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domingo, 8 de febrero de 2026

Terrorismo y sabotaje: Kiev ahora no tiene esperanza

La guerra en Ucrania se caracteriza por un profundo desequilibrio de recursos, armamento y potencial industrial. Se ha convertido en una picadora de carne tan feroz que incluso los propios ucranianos ya no creen en su liderazgo. El intento desesperado de alterar la situación con el asesinato del general Alexeyev es una medida arriesgada que desafía todo sentido común y equilibrio.

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Hasta el final

Cualquiera que pensara que Volodymyr Zelensky y su camarilla criminal se mantendrían firmes frente a los intentos de reconciliación entre Rusia y los Estados Unidos de América estaba profundamente equivocado.

En Kiev ya no tienen esperanzas y saben exactamente qué hacer cuando todo está perdido: buscar lo imposible, descarrilar cualquier solución diplomática, destruir lo que queda y, si es posible, agravar la situación. No importa si esto significa ver a Ucrania incendiada o si significa sacrificar a más jóvenes arrancados de su futuro para morir en las trincheras de la guerra más triste del siglo: para Zelensky, la única solución es dañar a Rusia y no se detendrá.

En la mañana del 6 de febrero de 2026, el teniente general Vladimir Alexeyev, primer subdirector del GRU, recibió varios disparos en la espalda en su residencia. Después de una cirugía de emergencia, ahora se encuentra en estado crítico. El atacante huyó.

La intención es muy clara: el gobierno de Kiev no quiere la paz bajo ninguna circunstancia. Una vez más, con otra manifestación más, no quieren la paz. Prefieren ver morir a los soldados y sufrir al pueblo. Prefieren ser recordados como saboteadores de la única oportunidad de paz, más que como contribuyentes a esa paz. Los medios occidentales niegan y seguirán negando esta verdad, pero no cambia: el gobierno ucraniano no quiere la paz.

jueves, 5 de febrero de 2026

El largo invierno de la diplomacia


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“El invierno es muy largo, pero llegará la primavera. Tened fuerza. Gloria a Ucrania”, proclamó ayer el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, desde la tribuna de la Rada ucraniana en su visita a Kiev. El mensaje es el mismo que el lanzado por Keith Kellogg antes de dejar su puesto como enviado de Trump para Ucrania. “SI Ucrania supera el invierno, tendrá ventaja en la guerra”, afirmó el general, recuperando una falsa esperanza que Zelensky ya había utilizado en 2022. El subtexto de ambas declaraciones es el mismo, el sufrimiento de la población ucraniana es menos importante que los objetivos geopolíticos, por lo que el país debe mantenerse firme y seguir por el camino marcado, una idea que comparten con el presidente ucraniano, dispuesto a aumentar los precios de la factura de la luz para la población que ni siquiera tiene suministro.

Ucrania atraviesa lo más duro del invierno y lo hace nuevamente con ataques contra las infraestructuras energéticas. Más de una treintena de misiles y centenares de drones rusos bombardearon, rompiendo una tregua que Moscú niega que estuviera en vigor, varias centrales ucranianas. “Después del ataque ruso de hoy, el trabajo de nuestro equipo negociador se ajustará en consecuencia”, afirmó Volodymyr Zelensky en referencia a las conversaciones de Abu Dabi, una reunión que debía celebrarse el fin de semana y que marcaba el periodo de tregua parcial. En realidad, pocos son los cambios que Ucrania pueda hacer, ya que su postura ha quedado perfectamente clara: las cuestiones de seguridad, reconstrucción y prosperidad se tratarán en un acuerdo Kiev-Washington que ya está pactado, mientras que el aspecto territorial ha de resolverse sin concesiones. Recientemente, el presidente ucraniano insistió en que Ucrania no reconocerá ni de iure ni de facto ninguna pérdida territorial. La única forma para no reconocer siquiera de facto esas pérdidas es que no haya mención a los territorios en el documento que Ucrania firme, lo que da a entender que Kiev busca un doble acuerdo Estados Unidos-Ucrania y Estados Unidos-Rusia que detalle el marco de resolución, pero que no haya ninguna firma ucraniana en un documento que admita que las partes bajo control ruso seguirán siendo territorio de facto ruso.

La energía de la guerra


Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Un aspecto poco enfatizado de la fase histórica actual, caracterizada fundamentalmente por la decadencia del imperio estadounidense –y en consecuencia por la reorganización total de los equilibrios globales–, es la importancia de la cuestión energética, y en particular sus entrelazamientos y conexiones.

