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martes, 23 de diciembre de 2025

El nuevo nivel de desesperación de la UE le da un respiro a Zelensky

La verdadera pregunta para la UE y la OTAN es: ¿cómo harán frente al oprobio que seguirá?

Martín Jay, Strategic Culture

Resulta inconcebible que la Unión Europea, tan impotente a nivel mundial, siga haciendo esfuerzos extraordinarios para apuntalar al único régimen que, durante breves instantes cada semana, aún le da una apariencia de propósito. A pesar de todas las señales, ahora palpables, de que Zelenski se aferra al poder mientras quienes lo rodean son arrestados por cargos de corrupción o, en algunos casos, incluso huyen del país y dejan tras de sí más pruebas de una corrupción colosal —pruebas que implican al propio presidente interino—, la UE hace todo lo posible por mantener el statu quo.


En la cumbre de la UE celebrada en Bruselas el 18 de diciembre, si bien los líderes no llegaron a un acuerdo para liquidar los activos rusos en beneficio de Ucrania, sí acordaron pedir prestados 90 000 millones de euros en los mercados para financiar el presupuesto bienal de Kiev. La explicación ofrecida por Ursula von der Leyen fue completamente absurda: afirmó que Rusia acabaría devolviendo el préstamo, canalizado a través del gobierno de Kiev como "reparaciones". Sabe, por supuesto, que esto nunca ocurrirá. Sin embargo, mentir a las cámaras se ha convertido en una costumbre semanal para la presidenta de la Comisión Europea, una líder que, notablemente, ha sobrevivido a dos mociones de censura en el Parlamento Europeo en los últimos meses.


martes, 16 de diciembre de 2025

El mundo más allá de Ucrania

Las negociaciones sobre Ucrania revelan el ocaso de la OTAN y el desinterés estadounidense por Europa

Enrique Román, Al Mayadeen

Nada concreto han aportado las conversaciones de Rusia y Estados Unidos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados personales de Donald Trump ante el Kremlin, no han revelado mucho de las conversaciones con Vladimir Putin.

Una guerra existencial para ambos contendientes no se resuelve en una conversación entre Rusia y Estados Unidos o Ucrania y ambos. Las posiciones son bien distantes, la confianza sigue sin aparecer. Y pese a lo que diga la prensa occidental, Rusia está ganando la guerra.

Las versiones de que los 28 puntos eran una simple traducción de un plan ruso no se sostuvieron desde el primer examen. Ucrania, en los primeros meses de la guerra, tenía 250 mil soldados, y en el documento se habla de que la Ucrania que sucederá a la actual tendría 600 mil. Parecería una broma de mal gusto que le quita todo peso a aquella simplona teoría. Estaban cruzando la línea roja de Moscú.

Lo que se conoce es que el viaje a Rusia fue precedido en noviembre por reuniones de los negociadores estadounidenses, en Florida, con sus equivalentes rusos y, días después, con los ucranianos. De inmediato, Witkoff voló a Moscú para explicar a Vladimir Putin los resultados de las conversaciones con Ucrania. Zelenski habría aceptado algunos reclamos territoriales rusos, mientras Rusia habría cedido en otros puntos. Zelenski viajó luego a París para mantener informados a sus aliados europeos. Pero no había fundamentos para el optimismo.

lunes, 15 de diciembre de 2025

La derrota de las potencias occidentales en Ucrania abre nuevas puertas al futuro mundo multipolar

Kiev prepara en silencio al público para la derrota, mientras vende un alto al fuego como una pausa antes de otra guerra, entre tanto los partidarios occidentales buscan una salida que salve las apariencias

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

A principios de diciembre, las autoridades ucranianas comenzaron a preparar a su población, con mucha reticencia, para la noticia de la posible (inevitabilidad) derrota militar a manos de las fuerzas armadas rusas. Pero al mismo tiempo, insisten en la necesidad de una nueva guerra, y para ello, afirman, se necesitan y deben comenzar los preparativos. Todo esto se debe a los avances pacientes y constantes de las fuerzas armadas rusas en todos los frentes, junto con la presión del gobierno estadounidense (de nuevo, a regañadientes, aunque no se haya dicho) para que cese la guerra antes de que la situación se deteriore hasta el colapso.

El periódico digital ucraniano Strana publicó el 2 de diciembre que muchos analistas y figuras militares ucranianos afirman que la situación en el frente se está volviendo catastrófica y que si no se toman “medidas decisivas” en un futuro muy cercano para poner fin a las hostilidades en Ucrania, el país, ahora reducido, se enfrentará a una derrota estratégica.

También el 2 de diciembre, Taras Chmut, voluntario que recauda fondos y apoyo para el ejército ucraniano y que representa a la Fundación Regresa con Vida, escribió en Telegram que se está gestando una "crisis estratégica" en todo el frente y que una de sus consecuencias podría ser la pérdida del Estado ucraniano. "No hay perspectivas de cambio", escribió, y añadió: "Lo que más falta en el frente es gente [es decir, soldados]".

viernes, 12 de diciembre de 2025

El plan de la discordia. ¿Qué dice el último borrador estadounidense?


