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sábado, 7 de noviembre de 2026

Las calles de Europa rechazan la economía de guerra


Vijay Prashad, Counter Punch

La agitación otoñal en Europa no comenzó bajo las cámaras de televisión en París. Antes de que los estudiantes bloquearan las escuelas en la Francia continental, docentes y padres en Mayotte (territorio francés en el océano Índico) y estudiantes en la Guayana Francesa (territorio francés en Sudamérica) ya habían exigido condiciones básicas para la educación. Sus protestas recibieron poca atención, dado que la geografía del reconocimiento sigue un antiguo mapa colonial. Cuando la misma indignación llegó a la capital francesa y sus alrededores, se convirtió en una crisis nacional. Desde allí, las imágenes de marchas, ocupaciones escolares y enfrentamientos se extendieron por todo un continente donde millones reconocen la misma situación: todo lo necesario para vivir se encarece, mientras que las instituciones destinadas a sustentar la vida se debilitan progresivamente.

No existe una única revuelta europea, con una sola organización o un programa acordado, sino que se está manifestando un creciente descontento y frustración. En Albania, la disputa comenzó por la venta de terrenos costeros; en Alemania, el debate gira en torno al posible reclutamiento para una guerra sin sentido; y en Portugal y España, la cuestión fue la vivienda. Sin embargo, cuatro reivindicaciones se repiten: el deterioro de los servicios sociales a la par del enriquecimiento de las élites, la represión policial de la disidencia, las restricciones a la solidaridad con Palestina y el desvío de la energía política y los recursos públicos hacia la guerra. Estas reivindicaciones confluyen cada vez con mayor frecuencia en las calles. Lo que las conecta es una crisis de confianza en los gobiernos que exigen sacrificios mientras ocultan la riqueza y el gasto militar al escrutinio popular.

sábado, 31 de octubre de 2026

La crisis francesa refleja una disputa por el futuro de Europa

Las protestas en Francia son otra expresión de un malestar que recorre todo el continente. Pero mientras crecen la precariedad económica y el descontento social, los líderes europeos siguen defendiendo las políticas de ajuste que alimentan la crisis
Jean-Luc Mélenchon busca canalizar la energía de las protestas hacia la reconstrucción del modelo social francés. Un enfoque en abierta oposición con los dogmas presupuestarios europeos, que siguen presionando por más recortes


Harrison Stetler, Jacobin

El malestar social que sacude actualmente a Francia es, en muchos sentidos, un fenómeno nacional. La frustración ante un sistema educativo desbordado estalló a finales del mes pasado en forma de movilizaciones, bloqueos y acciones colectivas en las escuelas y las universidades. A mediados de octubre, al movimiento estudiantil se sumaron sectores más amplios de la población, hartos de los altos precios de la gasolina, la inflación persistente y la caída de los salarios reales.

La violenta respuesta policial que ha conmocionado tanto a manifestantes como a observadores dentro y fuera de Francia tampoco tiene nada de novedoso. Los aliados de Emmanuel Macron, ante todo, buscan proteger la agenda presidencial de recortes impositivos favorables a las empresas, un factor que suele pasarse por alto en la crisis fiscal del país. Se prevé que el déficit público francés alcance el 5,4% del PIB en 2026, el nivel más alto de la zona euro. Esto ha provocado turbulencias en los mercados de bonos y ha dado lugar a llamamientos a recortar drásticamente los servicios públicos.

El 26 de octubre, el gobierno hizo sus primeros gestos hacia los estudiantes al insinuar la posible sustitución de la denostada plataforma de selección universitaria Parcoursup, la imposición de límites al número de estudiantes por aula y el apoyo estatal a la renovación de edificios.

martes, 27 de octubre de 2026

La guerra civil en Francia


Vijay Prashad, Counter Punch

Los estudiantes de los suburbios parisinos salieron a las calles simplemente para exigir que los profesores volvieran a sus aulas, que hubiera suficientes pupitres para sus compañeros y que el Estado construyera edificios escolares adecuados para la experiencia educativa. Estos suburbios, o banlieues, son el lugar de residencia de la clase trabajadora pobre de Francia, principalmente comunidades no blancas que llegaron a Francia desde sus colonias. La clase dirigente francesa no quiere hablar de racismo, amparada en su ideología oficial de universalismo (universalismo republicano). Pero el racismo del Estado (en particular de la policía) y de los partidos de extrema derecha es real, y el deterioro de los servicios en los banlieues demuestra a los franceses no blancos que sus derechos se niegan sistemáticamente. Por ello, cada pocos años, los jóvenes de los banlieues salen a las calles para exigir justicia.