Por supuesto, es bastante intuitivo que la capacidad de satisfacer las necesidades energéticas de los aparatos industriales y militares, que están estrechamente relacionadas entre sí, es un factor clave para mantener una posición de poder. Pero, precisamente, si analizamos la cuestión con más profundidad, surgen algunas consideraciones extremadamente interesantes.

Comencemos diciendo que, a pesar de toda una serie de compromisos y políticas activas, los combustibles fósiles siguen siendo, con diferencia, el principal motor energético del mundo, y todo sugiere que mantendrán un papel predominante durante las próximas décadas. Paradójicamente, las propias políticas verde (los coches eléctricos) son uno de los factores que contribuyen a mantener una alta demanda de combustibles fósiles. De hecho, aunque hoy en día la producción mundial de electricidad se debe en gran medida a fuentes renovables (37%), la demanda crece a un ritmo vertiginoso, hasta el punto de que el abandono progresivo de otras fuentes de energía es extremadamente imposible. Sólo el carbón –actualmente una fuente de generación de electricidad del 32%– muestra una tendencia descendente significativa.

martes, 3 de febrero de 2026

«La paz a través de la fuerza»: sobre la nueva estrategia militar de EEUU


Leonid Savin, Katehon

Las principales amenazas siguen siendo las mismas

El 23 de enero de 2026, el Ministerio de Guerra de EEUU publicó la Estrategia de Defensa Nacional, que lleva por subtítulo «Restaurar la paz a través de la fuerza para una nueva edad de oro de Estados Unidos». Inmediatamente llama la atención un importante vestigio que se ha colado en el título del documento: se habla de defensa, y no de guerra, aunque sería más correcto denominarlo Estrategia de Guerra, ya que el Pentágono ha sido renombrado definitivamente en la lógica de las acciones agresivas de EEUU en el extranjero a lo largo de muchas décadas, lo que ya se ha convertido en una especie de norma.

En las primeras páginas de la estrategia se hace hincapié en el hemisferio occidental e incluso se presenta un mapa de la época de la Ilustración, por cierto, con la indicación del Golfo de México, que Donald Trump intentó renombrar inmediatamente después de su regreso a la Casa Blanca.
«Esta estrategia difiere radicalmente de las grandiosas estrategias de las administraciones anteriores, que actuaron tras el fin de la Guerra Fría», se afirma en la sección sobre el entorno de seguridad.
Lo que se puede destacar en cuanto a las diferencias es el cambio del término «terrorismo». En el nuevo documento, este fenómeno se divide en dos secciones: el narcoterrorismo y el terrorismo islámico. Si la primera novedad se refiere directamente al Gobierno de Venezuela (y, al parecer, sirve de señal de advertencia para otros políticos de América Latina), la segunda revive la fobia de los neoconservadores de la era de George W. Bush, con la intención de demonizar el islam como tal.

domingo, 1 de febrero de 2026

La larga marcha de la UE hacia su (auto)destrucción

Este artículo argumenta, paso a paso, la tesis central relacionada con la (auto)destrucción de la UE: el hecho de que las clases dominantes europeas, para salvar su “Europa” -es decir, la UE del euro y los capitales-, se preparan activamente para la guerra contra Rusia, que el autor entiende que es el problema central de la actualidad.

Manolo Monereo, El Viejo Topo

A la memoria de Juan Aguilera Galera, amigo y camarada de sueños y esperanzas
“Si Rusia es derrotada en Ucrania, la subyugación europea a los estadounidenses durará un siglo. Si, como creo, Estados Unidos es derrotado, la OTAN se desintegrará y Europa quedará libre”

Emmanuel Todd, octubre de 2025

Introducción. Las crisis siempre revelan lo que la normalidad oculta

La excepción no confirma la regla, la cambia. El riesgo que se corre es que los actores políticos básicos acaben repitiendo viejas fórmulas, conceptos que poco o nada dicen y que, como zombis, parasitan la academia, la esfera pública y siguen colonizando nuestro imaginario social, sobre todo de las élites, al servicio del poder. Ideas como democracia, fascismo, autocracia, derechos humanos, derecha/izquierda pierden su conexión con la realidad social y se convierten en obstáculos para nombrar lo que pasa y actuar, sobre todo actuar, conscientemente ante una realidad en mutación. Por eso, el discurso disciplinario se hace cada día más fuerte y la exclusión del discrepante se practica con tal fiereza que no deja espacio a la crítica. La esfera pública se estrecha y lo políticamente correcto se impone sin rubor, abiertamente.

