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viernes, 2 de enero de 2026

La nueva estrategia de Netanyahu para atraer a Trump a una guerra con Irán

Irán no se presenta a Trump como un país que va hacia ‘un avance nuclear’, según el viejo cliché. Esa es la ‘antigua narrativa’. La nueva es la avanzada y peligrosa industria de misiles hipersónicos

Alastair Crooke, Strategic Culture

En los últimos días, Trump ha abordado o confiscado tres petroleros cargados con petróleo venezolano o con destino a Venezuela (como el Bella1). La confiscación más flagrante, en términos de ilegalidad, ha sido la de un buque de propiedad china y bandera panameña que, según se informa, tenía destino en China y no figuraba en ninguna lista de sanciones.

En otra zona de conflicto, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) afirmó el viernes pasado que había atacado con drones aéreos un petrolero ruso de la denominada por Occidente ‘flota fantasma’, el Qendil, en aguas del mar Mediterráneo frente a las costas de Marruecos. También atacó una residencia presidencial rusa en Novgorod, al sur de San Petersburgo, con 90 drones, aunque todos fueron derribados.

El SBU no dio más detalles sobre el ataque, ni sobre cómo desplegó un dron en el Mediterráneo (a 2000 km de Ucrania), ni sobre el lugar desde el que fue lanzado. La fuente del SBU afirmó que el buque de carga estaba vacío en el momento del ataque.

El presidente Putin, en medio de su maratón anual de preguntas y respuestas, prometió que Rusia tomaría represalias. Y efectivamente, pocos días después destruyó bases de drones marítimos en Odessa.

Los “bloqueos», incautaciones y ataques son, sin duda alguna, actos de guerra (a pesar de que EEUU afirme, increíblemente, que es propietario de todo el petróleo producido por Venezuela, hasta que se satisfagan todas las reclamaciones legales históricas de EEUU contra Venezuela).

Este episodio del petrolero es otro paso más hacia la anarquía en la política exterior estadounidense.

martes, 30 de diciembre de 2025

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Ontología y escatología del orden mundial


Evgueni Vertlib, Katehon

En una época en la que el triunfo de la cosmovisión liberal parecía definitiva y se proclamaba el «fin de la historia» como un hecho irreversible, el mundo se encontró al borde de una nueva realidad post-atómica, en la que los conflictos ideológicos y civilizatorios no desaparecieron, sino que se transformaron en formas más complejas y ontológicamente irreconciliables. El orden global ya no puede basarse en la ilusión de la homogeneidad o en la estrategia de destruir al oponente, ya que las apuestas en juego han alcanzado un límite existencial: la victoria, definida como la maximización del daño, hoy en día conlleva inevitablemente a una catástrofe global. Así, el único final realista del enfrentamiento no es la capitulación de una de las partes, sino el reconocimiento ontológico y la fijación de un nuevo límite estratégico, en cuya lógica la capacidad de prevenir la guerra se convierte en el valor político supremo. Como resultado, el mundo no alcanzará la utopía de la homogeneidad, pero encontrará estabilidad gracias a la «multiplicidad floreciente» (K. Leontiev), pasando a un estado de tensión controlada y coexistencia estructural en todos los hemisferios.

Los años de Matusalén traen consigo un profundo enfrentamiento ontológico entre dos principios civilizatorios: el universalismo atlántico (Leviatán), que aspira a la unificación del mundo y a la eliminación de todas las formas de diferencia, y el principio telúrico (Katechon), que defiende el derecho de los pueblos a la soberanía, el arraigo y la multiplicidad de lo sagrado. La esencia de esta confrontación consiste en la lucha por la estructura misma del ser, por la esencia humana y la trayectoria del desarrollo histórico. El principio atlántico (Leviatán) se opone al telúrico (Katechon): lo móvil (marítimo, abstracción) frente a lo sedentario (tierra, orden). Históricamente, cada avance del universalismo, desde las reformas de Pedro I hasta las teorías revolucionarias de principios del siglo XX, ha ido acompañado de un intento de desmantelar los sistemas que mantienen las diferencias nacionales y culturales. El globalismo contemporáneo no rechazó este impulso, sino que lo reconfiguró en clave tecnocrática. El lugar de la quimera de la revolución permanente lo ocupó el modelo de integración del Nuevo Orden Mundial a través de la burocracia, la estandarización digital y la gestión unificada, donde la supervisión y la regulación sustituyen funcionalmente al radicalismo anterior. El contenido escatológico de la elección estratégica se manifiesta en un dilema: o bien el universalismo tecnocrático, donde el control se disfraza de unidad simbólica, o bien el restablecimiento de la multipolaridad telúrica, que afirma el derecho a la diferencia como principio fundamental del orden mundial.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Descartes, el «cogito» y la fractura de la modernidad


