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miércoles, 13 de mayo de 2026

Trump, autoentrampado

El Proyecto Libertad revela un error de cálculo fundamental: EEUU sobreestimó su propia capacidad de resistencia estratégica y subestimó la de Irán

Carlos Fazio, La Haine

En menos de 48 horas, en otra retirada humillante, el 5 de mayo Trump anunció una "pausa" en el llamado "Proyecto Libertad" para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, tras enfrentar la disuasión asimétrica iraní. Una vez más, la realidad sobre el terreno refutó los bulos y las bravuconerías del jefe de la Casa Blanca. Aunque el poder militar de EEUU conserva su formidable capacidad para infligir daño, los repetidos fracasos de sus estrategias coercitivas exhiben la suficiencia e inteligencia de Irán para adaptarse ante cada escalada del enemigo, absorber la presión, desarrollar soluciones alternativas y movilizar diferentes formas de legitimidad.

Desde el 28 de febrero, la ilegal guerra de agresión a gran escala de EEUU e Israel contra Irán se transformó en una guerra de desgaste asimétrica defensiva, largamente planificada por los estrategas político-militares de la nación persa. Y la "excursión" militar a Irán de Trump y sus planificadores sionistas se convirtió en un lastre. El autoproclamado providencialismo estadounidense hace aguas en el golfo Pérsico Y ahora, el tiempo corre en contra del republicano.

Cada semana que el estrecho de Ormuz permanece bajo control iraní, sin una victoria contundente de EEUU, su posición política se ve mermada. La campaña para las elecciones de medio mandato comenzó, y su base política MAGA se ha fracturado debido a que Trump ha incumplido su promesa de sacar a EEUU de "guerras eternas". Un bloqueo naval prolongado sin un final claro a la vista será una derrota política.

martes, 12 de mayo de 2026

El corredor Pakistán-Irán atraviesa el bloqueo de Ormuz

Al abrir seis rutas terrestres para carga con destino a Teherán, Islamabad está convirtiendo el comercio de tránsito en una palanca estratégica a medida que la presión estadounidense remodela las arterias comerciales del Golfo Pérsico

FM Shakil, The Cradle

Cuando más de 3.000 contenedores con destino a Irán comenzaron a acumularse en los puertos de Karachi, la crisis del Estrecho de Ormuz ya había trascendido el mar. Ahora estaba presionando sobre los muelles, las autoridades aduaneras y los cruces fronterizos de Pakistán. Poco después, Islamabad anunció un mecanismo de tránsito terrestre para carga de terceros países moviéndose a través de Pakistán hacia Irán.

Este cambio se produce a medida que la influencia de Washington sobre las naciones del Golfo Pérsico y Asia occidental continúa disminuyendo, lo que lleva a nuevos ajustes geoestratégicos en toda la región, que afectan a los puertos, los oleoductos y la diplomacia de defensa.

Se están reevaluando la seguridad energética, la cooperación militar y las rutas comerciales, mientras China y Rusia impulsan silenciosamente alternativas que reducen la influencia estadounidense y abren nuevos vínculos regionales.

Los analistas dicen que el patrón emergente es visible en los llamados a una fuerza musulmana combinada, los esfuerzos de los estados del Golfo y de los países árabes para diluir la dependencia de Washington y el creciente impulso para reemplazar al dólar en las transacciones energéticas. Cada tendencia apunta a una región que está probando hasta dónde puede llegar más allá del antiguo orden liderado por Estados Unidos.

Para Pakistán, el cálculo también es interno. El comercio de tránsito promete ingresos aduaneros, actividad portuaria y apalancamiento en un momento en que Islamabad se ve presionada por la deuda, los costos de la energía y las presiones de seguridad a lo largo de su frontera occidental. Un corredor que sirva a Irán también puede respaldar la ambición de Pakistán de convertirse en un conector entre el Mar Arábigo, Asia Central y China occidental.

jueves, 7 de mayo de 2026

Estados Unidos no busca la paz con Irán sino su destrucción

El único medio para Irán de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. En caso contrario, una tercera agresión estaría cantada, y esta vez en manada

Augusto Zamora, La Haine

El fin, por ahora, de los criminales ataques contra la República Islámica de Irán (RII), la tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores, EEUU e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EEUU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento.

Trump retiró a EEUU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EEUU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos firmados con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor, además de retirarse de decenas de organismos internacionales. Desde los propios orígenes de EEUU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Firmar acuerdo con EEUU no garantiza nunca nada. Quien crea lo contrario se pierde.

El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero, muy particularmente, con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo adquirir su "espacio vital" (el 'lebensraun' nazi), que es ocupar toda Palestina y, para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su 'lebensraun'.