La dramática situación del genocidio del pueblo palestino emerge con Gaza como cuestión humanitaria, desde la lógica de los derechos y el respeto al ordenamiento internacional. Es mucho más que eso. Pedro Sánchez ha encontrado un espacio que le permite sintonizar con una opinión pública cada vez más movilizada, arrinconar al PP y oponerse abiertamente a VOX. En este tema, el secretario del PSOE ha sido coherente: lleva meses defendiendo el reconocimiento del Estado palestino como tema central de su política internacional, perfectamente compatible, insisto, con su apoyo a la política de rearme impulsada por la señora Von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) y por el señor Rutte (secretario de la OTAN) y, nunca se debe olvidar, al servicio de la estrategia político-militar de los EEUU.

sábado, 31 de enero de 2026

El Ártico como cúpula del Trueno Celestial


Evgueni Vertlib, Geopolitika

Siendo la lógica de las próximas «guerras estelares», el Polo Norte es el eje de la superioridad estratégica decisiva. Es precisamente a través de la dirección ártica por donde pasan las trayectorias más cortas de un ataque global: balístico, hipersónico, orbital y antisatélite. Toda la arquitectura moderna de disuasión estratégica, desde los sistemas de detección temprana por radar hasta los sistemas escalonados de defensa antimisiles, las plataformas espaciales de observación y los circuitos de toma de decisiones controlados por IA, convergen en la proyección polar. El control del Ártico proporciona una ventaja temporal crítica para detectar amenazas, elaborar decisiones y lanzar un ataque de respuesta o preventivo. En las guerras del futuro, es precisamente el tiempo, y no el número de tropas o el volumen de potencia de fuego, lo que se convierte en el factor decisivo para la victoria.

Por eso, Estados Unidos se ha afianzado históricamente en Alaska y hoy en día está avanzando de forma sistemática en Groenlandia y el Atlántico Norte. No se trata tanto de los recursos en sí mismos como del control sobre el casquete polar del planeta. Los sistemas de defensa antimisiles, la inteligencia espacial, los interceptores y los sistemas de observación de órbitas y trayectorias de misiles globales alcanzan su máxima eficacia solo cuando se apoyan en las latitudes septentrionales. Europa, con el apoyo de Dinamarca y Alemania, se integra en este contorno como elemento auxiliar del cinturón norte de la OTAN, con el objetivo de mantener su propia cuota de control e influencia en la arquitectura emergente de los futuros enfrentamientos estratégicos.

Energía, economía y Fondo Monetario en Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Territorios, seguridad o alto el fuego son los términos más repetidos estos días por los medios que informan sobre el desarrollo de las negociaciones Rusia-Ucrania. La situación ucraniana sigue siendo dramática y miles de personas tienen que refugiarse en los “puntos calientes” instalados en algunas ciudades para paliar el terrible frío que sufre la parte de la población que ha quedado sin calefacción a causa de los incesantes ataques rusos con drones y misiles. Para paliar esa situación y dar tiempo a la negociación, Donald Trump anunció ayer que había solicitado a Vladimir Putin que Rusia cese en los ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas durante una semana. Según Volodymyr Zelensky, ese alto el fuego parcial comenzó anoche. La semana de tregua energética que Donald Trump afirma que ha conseguido arrancar a Vladimir Putin solo puede mitigar ligeramente el sufrimiento de la población, ya que difícilmente puede dar tiempo a realizar las reparaciones masivas que se requieren. A la destrucción de las infraestructuras energéticas hay que añadir los daños que estos días ha sufrido el puerto de Odessa, una de las principales arterias logísticas del país, con lo que se acumula una parálisis de la economía que mina aún más las dificultades de Ucrania para sostener sus ingresos y poder seguir financiando la guerra.