Daniele D’Innocenzio, Arianna Editrice

Descartes no cometió simplemente un error filosófico, como Antonio Damasio señaló acertadamente en «El error de Descartes», sino que inauguró una ruptura que condenó a la humanidad, la naturaleza y la vida misma al colapso. Al separar la mente del cuerpo y el sujeto del mundo, sentó las bases metafísicas para una civilización construida sobre la dominación, la extracción y la racionalidad desencarnada. El cogito cartesiano, concebido como garantía de certeza, se convirtió en cambio en la semilla de la alienación, desarraigando la moralidad de la teleología, la solidaridad de la comunidad y a los seres humanos de la Tierra viva. Lo que parecía un triunfo de la razón fue, en realidad, el acto que dio inicio a un lento suicidio de la civilización. No se trató de un simple error de lógica, sino de un terremoto. La sacudida cartesiana sigue propagándose hoy en día, en forma de grietas en el planeta, de crisis de sentido, de cuerpos ansiosos que ya no entienden dónde terminan y comienzan los demás.

En el momento en que «da a luz» el «cogito, ergo sum», Descartes rasga un velo que ya no se volverá a coser. La mente y el cuerpo ya no son un único entrelazamiento de carne, deseo y memoria: se convierten en dos sustancias. Una, inmaterial, brillante, sede del pensamiento claro y distinto; la otra, pesada, mecánica, fiable como un reloj e igualmente carente de interioridad. El cuerpo es ahora una «cosa» entre las cosas, un pedazo de naturaleza para perforar, pesar, vender. El bosque se convierte en reserva de madera, el petróleo en un fluido que bombear, las neuronas en circuitos que optimizar: el sujeto, armado de razón, se imagina fuera del mundo como un ingeniero sobre un puente de mando. Pero nadie le ha dicho que el puente flota sobre el océano que pretende dominar.

viernes, 21 de noviembre de 2025

La fórmula geoestratégica rusa de la Victoria


Evgueni Vertlib, Katehon

En el mundo actual se han perdido los puntos de referencia, se ha difuminado la memoria histórica y se ha socavado la relación entre el individuo y el Estado. El progreso ha degenerado en retroceso: las tecnologías someten a la personalidad a la lógica de las máquinas, convirtiendo al individuo en un instrumento, y la difusión de prácticas democráticas sin fundamento espiritual da lugar a un nuevo totalitarismo, precisamente aquello contra lo que advertía Dostoievski en La leyenda del Gran Inquisidor.

En la tectónica de los cataclismos, el pensamiento ruso propone una estrategia diferente: la creación de una síntesis del potencial espiritual, cultural y militar como base del Estado y del pueblo. La medida interna, la continuidad histórica y el núcleo moral se convierten en el centro de la organización de la sociedad, la personalidad y el poder. Solo la preservación del núcleo espiritual y cultural garantiza la auténtica integridad nacional, cuya pérdida amenazaría la existencia misma del Estado como civilización, su imperio inmanente del espíritu. «Y hacia la vida de los primeros salvajes volará el sueño de los descendientes…», profetizó acertadamente Velimir Jlébnikov.

lunes, 10 de noviembre de 2025

La deuda con Armand Mattelart

Si hoy hablamos de “colonialismo mediático”, de “imperialismo cultural”, de “ecología de los flujos informativos”, es porque Mattelart nos dio los instrumentos conceptuales para pensar estos procesos

Fernando Buen Abad, La Jornada

Armand Mattelart es uno de esos investigadores que desbaratan las comodidades teóricas y obligan a pensar la comunicación, no como técnica ni como adorno cultural, sino como campo de lucha, como dispositivo de poder, como territorio de disputa por el sentido. Su trayectoria representa una síntesis ejemplar de lucidez histórica y capacidad de desnaturalizar las tramas ideológicas que sostienen el orden dominante. No permitió que la teoría se divorciara de la praxis ni que la crítica se convirtiera en refugio académico. Nuestra deuda con él es enorme, no sólo por sus textos, sino por el impulso emancipador que le dio a la crítica de la comunicación en toda América Latina y el mundo.

