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martes, 15 de septiembre de 2026

En la era de los BRICS: de Nueva Delhi al futuro

Es hora de proclamar: bienvenidos a la era de los BRICS. La multipolaridad es el futuro

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Dando forma al futuro a través de la geopolítica

La XVIII Cumbre de los BRICS concluyó en Nueva Delhi el 13 de septiembre de 2026 con un documento de 140 párrafos. Quienes busquen noticias sensacionalistas encontrarán poco: no se anunció una moneda común, ni una alianza militar, ni una ruptura formal con el orden liderado por Washington. Sin embargo, quienes lo lean como un documento se darán cuenta de que tienen ante sí algo más singular que una noticia: una lección de gramática.

La Declaración de Nueva Delhi no recoge tanto las acciones de los BRICS como la forma en que han optado por describir el mundo; y la descripción siempre precede a la acción. En este sentido, conviene, en primer lugar, retomar el vocabulario de la geopolítica clásica, que no ofrece un marco para aplicar desde fuera, sino, más útilmente, los conceptos que los redactores del texto parecen haber interiorizado ya.

La premisa útil es que la geopolítica no estudia principalmente la relación entre el Estado y el espacio, como sostenía Kjellén, sino más bien la relación entre la sociedad y la civilización y un espacio percibido como cualitativo. El espacio no es el plano cartesiano homogéneo de la física moderna, donde cada punto es equivalente a cualquier otro; está cargado de significado, orientado y habitado por la memoria. Cada civilización aporta su propia inteligencia colectiva al mapa —su propia interpretación del mundo— y las formas políticas se derivan de esa interpretación. Si esto es cierto, entonces un documento diplomático debe examinarse primero a la luz de una pregunta simple: ¿desde qué posición en el espacio habla? ¿Quién se imagina ser y a quién imagina ante sí?

La respuesta, en Nueva Delhi, es clara: la declaración habla desde la tierra y habla contra el mar, no en estos términos exactos, que permanecen implícitos, sino con una coherencia que se hace evidente línea por línea.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El presidente finlandés hace unos comentarios sorprendentemente francos sobre Rusia

Argumentó que no se trata de un complot para poner a prueba la determinación de la OTAN, que su capacidad de resistencia ante inmensas dificultades "nunca debe subestimarse", sugirió que el conflicto terminará sin que Ucrania recupere sus territorios perdidos, elogió al jefe de la CIA por visitar Rusia y pidió que "alguien en Europa" hiciera lo mismo
Alexander Stubb

Andrew Korybko, Zero Hedge

El presidente finlandés, Alexander Stubb, se desmarcó de la tendencia alarmista sobre Rusia en su entrevista con Bild. En lugar de afirmar que Rusia está conspirando para poner a prueba la determinación de la OTAN, como informaron los medios estadounidenses que fue el motivo de la reciente visita sorpresa del director de la CIA a Moscú, describió tales rumores como parte de la "guerra de información" rusa contra Europa. Stubb insistió en que su inteligencia no indica tales planes y argumentó que, en cualquier caso, Rusia no atacaría al bloque militar más poderoso del mundo. También señaló la improbabilidad de que Rusia “movilice repentinamente” fuerzas para un conflicto en dos frentes con Ucrania y la OTAN, aunque sigue creyendo que se producirá una movilización dirigida hacia Ucrania este otoño, a pesar de que el presidente de Rusia Unida, Dmitry Medvedev, negara recientemente que fuera necesaria. Otro de los puntos sorprendentemente sólidos que Stubb expuso sobre Rusia tuvo que ver con su capacidad de resistencia ante enormes adversidades, y advirtió que sus adversarios “nunca deberían subestimarla”.

lunes, 31 de agosto de 2026

Tras 35 años de dependencia, Ucrania ha sido destruida y convertida en un títere de Occidente

Ucrania no es una llama. Es una cáscara consumida que las potencias occidentales han incendiado y que eventualmente desecharán cuando sus sórdidos juegos hayan terminado

Editorial Strategic Culture

Los actos del “Día de la Independencia” celebrados esta semana en Kiev fueron un auténtico espectáculo del absurdo. La conmemoración se basó en mentiras grotescas y propaganda. La verdad es que su pueblo ha sido brutalmente oprimido por élites corruptas, bajo la influencia de las ambiciones imperiales occidentales, que nada tienen que ver con la independencia, la soberanía o la democracia.

El lunes 24 de agosto, funcionarios europeos se reunieron en la capital ucraniana para conmemorar el 35 aniversario de la declaración de independencia del país como Estado, en medio del colapso de la Unión Soviética en 1991.

La triste realidad es que no hay nada que celebrar, a pesar de los manidos intentos de presentar el evento como algo positivo y significativo. La terrible verdad es que un país y su gente han sido destruidos deliberadamente al enfrentarlos a una nación hermana como Rusia.

Resulta sorprendente, y revelador, que la asistencia de dignatarios extranjeros a Kiev esta semana fuera tan escasa, lo que desmiente los débiles intentos de dotar a la fecha de pompa y ceremonia.