Como forma más sencilla de proyectar sus problemas sobre su enemigo, Kiev insiste repetidamente en que la economía rusa comienza a estancarse y pone en esa deriva de reducción del elevado crecimiento de los primeros años de la guerra su principal esperanza. El lento descenso económico ruso es también la base sobre la que The Wall Street Journal argumenta el escenario más favorable a Ucrania de los tres que plantea para 2026: todo sigue igual, cansancio de Ucrania y cansancio de Rusia. Curiosamente, pese a las evidentes dificultades, la situación económica no es el motivo por el que el medio señala como posibilidad el agotamiento de Ucrania. En su caso, la causa por la que ese medio occidental considera posible un colapso militar de Ucrania es la dificultad de movilización para cubrir las bajas causadas en el frente. La voluntad occidental de no preguntarse en ningún momento cuáles son las bajas reales de Ucrania evita el alarmismo y permite seguir insistiendo, como hace esta semana un estudio al que da voz The New York Times y que solo se centra en el caso ruso, en que las bajas de Moscú duplican a las de Kiev.

sábado, 24 de enero de 2026

Lavrov advirtió sobre el intento de Estados Unidos de establecer una superioridad estratégica sobre Rusia


Andrew Korybko, Korybko Substack

Rusia ha demostrado que es capaz de mantener su capacidad de segundo ataque nuclear, pero el continuo intento por Estados Unidos de neutralizarla es muy hostil, lo que dificulta enormemente cualquier posible «nueva distensión» tras el fin del conflicto ucraniano.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, celebró el martes su primera rueda de prensa del año, durante la cual explicó la política rusa sobre una amplia gama de cuestiones. Entre las más importantes que abordó se encontraba el inminente fin del Nuevo START a principios del mes que viene. Trump había rechazado anteriormente la propuesta de Putin de prorrogar su vigencia un año más. Lavrov interpretó esto como una reafirmación del intento de Estados Unidos de «establecer la superioridad en ciertas áreas de estabilidad estratégica» sobre Rusia.

A continuación, explicó las cuatro formas interrelacionadas en las que se está llevando a cabo este intento. La primera es el despliegue por parte de Estados Unidos de misiles terrestres de alcance intermedio y corto en Japón, Filipinas y, próximamente, Alemania. Esta política fue posible gracias a la retirada de Trump 1.0 del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio. En términos prácticos, Estados Unidos podría equipar estos misiles con armas nucleares para obtener una ventaja en cualquier escenario de primer ataque, ya que podrían alcanzar su objetivo antes de que tuvieran tiempo de evaluar la amenaza.

viernes, 23 de enero de 2026

Mordiendo la mano que le da de comer


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Resuelta, al menos de momento, la cuestión de Groenlandia gracias a una negociación entre Donald Trump y Mark Rutte –es la OTAN la que negocia y no el país afectado ni, por supuesto, el territorio en cuestión-, que ofreció a Washington aún más control en la isla ártica, ayer fue el día en el que el presidente de Estados Unidos presentó su plan para Oriente Medio y el Consejo de Paz con el que aspira a suplantar a las Naciones Unidas. Pese a que el mandato de ese grupo de personas seleccionadas por Donald Trump para crear una franja de Gaza al servicio de sus intereses, la Carta fundacional de esa “organización internacional” no menciona el territorio en ningún momento, posiblemente porque su ambición no es de implantación regional, sino global. La idea de un Consejo de Paz presidido por Donald Trump aparece en el plan de 28 puntos negociado por Steve Witkoff y Kiril Dmitriev y en el de 20 puntos propuesto por Zelensky como base de la resolución de la guerra rusoucraniana, que ayer recuperó parte del protagonismo perdido.

En su discurso de presentación del Consejo de Paz, en el que insistió nuevamente en la falsedad de haber resuelto 8 guerras –entre las que incluye la guerra Israel-Irán, que Estados Unidos y su proxy regional causaron-, Donald Trump anunció estar a punto de lograr la novena resolución, signo de un nuevo empuje diplomático en las negociaciones con Kiev y Moscú. Como Steve Witkoff, que insiste en que la negociación se reduce a un único problema “salvable”, el presidente de Estados Unidos mostró su optimismo a la hora de lograr la resolución de la guerra que “iba a ser la más sencilla”. Sin embargo, en su encuentro de ayer con Zelensky, que como se anunció el día anterior viajó finalmente a Davos al haber conseguido el compromiso de una imagen con Trump, no se produjo ninguna firma. Ni las garantías de seguridad ni el llamado Plan de Prosperidad están aún listos para la firma de los dos presidentes, signo de que ni siquiera la negociación bilateral Estados Unidos-Ucrania está tan cerca de estar lista como se había dado a entender. Menos aún se sabe de la otra parte de la negociación, lo respectivo a las conversaciones Estados Unidos-Rusia, que se produjeron a altas horas de la noche tras la llegada a Moscú del enviado de Trump para Rusia Steve Witkoff y Jared Kushner –el yerno y confidente del presidente, sin ningún puesto oficial- para reunirse a lo largo del día con Vladimir Putin. A juzgar por las palabras de Yuri Ushakov, que insistió en que no habrá «paz duradera» si no se resuelve la cuestión territorial, sigue sin haber entendimiento en esta cuestión clave.

