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miércoles, 20 de mayo de 2026

El mundo vive los estertores del capitalismo

El llamado Occidente colectivo ha entrado en una espiral existencial que podría arrastrar al mundo al caos

José Goulão, Strategic Culture

El llamado Occidente colectivo ha entrado en una espiral existencial que podría arrastrar al mundo al caos y a una tragedia de proporciones inimaginables, porque el único antídoto que conoce es la guerra — el método de una mentalidad colonial permanente y su máxima expresión: el imperialismo.

Occidente, nos dicen los estrategas occidentales, es “nuestra civilización”. Un concepto arraigado en nociones autoconvincentes de superioridad racial, de un supuesto derecho a definir principios civilizacionales y humanos únicos —“nuestros valores”— y a reclamar la propiedad de la riqueza del mundo a través de una especie de derecho divino. Y cuando es necesario, se basa también en la supremacía religiosa: el espíritu cruzado. La guerra contra Irán y las atrocidades en Palestina son ejemplos suficientes.

Sin embargo, el Occidente colectivo se está fragmentando.

En términos simplistas, la fractura apareció por primera vez al otro lado del Atlántico, provocada por el terremoto de Trump: un emperador con algo de Nerón a su alrededor, colocando su narcisismo psicopático por encima de todo lo demás, especialmente la vida humana.

Trump, sin embargo, no es un fenómeno que surgió de la nada, como si la historia simplemente hubiera funcionado mal. Él es el producto de la decadencia y disfunción en la que ha caído el motor del dinero —la fuerza que impulsa al Occidente colectivo y sustenta todas sus supuestas superioridades—. El capitalismo ha entrado en la fase decisiva de su crisis existencial.

domingo, 17 de mayo de 2026

El escándalo del robo de órganos en Israel expone una cultura de profanación

El espectáculo de Tel Aviv ensalzando la gran virtud de los donantes de riñón no puede borrar los cadáveres palestinos, las advertencias forenses y los escándalos de trata de personas que aún exigen que se rindan cuentas. La cultura de la usura y la muerte tiene a Israel encabezando la lista de los profanadores de tumbas. El tráfico de órganos es uno de los más lucrativos negocios del régimen sionista

Robert Inlakesh, The Cradle

El 25 de enero el presidente israelí Isaac Herzog se dirigió a una multitud para celebrar lo que Tel Aviv afirmó que era un récord mundial de donaciones de riñón. El evento, promovido tras una campaña de presión para entrar en el Libro Guinness de los Récords, tenía como objetivo proyectar la generosidad, la disciplina y la moral de Israel.

Pero Guinness solo incluyó como récord la reunión en sí , no las donaciones de riñones que Tel Aviv había convertido en un espectáculo de relaciones públicas.

Los cuerpos detrás de los números

En Gaza, donde Israel ha estado devolviendo cadáveres palestinos en bolsas, a veces descompuestos, mutilados o con signos de intervención quirúrgica, la celebración tuvo un significado diferente. Para los funcionarios de salud palestinos, la cuestión no era cómo Israel había conseguido tantos donantes, sino si todos esos cuerpos habían dado su consentimiento.

Quien cubrió de malentendidos la “fachada propagandística” de Israel fue nada menos que el Dr. Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza. Afirmó que las “cifras récord” de Israel planteaban serias dudas sobre el origen de los riñones y otros órganos que ahora se celebran. Señaló la flagrante contradicción de un Estado ocupante que ha mantenido cadáveres palestinos durante años en “cementerios de números” y refrigeradores, mientras se presenta ante el mundo como un modelo humanitario en donación de órganos.

domingo, 10 de mayo de 2026

Palantir y otro striptease del capitalismo

Palantir, la empresa que vigila a todo el mundo


Fernando Buen Abad Dominguez, La Jornada

Palantir, y su affaire tecnofascista, muestra un nuevo striptease del capitalismo que prescinde de todo disimulo. Aprendió a exhibirse como solución y seducción técnica a problemas sociales complejos. Bajo la retórica de la eficiencia y la seguridad, despliega su erótica de la dictadura que convierte la vida social en flujo de datos explotables, reinscribiendo la dominación de clase en matrices algorítmicas que operan con apariencia de neutralidad. Y todo parece muy seductor. Ya el Informe MacBride advirtió que la concentración de los medios y la asimetría en los flujos informativos constituyen un obstáculo estructural para la democracia (MacBride, 1980); hoy, esa concentración se intensifica mediante plataformas capaces de integrar vigilancia, predicción y decisión automatizada, produciendo un campo de fuerzas donde la hegemonía se codifica en software. Palantir fue noticia mundial por un post publicado en X el 18 de abril. Su desfachatez también desviste nuestra desorganización para esta batalla.