El acto resultó vacío y pareció un mero trámite, carente de sustancia y credibilidad. Según se informó, no había ningún funcionario estadounidense representando a la administración Trump y los asistentes europeos eran de segunda categoría. El representante de mayor rango de la UE era el presidente del Consejo Europeo, António Costa (¿Antonio quién?). Estuvieron ausentes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. Emmanuel Macron, de Francia, y Friedrich Merz, de Alemania, tampoco se presentaron. Estas figuras políticas suelen visitar Kiev para expresar su solidaridad. Su ausencia en una ocasión supuestamente tan trascendental sugiere cierto derrotismo respecto a Ucrania como instrumento contra Rusia.

domingo, 30 de agosto de 2026

Ratcliffe: mensajes y amenazas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La visita de John Ratfliffe, director de la CIA a Moscú, ha descolocado a medios y analistas, que continúan especulando sobre el motivo del viaje, las reuniones que se produjeron y los mensajes que quería enviar Estados Unidos a la Federación Rusa en este momento de máxima tensión en el frente y, sobre todo, en la retaguardia. En este contexto, cualquier contacto entre las partes implicadas en la guerra provoca grandes titulares, especialmente si se trata de algo que no se había producido en casi cinco años. Precisamente por ese precedente, la reunión de Bill Burns, entonces director de la CIA, con Vladimir Putin, los medios se han lanzado por la vía más alarmista. Durante dos días, los grandes medios vieron un paralelismo que aplicaron al momento actual.

En el otoño de 2021, cuando ya estaba en marcha la movilización de recursos para la invasión de Ucrania, Burns acudió al Kremlin para advertir a Rusia de que Estados Unidos era consciente de los movimientos y para exigir a Moscú que cancelara los planes de guerra. Es probable que el enviado estadounidense planteara también algunas de las consecuencias económicas y sanciones que se producirían en caso de intervención militar. En aquel momento, Rusia había planteado una negociación Moscú-Occidente para determinar el papel de la OTAN y el lugar que en ese pacto de no agresión tendría Ucrania. Aunque los poderes occidentales prefieran no recordar aquel momento, las peticiones de máximos con las que Rusia quería abrir las negociaciones habrían podido llevar a garantizar la neutralidad de Ucrania. En aquel momento, la guerra rusoucraniana podría haberse evitado por medio de un acuerdo de seguridad a nivel europeo y el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, que habrían resuelto el conflicto de Donbass, al menos en su fase militar. Sin embargo, pese a la certeza de que la alternativa a negociar era la guerra, no hubo ningún tipo de diplomacia y Estados Unidos simplemente rechazó los términos rusos sin que siquiera se produjera una reunión.

sábado, 22 de agosto de 2026

Del thriller al drama judicial


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Pocas figuras de fama internacional se han manifestado a favor de Ucrania con el fervor que lo ha hecho estos años Sean Penn. El actor, que llegó a regalar una estatuilla de Oscar a Volodymyr Zelensky, ha vuelto a mostrar esta semana su fanatismo belicista. “La guerra en Ucrania podría haber terminado en una semana si Estados Unidos hubiera aportado defensa aérea, capacidades de largo alcance, etc. Y todos los ucranianos necesitan salvar a sus bebés, a sus hijos e hijas, que también quieren vivir. Ellos son nosotros y les estamos fallando. Esto aumenta la probabilidad de que se produzcan grandes guerras. Si dejamos que Ucrania caiga, nos veremos envueltos en ello. Todo es posible”, afirmó, adhiriéndose a la versión más simplista e infantil de la guerra. “Al principio, mucha gente me criticó por lo de Ucrania, diciendo: «Si la situación se agrava, los rusos van a utilizar un arma nuclear». Eso es posible en cualquier momento, basta con que haya armas nucleares sin control, por no hablar de que lo haga un Estado, o de que Pakistán venda algo a alguien”, añadió para incluir una versión de la conspiración nuclear que tanto gusta a Donald Trump y para finalmente sentenciar que “estoy aquí, en los Estados Unidos de América. Y me encanta, me encanta el sueño que representa. Pero, la verdad, nos estamos cagando encima”.

Es probable que no hayan sido sus grandes conocimientos sobre la realidad de la guerra sino su militancia proucraniana lo que ha dado al actor estadounidense un papel en un thriller que actualmente se rueda en Croacia y que tiene como telón de fondo el conflicto rusoucraniano. Como se congratuló esta semana United 24 -que se presenta como una “iniciativa del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky” y se define como “la principal plataforma para recaudar donaciones caritativas de apoyo a Ucrania”-, “Adrien Brody y Sean Penn protagonizan un nuevo thriller político sobre el sabotaje del Nord Stream. El rodaje de Snake Island, dirigida por Doug Liman, está teniendo lugar actualmente en Zagreb”.