Ese objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EEUU y de países europeos como Alemania y Francia. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con el apoyo de EEUU y la complicidad vergonzante de muchos países árabes, someter Oriente Medio y Próximo a los dictados del sionismo y de EEUU. Hagan memoria sobre el destino del llamado "eje de resistencia" al sionismo. Egipto, vendido a EEUU y Arabia Saudita por 1.500 millones de dólares anuales. Iraq, Libia y Siria destruidos por ataques terroristas y operaciones secretas, hasta el colapso de esos Estados. Del "eje de resistencia" sólo quedan Irán y Yemen como Estados y los movimientos que apoyan.

martes, 5 de mayo de 2026

Irán puede prosperar bajo bloqueo, Estados Unidos y sus aliados no

Si bien la incautación por parte de Estados Unidos de buques cisterna y embarcaciones vinculadas a Irán tiene, evidentemente, un impacto, este está siendo enormemente exagerado por una administración estadounidense que se ha quedado sin opciones viables

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

Si bien funcionarios de la administración Trump han afirmado repetidamente que su bloqueo al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz es una estrategia ganadora, lo cierto es que Teherán, por el contrario, se beneficia. En lugar de aprovechar el alto al fuego temporal como una oportunidad para encontrar una salida viable, Washington ha recurrido a malabarismos mentales para convencer a la opinión pública de una salida fácil e inexistente.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha afirmado que la industria petrolera iraní está al borde del colapso debido al bloqueo impuesto a sus exportaciones, llegando incluso a hacer comentarios bastante extravagantes sobre la inevitabilidad de que la infraestructura petrolera explote como consecuencia. Si bien la incautación estadounidense de buques cisterna vinculados a Irán tiene, sin duda, un impacto, este está siendo enormemente exagerado por una administración estadounidense que se encuentra sin opciones viables.

Por la forma en que hablan el presidente estadounidense Donald Trump y sus altos funcionarios, uno podría pensar que la "carta de cambio de rumbo", como se la ha llamado irónicamente, iba a provocar el derrumbe de la economía de Teherán. Sin embargo, Estados Unidos sigue imponiendo más sanciones a Irán, intentando confiscar o congelar más activos, mientras lanza amenazas constantes. Si el bloqueo impuesto por Estados Unidos, que no logra detener todo el tráfico marítimo hacia y desde Irán, fuera tan efectivo, entonces estas otras medidas, mucho menos drásticas, carecerían de sentido.

sábado, 2 de mayo de 2026

El "micro-militarismo" estadounidense

El presidente estadounidense Donald Trump señala a los asistentes después de pronunciar declaraciones a la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York en septiembre de 2025 (Foto: AFP)


Alfred W. McCoy, Misión Verdad

Hace más de 2 mil años, el historiador griego Plutarco nos ofreció una descripción elocuente de lo que los historiadores modernos denominan hoy "micro-militarismo". Cuando una potencia imperial como la Atenas de entonces, o los Estados Unidos de hoy, está en declive, sus líderes suelen reaccionar de forma emocional lanzando ataques militares aparentemente audaces con la esperanza de recuperar la grandeza imperial que se les escapa de las manos. Sin embargo, en lugar de otra de las grandes victorias que el imperio obtuvo en su apogeo, tales desventuras militares solo sirven para acelerar el declive en curso, borrando cualquier aura de majestad imperial que quede y revelando, en cambio, la podredumbre moral que se esconde en lo más profundo de la élite gobernante.

Cada vez hay más pruebas históricas de que Estados Unidos es, efectivamente, un imperio en franco declive, mientras que la guerra que el presidente Donald Trump ha elegido librar contra Irán se está convirtiendo en el tipo de desastre militar a pequeña escala que contribuyó a la caída de sucesivos imperios a lo largo de los últimos 2.500 años (desde la antigua Atenas hasta el Portugal medieval, pasando por la España y la Gran Bretaña modernas, y ahora Estados Unidos). Y en el centro de cada una de esas decisiones bélicas tan desafortunadas se encontraba un líder problemático, a menudo nacido en el seno de la riqueza y el prestigio, cuyas deficiencias personales reflejaban y multiplicaban las numerosas irracionalidades que hacen del declive imperial un proceso tan doloroso.

Durante esa desmoralizadora espiral descendente, los ejércitos imperiales (tan letales durante el ascenso de un imperio) pueden cometer el error de sumir a sus países en agotadoras, e incluso desastrosas, "microaventuras militares": esfuerzos de compensación psicológica para paliar la pérdida de poder imperial intentando ocupar nuevos territorios o hacer alarde de un poderío militar imponente. Aunque ese micro-militarismo solía elegir objetivos que resultaban estratégicamente insostenibles, las presiones psicológicas sobre los imperios en declive son tan fuertes que, con demasiada frecuencia, se juegan su prestigio precisamente en ese tipo de aventuras. Esos desastres no solo añadían presiones financieras a los numerosos problemas del ente en decadencia, sino que, de manera humillante, también exponían invariablemente su poder en erosión, al tiempo que exacerbaban el impacto desestabilizador del declive imperial en sus capitales (ya fuera Atenas, Lisboa, Madrid, Londres o Washington, D.C.).

jueves, 30 de abril de 2026

El señor Araghchi va a Rusia

A partir de ahora, está claro que ningún acuerdo será posible —ni realista— sin la influencia rusa

Pepe Escobar, Strategic Culture

Vaya entrada cargada de significado.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, emprendió una gira diplomática de alto nivel por Islamabad, Mascate y San Petersburgo a bordo del vuelo “Minab 168” de la aerolínea Meraj Airlines.

