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jueves, 1 de enero de 2026

Un mundo desconocido nacerá cuando termine la guerra en Ucrania

Los analistas no logran comprender que la guerra en Ucrania es simplemente el catalizador de una transformación mucho más profunda, el fin irreversible de cinco siglos de dominación occidental

Pepe Escobar, La Haine

Este es un momento histórico que podría definir el destino de la humanidad. Lo que acaba de suceder no es simplemente una negociación entre Trump y Zelenski, ni siquiera una partida de ajedrez entre Washington y Moscú. Es el acto final de un orden mundial que agoniza.

¿Puede Trump cumplir su promesa de terminar esta guerra o se está dirigiendo hacia la trampa geopolítica más elaborada de la era moderna? El gran tablero, La herencia envenenada de Mackinder.

Para entender la complejidad abismal de lo que está sucediendo, debemos remontarnos a las raíces profundas de esta confrontación. Halford Mackinder, el visionario geógrafo británico, lo vio venir hace más de un siglo. Quien controle el 'Heartland' (tierras del centro) euroasiático controlará el mundo.

Lo que el Imperio Británico entendía instintivamente, los estrategas estadounidenses lo convirtieron en doctrina después de 1945. La OTAN no fue creada para defender Europa del comunismo soviético. Esa fue solo la narrativa de portada.

La OTAN fue diseñada como el mecanismo de control perpetuo del 'Heartland', la herramienta para impedir que cualquier potencia euroasiática, fuera Alemania, Rusia o China, pudiera consolidar un espacio económico integrado que desafiara la supremacía angloamericana.

martes, 30 de diciembre de 2025

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

lunes, 29 de diciembre de 2025

"Núremberg" y la idea de la civilización

La única conclusión posible es que, en realidad, "Núremberg", a pesar de una aparente sobrecarga semiótica, representa más bien y en buena parte un vacío

Maciek Wisniewski, La Haine

El contenido semiótico de la palabra "Núremberg", el nombre de la vieja ciudad alemana -todos los significados, los mensajes e imágenes que transmite este signo-, está determinado, en su mayoría, por los eventos históricos asociados a una breve pero turbulenta época: la del nazismo y del Tercer Reich que iba a extenderse "por mil años", pero duró apenas 12 (1933-1945). Éstos incluyen los masivos mítines del Partido Nazi allí (1923-1938), las "leyes de Núremberg" (1935), el centro de la legislación antisemita nazi y, finalmente, los famosos juicios (1945-1946) llevados a cabo allí por las potencias victoriosas -Unión Soviética, EEUU, Reino Unido y (malamente) Francia- contra los líderes de la Alemania derrotada.

Pensados como el "punto final" al periodo nazi en la historia -y celebrados, entre otros, por eso en una ciudad-símbolo de su poder-, los juicios contra 22 figuras claves supervivientes de las esferas política, militar, económica e incluso mediática (sic) del Tercer Reich iban a ser una "lección" tanto para los alemanes como para el resto del mundo. El cargo principal contra los acusados era el "delito de conspiración y guerra de agresión" al igual que, en el caso de algunos, haber cometido los crímenes de guerra y de lesa humanidad de las que el "judeocidio" (Arno J. Mayer) era apenas uno de los aspectos. En los años posteriores, EEUU llevó a cabo también 12 juicios "subsiguientes" en Núremberg, centrados más en el holocausto de judíos, contra los perpetradores de menor rango. Todos estos juicios dieron inicio al derecho penal internacional tal como lo conocemos.

Pero en el -celebrado el mes pasado- 80 aniversario del inicio de los primeros juicios en Núremberg que, supuestamente, marcaron "un antes y un después para la conciencia del mundo civilizado", la única conclusión posible es que, en realidad, "Núremberg", a pesar de una aparente sobrecarga semiótica, representa más bien y en buena parte un vacío.

sábado, 20 de diciembre de 2025

La bella y la bestia: sobre la estrategia de seguridad nacional de EEUU

El fuego en las entrañas de la Bestia NSS es la asociación estratégica entre Rusia y China: intentará socavarla por todos los medios necesarios. 'Divide y vencerás' o saquea

Pepe Escobar, La Haine

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS por sus siglas en inglés) de EEUU, la versión de diciembre de 2025, es una criatura híbrida intrigante, peculiar, al estilo de El Bosco. No es exactamente lo que parece.