Las mentiras descubiertas de la CIA sobre Ucrania y Rusia… ¿intencionadas o simplemente un trolling de Sy Hersh?


Larry C. Johnson, The Unz Review

El último Substack de Sy Hersh es un desastre porque está plagado de afirmaciones falsas y propaganda. Conozco a Sy desde hace 45 años y lo considero un gran amigo. Su último artículo es una abominación y, en mi opinión, representa una mancha en su legado. Me siento como si estuviera viendo una leyenda del baloncesto que aún intenta jugar, pero ya no puede correr ni tirar. Siguiendo con la metáfora del baloncesto, este último artículo de Sy es un tiro al aire desde la línea de tiros libres... Ni siquiera toca el aro.

El artículo se titula «LA LARGA GUERRA DE PUTIN» y constituye una crítica involuntaria a la competencia analítica de la comunidad de inteligencia estadounidense. El párrafo inicial marca el tono del artículo:
La desesperación y la ira crecen en algunos sectores de la comunidad de inteligencia estadounidense ante la negativa de Vladimir Putin a considerar el fin de la guerra con Ucrania. El presidente ruso enfrenta devastadores problemas económicos en su país e ignora a su inquieto alto mando militar, ¿en busca de qué?
¿Desesperación e ira ? ¡Qué demonios! ¿Por qué tanta desesperación? ¿Acaso esto significa admitir que los aviones de la CIA para derrotar a Rusia están en ruinas? ¿Está la CIA, o algún otro componente de la comunidad de inteligencia, terriblemente frustrado porque Vladimir Putin no quiere actuar como un mono bailarín de organillero? Lo mismo ocurre con la parte de la ira.

Pero es la última frase la que sorprende, porque el funcionario (o los funcionarios) que habla con Trump aparentemente cree sinceramente que Rusia enfrenta problemas económicos devastadores y que Putin, quien ha realizado al menos tres visitas al frente en los últimos dos meses, ignora al Estado Mayor ruso. ¡Tonterías!

Aquí está la siguiente gran mentira en este artículo:

miércoles, 21 de enero de 2026

Guerra cognitiva contra Rusia


Evgeny Vertlib, Katehon

La doctrina militar actual de la OTAN ha establecido oficialmente un sexto dominio: el ámbito de la razón y la conciencia humanas, reconocido como un teatro de combate independiente. Es aquí donde se despliega la guerra cognitiva contra el katechon del mundo ruso, donde el objetivo principal no es el territorio, sino el sustrato neurobiológico: la base física de los procesos de pensamiento. El objetivo del agresor es transformar por la fuerza las capacidades cognitivas, implementando eficazmente los principios doctrinales de Allen Dulles de sustituir los valores soviéticos por valores falsos y hundir al pueblo en el caos.

La metodología del hacking cognitivo se basa en una compleja ontología del subconsciente, conceptualmente arraigada en "La Leyenda del Gran Inquisidor" de Dostoievski, donde la naturaleza humana se percibe como depravada y dispuesta a intercambiar la libertad por pan y mantequilla. Para implementar las directrices de Dulles, se recurre a la militarización de la neurociencia, con el objetivo de sumir a la población con el cerebro lavado en un estado de entropía semántica: un caos controlado, donde la verdad misma se desacredita mediante hechos manipulados y se sustituye por un sustituto útil para el "sistema operativo". La verdad está densamente intercalada con mentiras: es difícil distinguir si se trata de Dios o del Anticristo de múltiples caras. ¿O quizás el diablo ha "entrado en razón" y ha cesado sus maquinaciones?