Las tres oportunidades perdidas del Norte Global

De Roosevelt a Gorbachov, pasando por Kennedy y Jrushov
Mijaíl Gorbachov durante una visita a Washington en 1992


Rafael Poch de Feliu, Contexto y Acción

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el norte global tuvo tres oportunidades para atajar la proliferación de los medios de destrucción masivos y salir de la prehistoria. Se trata de algo completamente actual y candente. Un acuerdo en aquella materia habría sentado un precedente fundamental para lo que ahora necesitamos: la ineludible concertación internacional, particularmente entre Estados Unidos y China, para atajar la crisis global del capitalismo antropocénico, que nos lleva a la catástrofe. Así que queda claro que lo que sigue es mucho más que un mero recordatorio histórico.

La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba, cuando los científicos implicados en la primera prueba atómica de julio de 1945 iniciaron un debate sobre las consecuencias: si aquello contribuiría a acabar con la guerra o si por el contrario iniciaría una carrera armamentística con el riesgo de destruir la civilización. Truman llegó al poder en medio de ese debate. Era un hombre no preparado intelectual y emocionalmente para la comprensión del asunto. (Stalin lo definió como “un tendero”). Su secretario de Estado, James Byrnes, le llevó de la mano hacia Hiroshima.

El secretario de guerra de Franklin D. Roosevelt, Henry Stimson, era hombre de otra factura, como el recién fallecido Roosevelt. Stimson y Byrnes se disputaron el criterio de Truman en una sesión con Truman realizada el 12 de septiembre en la Casa Blanca (la bomba se había lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto). Stimson mantenía la línea de Roosevelt de prolongar la cooperación de guerra con la URSS después de la guerra, lo que pasaba por iniciar una cooperación con Moscú en esa materia. La bomba nuclear, decía, “no es solo un arma letal, sino el primer paso en un nuevo control humano sobre fuerzas de la naturaleza demasiado revolucionarias y peligrosas como para tratarlas con los viejos conceptos”. Stimson subrayaba el horizonte de “un acuerdo internacional sobre el control de esas fuerzas” y apelaba a una “responsabilidad moral”. Nueve días después dejó el cargo.

jueves, 20 de agosto de 2026

Kallas, Johnson y la beligerancia europea

Boris Johnson y Kaja Kallas

Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Las sanciones de la UE ya le han costado muy caro a Rusia, privando a su maquinaria bélica de más de un billón de euros, y para este otoño voy a presentar la lista de sanciones de mayor alcance desde el inicio de la guerra”, afirmó ayer Kaja Kallas, anticipando que la Unión Europea considera útil continuar por el camino elegido para tratar de destruir la economía rusa y obligar a Moscú a regresar a la mesa de negociación, esa que Bruselas nunca le ha ofrecido y que ha tratado de evitar a la espera de una mejor posición militar con la que Ucrania pueda evitar tener que negociar y sustituir el diálogo por la imposición. La UE nunca vio con buenos ojos los acuerdos de Minsk, una iniciativa de Angela Merkel que contó con Francia como socio para dar un aspecto europeo a un proyecto propio de una de las pocas personas que quiso detener la guerra de Donbass para poder regresar al statu quo anterior a la imposición de las primeras sanciones. La lógica alemana era evitar la ruptura continental o una escalada en la guerra de sanciones que implicara vetar el sector energético ruso, una forma de medidas coercitivas que no solo están dirigidas contra Moscú, sino también contra Berlín.

Ni el fracaso de Minsk ni la escalada bélica anterior a la invasión rusa de Ucrania parecieron preocupar a la UE, que ni siquiera se molestó en aparentar trabajo diplomático para evitar la guerra. Lo mismo ocurrió durante las conversaciones de Estambul, en las que no hubo ningún tipo de aliento europeo en favor de la diplomacia ni se derramaron lágrimas de preocupación cuando se consumó la ruptura que condenaba a los dos países a una guerra cada vez más dura y con consecuencias más graves para la población civil, especialmente en aquellas zonas más cercanas al frente, donde el peligro es constante. Y desde el inicio de las conversaciones de Estados Unidos con Ucrania y Rusia en busca de una hoja de ruta sobre la que resolver el conflicto entre los dos países, la UE no ha dejado de poner palos en la rueda mientras fingía una sonrisa con la que poner buena cara ante el peligro de enfrentarse al escenario más temido: tener que readmitir a Rusia como un país más en las relaciones internacionales de Occidente.

miércoles, 19 de agosto de 2026

La guerra ultranacionalista de Ucrania contra la historia

Un nuevo estudio advierte que el creciente sistema de leyes de memoria histórica de Ucrania ha convertido las narrativas históricas en una herramienta de aplicación de la ley por parte del Estado, profundizando las restricciones al discurso público e intensificando los esfuerzos por moldear la identidad nacional en medio del conflicto con Rusia

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

En las últimas dos décadas, los ultranacionalistas ucranianos de línea dura han librado una guerra cada vez más intensa contra la historia, tanto en el país como en el extranjero, con consecuencias dramáticas que han transformado el mundo. Dentro del propio país, un aparato legal sumamente represivo impone cada vez con mayor frecuencia narrativas peligrosamente sesgadas del pasado reciente y lejano de Kiev, con penas penales excesivas incluso para quienes infringen la ley involuntariamente. Esta batalla, descaradamente politizada, se ha intensificado enormemente desde el estallido del conflicto indirecto en Ucrania. A pesar de la oposición generalizada, la agresiva ofensiva ultranacionalista de Kiev contra la historia no hace más que aumentar.