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Como prácticamente cada día, también ayer se publicó una nueva versión del plan de paz con el que Estados Unidos pretende lograr de forma rápida el final de la guerra rusoucraniana. Y si hay que acudir a los medios estadounidenses para conocer la versión de Kiev de los documentos, puede hacerse lo propio con los ucranianos para conocer cuáles son las últimas propuestas del equipo negociador de Steve Witkoff y Jared Kushner. Según Zerkalo Nedely, uno de los medios de mayor rigor en Ucrania, la versión más reciente entregada por Estados Unidos a Ucrania -previa a las modificaciones que Kiev y sus aliados europeos tratan de realizar actualmente- es, en esencia, “una nueva versión del Plan de paz de Trump”. “Así que podemos decir sin miedo a equivocarnos que el nuevo es prácticamente el viejo que aún no se había olvidado”. Esta valoración contrasta con los postulados relatados por David Ignatius en The Washington Post que, aunque con la ambigüedad de no dar a conocer qué versión estaba analizando, deja lo suficientemente claro que está refiriéndose a la interpretación del plan deseada por Ucrania y sus socios continentales. La ventaja del medio ucraniano es que, al contrario que el periodista estadounidense, que se basa en lo relatado por sus fuentes, dice disponer de una copia del documento que analiza.

“De las propuestas esenciales no-ucranianas”, afirma ZN.UA, el único de los 28 puntos que ha desaparecido del documento, es el que según The Wall Street Journal había negociado Rustem Umerov, la amnistía general por los actos cometidos durante la guerra, que aquella semana fue percibido como un intento de indultar, no solo crímenes de guerra, sino casos de corrupción. La ausencia únicamente de este punto implica que permanecen en el documento -aunque quizá hayan sido modificados- puntos como los que mencionaban la prohibición de ideologías de odio como el nazismo o los que se referían a aspectos sociales como la oficialidad de la lengua rusa y la eliminación de la persecución de las iglesias ortodoxas vinculadas al patriarcado de Moscú, dos aspectos que los países europeos trataron de demonizar apelando a la soberanía ucraniana. El motivo era el mismo que hacía imposible conceder estatus especial y derechos lingüísticos y culturales a la población de Donbass, la aspiración de centralización social, cultural, política e ideológica de la Ucrania post-Maidan, que dice defender los derechos del pueblo ucraniano pero que siempre limita el sector de población al que se refiere.

jueves, 11 de diciembre de 2025

El optimismo de Zelensky: la negociación según Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Esta semana podría traernos noticias a todos y para poner fin al derramamiento de sangre. Creemos que la paz no tiene alternativa y las preguntas clave son cómo obligar a Rusia a detener las matanzas y qué disuadirá específicamente a Rusia de una tercera invasión”, escribió ayer Volodymyr Zelensky tras un largo mensaje en el que detallaba el resto de la agenda negociadora de la semana. El reto del presidente ucraniano es significativo no tanto por las palabras, sino por lo que significan leyendo su subtexto. La actividad diplomática del líder ucraniano, en su tercera gira de búsqueda de apoyos por la Unión Europea en dos semanas, y su frenética agenda de reuniones de la Coalición de los Dispuestos, que se reunirá hoy por segunda vez esta semana en este formato sin capacidad de decisión, indican que Ucrania no está satisfecha con las negociaciones en Estados Unidos y busca imponer su versión de los hechos en un documento que se parezca más a la reescritura europea de los 28 puntos de Witkoff que al documento original.

El optimismo de Zelensky puede proceder de dos escenarios: una mejora sustancial del documento que está siendo negociado con el equipo negociador de Witkoff o la cercanía de una propuesta que Zelensky es consciente de que Rusia no puede aceptar, lo que volvería a descargar de culpa a Kiev y dirigiría la presión y los reproches contra Moscú. En cualquier caso, el mensaje de Zelensky apunta a dos aspectos. La mención a las matanzas es, sin duda, una referencia al alto el fuego que las capitales europeas exigen a Rusia desde el fallido ultimátum de mayo. La “tercera invasión”, por su parte, se refiere a las garantías de seguridad. Esos dos aspectos son aquellos en los que Ucrania trata de introducir, tanto en su negociación directa con Witkoff como en su diplomacia creativa con los socios europeos, puntos a su favor.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Presión estadounidense; contrapropuesta europea


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La cumbre del “E3”, Alemania, Francia y Reino Unido, que el lunes acogió en Londres a Volodymyr Zelensky, terminó tal y como se esperaba, con la reafirmación del apoyo a Ucrania mientras sea necesario, duras declaraciones contra cualquier posibilidad de una paz que implique cesiones territoriales y optimismo absoluto sobre el “préstamo de reparación” con el que la Unión Europea y el Reino Unido aspiran a financiar la guerra de Ucrania durante al menos dos años más con la esperanza de que un colapso ruso otorgue a Kiev la posición de fuerza con la que aspira a negociar. Para convencerse de que ese escenario no es una quimera que requeriría enormes cantidades de recursos e implicaría miles de vidas perdidas por una mejora que nunca va ser lo suficientemente decisiva para obligar a Rusia a retirarse, los líderes europeos como Emmanuel Macron se aferran a aspectos como “el hecho de que Ucrania está resistiendo en esta guerra y el hecho de que la economía rusa está empezando a sufrir”, ambos argumentos utilizados desde hace tres años y medio sin que Kiev haya conseguido nunca poner a Rusia entre la espada y la pared.