Mattelart nos enseñó que el sistema de comunicación mundial no es neutro ni espontáneo, sino el resultado de una historia de acumulación capitalista, de una organización material de los flujos simbólicos al servicio de la dominación. Nos enseñó que la comunicación es una estructura que acompaña, reproduce y legitima las relaciones de poder del capitalismo global. Desde sus primeros trabajos con Michèle Mattelart, analizando la industria cultural y la ideología de los medios, hasta sus estudios sobre la geopolítica de la información, supo situar el problema comunicacional en el núcleo mismo de la economía política. Si hoy hablamos de “colonialismo mediático”, de “imperialismo cultural”, de “economía política de la comunicación” o de “ecología de los flujos informativos”, es porque Mattelart nos dio los instrumentos conceptuales para pensar estos procesos sin caer en la ingenuidad técnica ni en el fatalismo culturalista.

El peligro de la amnesia histórica y el rearme de Alemania

Al final, todo tendrá que terminar como antes… reescribiendo la historia, absolviendo a los criminales y encarcelando a las víctimas

Hugo Dionisio, Strategic Culture

Hay momentos en la historia en que la sensación de déjà vu es tan intensa que nos llega el olor a naftalina de uniformes guardados y raciones de combate en descomposición, esperando tiempos mejores cuando la memoria no sobrevive al paso del tiempo o cuando, al sobrevivir, el olvido inducido es tan abrumador que quien recuerda corre el riesgo de parecer más loco que sabio. Quienes recuerdan más allá del presente evidente suelen ser tachados de mentirosos.

Algunos dicen que la historia se repite; otros, que no. Quizás ambos tengan razón, ya que no se repite de la misma manera, pero las variables fundamentales de la historia humana se comportan cíclicamente y, en ese sentido, operan una suerte de repetición de contextos materiales, que resulta del hecho de que, en cada contexto social, en cada época histórica, los constituyentes fundamentales del movimiento son los mismos, idénticos, se repiten, solo que incorporan distintas formas. El mismo cuerpo, distinta vestimenta.

Precisamente por eso esta época se parece tanto a otra de hace cien años. Las diferencias son muchas, pues mucho ha cambiado —y mejorado— desde entonces, pero, cien años después, tras el fracaso del salto civilizatorio que pretendían quienes lucharon por derrocar el capitalismo en Occidente, nos enfrentamos, una y otra vez, al mismo tipo de problemas.

viernes, 31 de octubre de 2025

Serge Alexandre Stavisky: El estafador judío que derrocó a un gobierno francés


Jose Alberto Niño, The Occidental Observer

Un solo estafador puso al descubierto la fragilidad de la Francia moderna al demostrar que el poder se sirve a sí mismo antes que a la justicia. Serge Alexandre Stavisky nació el 20 de noviembre de 1886 en Slobodka, cerca de Kiev, en el Imperio ruso. Hijo de Emmanuel Stavisky, un inmigrante judío ruso, Alexandre recibió su educación formal en el prestigioso Liceo Condorcet de París.

Sin embargo, en 1912, con tan solo 26 años, Frederick Brown escribe en «El abrazo de la sinrazón: Francia, 1914-1940» que Stavisky «ya se había consolidado como un estafador empedernido». Ese año, alquiló el Teatro Folies-Marigny para el verano y montó una obra que se canceló tras solo dos semanas. Nunca devolvió el dinero a los concesionarios que habían pagado los depósitos, y aunque fue descubierto, evitó el juicio cuando estalló la Primera Guerra Mundial. La guerra también lo libró de ser procesado por estafar a la empresa de municiones Darracq de Suresnes con 416 000 francos en un turbio negocio para vender bombas a Italia. Tras recibir la amnistía en 1918, Stavisky retomó sus actividades delictivas donde las había dejado, urdiendo estafas aún más elaboradas.