En memoria, por supuesto, de las 168 colegialas de Minab asesinadas por el Imperio del Caos, las Mentiras, el Saqueo y la Piratería.

Antes de emprender su viaje, Araghchi fue directo al grano:
“Hacía tiempo que no se celebraban reuniones con Rusia. Aprovechamos esta oportunidad para consultar con nuestros amigos rusos sobre los acontecimientos relacionados con la guerra. Esta coordinación será importante.”
Araghchi explicó la importancia de revisar las negociaciones en Pakistán y “bajo qué condiciones podrían continuar”. Las conversaciones en Omán “conducirán a una mayor expansión de las relaciones con los países vecinos, especialmente en las regiones del sur del Golfo Pérsico”.

En el estrecho de Ormuz, “también fueron necesarias las consultas con Omán… Compartimos muchos puntos de vista con Omán, y se acordó que las conversaciones continuarían a nivel de expertos”.

En San Petersburgo, Araghchi no solo se reunió con su homólogo, el Gran Maestro Serguéi Lavrov, como dictaba el protocolo. Él mismo y su pequeña delegación fueron recibidos personalmente por el presidente Putin.

Con una elocuencia sumamente elegante y tan afilada como una daga, Putin resumió todo el nuevo juego generado por la guerra contra Irán.

lunes, 27 de abril de 2026

El petrodólar, herido de muerte

Ormuz, en tan solo dos meses, se ha transformado en un laboratorio experimental de la desdolarización y la multipolarización económica, en el cual la proyección de poder de Washington se está viendo seriamente cuestionada, como nunca antes

William Serafino, Al Mayadeen

En una paradoja geopolítica a todas luces inquietante, la guerra de tipo blitzkrieg que EEUU lanzó contra Irán con el objetivo de proyectar poder en Asia occidental y barrer de la escena a una potencia del nuevo orden multipolar, se ha convertido en una amenaza estratégica para la reliquia más importante del poder imperial norteamericano, el petrodólar, hoy transitando un camino similar, en cámara lenta, al del mitológico uróboro.

Semanas que parecen décadas

A finales del mes pasado, en una columna dedicada al petroyuan publicada en esta tribuna, caractericé el funcionamiento del esquema del petrodólar, pasando por su origen histórico, y describí cómo la tensión militar en el estrecho de Ormuz podría intensificar la presencia de la divisa china en el paisaje financiero del agitado Golfo, una tendencia preexistente al conflicto bélico.

Para mediados de marzo, los reportes de prensa indicaban, sin ofrecer mayores detalles de corte procedimental, que Teherán tenía la disposición de exigir pagos en yuanes para permitir el paso de buques petroleros por Ormuz. Pocos días después, en un nuevo salto cuántico de la guerra, la propia realidad demostró que no se trataba de una especulación sin asidero.

De acuerdo con Fars News, en el parlamento iraní un proyecto de ley para establecer peajes comenzó a configurarse, contemplando un cobro de tarifas. Mohammad Reza Rezaei Kochi, presidente de la Comisión de Ingeniería Civil, aseveró que la recaudación de un tributo era un mecanismo necesario para garantizar la seguridad en el estrecho, doblemente bloqueado tras la decisión de Trump de apostar a la armada norteamericana en sus adyacencias.

Posteriormente, se sumó la declaración del portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Productos Petroquímicos de Irán, Hamid Hosseini, quien detalló que las tasas podrían sufragarse en criptomonedas.

viernes, 24 de abril de 2026

¿Por cuánto tiempo se puede aplazar el invierno financiero mundial?

Estamos presenciando la versión económica de lo que en la década de 1960 se denominó Destrucción Mutua Asegurada (MAD)… El mundo actual se enfrenta a la amenaza de un colapso económico global

Michael Hudson, La Haine

El 7 de abril de 2026, Trump anunció que «toda una civilización morirá esta noche» y amenazó con destruir «todos los puentes de Irán» y «todas las centrales eléctricas... incendiándolas, explotándolas y dejándolas inservibles». Su intención de seguir cometiendo crímenes de guerra está llevando al mundo hacia un invierno financiero tan devastador como la Gran Depresión. La respuesta de Irán, el 8 de abril, puso en evidencia su amenaza, estableciendo las condiciones para poner fin al conflicto y abrir el estrecho de Ormuz. Los países importadores de petróleo deberán obligar a EEUU e Israel a cumplir con estas condiciones para evitar una crisis económica.

Estamos presenciando la versión económica de lo que en la década de 1960 se denominó Destrucción Mutua Asegurada (MAD). [1] El término se refería al enfrentamiento militar que evitó el invierno nuclear global que se habría producido si las principales potencias mundiales hubieran utilizado armas atómicas entre sí. La posesión de bombas atómicas tanto por parte de EEUU como de la Unión Soviética garantizó que no se atacarían mutuamente mientras la carrera armamentística mantuviera la paridad nuclear.