“Podría ser un momento decisivo para todos nosotros”, añadió Friedrich Merz, principal promotor de la idea del préstamo con el que Ucrania podría continuar luchando y adquiriendo de Estados Unidos las armas que Washington ya no subvenciona. “Todos sabemos que el destino de este país es el destino de Europa”, sentenció para añadir que “esa es la razón por la que estamos intentando descifrar qué podemos hacer”. Entre eso que los países europeos consideran que pueden hacer está presionar a Estados Unidos haciendo inviable el documento que el trumpismo ha tomado como base para la negociación. “Tenemos muchas cartas”, afirmó Macron el lunes en referencia a las formas disponibles para ayudar a Ucrania. Las cartas a las que se refiere el presidente francés consisten en el uso de Ucrania contra Estados Unidos y la eliminación de los activos rusos de la ecuación de la negociación de paz.

martes, 9 de diciembre de 2025

La cumbre de la UE decidirá el destino de Zelensky

La posibilidad de que la UE confisque incluso los 207.000 millones de euros es muy endeble, y probablemente sea el último clavo en el ataúd del proyecto que mantiene viva la guerra

Martín Jay, Strategic Culture

Hay un documento de la UE que afirma que existe un problema con la financiación de Ucrania. ¡Menuda mentira! El verdadero problema reside en la creciente desconfianza de los Estados miembros de la UE en esta financiación, tras recientes informes no confirmados de que Donald Trump ha declarado abiertamente a la UE que no pueden echar mano de los supuestos 300 000 millones de dólares en activos rusos «congelados» que Occidente mantiene.

Cuando comenzó la guerra, el banco central de Rusia tenía alrededor de 207.000 millones de dólares en activos en euros, 67.000 millones de dólares en activos en dólares estadounidenses y 37.000 millones de dólares en activos en libras esterlinas.

También poseía participaciones por valor de 36.000 millones de dólares en yenes japoneses, 19.000 millones de dólares canadienses, 6.000 millones de dólares australianos y 1.800 millones de dólares singapurenses. Sus tenencias en francos suizos ascendían a aproximadamente 1.000 millones de dólares.

Así pues, de los 355.000 millones de dólares del llamado dinero ruso "congelado" en todo el mundo, la UE solo posee poco más de la mitad, a pesar de que habla como si lo tuviera todo. Sin embargo, a pesar de esto, se depositaron muchas esperanzas en que la UE utilizara este dinero para seguir financiando la guerra en Ucrania. Pero incluso si Trump no hubiera ordenado a la UE que no interfiriera con el dinero, según el derecho internacional, la posibilidad de que la UE confisque incluso los 207.000 millones de euros es muy dudosa, lo que probablemente sea el último clavo en el ataúd del proyecto que mantiene viva la guerra.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Negociación en Miami


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Seguimos siendo realistas sobre la dificultad de esto, pero a medida que hemos avanzado, creo que existe una visión compartida de que no se trata solo de poner fin a la guerra, lo cual es muy importante, sino de asegurar el futuro de Ucrania, un futuro que esperamos sea más próspero que nunca”, declaró Marco Rubio el domingo por la noche, tras la finalización de la reunión de cinco horas que la delegación estadounidense había mantenido con la ucraniana en el campo de golf propiedad de Steve Witkoff en Florida. Marco Rubio posaba junto a Rustem Umerov, que ha sustituido al mucho más duro y exigente Andriy Ermak al frente de la delegación negociadora de Ucrania, para informar a la prensa de un encuentro que, según ambas partes, fue “productivo”. Sin embargo, a juzgar por la valoración de los hechos y la información sobre los temas tratados que Estados Unidos y Ucrania suministraron a su prensa afín, es posible que el consenso acabara ahí.