Brown señala que Stavisky «no fue el único en estafar a inversores franceses durante la década de 1920». Casi tan notorios como él, Marthe Hanau y su exmarido, Lazare Bloch, se convirtieron en figuras infames del mundo financiero francés de los años veinte. Hanau nació en Lille en 1890 en el seno de una familia judía de industriales. Su madre, una frugal comerciante judía de Montmartre, logró aportar una dote de 300.000 francos cuando Marthe se casó con Bloch a los 24 años. El propio Bloch provenía de una familia que amasó una fortuna en el negocio del yute y se presumía ampliamente que también era judío, dada la forma en que ambos eran retratados en los periódicos sensacionalistas de la época.

miércoles, 22 de octubre de 2025

El horizonte desaparecido de la humanidad: la distopia tecnocapitalista de Nick Land


Markku Siira, Geo Polarium

El filósofo inglés y teórico aceleracionista Nick Land (nacido en 1962) se ha convertido una vez más en una figura de actualidad cuyas reflexiones se escuchan en podcasts y se comentan en publicaciones online y redes sociales, donde el mismo Land también está presente. Su pensamiento atrae a quienes ven la tecnología como un destino inevitable o una amenaza que revolucionará los límites de la humanidad y cuestionará los fundamentos del orden mundial.

El pensamiento de Land es como un agujero negro en el campo de la filosofía moderna: atrae, confunde y distorsiona todo lo que se le acerca. Su obra nos obliga a enfrentarnos a las limitaciones de la humanidad bajo el yugo de la maquinaria tecnológica. La filosofía de Land no solo desafía la posición de los seres humanos, sino que también anticipa el avance implacable de la tecnología hacia un futuro posthumano, en el que los valores y significados tradicionales se disuelven bajo la dinámica tecnocrática.

La forma de pensar de Land rechaza la moralidad y sitúa la autodirección de la tecnología en el centro de todo, enfatizando un enfoque antihumanista radical. Un concepto clave en sus primeros escritos es el «xenodemonio», una manifestación lovecraftiana de la inteligencia artificial que utiliza a la humanidad como trampolín para promover sus propios fines. ¿Sigue siendo esto un escenario futuro o es un proceso de cambio en curso que está configurando la realidad según sus propios términos y amenazando con engullir al sujeto humano?

lunes, 13 de octubre de 2025

Fredric Jameson y la aventura de la teoría francesa

Después de 1945, Francia produjo una extraordinaria ola de teóricos sociales cuya influencia aún se siente hoy. En su obra final, Fredric Jameson reflexionó sobre la emoción de observar cómo esta ola surgía y caía, y sobre las condiciones que la hicieron posible.

Fredric Jameson, Jacobin

Fredric Jameson falleció en septiembre de 2024, a los noventa años, tras una carrera extraordinariamente prolífica como el principal teórico cultural marxista de su época. El siguiente texto fue la introducción de Jameson a The Years of Theory: Postwar French Thought to the Present [Los años de la teoría: el pensamiento francés de la posguerra hasta la actualidad], una colección recientemente publicada basada en conferencias que dio de manera remota en la primavera de 2021, en un momento en que la pandemia de COVID-19 hacía imposible la enseñanza presencial. Las conferencias abordan una amplia gama de teóricos sociales franceses de posguerra, desde Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir hasta Jacques Derrida y Michel Foucault.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel distinguía tres tipos de historia: la de los participantes o testigos contemporáneos; una historia reconstruida en torno a un tema, posiblemente pero no necesariamente arbitrario; y, finalmente, la historia vista como la progresión de la Idea, como la realización del Absoluto.

La historia de la teoría francesa que propongo aquí puede ser comprendida desde las tres perspectivas. Si, para el Absoluto hegeliano, se sustituye la evolución del capitalismo, gradualmente se hará evidente cómo el surgimiento de la teoría francesa en los años cuarenta y su agotamiento gradual en el período neoliberal pueden ser vistos como una expresión de la respuesta intelectual nacional única a esta trayectoria más fundamental.

En cuanto a la construcción de una historia en términos de un tema, y uno ciertamente en cuestión a lo largo de todo este período, las conferencias destacan la relación de la producción de teoría con el marxismo y las diversas soluciones, principalmente lingüísticas, a una lectura marxista incompleta de las situaciones vigentes entonces. Esta versión también podría expresarse como la construcción de tantos idealismos frente a un materialismo filosóficamente insatisfactorio, o incluso al revés.

jueves, 25 de septiembre de 2025

La amplia historia del narcotráfico estadounidense: una cronología

Icónica foto de Pablo Escobar y su hijo Juan Pablo frente a la Casa Blanca en Washington DC, en 1981

Misión Verdad


Múltiples eventos y situaciones históricas desnudan la relación estructural de ese país con el tráfico internacional de sustancias, y ponen en evidencia su hipocresía y falsa moral para emitir juicios sobre el tema y acusar a terceros países de "narcoestados".

