¿Puede un imperio criminal tener derecho a juzgar y condenar? Pedro Monzón Barata responde con un gran "No" mientras resume 250 años de guerras permanentes en Estados Unidos
Pedro Monzón Barata, Al Mayadeen
Históricamente, la política exterior estadounidense se ha presentado como “una fuerza expansiva para la democracia, los derechos humanos y el orden internacional liberal” Sin embargo, un análisis objetivo revela una realidad diametralmente opuesta. No se trata de un déficit ético ocasional, sino más bien de la expresión necesaria de la naturaleza de clase del Estado estadounidense y su posición estructural dentro del sistema capitalista global. La recurrencia de medidas unilaterales, la imposición extraterritorial de leyes internas, las intervenciones militares directas y los golpes de estado encubiertos no constituyen anomalías corregibles; son la forma habitual en que la potencia hegemónica gestiona su imperio. Con este historial de agresión ilegal e inmoral, este imperio criminal carece de cualquier derecho, autoridad moral o facultad para condenar, criticar o etiquetar a cualquier país del planeta.La pregunta que da título a esta obra —¿puede un imperio criminal tener derecho a juzgar y condenar?— encuentra aquí su respuesta: un NO rotundo. La política exterior estadounidense opera en un constante estado de excepción frente al derecho internacional, protegida por una impunidad cada vez más generalizada.
250 años de guerra permanente: Estados Unidos como complejo militar-industrial
Desde su surgimiento como nación independiente hace 250 años, Estados Unidos ha estado involucrado permanentemente en guerras imperiales de saqueo, excepto sólo durante unos 15 años a lo largo de toda su historia. La guerra no es la excepción; es la norma, el estado operativo habitual de una maquinaria que necesita alimentarse constantemente de conflictos para reproducirse. Más que una nación, Estados Unidos ha existido como un vasto complejo militar-industrial. Como ha señalado el historiador militar Andrew Bacevich, coronel retirado del ejército estadounidense: "No se trata de defensa nacional. Se trata del mantenimiento del imperio. “Se trata de preservar un complejo militar-industrial que se beneficia de la guerra eterna”



