Una avalancha de titulares en un Occidente desconcertado se centró en un aparente impulso hacia la normalización entre Washington y Moscú. Pero eso está lejos de ser el foco principal de esta creación de La Bella y la Bestia.

Para empezar, ¿qué centauro diseñó la bestia de la NSS? ¿Podría ser Trump? Es poco probable. No podría ser el payaso secretario de las guerras eternas. No podría ser Marco Rubio, que apenas sabe señalar nada fuera de Venezuela y Cuba en un mapa. Entonces, ¿quién lo hizo?

El fuego en las entrañas de la Bestia NSS es la asociación estratégica entre Rusia y China: intentar socavarla por todos los medios necesarios.

Trump, instintivamente, y la vieja clase dirigente estadounidense, pueden haber llegado finalmente a la conclusión de que es inútil invertir en una guerra frontal contra dos competidores estratégicamente alineados, Rusia y China.

Así que se vuelve, una vez más, a la política de 'divide y vencerás'. Y para todos los demás, 'saquea'.

viernes, 5 de diciembre de 2025

La deriva de Europa

Un posible resultado —quizás el más probable— no es simplemente el horizonte cercano de la guerra, sino también la construcción de una “fortaleza europea” estrictamente oligárquica

Enrico Tomaselli, La Haine

Hay más de un aspecto de la actual carrera armamentística —liderada por Alemania— y de la creciente militarización de la sociedad que debería investigarse y, sobre todo, situarse en un marco analítico más general.

Sin duda, esta búsqueda de una “economía de guerra” —que no es solo una cuestión de armamento, sino también de inversiones en infraestructura— se basa en cálculos económicos, ya que algunos creen que podría actuar como catalizador para la recuperación de la economía continental.

En mi opinión, se trata efectivamente de una apuesta arriesgada y, como tal, el resultado es muy incierto, aunque es probable que, a corto plazo, desencadene de alguna manera mecanismos capaces de, al menos, ralentizar el proceso de empobrecimiento.

Obviamente, dado que no hay suficientes recursos disponibles —y Europa ya se ha desangrado con su apoyo a Ucrania—, esto requerirá una reorientación significativa del gasto público, desplazando los recursos del bienestar al rearme.

Por un lado, esto podría crear áreas críticas, ya que los países europeos sufren una crisis demográfica de larga duración y, con una población que tiende a envejecer, una crisis del sistema de bienestar podría tener consecuencias sociales y políticas imprevistas.

domingo, 30 de noviembre de 2025

El sombrío futuro de Europa

La catástrofe de la guerra de Ucrania y un cambio a largo plazo en los intereses estadounidenses hacen improbable una Europa más estable y próspera.

John Mearsheimer, Sin Permiso

Esta es la reproducción del discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo en Bruselas el 11 de noviembre de 2025.
Europa se encuentra hoy en una situación muy complicada, principalmente debido a la guerra de Ucrania, que ha desempeñado un papel clave en el deterioro de lo que había sido una región en gran medida pacífica. Lamentablemente, no es probable que la situación mejore en los próximos años. De hecho, es probable que Europa sea menos estable en el futuro de lo que lo es hoy.

La situación actual en Europa contrasta notablemente con la estabilidad sin precedentes de la que disfrutó durante el momento unipolar, que se extendió aproximadamente desde 1992, tras el colapso de la Unión Soviética, hasta 2017, cuando China y Rusia emergieron como grandes potencias, transformando la unipolaridad en multipolaridad. Todos recordamos el famoso artículo de Francis Fukuyama de 1989, “¿El fin de la historia?”, en el que se argumentaba que la democracia liberal estaba destinada a extenderse por todo el mundo, trayendo consigo la paz y la prosperidad. Ese argumento era obviamente erróneo, pero muchos en Occidente lo creyeron durante más de 20 años. Pocos europeos imaginaban en el apogeo de la unipolaridad que Europa estaría hoy en día en tantos problemas.

Entonces, ¿qué salió mal?

La guerra de Ucrania, que en mi opinión fue provocada por Occidente, y especialmente por Estados Unidos, es la causa principal de la inseguridad actual de Europa. Sin embargo, hay un segundo factor en juego: el cambio en el equilibrio de poder mundial en 2017, de la unipolaridad a la multipolaridad, que sin duda amenazaba la arquitectura de seguridad en Europa. Aun así, hay buenas razones para pensar que este cambio en la distribución del poder era un problema manejable. Pero la guerra de Ucrania, junto con la llegada de la multipolaridad, garantizó grandes problemas, que probablemente no desaparecerán en un futuro previsible.