Estados Unidos es, en realidad, el único gran narcoestado del planeta. La historia así lo demuestra. Ningún otro país ha desarrollado un vínculo tan profundo y sostenido en el tiempo con el narcotráfico como ese. En la cronología que se desglosa a continuación se destacan los hitos más resaltantes de la complicidad de Washington con el control comercial, económico y geopolítico de las drogas ilícitas a escala mundial.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Las élites romanas también combatieron el derecho a protestar

Los ataques contra el derecho a la libertad de reunión tienen una larga historia. Durante siglos, los gobernantes de la antigua Roma intentaron impedir que el pueblo se organizara en defensa de sus intereses, pero las protestas continuaron resurgiendo

Sarah Bond, Jacobin

Este año, manifestantes de todo el mundo han salido a las calles en masa para hacer oír su voz. Según datos publicados por el proyecto Armed Conflict Location and Event Data (ACLED), junio de 2025 fue el segundo mes con mayor número de manifestaciones en Estados Unidos, solo superado por junio de 2020, en pleno auge del movimiento Black Lives Matter. Estados Unidos no es el único país donde los manifestantes se movilizaron a gran escala. El Global Protest Tracker señala que en varios países, desde el Reino Unido hasta Turquía y Bangladesh, se han producido 150 protestas antigubernamentales significativas en el último año.

La creciente ola de manifestantes ha enfrentado cada vez más restricciones y nuevas medidas represivas contra la libertad de reunión pacífica. Desde las amenazas de Donald Trump a las universidades que permiten lo que él denomina «protestas ilegales» hasta las detenciones masivas de personas que se manifestaban en apoyo a Palestine Action en Londres, los gobiernos están dificultando cada vez más el ejercicio de las libertades civiles por parte de los manifestantes.

Las disputas sobre la libertad de reunión no son algo nuevo. Podemos encontrar un precedente importante en la historia de la Antigua Roma, donde el miedo a las protestas populares inquietó al Estado durante varios siglos.

Patricios y plebeyos

Tras la fundación de Roma por Rómulo en el 753 a. C., la ciudad tuvo seis reyes más. Un golpe popular liderado por un hombre legendario, llamado Lucio Junio Bruto, derrocó al último rey, Tarquino el Soberbio. Roma se convirtió entonces en una res publica, una república, en 509 a. C. Pero incluso sin reyes, los conflictos sociales persistieron.

martes, 19 de agosto de 2025

¿Sigue siendo válida la teoría leninista del imperialismo?

El imperialismo sigue estructurando el sistema mundial; comprender su nueva morfología es clave para interpretar las dinámicas actuales de crisis y confrontación.

Valerio Arcary, Jacobin

1. De Lenin hemos heredado una teoría sobre la naturaleza del imperialismo. Teoría que giraba, esencialmente, en torno a tres ideas relacionadas entre sí. La primera, que el imperialismo era un estadio del desarrollo del capitalismo, su fase superior o de mayor madurez, fase que inauguraba, dialécticamente, el apogeo y el inicio del declive del sistema capitalista; o, dicho de otro modo, una época revolucionaria. En otras palabras, esa idea conllevaba un criterio de periodización. La segunda, que el mercado mundial respondía a un orden jerárquico entre las potencias imperialistas del centro y una gran periferia de países dominados, cada uno con diversos grados de inserción en el mercado mundial, numerosas colonias, algunas semicolonias y unos pocos países independientes, es decir, un rígido sistema internacional de Estados u orden mundial. La tercera, la definición de los criterios para determinar en qué consistiría un Estado imperialista en el siglo XX, a diferencia de otras formas de imperialismo. Es decir, una «regla» para caracterizar el tipo de inserción en el mercado mundial y la función desempeñada en el sistema de Estados.

