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lunes, 22 de junio de 2026

Nuestra América y la izquierda revolucionaria

Hay que construir una alternativa política revolucionaria. Y, para ello, es preciso primero configurar una izquierda revolucionaria. Salirse del marco de la izquierda acomodada en el marco de la democracia burguesa y construir alternativas que busquen un cambio real e impliquen una defensa real de Nuestra América.

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

Durante una conversación informal con líderes internacionales y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre del G7 celebrada en Francia, el presidente Lula declaró: “El mundo no es de izquierda, el mundo es del camino del medio. Esa es la verdad. Nunca fui de izquierda”. Y aprovechó para recordar su trayectoria como dirigente sindical y sus vínculos con organizaciones obreras de Alemania, Italia y España.

Esta renuencia de Lula, un referente histórico de la izquierda latinoamericana, a reconocerse como parte de esta misma izquierda contrasta fuertemente con la articulación de una ultraderecha regional que no tiene ningún ambaje a presentarse como ultraderecha y asumir un discurso racista, machista, xenófobo y discriminatorio en sus declaraciones públicas. Es la expresión de la naturaleza y los límites de los proyectos socialdemócratas que subieron al poder entre finales de la década del 90 y la primera década del siglo XXI en buena parte de América Latina.

Alguien pudiera argumentar que, en el caso específico de Lula, esta posición puede responder específicamente al complicado escenario político interno del país, con una elecciones que prometen ser reñidas, frente a un bolsonarismo que cuenta con el firme respaldo de la Casa Blanca y su actual inquilino. Y sin dudas sí, hay una parte importante de cálculo político y ajuste a las circunstancias en las declaraciones de Lula, pero también es la expresión del carácter de la izquierda socialdemócrata latinoamericana.

sábado, 13 de junio de 2026

Ante la barbarie imperialista, la resistencia justa de los pueblos

Muchos hombres y mujeres valiosos han caído en esta lucha frente a los arrogantes del mal. Los enemigos del género humano jamás comprenderán que quienes aman la libertad de sus pueblos, no conocen la palabra rendición, pero que tampoco tienen miedo al martirio.

Dax Toscano Segovia, Al Mayadeen

“En verdad, Dios ama a quienes combaten por su causa en filas apretadas, como un firme edificio”
(Sagrado Corán, 61:4)”
La humanidad se enfrenta a uno de sus períodos más oscuros, comparable con el dolor y sufrimiento vividos bajo la época del nazifascismo.

A lo largo de la historia han surgido sujetos crueles que han llevado adelante las acciones más inhumanas con el propósito de mantener sometidos a pueblos a los que han saqueado, explotado y esclavizado para su provecho.

Leopoldo II de Bélgica convirtió al Congo en su reserva personal, adueñándose no solo de territorios y recursos, sino de hombres y mujeres negras a quienes sometió a las más brutales torturas, dictaminando cortarles los pies, las manos, los brazos y las orejas si desobedecían o no cumplían las órdenes del amo blanco, mientras otros, cuya cifra se desconoce aún, fueron asesinados.

En el siglo XX destacan por su maldad nombres como los del emperador japonés Hirohito, responsable directo de los crímenes cometidos por sus soldados contra el pueblo chino, el déspota filipino Ferdinand Marcos y su esposa Imelda que establecieron un régimen tiránico y corrupto en su propio país o el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, conocido como “El carnicero de Bengala”, causante de la muerte de millones de personas en la India.

miércoles, 27 de mayo de 2026

La rebelión boliviana puede abrir el camino

El gobierno de Rodrigo Paz llegó al poder con votos populares y los traicionó de inmediato. El ajuste, el alineamiento con Trump y el desmantelamiento del Estado plurinacional desataron una huelga política de masas que pone en jaque su gobernabilidad.

Vladimir Mendoza Manjón, Jacobin

Rodrigo Paz asumió el poder ejecutivo a fines de 2025, después de ganar en segunda vuelta con el 54% de los votos a Tuto Quiroga, el candidato de los poderes económicos y los grandes medios. La hazaña electoral fue posible gracias a que Paz y su candidato a vicepresidente recibieron el respaldo de los sectores populares que antes recaía «en bloque» sobre el otrora poderoso Movimiento Al Socialismo (MAS). Paz proviene de una tradición donde amasar poder es para lo único que sirve la política, así que su instinto lo forzó a asumir poses centristas. Pensó cada frase de campaña para diferenciarse de las narrativas de ultraderecha y se esmeró en conectar con los sentidos comunes de las clases populares. Usó esta excepcional oportunidad para llegar al Palacio quemado y fue usado por las masas obreras y campesinas para cerrarle el paso a la ultraderecha.