Permítanme comenzar explicando cómo el fin de la unipolaridad amenaza los cimientos de la estabilidad europea. A continuación, analizaré los efectos de la guerra de Ucrania en Europa y cómo interactuaron con el cambio hacia la multipolaridad para alterar profundamente el panorama europeo.

sábado, 29 de noviembre de 2025

¡La censura es un valor occidental!


Hans Vogel, The Unz Review

La clave para gobernar a un gran número de personas es mantenerlas divididas. Así es como se han gobernado los imperios a lo largo de la historia. En el siglo XVIII, Rousseau observó que cuanto más grande era un Estado o una estructura política comparable, menor era la libertad del individuo. ¡Tenía toda la razón!

Los gobernantes globalistas de Europa, los Comisarios de la UE, y la extensa pirámide organizativa que han establecido, nos recuerdan incesantemente que «Europa» se encuentra en la cima de la civilización y que los «valores europeos» democráticos (también conocidos como «valores occidentales») son superiores. Estos incluyen la libertad de expresión y la inviolabilidad del cuerpo humano. Estos valores y derechos están consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Estos derechos quizá aún existan en teoría, pero en la práctica han sido subvertidos poco a poco y vaciados por la élite maligna de la UE. Este proceso ha estado en marcha desde el colapso de la Unión Soviética y el «socialismo real existente» alrededor de 1990, y se aceleró durante el siglo XXI.

miércoles, 8 de octubre de 2025

De la derrota a la desintegración

En un nuevo prefacio para la edición eslovena de su último libro, Emmanuel Todd plantea que todos los conflictos se están agravando. La perversidad de Trump se despliega en Oriente Medio, el belicismo de la OTAN en Europa. La amenaza es cada vez más patente.

Emmanuel Todd, La Haine

Menos de dos años después de la publicación en francés de La derrota de Occidente, en enero de 2024, se han cumplido las principales predicciones del libro. Rusia ha resistido sin mayores problemas el impacto militar y económico. La industria militar estadounidense está agotada. Las economías y sociedades europeas están al borde de la implosión. Incluso antes de que se derrumbe el ejército ucraniano, se ha alcanzado la siguiente etapa de la desintegración de Occidente.

Siempre he sido hostil a la política rusófoba de EEUU y Europa, pero, como occidental comprometido con la democracia liberal, francés formado en investigación en Inglaterra, hijo de una madre refugiada en EEUU durante la II Guerra Mundial, estoy consternado por las consecuencias que tiene para nosotros, los occidentales, la guerra librada sin inteligencia contra Rusia.

Estamos solo al comienzo de la catástrofe. Se acerca un punto de inflexión más allá del cual se desarrollarán las consecuencias definitivas de la derrota.

El «resto del mundo» (o Sur global, o Mayoría global), que se había contentado con apoyar a Rusia negándose a boicotear su economía, ahora muestra abiertamente su apoyo a Vladimir Putin. Los BRICS se amplían al aceptar nuevos miembros y aumentan su cohesión. Tras ser instada por EEUU a elegir bando, la India ha optado por la independencia: las fotos de Putin, Xi y Modi reunidos con motivo de la reunión de agosto de 2025 de la Organización de Cooperación de Shanghái quedarán como símbolo de este momento clave.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Desacoplamiento

Alain de Benoist sostiene que la presidencia de Donald Trump representa un punto de inflexión histórico que marca el fin del orden mundial liberal y la «desconexión» de Europa con respecto a Estados Unidos

Alain de Benoist, Arktos Journal

No hay que dejarse impresionar por los caprichos de Donald Trump. Detrás de los cambios de opinión, las afirmaciones contradictorias y los giros de rumbo que le caracterizan, hay una visión subyacente: solo importa Estados Unidos, el resto no cuenta para nada. En este punto, Trump piensa como sus predecesores, pero con dos diferencias importantes.

La primera es que ya no ve la utilidad de justificarse recurriendo a la propaganda misionera habitual en favor de ideales sublimes («democracia y libertad»). Dice sin rodeos que es a tomar o dejar.