El equilibrio de poder resultante hizo que la Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética fuera relativamente pacífica en lo que respecta a los enfrentamientos entre los adversarios más fuertemente armados del mundo. Su moderación mutua permitió a EEUU librar sus guerras en el sudeste asiático, África y América Latina sin amenazar con una conflagración mundial.

El mundo actual se enfrenta a la amenaza de un colapso económico global. Irán se defiende de un posible ataque militar estadounidense e israelí amenazando con destruir el comercio de petróleo y gas de la OPEP si su supervivencia como país soberano se ve comprometida. Esta amenaza plantea al mundo una disyuntiva crucial: o bien los países sufrirán una profunda depresión si Trump cumple su amenaza de intentar destruir Irán y apoderarse de su petróleo --en cuyo caso la represalia iraní destruirá el comercio energético de la OPEP, del que dependen muchos países--, o bien deberán actuar con decisión para impedir el ataque estadounidense.

El doble rasero de Europa: para recapitular...


Andrea Zhok, MegaChip.Globalist

El doble rasero de Europa: sanciones implacables contra Irán y Rusia, silencio sobre Israel y Estados Unidos. Moralidad proclamada, realismo ausente. Mientras tanto, Europa paga las consecuencias: energía cara, desindustrialización, ciudadanos sacrificados. Por supuesto, la guillotina...

La Unión Europea impuso severas sanciones a Irán en 2012, siguiendo el ejemplo de las sanciones estadounidenses que se remontan a la Revolución Islámica (1979). Las sanciones incluyen la prohibición de importar, comprar y transportar petróleo crudo y productos derivados del petróleo iraní.

Las justificaciones oficiales para las sanciones siempre son eminentemente humanitarias: violaciones de los derechos humanos. Desde 2022, la Unión Europea ha impuesto una serie de sanciones cada vez más severas contra Rusia, el mayor proveedor de energía de Europa.

También aquí, ante las observaciones francamente sensatas de que una zona de transformación industrial como Europa, carente de importantes recursos energéticos, debería trabajar para una rápida resolución de la disputa y no para una confrontación directa, la respuesta oficial siguió la línea habitual de un idealismo elevado e intransigente. No había lugar para el compromiso en aras de la libertad, la defensa de la soberanía ucraniana y la violación del derecho internacional… Poco después, en 2023, en respuesta a la ayuda iraní a Rusia, que incluía el suministro de drones, la UE endureció las sanciones contra Irán. ¡La ayuda militar a un Estado que había violado el derecho internacional era intolerable!

jueves, 23 de abril de 2026

Guerra con Irán: El elefante nuclear en la habitación de guerra de Trump


Andrew Anglin, The Unz Review

La mayoría obtenemos información y análisis sobre la guerra de Irán a través de podcasts. Los medios de comunicación tradicionales son inútiles y, para mi pesar, la época de los blogs prácticamente ha terminado. Las voces alternativas prefieren los podcasts.

El juez Napolitano, Glenn Diesen, Danny Davis, ese tipo uzbeko, todos repiten los mismos comentarios una y otra vez, creando suficiente contenido para escuchar a todas horas. (Dado que todo esto está permitido en YouTube y se está volviendo muy popular, cabe preguntarse si hay algo más turbio detrás, aunque la mayoría me parece honesta, así que si se trata de una operación psicológica, la mayoría no está involucrada).

Tucker Carlson, la estrella de los podcasts, cuenta con una mayor variedad de invitados y, además, ofrece sus propios comentarios.

El profesor Jiang representa la perspectiva china. Si bien su contenido coincide en gran medida con el de los demás podcasts, incluye información más centrada en teorías conspirativas, como la relacionada con la masonería, lo que refleja una visión más conspirativa en China actualmente que en Estados Unidos. Su enfoque de la "historia predictiva" también tiene un carácter chino, una forma de añadir un toque místico al "análisis racional basado en los datos disponibles".

El error fatal de subestimar a Irán: el 'desprecio racial' llevó a Estados Unidos a un nuevo Vietnam

Una fotografía del presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en llamas durante una protesta contra la acción militar estadounidense-israelí en Irán, cerca de la embajada de EEUU en Manila, Filipinas, el 9 de abril de 2026 (AFP)


Joe Gill, Middle East Eye

Durante mucho tiempo se ha considerado ofensivo y antisemita establecer comparaciones entre la Alemania nazi e Israel, pero sobre la cuestión específica de Israel genocidio en Gaza y sus guerras de expansión, incluida la guerra contra Irán, la presa se ha roto.

Norman Finkelstein, el eminente erudito judío estadounidense e hijo de sobrevivientes del Holocausto, hizo la comparación directa entre la guerra de Hitler en el este y la guerra lanzado por Donald Trump y Benjamin Netanyahu sobre Irán el 28 de febrero en un reciente entrevista con Middle East Eye.

Durante mucho tiempo he pensado que la comparación es merecida, por varias razones, a partir de 2023, con el inicio de la guerra en Gaza.