Ahí se desnuda ese proceso que obliga a repensar la relación entre ética, humanismo y lucha de clases, evitando tanto el tecnopesimismo paralizante como el tecnoutopismo. El Informe MacBride, con su llamado a un orden comunicacional más justo, permanece como referencia para una crítica que no se limite a denunciar y aspire a transformar las condiciones materiales que hacen posible el tecnofascismo. La convergencia entre capital financiero, industria militar y desarrollo tecnológico configura un complejo que recuerda la noción de “complejo militar-industrial” ampliada hacia una dimensión informacional donde la materia prima es la conducta humana. Palantir encarna esa mutación: no vende únicamente herramientas, vende modelos de interpretación del mundo social que priorizan la sospecha, el riesgo y la anticipación de desviaciones. En esa operación, la lucha de clases se traduce en categorías técnicas que identifican poblaciones “problemáticas”, desplazando conflictos estructurales hacia el terreno de la gestión policial.

sábado, 9 de mayo de 2026

La cadena criminal de Palantir se enfrenta a la IA China

El manifiesto sobre la IA de Alex Karp pone al descubierto un imperio que intenta convertir la guerra algorítmica en doctrina, justo cuando el mundo multipolar aprende a responder con su propio código
Alex Karp, director ejecutivo de Palantir

Anis Raiss, The Cradle

En el cuento de Hans Christian Andersen, el emperador desfila desnudo por la ciudad hasta que un niño dice lo que todos los demás temen admitir. El 18 de abril de 2026, el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, organizó su propio desfile. Palantir publicó su manifiesto de 22 puntos en X, y en cuestión de días alcanzó los 32 millones de visualizaciones. Los expertos lo denominaron tecnofascismo.

Fuera del aula de seminarios atlantistas, el veredicto fue más sencillo. La doctrina de la Inteligencia Artificial (IA) del imperio había quedado al descubierto.

El manifiesto surgió como un error del sistema derivado de un orden que se desmoronaba, vendiendo la dominación algorítmica justo cuando el mundo multipolar demostraba que ya no podía ser dirigido desde Washington, Silicon Valley o Tel Aviv.

Bajo esa arrogancia se escondía un temor más simple. Las máquinas del Imperio ya no son las únicas en funcionamiento. El pánico reside en la pulida certeza del documento, en su creencia de que el código puede restaurar la disciplina que las flotas, las sanciones y las campañas de bombardeo ya no imponen.

Lo que sigue es lo que el manifiesto ya admite.

El fascismo en el lenguaje de los productos

Los 22 puntos no fueron casualidad. Resumían el libro de Karp de 2025, "La República Tecnológica", escrito en coautoría con el jefe de asuntos corporativos de Palantir, Nicholas Zamiska, y publicado por Crown Currency.

jueves, 7 de mayo de 2026

Estados Unidos no busca la paz con Irán sino su destrucción

El único medio para Irán de garantizar su sobrevivencia sería desarrollando como sea el arma nuclear. En caso contrario, una tercera agresión estaría cantada, y esta vez en manada

Augusto Zamora, La Haine

El fin, por ahora, de los criminales ataques contra la República Islámica de Irán (RII), la tregua existente y el incierto proceso de negociación en marcha no debe interpretarse como el fin del conflicto que enfrenta a Irán con los países agresores, EEUU e Israel. Aunque se llegara a firmar un acuerdo de paz, los hechos demuestran sobradamente que los acuerdos, para EEUU, desde el siglo XIX carecen de obligatoriedad y, por tanto, pueden ser rotos o desconocidos en cualquier momento.

Trump retiró a EEUU del tratado nuclear con Irán, firmado en 2015, echando por tierra en minutos años de negociaciones. EEUU también se retiró de todos los tratados sobre control de armamentos firmados con la URSS y prolongados con Rusia, como Estado sucesor, además de retirarse de decenas de organismos internacionales. Desde los propios orígenes de EEUU, los tratados internacionales son instrumentales, no obligatorios. Firmar acuerdo con EEUU no garantiza nunca nada. Quien crea lo contrario se pierde.

El conflicto que enfrenta a Israel con todos sus vecinos, pero, muy particularmente, con Irán, es existencial. El régimen sionista tiene como objetivo adquirir su "espacio vital" (el 'lebensraun' nazi), que es ocupar toda Palestina y, para lograrlo, debe destruir a los palestinos como pueblo. El genocidio en Gaza no es hecho puntual, sino una etapa más para ampliar su 'lebensraun'.