Rodrigo Paz y la agenda Trump

La intervención militar y el secuestro del presidente de Venezuela, la agresión sostenida sobre Cuba, las intervenciones indisimuladas en el proceso electoral de Honduras y los salvatajes monetarios al gobierno adicto de Argentina posicionan al gobierno norteamericano como un factor determinante en la presente coyuntura latinoamericana.

La intervención de Casa Blanca sobre la política boliviana tiene evidencias públicas desde mediados de 2025, cuando se organizaron reuniones ampliadas entre organismos financieros internacionales, empresarios privados, operadores políticos de la ultraderecha y todos los candidatos del centro hacia la derecha, incluyendo a Rodrigo Paz, para acordar la nueva agenda gubernamental.

Ni bien asumió el gobierno, Paz conformó un gabinete con el personal neoliberal de los partidos tradicionales, anuló con normativa inconstitucional a su vicepresidente (sospechoso de tener alguna sensibilidad hacia los sectores populares), se distanció de los presidentes progresistas de la región y se incorporó, junto a Milei y Bukele, al club de gobiernos dispuestos a viabilizar en el continente la Estrategia de seguridad nacional de Donald Trump.

Los medios de comunicación van a la guerra

Los medios van a la guerra, la preparan, la justifican y se la venden a su público. Medios cómplices, confabulados con el gran capital en contra de los pueblos

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

La guerra es un negocio muy lucrativo para algunos, incluyendo los grandes medios de comunicación. Sumamente famosa es la anécdota del magnate y padre de la prensa amarillista, William Randolph Hearst, el cual ante las quejas de su corresponsal en Cuba durante la Guerra Hispano-cubana de 1895-1895, respondió con un sucinto cable que decía: “Usted ponga las fotos que yo pongo la guerra”. Hearst quería que Estados Unidos interviniera en la guerra contra una muy debilitada España y asegurara el control de Cuba y otras posesiones estratégicas en el Caribe y el Pacífico. Adicionalmente, las noticias sobre la guerra vendían muchos periódicos.

Desde los orígenes del modelo mediático corporativo en Estados Unidos, los medios son una prolongación de la agenda imperialista del país. Históricamente su influencia ha sido usada para manufacturar el consenso en torno a guerras, invasiones y bombardeos. Ellos han fabricado y normalizado la imagen de Estados Unidos como “policía global”, con la potestad de intervenir en cualquier parte en cualquier momento, aunque siempre “en defensa de la democracia”, desde luego. Los medios dan la justificación moral al imperio y también la justificación material imprescindible para sus acciones.

viernes, 15 de mayo de 2026

Los sectores más belicistas de RAND están presionando para que se inicie una acción militar en América Latina.

EEUU utiliza narrativas sobre «amenazas» para justificar su injerencia en los asuntos de otros países

Leonid Savin, Fondsk

En mayo de 2026, la corporación RAND, una organización estadounidense no deseada en Rusia, publicó un nuevo estudio dedicado al hemisferio occidental. Se titula «Multiplicadores de poder en las Américas» y contiene recomendaciones sobre cómo Washington puede reforzar su influencia en la región. RAND es conocida por elaborar, por encargo de los organismos de seguridad, todo tipo de escenarios que luego se utilizan para la toma de decisiones en materia de política exterior. Y en los propios estudios se hace referencia a los imperativos de la seguridad nacional.

En la estrategia de seguridad nacional para 2025, se califica a América Latina como una región que suscita una grave preocupación para los Estados Unidos desde el punto de vista de la seguridad. Esta región ofrece a los Estados Unidos tanto oportunidades prometedoras como serios problemas. Mediante la aplicación de enfoques nuevos e innovadores para la asistencia en materia de seguridad (Security Force Assistance, SFA) o la ampliación de su alcance, los Estados Unidos pueden aprovechar estas oportunidades y mitigar los problemas existentes. Es importante señalar que estos resultados pueden alcanzarse con un coste relativamente bajo, lo que convierte a la SFA en una herramienta valiosa para promover los intereses de los Estados Unidos en América Latina.
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A continuación, los autores describen posibles formas de aprovechar todo el potencial de las actividades del Mando Estratégico de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en América Latina para contrarrestar las amenazas internas, fortalecer las relaciones de colaboración y ampliar la influencia estratégica de los Estados Unidos en la región.

domingo, 5 de abril de 2026

Cincuenta años desde la noche más oscura de Argentina

Jorge Rafael Videla asume el poder tras el golpe de marzo de 1976 en Argentina

Julián Bokser, Counter Punch

Han pasado cincuenta años desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, uno de los capítulos más trágicos de la historia reciente de Argentina: una dictadura que combinó el terrorismo de Estado con una transformación estructural de su economía. A lo largo del siglo XX, el país experimentó seis interrupciones de su orden democrático —en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976—, pero el último golpe marcó el comienzo del ciclo más violento. En coordinación con otras dictaduras del Cono Sur y con el respaldo del gobierno de Estados Unidos, el régimen militar llevó a cabo un plan sistemático de represión, desaparición y disciplina social.

