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viernes, 23 de enero de 2026

Las mentiras descubiertas de la CIA sobre Ucrania y Rusia… ¿intencionadas o simplemente un trolling de Sy Hersh?


Larry C. Johnson, The Unz Review

El último Substack de Sy Hersh es un desastre porque está plagado de afirmaciones falsas y propaganda. Conozco a Sy desde hace 45 años y lo considero un gran amigo. Su último artículo es una abominación y, en mi opinión, representa una mancha en su legado. Me siento como si estuviera viendo una leyenda del baloncesto que aún intenta jugar, pero ya no puede correr ni tirar. Siguiendo con la metáfora del baloncesto, este último artículo de Sy es un tiro al aire desde la línea de tiros libres... Ni siquiera toca el aro.

El artículo se titula «LA LARGA GUERRA DE PUTIN» y constituye una crítica involuntaria a la competencia analítica de la comunidad de inteligencia estadounidense. El párrafo inicial marca el tono del artículo:
La desesperación y la ira crecen en algunos sectores de la comunidad de inteligencia estadounidense ante la negativa de Vladimir Putin a considerar el fin de la guerra con Ucrania. El presidente ruso enfrenta devastadores problemas económicos en su país e ignora a su inquieto alto mando militar, ¿en busca de qué?
¿Desesperación e ira ? ¡Qué demonios! ¿Por qué tanta desesperación? ¿Acaso esto significa admitir que los aviones de la CIA para derrotar a Rusia están en ruinas? ¿Está la CIA, o algún otro componente de la comunidad de inteligencia, terriblemente frustrado porque Vladimir Putin no quiere actuar como un mono bailarín de organillero? Lo mismo ocurre con la parte de la ira.

Pero es la última frase la que sorprende, porque el funcionario (o los funcionarios) que habla con Trump aparentemente cree sinceramente que Rusia enfrenta problemas económicos devastadores y que Putin, quien ha realizado al menos tres visitas al frente en los últimos dos meses, ignora al Estado Mayor ruso. ¡Tonterías!

Aquí está la siguiente gran mentira en este artículo:

miércoles, 21 de enero de 2026

Guerra cognitiva contra Rusia


Evgeny Vertlib, Katehon

La doctrina militar actual de la OTAN ha establecido oficialmente un sexto dominio: el ámbito de la razón y la conciencia humanas, reconocido como un teatro de combate independiente. Es aquí donde se despliega la guerra cognitiva contra el katechon del mundo ruso, donde el objetivo principal no es el territorio, sino el sustrato neurobiológico: la base física de los procesos de pensamiento. El objetivo del agresor es transformar por la fuerza las capacidades cognitivas, implementando eficazmente los principios doctrinales de Allen Dulles de sustituir los valores soviéticos por valores falsos y hundir al pueblo en el caos.

La metodología del hacking cognitivo se basa en una compleja ontología del subconsciente, conceptualmente arraigada en "La Leyenda del Gran Inquisidor" de Dostoievski, donde la naturaleza humana se percibe como depravada y dispuesta a intercambiar la libertad por pan y mantequilla. Para implementar las directrices de Dulles, se recurre a la militarización de la neurociencia, con el objetivo de sumir a la población con el cerebro lavado en un estado de entropía semántica: un caos controlado, donde la verdad misma se desacredita mediante hechos manipulados y se sustituye por un sustituto útil para el "sistema operativo". La verdad está densamente intercalada con mentiras: es difícil distinguir si se trata de Dios o del Anticristo de múltiples caras. ¿O quizás el diablo ha "entrado en razón" y ha cesado sus maquinaciones?

lunes, 19 de enero de 2026

Petróleo y pugna geopolítica


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La publicación de la Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, el superficial análisis que se ha hecho de su planteamiento, la invocación de la Doctrina Monroe para justificar el dominio estadounidense sobre toda América y el enfrentamiento con los aliados europeos por Groenlandia han provocado una oleada de artículos que argumentan que, en su repliegue continental Donald Trump pretende crear un mundo repartido entre grandes potencias. En ese supuesto retorno al mundo de ayer antes de 1914, cuando los imperios se enfrentaron entre ellos en la enésima reconfiguración de las relaciones de poder entre centros y periferias, el planeta quedaría dividido en esferas de influencia. Como ha quedado constatado en los innumerables titulares en los que la única crítica a la agresión contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores es que da vía libre a Vladimir Putin y Xi Jinping en sus respectivas regiones, el temor europeo es que el aislacionismo de Trump deje Asia-Pacífico en manos de China y Europa en las de la Federación Rusa.

Aunque el repliegue continental como base de la proyección del poder estadounidense es real y se manifiesta de forma explícita en la Estrategia de Seguridad Nacional, esta nueva situación no implica aislacionismo sino una nueva forma de un intervencionismo que ha bombardeado siete países en el último año y que pretende utilizar América -todo el continente, incluida Groenlandia- como la profundidad estratégica desde la que defenderse de peligros inexistentes y atacar para mantener su hegemonía. Las amenazas de Donald Trump a los aliados europeos y sus últimas palabras contra Zelensky han reafirmado la sensación de Bruselas, París, Berlín o Londres de que Donald Trump busca un acercamiento a Rusia y China que les reste todo su poder blando y los aparte de cualquier posibilidad de estar cerca de la toma de decisiones a nivel geopolítico.

sábado, 17 de enero de 2026

Irán, la operación secreta que nadie ve

Irán es la llave maestra que puede destruir toda la arquitectura multipolar que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15 años

Pepe Escobar. Transcripción de la intervención del analista geopolítico Pepe Escobar en su último streaming emitido por YouTube

Hola, soy Pepe Escobar y estoy aquí desde un lugar que prefiero mantener discreto por razones que muy pronto van a comprender. Lo que les voy a contar no es simplemente otra historia más sobre protestas en Oriente Medio. Mis queridos amigos, lo que está sucediendo en Irán en estos últimos días es algo que va a cambiar para siempre el tablero geopolítico mundial.

