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viernes, 18 de septiembre de 2026

La "política de periferia" de Estados Unidos fracasa estrepitosamente en Yemen

Una alianza destinada a contrarrestar el colapso de la hegemonía estadounidense en Asia Occidental ya ha fracasado en su primera prueba en Yemen

Samuel Geddes, Al Mayadeen

Los medios de comunicación del Golfo Pérsico dieron mucha importancia al anuncio del «Acuerdo de La Meca», que unía a Arabia Saudí con Turquía y Pakistán, de modo que un ataque contra uno se consideraría un ataque contra todos. Se presentó como una alianza colectiva para contrarrestar la menguante influencia estadounidense o como una alianza defensiva contra la agresión israelí. En realidad, debería haberse considerado una respuesta a la situación inmediata provocada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la reanudación de la guerra, respaldada por Arabia Saudí, contra el gobierno de Saná en Yemen.

Las represalias tanto de Teherán como de Saná han afectado a instalaciones saudíes vitales a lo largo de las guerras, atrapando a Riad en una situación de riesgo que podría convertirse en una verdadera amenaza existencial para el reino y sus vecinos regionales más pequeños.

Paralelamente, es de dominio público que gran parte de la infraestructura de bases regionales de Estados Unidos ha quedado expuesta por los bombardeos iraníes, cuando no prácticamente inoperativa. Teherán ha dejado claro en repetidas ocasiones que una condición clave para aceptar el fin de la guerra es la retirada definitiva de las fuerzas estadounidenses y el cierre de sus bases en la región. Dado el actual estancamiento entre ambos países sobre si la diplomacia continúa o no, Washington carece actualmente de la influencia necesaria para cuestionar este requisito. Ceder en este punto equivaldría a aceptar la pérdida de la región del Golfo como parte esencial de la esfera de influencia estadounidense, junto con los incalculables ingresos energéticos cuyo retorno a las economías occidentales ha preservado la hegemonía del dólar estadounidense durante más de medio siglo.

lunes, 14 de septiembre de 2026

El ocaso de Estados Unidos

"Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo"

Joseph E. Stiglitz, La Jornada

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.

Es comprensible que los «aliados» de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos?

Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación” (https://t.ly/darJJ).

domingo, 13 de septiembre de 2026

La revolución monetaria inconclusa de Keynes

Ilustración: Diego Astarita

La base favorable a los acreedores de las relaciones monetarias y financieras internacionales que ha regido el siglo pasado será reemplazada por un sistema desdolarizado en el que los intereses de los países deudores estén protegidos frente a la capacidad de los acreedores de insistir en que el pago del servicio de la deuda externa debe prevalecer sobre los objetivos nacionales de crecimiento.

Discurso en Vladivostok, 1 de septiembre de 2026.
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Michael Hudson. Observatorio de Trabajadores

La próxima depresión mundial requiere un Nuevo Orden Económico Internacional liderado por Rusia, China e Irán

1. Mis comentarios se centrarán en cómo la actual crisis del petróleo provocará una ola de incumplimientos financieros que dará lugar a una depresión financiera mundial en algún momento de este otoño.

Esta crisis afectará el comercio exterior y la inversión financiera interna, que son el tema central de esta conferencia.

La pregunta es: ¿cómo se resolverá esta crisis? ¿Y cómo la enfrentarán los gobiernos de Rusia, China y sus países asiáticos vecinos? ¿Qué tipo de nuevos acuerdos comerciales y financieros habrá que establecer?

Todos ustedes saben que el bloqueo estadounidense a las exportaciones de petróleo del Golfo Pérsico ha interrumpido el 25% del comercio mundial de petróleo, fertilizantes y también alimentos. Los precios de estos productos básicos se dispararán tanto que muchas industrias que dependen del petróleo tendrán que cerrar, ya que no podrán obtener ganancias con los nuevos y más elevados precios del petróleo.

viernes, 11 de septiembre de 2026

"Ahora yo soy la casa": Bessent se convierte en juez, jurado y verdugo del Mercado de Bonos

El secretario del Tesoro de Estados Unidos actuó como juez, jurado y verdugo en lo que respecta a las posiciones cortas especulativas en yenes, con probablemente la retórica más directa y explícita que hemos visto en años... El matonaje llega al mercado de Bonos

Zero Hedge

“Ahora estoy al mando, así que cuando intervenimos con el yen japonés, tengo una idea bastante clara de lo que van a hacer los japoneses, el Banco de Japón y los responsables políticos japoneses”, dijo Bessent en un evento de la Universidad Metodista del Sur en Texas el martes.

“Y puedes apostar en mi contra si quieres.”
Tal y como informa Bloomberg, estos comentarios se encuentran entre los más estridentes que Bessent ha hecho hasta ahora en una extraordinaria campaña para doblegar los mercados a su voluntad , incluso frente al escepticismo de los inversores.

El exejecutivo de fondos de cobertura, que se hizo famoso por sus enormes apuestas en divisas, supervisó recientemente las primeras compras de yenes por parte de las autoridades estadounidenses en tres décadas y sorprendió a los participantes del mercado el mes pasado con planes para aumentar la recompra de bonos del Tesoro estadounidense para frenar el alza de los rendimientos.