Las cifras sirven para ilustrar la magnitud del horror: 30.000 personas desaparecidas, más de 900 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, alrededor de 500 niños apropiados y casi medio millón de exiliados. Lejos de ser excesos aislados, estos crímenes constituyeron una política de Estado deliberada. No eran desviaciones de un sistema, sino de su lenguaje. La violencia no era un exceso; era el método. La represión se coordinó a escala regional a través de la Operación Cóndor, que integró a Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia en un sistema de persecución transnacional. La violencia no sólo buscaba eliminar a los oponentes: tenía como objetivo desmantelar las organizaciones sociales, debilitar la capacidad de resistencia colectiva e imponer un nuevo orden. La dictadura no sólo cerró la democracia:reconfiguró la estructura productiva del país. El objetivo era sustituir un modelo industrial orientado al mercado interno por uno basado en la especulación financiera, la apertura externa y el endeudamiento.

martes, 24 de febrero de 2026

La “transición” en Venezuela:
más chavismo, no menos


Juan Carlos Monedero, La Iguana

Siempre he pensado que la revolución bolivariana tuvo más éxito en pelear contra el neoliberalismo, que en ese momento estaba en su apogeo, que en superar los problemas estructurales históricos de Venezuela. Tampoco es extraño.

Porque para superar los problemas históricos de un país hace falta, al menos, una generación y, lo que no es un detalle menor, que no tengas a los EEUU poniendo palos en las ruedas. En España se murió Franco hace 50 años y todavía nos huelen los pies a franquismo. La judicatura está llena de franquistas, los partidos de la derecha son franquistas y las principales televisiones son amables con el franquismo. Chávez siempre tuvo una agenda inmediata y otra a largo plazo.

La Venezuela chavista, la que acabó con el analfabetismo, devolvió la dignidad a los barrios, hizo una de las Constituciones más avanzadas del mundo, empezó a cuidar a los ancianos, abrió hospitales, escuelas y universidades, construyó casas para el pueblo, unió al continente con la UNASUR y la CELAC, le devolvió la dignidad al barrio, claro que tiene que seguir avanzando. La compleja situación actual después del 3 de enero sirve para, precisamente, seguir avanzando. Avanzar no significa, como pretende la oposición representada por una señora que se llama a sí misma terrorista y que no ha sido capaz de ganar apenas elecciones en el país, desmantelar los logros alcanzados. Todo lo contrario.

Andan los politólogos, los mismos que han estado enredados durante décadas con la mentira de que la democracia norteamericana era el ejemplo de democracia para el mundo, intentando comparar el momento actual de Venezuela con la España a la muerte de Franco. La Venezuela asediada por el ejército más poderoso del mundo -y que además posee armas nucleares que podría usar-, con la España de la Transición, intentando encontrar justificaciones para ocultar el hecho incontrovertido y más relevante: el presidente constitucional Nicolás Maduro, y la diputada y primera dama Cilia Flores, han sido secuestrados por otro país en una declaración de guerra de facto.

lunes, 9 de febrero de 2026

Cuba está en peligro

Cuba enfrenta hoy una ofensiva contrarrevolucionaria abierta. En nombre del «malestar social», Washington apuesta a provocar una implosión interna para consumar la recolonización de la isla. Defender a Cuba no es una opción moral, sino una obligación política de la izquierda,

Valerio Arcary, Jacobin

La situación en Cuba ha empeorado cualitativamente tras el ataque del pasado 3 de enero a Venezuela y el consiguiente secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La interrupción de los suministros a Cuba de petróleo venezolano se ha visto en parte compensada por México, pero la decisión y la capacidad de ese país de seguir enviando petróleo a Cuba se ven hoy amenazadas. Trump apuesta a que apretando las tuercas del estrangulamiento económico de la isla se podrá atizar las llamas del malestar social y ya ha pronosticado el inminente colapso del gobierno cubano. La prensa estadounidense ha difundido declaraciones extraoficiales de funcionarios de la administración de Washington según las cuales existiría un plan para derrocar al gobierno de Cuba a más tardar a finales de 2026. En sus provocaciones, Trump llegó al extremo de declarar que Marco Rubio, actual Secretario de Estado y proveniente de una familia de origen cubano, podría ser un buen candidato para la presidencia de Cuba. Esta dramática avalancha plantea un desafío estratégico para la izquierda mundial, en especial la latinoamericana. La defensa de Cuba frente al imperialismo es cuestión de principios. El proyecto de derrocamiento del gobierno cubano es de naturaleza contrarrevolucionaria. La caída de ese gobierno sería una derrota histórica cuyo impacto podría compararse sólo con el derrumbe de la URSS en 1991. La restauración del capitalismo en Cuba sería despiadada y el país se convertiría una vez más en una semicolonia; o peor, en un protectorado estadounidense, similar al que existe en Puerto Rico, desenlace devastador para toda América Latina.