El clamor surgido en los suburbios se extendió por toda Francia, impulsado por la indignación generalizada contra la actitud de la clase dirigente francesa ante la deflación de los salarios y la inflación de los precios, el genocidio israelí contra los palestinos, el creciente apoyo militar francés a Ucrania y, finalmente, el deterioro de los servicios públicos. Detrás de este conjunto de demandas subyace una pregunta crucial: ¿qué futuro ofrece la República Francesa a sus jóvenes?

domingo, 25 de octubre de 2026

Los disturbios en Francia: cosechando el legado jacobino


Kerry Bolton, Counter-Currents

Con tiendas saqueadas, calles destrozadas, edificios incendiados y monumentos vandalizados, los titulares declaraban: «El caos y la violencia se apoderan de Francia mientras turbas de extrema izquierda asaltan los ayuntamientos e incendian las calles».

Al igual que en los disturbios de 1968, las reivindicaciones estudiantiles pronto fueron apropiadas y manipuladas por un movimiento clandestino criminal de extrema izquierda motivado por una voluntad de destrucción racionalizada por una ideología. En tales situaciones, una sociedad que ya presenta fallas incluirá una gran masa de seguidores, normalmente latentes y al borde de la psicosis, listos para sumarse a la turba cada vez que se desafíe el orden y la autoridad.

Si bien el Gobierno aseguró a sus ciudadanos que los culpables serían llevados ante la justicia, lo que Francia estaba presenciando era una manifestación de la ideología sobre la que se fundó la República: el jacobinismo, que incluso la mayor parte de la derecha francesa reconoce como el fundamento de su nación.

sábado, 24 de octubre de 2026

La revuelta estudiantil en Francia: el capitalismo mafioso y la guerra contra la juventud


Henry Giroux, Counter Punch

En Francia, España, India, Bélgica y otras partes del mundo, los jóvenes salen a las calles, dando voz a una creciente revuelta internacional contra la destrucción de la educación pública, el colapso de las protecciones sociales, la erosión de los derechos democráticos y las crueles políticas de austeridad. A pesar de sus diferentes historias nacionales, estas luchas comparten una creciente indignación ante la maquinaria salvaje del capitalismo neoliberal, su abandono de la juventud, su concentración de riqueza y poder en manos de las élites gobernantes, su adhesión al militarismo y su destrucción sistemática de las instituciones públicas y las protecciones sociales de las que depende la vida democrática. En Francia, lo que comenzó como protestas contra las aulas superpobladas, el deterioro de las escuelas y la escasez de profesores se ha convertido en un movimiento nacional que cuenta con el apoyo de padres, estudiantes universitarios, trabajadores y sindicatos.

Como argumenta Martin Barnay en New Left Review , la revuelta evoca una importante historia de resistencia estudiantil en Francia, desde mayo de 1968 hasta el levantamiento estudiantil de 1990, cuando los jóvenes desafiaron los fracasos de la autoridad política y contribuyeron a transformar las reivindicaciones educativas en luchas sociales más amplias. Hoy, los estudiantes se enfrentan a una clase política que sirve a los intereses de las élites financieras, el complejo militar-industrial y el poder corporativo, al tiempo que desmantela las instituciones públicas y las protecciones sociales de las que dependen las comunidades obreras y pobres. Como observa Jon Henley, la crisis que afrontan los estudiantes franceses va mucho más allá de las dificultades materiales inmediatas. Refleja un temor creciente a que el neoliberalismo les haya arrebatado la seguridad económica, la capacidad de acción política y la posibilidad de un futuro prometedor. Escribe: «Esta generación teme que su futuro esté marcado por perspectivas cada vez menores, empleos precarios y mal remunerados, un coste de vida inasequible y una infraestructura pública en constante deterioro; en resumen, el fin de la seguridad socioeconómica básica de la que, en su mayoría, disfrutaron sus padres».

martes, 20 de octubre de 2026

Abróchense los cinturones de seguridad


Andrea Zhok, Arianna Editrice

Las imágenes de las llamas envolviendo el ayuntamiento de Limoges, en Francia, con el derrumbe del campanario, están dando la vuelta al mundo. Ante incidentes como este, solo cabe condenarlos, al igual que los saqueos que acompañaron las protestas en gran parte de Francia.

