrante, en términos de ilegalidad, ha sido la de un buque de propiedad china y bandera panameña que, según se informa, tenía destino en China y no figuraba en ninguna lista de sanciones.

En otra zona de conflicto, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) afirmó el viernes pasado que había atacado con drones aéreos un petrolero ruso de la denominada por Occidente ‘flota fantasma’, el Qendil, en aguas del mar Mediterráneo frente a las costas de Marruecos. También atacó una residencia presidencial rusa en Novgorod, al sur de San Petersburgo, con 90 drones, aunque todos fueron derribados.

El SBU no dio más detalles sobre el ataque, ni sobre cómo desplegó un dron en el Mediterráneo (a 2000 km de Ucrania), ni sobre el lugar desde el que fue lanzado. La fuente del SBU afirmó que el buque de carga estaba vacío en el momento del ataque.

El presidente Putin, en medio de su maratón anual de preguntas y respuestas, prometió que Rusia tomaría represalias. Y efectivamente, pocos días después destruyó bases de drones marítimos en Odessa.

Los “bloqueos», incautaciones y ataques son, sin duda alguna, actos de guerra (a pesar de que EEUU afirme, increíblemente, que es propietario de todo el petróleo producido por Venezuela, hasta que se satisfagan todas las reclamaciones legales históricas de EEUU contra Venezuela).

Este episodio del petrolero es otro paso más hacia la anarquía en la política exterior estadounidense.

martes, 30 de diciembre de 2025

América Latina entre el secuestro estadounidense y la alternativa china: dos paradigmas en pugna en la reconfiguración del orden global

Desde sus acciones y documentos estratégicos más recientes, el contraste entre Washington y Pekín revela dos lógicas históricas opuestas: una potencia en declive que actúa desde el miedo para preservar un orden financiero agotado y otra que proyecta desarrollo de largo plazo como base de la estabilidad global; en ese marco, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. no abandona el imperio, sino que lo repliega y lo reconfigura, convirtiendo a América Latina en el núcleo irrenunciable de una Doctrina Monroe renovada bajo una lógica corporativa y defensiva.

José Luis Preciado, Mente Aternativa

“El trumpismo es así un modelo repleto de contradicciones. Algunos de los analistas que impulsan la narrativa del ‘choque de civilizaciones’ (como una lucha entre ‘el bien y el mal’) argumentan que esto se debe a que toda transición es inherentemente caótica, y, por ende, el paso hacia un orden multipolar no puede evitar estar plagado de inconsistencias. Sin embargo, yo sostengo que estas contradicciones obedecen a un diseño deliberado. Tanto el modelo trumpista como el ultraglobalista fueron manufacturados y son alimentados por la aristocracia occidental con el propósito de alternarlos y enfrentarlos entre sí, generando ventajas geoestratégicas a través de su colisión y síntesis, en el sentido dialéctico hegeliano del término.

En este marco, el ultraglobalismo representa la tesis de línea dura de las élites occidentales, mientras que el trumpismo actúa como el ‘Plan Alternativo’ de algunas facciones de esta misma oligarquía. Este plan aparece como una estrategia multidimensional que les permite a dichas élites adaptarse al rediseño multipolar, a la vez que colar tantos elementos del modelo ultraglobalista como les sea posible, sin revelar tantas contradicciones. O, en una perspectiva aún más maquiavélica: buscan sintetizar lo peor de ambos modelos —el vertical y el horizontal— para consolidar la posición de poder de las élites de Occidente ante cualquier desenlace.

Es así que, en el nuevo modelo multipolar, con macroregiones económicas encabezadas por Estados-civilización (piénsese en estas macroregiones económicas como formaciones imperiales) las élites de Occidente intentan infiltrarse y dirigir cuantas macroregiones puedan, con el objetivo de abarcar más recursos y más territorios estratégicos, siempre con la batuta del modelo unipolar oculta en la otra mano, por si acaso se presenta la oportunidad de reintroducirlo a partir de una nueva conjugación futura.” – José Luis Preciado, El papel multidimensional del trumpismo en la transición hacia un mundo multipolar. 7 de enero de 2025.

jueves, 25 de diciembre de 2025

La Doctrina Monroe en la era de la piratería


Geraldina Colotti, Sinistra in Rete

Que las maniobras agresivas de Estados Unidos en el Caribe no tenían como objetivo el narcotráfico lo confirman informes de instituciones encargadas de analizar este fenómeno global: informes de la ONU, la DEA, la Unión Europea y la Organización Mundial de Aduanas, a lo largo de varios años, revelan que Venezuela es un país irrelevante en la producción y el tráfico de drogas. Tanto es así que el gobierno bolivariano ha incautado el 70% de las mercancías que intentaban pasar por territorio venezolano, lo que representa apenas el 6% del tráfico total entre Ecuador, Colombia y Estados Unidos.

Que las intervenciones del imperialismo estadounidense en todo el mundo no obedecieron precisamente a razones humanitarias o democráticas queda evidenciado por el largo reguero de sangre que Estados Unidos ha dejado en el Sur Global. Un artículo reciente del New York Times recuerda la impresionante lista de estas agresiones a lo largo de la historia pasada y reciente, que se extiende hasta el presente, cuando resurge la idea de imponer una nueva Doctrina Monroe en América Latina y una nueva subordinación económica, financiera y militar a sus aliados.

Los recursos militares desproporcionados y los altísimos costos involucrados en estas operaciones demuestran que había enormes intereses en juego. Las declaraciones directas de Donald Trump y Marco Rubio, así como el documento sobre seguridad estadounidense, demuestran que estos intereses buscan apropiarse de los formidables recursos de Venezuela.

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