En su fase de declive todos los imperios han exacerbado hasta lo indecible su virulencia para tratar de detenerla. Trump es la personificación actual de esa conducta
Atilio Borón, La Haine
El presidente de EEUU sigue trabajando a destajo para terminar de sepultar lo poco que queda del otrora tan celebrado -por los gobernantes de su país así como por la prensa hegemónica y el pensamiento oficial de la academia- “orden mundial basado en reglas”.
Hitos principales de este proceso de progresivo desmoronamiento de la superestructura ideológica del imperialismo norteamericano fueron la ofensiva de la OTAN contra Rusia, contraviniendo un principio elemental de la Carta de las Naciones Unidas como es el derecho de todos los países a su seguridad nacional.
A esto debe agregársele el genocidio y la limpieza étnica que sigue practicando con total impunidad el régimen racista israelí gracias al amparo y protección que le brindan las desprestigiadas “democracias” occidentales, en realidad abyectas plutocracias apenas disimuladas con los insulsos rituales de un intrascendente proceso electoral.
Otro hito de enorme importancia fue el ataque a la República Bolivariana de Venezuela, el bombardeo de Caracas que afectó a casi 500 viviendas de la zona cercana a Fuerte Tiuna y el insólito secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional.



















