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martes, 14 de abril de 2026

Entre la guerra y el colapso industrial: la crisis de desgaste en EEUU e Israel

La maquinaria bélica estadounidense está socavando sus propios cimientos, dejando al descubierto una crisis estructural que no se puede resolver solo con dinero

The Cradle

La guerra de EEUU e Israel contra Irán ha puesto al descubierto una crisis estructural en el corazón de la maquinaria bélica de Washington, una crisis que pone en duda su capacidad para sostener un conflicto prolongado, por no hablar de reponer lo que gasta.

Solo en las primeras semanas, se agotaron a un ritmo vertiginoso enormes reservas de misiles, aviones y municiones de precisión --desde los Tomahawk y los ATACMS hasta los interceptores Patriot, THAAD y Arrow--.

El desgaste en el campo de batalla se está traduciendo rápidamente en un ajuste de cuentas industrial, poniendo de manifiesto los límites de la capacidad de EEUU e Israel para reproducir armamento de alta tecnología al ritmo que exige la guerra moderna.

Potencia de fuego sin resistencia

Según un informe publicado por el Royal United Services Institute (RUSI) el 24 de marzo, en los primeros 16 días de la guerra se utilizaron 11 294 municiones, con un coste directo de 26 000 millones de dólares. Las reparaciones podrían elevar esa cifra por encima de los 50 000 millones de dólares. Pero el coste financiero solo cuenta una parte de la historia.

Solo en las primeras 96 horas, las fuerzas de la coalición lanzaron 5197 municiones de 35 categorías diferentes, en lo que supuso una de las campañas aéreas más intensas de la guerra moderna. La magnitud del consumo desbordó rápidamente la capacidad de reposición industrial.

La guerra continúa


Carlos Fazio, La Jornada

Más allá del soez y furioso ruido mediático emitido desde la Casa Blanca, dirigido a manipular y/o confundir a las audiencias y ensuciar la cancha para difuminar la realidad sobre la guerra de agresión a Irán (la política como espectáculo), ante el acelerado declive de la hegemonía imperial Trump sigue una estrategia de preservación radical del mundo unipolar.

Tras su aparente comportamiento irracional se oculta una lógica perfectamente comprensible: se trata de una guerra total contra el mundo multipolar, con China como enemigo principal, Rusia como contradicción secundaria e Irán como adversario a vencer en la coyuntura. En su desesperada carrera contra el tiempo, Trump ha traicionado y/o dinamitado compromisos, líneas rojas, reglas, normas.

Sin embargo, en su agonía, la esencia del imperialismo estadounidense no ha cambiado nada. Trump sigue la misma política agresiva hegemónica de sus predecesores. Simplemente, ya no hay tiempo para las mentiras liberales y las envolturas democráticas, y el narcisista Trump ha renunciado al disfraz diplomático y al velo humanitario. Sus ultimátums, métodos y formas de ejecución a veces histéricas y de una agresividad despiadada, no difieren en nada de las acciones de sus antecesores. Sólo que las presenta de manera más brutal, salvaje, burda; no propia del ámbito diplomático y extremadamente peligrosas.

Rodeado de sádicos mafiosos como los sionistas Jared Kushner y Steve Witkoff; aventureros fanáticos como el delirante secretario de “Guerra”, Pete Hegseth, y extremistas y fundamentalistas cristianos que lo veneran como el nuevo mesías, para Trump no hay aliados, sino vasallos y “besa culos”. Si no, que le pregunten a Pamela Bondi, Kristi Noem, la decena de generales purgados y a los súbditos europeos de la OTAN y los petroemiratos del Golfo. Aunque al fin y al cabo, él es un instrumento. Sigue un plan detrás del cual se esconde un Estado aún más profundo que aquel contra el que prometió luchar. Lo pusieron para llevar a cabo una misión sucia y violenta en el último y desesperado intento por salvar una hegemonía que se desmorona.

domingo, 12 de abril de 2026

El suicidio moral de Estados Unidos

Estados Unidos –el centro de atención de la sociedad occidental— ha cometido un suicidio moral en Gaza. Se ha degradado por completo. Ya no le queda moralidad ni autoridad en nada
Estados Unidos mató a 165 estudiantes de Minab mientras protestaban frente a la oficina de la ONU en Teherán, el 17 de marzo de 2026. (Avash Media/Wikimedia Commons/CC BY 4.0)

Michael Brenner, Consortium News

El suicidio selectivo siempre es un asunto desagradable de observar — especialmente cuando se trata de tu propio país degradándose a sí mismo. Sin embargo, parecemos imperturbables. De hecho, redoblamos nuestros actos de inhumanidad como si la reiteración normalizara de alguna manera la perversidad de lo que hemos hecho.