“Las negociaciones entre Estados Unidos y Ucrania del domingo se centraron en la ubicación de la frontera de facto con Rusia según un acuerdo de paz. Funcionarios ucranianos describieron la reunión de cinco horas como «difícil» e «intensa», pero productiva”, escribió Barak Rabid, el reportero de Axios al que el trumpismo filtra aquello de lo que quiere que se hable. Rabid “escribe que «la línea de control territorial fue prácticamente el único tema discutido, según dos funcionarios ucranianos». Sin embargo, los funcionarios ucranianos han explicado repetidamente que las cuestiones territoriales se deben negociar a nivel presidencial.”, contestaba la periodista ucraniana Kateryna Lisunova, de la que Michael Weiss afirma que “está en contacto estrecho con altos cargos ucranianos”. Las palabras de la delegación ucraniana insistían en que, como afirmaba la periodista, no se había tratado el tema de las concesiones territoriales. “Me pregunto si los sospechosos habituales del lado estadounidense están volviendo a manipular”, insistía Michael Weiss, dispuesto a creer las palabras de la delegación ucraniana filtradas a una periodista afín y dando nuevamente a entender que una parte del equipo estadounidense -concretamente Steve Witkoff- trabaja para el bando ruso. Teniendo en cuenta que el resto de temas fueron tratados en la reunión de Ginebra siete días antes, sería impensable que territorios y seguridad no fueran el centro de la reunión del domingo en Miami.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Acuerdo ¿de paz?


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Rusia sigue mirando en la distancia cómo los acontecimientos se desarrollan según el esquema seguido hace unos meses: se presenta un borrador de acuerdo por parte de un sector de la administración estadounidense, los países europeos reaccionan rápidamente volviendo a introducir aspectos que hacen imposible un acuerdo, Ucrania sigue los pasos necesarios para compaginar no aceptar puntos que considera inviables mientras confía en que la intervención de sus aliados hará innecesario dar un no rotundo a Estados Unidos, una facción diferente de la Casa Blanca inicia negociaciones y el resultado parece creado en un laboratorio para asegurar que no pueda haber acuerdo con Rusia.

El proceso actua es el primero en el que existe un documento completo sobre el que negociar y, a la vista de los cambios que se han introducido en Ginebra, reescribir completamente. Esa es la diferencia fundamental entre el proceso actual y los anteriores que irremediablemente llevaron al silencio diplomático, paso del tiempo, acumulación de destrucción y muerte a ambos lados del frente y pérdida de territorios por parte de Ucrania. Ayer se publicaba una imagen de soldados rusos transitando tranquilamente por el centro de Krasnoarmeisk (Pokrovsk), mientras Ucrania continúa alegando haber “limpiado” el centro de la ciudad de soldados rusos, prueba suficiente para exdiplomáticos y ahora lobistas como Michael McFaul que escribía el lunes que “la afirmación del equipo de Trump y sus partidarios sobre un colapso inminente de Ucrania en el campo de batalla no está respaldada por los datos”. Esos datos eran la falsa afirmación ucraniana sobre Pokrovsk. En realidad, no son ni los partidarios de Trump ni Rusia quienes hablan de colapso. Sin embargo, estos últimos días, sí lo han hecho personas tan poco sospechosas de rusofilia como Serhiy Sternenko, exlíder del Praviy Sektor en Odessa y ahora activista militar y militarista, o Maksym Zhoryn, comandante adjunto de la Tercera Brigada de Asalto de Andriy Biletsky, que como el resto del liderazgo de Azov, no se ha mostrado contrario a las negociaciones y advierte de la pésima situación en el frente. La voluntad de continuar luchando contra Rusia hasta el último ucraniano y a costa de todos y cada uno de los pueblos de Donbass aumenta proporcionalmente a la distancia desde la que se observa la guerra.

martes, 25 de noviembre de 2025

Una tormenta de corrupción se extiende por Kiev

Los escándalos de corrupción que involucran al círculo íntimo de Volodymyr Zelensky eclipsan incluso los impactantes reveses militares que se producen en el frente de batalla en Ucrania

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

Desde hace casi un año, se libra en Ucrania una guerra no declarada entre la Oficina del Presidente de Volodymyr Zelenski (que controla los servicios especiales de la policía ucraniana) y las voces anticorrupción agrupadas en torno a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP). Estas instituciones anticorrupción, aún incipientes y con un poder apenas simbólico, se crearon en 2015 y apenas han logrado reducir los delitos que se supone deben investigar.

Las embajadas de Estados Unidos y los países de la Unión Europea impulsaron la creación de estas dos instituciones "anticorrupción" con el fin de proyectar una imagen de aplicación de la ley en un país gobernado por una élite política y económica corrupta. Desde 2015, se han impuesto escasas sanciones a los funcionarios corruptos, incluso cuando se han reunido pruebas suficientes para iniciar procesos judiciales o tomar medidas más drásticas.

Como norma en Ucrania, una investigación de corrupción suele concluir con la captura in fraganti del funcionario corrupto, quien llega a un acuerdo con los investigadores para pagar una parte de sus ingresos ilegales en forma de multas o donaciones a funcionarios. De esta manera, los funcionarios corruptos expuestos simplemente continúan con sus prácticas, pero ahora en colaboración con instituciones financiadas por Occidente que poseen información comprometedora sobre ellos. Paradójicamente, las embajadas occidentales se interesan rápidamente en trabajar con estos individuos, ya que ahora están bajo vigilancia y un control más estricto.