Sin embargo, si nos limitáramos a este nivel de análisis, estaríamos cayendo en un conservadurismo pequeñoburgués clásico, justificado, pero tremendamente miope. Empezar a hablar de coches quemados y ventanas rotas, sin ir más allá, es simplemente señal de alguien que aún no ha comprendido la gravedad de la situación.

Lo que presenciamos en Francia, y ahora de diversas formas en muchos países europeos (España, Portugal, Albania, Bélgica y, desde ayer, también en Italia), dista mucho de ser irracional. De hecho, hay acontecimientos históricos que resultan irracionales solo desde una perspectiva local, pero que poseen una clara racionalidad cuando se observan desde una perspectiva suficientemente amplia.

Ser racional no significa ser indoloro, ni estar libre de injusticias.

Debemos enfocar nuestra mirada para mantener una relación coherente entre dos niveles de análisis: uno donde se pueden juzgar actos e individuos específicos como bárbaros, incivilizados o vandálicos, y otro donde podemos (y debemos) comprender que la historia es siempre un río de escombros y cadáveres, pero que no se puede detener con sermones.

martes, 24 de marzo de 2026

Cómo contribuyó Francia a crear la capacidad nuclear de Israel y convirtió el Sáhara argelino en un laboratorio atómico

La prueba nuclear francesa «Gerboise bleue» en el Sáhara argelino

Laala Bechetoula, Rebelión

Se suele contar la historia de la era nuclear como la historia de rivalidad entre superpotencias, de estrategia de la Guerra Fría y del equilibrio de terror. Pero detrás de ese relato oficial subyace un capítulo del que se ha hablado mucho menos: el papel decisivo que Francia tuvo en la aparición del programa nuclear de Israel y la utilización del desierto del Sáhara argelino como terreno de pruebas de los experimentos atómicos. El silencio en torno a esta historia no es casual. Se mantiene gracias a las convenciones diplomáticas, la amnesia institucional y los intereses compartido de unos Estados que crearon su poder estratégico a expensas de poblaciones que no pudieron decir nada al respecto.

Las historias que la historia prefiere olvidar

Lo más frecuente es presentar la historia nuclear del siglo XX como la historia de la Guerra Fría.

Se nos habló de la rivalidad entre Washington y Moscú, de las doctrinas de disuasión, de acuerdos de control de armamento y del frágil equilibrio de la era nuclear.

Pero algunas historias continúan en las sombras, no por falta de pruebas, sino porque contradicen demasiados relatos oficiales.

Entre ellas está un capítulo del que se habla raramente: el papel que desempeñó Francia en el nacimiento de la capacidad nuclear de Israel y la transformación paralela del Sáhara argelino en un laboratorio de experimentos nucleares, lo cual se llevó a cabo contra una población colonial a la que ni se consultó ni se avisó.

Este capitulo continúa todavía hoy totalmente ausente del debate público, no porque los historiadores lo hayan ignorado, sino porque conviene mantener silencio.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Sarkozy se da a la fuga

Nicolás Sarkozy llegando a su domicilio tras salir de la cárcel


David Torres, Público

Entre Marcel Proust, Simone de Beauvoir, la república, Diderot, Jeanne Moreau, las baguettes, Debussy, Bardot, Voltaire, los croissants, Truffaut, el borgoña, Yourcenar, los Gitanes, los quesos y Flaubert, Francia siempre ha sido un país ejemplar, un verdadero modelo de país, pero últimamente no hay manera de tomárselo en serio. Unos ladrones asaltan el Louvre al estilo de Pepe Gotera y Otilio y unos días después nos enteramos de que la contraseña de seguridad en la videovigilancia del museo era "Louvre". Llega a pasar algo parecido en el Museo del Prado y en Le Monde están choteándose cuatro meses, pero como ha sido cosa de los franceses, habrá que ver si al final no lo ponen de moda.

