El economista y exministro griego ofrece su interpretación de los 22 puntos que ha publicado la empresa de análisis de datos dirigida por Alex Karp
Yanis Varoufakis, ctxt.es
Palantir tuvo la amabilidad de resumir su espantosa ideología en 22 puntos. Y me he tomado la libertad de comentar cada uno de ellos. He aquí mi interpretación de los 22, manteniendo la numeración original.
[Nota: los puntos originales de Palantir se muestran en cursiva, debajo de cada uno de ellos está el comentario de Varoufakis].
1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de ingenieros de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
1. Silicon Valley tiene una deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a los banqueros criminales que arruinaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses. La élite de ingenieros de Silicon Valley defenderá a esa clase dominante hasta la muerte (¡literalmente!), en nombre de la mayoría de los estadounidenses a quienes tratan con desprecio –es decir, como ganado que ha perdido su valor de mercado.
2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el mayor de nuestra civilización? El dispositivo ha cambiado nuestras vidas, pero ahora también puede estar limitando y restringiendo nuestro sentido de lo posible.
2. Palantir tiene el ojo puesto en la Apple Store, salivando ante la perspectiva de crear su propio feudo tecnofeudal [sic]. Es hora de sustituir el iPhone por otro dispositivo que disuelva lo que queda de la privacidad de las personas.
3. El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si esa cultura es capaz de proporcionar crecimiento económico y seguridad a la población.
3. Palantir no regalará nada. Solo le importa su propio crecimiento, que persigue sembrando el miedo para poder vender una falsa sensación de seguridad.
4. Se han puesto de manifiesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse requiere algo más que un llamamiento moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se basará en el software.