Argumentó que el Departamento del Tesoro tiene una ventaja informativa debido a su visibilidad sobre los responsables políticos japoneses y el Banco de Japón.
“Cuando la gente dice: ‘Oh, bueno, el secretario del Tesoro está asumiendo un riesgo’, pues bien, ese es mi sueño: tengo información asimétrica”, dijo Bessent.
Las declaraciones de Bessent también ponen de relieve su inusual nivel de implicación en la formulación de políticas económicas en Japón, que se encuentra entre los mayores tenedores de deuda estadounidense del mundo.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Los costos de la desordenada transición a la multipolaridad

La actual clase política mundial, forjada en los últimos 35 años, fue inculcada en la idea de haber presidido el “fin de la historia” y haber dado paso a una era de paz perpetua. Impulsados por esta ideología, creyeron que la política occidental dominaría indefinidamente al planeta. Esa fantasía ideológica aún persiste a pesar de que la distribución del poder ha cambiado.

Glenn Diesen, Glenn Diesen Substack

El sistema internacional tiende naturalmente hacia un equilibrio de poder, en el que ningún Estado ni grupo de Estados puede imponer su voluntad a los demás. Este equilibrio, que limita a todas las grandes potencias, puede verse alterado si una de ellas es derrotada en una guerra o colapsa internamente. Sin embargo, los Estados no se equilibran por sí mismos y adoptarán políticas expansionistas si no encuentran restricciones. La consecuencia previsible es que una potencia desequilibrada impulsará políticas expansionistas que la agotarán, mientras que otras potencias emergentes en la periferia comenzarán a contrarrestar colectivamente al hegemón. De este modo, el sistema internacional vuelve al equilibrio.

El breve momento unipolar

El colapso de la Unión Soviética alteró el equilibrio internacional de poder, dejando al mundo con una sola superpotencia. La consecuencia era previsible: Estados Unidos adoptaría una estrategia de seguridad hegemónica que condicionaría la paz a su primacía global. Sin ningún contrapeso a su poder, Estados Unidos se expandió en todas direcciones, participando en guerras y ampliando alianzas militares como la OTAN. El pensamiento estratégico se deterioró porque la potencia hegemónica podía estar en todas partes a la vez sin necesidad de definir prioridades. Asimismo, también pudo cometer numerosos errores, ya que contaba con la capacidad financiera para absorber el coste de sus excesos.

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿El Trotsky de Texas? Talarico declara que el capitalismo es un "sistema opresivo" que debe ser "desmantelado"


Jonathan Turley , vía Jonathan Turley

El candidato demócrata al Senado, James Talarico, parece dispuesto a aportar un toque de Trotsky a Texas. En un vídeo de un foro sobre el clima, se ve a Talarico declarando que el capitalismo es un «sistema opresivo» vinculado a la supremacía blanca y que debe ser «desmantelado» para lograr un mundo mejor. Esto recuerda a León Trotsky, quien denunció el «mal fundamental del sistema capitalista» e hizo un llamamiento a los ciudadanos para que se liberaran de su opresión. Los Socialistas Democráticos de América y sitios web radicales llevan mucho tiempo abogando por «desmantelar el Estado capitalista».

Como representante estatal, Talarico intervino en la conferencia sobre el clima de 2020 organizada por la sección de Austin del Sierra Club junto con otros candidatos a la Cámara de Representantes de Texas. Sin embargo, fue Talarico quien entusiasmó a la multitud con un ataque al capitalismo:
"Agradezco enormemente que hayas formulado esta pregunta y también que los jóvenes activistas hayan establecido la conexión entre el cambio climático, la supremacía blanca y el capitalismo en nuestro país... Y creo que solo poniendo fin a la forma en que estos tres sistemas opresivos funcionan conjuntamente podremos comenzar el proceso de desmantelamiento."
Talarico criticó duramente a la industria petrolera y gasística de Texas, a la que calificó de industria moribunda, "como ser líder en cintas de casete en los años 80". Predijo con evidente satisfacción: "Esa industria no va a durar".

domingo, 30 de agosto de 2026

Ratcliffe: mensajes y amenazas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La visita de John Ratfliffe, director de la CIA a Moscú, ha descolocado a medios y analistas, que continúan especulando sobre el motivo del viaje, las reuniones que se produjeron y los mensajes que quería enviar Estados Unidos a la Federación Rusa en este momento de máxima tensión en el frente y, sobre todo, en la retaguardia. En este contexto, cualquier contacto entre las partes implicadas en la guerra provoca grandes titulares, especialmente si se trata de algo que no se había producido en casi cinco años. Precisamente por ese precedente, la reunión de Bill Burns, entonces director de la CIA, con Vladimir Putin, los medios se han lanzado por la vía más alarmista. Durante dos días, los grandes medios vieron un paralelismo que aplicaron al momento actual.