Ese objetivo cuenta con el apoyo irrestricto de EEUU y de países europeos como Alemania y Francia. Busca, igualmente, destruir a los países vecinos y, con el apoyo de EEUU y la complicidad vergonzante de muchos países árabes, someter Oriente Medio y Próximo a los dictados del sionismo y de EEUU. Hagan memoria sobre el destino del llamado "eje de resistencia" al sionismo. Egipto, vendido a EEUU y Arabia Saudita por 1.500 millones de dólares anuales. Iraq, Libia y Siria destruidos por ataques terroristas y operaciones secretas, hasta el colapso de esos Estados. Del "eje de resistencia" sólo quedan Irán y Yemen como Estados y los movimientos que apoyan.

miércoles, 29 de abril de 2026

El ejército más moral del mundo


Hans Vogel, The Unz Review

En 2015, el coronel del ejército británico Richard Kemp calificó a las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel, nombre oficial de las fuerzas armadas de Israel) como «el ejército más moral del mundo». Bernard-Henri Lévy , destacado intelectual público francés de origen judío, también se refirió a las FDI de esa manera. Desde entonces, políticos israelíes como Benjamin Netanyahu, líder del actual régimen del país, han mostrado una marcada predilección por utilizar esta calificación cada vez que hablan del ejército israelí.

Dada la historia de Israel, el nombre oficial del ejército israelí es incorrecto. Para empezar, durante las casi ocho décadas de existencia de Israel desde la proclamación de su independencia en 1948, las FDI han demostrado que bien podrían llamarse FIO (Fuerzas Ofensivas o de Ocupación de Israel) o FAI (Fuerzas de Asalto de Israel). Dada la destrucción sistemática de la ciudad de Gaza desde 2023 y el genocidio de sus habitantes por parte de las FDI, la abreviatura seguiría siendo válida, aunque la «D» podría significar entonces «Destrucción» o «Demolición».

Al igual que muchos ejércitos históricos y contemporáneos, los soldados de las FDI tienen un historial de mala conducta y crímenes. De hecho, civiles palestinos desarmados, combatientes de la resistencia palestina que intentaban defender sus vidas y propiedades, civiles libaneses y sirios, y combatientes de Hamás y Hezbolá han sido víctimas durante mucho tiempo de la violencia sádica y desmedida de los soldados de las FDI. Tales excesos y violaciones de los valores humanos universales básicos son de esperar de soldados que (como me han comentado varios veteranos de las FDI) consideran a los árabes, incluidos sus conciudadanos palestinos, poco más que animales.

sábado, 25 de abril de 2026

Palantir y el fin de la democracia tal como la conocemos

El manifiesto de Palantir es claro en sus intenciones, ya que plantea que no deben ser ya los Estados quienes se ocupen de elementos cruciales de la guerra, sino las empresas tecnológicas. Hoy en día, la tecnología de la empresa ya se encuentra detrás de la decisión automatizada de identificar enemigos, enviar drones, asesinar a los objetivos y volver a la base
Una persona sostiene un cartel en una manifestación contra la empresa tecnológica Palantir el 1 de abril de 2026, en Washington

Alberto Garzón Espinosa, Rebelión

El historiador económico Karl Polanyi explicó magistralmente en La Gran Transformación que el dilema mercado-Estado, según el cual hay que elegir entre alguno para asignar bien los recursos, es falso. En realidad, los mercados nunca existieron al margen del Estado y, de hecho, fueron creados deliberadamente por su mano; la mayor parte de las veces mediante una violencia sin cuartel contra las clases populares —como ocurrió con los cercamientos de tierras— y las poblaciones aborígenes —ya que las instituciones occidentales se abrieron paso en el mundo empujadas por los sables y pólvora de los ejércitos imperiales—. El mercado no es, como dicen los liberales, una institución natural.

Tirando de ese hilo, el historiador Quinn Slobodian describió en Hayek’s Bastards una historia muy distinta a la habitual respecto a los orígenes del neoliberalismo. Frente a la narrativa convencional que asegura que el neoliberalismo fue principalmente un proyecto ideológico que quería desregular el mercado —porque, supuestamente, era mejor opción a que el Estado dirigiera la economía—, Slobodian recuerda que los mercados siempre están regulados. El verdadero motivo del neoliberalismo era aislar las decisiones económicas de la voluntad popular, independizarlas a fin de que las pasiones propias de la democracia no interfirieran en la asignación óptima de recursos que facilitarían los mercados.

jueves, 23 de abril de 2026

El error fatal de subestimar a Irán: el 'desprecio racial' llevó a Estados Unidos a un nuevo Vietnam

Una fotografía del presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en llamas durante una protesta contra la acción militar estadounidense-israelí en Irán, cerca de la embajada de EEUU en Manila, Filipinas, el 9 de abril de 2026 (AFP)


Joe Gill, Middle East Eye

Durante mucho tiempo se ha considerado ofensivo y antisemita establecer comparaciones entre la Alemania nazi e Israel, pero sobre la cuestión específica de Israel genocidio en Gaza y sus guerras de expansión, incluida la guerra contra Irán, la presa se ha roto.