La situación interna de Cuba es de una inmensa penuria, lamentablemente cada vez más parecida a la de los años noventa del llamado «Período especial» que sobrevino al derrumbe de la URSS. Apagones de varias horas al día castigan a la población de la isla y ni siquiera las grandes ciudades se libran de ese flagelo. La escasez es generalizada, lo mismo de alimentos que de medicinas. La mayoría de la población vive en condiciones materiales de sacrificio. En 2024, Cuba solicitó ayuda al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, habida cuenta de la incapacidad para satisfacer por medios propios agudas necesidades nutricionales de los niños. Según estimaciones, la pandemia de Covid-19 hizo que la economía cubana se contrajera en más del 10% del PIB. La crisis sanitaria ha reducido casi a la nada el turismo y ha agravado la escasez de divisas fuertes —dólares y euros— esenciales para financiar importaciones y controlar la inflación. Desde 2020, cerca de un millón de cubanos han abandonado la isla en su lucha por la supervivencia.

viernes, 6 de febrero de 2026

El imperialismo estadounidense frente a la Revolución Cubana

El imperialismo resulta impotente para erradicar la idea de revolución cuando esta se ha convertido en conciencia colectiva y en praxis histórica indeleble

Tannous Shalhoub, Al Mayadeen

No es posible abordar la política estadounidense hacia Cuba al margen del análisis del imperialismo en tanto fase superior del desarrollo del capitalismo, en el cual el Estado nacional deja de ser un mero actor político para convertirse en un instrumento orgánico al servicio de la reproducción de la hegemonía de clase a escala planetaria.

El bloqueo impuesto a Cuba desde hace más de seis décadas constituye una práctica paradigmática de la lógica imperialista, destinada a castigar cualquier intento de ruptura con las relaciones de dependencia inscritas en el sistema capitalista global.

La Revolución Cubana representó un momento de quiebre radical con el patrón de acumulación dependiente, pues no se limitó a transformar el poder político, sino que afectó la propia estructura económica mediante la expropiación de las grandes propiedades, la disociación relativa del mercado estadounidense y la reorientación de la plusvalía hacia la satisfacción de necesidades sociales internas.

Desde entonces, Cuba se erigió como una "anomalía" dentro de la racionalidad imperialista, no por su envergadura territorial o su potencia militar, sino por su densa significación en términos de clase y soberanía.

jueves, 8 de enero de 2026

La guerra de Trump contra América Latina debe detenerse

El ataque a Venezuela señala una nueva fase del poder estadounidense en América Latina, definida por la coerción, la intimidación y la intervención sin límites.

Branko Marcetic, Jacobin

Toda esperanza de que Donald Trump fuera un presidente «antibélico» se evaporó casi tan pronto como ganó la elección de 2024, cuando llenó su administración de una camarilla de belicistas. Después de un año en el que Trump respaldó la guerra de Israel contra Irán, se dedicó a volar embarcaciones en aguas internacionales y, ahora, atacó a Venezuela y secuestró a su líder, esa esperanza salió despedida por un acantilado y se estrelló contra las rocas del fondo.

No hace falta decir que la operación de cambio de régimen que lleva adelante Trump en Venezuela es brutal, peligrosa y descaradamente ilegal, aunque obviamente es todo eso y más. Es ilegal en múltiples niveles: una violación clara del derecho internacional, por supuesto, pero también el último ejemplo de Trump limpiándose los zapatos, con total desparpajo, en la Constitución de Estados Unidos. Pese a lo que afirma el vicepresidente J. D. Vance, no existe ningún resquicio legal que invalide mágicamente la Cláusula de Poderes de Guerra de ese texto en el caso de que el Departamento de Justicia impute a un líder extranjero.

Esas acusaciones por narcotráfico, dicho sea de paso, no tienen nada que ver con lo que Trump acaba de hacer, aunque sin duda vamos a oír hablar de ellas sin parar en las próximas semanas. Como señalaron largamente diversos analistas, Venezuela casi no tiene relación con el flujo de cocaína hacia Estados Unidos. Y Trump se esforzó de manera casi cómica por socavar su propio argumento, al indultar hace apenas unas semanas a un expresidente latinoamericano condenado por narcotráfico y al divagar públicamente sobre cuánto le gustaría meter mano en las reservas petroleras de Caracas. Ahora prácticamente se relame ante el festín que, según él, van a darse «nuestras muy grandes empresas petroleras estadounidenses» cuando se «involucren muy fuertemente» en la industria petrolera venezolana.

domingo, 4 de enero de 2026

Venezuela y el retorno de la guerra imperial a América Latina

La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero marca un punto de inflexión histórico en la relación entre Washington y América Latina