En el otoño de 2021, cuando ya estaba en marcha la movilización de recursos para la invasión de Ucrania, Burns acudió al Kremlin para advertir a Rusia de que Estados Unidos era consciente de los movimientos y para exigir a Moscú que cancelara los planes de guerra. Es probable que el enviado estadounidense planteara también algunas de las consecuencias económicas y sanciones que se producirían en caso de intervención militar. En aquel momento, Rusia había planteado una negociación Moscú-Occidente para determinar el papel de la OTAN y el lugar que en ese pacto de no agresión tendría Ucrania. Aunque los poderes occidentales prefieran no recordar aquel momento, las peticiones de máximos con las que Rusia quería abrir las negociaciones habrían podido llevar a garantizar la neutralidad de Ucrania. En aquel momento, la guerra rusoucraniana podría haberse evitado por medio de un acuerdo de seguridad a nivel europeo y el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, que habrían resuelto el conflicto de Donbass, al menos en su fase militar. Sin embargo, pese a la certeza de que la alternativa a negociar era la guerra, no hubo ningún tipo de diplomacia y Estados Unidos simplemente rechazó los términos rusos sin que siquiera se produjera una reunión.

sábado, 29 de agosto de 2026

Wallerstein predijo la caída del imperio estadounidense

En pleno auge belicista tras el 11-S, Immanuel Wallerstein anticipó que la hegemonía estadounidense había iniciado una caída irreversible. A más de dos décadas de la advertencia, la incapacidad de Washington para gestionar la decadencia aceleró el giro neofascista interno y empujó al mundo a una era de caos e inestabilidad
Para la teoría del sistema-mundo, la decadencia de una potencia hegemónica abre una encrucijada histórica: la reestructuración igualitaria o la deriva autoritaria. El presente de Estados Unidos deja pocas dudas respecto de cuál de los dos caminos se ha impuesto


Gregory P. Williams, Jacobin

En julio de 2002, Immanuel Wallerstein participó en el programa matutino de llamadas en vivo de C-SPAN. Acababa de escribir un ensayo para la revista Foreign Policy con un título provocativo: «El águila ha aterrizado de emergencia». Wallerstein argumentaba que la posición dominante de Estados Unidos en el escenario mundial estaba en declive. Había pasado menos de un año desde los atentados del 11S y la posterior invasión estadounidense de Afganistán. El gobierno de Bush estaba preparando a sus fuerzas armadas y a la opinión pública para la invasión de Irak, que comenzaría en marzo de 2003.

Conviene recordar que George W. Bush era una figura muy popular en ese entonces. La aprobación del presidente había alcanzado un récord del 90% el septiembre anterior y se mantenía por encima del 70% cuando Wallerstein hizo pública su advertencia sobre el declive. Sin embargo, a Wallerstein le pareció el momento exacto para intervenir. Llevaba escribiendo sobre la decadencia hegemónica de Estados Unidos desde principios de la década de 1980. Pese a ello, aún creía, en el intervalo entre las invasiones de Afganistán e Irak, que Estados Unidos tenía la oportunidad de gestionar eficazmente su declive.

Wallerstein no creía que fuera posible prolongar indefinidamente el dominio global de una gran potencia. Sostenía que las grandes potencias alcanzan la hegemonía —término que remite a un dominio global sin parangón— debido a factores económicos, políticos y militares que, en última instancia, también erosionan esa misma hegemonía. El declive hegemónico estadounidense comenzó mucho antes del 11-S, con la crisis económica de la década de 1970 y la guerra de Vietnam.

Para Wallerstein, Estados Unidos enfrentaba la disyuntiva de toda potencia hegemónica en decadencia: un declive progresivo o una caída estrepitosa. George W. Bush eligió lo segundo. Hoy, Donald Trump ha acelerado aún más esa dinámica al desplegar agresivamente una de las pocas armas que le quedan a un hegemón en agonía: un aparato militar extremadamente poderoso.

sábado, 22 de agosto de 2026

Las tres oportunidades perdidas del Norte Global

De Roosevelt a Gorbachov, pasando por Kennedy y Jrushov
Mijaíl Gorbachov durante una visita a Washington en 1992


Rafael Poch de Feliu, Contexto y Acción

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el norte global tuvo tres oportunidades para atajar la proliferación de los medios de destrucción masivos y salir de la prehistoria. Se trata de algo completamente actual y candente. Un acuerdo en aquella materia habría sentado un precedente fundamental para lo que ahora necesitamos: la ineludible concertación internacional, particularmente entre Estados Unidos y China, para atajar la crisis global del capitalismo antropocénico, que nos lleva a la catástrofe. Así que queda claro que lo que sigue es mucho más que un mero recordatorio histórico.

La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba, cuando los científicos implicados en la primera prueba atómica de julio de 1945 iniciaron un debate sobre las consecuencias: si aquello contribuiría a acabar con la guerra o si por el contrario iniciaría una carrera armamentística con el riesgo de destruir la civilización. Truman llegó al poder en medio de ese debate. Era un hombre no preparado intelectual y emocionalmente para la comprensión del asunto. (Stalin lo definió como “un tendero”). Su secretario de Estado, James Byrnes, le llevó de la mano hacia Hiroshima.