Al igual que la Alemania de Hitler, los líderes de Israel cometieron el error fatal de no saber cuándo detenerse y de abrir varios frentes: siete en un momento dado. Cada victoria táctica, contra Hamás y luego contra Hezbolá, alentó nuevos ataques audaces. Tras librar una campaña genocida en Gaza, la expansión colonial en Cisjordania y los incesantes ataques contra el Líbano, Siria y Yemen, el primer ministro Netanyahu recurrió a Irán en 2025.

¿Por qué? Una ideología mesiánica de Supremacía judía es lo que impulsa al primer ministro y a los políticos colonos de quienes depende. La política del etnonacionalismo, la expansión territorial y el hipermilitarismo son similares, si no idénticas, a la ideología del eje fascista de la Segunda Guerra Mundial liderado por la Alemania nazi. Y esta ideología de supremacía étnica conduce a la extralimitación.

miércoles, 22 de abril de 2026

Por qué EEUU está perdiendo la guerra en Irán

Si se analizan los hechos, resulta inevitable sospechar que la guerra en Irán se convertirá en el mayor fiasco militar de EEUU y lo destronará como única potencia hegemónica mundial

Peter Hanseler, Observatorio Crisis

Introducción

Los israelíes siguen matando, tanto en Gaza como en Líbano, violando así una de las condiciones que Irán ha establecido para la paz. Trump ha anunciado un bloqueo naval, otro crimen de guerra, esta vez bajo el pretexto de «piratería».

Debemos suponer que esta breve tregua pronto terminará, y por lo tanto ya podemos empezar a contemplar la perspectiva de un desastre. El alto el fuego entre Israel y Líbano que se acaba de declarar también es una farsa, al igual que la apertura del estrecho de Ormuz, que se cerró de nuevo el sábado.

El título de este artículo lo he basado en Frank Capra, quien produjo la épica película de propaganda estadounidense «Por qué luchamos» entre 1942 y 1945.

EEUU ganó la II Guerra Mundial mediante una extensa propaganda y, en comparación, con una cantidad insignificante de derramamiento de sangre: los rusos (los verdaderos ganadores) pagaron el precio con sangre, mientras que EEUU forjó una imagen de sí mismo que se inculcó minuciosamente en esa parte del mundo que hoy llamamos Occidente. Los ingredientes de esta grandiosa imagen eran la invencibilidad militar, la riqueza, la decencia y la garantía de la libertad y la democracia.

Así, los estadounidenses ganaron la II Guerra Mundial principalmente mediante la propaganda y lograron mantener viva esta imagen hasta hace poco, aunque incluso un vistazo superficial a los hechos desde 1945 revela una realidad completamente distinta. Hoy, resulta evidente para la opinión pública mundial que todos los ingredientes que conformaron la base de la dominación mundial ya no tienen fundamento en la realidad.

martes, 21 de abril de 2026

Los costos y daños del imperio


Mario Pietri, l'Anti Diplomatico

La guerra, en realidad, ya no es algo que pueda llegar a los presupuestos de los hogares y las empresas: ya ha entrado en ella, porque ya son visibles el aumento de los costes energéticos, el aumento de las primas de riesgo, las tensiones por el transporte de mercancías, las dificultades logísticas iniciales y el impacto en los precios finales; la cuestión, en todo caso, es que los daños ya en curso podrían cambiar rápidamente de escala y naturaleza porque si el actual estancamiento en Ormuz, con tránsitos casi paralizados, puertos iraníes efectivamente bloqueados, amenazas de extensión al Mar Rojo y al Golfo, y una región entera suspendida entre una disuasión fallida y un posible fuego general, continuara incluso durante otros quince días, entonces ya no seríamos testigos de un simple empeoramiento de las tensiones ya en marcha, sino de una aceleración violenta de la crisis capaz de transformar aumentos de precios todavía relativamente manejables en un shock inflacionario, retrasos que pueden contenerse en interrupciones del suministro, tensiones del mercado en crisis crediticia, dificultades industriales en desaceleración productiva y malestar generalizado en un desgaste social mucho más grave, porque cuando la energía, el transporte, el crédito y la confianza se deterioran simultáneamente, el sistema no cae gradualmente en recesión: comienza a perder el control. Las perturbaciones en Ormuz ya se extienden mucho más allá de la región e impactan la energía, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales.

Y éste, vale la pena decirlo claramente, sigue siendo el escenario menos destructivo, el que presupone que el sistema seguirá aguantando de alguna manera, incluso bajo presión; porque en el momento en que se añade incluso una única variable de escalada real, la extensión de las operaciones a los puertos del Golfo, un cierre efectivo y ya no meramente amenazado de Ormuz, un bloqueo coordinado del Mar Rojo con la participación activa de los actores regionales, entonces el panorama cambiaría de naturaleza y velocidad, dejando de ser una crisis energética grave pero manejable para transformarse en un evento sistémico global, es decir, una ruptura capaz de interrumpir los suministros, provocando que el petróleo y el gas se disparen, comprimiendo simultáneamente el crecimiento de las principales economías, desestabilizar los mercados financieros y ejercer tal presión sobre las sociedades que las dificultades económicas se convierten en inestabilidad política.