El Teatro del Absurdo en 28 puntos

Los chihuahuas de la guerra seguirán ladrando mientras que la SMO seguirá avanzando

Pepe Escobar, Strategic Culture

El ‘plan de paz’ de 28 puntos del director del circo para Ucrania puede verse como una foca mascota chapoteando en un estanque para divertir al público. Y a continuación, pasamos a otra atracción.

Sin embargo, si se toma en serio —y eso requiere no una pizca, sino un barril de sal—, es como un gemelo del ‘plan’ del director del circo para Gaza, esta vez con el objetivo de arrebatar una lamentable «victoria» de las fauces del Imperio del Caos, de facto derrotado estratégicamente.

Veamos las reacciones. Aquí encontrarán el análisis de Larry Johnson, con el que estoy de acuerdo, pero sobre todo el vídeo de la impresionante entrevista de dos horas que mantuvimos a mediados de semana en Moscú con la estelar Maria Zakharova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores más elocuente del planeta.

Lo que la Sra. Zakharova nos dijo esencialmente es que a mediados de semana no había ninguna reacción rusa porque Moscú no había recibido nada concreto: Cuando tengamos información oficial, cuando la recibamos a través de un canal pertinente, naturalmente, siempre estaremos abiertos a trabajar.

Lo mismo se aplicaba al Kremlin. El portavoz presidencial Dmitry Peskov: "No, no hemos recibido nada oficialmente. Vemos algunas novedades. Pero oficialmente, no hemos recibido nada. Y no ha habido ningún debate sustantivo sobre estos temas".

La primera respuesta real y concisa del presidente Putin fue sorprendentemente gráfica: vestido de camuflaje, visitando un centro de mando y subrayando que la estructura de Kiev ya no puede describirse como un ‘liderazgo político’, sino que es simplemente «una organización criminal».

domingo, 23 de noviembre de 2025

Los aliados europeos al rescate


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Olvidado, de momento, el escándalo de corrupción que acechaba su Gobierno y que por un momento puso en duda la capacidad de Zelensky de mantener en su puesto a su mano derecha, Andriy Ermak, el presidente ucraniano lucha contrarreloj para no tener que elegir entre “la dignidad y un aliado clave”. Según afirmaba ayer Financial Times, la reunión celebrada en Kiev con presencia de representantes europeos, ucranianos y Dan Driscoll, secretario del Ejército de Estados Unidos -y encargado de entregar a Zelensky el borrador del plan de Trump- fue complicada y una de las fuentes del medio la califica de “nauseabunda”. Estados Unidos parece estar poniendo en práctica aquella máxima de Victoria Nuland –fuck the EU– y no quiere adaptar en exceso su propuesta a las necesidades de sus aliados continentales, a los que el plan exige, entre otras cosas, 100.000 millones de dólares para financiar la reconstrucción de Ucrania, actividad económica de la que, según el documento, Estados Unidos obtendría el 50% de los beneficios.

Según Financial Times, “Driscoll llegó tarde y salpicó sus comentarios con palabrotas. «Tenemos que acabar con esta mierda», dijo. «Las Fuerzas Armadas de EEUU aman a Ucrania y la apoyan, pero la sincera valoración del ejército estadounidense es que Ucrania se encuentra en una situación muy delicada y que ahora es el mejor momento para la paz», continuó Driscoll. Sobre esa base y tras anunciar que “no vamos a negociar detalles”, según The Guardian, Driscoll informó a los embajadores de los países de la OTAN que “ningún acuerdo es perfecto, pero hay que llegar a él cuanto antes», les dijo, según una persona que estuvo presente”. “Fue una pesadilla de reunión. Volvió a ser el argumento de «no tienes cartas»”, insiste el artículo citando a una persona asistente en la reunión. El trumpismo ha vuelto al pasado mes de febrero para recuperar el argumento que provocó la primera gran movilización de los países europeos para impedir el deterioro de la relación entre Estados Unidos y Ucrania.

jueves, 20 de noviembre de 2025

«Nueva» propuesta de Witkoff


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Frente al Gernika de Picasso, Volodymyr Zelensky culminó en Madrid una gira en la que puede presumir de haber obtenido, al menos sobre el papel, importantes resultados. El problema para Ucrania es que los acuerdos que se presentan en grandes eventos rodeados de banderas y de cazabombarderos de atrezzo que buscan mostrar músculo militar y unidad europea son solo la teoría. Comentando el compromiso de adquirir 100 cazas franceses apenas unas horas después de anunciar la compra de 150 aeronaves suecas y el contrato de compra de gas natural licuado transferido por Grecia, el historiador británico Owen Matthews criticaba ayer el pensamiento mágico del presidente ucraniano y su alejamiento de la realidad, algo que, en realidad, se produce, al menos en el ámbito militar, desde mediados de 2023. Fue entonces cuando se puso de manifiesto de forma inequívoca que los objetivos militares que planteaba Ucrania –la derrota completa de la Federación Rusa, a la que se impondría un tratado final en el que no tendría ni voz ni voto, sino solo la capacidad de firmar su capitulación- eran inviables. El paso del tiempo añade a esa falta de realismo la presión de la situación económica. “Kiev no tiene ni de lejos el dinero suficiente para cubrir el agujero presupuestario de 60.000 millones de dólares, y mucho menos para comprar aviones por valor de miles de millones. Ucrania, según sus propias declaraciones, se quedará sin dinero en febrero a menos que la UE acepte concederle un préstamo de 140.000 millones de euros garantizado con activos rusos depositados principalmente en el repositorio bancario internacional Euroclear de Bélgica. Pero no hay ninguna esperanza de que pueda devolver ese préstamo a menos que el Kremlin se vea obligado de alguna manera a pagar reparaciones de guerra, una posibilidad muy remota”, escribe Matthews.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Ciudades estratégicas en manos de las fuerzas rusas en Donbass