El secretario de guerra de Franklin D. Roosevelt, Henry Stimson, era hombre de otra factura, como el recién fallecido Roosevelt. Stimson y Byrnes se disputaron el criterio de Truman en una sesión con Truman realizada el 12 de septiembre en la Casa Blanca (la bomba se había lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto). Stimson mantenía la línea de Roosevelt de prolongar la cooperación de guerra con la URSS después de la guerra, lo que pasaba por iniciar una cooperación con Moscú en esa materia. La bomba nuclear, decía, “no es solo un arma letal, sino el primer paso en un nuevo control humano sobre fuerzas de la naturaleza demasiado revolucionarias y peligrosas como para tratarlas con los viejos conceptos”. Stimson subrayaba el horizonte de “un acuerdo internacional sobre el control de esas fuerzas” y apelaba a una “responsabilidad moral”. Nueve días después dejó el cargo.

martes, 18 de agosto de 2026

EEUU vende euros para salvar el yen – ahora el tsunami financiero llega a Alemania


Report 24

Washington y Tokio apoyaron al yen en caída libre – y para ello, vendió precisamente euros. Según el Financial Times, el BCE solo se enteró de la transacción después de que se realizara, mientras Japón, como el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense, cada vez tiene menos motivos para dejar su capital en EEUU y Europa. Para Alemania, este cambio de rumbo japonés llega en el peor momento posible: Berlín inunda el mercado de capitales con nuevas deudas, mientras uno de los prestamistas más importantes de Occidente podría repatriar su dinero.

El viernes 31 de julio, Japón y EEUU intervinieron juntos en el mercado de divisas para evitar una mayor caída del yen. La moneda japonesa había caído previamente hasta casi 164 yenes por dólar, un nivel no visto en unos 40 años. Tokio, por sí solo, habría utilizado unos 36.600 millones de dólares ese viernes; el día anterior, según cálculos de Reuters, ya habían entrado al mercado casi 59.000 millones de dólares. El yen repuntó temporalmente hasta 155,20 por dólar, aunque ahora ha vuelto a situarse en torno a los 159. El mensaje de los mercados es bastante claro: incluso cifras de decenas de miles de millones apenas le dan a Tokio algo más que un respiro momentáneo.

viernes, 14 de agosto de 2026

El costo de la guerra

La imagen de una Ucrania repleta de liberales patriotas deseosos de acabar con Rusia es otra ficción. En realidad, la mayoría de ucranianos desean negociaciones para poner fin a la guerra de inmediato

Lily Lynch, New Left Review

El discurso de Volodymyr Zelenskyy en el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN en Ankara a principios de julio fue un himno a la guerra con drones. El dictador ucraniano proclamó que los drones habían anunciado «cambios revolucionarios en la naturaleza misma de la guerra», tan significativos como la ametralladora en la I Guerra Mundial o el tanque moderno en la Segunda. La tecnología «innovadora» de los drones había permitido a Ucrania aumentar drásticamente el número de bajas rusas, interceptar los UAV Shahed rusos y alcanzar objetivos tan lejanos como Siberia.

Los ataques recientes lograron oscurecer los cielos de Moscú y atacar refinerías de petróleo a 2700 km de distancia, en Omsk. El país se había transformado en una «superpotencia de drones», en palabras del Atlantic Council. Antes de 2022, solo existían siete fabricantes nacionales de drones; hoy hay más de 500. Y ahora, con el levantamiento de las restricciones a las exportaciones de drones, Ucrania pronto los venderá al mundo.

El principal responsable de situar los drones en el centro del esfuerzo bélico de Ucrania ha sido el telegénico Mykhailo Fedorov, de 35 años y ahora exministro de Defensa. Este prodigio tecnológico, tan aclamado, ha ganado seguidores tanto entre los liberales patriotas en su país como entre los atlantistas en Occidente. Ha contribuido a promover a Ucrania como una especie de «nación emergente»: una potencia industrial de defensa de alta tecnología forjada en la guerra.

Con apenas treinta años, fue nombrado ministro de Transformación Digital, donde fue responsable de la iniciativa «el Estado en un teléfono inteligente», que trasladó los servicios gubernamentales a una aplicación financiada por USAID llamada Diiya. Aunque admirado por las ONG liberales, Fedorov, respaldado por Palantir, también ha aprendido a hablar el idioma de MAGA; en enero, anunció el objetivo de su ministerio de matar a 50.000 rusos al mes, explicando que esto «haría que el coste de la guerra para Rusia fuera insostenible, forzando así la paz mediante la fuerza».

miércoles, 12 de agosto de 2026

Reflexiones sobre valores y tecnología en una era de convulsión global

¿La política sirve a la gente o al poder? Este artículo sostiene que el verdadero progreso reside en priorizar a las comunidades sobre las instituciones y en utilizar la tecnología para empoderar a las sociedades en lugar de dominarlas

Alexander Tuboltsev, Al Mayadeen

Como saben, la ciencia política y las relaciones internacionales se encuentran entre las ciencias sociales, lo cual es evidente, ya que sin sociedad es imposible imaginar la existencia de una esfera política. A su vez, la sociedad no puede concebirse sin las personas que la conforman. Sin embargo, aquí radica una paradoja: a pesar del papel fundamental del ser humano para la mera posibilidad de la política, en muchos conceptos occidentales de filosofía política y teoría de las relaciones internacionales, la importancia de las personas se reduce a un papel secundario. Podemos comprobarlo con algunos ejemplos típicos.