domingo, 19 de abril de 2026

El punto final de Ormuz y la Gran Guerra Energética

Donald Trump encuentra su punto final en Ormuz para desatar la Gran Guerra Energética

Giuseppe Masala, l'Anti Diplomatico

Como habían predicho muchos observadores, la cumbre entre Irán y Estados Unidos negociada por Pakistán en Islamabad fracasó en menos de 24 horas. Según algunos, incluso fue una estrategia útil para ambas partes tomarse el tiempo y reorganizarse. Es difícil encontrar pruebas al respecto, pero una cosa es segura: cuando se anunció el fracaso, Trump a su vez anunció el inicio de una nueva fase del conflicto que es absolutamente legítimo definir como extremadamente peligrosa. Además, la necesidad de un cambio de marcha era evidente dado que los bombardeos no condujeron a resultados concretos ni en relación con el deseo de desarticular el régimen de los ayatolás ni en relación con el deseo de destruir su maquinaria de guerra.

Más allá de los grandilocuentes anuncios de Trump, el Estado iraní siguió funcionando a pesar de innumerables asesinatos selectivos destinados a decapitar a su clase dominante, y su maquinaria de guerra continuó lanzando misiles hasta el último segundo antes del alto el fuego. Todo esto a pesar de que los generales del Pentágono estaban ocupados con conferencias de prensa en las que explicaban que el Invincible Stars and Stripes había destruido por completo la (decrépita) armada y la (vieja) fuerza aérea iraní. Sin explicar, sin embargo, que la fuerza de Irán ciertamente no reside en estas especialidades sino en sus imponentes fuerzas de misiles y sus ciudades de misiles construidas en las montañas y que han demostrado ser inexpugnables ante cualquier bombardeo.

Por el contrario, el daño causado a las fuerzas armadas estadounidenses en Oriente Medio y a Israel es evidente a pesar de la formidable censura. Todas las bases estadounidenses en la zona han sido bombardeadas con docenas de misiles y muchas han quedado inutilizables durante años. Las flotas de ataque estadounidenses también se han mantenido a cientos de millas de la costa iraní gracias a la presencia de una gran cantidad de misiles antibuque de largo alcance de fabricación china. Me temo que nunca tendremos confirmación oficial de los numerosos rumores que circulan sobre los daños causados a los barcos estadounidenses tanto por misiles como por drones iraníes, pero en cualquier caso, los almirantes estadounidenses entendieron que era mejor mantenerse alejados de la costa persa.

sábado, 18 de abril de 2026

La guerra en Oriente Medio: interpretaciones religiosas, metafísicas e intelectuales


Leonid Savin, Oriental Review

La agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán ha levantado el velo de la dimensión metafísica del conflicto: en él han surgido claramente los contornos de las creencias religiosas, más precisamente, el choque de doctrinas e ideas metafísicas. Y aunque cada parte señala que tiene la razón, tanto en la retórica política como apelando a la historia, los hechos y las acciones indican claramente que Irán está en el bando del bien. Entonces, Israel y Estados Unidos se convierten automáticamente en las fuerzas del mal, aunque es poco probable que estén de acuerdo con esta interpretación.

A nivel político, los representantes de todas las tradiciones abrahámicas —el judaísmo, el cristianismo y el islam— se han visto arrastrados al conflicto, y el control de facto de Israel sobre los santuarios de estas religiones —el Muro de las Lamentaciones, el Templo del Señor en Jerusalén, así como la mezquita de Al-Aqsa— confiere al conflicto una especificidad especial. Este año, por primera vez, se prohibió a los musulmanes entrar en la mezquita de Al-Aqsa durante la celebración del mes sagrado del Ramadán, aunque sí se celebró el tradicional servicio de culto cristiano en el templo de Jerusalén, donde tiene lugar la ceremonia del Fuego Sagrado en la víspera de Pascua.

Sin embargo, el mundo cristiano (si es que se puede llamar cristianos a las diversas denominaciones protestantes) resultó, de hecho, dividido. Los cristianos ortodoxos están del lado de Irán. Anteriormente, en 2024, en su felicitación al recién elegido presidente de Irán, el patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa afirmó que «nuestros pueblos están unidos por el deseo de preservar sus tradiciones históricas, espirituales y culturales, y por el compromiso con principios morales perdurables». También se expresó con gran calidez sobre el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, elegido tras el asesinato de su padre en el conflicto actual:
«¡Querido hermano! ¡Te felicito cordialmente por tu elección por parte del Consejo de Expertos iraní para el cargo de líder supremo del país! Este momento histórico ha estado marcado por una dura prueba personal relacionada con la muerte de tu estimado padre y tus seres queridos. Asumes la responsabilidad del Estado y de sus ciudadanos en un momento dramático en el que Irán se enfrenta a numerosos retos existenciales».

viernes, 17 de abril de 2026

Trump y Netanyahu: Dos locos que juegan a ser Dios

Cuando líderes desquiciados invocan la catástrofe divina como arma política, no solo sus enemigos son víctimas. A menos que se les detenga, todos seremos víctimas de estos dos psicópatas

Jeffrey D. Sachs, Common Dreams

Este es el mensaje de Pascua de Donald Trump para el mundo:
El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP
Donald Trump y su cómplice en crímenes de guerra, Benjamin Netanyahu, libran conjuntamente una guerra de agresión asesina contra Irán, una nación de 90 millones de habitantes. Ambos están dominados por tres patologías interrelacionadas. La primera es la personalidad: ambos son narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres que poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite. La tercera, y la más peligrosa de todas, es el delirio religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean les repiten a diario, que son mesías que realizan la obra de Dios. Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un peligro sin precedentes.