Al menos desde tiempos de Molière, Francia no es una tierra donde arraigue muy bien la comedia y sin embargo llevan unos días en que no paran de trasplantar a la realidad los esperpentos de Valle-Inclán, el cine de Berlanga y los mejores disparates de Monicelli, Risi, De Sica, Germi y Comencini. En Rufufú, de Monicelli, los ladrones iban a robar una caja fuerte y terminaban asaltando un frigorífico, mientras que en el Louvre parecía que iban a transportar un frigorífico y se llevaron 88 millones de euros en joyas. De igual modo, en medio de este magno festival de la chapuza que están celebrando en París, el ex presidente Sarkozy entra a la cárcel de La Santé para cumplir cinco años de prisión y este lunes, tres semanas después, regresa a casa en libertad condicional. Es posible que, en cuestión de atracos, los comediantes franceses estén imitando a los italianos, pero en lo que concierne a la justicia, sus magistrados parecen españoles de pura cepa.

viernes, 7 de noviembre de 2025

La caída de Sarkozy en la corrupción y la arrogancia


Halim Gençoğlu, Geopolitika

El legado de Sarkozy es sin duda una mancha en la democracia francesa. El escándalo de Libia es quizás la acusación más grave contra la integridad moral de Sarkozy. Los fiscales afirmaron que su campaña de 2007 recibió 50 millones de euros del régimen de Gadafi, facilitados por intermediarios como Ziad Takieddine, fondos que supuestamente fueron recompensados con favores diplomáticos como la visita de Gadafi a París en 2007 y acuerdos armamentísticos. Pruebas como diarios libios, registros de transferencias de efectivo y testimonios de testigos sugieren que el equipo de Sarkozy orquestó un pacto secreto y que la intervención libia de 2011 pudo haber sido diseñada para cubrir sus huellas.

En 2025, Sarkozy fue condenado por formar una organización criminal, pero absuelto de corrupción directa, un veredicto dual que los críticos consideraron una timidez judicial. Si bien la condena a cinco años de prisión y el encarcelamiento inmediato fueron históricos, su absolución por los cargos financieros planteó dudas sobre la capacidad del poder judicial francés para hacer frente a la corrupción de las élites. Mediapart (2025) describió el caso como un reflejo de una «dinámica neocolonial», argumentando que la disposición de Sarkozy a explotar el régimen libio para su beneficio personal reflejaba la actitud extractiva histórica de Francia hacia sus antiguas colonias.

viernes, 31 de octubre de 2025

Serge Alexandre Stavisky: El estafador judío que derrocó a un gobierno francés


Jose Alberto Niño, The Occidental Observer

Un solo estafador puso al descubierto la fragilidad de la Francia moderna al demostrar que el poder se sirve a sí mismo antes que a la justicia. Serge Alexandre Stavisky nació el 20 de noviembre de 1886 en Slobodka, cerca de Kiev, en el Imperio ruso. Hijo de Emmanuel Stavisky, un inmigrante judío ruso, Alexandre recibió su educación formal en el prestigioso Liceo Condorcet de París.

Sin embargo, en 1912, con tan solo 26 años, Frederick Brown escribe en «El abrazo de la sinrazón: Francia, 1914-1940» que Stavisky «ya se había consolidado como un estafador empedernido». Ese año, alquiló el Teatro Folies-Marigny para el verano y montó una obra que se canceló tras solo dos semanas. Nunca devolvió el dinero a los concesionarios que habían pagado los depósitos, y aunque fue descubierto, evitó el juicio cuando estalló la Primera Guerra Mundial. La guerra también lo libró de ser procesado por estafar a la empresa de municiones Darracq de Suresnes con 416 000 francos en un turbio negocio para vender bombas a Italia. Tras recibir la amnistía en 1918, Stavisky retomó sus actividades delictivas donde las había dejado, urdiendo estafas aún más elaboradas.

Brown señala que Stavisky «no fue el único en estafar a inversores franceses durante la década de 1920». Casi tan notorios como él, Marthe Hanau y su exmarido, Lazare Bloch, se convirtieron en figuras infames del mundo financiero francés de los años veinte. Hanau nació en Lille en 1890 en el seno de una familia judía de industriales. Su madre, una frugal comerciante judía de Montmartre, logró aportar una dote de 300.000 francos cuando Marthe se casó con Bloch a los 24 años. El propio Bloch provenía de una familia que amasó una fortuna en el negocio del yute y se presumía ampliamente que también era judío, dada la forma en que ambos eran retratados en los periódicos sensacionalistas de la época.

viernes, 1 de agosto de 2025

¿Cuándo abandonará Francia el atlantismo?

Es improbable que Francia logre imprimir una renovación estratégica a la Unión Europea, dada la reciente capitulación de Bruselas ante el chantaje arancelario de Trump

Raphael Machado, Strategic Culture

Un nuevo informe político francés pasó desapercibido para la mayoría de los analistas geopolíticos, pero representa un documento estratégico fundamental que podría determinar cambios significativos en la dirección internacional del Palacio del Elíseo.