Pedro Perucca, Jacobin

Los bombardeos sobre el territorio venezolano y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa confirman que la administración estadounidense de Donald Trump ha optado por una escalada guerrerista abierta, abandonando cualquier vestigio de contención diplomática. No se trata de un episodio aislado ni de una reacción coyuntural, sino de una redefinición estratégica del lugar que Estados Unidos asigna a la región en el nuevo orden imperial en disputa. Aunque el repliegue hemisférico de los Estados Unidos, en el marco de su disputa geopolítica con China y Rusia, anticipaba malas noticias para la región, la dimensión de la actual ofensiva militar contra Venezuela implica una escalada bélica inédita en más de cuatro décadas, que encendió las alarmas democráticas de todo el continente.

Como se venía propalando desde hace meses, el objetivo declarado de la Casa Blanca era el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Trump nunca le ofreció una negociación real al poder venezolano: la única «salida» planteada fue la rendición incondicional. Y aunque Estados Unidos no estuviera en condiciones de desplegar una invasión terrestre clásica, como en Irak o Afganistán, tampoco estaba dispuesto a retroceder, apostando en cambio por un despliegue militar sin precedentes en las inmediaciones de Venezuela. En las últimas horas los escenarios alternativos anticipados —bombardeos selectivos, operaciones encubiertas contra la dirigencia chavista o una combinación de ambas— dejaron de ser hipótesis y los alertas se convirtieron en una gravísima realidad.

Las justificaciones esgrimidas por Trump para esta ofensiva no resisten el menor análisis. La acusación de que Maduro encabeza una red internacional de narcotráfico ya fue considerada como absurda incluso en ámbitos diplomáticos poco sospechosos de simpatía por el gobierno de Caracas. El argumento de la «dictadura» chavista se derrumba frente al respaldo incondicional de Washington a regímenes abiertamente despóticos, como el de Arabia Saudita. La apelación a una supuesta «crisis humanitaria» resulta de un cinismo extremo cuando proviene de un país que viene apoyado políticamente, financiando y armando al gobierno israelí para que pueda continuar con el genocidio en Gaza (que continúa a toda marcha, pese al supuesto «cese el fuego»). Y el argumento de que Venezuela constituye una amenaza estratégica por su relación con Rusia, China o Irán es tan desproporcionada que roza lo grotesco.

martes, 30 de diciembre de 2025

América Latina entre el secuestro estadounidense y la alternativa china: dos paradigmas en pugna en la reconfiguración del orden global

Desde sus acciones y documentos estratégicos más recientes, el contraste entre Washington y Pekín revela dos lógicas históricas opuestas: una potencia en declive que actúa desde el miedo para preservar un orden financiero agotado y otra que proyecta desarrollo de largo plazo como base de la estabilidad global; en ese marco, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. no abandona el imperio, sino que lo repliega y lo reconfigura, convirtiendo a América Latina en el núcleo irrenunciable de una Doctrina Monroe renovada bajo una lógica corporativa y defensiva.

José Luis Preciado, Mente Aternativa

“El trumpismo es así un modelo repleto de contradicciones. Algunos de los analistas que impulsan la narrativa del ‘choque de civilizaciones’ (como una lucha entre ‘el bien y el mal’) argumentan que esto se debe a que toda transición es inherentemente caótica, y, por ende, el paso hacia un orden multipolar no puede evitar estar plagado de inconsistencias. Sin embargo, yo sostengo que estas contradicciones obedecen a un diseño deliberado. Tanto el modelo trumpista como el ultraglobalista fueron manufacturados y son alimentados por la aristocracia occidental con el propósito de alternarlos y enfrentarlos entre sí, generando ventajas geoestratégicas a través de su colisión y síntesis, en el sentido dialéctico hegeliano del término.

En este marco, el ultraglobalismo representa la tesis de línea dura de las élites occidentales, mientras que el trumpismo actúa como el ‘Plan Alternativo’ de algunas facciones de esta misma oligarquía. Este plan aparece como una estrategia multidimensional que les permite a dichas élites adaptarse al rediseño multipolar, a la vez que colar tantos elementos del modelo ultraglobalista como les sea posible, sin revelar tantas contradicciones. O, en una perspectiva aún más maquiavélica: buscan sintetizar lo peor de ambos modelos —el vertical y el horizontal— para consolidar la posición de poder de las élites de Occidente ante cualquier desenlace.