Estas son las graves conclusiones de un extraordinario artículo del académico ucraniano Georgiy Kasianov, titulado «Disciplinar y castigar»: Un giro punitivo en la política de la memoria en Ucrania, 2006-2025 . Como señala el autor, la instrumentalización del derecho al servicio de la política de la memoria es común en Europa Central y Oriental. Al menos nueve países de la región cuentan con legislación que prohíbe la exhibición pública de símbolos comunistas y nazis, lo que sustenta los esfuerzos ultranacionalistas locales —apoyados con entusiasmo por la UE— para equiparar perversamente ambas ideologías, presentándolas como totalitarismos comparables.

Además, en muchos casos —especialmente en los países bálticos— estas leyes forman parte de ecosistemas culturales y jurídicos más amplios que glorifican a los colaboradores nazis y a los perpetradores del Holocausto como héroes de la libertad, al tiempo que limitan estrictamente el discurso sobre la Segunda Guerra Mundial para ocultar la culpabilidad local por crímenes atroces. Así, escribe Kasianov, el «modelo punitivo de política de la memoria» de Ucrania se inscribe en «un patrón poscomunista más amplio de narrativas históricas impuestas por el Estado». Sin embargo, «por su severidad, selectividad e instrumentalización ideológica y burocrática», la guerra de Kiev contra la historia «representa un caso particularmente radical y revelador».

sábado, 8 de agosto de 2026

La guerra de Trump contra Irán: una tormenta perfecta para Europa y la economía mundial


Gianandrea Gaiani, Analisi Difesa

"Estamos hablando con ellos [los iraníes] ahora mismo. Creo que se lo están tomando cada vez más en serio. Quizás por la razón obvia. Creo que se lo están tomando tan en serio como nunca antes. Pero eso no significa que vayamos a llegar a un acuerdo”, dijo Donald Trump el 23 de julio, recalcando que “tenemos que hacer esto bien”. Irán era “un problema que se ha ido, que desaparece cada día. Eran los matones de Oriente Medio. De ahora en adelante, ya no serán esos matones”.

Trump también anunció que los fondos iraníes congelados en Estados Unidos se utilizarán ahora para indemnizar a los buques dañados en el Golfo. "De ahora en adelante, todos los daños a buques, cargamentos o cualquier cosa relacionada con ellos se pagarán con dinero iraní que Estados Unidos tenga en su poder y bajo su control", escribió el presidente estadounidense en Truth.

El presidente estadounidense aclaró que aún no había tomado una decisión con respecto a "un ataque más masivo", ya que el nuevo estallido de guerra entre Estados Unidos e Irán ha llegado a su decimoquinto día, más largo que la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025, pero todavía lejos de la guerra de 40 días que la primavera pasada enfrentó al eje Estados Unidos-Israel contra Irán.

La posición iraní

Los objetivos de Washington siguen sin estar claros, mientras que el deseo de Irán de que se respete su estatus de potencia regional es evidente, sin duda evidente a partir de los éxitos militares logrados contra sus adversarios y de los puntos del acuerdo que hasta ahora han quedado en letra muerta.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, advirtió ayer que cualquier continuación de las operaciones militares estadounidenses contra Irán solo aumentaría el coste político para el presidente Donald Trump en su intento por llegar a un acuerdo con Teherán.

“Hay personas corruptas dentro de la administración estadounidense que están haciendo caso omiso de la realidad”, escribió Araghchi en un mensaje publicado en X. “La agresión sin sentido que defienden solo hará que el Presidente de los Estados Unidos pague un precio aún mayor por el acuerdo que está tratando de alcanzar”.

viernes, 7 de agosto de 2026

La guerra de la percepción: la guerra de información y la guerra cognitiva de Occidente contra Rusia

Desde el centro de la OTAN en Riga hasta los «deepfakes», la percepción es el nuevo campo de batalla. Pero las balas siguen decidiendo el resultado, y Rusia no está perdiendo

Lorenzo Maria Pacini, Strategic Culture

El centro de gravedad del conflicto y el paradigma occidental

En los conflictos del último cuarto de siglo, la dimensión de la información ha dejado de ser un mero complemento de la acción militar para convertirse en un escenario por derecho propio. Esta formulación no es nueva: ya en 1998, Vladimir Slipchenko sostenía que la información se estaba convirtiendo en «un arma del mismo tipo que los misiles, las bombas y los torpedos», y que una nueva forma de guerra había sustituido al combate armado como factor decisivo para alcanzar los objetivos político-militares.