El resultado es una glorificación de la violencia sin precedentes desde la época de los líderes nazis. La cuestión es si los pocos adultos responsables del mundo —líderes nacionales comprometidos con el derecho internacional y dispuestos a manifestarlo— podrán contenerlos. No será fácil, pero deben intentarlo.

Comencemos con el trastorno psicológico subyacente. El narcisismo maligno es un término clínico, no un insulto. El psicólogo social Erich Fromm acuñó la frase en 1964 para describir a Adolf Hitler, como una fusión de grandiosidad patológica, psicopatía, paranoia y personalidad antisocial en una sola estructura de carácter. El narcisista maligno no es simplemente vanidoso. Es estructuralmente incapaz de empatía genuina, constitucionalmente inmune a la culpa y movido por la convicción paranoica de que los enemigos lo rodean y deben ser destruidos. Ya en 2017, el psicólogo John Garnter y muchos otros profesionales advertían sobre el narcisismo maligno de Trump.

Cuando el poder no conoce límites, el único control interno que queda es la conciencia. Y el psicópata no tiene conciencia.

jueves, 16 de abril de 2026

Una apuesta de manual para el fracaso

¿Trump convirtió una negociación de paz en una ejecución política

Alejandro Marcó del Pont, el Tábano economista

En medio de un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se salió del guion para abordar las especulaciones sobre el papel de su vicepresidente, JD Vance, en la consecución de un acuerdo para poner fin a la guerra en Irán. “Si no sucede, le echaré la culpa a JD Vance”, bromeó Trump. “Si sucede —añadió, como quien reparte cartas en una partida de póquer donde siempre tiene el as bajo la manga—, me atribuiré todo el mérito”. Esa declaración, envuelta en el celofán de un chiste de sobremesa, reflejaba a la perfección la naturaleza de una vicepresidencia que nunca ha sido un trampolín, sino una trampa. Vance no está ahí para heredar el trono; está ahí para ocupar el sitio del peón que el rey sacrifica cuando el jaque se acerca.

La misión diplomática que el vicepresidente encabezó en Islamabad era, en esencia, un campo minado sembrado con la previsión de un gran estratega, que no es Trump. Para avanzar hacia un acuerdo permanente que ponga fin a seis semanas de una guerra que ha asolado Oriente Próximo y convulsionado la economía mundial, Vance tendría que satisfacer a partes con intereses tan contrapuestos como la Casa Blanca, el Pentágono, el lobby proisraelí y un régimen iraní que ha sobrevivido a todo, incluida la propaganda de su propia aniquilación. Pero lo más fascinante —y aquí radica la genialidad siniestra del guion— es que el fracaso no es un accidente. Es la característica principal del diseño. La misión de Vance en Pakistán no fue un fracaso diplomático; fue una pieza calculada dentro de una estrategia mayor cuyo tablero no está en Oriente Próximo, sino en las primarias republicanas de 2028.

Si la maniobra y la finalidad de las metas de guerra de Trump no estaban nada claras —y no lo estaban—, los objetivos de una paz acordada lo son muchísimo menos. Y esa opacidad no es un defecto, sino un rasgo. Porque el conflicto con Irán sirve a múltiples propósitos internos y externos que se retroalimentan como serpientes devorándose la cola.

China bloquea el bloqueo estadounidense a Irán

El mensaje de Putin a la Casa Blanca: si EEUU se atreve a atacar barcos iraníes, estará atacando al socio estratégico de la principal potencia nuclear del mundo
Estrecho de Ormuz

Pepe Escobar, Sputnik

El planeta entero se hace la misma pregunta: ¿Se atreverá el CENTCOM a ir a la guerra contra China? Esto no es una hipótesis descabellada.

Según datos de MarineTraffic, el petrolero Rich Starry, de propiedad china, que navega bajo bandera de Malawi, vinculado a Shanghai Xianrun y que partió de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos con aproximadamente 250,000 barriles de metanol, cruzó el Estrecho de Ormuz este martes, mostrando el mensaje: «Propietario y tripulación china».

Así, el Rich Starry fue el primer petrolero en transitar y salir del Estrecho de Ormuz con destino a China desde que el «bloqueo-para-desbloquear-el-Estrecho» de Trump está en vigor.

De una manera inusualmente directa, lo que Pekín está señalando es que una administración Trump desesperada no podrá jugar a los «Piratas del Caribe» —remasterizado como «Piratas de Ormuz»— contra China.