Norman Finkelstein, el eminente erudito judío estadounidense e hijo de sobrevivientes del Holocausto, hizo la comparación directa entre la guerra de Hitler en el este y la guerra lanzado por Donald Trump y Benjamin Netanyahu sobre Irán el 28 de febrero en un reciente entrevista con Middle East Eye.

Durante mucho tiempo he pensado que la comparación es merecida, por varias razones, a partir de 2023, con el inicio de la guerra en Gaza.

Al igual que la Alemania de Hitler, los líderes de Israel cometieron el error fatal de no saber cuándo detenerse y de abrir varios frentes: siete en un momento dado. Cada victoria táctica, contra Hamás y luego contra Hezbolá, alentó nuevos ataques audaces. Tras librar una campaña genocida en Gaza, la expansión colonial en Cisjordania y los incesantes ataques contra el Líbano, Siria y Yemen, el primer ministro Netanyahu recurrió a Irán en 2025.

¿Por qué? Una ideología mesiánica de Supremacía judía es lo que impulsa al primer ministro y a los políticos colonos de quienes depende. La política del etnonacionalismo, la expansión territorial y el hipermilitarismo son similares, si no idénticas, a la ideología del eje fascista de la Segunda Guerra Mundial liderado por la Alemania nazi. Y esta ideología de supremacía étnica conduce a la extralimitación.

miércoles, 22 de abril de 2026

Por qué EEUU está perdiendo la guerra en Irán

Si se analizan los hechos, resulta inevitable sospechar que la guerra en Irán se convertirá en el mayor fiasco militar de EEUU y lo destronará como única potencia hegemónica mundial

Peter Hanseler, Observatorio Crisis

Introducción

Los israelíes siguen matando, tanto en Gaza como en Líbano, violando así una de las condiciones que Irán ha establecido para la paz. Trump ha anunciado un bloqueo naval, otro crimen de guerra, esta vez bajo el pretexto de «piratería».

Debemos suponer que esta breve tregua pronto terminará, y por lo tanto ya podemos empezar a contemplar la perspectiva de un desastre. El alto el fuego entre Israel y Líbano que se acaba de declarar también es una farsa, al igual que la apertura del estrecho de Ormuz, que se cerró de nuevo el sábado.

El título de este artículo lo he basado en Frank Capra, quien produjo la épica película de propaganda estadounidense «Por qué luchamos» entre 1942 y 1945.

EEUU ganó la II Guerra Mundial mediante una extensa propaganda y, en comparación, con una cantidad insignificante de derramamiento de sangre: los rusos (los verdaderos ganadores) pagaron el precio con sangre, mientras que EEUU forjó una imagen de sí mismo que se inculcó minuciosamente en esa parte del mundo que hoy llamamos Occidente. Los ingredientes de esta grandiosa imagen eran la invencibilidad militar, la riqueza, la decencia y la garantía de la libertad y la democracia.

Así, los estadounidenses ganaron la II Guerra Mundial principalmente mediante la propaganda y lograron mantener viva esta imagen hasta hace poco, aunque incluso un vistazo superficial a los hechos desde 1945 revela una realidad completamente distinta. Hoy, resulta evidente para la opinión pública mundial que todos los ingredientes que conformaron la base de la dominación mundial ya no tienen fundamento en la realidad.

sábado, 18 de abril de 2026

Trump como Jesucristo

Su mano derecha descansa sobre la frente del moribundo. Este gesto no tendría nada de especial, salvo el sorprendente parecido de aquél con el "suicidado" Jeff Epstein

Atilio Borón, La Haine

La imagen que posteó Trump en su red Truth Social no tiene desperdicio. Luego de estallada la polémica con su díscolo compatriota, el papa León XIV, no tuvo más opción que retirar su mensaje de la red en medio de un vendaval de críticas y de generalizada indignación. Ahora son cientos los memes que ridiculizan al magnate neoyorquino, convertido en un hazmerreír mundial. Trump trató de dar vuelta a la página y bajó su publicación, pero el daño ya estaba hecho. Hay varias consideraciones que pueden hacerse sobre esa imagen. Veamos.

La primera es que aquélla refleja sin fisuras la obra de un megalómano, un hombre que se cree omnipotente, que sus deseos y su voluntad están por encima de las leyes, no sólo de las de su país, sino también las de la comunidad internacional, léase la Carta de la ONU, el Derecho Internacional Humanitario y las instituciones que velan por el cumplimiento de los principios contenidos en esos documentos. El límite a sus acciones, lo dijo cuando perpetró más de cien ejecuciones extrajudiciales de supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico y luego el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, no es otro que el que le marcan sus (febles, cuestionables) principios morales.