Lo que ha cambiado no es el principio en sí mismo, sino más bien la infraestructura que lo hace operativo: la conectividad masiva, la mediación algorítmica de la atención y la disponibilidad de herramientas generativas han reducido los costes y multiplicado el alcance de las operaciones dirigidas a la percepción. Sin embargo, definir el dominio cognitivo como un «nuevo» espacio de competencia estratégica requiere una aclaración, ya que el término puede resultar engañoso. La contienda por las opiniones, las lealtades y la voluntad de luchar siempre ha acompañado a la guerra; Tucídides la registró en los discursos que precedían a las decisiones de las asambleas.

La novedad contemporánea radica en tres elementos interrelacionados: la capacidad técnica para llegar directamente a los ciudadanos a escala industrial, eludiendo a los intermediarios institucionales; la fusión de las operaciones de inteligencia, cibernéticas y psicológicas en un continuo sin fisuras; y la aparición de un vocabulario doctrinal —«guerra cognitiva», «confrontación informativa», «control reflexivo»— que busca teorizar esta contienda como una función militar por derecho propio.

viernes, 24 de julio de 2026

El plan de Kaja Kallas para llevar a Europa a la guerra con Rusia y China


Alessandro Bartoloni, l'AntiDiplomatico

El ascenso y la agenda de Kaja Kallas

Kaja Kallas, una exabogada estonia especializada en derecho de la competencia y nuevas tecnologías, ha ascendido en pocos años desde liderar una nación de 1,3 millones de habitantes hasta la cúspide de la política exterior de la Unión Europea, convirtiéndose en Alta Representante para Asuntos Exteriores a partir de diciembre de 2024. Su visión del mundo está marcada por una historia familiar asolada por la represión soviética —su madre fue deportada a Siberia cuando aún era un bebé— y, por esta razón, Kallas ve a la Rusia actual como la heredera directa de ese "mal absoluto". Como Primera Ministra de Estonia (2021-2024), se ganó la reputación de ser una de las halconas antirrusas más intransigentes de Europa, apoyando firmemente la ayuda militar a Ucrania y abogando por una línea dura hacia Moscú y, cada vez más, hacia Pekín. Al asumir el cargo de diplomática de la UE, Kallas prometió aplicar la misma determinación a nivel continental, describiendo la resistencia de Ucrania como una batalla de civilizaciones que definirá los principios de seguridad de Europa durante las próximas décadas.

Cabe recordar que ni Kallas ni von der Leyen fueron elegidos directamente por los votantes europeos para sus cargos actuales, pero ambos han utilizado los mecanismos institucionales de la Unión para acelerar la militarización del continente. Von der Leyen impulsó la narrativa de una nueva "era de rearme" y presentó planes de defensa colosales (el paquete "ReArm Europe" para movilizar hasta 800.000 millones de euros), mientras que Kallas firmó conjuntamente un Libro Blanco sobre la preparación de la defensa de la UE que abogaba por cinco años de rearme para hacer frente a Rusia. Entre las iniciativas concretas se incluyen el nuevo Programa Europeo de Inversión en Defensa (PEID, un fondo conjunto de adquisiciones dotado inicialmente con 1.500 millones de euros), planes acelerados de producción de municiones (como el ASAP) y un Fondo de Asistencia anual de 5.000 millones de euros para Ucrania, financiado extrapresupuestariamente a través del Fondo Europeo para la Paz.

jueves, 23 de julio de 2026

¿Anchorage como Minsk?

Casi un año después de que Trump y Putin se reunieran en Alaska, la desilusión está creciendo en Moscú. Según Lavrov, Rusia fue engañada como lo fue con los acuerdos de Minsk

Roberto Iannuzzi, Sinistra in Rete

En la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el presidente estadounidense Donald Trump tuvo palabras inusualmente cálidas para su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.

El residente de la Casa Blanca expresó su apoyo a los ataques ucranianos de largo alcance en suelo ruso, diciendo que “es una escalada, pero también es una escalada que podría ayudar a concluir” el conflicto.

El encuentro amistoso entre los dos presidentes pareció contrastar marcadamente con la “discusión en el estudio ovalado” que estalló entre ambos a principios de 2025, cuando Trump había inaugurado recientemente su segundo mandato.

La postura abiertamente proucraniana del líder estadounidense marca el fracaso de los esfuerzos diplomáticos iniciados por la reunión de Trump con el presidente ruso Vladimir Putin en Anchorage, Alaska, en agosto de 2025.

Estos esfuerzos, encaminados a alcanzar una solución negociada al conflicto, se encontraron con una fuerte oposición de Kiev y de los países europeos, así como de representantes republicanos y demócratas del Congreso estadounidense.

Lavrov y la comparación con Minsk

Hace unas semanas, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo que no quería “ni siquiera pensar que Alaska, al igual que las acciones de los europeos, estuviera diseñada para ganar tiempo para rearmar al régimen de Kiev. […]Pero en realidad así fue exactamente como fueron las cosas”.