lunes, 19 de enero de 2026

Petróleo y pugna geopolítica


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La publicación de la Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, el superficial análisis que se ha hecho de su planteamiento, la invocación de la Doctrina Monroe para justificar el dominio estadounidense sobre toda América y el enfrentamiento con los aliados europeos por Groenlandia han provocado una oleada de artículos que argumentan que, en su repliegue continental Donald Trump pretende crear un mundo repartido entre grandes potencias. En ese supuesto retorno al mundo de ayer antes de 1914, cuando los imperios se enfrentaron entre ellos en la enésima reconfiguración de las relaciones de poder entre centros y periferias, el planeta quedaría dividido en esferas de influencia. Como ha quedado constatado en los innumerables titulares en los que la única crítica a la agresión contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores es que da vía libre a Vladimir Putin y Xi Jinping en sus respectivas regiones, el temor europeo es que el aislacionismo de Trump deje Asia-Pacífico en manos de China y Europa en las de la Federación Rusa.

Aunque el repliegue continental como base de la proyección del poder estadounidense es real y se manifiesta de forma explícita en la Estrategia de Seguridad Nacional, esta nueva situación no implica aislacionismo sino una nueva forma de un intervencionismo que ha bombardeado siete países en el último año y que pretende utilizar América -todo el continente, incluida Groenlandia- como la profundidad estratégica desde la que defenderse de peligros inexistentes y atacar para mantener su hegemonía. Las amenazas de Donald Trump a los aliados europeos y sus últimas palabras contra Zelensky han reafirmado la sensación de Bruselas, París, Berlín o Londres de que Donald Trump busca un acercamiento a Rusia y China que les reste todo su poder blando y los aparte de cualquier posibilidad de estar cerca de la toma de decisiones a nivel geopolítico.

sábado, 17 de enero de 2026

Irán, la operación secreta que nadie ve

Irán es la llave maestra que puede destruir toda la arquitectura multipolar que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15 años

Pepe Escobar. Transcripción de la intervención del analista geopolítico Pepe Escobar en su último streaming emitido por YouTube

Hola, soy Pepe Escobar y estoy aquí desde un lugar que prefiero mantener discreto por razones que muy pronto van a comprender. Lo que les voy a contar no es simplemente otra historia más sobre protestas en Oriente Medio. Mis queridos amigos, lo que está sucediendo en Irán en estos últimos días es algo que va a cambiar para siempre el tablero geopolítico mundial.

Tengo aquí mi taza de té persa. Sí, té iraní auténtico que siguió en mis últimos viajes por la ruta de la seda. Y mientras observa las hojas que danzan en el fondo del cristal, no puedo evitar pensar en las corrientes subterráneas que están sacudiendo todo el sistema mundial como lo conocemos.

La historia más extraordinaria apenas está comenzando y lo que nadie les está contando va a cambiar todo lo que creían saber sobre el Medio Oriente. Porque lo que ningún medio occidental se atreve a revelar, y aquí viene la primera gran bomba de hoy, es que lo que estamos presenciando no es una simple revuelta popular espontánea, es el intento de colapso controlado de una de las últimas piezas clave del gran ajedrez euroasiático.

Y las implicaciones, Dios mío, las implicaciones van mucho más allá de lo que cualquier analista de Washington o Londres se atreve ni siquiera a imaginar. Estamos en las primeras 72 horas de lo que podría convertirse en el evento más significativo en Asia occidental desde la Revolución Islámica de 1979. Pero hay algo que los medios corporativos deliberadamente ocultan, algo que cambia toda la narrativa por completa.

martes, 13 de enero de 2026

El síndrome de Caracas y la seguridad estratégica de Rusia


Evgueni Vertlib, Geopolitika

«Tenían que elegir entre la guerra y la deshonra. Has elegido la deshonra y tendrás la guerra»: este veredicto de Churchill tras la firma del Acuerdo de Múnich de 1938 resuena hoy en día como una sentencia contra la categoría de «ya no es la élite rusa» (según la clasificación de Kissinger). El axioma de la derrota estratégica es inmutable para la indecisión operativa crónica de cualquier época. El cobarde siempre paga doble: primero con la vergüenza de una retirada humillante y luego con el colapso físico definitivo.