El aislamiento sistemático de nosotros mismos de la magnitud de nuestra vileza es tanto más notable cuanto que requiere el filtrado constante de imágenes gráficas de criminalidad odiosa de la que somos cómplices. Puede haber algún débil reconocimiento, subliminalmente, de nuestra culpabilidad en la diligencia con la que se reprime y castiga a los disidentes y a los que dicen la verdad.

Esa represión, un insulto a nuestros principios cívicos supuestamente sagrados, es el precio más inmediato que las sociedades occidentales están pagando por esta depravación. Otras consecuencias nefastas se registrarán en el futuro. Porque la verdad desconcertante es que la mayoría del mundo ve nuestros pecados como lo que son y desprecia nuestra grave hipocresía.

Esta automutilación histórica es única — en dos aspectos. En primer lugar, no fue provocado por un gran trauma, humillación o derrota en alguna apuesta de alto riesgo. En segundo lugar, el acto no fue de un solo golpe; más bien, el hecho se logró mediante una sucesión de decisiones deliberadas de tres presidentes estadounidenses: Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden.

El primero proporcionó el precursor en Yemen, donde Estados Unidos fue cómplice de la matanza de hutíes liderada por Arabia Saudita — una colaboración gratuita donde la única justificación estadounidense era el deseo de ganarse el favor del voluble MBS (Mohamen Bin Salman).

sábado, 11 de abril de 2026

El emperador decidido a acabar con su imperio


Jorge Majfud, Rebelión

Hace 2573 años, Creso, el rico y poderoso rey de Lidia, consultó al oráculo de Delfos sobre si debía invadir Persia, y la pitonisa le respondió: “Si cruzas el río Halis, destruirás un gran imperio”. Creso cruzó el Halis, atacó la Persia de Ciro y destruyó su propio imperio.

Según reconoció el mismo Trump, fue Netanyahu quien lo convenció para atacar Irán. Pero la pitonisa no conoce de paz. Como reconoció el New York Times al día siguiente del fiasco de una nueva marcha atrás, Trump hizo oídos sordos a los expertos y, una vez más, confió en su instinto―es decir, en el susurro de Netanyahu.

Aunque el acuerdo entre Washington y Teherán incluía un cese de las hostilidades en el Líbano y la región, Netanyahu respondió unas horas después con la mayor lluvia de bombas, destrucción y muerte vista hasta entonces sobre la capital del Líbano.

La estrategia del instinto y la imprevisibilidad, propia del hombre de negocios con mucho dinero y con pocas ideas, pudo servirle en algún momento, pero un día tenía que encontrarse con sus molinos de viento.

De la misma forma que los últimos gobiernos de Estados Unidos han acelerado la devaluación del dólar a fuerza de orgías de emisión, Trump está devaluando todos los capitales del imperio, desde el material hasta el simbólico. Como un adicto necesita una dosis cada vez mayor de droga para lograr el mismo efecto, Trump necesita un creciente nivel de megalomanía, como su anuncio de que antes de esa noche del 7 de abril, “toda una civilización” iba a ser destruida. La hipérbole no podía ser tomada en serio. El payaso ya no divierte ni a los dueños del circo.

Un nuevo Vietnam: Irán impone humillación militar a Estados Unidos

Independientemente del futuro del acuerdo actual, Irán ya ha ganado

Lucas Leiroz, Strategic Culture

El anuncio de un alto el fuego temporal entre Irán y la coalición formada por Estados Unidos e Israel marca un punto de inflexión decisivo en el conflicto más peligroso de la historia de Oriente Medio. Aunque el acuerdo es frágil y está rodeado de incertidumbre, un hecho ya está claro: independientemente de su duración, Teherán ha salido victorioso. Más que eso, el resultado representa la mayor humillación militar de Washington desde la guerra de Vietnam.

Después de semanas de intensos combates, el cese de las hostilidades no surgió de un equilibrio entre fuerzas equivalentes, sino más bien como resultado directo de la incapacidad estadounidense para sostener los costos estratégicos de la guerra. Las bases militares fueron atacadas, las pérdidas económicas aumentaron y el riesgo de una escalada regional incontrolable obligó a Estados Unidos a dar un paso atrás. Israel, a su vez, muy dependiente del apoyo logístico y militar estadounidense, se vio arrastrado a esta decisión contra su voluntad.