Los defensores del neorrealismo, en sus construcciones teóricas, ignoran las diferencias internas de los estados y las sociedades, sus características únicas y su ideología, reduciéndolo todo al papel determinante de la estructura del sistema internacional y considerando a los estados como "actores racionales" que buscan alcanzar un equilibrio de poder. Este concepto no solo niega el papel del individuo y de las masas, sino que también ignora los numerosos casos históricos y modernos en los que ciertos estados han actuado de forma irracional. La interpretación neorrealista de las características del estado (reacción únicamente a estímulos externos, objetivos comunes para todos y racionalidad absoluta) resulta más apropiada para describir robots que sistemas complejos y multifactoriales como los estados y sus políticas.

El neofuncionalismo, si bien en muchos sentidos es lo opuesto al neorrealismo, se asemeja a él en un aspecto. Este concepto, al igual que el neorrealismo, ignora el papel de las personas y las masas, reduciéndolas a factores secundarios. El neofuncionalismo, surgido como una de las teorías de la integración, se centró en las ventajas de los procesos de integración entre estados y enfatizó la importancia del efecto indirecto (cuando la unificación en un área incentiva la integración en otras). La importancia fundamental de este concepto recaía en las instituciones supranacionales, no en las personas.

Occidente está al descubierto, ¿y ahora qué?

En un momento en que el ejército estadounidense está perdiendo influencia en Asia occidental, conviene explorar y debatir las razones de ese debilitamiento sin la carga ideológica de la guerra contra el terrorismo y el valor histórico superávit

Hanna Eid, Al Mayadeen

En 1985, la académica india Gayatri Spivak preguntó "¿Puede hablar el subalterno?" en lo que se convertiría en un ensayo fundamental de la teoría posestructuralista. La respuesta de Spivak —irónicamente, mediada por la teoría francesa de los años 60, 70 y 80— fue "no"; la respuesta fue negativa debido al poder sobre la producción de conocimiento que ejercía la academia occidental. El uso de la teoría posestructuralista francesa para describir cómo el "subalterno" carece de una teoría propia reconocida y hegemónica no es solo una triste ironía, sino que demuestra el poder de lo que Anouar Abdel Malek denomina "plusvalía histórica".

Gracias a la plusvalía histórica, se produjeron las revoluciones científica e industrial; la geopolítica proporcionó los medios para avanzar hacia el control mundial mediante el poder marítimo; mientras que las tecnologías de la comunicación permitieron la difusión de ideas, teorías y conceptos desde el centro hacia las distintas periferias. El resultado final ha sido una singular acumulación en el centro, un proceso que culmina con la concentración de la elaboración de la teoría social y de las escuelas de pensamiento en general en los centros hegemónicos occidentales. Las distintas periferias —Asia, África, Latinoamérica— solo pudieron «desarrollarse» siguiendo las líneas sugeridas e impuestas por las diferentes escuelas de pensamiento del Occidente hegemónico.

Si bien considero que *Civilización y teoría social* de Abdel Malek y *Eurocentrismo* de Samir Amin ofrecen argumentos mucho más convincentes sobre la producción de conocimiento como estructura material de acumulación imperialista, el objetivo de este ensayo no es debatir las ventajas del materialismo histórico frente al postestructuralismo como marco analítico. El objetivo, más bien, es observar cómo ha cambiado la situación desde 1985 hasta ahora; nos encontramos en una situación en la que el subalterno puede expresarse, y de hecho se expresa, de múltiples maneras. Este ensayo analizará los desarrollos en la ciencia política china y la teoría de las relaciones internacionales, representadas por Zhang Weiwei, y, al hacerlo, abogará por un enfoque más intencional de la producción de conocimiento en el Sur Global.

lunes, 10 de agosto de 2026

La “derecha radical” y el neomacartismo trumpista

"En la literatura académica sobre la extrema derecha la definición precisa del término sigue siendo un objeto del debate".

Maciek Wisniewski, La Jornada

En la literatura académica sobre la extrema derecha la definición precisa del término sigue siendo un objeto del debate y sus estudios están plagados de las mismas dificultades que los estudios del fascismo: la ausencia de una definición consensuada del fenómeno y falta del consenso definitorio sobre su anatomía. Igual que respecto al fascismo, los estudiosos a menudo no pueden ponerse de acuerdo sobre los conceptos básicos, enfatizando ciertas características e ignorando otras, aunque el nacionalismo, el racismo, la xenofobia o la hostilidad hacia la democracia parlamentaria suelen aparecer como conceptos centrales.