Las defensas de Ucrania colapsaron en ciudades clave del Donbas, ahora rodeadas por las fuerzas rusas, mientras, kiev lo niega. A medida que caen las fortalezas estratégicas, el liderazgo de Ucrania continúa con el sacrificio de las tropas por mantener la imagen mediática en lugar de por la supervivencia

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

El comienzo del último mes de otoño para Ucrania está marcado ahora por la caída de varias "ciudades fortaleza" en la región del Donbas. Hoy, las repúblicas de la región, Donetsk y Lugansk, se consideran constituyentes de la Federación Rusa.

Varias ciudades de importancia estratégica en la República de Donetsk están ahora rodeadas por el ejército ruso, convirtiéndose en "sumideros" que engullen unidades desesperadas de las Fuerzas Armadas de Ucrania

Las unidades ucranianas están atrincheradas y no pueden escapar, o son enviadas a misiones temerarias e insensatas que buscan aliviar las condiciones de asedio en las que ahora viven y sobreviven. Dos urbes clave en la República de Donetsk están rodeadas. Todas fueron renombradas durante los últimos diez años como parte de la campaña de "descomunización" de Ucrania que busca desarticular y destruir el legado y la historia de la Ucrania soviética y la Unión Soviética (URSS) en general: Pokrovsk, que volverá a su nombre soviético "Krasnoarmeysk" (en honor al Ejército Rojo Soviético del pasado), y Mirnohrad (anteriormente "Dimitrov", en honor al comunista búlgaro Georgi Dimitrov (1882-1949)). Una tercera ciudad rodeada es Kupyansk, en el óblast (provincia) de Járkov

Cada una de estas ciudades estaba poblada por decenas de miles de residentes antes de la guerra actual que comenzó en febrero de 2022. Y esta, a su vez, no es más que la última etapa de la guerra civil iniciada por Kiev desde febrero de 2014, la cual tuvo como objetivo aquellas regiones de Ucrania que se opusieron con mayor vigor al cambio de régimen que tuvo lugar desde entonces.

martes, 18 de noviembre de 2025

El cerco se estrecha alrededor de Zelensky


Nahia Sanzo, Slavyangrad

El domingo, en su primera parada de la enésima gira europea de propaganda y recaudación, Volodymyr Zelensky anunció un acuerdo de cooperación de energía con Grecia. Con todo un sistema de transporte de gas que atraviesa su territorio y del que durante décadas ha obtenido energía a precios reducidos, Ucrania decidió antes incluso de la invasión rusa deshacerse de la “dependencia” rusa y busca ahora nuevos proveedores, entre ellos Grecia, que ni siquiera es productor. Ayer, en su visita a Francia, donde también fue recibido con honores, Zelensky y Emmanuel Macron anunciaron un acuerdo “histórico” de venta de 100 cazas de producción francesa Rafale para modernizar la aviación ucraniana y que Kiev espera que corra a cargo de las arcas francesas. De su tercera parada en España, el presidente ucraniano espera, como escribió el domingo, “una visita fructífera” centrada en el suministro de misiles de largo alcance y defensa aérea. Todo indica que Zelensky solicitará a España la adquisición de ese material como primera participación española en el mecanismo de compra de material estadounidense para Ucrania a costa de los presupuestos nacionales. Sin duda, la visita al Museo Reina Sofía para visitar el Gernika de Picasso será utilizada como ejemplo para justificar la continuación de la vía militar como única salida posible al conflicto mientras sea necesario.

El tour del presidente ucraniano, preparado de antemano, coincide con un momento en el que Volodymyr Zelensky necesita mostrar a su población que sigue teniendo el apoyo del principal electorado, las clases políticas y económicas de los países occidentales. Los problemas de Zelensky no se limitan al deterioro de la situación en el frente, ni a las acusaciones estadounidenses de autoritarismo contra su mano derecha, Andriy Ermak, ni a las encuestas que dejan claro que sus perspectivas electorales más allá de la guerra no son excesivamente halagüeñas, sino que se extienden a las crecientes acusaciones de corrupción contra su entorno cercano. En el pasado, Zelensky ya había perdido a un ministro que formaba parte de su círculo, Oleksiy Reznikov, titular de defensa, que cayó a causa de una trama de sobrecostes en el suministro de alimentación a las tropas. En guerra, cualquier trama vinculada al flujo de armamento, financiación o logística militar es sensible, especialmente cuando la capacidad del país de seguir luchando y de sostener el Estado depende de mantener el apoyo de los aliados y proveedores extranjeros. Esa subordinación a quienes han de aportar los fondos y los medios para continuar la batalla implica que habrá que dar explicaciones en cada momento en el que aparezcan las dudas.