El elemento más revelador de este escenario es el contenido del acuerdo. Lejos de imponer concesiones a Teherán, el acuerdo consagra demandas iraníes fundamentales. Entre ellos, el reconocimiento del papel central de Irán en el control del Estrecho de Ormuz –, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. Esto representa una transformación estructural en el equilibrio de poder regional: por primera vez en décadas, el flujo de una porción significativa del petróleo mundial depende ahora directamente de la supervisión iraní.

viernes, 10 de abril de 2026

Irán fue un retroceso para Trump y el imperialismo

En Irán, Donald Trump le ha demostrado al mundo que incluso el inmenso poder de la principal potencia imperial del mundo tiene límites. Sus iniciales amenazas genocidas, al igual que su posterior capitulación, fueron consecuencia de esta realidad

Ben Burgis, Jacobin

A primera hora del martes por la mañana, Donald Trump lanzó una amenaza en su red social Truth Social que habría sonado increíblemente extrema si un guionista de cómics la hubiera puesto en el bocadillo de un científico loco o un supervillano disfrazado. «Esta noche morirá toda una civilización», escribió el presidente, «para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá».

Si se toma en serio, esto sonaba como una amenaza de usar armas nucleares. Como mínimo, Trump estaba subrayando su promesa anterior de destruir la infraestructura que sustenta la vida cotidiana de noventa millones de civiles iraníes mediante la destrucción sistemática de los puentes y las centrales eléctricas del país. Irán ha demostrado que conserva un suministro considerable de misiles y drones, así como la lealtad continua de fuerzas aliadas en toda la región, como Hezbolá en Irán y el gobierno hutí en Yemen.

Si alguna versión de la amenaza de Trump se hubiera llevado a cabo, Irán seguramente habría hecho todo lo que estuviera en su poder para infligir niveles comparables de daño a Israel y a las monarquías del Golfo (que albergan bases militares estadounidenses). Es difícil imaginar el caos económico global, por no hablar de las oleadas crecientes de muerte y sufrimiento, que habrían resultado de que se desarrollara un escenario como este.

Sin embargo, hasta el martes por la tarde, parecía que eso era exactamente lo que iba a suceder. Entonces Trump dio marcha atrás. Al hacerlo, demostró algo que será importante recordar la próxima vez que los halcones nos digan que una nueva guerra será una victoria fácil: incluso los gigantes militares y económicos mundiales tienen sus límites.

lunes, 6 de abril de 2026

Trump: imagen destrozada y confianza perdida

¿Tomará el pueblo estadounidense medidas para rectificar la situación, recuperar el prestigio de Estados Unidos, salir de su aislamiento y reafirmar la confianza de sus aliados?

Ismail Ibrahim, Al Mayadeen

Narcisista, arrogante y sin escrúpulos, Trump, un hombre de negocios sin ética ni valores humanos, trata al mundo como si fuera un escenario para su culto al dinero y la riqueza. Lanza sus discursos contra presidentes, controla la riqueza petrolera de Venezuela y busca apoderarse de Groenlandia, la isla más grande del mundo.

El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, y la posterior confiscación de los recursos venezolanos sin resistencia del gobierno venezolano, sentaron para Trump un precedente que pensó poder aplicar en otros lugares. Esto lo ha convertido, además de ser el mayor servidor del sionismo en Medio Oriente y dentro de Estados Unidos, en un claro ejemplo de sus ambiciones. En ello coincide con el sueño de Netanyahu de declarar la guerra a Irán para derrocar al régimen, desmantelar sus programas nucleares y de misiles, y reintegrar a Irán a la órbita de la política estadounidense-sionista.

Tras treinta y cinco días de guerra estadounidense-israelí contra Irán, el asesinato de varios líderes, la destrucción de infraestructura vital y la perpetración de masacres condenadas por la comunidad internacional, ni Trump ni Netanyahu han logrado reabrir el estrecho de Ormuz. Esto ha desencadenado una crisis global que afecta a la energía, los mercados bursátiles y las divisas. Mientras tanto, Irán continúa atacando bases e intereses estadounidenses en países árabes donde se ubican estas bases, así como sectores vitales dentro de "Israel". Movimientos de resistencia árabes en Líbano, Yemen e Irak se han unido a Irán para apoyar estos ataques contra los agresores.

¿Qué está en juego en la guerra contra Irán?

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entrelaza numerosos elementos geopolíticos clave, que van desde la apuesta inmediata para controlar vías estratégicas de circulación comercial hasta el inicio de una reorganización regional a gran escala

Martín Martinelli, Jacobin

Las escaladas bélicas en años recientes y, particularmente, las planteadas desde 2022 en Ucrania-Rusia, Palestina (y la región circundante. incluyendo a Israel, Líbano, Yemen, Iraq e incluso Afganistán y Pakistán), Venezuela e Irán, además de los países sancionados unilateralmente, conforman distintas batallas que están relacionadas. Ese uso de la fuerza busca impedir el declive hegemónico estadounidense y occidental en el mundo, que se siente desafiado por la irrupción de China, Rusia y sus alianzas.