Se trata del Informe Nº 1588 de la Comisión de Asuntos Europeos de la Asamblea Nacional Francesa, centrado en las relaciones entre la Unión Europea y China. El documento, elaborado con la participación de representantes de todos los partidos de la Asamblea, tiene como objetivo analizar las relaciones entre la UE y China a la luz del contexto geopolítico actual y sugerir cambios en su trayectoria.

Como una de las principales naciones de la UE, Francia naturalmente tiene mayor influencia en las políticas exteriores del bloque, en caso de que el Elíseo adopte las recomendaciones de la Comisión de la Asamblea Nacional.

El informe parte de la observación de que las relaciones entre la UE y China nunca han sido tan tensas. Si bien la UE inicialmente acogió con satisfacción la apertura económica de China en la década de 1970 y buscó ampliar los lazos comerciales bilaterales, hoy, a pesar de los fuertes intercambios en curso, la diplomacia se ve empañada por declaraciones hostiles de funcionarios de Bruselas contra Pekín, como calificar a China de "rival sistémico" en 2019.

lunes, 7 de abril de 2025

Entre el colapso y la ofensiva


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La guerra continúa su curso a la espera de si el proceso de negociación que Estados Unidos dirige por medio del diálogo separado con Rusia y Ucrania prospera hacia un alto el fuego más claro que el incumplido compromiso mutuo de no atacar infraestructuras energéticas. En Donbass, las últimas horas han constatado avances rusos en dos batallas urbanas, la eterna lucha por Chasov Yar y el intento de volver a expulsar a las tropas ucranianas de Toretsk. Aunque limitados, hay también avances de las tropas de Moscú en dirección a Krasny Liman, última ciudad perdida en la ofensiva relámpago ucraniana del otoño de 2022 en el frente del este. Aunque con menos intensidad y una batalla limitada, se perciben también movimientos en el frente central, la parte de Zaporozhie en la que el Dniéper no es un factor y donde Ucrania aspiró en 2023 a romper el frente en dirección a Crimea. A principios de la semana pasada, se constataba que Rusia había capturado la pequeña localidad de Lobkovo, un avance con cierta importancia simbólica al tratarse de la última localidad capturada en la contraofensiva ucraniana que las tropas rusas aún no habían recuperado.

sábado, 22 de marzo de 2025

El fallido intento de Francia de salvar su Imperio

En la década de 1950, Francia emprendió un ambicioso esfuerzo para modernizar su imperio adoptando las costumbres locales y promoviendo gobiernos autónomos limitados. No era más que el intento de crear una ideología moderna para el colonialismo, y fracasó rotundamente.

Charlie Taylor, Jacobin

Dos años después de la invasión estadounidense de Afganistán y al comienzo de su campaña en Irak, el personal de operaciones especiales del Pentágono proyectó para sus empleados la película de 1965 La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo. Un folleto que acompañaba la proyección explicaba que ofrecía una visión de cómo los militares franceses podían «ganar una batalla contra el terrorismo y perder la guerra de las ideas».

A los ojos del Departamento de Defensa estadounidense, la incapacidad de ganarse los corazones y las mentes de la población argelina había echado por tierra el supuesto éxito militar de los movimientos franceses de contrainsurgencia contra el Frente de Liberación Nacional (FLN). En consecuencia, la guerra parecía condenada al fracaso desde el principio.

Esta interpretación del conflicto argelino ha prevalecido a menudo en la historiografía anglófona de la revolución. Sin embargo, como muestra el historiador Terrence G. Peterson en su nuevo libro Revolutionary Warfare, la noción de una victoria militar precedida de una derrota política fue perpetuada por el propio ejército francés. Esto se debió en gran parte a la proactividad de los oficiales militares franceses a la hora de promover y teorizar sobre la Guerra de Argelia como una transformación importante en las reglas del conflicto global en la década de 1960.