Es así que, en el nuevo modelo multipolar, con macroregiones económicas encabezadas por Estados-civilización (piénsese en estas macroregiones económicas como formaciones imperiales) las élites de Occidente intentan infiltrarse y dirigir cuantas macroregiones puedan, con el objetivo de abarcar más recursos y más territorios estratégicos, siempre con la batuta del modelo unipolar oculta en la otra mano, por si acaso se presenta la oportunidad de reintroducirlo a partir de una nueva conjugación futura.” – José Luis Preciado, El papel multidimensional del trumpismo en la transición hacia un mundo multipolar. 7 de enero de 2025.

jueves, 25 de diciembre de 2025

La Doctrina Monroe en la era de la piratería


Geraldina Colotti, Sinistra in Rete

Que las maniobras agresivas de Estados Unidos en el Caribe no tenían como objetivo el narcotráfico lo confirman informes de instituciones encargadas de analizar este fenómeno global: informes de la ONU, la DEA, la Unión Europea y la Organización Mundial de Aduanas, a lo largo de varios años, revelan que Venezuela es un país irrelevante en la producción y el tráfico de drogas. Tanto es así que el gobierno bolivariano ha incautado el 70% de las mercancías que intentaban pasar por territorio venezolano, lo que representa apenas el 6% del tráfico total entre Ecuador, Colombia y Estados Unidos.

Que las intervenciones del imperialismo estadounidense en todo el mundo no obedecieron precisamente a razones humanitarias o democráticas queda evidenciado por el largo reguero de sangre que Estados Unidos ha dejado en el Sur Global. Un artículo reciente del New York Times recuerda la impresionante lista de estas agresiones a lo largo de la historia pasada y reciente, que se extiende hasta el presente, cuando resurge la idea de imponer una nueva Doctrina Monroe en América Latina y una nueva subordinación económica, financiera y militar a sus aliados.

Los recursos militares desproporcionados y los altísimos costos involucrados en estas operaciones demuestran que había enormes intereses en juego. Las declaraciones directas de Donald Trump y Marco Rubio, así como el documento sobre seguridad estadounidense, demuestran que estos intereses buscan apropiarse de los formidables recursos de Venezuela.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Kast: la «vía democrática» al pinochetismo

Con la victoria de José Antonio Kast, el pinochetismo vuelve al poder por vía electoral, articulando restauración neoliberal, autoritarismo moral y anticomunismo como respuesta a la crisis chilena

Pablo Abufom y Karina Nohales, Jacobin

El domingo 14 de diciembre, el ultraderechista José Antonio Kast se impuso con una amplia ventaja (58,2%) en la segunda vuelta presidencial frente a su contendora, la oficialista y militante del Partido Comunista, Jeannette Jara (41,8%).

El resultado se inscribe dentro de lo anticipado por las principales encuestadoras —en particular CADEM, cuya medición del 29 de noviembre proyectó con notable precisión el desenlace final—, pero también confirma una tendencia política más amplia, visible desde la primaria oficialista de junio. Como se señaló entonces: «El desafío para la candidatura de Jeannette Jara es mayúsculo en varios niveles. El primero y más relevante es transformar los 825.835 votos de la primaria en los 7 millones que se necesitarán para imponerse en la segunda vuelta presidencial, que por primera vez desde 2012 se realizará con voto obligatorio, una modalidad que, según todas las tendencias, ha favorecido a la derecha.»

Por su parte, tras la primera vuelta presidencial señalábamos que «los resultados electorales del domingo 16 de noviembre muestran con nitidez la magnitud de la victoria de la derecha. En la elección presidencial, ese bloque alcanzó el 50,3% de los votos, distribuidos entre José Antonio Kast (23,9%, Partido Republicano), Johannes Kaiser (13,9%, Partido Nacional Libertario) y Evelyn Matthei (12,5%, Chile Vamos)».

Con una participación del 85% del padrón, Jeannette Jara incrementó su caudal electoral entre la primera y la segunda vuelta en alrededor de un millón setecientos mil votos. Sin embargo, ese crecimiento resultó claramente insuficiente frente al avance de Kast, que sumó más de cuatro millones de nuevos votantes y se impuso en la totalidad de las regiones del país, sin excepción.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Donald Trump descubrió América

La centralidad sin precedentes de América latina en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU remata en la exaltación de la Doctrina Monroe y su “Corolario de Trump”

Atilio Borón, La Haine

Días atrás se dio a conocer la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) propuesta por Trump para su actual administración. Es evidente que en este mandato las prioridades de la Casa Blanca han sufrido una mutación fundamental, a tono con los enormes desafíos que plantea el inocultable declive del poderío de EEUU en la economía y la política internacionales y la irreversible consolidación de un sistema internacional multipolar.

Esto se comprueba muy fácilmente con sólo comparar la actual con las anteriores ediciones de la NSS en las cuales América latina y el Caribe -invisibilizadas tras la anodina expresión de “Hemisferio Occidental”- ocupaban el último lugar en las prioridades del imperio y apenas si eran mencionadas una o dos veces a lo largo del texto. Hoy los países de Nuestra América sobresalen en la nueva “hoja de ruta” diplomática como la región más importante del planeta para Washington.