Si fuera un ciudadano común y silvestre, esto sería una psicopatología aberrante, carne de diván para psicoanalistas, un peligro para la gente que lo rodea y nada más. Pero si quien padece ese trastorno es nada menos que el Comandante en Jefe del mayor establishment militar del planeta, alguien que tiene el nefasto botón nuclear al alcance de su mano -y de sus infantiles caprichos-, el asunto ya se juega en otra dimensión. Si no se lo controla, un esperpento como ese podría dar inicio a una III Guerra Mundial que destruiría toda forma de vida en este planeta. Ya amenazó con regresar a la Edad de Piedra a una milenaria civilización, como la que hoy palpita en Irán. No un país, sino una civilización. Trump es capaz de hacer eso y mucho más (o al menos de decirlo).

martes, 14 de abril de 2026

La guerra continúa


Carlos Fazio, La Jornada

Más allá del soez y furioso ruido mediático emitido desde la Casa Blanca, dirigido a manipular y/o confundir a las audiencias y ensuciar la cancha para difuminar la realidad sobre la guerra de agresión a Irán (la política como espectáculo), ante el acelerado declive de la hegemonía imperial Trump sigue una estrategia de preservación radical del mundo unipolar.

Tras su aparente comportamiento irracional se oculta una lógica perfectamente comprensible: se trata de una guerra total contra el mundo multipolar, con China como enemigo principal, Rusia como contradicción secundaria e Irán como adversario a vencer en la coyuntura. En su desesperada carrera contra el tiempo, Trump ha traicionado y/o dinamitado compromisos, líneas rojas, reglas, normas.

Sin embargo, en su agonía, la esencia del imperialismo estadounidense no ha cambiado nada. Trump sigue la misma política agresiva hegemónica de sus predecesores. Simplemente, ya no hay tiempo para las mentiras liberales y las envolturas democráticas, y el narcisista Trump ha renunciado al disfraz diplomático y al velo humanitario. Sus ultimátums, métodos y formas de ejecución a veces histéricas y de una agresividad despiadada, no difieren en nada de las acciones de sus antecesores. Sólo que las presenta de manera más brutal, salvaje, burda; no propia del ámbito diplomático y extremadamente peligrosas.

Rodeado de sádicos mafiosos como los sionistas Jared Kushner y Steve Witkoff; aventureros fanáticos como el delirante secretario de “Guerra”, Pete Hegseth, y extremistas y fundamentalistas cristianos que lo veneran como el nuevo mesías, para Trump no hay aliados, sino vasallos y “besa culos”. Si no, que le pregunten a Pamela Bondi, Kristi Noem, la decena de generales purgados y a los súbditos europeos de la OTAN y los petroemiratos del Golfo. Aunque al fin y al cabo, él es un instrumento. Sigue un plan detrás del cual se esconde un Estado aún más profundo que aquel contra el que prometió luchar. Lo pusieron para llevar a cabo una misión sucia y violenta en el último y desesperado intento por salvar una hegemonía que se desmorona.

sábado, 11 de abril de 2026

Un nuevo Vietnam: Irán impone humillación militar a Estados Unidos

Independientemente del futuro del acuerdo actual, Irán ya ha ganado

Lucas Leiroz, Strategic Culture

El anuncio de un alto el fuego temporal entre Irán y la coalición formada por Estados Unidos e Israel marca un punto de inflexión decisivo en el conflicto más peligroso de la historia de Oriente Medio. Aunque el acuerdo es frágil y está rodeado de incertidumbre, un hecho ya está claro: independientemente de su duración, Teherán ha salido victorioso. Más que eso, el resultado representa la mayor humillación militar de Washington desde la guerra de Vietnam.

Después de semanas de intensos combates, el cese de las hostilidades no surgió de un equilibrio entre fuerzas equivalentes, sino más bien como resultado directo de la incapacidad estadounidense para sostener los costos estratégicos de la guerra. Las bases militares fueron atacadas, las pérdidas económicas aumentaron y el riesgo de una escalada regional incontrolable obligó a Estados Unidos a dar un paso atrás. Israel, a su vez, muy dependiente del apoyo logístico y militar estadounidense, se vio arrastrado a esta decisión contra su voluntad.

El elemento más revelador de este escenario es el contenido del acuerdo. Lejos de imponer concesiones a Teherán, el acuerdo consagra demandas iraníes fundamentales. Entre ellos, el reconocimiento del papel central de Irán en el control del Estrecho de Ormuz –, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. Esto representa una transformación estructural en el equilibrio de poder regional: por primera vez en décadas, el flujo de una porción significativa del petróleo mundial depende ahora directamente de la supervisión iraní.

sábado, 4 de abril de 2026

Los comandos invisibles de Irán: las fuerzas detrás del silencio

La arquitectura militar de Irán no está construida alrededor de una única fuerza de élite, sino de un sistema en capas diseñado para una preparación constante y una respuesta localizada

Peiman Salehi, The Cradle

Durante años, cuando las capacidades militares de Irán aparecen en los medios internacionales, la conversación se reduce a un solo nombre: la Fuerza Quds.