La segunda es que ha comprendido claramente que las aventuras militares le cuestan a Estados Unidos mucho más de lo que le reportan. Por eso quiere que todo pase por el comercio.

Un cambio histórico

Trump no es ni aislacionista ni pacifista: sabe muy bien que el «comercio pacífico» no excluye las agresiones comerciales, el chantaje o las conquistas comerciales. Trump no está interesado fundamentalmente ni en la política, ni en la geopolítica, ni en las ideas, ni en la diplomacia, ni en las relaciones internacionales. Solo le interesan las relaciones de poder y los negocios. Como buen negociador, no tiene en principio amigos ni enemigos, sino socios comerciales. Según él, todo se puede comprar o vender, incluso Gaza o Groenlandia. Además, es un capitalista neomercantilista: en cualquier acuerdo comercial debe haber un ganador y un perdedor (siempre es un juego de suma cero).

viernes, 15 de agosto de 2025

Brecht no creía que la guerra fuese el destino trágico de la humanidad

El 14 de agosto de 1956 falleció Bertolt Brecht, uno de los dramaturgos, poetas y pensadores más importantes del siglo XX. Un marxista poco ortodoxo que buscó nuevas formas de unir el arte y la política

Harrison Stetler, Jacobin

En la reciente puesta en escena de Madre Coraje y sus hijos, dirigida por Lisaboa Houbrechts y presentada en junio en París dentro de una gira europea, la decisión más audaz fue reemplazar el célebre carro de mercado por una enorme bola y una cadena. En la obra maestra de Brecht, una parábola sobre los peligros de la guerra, el carro ya funciona como una carga absurda —y hasta como un personaje en sí mismo).

En 1933, cuando los nazis llegaron al poder, Brecht se vio forzado a huir de su Alemania natal. Escribió la obra en 1939, durante su exilio, junto a su frecuente colaboradora Margarete Steffin. En ese momento se encontraba en la cima de su talento poético y político, produciendo obras que denunciaban los peligros inminentes del fascismo y el militarismo. Madre Coraje no se estrenó sino hasta 1941, en Suiza. Para entonces, sin embargo, la marcha hacia la guerra ya había estallado en otro conflicto de alcance mundial.

Sería exagerado calificar a Brecht de pacifista. Su conocimiento de primera mano de la amenaza del fascismo en su época era demasiado agudo para ello. Los frescos políticos e históricos de Brecht, como La vida de Galileo o Terror y miseria del tercer Reich, son casi documentales, con un trasfondo políticamente comprometido y firmemente pedagógico. Pero, como también sabía Brecht, los conflictos tienden a cobrar vida propia, absorbiendo los motivos de los beligerantes e imponiendo su propia lógica hasta que la guerra se convierte en un fin en sí misma.

lunes, 11 de agosto de 2025

El rapto de Europa


Carles Manera, Economistas frente a la crisis

Un toro blanco, hermoso, Zeus encarnado, seduce a una princesa fenicia, Europa. Es engañada. Hemos visto la reedición mitológica en Escocia, hace unos días: un elefante republicano, en este caso, nada hermoso, ha acabado por persuadir a una Europa sin capacidad reactiva, entregada. Engañada. Y es que Trump ha ganado el pulso a Von der Layen. El encuentro, realizado en territorio europeo, pero en la propiedad del magnate –uno de sus campos de golf–, supuso una puesta en escena que fregaba claramente la humillación de la dirigente comunitaria, generosa en exceso a los deseos de Trump. Un desequilibrio lacerante para los intereses del viejo continente. Porque este desenlace significa, claro y raso: que Europa paga, y que Estados Unidos recauda. Los productos europeos, que tenían unos aranceles del 1,47%, se alzarán a una media del 15%, sin contrapartida por parte de Estados Unidos. En paralelo, Europa se compromete a comprar armamento y energía al país norteamericano. Un negocio redondo para la administración estadounidense.