En esta transición hegemónica global y conflictiva (una verdadera crisis sistémica), se intenta frenar el declive estadounidense (con una deuda de 39 billones de dólares) mediante un incremento del uso de su complejo militar-industrial. Eso no significa que vayamos a ver un final abrupto, sino que el rol estadounidense está puesto en cuestión por el ascenso o la recuperación de otras potencias en los planos militar, económico, científico-tecnológico y de distribución del poder mundial.

La situación interna de Estados Unidos está marcada por tensiones internas y crisis económicas. Una válvula de escape de su política hacia el exterior es la guerra e intervención en la política de otros países. Mientras su actualidad económica se ha debilitado, su poder militar se sigue expandiendo y se utiliza para doblegar rivales y subordinar a los países alineados. Por eso, traslada las disputas a ese terreno, al uso de medios militares «directos» e «indirectos» para intentar neutralizar el desarrollo de China y sus aliados.

domingo, 5 de abril de 2026

“Axis of Empire”: La sombra del imperio sobre Irán


Jack Taylor, Sin Permiso

Mientras escribo estas líneas, los misiles norteamericanos están alcanzando objetivos por todo Irán. Tras meses de especulaciones, ha estallado el conflicto no sólo en el Golfo Pérsico, sino en todo Oriente Medio. Se trata de la última —y más profunda— ruptura en las relaciones entre los Estados Unidos e Irán. Aunque Estados Unidos mantiene relaciones tensas con innumerables países de todo el mundo, son pocos aquellos con los que se ha distanciado de forma tan profunda y generalizada como con Irán.

En Axis of Empire, Afshin Matin-Asgari pretende trazar la trayectoria de la relación entre los Estados Unidos e Irán en un único y accesible volumen desde una perspectiva marxista. No es una ambición menor. A pesar de la avalancha de nuevos trabajos académicos bien recibidos —entre ellos America and Iran: A History (2021), de John Ghazvinian, y The Long War on Iran (2025)—, Matin-Asgari es quizás el primero en abordar este panorama histórico, amplio pero vital, explícitamente desde la izquierda, basándose en el canon de la literatura de influencia marxista establecido por Ervand Abrahamian y Homa Katouzian en particular.

Ambiciones imperiales

A los estudiosos de la historia iraní, la línea general del relato de Matin-Asgari les resultará familiar. Antes de la llegada de los agentes de la CIA y las compañías petroleras, la interacción entre los Estados Unidos e Irán se limitaban en gran medida a un círculo de misioneros, personal académico y excéntricos. Cuando los norteamericanos pensaban en Irán, lo hacían como un estado desértico extraño y algo romántico, muy alejado de los Estados Unidos del siglo XX. Incluso entre los responsables políticos, Irán se veía principalmente en términos de la hegemonía británica y la competencia anglo-rusa.

sábado, 4 de abril de 2026

Imperio en colapso: La resistencia desarma a 'Israel'

Estados Unidos e "Israel" están al borde del agotamiento de sus reservas de municiones tras dos meses de guerra con Irán, mientras que Teherán mantiene la producción, lo que pone de manifiesto una relación coste-beneficio estratégicamente ruinosa que Occidente no puede soportar

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

Al cumplirse el segundo mes de la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el conflicto ha resultado tan devastador para los agresores que se ha desatado una alarma generalizada. El vergonzoso fracaso en someter a la República Islámica por aire ha planteado la posibilidad de una operación terrestre estadounidense, considerada por muchos como una misión suicida.

Washington también ha consumido más de 850 misiles Tomahawk y 1000 interceptores de defensa aérea, a un ritmo que el Pentágono considera alarmante. En este proceso, "Israel" se acerca rápidamente al desarme total.

El 24 de marzo, el prestigioso centro de estudios RUSI, vinculado al Estado británico, publicó un demoledor análisis de los primeros 16 días de la guerra. Una herramienta interna de contabilidad que registra el intenso consumo de municiones avanzadas por parte de Estados Unidos y la entidad sionista calcula 11 mil 294 disparos durante este período, con un coste total aproximado de 26 mil millones de dólares. En consecuencia, las reservas estadounidenses —y por ende, israelíes— de misiles de largo alcance y armas de precisión están a punto de agotarse. Y reponer lo perdido costará probablemente el doble de esa asombrosa cantidad.