Es familiar, visible y conveniente para las narrativas sobre Teherán alcance regional. Pero ese marco oscurece algo más inmediato y más relevante cuando la discusión pasa de la influencia a largo plazo a la confrontación a corto plazo.

Si se llevara a cabo una redada limitada en un isla, un puerto o una pieza de infraestructura crítica, no sería la Fuerza Quds la que apareciera primero. Las unidades que realmente responderían y darían forma al resultado en las primeras horas son mucho menos conocidas. Y eso no se debe a que no existan, sino a que el sistema de la República Islámica nunca se construyó en torno a una única formación de élite en primer lugar.

Lo que existe, en cambio, es una estructura en capas, distribuida en múltiples instituciones, donde “las fuerzas especiales” no son una marca sino una función.

Un modelo distribuido de fuerza

En el centro de esta estructura se encuentra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), particularmente sus fuerzas terrestres. Dentro de él, el término que aparece de manera más consistente –y a menudo se malinterpreta– es Saberina. A veces se describe como una unidad, pero eso sólo captura parte de la imagen.

viernes, 3 de abril de 2026

EEUU contra Irán: el límite de la fuerza

Netanyahu y Trump destruyendo el mundo. Arte de Carlos Latuff


Editorial de La Jornada

Las señales enviadas desde Irán y Estados Unidos en las últimas horas sugieren un punto de inflexión en el conflicto iniciado por el gobierno estadounidense en alianza con el de Israel. Teherán ha manifestado su voluntad de poner fin a las hostilidades, supeditando cualquier acuerdo a la obtención de garantías reales que impidan futuras agresiones, mientras el presidente Donald Trump ha declarado –con la frivolidad y arrogancia que lo caracterizan– que la operación estadounidense no durará mucho más tiempo.

Sin embargo, la aparente coincidencia en el deseo de detener la guerra no borra las profundas divergencias en los motivos y las condiciones de cada bando. Para la administración Trump, lo que se presentó inicialmente como una campaña de castigo rápido se ha transformado en un escenario de desgaste que amenaza con desbordar los cálculos iniciales de la Casa Blanca, obligando al mandatario a matizar su discurso de victoria total ante la realidad de una resistencia que no ha sido doblegada. Detrás de su prepotencia discursiva subyace una preocupación creciente por la imposibilidad de declarar ante su electorado una victoria creíble. A medida que se aproximan los comicios de medio término, el costo político de una guerra estancada y sin objetivos claros se incrementa de manera exponencial. Trump, cuya carrera política se ha basado en la imagen de un negociador infalible que obtiene resultados inmediatos, se enfrenta ahora al riesgo de llegar a las urnas con un conflicto abierto que drena recursos financieros, encarece la vida de los ciudadanos y causa bajas estadounidenses, sin el trofeo de un cambio de régimen o una capitulación formal de Teherán que pueda vender como un éxito histórico de su gestión.

miércoles, 1 de abril de 2026

El cierre del Estrecho de Ormuz lleva al Imperio al borde del abismo

El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica y militar sistémica para el orden liderado por Estados Unidos. El bloqueo está exponiendo profundas vulnerabilidades en las cadenas de suministro global y los límites de la capacidad bélica occidental

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

Desde que estalló la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el Estrecho de Ormuz ha permanecido obstinadamente cerrado. A pesar de las terribles amenazas de Donald Trump, Teherán ha llevado el tráfico marítimo a un nivel estancamiento total. Desde entonces, el Imperio se ha apresurado inútilmente a formar una coalición internacional para reabrir la vía fluvial económicamente vital, sólo para ser rechazado. Los aliados de la OTAN han sido duramente criticados por cometer un “error garrafal”, al negarse a ayudar a asegurar militarmente el Estrecho. En realidad, no hay esperanza de que pueda reabrirse por la fuerza en el futuro previsible.

Según informa Bloomberg, si bien los miembros del G7 mantienen conversaciones sobre posibles métodos para reanudar el comercio en el estrecho, el consenso general entre los aliados de EEUU es que esto no puede ocurrir hasta que las hostilidades disminuyan o cesen por completo. El jefe de investigación de Bank of America advirtió de forma alarmante que los precios del petróleo podrían superar los 200 dólares por barril «si las interrupciones persisten durante varios meses». Pronostica que, si el estrecho no se reabre en cuestión de días, su cierre podría desencadenar una recesión mundial.