En esta negociación no ha habido equilibrio alguno. Se ha dinamitado la teoría del equilibrio de John Nash, que dice que el equilibrio se da cuando no existen incentivos para que ningún jugador cambie su estrategia, dado que cualquier cambio unilateral desembocaría en un peor resultado para ese jugador. Es pura teoría de juegos. Von der Layen ha variado, de manera unilateral, su estrategia de mantener una firmeza económica frente a Estados Unidos, teniendo en cuenta la variabilidad de situaciones comerciales entre los estados miembros y la potencia americana. Si el temor era evitar una guerra comercial, ese objetivo es fallido: ya existe.

jueves, 31 de julio de 2025

Sobre el colapso moral de Occidente

Occidente es la realización de una política de poder económico-militar, que nace en la Era de los Imperios, desemboca en las dos guerras mundiales y retoma el gobierno del mundo a mediados de los años 70 del siglo XX

Andrea Zhok, Arianna Editrice

Occidente es un concepto extraño, reciente y espurio. Por “Occidente” se entiende, en realidad, una configuración cultural que surge con la unificación mundial de la Europa política y de lo que a partir de 1931 tomará el nombre de “Commonwealth” (parte del Imperio Británico).

Esta configuración alcanza su unidad bajo el signo del capitalismo financiero, a partir de su emergencia hegemónica en las últimas décadas del siglo XX.

Occidente no tiene nada que ver con la Europa cultural, cuyas raíces son grecolatinas y cristianas.

Occidente es la realización de una política de poder económico-militar, que nace en la Era de los Imperios, desemboca en las dos guerras mundiales y retoma el gobierno del mundo a mediados de los años 70 del siglo XX.

Lamentablemente, también en Europa la idea de que “somos Occidente” ha pasado a formar parte del sentido común.

La Europa histórica, por ejemplo, siempre ha tenido vínculos estructurales fundamentales con Oriente, tanto cercano como lejano (Eurasia), mientras que Occidente se percibe a sí mismo como intrínsecamente contrario a Oriente. Así, la Europa cultural está en evidente continuidad con Rusia, mientras que para Occidente Rusia es totalmente ajena a sí misma.

lunes, 28 de julio de 2025

Ucrania: una "semi-autocracia"


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Siguiendo con la tendencia de los últimos días, varios medios occidentales, además de los liberales ucranianos, continúan aprovechando la cuestión de la corrupción para ahondar en la presión contra el entorno de Volodymyr Zelensky. Tras tres años en los que criticar al presidente ucraniano parecía impensable y en los que los únicos comentarios eran positivos, los últimos meses han visto un cambio interesante, ya que se ha producido después de que comenzara la recuperación de la buena relación entre Volodymyr Zelensky y Donald Trump. Pasada la etapa de enfrentamiento y humillación en el Despacho Oval, que hizo recuperar al líder ucraniano parte de su popularidad perdida, Zelensky, con ayuda de sus aliados europeos ha luchado por conseguir acercarse nuevamente a su homólogo estadounidense, mostrar el valor de Ucrania como activo estratégico y resaltar la figura de Trump como un gran líder para su país y para el mundo.

En esa cruzada, Zelensky no ha dudado siquiera en morder la mano que durante casi tres años le dio de comer. Desde la invasión rusa hasta que abandonara el cargo en enero de 2025, Biden fue el socio ideal para Zelensky, patrocinando la guerra proxy, corriendo con gran parte del coste del suministro militar a Ucrania y proponiendo una estrategia en la que Ucrania no obtenía las armas con la rapidez que exigía, pero en la que la única vía de resolución posible era la lucha en el frente. Como defendió Ucrania hasta que la postura de Donald Trump hiciera imposible renegar abiertamente de la diplomacia, la negociación no fue, desde la ruptura del verano de 2022, una opción para Washington, que siempre apostó por la táctica de la escalada progresiva para garantizar que la guerra continuara tal y como deseaba Kiev, aunque sin riesgo de enfrentamiento directo con Rusia. Pero Biden quedó en el pasado y la prioridad de Zelensky ha sido, desde hace prácticamente un año, moldear su discurso para adaptarlo a las necesidades de Donald Trump, aunque eso implique renegar de quien fue su principal aliado en la guerra contra Rusia.

Europa ha muerto en Gaza


Benedetta Sabene, Sin Permiso

Los dos conflictos del siglo —Ucrania y Palestina— marcan la muerte política de Bruselas. A la que no le queda más remedio que rearmarse hasta los dientes y crear enemigos imaginarios para darse un nuevo sentido de existencia.

Las dos principales crisis internacionales que marcarán para siempre esta década, si no este siglo —la guerra en Ucrania y la masacre en curso en Gaza— han puesto al descubierto la total inconsistencia política de la Unión Europea, carente de autonomía decisoria y reducida a un apéndice vacío de la política exterior estadounidense.