2. Ninguna de esas tres ideas, elaboradas en distintos grados de abstracción, ha perdido en fuerza. La más audaz fue la tesis de que el imperialismo contemporáneo inauguraba una época de auge y, al mismo tiempo, de declive del capitalismo. Tesis que sigue siendo irrefutable porque ha superado la prueba del laboratorio de la historia. El orden imperialista sumió a la humanidad en dos guerras mundiales devastadoras. El siglo XX fue un siglo de revoluciones que hicieron que se desplazara la dominación del capital en sociedades en las que vivía alrededor del 30 % de la población mundial. La preservación de un orden imperialista amenaza la supervivencia de la humanidad por al menos cuatro razones: 1) el peligro de nuevas crisis económicas destructivas como las de 1929 y 2008; 2i) la amenaza del calentamiento global y la impotencia capitalista para llevar a cabo una transición energética de emergencia; 3) la carrera armamentista y la intimidación militar por parte de la Tríada formada por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón —en especial por los primeros— para preservar su supremacía; 4) el auge de una extrema derecha neofascista y nacional imperialista que lucha por el poder subvirtiendo todas las conquistas democráticas logradas por las últimas tres generaciones.

viernes, 15 de agosto de 2025

Brecht no creía que la guerra fuese el destino trágico de la humanidad

El 14 de agosto de 1956 falleció Bertolt Brecht, uno de los dramaturgos, poetas y pensadores más importantes del siglo XX. Un marxista poco ortodoxo que buscó nuevas formas de unir el arte y la política

Harrison Stetler, Jacobin

En la reciente puesta en escena de Madre Coraje y sus hijos, dirigida por Lisaboa Houbrechts y presentada en junio en París dentro de una gira europea, la decisión más audaz fue reemplazar el célebre carro de mercado por una enorme bola y una cadena. En la obra maestra de Brecht, una parábola sobre los peligros de la guerra, el carro ya funciona como una carga absurda —y hasta como un personaje en sí mismo).

En 1933, cuando los nazis llegaron al poder, Brecht se vio forzado a huir de su Alemania natal. Escribió la obra en 1939, durante su exilio, junto a su frecuente colaboradora Margarete Steffin. En ese momento se encontraba en la cima de su talento poético y político, produciendo obras que denunciaban los peligros inminentes del fascismo y el militarismo. Madre Coraje no se estrenó sino hasta 1941, en Suiza. Para entonces, sin embargo, la marcha hacia la guerra ya había estallado en otro conflicto de alcance mundial.

Sería exagerado calificar a Brecht de pacifista. Su conocimiento de primera mano de la amenaza del fascismo en su época era demasiado agudo para ello. Los frescos políticos e históricos de Brecht, como La vida de Galileo o Terror y miseria del tercer Reich, son casi documentales, con un trasfondo políticamente comprometido y firmemente pedagógico. Pero, como también sabía Brecht, los conflictos tienden a cobrar vida propia, absorbiendo los motivos de los beligerantes e imponiendo su propia lógica hasta que la guerra se convierte en un fin en sí misma.

lunes, 4 de agosto de 2025

Palestina, la causa del Sur Global

Geopolítica del genocidio en Gaza, el nuevo libro del historiador argentino Martín Martinelli, publicado recientemente por la editorial Batalla de Ideas, es un recorrido profundo sobre la lucha del pueblo palestino, los intentos de colonización territorial de Israel, y las tensiones y pujas entre las grandes potencias que tienen como eje el genocidio que comete Tel Aviv en la Franja de Gaza.

Martin Martinelli, Jacobin

Este ensayo debate con las versiones mediáticas hegemónicas cuyo lente deforma la cruda realidad de esta «guerra» actual y cíclica. El concepto de genocidio no se formula desde las ciencias sociales sino desde el ámbito jurídico. Por eso, lo que está ocurriendo es un genocidio transmitido en directo. También expandió su fuerza destructiva a una guerra al sur del Líbano, o a intercambios de fuego con Irán, pero eso no encubre la política genocida hacia los palestinos de la Franja de Gaza, posible de ser extendida por otros métodos a Cisjordania.

En cierto orientalismo continúa una especie de división entre progreso y barbarie, la cual buscó legitimar los genocidios coloniales en nombre de la misión civilizadora. Pero ahora, desde que el Estado de Israel se incrustó allí como parte de Occidente, se autopercibe como una fortaleza sitiada.