La Resistencia no muestra señales de frenar su ofensiva, y todo indica que la producción de municiones de Teherán continúa a buen ritmo en tiempos de guerra. Incluso los medios occidentales han reconocido que el arsenal de drones y misiles de Irán cuesta una fracción de lo que costaría, tanto en el pasado como en el futuro, derribarlos. Según RUSI, la guerra contra Irán ha puesto al descubierto una "vulnerabilidad crítica" en el núcleo de las capacidades bélicas del Imperio: una "relación coste-beneficio estratégicamente ruinosa que la capacidad industrial de Occidente no está preparada para sostener".

Los comandos invisibles de Irán: las fuerzas detrás del silencio

La arquitectura militar de Irán no está construida alrededor de una única fuerza de élite, sino de un sistema en capas diseñado para una preparación constante y una respuesta localizada

Peiman Salehi, The Cradle

Durante años, cuando las capacidades militares de Irán aparecen en los medios internacionales, la conversación se reduce a un solo nombre: la Fuerza Quds.

Es familiar, visible y conveniente para las narrativas sobre Teherán alcance regional. Pero ese marco oscurece algo más inmediato y más relevante cuando la discusión pasa de la influencia a largo plazo a la confrontación a corto plazo.

Si se llevara a cabo una redada limitada en un isla, un puerto o una pieza de infraestructura crítica, no sería la Fuerza Quds la que apareciera primero. Las unidades que realmente responderían y darían forma al resultado en las primeras horas son mucho menos conocidas. Y eso no se debe a que no existan, sino a que el sistema de la República Islámica nunca se construyó en torno a una única formación de élite en primer lugar.

Lo que existe, en cambio, es una estructura en capas, distribuida en múltiples instituciones, donde “las fuerzas especiales” no son una marca sino una función.

Un modelo distribuido de fuerza

En el centro de esta estructura se encuentra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), particularmente sus fuerzas terrestres. Dentro de él, el término que aparece de manera más consistente –y a menudo se malinterpreta– es Saberina. A veces se describe como una unidad, pero eso sólo captura parte de la imagen.

viernes, 3 de abril de 2026

EEUU contra Irán: el límite de la fuerza

Netanyahu y Trump destruyendo el mundo. Arte de Carlos Latuff


Editorial de La Jornada

Las señales enviadas desde Irán y Estados Unidos en las últimas horas sugieren un punto de inflexión en el conflicto iniciado por el gobierno estadounidense en alianza con el de Israel. Teherán ha manifestado su voluntad de poner fin a las hostilidades, supeditando cualquier acuerdo a la obtención de garantías reales que impidan futuras agresiones, mientras el presidente Donald Trump ha declarado –con la frivolidad y arrogancia que lo caracterizan– que la operación estadounidense no durará mucho más tiempo.

Sin embargo, la aparente coincidencia en el deseo de detener la guerra no borra las profundas divergencias en los motivos y las condiciones de cada bando. Para la administración Trump, lo que se presentó inicialmente como una campaña de castigo rápido se ha transformado en un escenario de desgaste que amenaza con desbordar los cálculos iniciales de la Casa Blanca, obligando al mandatario a matizar su discurso de victoria total ante la realidad de una resistencia que no ha sido doblegada. Detrás de su prepotencia discursiva subyace una preocupación creciente por la imposibilidad de declarar ante su electorado una victoria creíble. A medida que se aproximan los comicios de medio término, el costo político de una guerra estancada y sin objetivos claros se incrementa de manera exponencial. Trump, cuya carrera política se ha basado en la imagen de un negociador infalible que obtiene resultados inmediatos, se enfrenta ahora al riesgo de llegar a las urnas con un conflicto abierto que drena recursos financieros, encarece la vida de los ciudadanos y causa bajas estadounidenses, sin el trofeo de un cambio de régimen o una capitulación formal de Teherán que pueda vender como un éxito histórico de su gestión.

La hora de una izquierda científica y materialista

En tiempos de amenaza del auge fascista, una izquierda que solo se limite a resistir está destinada a ser derrotada innumerables veces. Es imperativo volver a pensar las condiciones de posibilidad de una economía que pueda generar prosperidad, belleza y sentido para las grandes mayorías

Martín Arboleda, Jacobin

El gobierno de José Antonio Kast en Chile lleva un poco menos de dos semanas en el poder y ya ha puesto en marcha un paquete de medidas que afecta a la clase trabajadora, al tiempo que beneficia directamente a los grupos oligárquicos del país. Denominado «Plan de Reconstrucción Nacional», este paquete de medidas incluye, por un lado, recortes tributarios a los grandes capitales y las grandes fortunas, aumento de salarios para asesores del gobierno, eliminación del IVA para la compra de viviendas y eliminación de decretos de protección ambiental. Por el otro, establece la eliminación del mecanismo de estabilización de precios de los combustibles (MEPCO), medida que generará dramáticos aumentos en el precio de la gasolina, afectando gravemente a la clase trabajadora del país y propiciando un entorno inflacionario con consecuencias posiblemente desastrosas.