Ni siquiera existe un consenso acerca del término que usar con diferentes autores hablando de la derecha “extrema”, “radical” o “ultra” o usando estos términos de modo intercambiable y abogando, o no, a distinguir entre la extrema derecha más tradicional y sus mutaciones más recientes. Uno de los viejos contribuidores a este debate, trabajando el tema desde los años 50 hasta principios de los años 2000, era Daniel Bell (1919-2011), uno de los sociólogos e intelectuales públicos más influyentes de Estados Unidos (EU) que se empeñó a ofrecer una radiografía de lo que él tildaba como la “derecha radical” (radical right) estadunidense que congregaba históricamente una constelación de grupos de presión, redes ideológicas y movimientos de masas delimitados –según él y según algunos de sus colaboradores como Richard Hofstadter, Seymour Martin Lipset o David Plotke– no tanto por siglas de partidos, sino por un perfil sociológico, sicológico y económico muy específico.

domingo, 2 de agosto de 2026

Marco Rubio recurre al pintor austríaco

Las reminiscencias del discurso de Rubio con los de Hitler, un frustrado pintor nacido en Braunau am Inn en 1889, son demasiado evidentes: "el más fuerte vence, el débil debe perecer"

Jorge Elbaum, La Haine

El jefe del Departamento de Estado de EEUU, Marco Rubio, realizó la "Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político" en la que se intentó articular el regreso del macartismo doméstico con la política exterior de los EEUU. En el mismo cónclave se demonizó a los candidatos ligados al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, a los inmigrantes, a las organizaciones de derechos civiles antirracistas, a los colectivos antifascistas, al peligro cubano y a toda forma de expresión religiosa ligada al Islam.

El cónclave rememora al macartismo y a una nueva forma de Guerra Fría donde los enemigos actuales no conforman --como hace 80 años-- un bloque más o menos homogéneo sino una miríada de sujetos sin conexión alguna, ligados a fenómenos dispares: protestas contra cacerías humanas llevadas a cabo por ICE, movilizaciones electorales antitrumpistas, posicionamientos antifascistas y/o atentados ejecutados por lobos solitarios. Todas situaciones inconexas que Rubio agrupó arbitrariamente, en su cita de Washington, para instituir esta nueva peligrosidad fantasmagórica. Este Eje del Mal, a diferencia de los anteriores, no requiere partido, organización, programa, ni conducción alguna. Alcanza con ser nombrado desde Washington para adquirir existencia diabólica.

El contraterrorismo fue diseñado para enfrentar estructuras violentas (existentes o no), con financiamiento, logística y acciones concretas, pero el trumpismo pretende reorientarlo hacia identidades políticas para legitimar su persecución, censura y vigilancia. Ese desplazamiento exige la omisión de los verdaderos peligros domésticos que se han constatado en EEUU, ligados a los aceleracionistas, las milicias racistas y las redes violentas de ultraderecha.

miércoles, 29 de julio de 2026

El Impacto de la IA, la deuda y la trampa financiera

Una semana viviendo peligrosamente
Kimi K3 de Moonshot AI se convierte en el primer modelo de código abierto del mundo en la categoría de 3 billones de parámetros


Fabio Vighi, fabiovighi.substack.com

El sistema siempre aparenta mayor estabilidad justo antes de empezar a resquebrajarse: una mezcla de vanidad y método. Por eso, el momento actual resulta significativo: el lanzamiento de un modelo chino de IA de ponderación abierta, la venta masiva de bonos a nivel mundial y la ronda de reuniones de bancos centrales no son hechos aislados, sino síntomas interconectados de un mismo orden agotado. En segundo plano, la maquinaria de la deuda avanza a toda velocidad, acercándose a sus límites.

Esto es un enfrentamiento. Por un lado, está Kimi K3 de Moonshot AI, lanzado ayer (27 de julio), como el modelo de ponderación abierta más grande hasta la fecha, de uso, modificación y ejecución privada gratuitos, siempre que se cuente con la potencia informática necesaria , con la empresa afirmando un sólido rendimiento de codificación a un precio de lista inferior al de sus principales rivales estadounidenses. Por otro lado, están la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón, que se reúnen este miércoles, jueves y viernes respectivamente, en un entorno de mercado ya tenso por el aumento de los rendimientos y la venta masiva de bonos a nivel mundial. La coincidencia no es casual. Es una concentración de presiones que el capitalismo ya no puede mantener separadas.

La ilusión del foso

La industria de la IA suele hablar de ventajas competitivas, avances tecnológicos y escalabilidad. Pero, ¿qué significa una ventaja competitiva en un sector cuyo principal activo no es una máquina patentable, sino una arquitectura rápidamente replicable? La fantasía de una superioridad técnica permanente ya se está desvaneciendo. Si los modelos chinos de libre acceso pueden ofrecer un rendimiento comparable a menor coste, la estructura de rentas que sustenta la burbuja de la IA en Estados Unidos se vuelve mucho menos segura.

domingo, 26 de julio de 2026

La sórdida política del gasto en defensa de Estados Unidos


Melvin Goodman, Counter Punch

Los principales medios de comunicación sostienen que el aumento del gasto en defensa en tiempos de paz se basa en la necesidad y los objetivos militares. En realidad, los mayores incrementos en el gasto de defensa que he estudiado responden a necesidades políticas y económicas, y tienen muy poco que ver con las necesidades militares.