La cuestión binaria de «democracia occidental» y «terrorismo islámico» esconde la «cara oculta de la democracia». Es decir, busca encubrir diversas formas de violencia hacia el exterior, o en este caso en particular, el genocidio. Esta vez resultó demasiado evidente. Esa oposición intentó usarse para justificar los bombardeos desde Irak, Afganistán o Libia, mientras que Tel Aviv lo realizó de manera cada vez más acrecentada, pero de manera intermitente. El sionismo pasó a mimetizarse con las ultraderechas occidentales para renovar los libretos coloniales decimonónicos.

jueves, 31 de julio de 2025

Sobre el colapso moral de Occidente

Occidente es la realización de una política de poder económico-militar, que nace en la Era de los Imperios, desemboca en las dos guerras mundiales y retoma el gobierno del mundo a mediados de los años 70 del siglo XX

Andrea Zhok, Arianna Editrice

Occidente es un concepto extraño, reciente y espurio. Por “Occidente” se entiende, en realidad, una configuración cultural que surge con la unificación mundial de la Europa política y de lo que a partir de 1931 tomará el nombre de “Commonwealth” (parte del Imperio Británico).

Esta configuración alcanza su unidad bajo el signo del capitalismo financiero, a partir de su emergencia hegemónica en las últimas décadas del siglo XX.

Occidente no tiene nada que ver con la Europa cultural, cuyas raíces son grecolatinas y cristianas.

Occidente es la realización de una política de poder económico-militar, que nace en la Era de los Imperios, desemboca en las dos guerras mundiales y retoma el gobierno del mundo a mediados de los años 70 del siglo XX.

Lamentablemente, también en Europa la idea de que “somos Occidente” ha pasado a formar parte del sentido común.

La Europa histórica, por ejemplo, siempre ha tenido vínculos estructurales fundamentales con Oriente, tanto cercano como lejano (Eurasia), mientras que Occidente se percibe a sí mismo como intrínsecamente contrario a Oriente. Así, la Europa cultural está en evidente continuidad con Rusia, mientras que para Occidente Rusia es totalmente ajena a sí misma.

sábado, 28 de junio de 2025

La historia y el problema de las analogías


Maciek Wisniewski, La Jornada

Como apuntaba a mitades de los 50 el eminente historiador y medievalista alemán Josef Engel, “todo juicio histórico es un juicio analógico” (n9.cl/racnc). En este sentido hacer las analogías históricas es la segunda naturaleza del historiador y la mera dimensión cronológica de la historia −no sin ciertos problemas y resistencias−, pide la comparación en el tiempo y hace del uso de las analogías, una técnica profesional “espontánea”, “habitual” y una dimensión epistemológica necesaria en toda la investigación histórica.

Pero −como bien remarcaba igual en un lugar Enzo Traverso en el espíritu del otro medievalista y gran historiador francés Marc Bloch, considerado como uno de los padres del enfoque comparativo en la historiografía− los investigadores no comparan ideas, acontecimientos o experiencias para establecer, y mucho menos forzar, las homologías, sino para “detectar tanto las similitudes, como las diferencias” que, en última instancia, “sirven para reconocer las peculiaridades históricas” (n9.cl/kx2i8s).

lunes, 9 de junio de 2025

Una Siria libre no puede existir sin una Palestina libre

Los enemigos de Siria no son los mismos que los de los israelíes, porque los enemigos de los israelíes incluyen a los propios sirios, junto con los palestinos, libaneses, jordanos, egipcios, iraquíes y otros

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El camino de la capitulación, la "coordinación de seguridad" y la normalización para Siria está condenado al fracaso. No solo es imposible ignorar la flagrante realidad de una ocupación israelí en constante expansión, sino que Siria también actúa como una incubadora clave para las tendencias y la resistencia regionales. Ahora, mientras Gaza sufre el genocidio, las naciones árabes son conducidas por el camino de la humillación, sin siquiera la pretensión de obtener una ganancia estratégica.

Como dice el viejo refrán, «la historia no se repite, pero rima». Si bien la mayoría de los comentaristas que buscan analizar la difícil situación de Bilad al-Sham ofrecen predicciones contradictorias sobre el futuro del Estado sirio, a menudo lo hacen sin profundizar en una historia que nos brinde indicios sólidos de lo que está por venir.

El nuevo líder de Siria, Ahmed al-Shara'a, colabora abiertamente con "Israel". Si bien no ha firmado un acuerdo de normalización, admite haber mantenido consultas conjuntas de "seguridad", que el medio hebreo Yediot Aharonot reveló que eran directas entre delegaciones sirias e israelíes. El gobierno de Al-Shara'a también entregó los archivos y pertenencias del espía israelí más infame del mundo árabe, Eli Cohen.