A pesar de la eliminación colectiva de la guerra en Ucrania, que ha pasado de ser un acontecimiento trascendental que convirtió a casi todos los italianos en expertos en geopolítica a un aburrido ruido de fondo que ya no despierta el interés de nadie, no se puede pensar en analizar lo que está sucediendo en Gaza sin tener en cuenta lo que ocurre en Kiev. Hablar de «incapacidad» del liderazgo europeo en la gestión de las dos crisis es extremadamente parcial, ya que el doble rasero entre Ucrania y Palestina no es un simple error metodológico o un problema moral, sino una estrategia perfectamente coherente con la estructura de las relaciones internacionales y con la división del mundo en bloques militares y esferas de influencia.

Con la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la Unión Europea ha mostrado un activismo humanitario sin precedentes: paquetes de sanciones contra Moscú, miles de millones de euros en ayuda militar y humanitaria a Kiev, acogida incondicional de los refugiados, censura de todos los medios de comunicación rusos con la excusa de «combatir la propaganda» (mientras que en Italia se relanzaba la de Kiev: en los primeros meses del conflicto, yo misma desmentí personalmente decenas y decenas de noticias rotundamente falsas publicadas por nuestra prensa, copiadas y pegadas directamente de «The Kyiv Independent» y otros medios ucranianos comprometidos en una propaganda bélica martilleante) y una movilización diplomática y mediática sin precedentes a favor del Gobierno ucraniano.

domingo, 13 de julio de 2025

La Guerra inevitable


Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Podemos afirmar sin lugar a duda que la larga fase de transición que estamos viviendo, que intenta llevar al mundo de la era de la ilusión unipolar estadounidense a una nueva era basada en el multilateralismo, se caracteriza más que nunca por la presencia significativa de la guerra.

No es que esta haya estado ausente del horizonte global, y en particular del occidental, pero, como siempre ha sido históricamente, la proximidad de grandes cambios geopolíticos siempre va precedida de un aumento de las tensiones conflictivas.

Y lo que estamos viviendo es, sin duda, especialmente significativo, trascendental: estamos hablando del “ocaso de Occidente” (por usar la expresión de Emmanuel Todd), es decir, del fin de una hegemonía militar, económica y, por tanto, política, que se ha prolongado durante siglos.

La guerra, ya sea cinética o híbrida, es, por tanto, el terreno en el que se consume la transición, en el que se definen las nuevas relaciones de poder. Es el paso inevitable para llegar a la definición de un nuevo orden mundial.

La Paz de Westfalia, el Congreso de Viena, la Cumbre de Yalta fueron el punto de llegada de un proceso que, en esos lugares, redefinió el panorama geopolítico, pero que se delineó en los campos de batalla.

Pensar que hoy se puede eludir este paso es una gran ingenuidad. Lo máximo por lo que se puede luchar es la reducción del daño.

Lo primero que debemos tener claro es la necesidad de despersonalizar el conflicto. Eliminar la idea de que este depende, de un modo u otro, de tal o cual líder político, y que, por lo tanto, el ascenso de uno o la destitución de otro tienen alguna incidencia significativa en el proceso en curso.

Peones del Apocalipsis

El respaldo incondicional de Occidente a Israel, su represión del activismo propalestino y la normalización del genocidio en Gaza exponen la bancarrota moral del orden liberal internacional. Urge construir una fuerza capaz de desafiar esta complicidad criminal.

Alberto Toscano, Jacobin

El 2 de julio, el Parlamento británico votó a favor de que se proscribiera al grupo Palestine Action luego de calificárselo de organización terrorista. La decisión se produjo a raíz de la última acción directa realizada por el grupo el 20 de junio, en la que sus activistas causaron daños a dos aviones Voyager de reabastecimiento en pleno vuelo estacionados en Brize Norton, desde donde salen periódicamente vuelos hacia RAF Akrotiri, la base en Chipre desde la que han despegado cientos de vuelos de reconocimiento en dirección a Gaza. Si bien el gobierno británico insiste en que sus vuelos de reconocimiento tienen como único objetivo localizar y rescatar a rehenes, los activistas sostienen que el intercambio de inteligencia con Israel involucra al Reino Unido en la comisión de crímenes de guerra.