martes, 4 de noviembre de 2025

Un plan de doce puntos para la guerra


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Poco a poco, van saliendo a la luz las versiones de ambos bandos sobre qué ocurrió para que Donald Trump pasara de anunciar una cumbre con Vladimir Putin en Budapest y mostrarse felizmente optimista sobre las posibilidades de conseguir un final rápido a la guerra de Ucrania a la imposición contra Rusia de las sanciones más duras a su disposición. La versión rusa siempre ha sido clara y no se ha movido desde agosto: Moscú y Washington llegaron a “un entendimiento” en Alaska, pero los países europeos han trabajado para destruirlo. Con esta postura, el Kremlin se adhiere a la tendencia prácticamente universal de alabar a Donald Trump y achacar cualquier error a otros actores. Nada de ello explica, sin embargo, que el cambio de parecer del presidente de Estados Unidos se haya producido, en esta ocasión, sin ninguna intervención previa de los países europeos, que, al contrario que en agosto, cuando criticaron abiertamente la reunión de Alaska, se limitaron a exaltar los deseos de paz de la Casa Blanca.

La postura rusa pretende mantener abierto el diálogo con Estados Unidos, fundamentalmente porque, incluso en el peor momento de la relación Trump-Putin, el contexto va a ser más favorable que con una Unión Europea cuya política exterior está en proceso de asimilarse totalmente a la de los países bálticos o Polonia. Esta necesidad obliga a Moscú a continuar pretendiendo -o apelando a la fe para seguir creyendo- que Donald Trump es una figura positiva y dialogante en la búsqueda de la paz y a moderar sus críticas por actos como la imposición de sanciones al petróleo ruso, órdenes a los clientes del sector energético ruso de abandonarlo para adquirir energía estadounidense e ignorar que Estados Unidos contribuye a los ataques contra las infraestructuras críticas en territorio ruso y no ha cerrado completamente la puerta a enviar Tomahawks a Ucrania. Esta semana, el Pentágono ha dado la aprobación a su exportación, un paso que solo es simbólico, ya que la orden ha de llegar al presidente, pero que quiere dejar claro que la amenaza sigue sobre la mesa, a disposición de la estrategia de incentivos y amenazas que el trumpismo está aplicando en su hasta ahora fallido intento de lograr la paz entre Rusia y Ucrania.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Zelensky asegura que "Todo está bajo control"


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Se está librando una seria batalla por Pokrovsk y a los rusos se les ha encomendado tomarla, porque no pudieron tomar Sumi, no pudieron tomar Kupyansk”, declaró ayer Volodymyr Zelensky en su reunión con el director del SBU. El presidente ucraniano trató de calmar la situación pese a que tanto su discurso como su lenguaje corporal mostraban un nerviosismo perfectamente justificado teniendo en cuenta el estado en el que actualmente se encuentra el frente. “Putin dice que quiere visitar Pokrovsk”, se burló Zelensky, que, sugiriendo sutilmente que podría ser atacado ahí, animó a su homólogo ruso a acercarse a la ciudad “porque sabemos cómo va a terminar eso”.

Aunque los pasos que están dando los países europeos en relación a la búsqueda de una hoja de ruta que imponer a Rusia en una futura negociación merecen un análisis más profundo, cualquiera de los escenarios que se están manejando actualmente admite que el más favorable a Ucrania supondría mantener el territorio del que dispone actualmente. Es más, uno de los puntos del aparente plan de doce puntos en el que trabajan las capitales europeas busca que Ucrania tenga algo que decir en la gobernanza de los “territorios temporalmente ocupados”, esos que Kiev no va a admitir haber perdido, pero que incluso Bruselas es consciente de que no puede recuperar. En ese contexto político y militar, el contraataque mediático ucraniano es exagerar tanto sus éxitos como los fracasos rusos sin importar la distancia que exista entre el discurso y lo que ocurre en la línea del frente, especialmente en Pokrovsk-Mirnograd, donde siguen constatándose avances rusos que admiten incluso los sectores más radicales del nacionalismo ucraniano.