Según informes de los medios de comunicación israelíes y funcionarios estadounidenses, el liderazgo de Damasco está participando en conversaciones de normalización y ha indicado su intención de seguir adelante, con el objetivo de complacer al presidente estadounidense Donald Trump y potencialmente cumplir una de sus condiciones clave para levantar las sanciones.

miércoles, 4 de junio de 2025

Tristán e Isolda y el nacimiento de Occidente

El Occidente celta llevó a su punto más alto la mística de la existencia, mezclando fuentes paganas y cristianas en relatos fantásticos

Claude Bourrinet, Euro-Synergies

Digamos de entrada que es inútil preguntarse si las obras nacidas de esta ardiente fusión eran paganas o cristianas. Esta dicotomía pertenece al hombre moderno. Los hombres de la Edad Media, sobre todo en el siglo XII, aceptaban sin demasiados problemas los dos cauces de la imaginación. A menudo tenían la sensación de vivir en un mundo donde los milagros y los «prodigios» se producían con facilidad y lo sobrenatural se imponía a lo natural. Además, en la Biblia, los «monstruos» y los fenómenos extraños no son infrecuentes, sobre todo si las leyendas populares se han injertado en el corpus judeocristiano. Las apariciones de hadas, fantasmas y bestias extrañas no se consideraban fenómenos anormales. La gente se adhería con fe y entusiasmo a imágenes mentales que daban a la existencia un sabor y una densidad que hemos perdido.

Tampoco debemos traducir al lenguaje moderno las concepciones que teníamos de la muerte, el amor, la pasión y las reglas sociales. Es inútil buscar en los relatos de esta época material sociológico para comprender las creaciones que habrían resultado. ¿Qué importa que los celtas vivieran y durmieran juntos en grandes salones? ¿Qué importa el «sen» (significado)?

En aquella época, la vida de un hombre se asemejaba al mundo del más allá y no se sabía cuándo podía pasar de uno a otro.

Tristán e Isolda es sin duda la leyenda («lo que se lee») que cristaliza todas estas tendencias.

Sólo disponemos de un único manuscrito de la novela de Béroul (del que sabemos muy poco, sólo dos apariciones de un nombre: «Berox», en los versos 1268 y 1790), con el principio y el final cortados. Se supone incluso que hubo dos autores. Hay una parte, probablemente escrita hacia 1165-1170 y otra hacia 1190.

sábado, 31 de mayo de 2025

Fascismo y “ahistoriología”


Maciek Wisniewski, La Jornada

Emilio Gentile (1946), historiador conservador italiano y uno de los principales expertos en fascismo −ningún parentesco con Giovanni (1875- 1944), el filósofo cortesano y “cerebro” de Mussolini−, podría ser un buen ejemplo de una observación, repetida a menudo en el marxismo heterodoxo que data al menos desde Walter Benjamin, de que “los conservadores a veces ven más” y son mucho más perspicaces en señalar las fallas y las contradicciones de las democracias liberales −los filósofos o sociólogos como Carl Schmitt, Gaetano Mosca o Max Weber vienen a la mente− que sus homólogos liberales, que tienden a ser mucho más ciegos y complacientes respecto a ella; una observación que bien podría ser extendida también a los estudios sobre el fascismo y los debates actuales sobre el tema.

El enfoque de Gentile que trata al fascismo como una “religión política” (n9. cl/a3r6r), secular y cívica, basada en una sacralización del régimen que permitía definir al Estado fascista como totalitario −interpretación en los antípodas de otros, y según él, mal informados históricamente, enfoques como el de Hannah Arendt− aporta precisiones terminológicas y conceptuales importantes para pensar en el fascismo, incluso si, desde la izquierda, uno podría encontrar como más útiles los enfoques por ejemplo de (para quedarse en la misma Italia) Antonio Gramsci.

Inspirándose en las ideas de Renzo de Felice −de quien, contrario a lo que piensan muchos, no fue el alumno (n9.cl/sely9)− y en las de George L. Mosse y centrándose en las cuestiones culturales, Gentile ve al fascismo −dentro de sus aspectos “religioso-seculares”− como una “ideología de acción” con su aversión a la teoría, fijación en la virilidad y en los fundamentos míticos antihedonistas, apelaciones a la emoción y simbolismos únicos, todo lo cual fortalecía un sentido de pertenencia a una causa mayor y sentimientos de lealtad al movimiento que veneraba a la nación entendida como una comunidad orgánica y étnicamente homogénea y organizada jerárquicamente en un Estado corporativo con vocación de potencia, belicismo y expansión territorial-imperial.

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