En un apasionado discurso ante el Parlamento, la diputada Zarah Sultana —quien ha dimitido del Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer y se propone formar un nuevo partido de izquierda antibelicista conjuntamente con el exlíder laborista Jeremy Corbyn— denunció la penalización de una «red no violenta de estudiantes, enfermeros y enfermeras, profesores, bomberos y defensores de la paz» cuyo «verdadero delito ha consistido en mostrarse lo suficientemente audaces para sacar a la luz los sanguinarios vínculos entre este gobierno y el genocida Estado de apartheid israelí y su maquinaria bélica». Sultana citó el hecho de que a Palestine Action se la proscribiera junto a dos organizaciones de extrema derecha y supremacistas blancas explícitamente comprometidas con la violencia contra civiles, las denominadas Maniac Murder Cult (o Culto de Asesinos Maníacos) y el Movimiento Imperial Ruso. En la Cámara de los Lores, el parlamentario laborista y exactivista contra el apartheid Peter Hain condenó la equiparación de Palestine Action con ISIS o Al Qaeda y la calificó de «intelectualmente insolvente, políticamente carente de principios y moralmente errónea». Ya han comenzado las detenciones por el mero hecho de manifestar apoyo al grupo.

viernes, 11 de julio de 2025

Europa ha empezado a decir la verdad


Aleksandr Dugin, Ria Novosti

El Comisario Militar de la UE, el lituano Andrius Kubilius, pronunció un discurso muy revelador en el foro Conversaciones Tocqueville. Sus puntos principales describen sucintamente cómo los políticos europeos interpretan su posición geopolítica actual ante las nuevas realidades.

Andrius Kubilius comienza criticando al movimiento estadounidense MAGA (Hacer Grande su Gran Alianza), con cuyo apoyo Trump llegó al poder, argumentando que se trata de la pérdida del sentido de la democracia y el auge del individualismo en los estadounidenses. Una formulación extremadamente extraña y absurda, pero no creo que el político lituano sea un filósofo. MAGA es, por el contrario, una oleada de solidaridad estadounidense dirigida contra los excesos del liberalismo. MAGA es lo que queda de la "democracia estadounidense" ensalzada por Tocqueville. Pero lo que los globalistas y los líderes de la UE entienden hoy por "democracia" es "nazismo liberal". Fue contra esto que los estadounidenses se rebelaron. E hicieron lo correcto.

Pero después de esta incómoda excursión a la filosofía política, Andrius Kubilius comienza a hablar sobre los méritos del asunto.

Una tesis importante: la Pax Americana está abandonando Europa . Anteriormente, Estados Unidos estaba liderado por los mismos "nazis liberales" que hoy en Europa. Y no es casualidad que Kubilius mencione aquí a los cómplices de los castigadores de Hitler, los "hermanos del bosque" lituanos, como ejemplo.

jueves, 3 de julio de 2025

Lo que no se hace por amor a la libertad

¡Qué no se hace para liberar a las mujeres afganas! 200 mil muertes y 20 años de ocupación, y todo porque sentimos el imperioso deber moral de exportar nuestros valores. Con un éxito evidente

Andrea Zhok, Sinistra in Rete

Un rápido recorrido por las páginas de los principales periódicos, noticieros y programas de entrevistas muestra cómo ha comenzado la calma para los caballos de tiro del periodismo europeo: "¡Es la hora del disidente iraní!". Así, desde hace unos días se ha convocado un concurso para entrevistar a exiliados y disidentes iraníes, para dar voz, con una mirada contrita y dolorosa, a su sufrimiento espiritual y material, en el sagrado nombre de la Libertad.

El patrón es siempre el mismo: desde la época de los disidentes rusos, pasando por los exiliados cubanos, hasta los refugiados libios, iraquíes y sirios, etc. Es como andar en bicicleta: una vez que aprendes a hacerlo, puedes hacerlo con los ojos cerrados. Alimenta y facilita económicamente, con permisos especiales de residencia, etc., la creación de redes de exiliados, que deben alimentar la narrativa según la cual el país X, que nos gustaría desmantelar, no es más que la enésima encarnación del Mal a exterminar.