La paranoia de la Guerra Fría, el declive imperial y una multitud de aparentes amenazas comunistas se combinaron en un cóctel tóxico. Bajo su influencia, los partidarios de la derecha se mostraron incapaces de conseguir una justificación racional de la guerra. Los movimientos anticoloniales y de liberación, desde Vietnam hasta el norte de África, plantearon cuestiones nuevas y fundamentales a los restos del Estado colonial francés. ¿Cómo librar una guerra contra un enemigo que se esconde en la sombra, que cuenta con la complicidad de las comunidades rurales y que se constituye a través de levantamientos geográficamente dispares?

domingo, 9 de marzo de 2025

La hora de Francia


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Ayer se celebró el tan esperado consejo convocado por Antonio Costa para tratar la urgente situación causada en Europa -así al menos se ha presentado- a raíz del cambio de postura de Donald Trump con respecto a cómo lograr una negociación que dé lugar a un alto el fuego o la paz en Ucrania. En febrero de 2022, la Unión Europea optó por calificar de existencial el conflicto rusoucraniano, por lo que una paz sin un vencedor claro, Ucrania, es considerada una rendición al agresor ruso, que con sus actos habría conseguido quebrar el orden internacional basado en reglas, concretamente las de Estados Unidos, que ha dado lugar a ocho décadas de paz en las partes del mundo que importan, las zonas selectas de Europa (entre las que no entran, por ejemplo, los Balcanes) y Norteamérica. Como se esperaba, la cumbre no dejó grandes resultados más allá de las habituales proclamas de la necesidad de apoyar a Ucrania mientras sea necesario. Antes de la cumbre, Úrsula von der Leyen había anunciado ya la gran medida que iba a tratarse en la reunión, el plan Rearm Europe, una remilitarización del continente que en menos de medio siglo causó dos guerras mundiales y en el que la paz interna no se debió tanto a la creación de la Unión Europea como afirma el discurso oficial sino la certeza de la necesidad de unidad ante la pérdida del poder de antaño.

Idealizada ahora para destacar los valores de su fundación, la unificación europea creció ante el temor a una superpotencia, la que proponía un modelo económico y social alternativo y que contaba con el prestigio de haber luchado por liberarse a sí misma de la ocupación nazi, y bajo la tutela de la otra. Estados Unidos tomó el control ofreciendo garantizar la seguridad, que posteriormente se convirtió en el paraguas nuclear, permitiendo que los destruidos Estados construyeran el estado del bienestar que ahora se disponen a recortar para recuperar las ansias militaristas de antaño. “Europa debe recortar el estado del bienestar para construir un estado de guerra”, titula esta semana un artículo publicado por Financial Times.

“Nuestra generación ya no recibirá el dividendo de la paz. De nosotros depende garantizar que nuestros hijos cosechen los dividendos de nuestros compromisos mañana. Así que lo afrontaremos, juntos”, escribió en las redes sociales Emmanuel Macron, que el miércoles en horario de máxima audiencia se dirigió a la nación para presentar sus planes de rearme, su visión del “peligro que viene del este” y sobre qué hacer con la guerra de Ucrania. Junto a Keir Starmer, el presidente francés es la persona de más alto perfil que se ha otorgado la labor de proteger a Ucrania de la paz a toda costa. En esa tarea es imprescindible el papel de Estados Unidos, mucho más dispuesto a tratar bilateralmente con los diferentes países que con la Unión Europea, cuya postura excesivamente beligerante ha causado rechazo en Washington. Aunque la postura de Kaja Kallas, Emmanuel Macron, Keir Starmer y Volodymyr Zelensky es exactamente la misma, no lo es su retórica.

martes, 18 de febrero de 2025

Dos cumbres por Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Con las amargas lágrimas de su director que, al igual que los líderes europeos, no supo ver que la participación estadounidense no iba a estar dirigida a reafirmar el consenso transatlántico de las últimas décadas y el proucraniano de los últimos diez años, terminó el domingo la impactante Conferencia de Seguridad de Múnich, que será recordada en los próximos tiempos, posiblemente no por el provocador discurso de JD Vance, sino por la escenificación de la ruptura de la posesión más preciada, el statu quo. “Ya no cabe duda de que Europa y Estados Unidos están separando sus caminos. La muerte de la relación transatlántica se predijo muchas veces, pero este fin de semana, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, por fin ha llegado a su fin”, escribía ayer Wolfgang Munchau, que mencionaba tres aspectos en los que se ha escenificado el divorcio: Ucrania, libertad de expresión y comercio.