Hablando de “las acciones de los europeos”, Lavrov se refería a las declaraciones hechas por la ex canciller alemana Angela Merkel en una entrevista de 2022, según las cuales los acuerdos de Minsk eran una estratagema para permitir que Ucrania se rearmara.

miércoles, 22 de julio de 2026

El ‘ejército de esclavos’ de Ucrania se vende al mejor postor

A pesar de toda la fanfarronería ucraniana en la cumbre de la OTAN, muchos miembros europeos de la OTAN, uno tras otro, están declarando que han llegado al límite de sus capacidades para proporcionar asistencia militar.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

La atención política en Ucrania durante el mes de julio se centró principalmente en la cumbre de la OTAN, que tuvo lugar en Ankara, Turquía, los días 7 y 8 de julio. El régimen gobernante de Ucrania y los capitalistas adinerados esperaban que la reunión les proporcionara aún más dinero y armas.

En vísperas de la cumbre, el régimen de Kiev intentó impresionar al presidente estadounidense Donald Trump con una demostración de ataques militares contra refinerías de petróleo, centrales eléctricas y camiones cisterna en Rusia. El objetivo era reafirmar que Kiev aún conservaba cierta influencia, argumentando que la presión para poner fin a la guerra debía dirigirse no contra ellos, sino contra el gobierno de Moscú.

Los líderes europeos presionaron a Zelensky para que adoptara esa postura durante la reunión de líderes del G7 en Francia a mediados de junio. Todos ellos luchan por mantener el apoyo interno a su impopular guerra indirecta en Ucrania, según informó el New York Post el 7 de julio. El informe cita a varias figuras del régimen ucraniano que instan a Trump y a los líderes europeos a considerar a Ucrania como un activo estratégico en lugar de una carga.

La escalada bélica de Trump y Zelensky en busca de la "paz"

Ucrania no es miembro de la OTAN. Es más, varios líderes occidentales, incluido Donald Trump, han reconocido que Ucrania no cumple con los requisitos de la OTAN para ser miembro. Pero eso no impide que el líder del régimen, Volodímir Zelenski, actúe según el dilema descrito en un antiguo proverbio ruso: «Lo echas por la puerta y vuelve a entrar por la ventana».

Zelensky no fue invitado a la reunión de líderes de la OTAN, pero sí fue invitado a la cena oficial y participó en una foto de grupo.

miércoles, 8 de julio de 2026

“Europa ha hecho un pacto de suicidio y ha decidido morir”...

La UE declara que apoya a Ucrania porque ha sido invadida y debe defenderse la democracia. Pero el régimen de Ucrania son neonazis
Stanislav Krapivnik y Glenn Diesen

Stanislav Krapivnik, La Haine

"Alemania es un caso increíble. Comenzaron dos guerras mundiales. Perdieron ambas. Y ahora quieren ir a la guerra contra Rusia, que destruiría completamente a Alemania si hay una guerra. Es incomprensible. Los líderes alemanes se han vuelto dementes. No aprenden de la historia", dice el analista de temas de seguridad Stanislav Krapivnik, quien fue comandante en las fuerzas armadas de EEUU. "Ustedes creen que EEUU va a ir a la guerra con un poder nuclear como Rusia? El que piense eso es un verdadero ignorante o su coeficiente intelectual no da para más.

EEUU jamás ira a una guerra directa contra Rusia igual que Rusia jamás ira a una guerra directa con EEUU porque entienden que eso sería el fin de ambos países. Sin embargo, los actuales líderes de la Unión Europea parecen empeñados en destruir Europa", añade.

"Una cosa es que apoyen a Ucrania en territorio de Ucrania y otra es que den a Ucrania misiles de largo alcance que golpean dentro de Rusia. ¿Pero es que se han vuelto completamente locos? Como vas a atacar el territorio de un país que tiene casi siete mil cabezas nucleares y que podría convertir en polvo cósmico a toda Europa en quince minutos?", se pregunta. "Realmente se me escapa el tema. No entiendo como los líderes de la UE pueden ser tan estúpidos e irresponsables", asevera.

"Ustedes saben que EEUU invadió varias veces México. Ustedes se imaginan que la UE estuviera financiando a México tras una invasión y que le diera misiles de largo alcance que llegaran a Washington? Se imaginan eso? Que piensan que pasaría después de que el primer misil impactara en Washington?

miércoles, 24 de junio de 2026

Bezrukov: Rusia debe prepararse para 20 años de conflicto con Occidente

Según el ex espía ruso Andrei Bezrukov: “Los rusos somos demasiado indulgentes con nuestros enemigos […]. Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen […] porque muchas de las líneas rojas que hemos trazado se han quedado solo en el papel”.

Giacomo Gabellini, Sinistra in Rete

El 3 de junio, el Foro Económico Internacional de San Petersburgo se inauguró bajo una densa columna de humo negro provocada por los ataques ucranianos, que con varias oleadas de drones atacaron instalaciones energéticas y militares cerca de la gran ciudad rusa.

Los drones ucranianos de largo alcance atacaron objetivos en presencia de aproximadamente 20.000 delegados de 130 países de todo el mundo, con el objetivo de socavar la credibilidad del Kremlin , tanto en el ámbito público como en el privado .