Esto es algo que el autor de esta nota venía afirmando desde hace mucho tiempo cuestionando las declaraciones y documentos procedentes de Washington que sistemáticamente subestimaban la enorme importancia de esta parte del mundo pese a ser un emporio de recursos naturales de todo tipo. El discurso desdeñoso, y por momentos racista, de los portavoces del imperio establecía este orden de prioridades en la agenda de la política exterior estadounidense, con alguna que otra ocasional variante en el vértice de la escala según las turbulencias del momento.

Mercenarios del imperio


Jorge Majfud, Página 12

La creación del personaje MCM (María Corina Machado) no es muy diferente al resto de los líderes promovidos por Washington y la CIA por generaciones. No es muy diferente a los personajes creados con el mismo propósito solo en Venezuela, desde Pérez Jiménez hasta Juan Guaidó, por años referido por los países imperiales como “el presidente de Venezuela”, exactamente como es anunciada Machado ahora. El perfil clásico es: un mártir de la libertad siendo perseguido por un dictador desobediente en un país con importantes recursos naturales.

Luego de apoyar el golpe de Estado de 2002 contra un presidente democráticamente electo, luego de promover y solicitar por décadas intervenciones extranjeras de todo tipo en su país... ¿Cuántos días estuvo presa la pobre Corina Machado? Menos que el mismo presidente Chávez en 2002. Ni un día, de hecho. Por menos de eso, en Estados Unidos habría sido detenida por los enmascarados o por algún agente federal y le habrían puesto una rodilla en la cabeza contra el suelo. Todo en nombre de la libertad y de la seguridad nacional.

Pero Corina Machado ha estado tan vigilada por el régimen, que pudo dar entrevistas y participar de conferencias internacionales en Miami llamando a una invasión a su país. ¿El régimen no interceptaba sus comunicaciones? En las dictaduras fascistas, planeadas por la CIA y sostenidas por los miles de millones de Washington hasta no hace mucho, por el solo hecho de tener un libro prohibido en su cocina, a Machado la hubiesen secuestrado, violado y torturado según las técnicas de la School of the Americas. Luego hubiese terminado en el fondo del mar o diluida en cal viva. Esas mismas dictaduras fascistas ahora despiertan la nostalgia de los seguidores latinoamericanos de su klan, el Conservative Political Action Conference, CPAC. Por no recordar el centro de tortura en Guantánamo, las decenas de cárceles secretas de la CIA alrededor del mundo o las violaciones en las cárceles israelíes de miles de palestinos, muchos de ellos menores, que la Nobel de la Paz venera.

jueves, 4 de diciembre de 2025

La marea furiosa de la extrema derecha latinoamericana

La izquierda tendrá que ser audaz y articular un nuevo futuro, pero tendrá que ser uno que surja de su propia historia de luchas y de construcción del socialismo.
Ilustración: Alejandra Svriz


Vijay Prashad, Observatorio de Trabajadores

La extrema derecha en América Latina está enojada. Jair Bolsonaro, de Brasil, y Javier Milei, de Argentina, siempre parecen furiosos y siempre hablan en voz alta y de forma agresiva. La testosterona se les sale por los poros, un sudor tóxico que se ha extendido por toda la región.

Sería fácil decir que se trata del impacto del neofascismo característico de Donald Trump, pero no es cierto. La extrema derecha tiene raíces mucho más profundas, vinculadas a la defensa de las familias oligárquicas que tienen sus orígenes en la época colonial en los virreinatos, desde Nueva España hasta Río de la Plata.

Sin duda, estos hombres y mujeres de extrema derecha se inspiran en la agresividad de Trump y en la entrada de Marco Rubio, un furioso defensor de la extrema derecha en América Latina, al cargo de secretario de Estado de los Estados Unidos. Esta inspiración y este apoyo son importantes, pero no son la razón del regreso de la extrema derecha, una marea de ira que ha ido creciendo en toda América Latina.

A primera vista, parece que la extrema derecha ha sufrido algunas derrotas. Jair Bolsonaro está en prisión por un largo tiempo debido a su papel en el fallido golpe de Estado del 8 de enero de 2023 (inspirado en el propio intento fallido de golpe de Estado de Trump el 6 de enero de 2021). En la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, obtuvo la mayoría de los votos y liderará el bloque de centroizquierda en la segunda vuelta (14 de diciembre).

sábado, 29 de noviembre de 2025

¿Por qué se pudo arrestar a Bolsonaro?

La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factoores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen

Valerio Arcary, Jacobin

1.

Pero, sobre todo, ¿qué tiene de particular el desenlace que culminara en el arresto de Jair Bolsonaro y sus generales? Cabe aducir al menos tres razones para considerar inusual el encarcelamiento de Bolsonaro:

a) En primer lugar, desde los años treinta hasta la época de la última dictadura, la norma que históricamente ha prevalecido ha sido la impunidad de las acciones criminales golpistas, siempre que sus protagonistas ocuparan posiciones de poder, especialmente en las Fuerzas Armadas.