En términos comunicacionales, el nuevo gobierno de Chile ha seguido al pie de la letra el libreto de otros gobiernos reaccionarios del mundo, aplicando la táctica de «inundar la zona». Planteada originalmente por el estratega estadounidense Steve Bannon, esta táctica consiste en desplegar una arremetida de medidas de manera simultánea, generando desconcierto y limitando la capacidad de respuesta de la oposición. Si bien es fundamental disputar medidas que conllevan retrocesos importantes, una estrategia que sea solamente reactiva puede ser profundamente contraproducente.

jueves, 2 de abril de 2026

El multipolarismo y sus límites

El tanquero ruso Anatoly Kolodkin arribó al puerto de Matanzas con la primera carga de petróleo que llega a Cuba desde enero, cuando EEUU impuso el bloqueo de facto

Atilio A. Boron, Rebelión

Los acontecimientos de los últimos años fueron testigos de una significativa mutación del sistema internacional. El equilibrio de fuerzas que había prevalecido desde el derrumbe de la Unión Soviética, signado por el predominio incontestable del unipolarismo estadounidense, fue erosionándose sin pausa y a un ritmo cada vez más acelerado en la medida en que actores y países de la periferia se convertían en pujantes centros de creación de riquezas y protagonistas de formidables avances tecnológicos.

Estamos hablando, sin nombrarla, de China, pero también de Rusia, la India y, en menor medida, de un puñado de países del Sur Global. No solo eso. El desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial desde el Atlántico Norte hacia el Asia-Pacífico escenificó una silenciosa revolución cuyas consecuencias no cesan de crecer y ramificarse.

No exageran quienes sostienen la tesis del fin de una extensa época histórica, que a lo largo de los últimos 500 años atestiguó el predominio indisputado de Occidente sobre el resto del mundo, convertido en un archipiélago de colonias sometidas a siglos de opresión y saqueo. Pero eso ya es un capítulo cerrado de la historia.

Hoy, los Brics ya superan al G7 en tamaño del PIB cuando se lo mide, como debe ser, por paridad de poder adquisitivo (PPA). En efecto, el conglomerado de las potencias emergentes, las cinco originales: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ya representan un 37% del PIB mundial frente a un 30% del G7. Con los nuevos socios incorporados en el 2025, su gravitación se incrementó hasta sobrepasar un 40% y la tendencia es cada vez más acentuada.

miércoles, 1 de abril de 2026

El cierre del Estrecho de Ormuz lleva al Imperio al borde del abismo

El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica y militar sistémica para el orden liderado por Estados Unidos. El bloqueo está exponiendo profundas vulnerabilidades en las cadenas de suministro global y los límites de la capacidad bélica occidental

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

Desde que estalló la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el Estrecho de Ormuz ha permanecido obstinadamente cerrado. A pesar de las terribles amenazas de Donald Trump, Teherán ha llevado el tráfico marítimo a un nivel estancamiento total. Desde entonces, el Imperio se ha apresurado inútilmente a formar una coalición internacional para reabrir la vía fluvial económicamente vital, sólo para ser rechazado. Los aliados de la OTAN han sido duramente criticados por cometer un “error garrafal”, al negarse a ayudar a asegurar militarmente el Estrecho. En realidad, no hay esperanza de que pueda reabrirse por la fuerza en el futuro previsible.

Según informa Bloomberg, si bien los miembros del G7 mantienen conversaciones sobre posibles métodos para reanudar el comercio en el estrecho, el consenso general entre los aliados de EEUU es que esto no puede ocurrir hasta que las hostilidades disminuyan o cesen por completo. El jefe de investigación de Bank of America advirtió de forma alarmante que los precios del petróleo podrían superar los 200 dólares por barril «si las interrupciones persisten durante varios meses». Pronostica que, si el estrecho no se reabre en cuestión de días, su cierre podría desencadenar una recesión mundial.

El bloqueo impuesto por Teherán al estrecho era absolutamente inevitable y ampliamente previsto en caso de guerra. Incluso si el conflicto termina pronto, ya se han producido daños duraderos en muchos ámbitos económicos, y los ciudadanos de a pie sentirán cada vez más sus efectos en forma de precios más altos para los productos básicos. El transporte marítimo mundial se ha visto paralizado, con importantes empresas de logística cancelando rutas en Asia Occidental, lo que ha provocado un aumento de las tarifas de transporte y seguros, además de retrasos. Una vez más, el aumento de los costes repercutirá en los consumidores.