La vulnerabilidad de la Federación Rusa, expuesta por los continuos ataques ucranianos, fue analizada en detalle durante una sesión del Foro dedicada a «las principales amenazas para Rusia en el segundo cuarto del siglo XXI». Entre los panelistas se encontraba Andrei Bezrukov, asesor del director ejecutivo de Rosneft, Igor Sechin, profesor de la Universidad Estatal de Moscú y ex coronel del SVR (Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia) con experiencia en la inteligencia soviética.

Durante su dilatada trayectoria en el Servicio de Seguridad Exterior ruso, Bezrukov operó de incógnito en Estados Unidos bajo la identidad de Donald Heathfield, antes de ser arrestado por el FBI y posteriormente entregado a Moscú como parte de un intercambio de agentes secretos con Washington.

jueves, 4 de junio de 2026

Al borde del abismo: la OTAN se encamina hacia una guerra total con Rusia

Thomas Fazi destaca la dramática escalada de la guerra, donde los ataques con aviones no tripulados ucranianos, impulsados por tecnologías occidentales, están minimizando las posibilidades de alcanzar una solución diplomática. Entre el nacimiento del nuevo eje militar-industrial entre Berlín y Kiev, la alarma geopolítica en el Mar Báltico y la presión de los halcones moscovitas sobre Putin para una respuesta nuclear, Occidente ha perdido su previsión política para frenar la carrera hacia la catástrofe
"La retirada de Napoleón de Moscú", pintado por Adolph Northen en 1851


Thomas Fazi, Krisis

El incidente del dron ruso que impactó un edificio de apartamentos en Rumania demuestra que el riesgo de un conflicto total entre la OTAN y Rusia es mayor que nunca, incluso más que en el apogeo de la Guerra Fría.

El presidente rumano, Nicușor Dan, aclaró posteriormente que la aeronave cambió de trayectoria tras ser alcanzada por un impacto cinético, estrellándose finalmente contra el edificio residencial en Galați. Lo más preocupante es el profundo grado de implicación de ambas partes en lo que, a efectos operativos, constituye una confrontación militar cada vez más directa, aun cuando formalmente mantengan la apariencia de no beligerancia.

A diferencia de la Guerra Fría, cuando las superpotencias mantenían protocolos rígidos diseñados para evitar la confrontación directa, hoy las líneas divisorias se han desdibujado hasta el punto de ser casi invisibles.

Una guerra que se suponía que debía permanecer confinada dentro de las fronteras de Ucrania se ha convertido gradualmente en algo mucho más peligroso: un conflicto indirecto en el que el papel de la OTAN se ha vuelto tan crucial operativamente que la distinción entre actor principal y secundario prácticamente se ha desvanecido, y donde cada semana surgen nuevas pruebas de que la lógica de la escalada se acelera mucho más rápido que cualquier capacidad política para controlarla.

martes, 26 de mayo de 2026

Conflicto con Rusia: ¿Hacia una guerra en toda Europa?

El rearme alemán, las tensiones en los países bálticos y un cambio en el equilibrio de poder en Moscú podrían extender la guerra en el viejo continente más allá de las fronteras ucranianas y conducir a una escalada nuclear

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

En los últimos días, los medios de comunicación occidentales han llamado la atención sobre una declaración realizada por el presidente ruso Vladimir Putin durante las celebraciones por la victoria sobre el nazismo el 9 de mayo, según la cual el conflicto ucraniano estaba llegando a su fin.

La frase un tanto vaga —“Creo que el asunto está a punto de concluirse, pero es un asunto muy serio”— pronunciada tras unas declaraciones muy duras contra los intentos occidentales de sabotear cualquier negociación ruso-ucraniana, no debería llevar a conclusiones precipitadas.

Putin mencionó los orígenes del conflicto, la expansión de la OTAN a pesar de los acuerdos y reiteró cómo, desde el punto de vista ruso, los líderes occidentales han utilizado a Ucrania como ariete en su conflicto destinado a debilitar y desestabilizar a Rusia.

Recordó que los europeos sabotearon las negociaciones entre Moscú y Kiev en abril de 2022, y reveló que en aquella ocasión el presidente francés Emmanuel Macron lo había engañado para que retirara las tropas rusas de Kiev con el pretexto de que los ucranianos no podían firmar un acuerdo ni con una pistola apuntándoles a la cabeza.

En todo caso, las declaraciones del presidente ruso sugieren que, con razón o sin ella, actualmente considera que los países europeos representan una amenaza mayor que Estados Unidos.