«No es la carne, sino el espíritu lo que se ha corrompido en nuestros días». El análisis operativo-estratégico de la destrucción del sistema de seguridad de la Federación Rusa constata que esta determinación está dictada por la inercia crítica de la desoberanización del Imperio Rojo en 1990. En ese período, la función estatal quedó reducida al servicio de los intereses del capital transnacional. Si en la época de la URSS la concepción de la coexistencia pacífica se basaba en la «desenfrenada temeridad del soviet» y la paridad nuclear de la destrucción mutua asegurada, la etapa posterior de la difusión sin competencia de la «mierdo-cracia del fin de la historia» se caracterizó por la atrofia administrativa y los «acuerdos» sustitutivos en lugar del derecho internacional. La euforia del final ilusorio de las relaciones antagónicas desorientó a la institucionalidad, inculcándole la falsa tesis de la desaparición de la propia conflictología geopolítica. A través de las estructuras de Bolono-Soros, se impuso en Rusia la idea de que la etapa de hostilidad centenaria había llegado a su fin junto con el «fin de la historia».

viernes, 9 de enero de 2026

Guerra económica: bloqueos, ataques y coerción


Nahia Sanzo, Slavyangrad

A punto de alcanzar la veintena de paquetes de sanciones desde el 24 de febrero de 2022, la insistencia en las malas condiciones de la economía rusa, siempre al borde de la recesión -ocultando los países europeos que también lo están- o del colapso, sigue siendo una parte fundamental del discurso occidental. Para la UE, esa herramienta económica, la esperanza de que, si la guerra se alarga lo suficiente, Rusia no podrá seguir luchando es uno de los argumentos para seguir exigiendo a Estados Unidos unas condiciones de paz para Ucrania que no se corresponden en absoluto con la realidad. En el caso de Washington, que ha realizado este año un intento de aproximación diplomática y económica a Rusia, el argumento es el péndulo que se mueve al eco del humor de Donald Trump. En ocasiones, la Federación Rusa es un aliado demasiado grande en términos económicos y militares, mientras que, en otras, Rusia es un país que sufre gracias a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Al contrario que los neocon que trabajaron durante años para conseguir su guerra en Irak, Donald Trump no ha tenido ningún problema en admitir que Washington quiere quedarse con el petróleo de Venezuela. Una de las primeras órdenes de Marco Rubio, que aspira ahora a jugar un rol similar al de un virrey colonial, ha sido precisamente prohibir que Venezuela venda su petróleo a oponentes de Estados Unidos. Pese a la descarbonización y aumento del peso de las energías renovables en el mercado energético, el petróleo sigue siendo una materia prima clave de la economía actual y el control de sus flujos da a quien disponga de él una ventaja cualitativa sobre sus competidores. El deseo estadounidense de ejercer ese control en el mercado global no se limita a Venezuela o Irán, sino que se extiende a Rusia.

jueves, 8 de enero de 2026

Dos siglos de rusofobia y rechazo a la paz

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia en momentos en que se podría haber alcanzado un acuerdo negociado, y tales negativas han demostrado ser profundamente contraproducentes

Jeffrey D. Sachs, Sinistra in Rete

Desde el siglo XIX hasta el presente, las preocupaciones de seguridad de Rusia han sido tratadas no como intereses legítimos que deben negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que deben contrarrestarse, contenerse o ignorarse.

Este patrón se ha mantenido inalterado incluso bajo regímenes rusos radicalmente diferentes –zarista, soviético y postsoviético–, lo que sugiere que el problema no radica principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi tesis no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en su interpretación de la seguridad.

Europa considera que su uso de la fuerza, la creación de alianzas y su influencia imperial o postimperial son normales y legítimos, mientras que interpreta el comportamiento similar de Rusia, especialmente cerca de sus fronteras, como inherentemente desestabilizador e ilegítimo.

Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de una guerra. Asimismo, este círculo vicioso sigue siendo la característica definitoria de las relaciones euro-rusas en el siglo XXI.

Un error recurrente a lo largo de la historia ha sido la incapacidad, o la negativa, de Europa a distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento en busca de seguridad. En diversas ocasiones, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil.

martes, 30 de diciembre de 2025

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La doctrina de la dominancia meridional


Evgeny Vertlib, Katehon

"El poder naval de un Estado no es meramente la suma de sus banderines; es la voluntad de la nación, atravesada por el espacio y el tiempo para establecer su existencia en las costas de la eternidad"
(Almirante A. V. Nemitz en el contexto de la filosofía de los límites marítimos).

“El poder tiene su propia música, y el caos tiene su propio orden, accesible sólo para aquellos que no tienen miedo de mirar al abismo hasta que empiezan a reconocer en él a su amo”
(la constante ideológica del artista Mijail Vrubel).