Ormuz acelera el declive del imperio estadounidense

La historia ha situado a Irán a la vanguardia y le ha otorgado el honor de ser la punta de lanza en la lucha contra el imperialismo estadounidense y el sionismo

Ismail Ibrahim, Al Mayadeen

Hace unos días escribí un artículo titulado Ormuz, el cuello del mundo y un poema titulado Gracias, Ormuz, en el que mencioné que la palabra Ormuz significa "Dios del bien" en el zoroastrismo. Los hice reconociendo la importancia de este estrecho para la economía mundial, su ubicación estratégica y la conexión de todo esto con la energía del petróleo y el gas.

Estados Unidos e “Israel” lanzaron una guerra contra Irán y asesinaron al líder de la Revolución Islámica Iraní, el ayatollah Ali Khamenei. Ese mismo día, 28 de febrero, asesinaron a doscientas niñas en una escuela primaria, en Minab. Irán respondió destruyendo todas las bases estadounidenses en los países árabes que bordean el Golfo y otras en Jordania y Erbil, dejándolas prácticamente inoperantes, y obligando a los portaaviones más grandes a retirarse al Océano Índico y al mar de Omán.

También lanzó miles de misiles de diversos calibres destructivos contra territorio israelí. Tanto Estados Unidos como “Israel” han reconocido la dificultad de derrocar al régimen islámico en Irán desde el exterior. En cuanto al pueblo iraní, se ha unido en torno a su liderazgo, que ha entrado en una fase de preparación para una guerra prolongada, algo que no conviene a Estados Unidos ni a “Israel”.

Estados Unidos e “Israel” se encuentran ahora en una situación crítica. Irán ha reforzado su control sobre el estrecho de Ormuz, y el presidente estadounidense parece impotente para reabrirlo. Solicitó ayuda a sus aliados, pero ninguno se sumó. EEUU, al igual que “Israel”, sufre ahora un asfixiante aislamiento internacional.

martes, 31 de marzo de 2026

EEUU, Israel y el delirio de la dominación mundial


Francisco Javier Guerrero, La Jornada

Es de celebrarse que el director del Centro Nacional contra el Terrorismo (NCTC) en Estados Unidos, Joe Kent, haya renunciado a su importante puesto público el 16 de marzo de 2026 manifestando en una declaración escrita que el presidente de Estados Unidos haya sido presionado por el gobierno y el lobby de Israel para creer que Irán era una amenaza para Estados Unidos, lo cual evidentemente era una falacia, y apuntó también que la absurda guerra contra el gobierno iraní ha provocado y puede provocar aún más muertes de soldados y funcionarios estadunidenses radicados en el exterior.

Sin embargo, creo que hay un error en lo que Kent plantea; presenta a Estados Unidos y a Israel como dos entidades aliadas pero independientes. Sin duda, el Estado de Israel no es un satélite del conglomerado político de Estados Unidos ni responde solícitamente a sus designios, pero es un importante socio en la nueva política imperial que lleva a cabo la clase capitalista trasnacional, cuyo pilar ideológico es el neoliberalismo, que no es nuevo ni es liberal.

Ya aquel ex presidente de los Estados Unidos Harry S Truman declaró en 1948 que Estados Unidos requería un enclave al servicio de la política estadunidense, y esa entidad sería el Estado de Israel. Aunque los gobiernos de ambas naciones tienen algunas contradicciones y discrepancias, se unen para solidificar un proyecto de dominación mundial, ya que sus miembros consideran que hay una vía dorada para ello porque la Guerra Fría terminó con el derrumbe del llamado socialismo real; con el declive del Estado del bienestar, que generaba reformas sociales parcialmente favorables a los sectores de los trabajadores con objeto de impedir la atracción por los movimientos socialistas; por el debilitamiento notorio de la izquierda organizada conjuntamente y por la cada vez mayor fragilidad de los movimientos populares de orientación nacionalista.

domingo, 29 de marzo de 2026

Las audaces maniobras estratégicas de Irán lo llevan a alcanzar la "superioridad misilística" frente a Israel-EEUU

Si Irán logra mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, la geopolítica de Asia se reconfiguraría en una nueva realidad estratégica

Alastair Crooke, Strategic Culture

Ahora que estamos en la cuarta semana de guerra, ¿cuál será el próximo objetivo?

En primer lugar, si bien Irán ha sido objeto de intensos bombardeos, su eficacia militar dista mucho de ser evidente. La capacidad de Irán para contraatacar los intereses estadounidenses e israelíes en los Estados del Golfo continúa en aumento; su liderazgo opera eficazmente en su modo deliberadamente opaco (conocido como mosaico); e Irán persiste con los ataques regulares de misiles y drones, al tiempo que aumenta gradualmente la sofisticación de su arsenal de misiles. El apoyo popular al Estado iraní se ha consolidado.