“La semana pasada, Donald Trump sorprendió a los europeos con su anuncio de conversaciones de paz con Vladimir Putin. (Dijo que lo haría durante su campaña electoral, pero los líderes europeos claramente no estaban prestando atención). Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Ucrania, informó el sábado a los europeos de que no serán incluidos en las negociaciones de paz de alto nivel. Los líderes europeos están atónitos”, continúa el analista alemán, que achaca a los países europeos no haber aprendido una importante lección de Clausewitz: no ir a la guerra si no sabes cómo va a acabar el conflicto. “Para los europeos, la guerra es un deporte de espectador. Su apoyo a Ucrania iba todo de principios y promesas, no había planificación estratégica, no había un final, ni acuerdo sobre cuál era el segundo mejor resultado ni planificación concreta de los escenarios de posguerra”, sentencia para resumir la actuación europea de los últimos tres años, que en realidad pueden extenderse a la última década. Los países europeos no fueron capaces de apostar por los acuerdos de Minsk, negociados por Alemania y Francia, ni tampoco asumir las consecuencias de esa decisión que, unida al rechazo a negociar la paralización de la expansión de la OTAN hacia Rusia, llevó a la guerra en la que han invertido colectivamente más de 200.000 millones de euros y en la que actualmente se les da la orden de continuar sufragando los gastos sin tener siquiera un lugar en la mesa de negociación.

sábado, 7 de diciembre de 2024

Instructores franceses para Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Durante la visita a Francia de Volodymyr Zelensky en junio de 2024 para conmemorar el 80º aniversario del Desembarco de Normandía, el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, anunció una brigada del ejército ucraniano formada y equipada por las instituciones del Estado francés. El 9 de septiembre, junto al ministro de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, Macron visitó a los miembros de la brigada en el campo militar en el que desarrollaba su formación desde primeros de septiembre “en condiciones reales, basadas en el análisis de la experiencia de los combates en Ucrania”.

En una nota publicada el 10 de octubre de 2024, el Ministerio de los Ejércitos y de los Antiguos Combatientes francés aportaba alguna información complementaria sobre la creación, por su ejército de Tierra, de la brigada ucraniana “Anne de Kyiv”. Se trata de una brigada completa, íntegramente dotada por el ejército francés y compuesta inicialmente por 2.300 soldados, aunque con perspectivas de llegar a 4.500 una vez que termine su proceso de consolidación.

lunes, 22 de julio de 2024

Francia: todos contra Jean–Luc Mélenchon

Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada

Las elecciones legislativas en Francia han sido ejemplo del buen funcionamiento de la política del miedo. El llamado a crear un cordón sanitario para impedir la formación de un gobierno de extrema derecha se ha mostrado eficaz, ocultando una realidad menos glamorosa. Si en el corto plazo frena la deriva reaccionaria, descubre cordones sanitarios asentados en un principio: la negativa a revertir el camino de reformas liberales llevadas a cabo durante cuatro décadas, iniciadas en 1981 por el partido socialista y François Mitterrand a la cabeza. Mismas que fueron profundizadas bajo las presidencias de la derecha con Jaques Chirac y Nicolás Sarkozy. El triunfo del socialista, François Hollande, no varió el rumbo. Hoy, el presidente de la república, Emmanuel Macron, las recrea, haciendo uso de la mayor violencia y represión policial que se recuerda en lo que va de siglo XXI, sean chalecos amarillos, trabajadores en paro, inmigrantes o juventud. La protesta es criminalizada. Para socialistas y la derecha no hay vuelta atrás en la implantación de la sociedad de mercado.

lunes, 8 de julio de 2024

Francia a salvo de una catástrofe


Atilio Borón, Página 12

Hoy es un día de fiesta para quienes luchan por construir un mundo mejor: el fascismo ha sufrido una durísima derrota en Francia, cuando todos los opinólogos auguraban su casi inexorable victoria en las elecciones celebradas este domingo en el país galo. En un giro tan notable como imprevisto el Nuevo Frente Popular, que ya la semana pasada había hecho una magnífica elección pero llegando en segundo lugar detrás de la ultraderecha, pasó decididamente al frente y obtuvo la primera mayoría en la Asamblea Nacional. No logró la mayoría absoluta, pero la tradición de la Quinta República francesa, fundada en 1958, establece que a quien obtiene la primera minoría le corresponde la designación del Primer Ministro.