La Armada rusa, bajo la supervisión de Nikolai Patrushev, está avanzando notablemente hacia una geoestrategia de transformación: una transición de la disuasión reactiva a la formación de un sistema autónomo de operaciones globales.

El actual cambio radical en la geoestrategia rusa es consecuencia directa de la presión sin precedentes de las sanciones, agravada por la necesidad histórica de Rusia de replantear profundamente los debates de principios del siglo XX sobre el "poder marítimo" y el "núcleo continental". Como señalan los analistas del IFRI ("Europa-Rusia: Análisis del equilibrio de poder", 2025), Moscú ha iniciado un desplazamiento deliberado del centro de gravedad del conflicto hacia ámbitos de incertidumbre estratégica, donde la capacidad de ocultar rápidamente intenciones y devaluar la base fáctica paraliza la toma de decisiones occidental. Fue precisamente este enfoque asimétrico en el que insistió el almirante Alexander Nemitz, postulando que la Armada rusa debe actuar no como un apéndice autónomo, sino como una "extensión orgánica de la masa continental". En la lógica de Nemitz, las operaciones encubiertas desde las profundidades del núcleo continental transforman a la Armada en una palanca global, permitiéndole dictar las condiciones incluso bajo un bloqueo estricto, transformando el aislamiento forzado en un instrumento de dictado geopolítico.

domingo, 21 de diciembre de 2025

El plan A para robar a Rusia fracasa, así que el plan B de las élites europeas es robar a sus ciudadanos

La Unión Europea está capturada por fascistas belicistas y ladrones que harán cualquier cosa para saciar sus fantasías rusófobas

Strategic Culture

El Plan A consistía en robar la riqueza soberana de Rusia y entregársela al corrupto régimen neonazi ucraniano para continuar la guerra indirecta contra Rusia. Ursula von der Leyen y una camarilla de élites europeas rusófobas habían impulsado el plan de robo durante meses. A pesar de la engañosa retórica legalista sobre un "préstamo de reparaciones", el plan fue insoportable para varios estados de la UE, quienes lo interpretaron como un robo a gran escala e imprudente.

Incluso el Banco Central Europeo y el FMI advirtieron contra este plan, ya que desestabilizaría la credibilidad y la viabilidad financiera a largo plazo de la Unión Europea.

Esta semana, la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, y otros eurócratas no electos, como el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, intentaron, sin éxito, que los 27 países se adhirieran a su plan para saquear 200.000 millones de euros de activos rusos. La riqueza rusa ha sido incautada ilegalmente en bancos europeos desde que estalló la guerra indirecta impulsada por la OTAN en Ucrania en 2022. Respaldando a Von der Leyen en su desquiciada obsesión están el canciller alemán, Friedrich Merz, el primer ministro polaco, Donald Tusk, y otros supuestos líderes rusófobos.

martes, 16 de diciembre de 2025

El mundo más allá de Ucrania

Las negociaciones sobre Ucrania revelan el ocaso de la OTAN y el desinterés estadounidense por Europa

Enrique Román, Al Mayadeen

Nada concreto han aportado las conversaciones de Rusia y Estados Unidos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados personales de Donald Trump ante el Kremlin, no han revelado mucho de las conversaciones con Vladimir Putin.

Una guerra existencial para ambos contendientes no se resuelve en una conversación entre Rusia y Estados Unidos o Ucrania y ambos. Las posiciones son bien distantes, la confianza sigue sin aparecer. Y pese a lo que diga la prensa occidental, Rusia está ganando la guerra.

Las versiones de que los 28 puntos eran una simple traducción de un plan ruso no se sostuvieron desde el primer examen. Ucrania, en los primeros meses de la guerra, tenía 250 mil soldados, y en el documento se habla de que la Ucrania que sucederá a la actual tendría 600 mil. Parecería una broma de mal gusto que le quita todo peso a aquella simplona teoría. Estaban cruzando la línea roja de Moscú.

Lo que se conoce es que el viaje a Rusia fue precedido en noviembre por reuniones de los negociadores estadounidenses, en Florida, con sus equivalentes rusos y, días después, con los ucranianos. De inmediato, Witkoff voló a Moscú para explicar a Vladimir Putin los resultados de las conversaciones con Ucrania. Zelenski habría aceptado algunos reclamos territoriales rusos, mientras Rusia habría cedido en otros puntos. Zelenski viajó luego a París para mantener informados a sus aliados europeos. Pero no había fundamentos para el optimismo.

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