Esta postura, lejos de pertenecer exclusivamente a Putin, está ganando terreno en los círculos políticos rusos.

domingo, 24 de mayo de 2026

Irán, Ucrania y la gran ilusión occidental

Irán, Ormuz, Arabia Saudita, China, Ucrania y Rusia reflejan la misma transformación. EEUU sigue siendo muy fuerte, pero no omnipotente. Europa tiene mucha influencia, pero poco peso

Giuseppe Gagliano, La Fionda

Cuando la guerra ya no obedece los planes de Washington

En la mente de Trump & Cía., la guerra contra Irán pretendía ser una demostración de fuerza. Buscaba confirmar la idea de que EEUU aún tenía el control absoluto: presión militar, superioridad tecnológica, dominio naval, sanciones e intimidación diplomática. Sin embargo, el conflicto demostró justo lo contrario: Washington sigue ejerciendo un poder enorme, pero ya no es capaz de traducirlo automáticamente en obediencia política. La propuesta estadounidense, rechazada por Teherán, no era un plan de paz. Era una exigencia de capitulación. Las condiciones impuestas por EEUU abordaban la cuestión del estrecho de Ormuz, el restablecimiento de la libertad de navegación, la congelación de las capacidades iraníes y la aceptación de un orden regional establecido en otro lugar. Irán respondió con una contraposición que confirma lo esencial: no se considera derrotado. De hecho, tiene más margen de maniobra del que Washington estaría dispuesto a admitir.

Al principio, el objetivo declarado de la guerra era el habitual: el programa nuclear iraní, la estabilidad regional, la seguridad de Israel y el gobierno de Teherán. Pero con el paso de los días, el centro del conflicto se trasladó a Ormuz. Fue allí donde la guerra militar se transformó en una guerra geoeconómica. Quien controla Ormuz o amenaza su control no solo controla una ruta marítima, sino que también influye en los precios del petróleo, los seguros, los presupuestos de los estados del Golfo y la seguridad energética de Asia y Europa.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Cómo Rusia puede ganar una nueva guerra mundial

Aumentar la credibilidad de la amenaza de armas nucleares es necesario para despertar a Occidente de su «parasitismo estratégico»: la certeza de que la guerra no ocurrirá, de que «todo estará bien»

Serguéi Karaganov, La Haine

El vertiginoso flujo de acontecimientos, que se superponen y se anulan mutuamente, resulta confuso y dificulta la comprensión de la esencia de lo que está sucediendo. Intentaré interpretar el curso de la historia basándome en mi experiencia y conocimientos.

Ha comenzado una guerra mundial en toda regla. Sus raíces se remontan a 1917, cuando la Unión Soviética se independizó del sistema capitalista. Primero, los invasores nos atacaron, luego la Alemania nazi (y casi toda Europa) nos volvieron a atacar pero, esta vez fueron derrotados. La segunda fase comenzó en la década de 1950, cuando los pueblos de la URSS, a costa de enormes privaciones, en su lucha por garantizar su soberanía y seguridad, crearon una bomba nuclear y lograron la paridad nuclear con EEUU.

Al hacerlo, sin darnos cuenta en aquel momento, socavamos los cimientos de cinco siglos de dominio ideológico europeo/occidental, que les no había permitido saquear al resto del mundo y reprimir a las civilizaciones más avanzadas. Estos cimientos eran la superioridad militar, sobre la cual se basaba el sistema de explotación de toda la humanidad.

Desde mediados de la década de 1950, Occidente ha sufrido una derrota militar tras otra. La liberación nacional de la humanidad ha comenzado, junto con la nacionalización de los recursos acaparados por los países occidentales y sus corporaciones. El equilibrio de poder global ha empezado a inclinarse a favor de los países no occidentales.

jueves, 30 de abril de 2026

El señor Araghchi va a Rusia

A partir de ahora, está claro que ningún acuerdo será posible —ni realista— sin la influencia rusa

Pepe Escobar, Strategic Culture

Vaya entrada cargada de significado.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, emprendió una gira diplomática de alto nivel por Islamabad, Mascate y San Petersburgo a bordo del vuelo “Minab 168” de la aerolínea Meraj Airlines.

En memoria, por supuesto, de las 168 colegialas de Minab asesinadas por el Imperio del Caos, las Mentiras, el Saqueo y la Piratería.

Antes de emprender su viaje, Araghchi fue directo al grano:
“Hacía tiempo que no se celebraban reuniones con Rusia. Aprovechamos esta oportunidad para consultar con nuestros amigos rusos sobre los acontecimientos relacionados con la guerra. Esta coordinación será importante.”
Araghchi explicó la importancia de revisar las negociaciones en Pakistán y “bajo qué condiciones podrían continuar”. Las conversaciones en Omán “conducirán a una mayor expansión de las relaciones con los países vecinos, especialmente en las regiones del sur del Golfo Pérsico”.

En el estrecho de Ormuz, “también fueron necesarias las consultas con Omán… Compartimos muchos puntos de vista con Omán, y se acordó que las conversaciones continuarían a nivel de expertos”.

En San Petersburgo, Araghchi no solo se reunió con su homólogo, el Gran Maestro Serguéi Lavrov, como dictaba el protocolo. Él mismo y su pequeña delegación fueron recibidos personalmente por el presidente Putin.

Con una elocuencia sumamente elegante y tan afilada como una daga, Putin resumió todo el nuevo juego generado por la guerra contra Irán.

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