El CENTCOM mencionó que el bloqueo es contra barcos que entran o salen de puertos iraníes. El Rich Starry venía de Sharjah, por lo que técnicamente no era un objetivo. La verdadera prueba del bloqueo será cuando un petrolero chino, por ejemplo, salga de Bandar Abbas.

El «peaje» de la Guardia Revolucionaria

Mientras tanto, el puesto de control de la Guardia Revolucionaria (IRGC) ignora los planes del CENTCOM. Se está ajustando prácticamente en tiempo real, evolucionando hacia un detallado sistema de verificación de 5 niveles que se aplica a cada barco proveniente de cualquier puerto. Todos los buques que han podido cruzar últimamente —de China, India, Pakistán y otras naciones amigas— han utilizado los mismos carriles marítimos estrechos en aguas territoriales iraníes, bordeando las islas de Qeshm y Larak.

miércoles, 15 de abril de 2026

El engaño del Imperio: por qué Teherán ya no teme a Estados Unidos

Tras el fracaso de las conversaciones de Islamabad, la guerra de fricciones entre Estados Unidos e Irán revela los límites industriales, económicos y estratégicos de la superpotencia estadounidense. La narrativa de dominación hoy sólo se sostiene en las pantallas de televisión, mientras que en la realidad pinta un panorama profundamente diferente del Medio Oriente

Mario Sommella, Sinistra in Rete

Hay un momento preciso, en cada decadencia imperial, en el que la propaganda deja de ser una herramienta y se convierte en el único recurso restante. Ese momento, para la administración Trump, parece haber llegado al corazón del Golfo Pérsico. Veintiún horas de negociaciones en Islamabad, un ultimátum rechazado, una delegación estadounidense regresando a casa con las manos vacías: una fotografía de un partido diplomático perdido incluso antes de que se jugara. Sin embargo, a medida que Teherán fortalece sus posiciones a lo largo del Estrecho de Ormuz y reconfigura los equilibrios regionales en su beneficio, Washington continúa retratando una guerra ganada que no existe sobre el terreno.

Dos memorias, sin confianza

Para entender por qué las conversaciones paquistaníes estaban condenadas al fracaso, debemos remontarnos más allá de los acontecimientos actuales, más allá de la retórica de los programas de entrevistas. No hay ninguna fractura reciente entre Estados Unidos e Irán: hay una herida que dura setenta años y que se reabre constantemente. Los estadounidenses recuerdan 1979, el asalto a la embajada en Teherán, los cuatrocientos cuarenta y cuatro días de rehenes que marcaron el final de la presidencia de Carter. Los iraníes recuerdan la Operación Áyax de 1953, el derrocamiento del primer ministro Mohammad Mossadeq, culpable de nacionalizar el petróleo, y el posterior regreso del Sha a la tutela angloamericana. Dos traumas, dos narrativas, dos desconfianzas estructurales que ninguna negociación de veintiuna horas puede hacer mella.

La diplomacia no se sentó a la mesa en Islamabad: dos pueblos que llevaban décadas de asuntos pendientes. Además, cuando la delegación norteamericana no está encabezada por un negociador profesional, sino por JD Vance —vicepresidente transformado en heraldo de ultimátums e interlocutor completamente inadecuado para la complejidad del expediente—, el resultado está escrito desde el principio. Los iraníes vinieron a negociar, los estadounidenses a dictar. Dos lógicas incompatibles, en una habitación que se vació rápidamente.

La determinación de Irán de romper el panóptico de la contención occidental de 360°

Irán está intentando desmantelar un paradigma de 70 años forzando a Estados Unidos a aceptar la «liberación» de la República Islámica del panóptico de la represión estadounidense e israelí

Alastair Crooke, Strategic Culture

El cese temporal de las hostilidades en Asia Occidental pende de un hilo. Originalmente, se preveía un cese de las acciones militares en «todos los frentes», incluido el Líbano, siendo esta una de las diez condiciones previas de Irán para negociar un alto el fuego permanente. Trump afirmó que el marco de diez puntos de Irán proporcionaba una «base viable» para iniciar negociaciones directas con Irán.

Para Irán, estos puntos se consideraban condiciones previas, más que puntos de partida a partir de los cuales se desarrollarían las negociaciones.

Según CBS, a Trump se le comunicó que las condiciones de Irán, que aceptó el jueves, se aplicarían a toda la región de Oriente Medio, y él estuvo de acuerdo en que incluirían al Líbano. Los mediadores informaron que el alto el fuego incluiría al Líbano, y el anuncio del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, lo incluyó. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, también confirmó que el Líbano estaba incluido.

Sin embargo, la postura de Trump dio un giro radical tras una llamada telefónica de Netanyahu. Según el corresponsal israelí Ronan Bergman, que escribe en Yediot Ahoronot, Netanyahu, de forma repentina y tardía, hizo estallar la situación: en Israel, ambos niveles —militar y político— recibieron instrucciones de demostrar que no existía un alto el fuego para Hezbolá mediante un ataque masivo contra barrios residenciales densamente poblados en el Líbano, que dejó más de 1000 muertos y heridos, en su mayoría civiles.

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