El bloqueo impuesto por Teherán al estrecho era absolutamente inevitable y ampliamente previsto en caso de guerra. Incluso si el conflicto termina pronto, ya se han producido daños duraderos en muchos ámbitos económicos, y los ciudadanos de a pie sentirán cada vez más sus efectos en forma de precios más altos para los productos básicos. El transporte marítimo mundial se ha visto paralizado, con importantes empresas de logística cancelando rutas en Asia Occidental, lo que ha provocado un aumento de las tarifas de transporte y seguros, además de retrasos. Una vez más, el aumento de los costes repercutirá en los consumidores.

martes, 31 de marzo de 2026

EEUU, Israel y el delirio de la dominación mundial


Francisco Javier Guerrero, La Jornada

Es de celebrarse que el director del Centro Nacional contra el Terrorismo (NCTC) en Estados Unidos, Joe Kent, haya renunciado a su importante puesto público el 16 de marzo de 2026 manifestando en una declaración escrita que el presidente de Estados Unidos haya sido presionado por el gobierno y el lobby de Israel para creer que Irán era una amenaza para Estados Unidos, lo cual evidentemente era una falacia, y apuntó también que la absurda guerra contra el gobierno iraní ha provocado y puede provocar aún más muertes de soldados y funcionarios estadunidenses radicados en el exterior.

Sin embargo, creo que hay un error en lo que Kent plantea; presenta a Estados Unidos y a Israel como dos entidades aliadas pero independientes. Sin duda, el Estado de Israel no es un satélite del conglomerado político de Estados Unidos ni responde solícitamente a sus designios, pero es un importante socio en la nueva política imperial que lleva a cabo la clase capitalista trasnacional, cuyo pilar ideológico es el neoliberalismo, que no es nuevo ni es liberal.

Ya aquel ex presidente de los Estados Unidos Harry S Truman declaró en 1948 que Estados Unidos requería un enclave al servicio de la política estadunidense, y esa entidad sería el Estado de Israel. Aunque los gobiernos de ambas naciones tienen algunas contradicciones y discrepancias, se unen para solidificar un proyecto de dominación mundial, ya que sus miembros consideran que hay una vía dorada para ello porque la Guerra Fría terminó con el derrumbe del llamado socialismo real; con el declive del Estado del bienestar, que generaba reformas sociales parcialmente favorables a los sectores de los trabajadores con objeto de impedir la atracción por los movimientos socialistas; por el debilitamiento notorio de la izquierda organizada conjuntamente y por la cada vez mayor fragilidad de los movimientos populares de orientación nacionalista.

sábado, 28 de marzo de 2026

Los aprendices del hechicero

Las clases dominantes sionistas están acostumbradas a vivir en un mundo, su mundo, donde si se domina la narrativa con tonterías bien financiadas y promovidas, entonces la realidad es facilmente moldeable para la construcción de un mundo a su antojo. Es la Hasbara

Andrea Zhok, l'Interferenza

La lógica en la que se ha deslizado el Occidente liderado por Israel y Estados Unidos es una lógica perversa y extremadamente peligrosa, una lógica de escalada destructiva como único horizonte viable. Si no surgen pronto contrapotencias internas (a los EEUU, algo poco probable en la entidad sionista) para impulsar la retirada, el horizonte que se está preparando es el de la catástrofe. Al bombardeo de la zona del sitio nuclear de Natanz, Irán respondió bombardeando la zona del sitio nuclear de Dimona en Israel; al ataque a los depósitos de gas en la isla de Kharg, Irán respondió atacando los depósitos estratégicos y refinerías más grandes del Golfo; las amenazas siguen a las amenazas con perspectivas de destrucción que involucran plantas desalinizadoras, el cableado intercontinental por el que viaja gran parte del tráfico de Internet del mundo, y en el horizonte la posibilidad de un ataque directo decisivo a las respectivas centrales nucleares, con la perspectiva de la creación de dos Chernóbil en una zona de donde proceden la mitad de los recursos energéticos del planeta. Si bien la pura destrucción de activos militares y civiles en el corto plazo puede tener una lógica de poder, el compromiso de los recursos energéticos a largo plazo no la tiene. La “lógica del poder” aquí es la destrucción de recursos que alimenta los pedidos y fortalece la posición de quienes, manteniendo un gran capital para invertir, se propondrán para la reconstrucción de posguerra. Pero un compromiso indefinido del cableado submarino del Golfo Pérsico (FEA, SEA-ME-WE 4 y 5), así como un compromiso duradero de los recursos energéticos disponibles terminaría afectando incluso a los países más sólidos del interior, arrojando a cientos de millones de personas a la miseria y creando áreas de conflicto interno y externo en todas partes, incluso en los países agresores.

jueves, 26 de marzo de 2026

A medida que el conflicto con Irán se intensifica, surge la pregunta: "¿En qué situación está EEUU?"