En 1998, yo era profesor en el Colegio Nacional de Guerra cuando importantes republicanos del Congreso y el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Hugh Shelton, invitaron al presidente Bill Clinton al colegio para una reunión a puerta cerrada sobre los nuevos requisitos para la adquisición y la remuneración militar. Durante los seis años anteriores, Clinton había sido un blanco fácil para el Pentágono, ya que solía ceder ante los líderes políticos de la derecha del Congreso (por ejemplo, el representante Newt Gingrich y el senador Jesse Helms), así como ante los altos mandos militares en materia de gasto en defensa y en su oposición a cuestiones tan importantes de control de armas y desarme como el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal.

Clinton era particularmente vulnerable en lo que respecta a las exigencias militares en 1998 debido a su relación sexual con Monica Lewinsky, especialmente por sus numerosas mentiras al respecto. Clinton nunca fue del agrado de mis alumnos militares en la escuela de guerra. Estaban furiosos por sus aventuras sexuales y sus engaños, pues sabían que un comportamiento similar por su parte pondría en peligro y, presumiblemente, acabaría con sus carreras militares.

lunes, 20 de julio de 2026

No existe Estados Unidos

El campo de batalla ya no es solo un lejano teatro de operaciones. Es también el terreno cotidiano en el que las condiciones de la vida misma son colonizadas, monetizadas y puestas al servicio del sistema.

Fabio Vighi, FabioVighi.substack

Una breve introducción al colapso

La gramática ideológica del capital

Una famosa escena de Network (1976), de Sidney Lumet, se ha vuelto más reveladora con cada década que pasa. Arthur Jensen (Ned Beaty), presidente de una multinacional, convoca a Howard Beale (Peter Finch) —el presentador de televisión cuyo colapso público lo ha convertido inesperadamente en un defensor de la verdad— y pronuncia lo que quizá sea el monólogo más emblemático del cine político del siglo XX. Aunque la Guerra Fría sigue marcando el horizonte de la película, Jensen ya habla desde el universo ideológico que pronto se cristalizaría como la globalización neoliberal. La suya es la voz del propio capital, transfigurada en necesidad histórica e investida de la autoridad de una religión secular:
'¡Usted se ha entrometido con las fuerzas primordiales de la naturaleza, Sr. Beale, y no lo voy a permitir! … ¡Los árabes se han llevado miles de millones de dólares de este país, y ahora deben devolverlos! ¡Es flujo y reflujo, gravedad de marea! ¡Es equilibrio ecológico! Usted es un viejo que piensa en términos de naciones y pueblos. No hay naciones. No hay pueblos… Solo hay un sistema holístico de sistemas, un vasto e inmanente, entrelazado, interactivo, multivariado, dominio multinacional de dólares… Es el sistema monetario internacional el que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese es el orden natural de las cosas hoy. ¡Esa es la estructura atómica, subatómica y galáctica de las cosas hoy! … Usted se sube a su pequeña pantalla de veintiún pulgadas y aúlla sobre Estados Unidos y la democracia. No hay Estados Unidos. No hay democracia. Solo hay IBM, ITT, AT&T, DuPont, Dow, Union Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo hoy. ¿De qué cree usted que hablan los rusos en sus consejos de estado? ¿De Karl Marx? Sacan sus gráficos de programación lineal, teorías de decisión estadística, soluciones minimax y calculan las probabilidades de precio-costo de sus transacciones e inversiones, igual que nosotros. Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, Sr. Beale. El mundo es un colegio de corporaciones, inexorablemente determinado por los inmutables estatutos de los negocios. El mundo es un negocio, Sr. Beale. Lo ha sido desde que el hombre emergió del fango. Y nuestros hijos vivirán, Sr. Beale, para ver ese mundo perfecto en el que no haya guerra ni hambruna, opresión ni brutalidad: una vasta y ecuménica corporación holding, para la cual todos los hombres trabajarán por un beneficio común, en la que todos los hombres tendrán acciones, todas las necesidades estarán cubiertas, todas las ansiedades apaciguadas y todo el aburrimiento eliminado.
Como todo texto ideológico, el discurso de Jensen es a la vez verdadero y falso. Refleja la tendencia histórica del capital a disolver las fronteras políticas y subordinar los Estados a los imperativos de la acumulación. Y también presenta este proceso histórico como una ley de la naturaleza, como si el eclipse de la soberanía democrática por el poder corporativo fuera simplemente el destino. Este es el genio peculiar de la ideología: revela la realidad precisamente al mistificar las fuerzas que la producen.