viernes, 24 de octubre de 2025

Misiles y sanciones


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Una llamada telefónica entre Sergey Lavrov y Marco Rubio, en la que el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa únicamente reafirmó lo que el Kremlin lleva tres años y medio insistiendo, que la guerra no puede cerrarse en falso sino que ha de tratar sus causas fundamentales -especialmente la cuestión de la OTAN y la estructura de seguridad europea-, ha sido suficiente para volver a aparcar la diplomacia y volver a la fase de amenazas de este ciclo sin fin que condena a la guerra a escaladas periódicas acompañadas de elevación de la tensión mediática. El último episodio se ha desarrollado exactamente como los anteriores: apertura a la diplomacia auspiciada por la versión de Witkoff de lo que Rusia quiere y está dispuesta a ceder en una negociación, declaraciones triunfalistas sobre la voluntad de Putin y Zelensky de acabar esta guerra cuyo final debió haber sido sencillo, conversaciones según la versión de Rubio y paralización del diálogo, que cuando tenga que reanudarse, se hará nuevamente partiendo de cero. Este interminable ciclo ha dado como resultado la prolongación de la guerra mientras se hablaba de buscar una salida diplomática y, sobre todo, ha dejado abierto el terreno a una escalada progresiva en cada momento en el que el péndulo que oscila entre diplomacia y amenazas apuntaba a las amenazas.

Aparcado de momento el encuentro que Trump y Putin iban a celebrar en Budapest, para cuya cancelación ni siquiera ha sido necesaria la intervención de los y las escuderas de Zelensky, la coyuntura no solo ha dejado de lado la diplomacia, sino que se encamina a un empeoramiento notable. Disfrazando de deslealtad de Vladimir Putin su incompetencia a la hora de dirigir unas negociaciones en las que no dispone de la hegemonía y en las que no puede imponer su posición de forma inequívoca, rápida e incondicional como está acostumbrado, Donald Trump ha optado por la estrategia del cuanto peor, mejor para obligar a Rusia a ceder a sus exigencias.

martes, 21 de octubre de 2025

La importancia de Donbass


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Incapaces de presentar una sola vía al final del conflicto que no se limite al mientras sea necesario y rechazando cualquier concesión que pudiera facilitar el inicio de una negociación, los países europeos continúan enrocados en su búsqueda de alternativas con las que garantizar que Kiev pueda seguir luchando. “Rusia va a destruir Ucrania dependiendo de la capacidad que tenga Ucrania de defenderse. Si Estados Unidos no se la da, ¿se la vamos a dar nosotros? Esta es la pregunta que se tiene que hacer Europa”, ha sentenciado estos días Josep Borrell la haciendo explícita la duda que se plantean actualmente los países europeos. “Vemos los esfuerzos del presidente Trump por llevar la paz a Ucrania, todos estos esfuerzos son bienvenidos, pero no vemos que Rusia quiera la paz”, insistió Kallas, que añadió que “estamos debatiendo qué más podemos hacer”. El enésimo cambio de opinión de Donald Trump, cuya reunión con Zelensky se pareció más a la humillación del Despacho Oval de lo que el presidente ucraniano relató ante los medios estadounidenses, ha obligado a los países europeos a acelerar sus planes para conseguir que Kiev disponga de la financiación necesaria para sostener una guerra de alta intensidad durante varios años más y se abra otra vía con la que adquirir armamento.

“Rusia sólo entiende de fuerza. Sólo negocia cuando se le pone bajo presión. Es por eso que estamos trabajando para adoptar nuestro 19º paquete de sanciones esta semana”, afirmó ayer por enésima vez Kaja Kallas para remarcar que, a pesar del hartazgo de Donald Trump, que según Financial Times arrojó a un lado el mapa de la línea del frente ucraniano alegando que no era de su interés, “no sé dónde está esa línea roja, nunca he estado ahí”, el marco ideológico sigue siendo el de la guerra hasta conseguir una posición de fuerza en la que negociar las menores concesiones posibles.

Un millón de libras y una guerra sin fin: Cómo la intervención de Boris Johnson en Kiev cambió el curso del conflicto y el futuro de Europa

Cuando Boris Johnson voló a Kiev en mayo de 2022, la paz en Ucrania estaba al alcance de la mano. Tres años y un millón de libras después, Europa está pagando el precio por un hombre corrupto y el silencio de un continente.
Boris Johnson y Volodimyr Zelensky caminan por el centro de Kiev,
9 de abril de 2022


Ricardo Martins, New Eastern Outlook

Cuando la historia vuelva a examinar el conflicto de Ucrania, un episodio podría destacar como punto de inflexión: la repentina visita de Boris Johnson a Kiev en abril de 2022, justo después de que se rubricara un acuerdo de paz provisional en Estambul.

En ese momento, el alto el fuego estaba al alcance de la mano. Sin embargo, según se informa, Johnson, entonces primer ministro británico, instó al presidente Volodymyr Zelensky a no firmar, asegurándole que Occidente armaría a Ucrania “durante el tiempo que fuera necesario”.

Esa decisión, ahora objeto de un nuevo escrutinio tras las revelaciones de The Guardian, puede haber cambiado el curso del conflicto y el destino político de Europa.

El acuerdo de Estambul que nunca fue

A principios de abril de 2022, los negociadores ucranianos y rusos habían acordado en principio un marco que podría haber puesto fin a las hostilidades.

Ucrania renunciaría a su adhesión a la OTAN a cambio de garantías de seguridad. Pero tras la visita sorpresa de Johnson a Kiev, las conversaciones fracasaron.

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