Los bombardeos estadounidenses e israelíes están causando graves daños a Irán, pero hay pocas pruebas de que estos ataques hayan encontrado —o destruido— las dispersas y profundamente enterradas bases de misiles iraníes a lo largo y ancho del país. Más bien, las pruebas sugieren que, al no lograr destruir la infraestructura militar oculta de Irán, Estados Unidos e Israel han centrado su atención en objetivos civiles con el fin de desmoralizar a la población, como se ha visto en el Líbano y en Palestina.

Sin embargo, lo que parece indiscutible es que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se desarrolla en distintas fases. Trump, en cambio, carece de un plan. Este cambia a diario. Israel sí tiene un plan, que consiste en asesinar a tantos líderes iraníes como pueda detectar su IA proporcionada por Estados Unidos. Además, el objetivo de Israel es desmembrar Irán, dividirlo en pequeños estados étnicos y sectarios, y reducirlo a una débil anarquía (siguiendo el modelo sirio).

sábado, 28 de marzo de 2026

Irán ya ha ganado

Mientras Irán mantenga el control de Ormuz, la última guerra del Imperio estadounidense pasará de “conmoción y pavor” a “conmoción y horror”

Hua Bin, The Unz Review

Es un espectáculo presenciar el colapso mental completo del “líder” del “mundo libre” y de la “única” superpotencia del mundo.

Apenas tres semanas después de su impresionante afirmación de victoria, Trump se ha vuelto completamente loco más allá de su habitual incoherencia.

Uno se pregunta si es la niebla de la guerra la que está corroyendo su cerebro o si Trump simplemente nunca tiene idea de lo que está hablando.
  • Hace una semana, Trump afirmó que la guerra está “muy completa, prácticamente”. Al mismo tiempo, está enviando fuerzas expedicionarias de la Marina desde Japón y California al Golfo, aparentemente para una invasión terrestre.
  • El viernes dijo que no enviaría tropas terrestres a Irán, pero añadió: “Si lo fuera, ciertamente no te lo diría”.
  • Trump anunció que la defensa aérea iraní está “100% destruida” en la primera semana de la guerra, pero un F-35 –la joya de la corona del poder aéreo estadounidense– fue derribado hace 2 días.
  • Afirmó repetidamente que el ejército iraní “se ha ido” y “está completamente aniquilado”, pero los drones y misiles siguen atacando objetivos en Israel y la región del Golfo. Desde ayer, los objetivos se han extendido hasta la base conjunta estadounidense-británica en Diego García, en el océano Índico.
  • Trump también dijo que abrir el Estrecho de Ormuz es una “maniobra simple”, pero se niega a enviar buques de guerra estadounidenses para garantizar un paso seguro.
Pidió ayuda a otros, pero vasallos como el Reino Unido, Francia, Alemania, Australia y Japón se negaron. Curiosamente, Trump nunca pidió a Israel que enviara barcos para abrir Ormuz. Supongo que sabe quién manda en esa relación.

jueves, 26 de marzo de 2026

La agresión israelí-estadounidense contra Irán: un error estratégico fatal que pone en peligro al mundo

Nos encontramos en una encrucijada crucial: o la primera superpotencia del mundo reconoce que ha perdido la guerra y con ella su propia primacía, o conducirá a la región y tal vez al mundo hacia una escalada descontrolada

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

El ataque lanzado contra Irán por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero desató un conflicto que se extendió a toda la región del Medio Oriente, empujando al planeta hacia niveles de incertidumbre sin precedentes en la historia reciente.

Como ya ocurrió con el llamado “Guerra de los 12 días” en junio pasado, el ataque tuvo lugar durante las negociaciones todavía en curso.

Esto ha hecho aún más difícil una salida diplomática a la confrontación militar, asestando un golpe muy severo a la confianza iraní en la verdadera disposición de Washington a resolver la crisis a través del diálogo y, más en general, a la credibilidad negociadora estadounidense en todo el mundo.

A diferencia de lo que suelen informar los medios occidentales de amplia circulación, Teherán había mostrado una situación sin precedentes de flexibilidad en la negociación nuclear.

Las negociaciones se estaban desarrollando de acuerdo con directrices compartidas centrado en el enriquecimiento de uranio en suelo iraní, las inspecciones de instalaciones nucleares, la derogación de sanciones y una “coexistencia pacífica” entre Irán y Estados Unidos.

Teherán también había ofrecido a las empresas estadounidenses participar en el desarrollo del sector energético de Irán. A cambio, los negociadores iraníes exigieron que se levantaran las sanciones.

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