La detención preventiva de Bolsonaro, debido a la infracción de las reglas que rigen el uso de la tobillera electrónica y al riesgo de fuga, es otro episodio insólito en ese largo proceso de investigación y condena de los máximos líderes de la corriente neofascista brasileña. Al mismo tiempo, no deja de ser sorprendente, pues se adelantó sólo por unos pocos días a lo que parecía inminente y confirmaba la inestabilidad psicológica de Bolsonaro.

b) En segundo lugar, la detención de Bolsonaro se produce en un contexto de tensiones políticas e institucionales y todavía preñado de riesgos, por cuanto la extrema derecha sigue detentando escaños en el Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados, mantiene una considerable influencia entre los gobernadores estatales, sobre todo en el triángulo estratégico de São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, cuenta con el apoyo de la agroindustria y, lo que es igual de importante, goza de simpatías en el seno de las Fuerzas Armadas y de la Policía, además de que el bolsonarismo tiene el poder de definir quién será el candidato de la oposición contra la reelección de Lula.

domingo, 23 de noviembre de 2025

La larga deriva autoritaria del capitalismo liberal

No es posible establecer una simple oposición entre el orden de libre mercado de principios del siglo XIX y el estado neoliberal, presuntamente más violento, de finales del siglo XX y principios del XXI. Los proyectos coercitivos y las visiones autoritarias están presentes en ambos.

Corey Robin, Jacobin

En dos años se cumplirá el quincuagésimo aniversario de la publicación de Las pasiones y los intereses: argumentos políticos en favor del capitalismo previos a su triunfo, de Albert Hirschman. Algunos de ustedes quizá conozcan a Hirschman por ser uno de los personajes principales de la serie Transatlantic, una producción de Netflix de calidad mediocre que narra los esfuerzos de Hirschman y otros por rescatar a intelectuales judíos europeos de los nazis en Francia. Si eres politólogo o sociólogo, quizá lo conozcas por su libro Salida, voz y lealtad. Si eres teórico, quizá por La retórica de la reacción. Si eres economista o latinoamericanista, tal vez conozcas su trabajo en economía del desarrollo.

Pero, para mí, Hirschman siempre será el autor de Las pasiones y los intereses. Su tesis principal es que los escritores de la Edad Moderna, desde Maquiavelo hasta David Hume, veían en la idea de los intereses —entendidos inicialmente como una forma razonada de pasión, y más tarde como una búsqueda estrictamente económica del dinero y el bienestar material— un contrapunto a las formas peligrosas de pasión política: la gloria, el heroísmo, la virtud y el civismo excesivo. Es un pequeño y maravilloso libro, que en muchos sentidos ha inspirado algunos de los contraargumentos que planteo en mi trabajo King Capital.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Chile: Del ocaso progresista al avance reaccionario

La primera vuelta confirma el desplazamiento del electorado hacia posiciones de derecha —con Kast consolidado como líder del bloque— en un contexto regional marcado por la expansión de fuerzas reaccionarias

El artículo a continuación forma parte de la serie Situación latinoamericana y elecciones Argentina 2025, una colaboración entre Revista Jacobin y la Fundación Rosa Luxemburgo.

Karina Nohales y Pablo Abufom Silva, Jacobin

Todo indica que Chile será gobernado los próximos cuatro años por una coalición de partidos de derecha, encabezada por una de sus fracciones más extremas, con José Antonio Kast a la cabeza. Esa derecha —el pinochetismo— existe hace décadas en el país, pero por primera vez llegaría al gobierno por la vía electoral, con apoyo de sectores populares y en un contexto internacional marcado por el avance global de fuerzas de extrema derecha.

Los resultados electorales del domingo 16 de noviembre muestran con nitidez la magnitud de la victoria de la derecha. En la elección presidencial, el bloque alcanza un 50,3% de los votos, distribuidos entre José Antonio Kast (23,9%, Partido Republicano), Johannes Kaiser (13,9%, Partido Nacional Libertario) y Evelyn Matthei (12,5%, Chile Vamos).

Al mismo tiempo, la derecha se consolida como mayoría en el Congreso. De los 155 escaños de la Cámara de Diputados y Diputadas, el sector ya alineado en torno a Kast obtiene 76, frente a los 64 que suman la izquierda y la centroizquierda. En el Senado, el bloque alcanza la mitad de los escaños.

Si se incorpora el dato de que el Partido de la Gente (PDG) obtuvo 14 bancas en la Cámara, todo indica que la derecha en el gobierno podrá articular una mayoría parlamentaria capaz de llegar incluso a los 4/7 necesarios para promover reformas constitucionales.

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