Trump es el producto de la arrogancia Yanqui

La imprudencia de Trump y la arrogancia imperialista arrastran al mundo al borde del abismo. Mientras la deuda de EEUU supera los 40 trillones de dólares asistimos a la caída del imperio sionista-británico-estadounidense que ha dominado el mundo los últimos 600 años. Claudio Mutti desentraña algunos puntos claves de ese país inventado hace 250 años

Claudio Mutti, Eurasia

Durante la crisis diplomática y militar con Teherán, el presidente Donald Trump amenazó con borrar a Irán de la faz de la tierra. Las amenazas se materializaron en varias declaraciones públicas: el 31 de marzo, Trump afirmó que Estados Unidos estaba «aniquilando» a la República Islámica; el 1 de abril escribió que Estados Unidos bombardearía a Irán «hasta reducirlo a polvo o devolverlo a la Edad de Piedra»; el 6 de abril lanzó un ultimátum declarando: «una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás» y precisó que en Irán no quedaría en pie ni un puente ni una central eléctrica. El 12 de abril, en una entrevista con Fox News, Trump declaró que no se arrepentía de tales afirmaciones, argumentando que sus palabras habían llevado a Teherán a negociar.

Descartar el comportamiento de Trump achacándolo a la desorientación, la frustración y la exasperación o diagnosticándole una enfermedad mental, sería trivial y simplista. Es más verosímil que el presidente estadounidense haya expresado sin reservas y sin inhibiciones esa arrogancia prepotente que caracteriza la relación de Estados Unidos con el mundo desde antes de su nacimiento como entidad independiente, ocurrido hace doscientos cincuenta años. De hecho, los puritanos que llegaron al continente americano se consideraban el nuevo «pueblo elegido» que huía del Egipto faraónico, es decir, de la Europa idólatra y depravada y, por lo tanto, estaban animados por un sentimiento fanático de superioridad moral. No es de extrañar, por lo tanto, que los colonizadores de América del Norte se consideraran en posesión de una legitimidad divina que los autorizaba a destruir y exterminar, según el paradigma del Antiguo Testamento, a las poblaciones que constituían un obstáculo para su conquista de la «tierra prometida». Los primeros en pagar las consecuencias de esta convicción «supremacista» fueron los pueblos de América del Norte, víctimas de un exterminio que comenzó entre la primera y la segunda década del siglo XVII y continuó hasta 1890, año en que fueron masacrados los lakota en Dakota del Sur.

domingo, 19 de julio de 2026

El ataque de los oligarcas sionistas’ a la soberanía nacional se está convirtiendo en una amenaza global

Desde los monopolios de los medios hasta las finanzas globales, Matt Wolfson explora cómo el poder corporativo está remodelando la soberanía en Estados Unidos, Medio Oriente, Europa y más allá

Matt Wolfson, Al Mayadeen

En marzo de 2026, el veterano operador de Wall Street, Gerry Cardinale, estaba asegurando su reputación como posiblemente el negociador más exitoso de Wall Street a través de su papel central en la importante compra generacional de Warner Brothers Discovery por parte de Paramount Skydance. Aun así, Cardinale se tomó el tiempo para sentarse a una entrevista con Financial Times en la cafetería del equipo de fútbol italiano AC Milan, propiedad de Cardinale. En el transcurso de esta conversación, bellamente adornada con vino y grappa, Cardinale compartió sus pensamientos sobre el comercio cercano y lejano. Divulgó que, aunque el escrutinio del gobierno del Reino Unido lo había obligado a retirarse de otro de sus acuerdos, para comprar el periódico británico The Telegraph, “la apuesta aún dio sus frutos: [la compañía de inversiones del cardenal] RedBird vendió el control del periódico a Axel Springer por £575 millones, una prima sobre los aproximadamente £500 millones que había pagado” También divulgó que, aunque “los italianos y los británicos lo percibían como un inversor estadounidense enérgico que intentaba comprar un tesoro nacional y se topaba directamente con una cultura local orgullosa y desafiante,” estos detractores no eran realistas, ya que “la única forma de lograr un cambio en estos ecosistemas tan complicados es si se adopta una asociación público-privada” Y divulgó sus planes futuros en la dirección “de asociación público-privada”: “Me gustaría llegar a un punto en el que, si he establecido suficiente credibilidad, podría ir a Roma y sentarme con [la Primer Ministro] Meloni o quien sea y decir: mira,tengamos un plan sobre cómo reescribimos la Serie A [de la liga de fútbol profesional]. Hagamos de la Serie A una de las mayores exportaciones de Italia.”

Hay un denominador común en todas estas referencias —ya sea a que la casa corporativa siempre gana sin importar lo que el Estado decida hacer, o a las molestas culturas locales que montan una resistencia ineficaz al “cambio”, o al objetivo del “cambio” de ejercer influencia inmediata en cuestiones de interés para los ciudadanos de la nación. Ese denominador es la oligarquía: el control de los intereses de una nación por parte de una élite rica y, en este caso, global. Este es un juego en el que “ganar” o “perder”, para los oligarcas, es siempre relativo, ya que se puede obtener una ganancia incluso con una pérdida (“la apuesta aún dio sus frutos”). También es un juego en el que los políticos que nominalmente representan la voluntad del pueblo son concebidos por los oligarcas como jugadores rotativos (“Meloni o quien sea”) allí para alinear los intereses de la nación con el mercado global. Y es un juego que, en la presentación de los oligarcas’, es inevitable: seguir el “flujo” del mercado o morir. Como dice Cardinale, “existe una enorme resistencia a la evolución. Pero la evolución es inevitable.”

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