Los estadounidenses necesitan urgentemente debatir cómo recuperar los elementos que podrían conducir a la recuperación de un Estado gobernado por los propios intereses de los estadounidenses

Alastair Crooke, The Unz Review

La maquinaria propagandística occidental —su arma estratégica más poderosa— ha afirmado repetidamente que las fuerzas estadounidenses están logrando una victoria rápida y contundente sobre Irán. Paralelamente, los servicios de inteligencia israelíes informan a los medios occidentales que observan crecientes señales de desorden y « caos» dentro del régimen de Teherán, y añaden que la cadena de mando iraní se ha visto gravemente afectada.

¿Y por qué no proclamar una victoria aplastante? Es de suponer que Trump entró en la guerra con una confianza absoluta en la capacidad militar estadounidense para aniquilar la estructura estatal iraní, su red de mando y su poderío militar. Sus generales, al parecer, respaldaron la idea general del potencial destructivo, aunque añadieron varias salvedades que probablemente no calaron en la mente de Trump.

Y eso fue precisamente lo que Trump hizo: una "aniquilación" radical; oleadas continuas de bombardeos a distancia. A quienes dudan de su éxito en el colapso de la estructura estatal iraní, les responde simplemente que aniquilaremos aún más. "Mataremos a más de sus líderes".

Tras los ataques del 28 de febrero, los medios de comunicación occidentales (incluidos los israelíes) también elogiaron en sus informes la naturaleza devastadora del golpe asestado contra la cúpula política y militar de Irán.

miércoles, 25 de marzo de 2026

La caída del imperio comienza con la pérdida de su legitimidad

Cuanto más intenta un imperio evitar su caída por la fuerza, más acelera su declive. La legitimidad una vez perdida no puede recuperarse mediante la coerción. Cualquier intento de rescate corre el riesgo de… provocar el fin del imperio

Auguste Maximo, historiador económico suizo

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán gira en torno al control del estrecho de Ormuz, un punto estratégico crucial para el suministro energético mundial. Si Washington no logra asegurar este corredor vital, su credibilidad como pilar del orden internacional se verá seriamente comprometida.

Esta situación recuerda a la crisis del Canal de Suez en 1956, cuando el Reino Unido, incapaz de imponer su voluntad al Egipto de Nasser y bajo la presión de Estados Unidos, puso al descubierto los límites de su poder. Así interpreta Ray Dalio esta nueva guerra en Oriente Medio.

Poder y legitimidad

Se citan con frecuencia numerosos indicadores para evaluar el declive relativo del poder estadounidense: el uso excesivo de sus fuerzas armadas, el declive industrial, la creciente desigualdad, la disminución de la esperanza de vida, la enorme deuda, los reveses militares o el ascenso de China. Pero un imperio no se sostiene solo con la fuerza.

Se basa en una combinación de poder y legitimidad: ideológica, cultural o incluso religiosa. En su obra “Tout empire périra”, el historiador francés Jean-Baptiste Duroselle subraya que la pérdida de legitimidad es uno de los factores más profundos y decisivos en la decadencia imperial.

martes, 24 de marzo de 2026

En la cuenta regresiva

La cuenta regresiva para el mundo Occidental está en plena marcha. Cuenta regresiva para la clase Epstein, los abusos y las vejaciones imperiales perpetradas a destajo en los últimos 600 años

Enrico Tomaselli, Target: Strategic Thinking

La repentina escalada de la guerra contra Irán, a pesar del intento pedestre de Trump de continuar el juego policía bueno – policía malo – en el que él y Netanyahu ciertamente sobresalen, es una señal terrible, y si no intervienen nuevos factores en los próximos días podría ser la antecámara de un desastre global de proporciones inconmensurables.

Obviamente, no se trata sólo del ataque israelí al campamento de gas de South Pars en Irán, con la consiguiente y muy previsible propagación del conflicto a todas las instalaciones energéticas de la zona, sino de la renovada insistencia de Estados Unidos en la victoria militar (que pone temporalmente en silencio los intentos de salir sin dolor, que incluso bajo la mesa continúan), los nuevos movimientos de fuerzas hacia la región (la MEU del USS Tripoli llegando desde el Mar de China), y sobre todo el repentino cambio de actitud de los europeos, que hasta ayer habían declarado que no querían sumarse a la campaña para mantener libre a Ormuz, y que de repente firmaron una declaración conjunta (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón) donde dicen estar dispuestos a contribuir a los esfuerzos para garantizar un paso seguro a través del Estrecho de Ormuz. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, voló a Washington para recibir órdenes.

Todo esto parece indicar que prevalece la línea dura y que Estados Unidos cree que puede (o debe…) jugar la carta de ’all-in (todo o nada). No es coincidencia que incluso las petromonarquías del Golfo –que hasta ahora habían tratado de mantener una imagen de fachada neutral– estén presionando abiertamente para que Trump ejerza el mayor poder posible para aplastar a Irán.

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