Simultáneamente, se ejercen todas las presiones externas para hacer la vida en el país de origen lo más miserable posible, con el fin de aumentar el número de personas descontentas. Si todo funciona correctamente, tarde o temprano la opinión pública está lo suficientemente preparada como para justificar cualquier truco sucio, siempre que sea en detrimento de esa encarnación del Mal, desde Playa Girón (Bahía de Cochinos según los invasores gringos) hasta el bombardeo de Bagdad.

lunes, 30 de junio de 2025

Bombas estadounidenses para la "paz", como Hiroshima y Nagasaki


Manlio Dinucci, Voltaire

El presidente Trump se congratuló de haber aplastado a Irán y amenazó con repetirlo si lo consideraba necesario. También elogió su acuerdo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Y, por si fuera poco, comparó la Operación Martillo de Medianoche con los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Posteriormente, fijó un objetivo de gasto militar para los aliados de la OTAN —pero no para Estados Unidos— con el fin de dar empleo a los trabajadores armamentísticos estadounidenses.

El 20 de junio, el presidente Trump declaró que tardaría dos semanas en decidir si atacaría o no a Irán. Sin embargo, los radares mostraron el traslado de bombarderos a Oriente Medio. Por lo tanto, en el programa Grandangolo, emitido la noche del 20 de junio, anunciamos el inminente ataque a Irán por parte de Estados Unidos. Esto ocurrió unas 24 horas después. En su discurso a la Nación del 21 de junio, Trump declaró:
«Esta noche puedo decirle al mundo que los ataques fueron un éxito militar espectacular. Las principales plantas de enriquecimiento nuclear de Irán han sido destruidas total y completamente. Irán, el acosador de Oriente Medio, debe ahora hacer la paz. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles».
Trump ignora la historia de cómo «el acosador de Oriente Medio» lanzó su programa nuclear. En 1952, el primer ministro iraní, elegido democráticamente, Mohammad Mossadegh, nacionalizó la empresa británica que monopolizaba el petróleo iraní. En 1953, Mossadegh fue arrestado y juzgado en un golpe de estado organizado por la CIA estadounidense y el MI6 británico. Estados Unidos y Gran Bretaña mantuvieron al shah Reza Pahlevi en el poder, protegiendo sus intereses. Este estableció un régimen severo y represivo en Irán e inició la occidentalización forzada del país. Fue durante este período que el presidente Dwight Eisenhower incluyó a Irán en su programa «Átomos para la Paz». Pahlevi destinó miles de millones de dólares a la adquisición de la primera instalación nuclear de Estados Unidos, que acogió a jóvenes científicos iraníes en cursos especiales de formación nuclear en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En 1974, Irán firmó un acuerdo de 4000 millones de dólares con Francia, en virtud del cual el sha recibió cinco reactores nucleares.

Las consecuencias económicas del rearme europeo


Robert Skidelsky, Sin Permiso

En mi anterior publicación critiqué la premisa de que el rearme de Europa era necesario para hacer frente a una amenaza «existencial» por parte de Rusia. La pregunta que se plantea en esta publicación es: ¿cómo se va a financiar? ¿Y qué otras consecuencias económicas cabe esperar?

El Plan ReArm Europe / Readiness 2030 propuesto por la Comisión Europea en marzo de 2025 tiene como objetivo recaudar más de 800 000 millones de euros para 2030: 650 000 millones activando las cláusulas de escape fiscal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, 150 000 millones mediante préstamos de la CE a los miembros para la adquisición conjunta, más otras sumas posibles a través del Banco Europeo de Inversiones y un nuevo Banco de Rearme. El efecto combinado de estas medidas duplicaría aproximadamente el gasto de la UE en defensa en cinco años, pasando del 2,5% del PIB al 5%.

Lo más llamativo del plan de rearme tal y como se ha presentado es que se financiará íntegramente con préstamos. La «flexibilización de las normas fiscales» significa que los déficits anuales de los Estados miembros de la UE no se limitarán al 3%, ni su deuda al 60% de su PIB. La propia Comisión pedirá préstamos para concederlos. No se menciona la necesidad de aumentar los impuestos ni de recortar el gasto civil para hacer hueco al gasto militar.

La petición de duplicar el gasto en defensa se produce en un contexto de estancamiento económico y elevado endeudamiento. Las economías europeas apenas han crecido desde 2008, a pesar de los dos enormes paquetes de estímulo monetario tras el colapso bancario de 2008-2009 y la epidemia de COVID-19 de 2020-2022. No se trata de un estancamiento por satisfacción, como podría ser el caso de Japón, sino de un estancamiento provocado por el aumento de la pobreza.

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