Ahora bien: dado que el régimen político de Francia es una combinación entre un presidencialismo atenuado y un parlamentarismo igualmente acotado el presidente Emmanuel Macron podría, extendiendo sus atribuciones más allá de lo tradicional, hacer caso omiso del veredicto de las urnas y designar a un PM de su gusto, claro que con el riesgo de crear una crisis política de proporciones a escasas tres semanas de la inauguración de los Juegos Olímpicos de París. Es que tras su apariencia mesurada y serena Macron resultó ser un apostador empedernido. Lo hizo cuando en las elecciones al Parlamento Europeo la ultraderecha de Marine Le Pen se alzó con el 32 % de los votos y Macron optó por una medida radical: disolver la Asamblea Nacional y convocar a su renovación. Su cálculo era que ante una nueva compulsa electoral lograría recomponer su base social y derrotar tanto al neofascismo de Le Pen y sus seguidores como a la acrecentada gravitación de la izquierda. Subestimó sin dudas la impopularidad de sus medidas económicas más importantes, entre ellas el aumento de la edad legal requerida para jubilarse de 62 a 64 años, el incremento en el precio de los combustibles y otras políticas que afectaron negativamente las condiciones de vida de amplias capas de la población. Todo esto en un contexto en donde un presidente por momentos desquiciado hablaba, y habla todavía, con suprema irresponsabilidad de atacar a Rusia y declararle la guerra. No extrañaría, pues, que quisiera hacer otra jugada de ese tipo desconociendo la nueva correlación de fuerzas de la Asamblea Nacional y designar como PM a alguien de cualquier otra fuerza política. Poco probable, dado el escándalo que desataría, pero no habría que descartarlo.

miércoles, 22 de mayo de 2024

¿Está intentando Francia legalizar sus pérdidas en Ucrania?

Enviar tropas al campo de batalla podría ser una maniobra del gobierno francés para legalizar las muertes de mercenarios que ya se han producido en Ucrania.

Lucas Leiroz, Strategic Culture

La escalada de tensiones entre Francia y Rusia sigue aumentando. El gobierno francés se niega a descartar la posibilidad de enviar tropas a una situación de combate real contra Moscú, si Ucrania se muestra incapaz de seguir luchando “sola”. Dado que el colapso del régimen neonazi resulta ser una realidad inevitable, muchos analistas creen que el presidente francés, Emmanuel Macron, aprobará el despliegue oficial de tropas francesas en Ucrania, a pesar de la grave escalada global que este tipo de maniobra implicaría.

Casi todos los días surgen nuevas declaraciones de Macron y sus funcionarios advirtiendo sobre el posible despliegue de personal militar en la zona del conflicto. París cree que podrá llevar a cabo este tipo de operaciones de forma totalmente soberana, sin la aprobación previa de la OTAN ni la participación de los aliados.

La irracionalidad del presidente francés ha llevado a muchos expertos a cuestionar qué hay detrás de tal audacia. Algunos creen que Macron simplemente está fanfarroneando, tratando de mostrar poder y fuerza que en realidad no tiene. Otros, sin embargo, creen que el avanzado nivel de paranoia antirrusa de Macron podría llevarlo a tomar esa iniciativa, poniendo al mundo al borde de una guerra global abierta.

miércoles, 24 de abril de 2024

Los Juegos Olímpicos de París 2024, ecos de Berlín 1936

Estados Unidos y sus aliados se han arrogado la prerrogativa política de excluir a Rusia de una manera que habría sido inimaginable con la URSS.

Sonja van den Ende, SCF

Berlín, Alemania, en 1936, fue sede de unos Juegos Olímpicos plagados de tensiones internacionales. El Partido Nazi liderado por Adolf Hitler tomó el poder en 1933. Berlín ganó la candidatura para albergar los juegos en la 29ª Sesión del Comité Olímpico Internacional el 26 de abril de 1931.

Era la primera vez que el evento deportivo cuatrienal se televisaría y las transmisiones de radio llegarían a 41 países. Alemania quería mostrar al mundo que era un país moderno, próspero y democrático. Para la ocasión, se eliminaron las consignas antisemitas, que no sólo afectaban a los judíos sino también a los gitanos (romaníes), los eslavos, los africanos y los asiáticos.

Se pueden hacer fácilmente comparaciones con las tensiones internacionales y las ambiciones políticas creadas de los Juegos Olímpicos de 2024, que se celebrarán en París del 26 de julio al 11 de agosto. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha tratado personalmente de hacer del evento un escaparate de las presuntas proezas nacionales. Los esfuerzos de orquestación política y propaganda son similares a los juegos de Berlín de 1936.

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