Tengo aquí mi taza de té persa. Sí, té iraní auténtico que siguió en mis últimos viajes por la ruta de la seda. Y mientras observa las hojas que danzan en el fondo del cristal, no puedo evitar pensar en las corrientes subterráneas que están sacudiendo todo el sistema mundial como lo conocemos.

La historia más extraordinaria apenas está comenzando y lo que nadie les está contando va a cambiar todo lo que creían saber sobre el Medio Oriente. Porque lo que ningún medio occidental se atreve a revelar, y aquí viene la primera gran bomba de hoy, es que lo que estamos presenciando no es una simple revuelta popular espontánea, es el intento de colapso controlado de una de las últimas piezas clave del gran ajedrez euroasiático.

Y las implicaciones, Dios mío, las implicaciones van mucho más allá de lo que cualquier analista de Washington o Londres se atreve ni siquiera a imaginar. Estamos en las primeras 72 horas de lo que podría convertirse en el evento más significativo en Asia occidental desde la Revolución Islámica de 1979. Pero hay algo que los medios corporativos deliberadamente ocultan, algo que cambia toda la narrativa por completa.

martes, 13 de enero de 2026

El síndrome de Caracas y la seguridad estratégica de Rusia


Evgueni Vertlib, Geopolitika

«Tenían que elegir entre la guerra y la deshonra. Has elegido la deshonra y tendrás la guerra»: este veredicto de Churchill tras la firma del Acuerdo de Múnich de 1938 resuena hoy en día como una sentencia contra la categoría de «ya no es la élite rusa» (según la clasificación de Kissinger). El axioma de la derrota estratégica es inmutable para la indecisión operativa crónica de cualquier época. El cobarde siempre paga doble: primero con la vergüenza de una retirada humillante y luego con el colapso físico definitivo.

«No es la carne, sino el espíritu lo que se ha corrompido en nuestros días». El análisis operativo-estratégico de la destrucción del sistema de seguridad de la Federación Rusa constata que esta determinación está dictada por la inercia crítica de la desoberanización del Imperio Rojo en 1990. En ese período, la función estatal quedó reducida al servicio de los intereses del capital transnacional. Si en la época de la URSS la concepción de la coexistencia pacífica se basaba en la «desenfrenada temeridad del soviet» y la paridad nuclear de la destrucción mutua asegurada, la etapa posterior de la difusión sin competencia de la «mierdo-cracia del fin de la historia» se caracterizó por la atrofia administrativa y los «acuerdos» sustitutivos en lugar del derecho internacional. La euforia del final ilusorio de las relaciones antagónicas desorientó a la institucionalidad, inculcándole la falsa tesis de la desaparición de la propia conflictología geopolítica. A través de las estructuras de Bolono-Soros, se impuso en Rusia la idea de que la etapa de hostilidad centenaria había llegado a su fin junto con el «fin de la historia».

viernes, 9 de enero de 2026

Guerra económica: bloqueos, ataques y coerción


Nahia Sanzo, Slavyangrad

A punto de alcanzar la veintena de paquetes de sanciones desde el 24 de febrero de 2022, la insistencia en las malas condiciones de la economía rusa, siempre al borde de la recesión -ocultando los países europeos que también lo están- o del colapso, sigue siendo una parte fundamental del discurso occidental. Para la UE, esa herramienta económica, la esperanza de que, si la guerra se alarga lo suficiente, Rusia no podrá seguir luchando es uno de los argumentos para seguir exigiendo a Estados Unidos unas condiciones de paz para Ucrania que no se corresponden en absoluto con la realidad. En el caso de Washington, que ha realizado este año un intento de aproximación diplomática y económica a Rusia, el argumento es el péndulo que se mueve al eco del humor de Donald Trump. En ocasiones, la Federación Rusa es un aliado demasiado grande en términos económicos y militares, mientras que, en otras, Rusia es un país que sufre gracias a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Al contrario que los neocon que trabajaron durante años para conseguir su guerra en Irak, Donald Trump no ha tenido ningún problema en admitir que Washington quiere quedarse con el petróleo de Venezuela. Una de las primeras órdenes de Marco Rubio, que aspira ahora a jugar un rol similar al de un virrey colonial, ha sido precisamente prohibir que Venezuela venda su petróleo a oponentes de Estados Unidos. Pese a la descarbonización y aumento del peso de las energías renovables en el mercado energético, el petróleo sigue siendo una materia prima clave de la economía actual y el control de sus flujos da a quien disponga de él una ventaja cualitativa sobre sus competidores. El deseo estadounidense de ejercer ese control en el mercado global no se limita a Venezuela o Irán, sino que se extiende a Rusia.

jueves, 8 de enero de 2026

Dos siglos de rusofobia y rechazo a la paz

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia en momentos en que se podría haber alcanzado un acuerdo negociado, y tales negativas han demostrado ser profundamente contraproducentes

Jeffrey D. Sachs, Sinistra in Rete

Desde el siglo XIX hasta el presente, las preocupaciones de seguridad de Rusia han sido tratadas no como intereses legítimos que deben negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que deben contrarrestarse, contenerse o ignorarse.

Este patrón se ha mantenido inalterado incluso bajo regímenes rusos radicalmente diferentes –zarista, soviético y postsoviético–, lo que sugiere que el problema no radica principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi tesis no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en su interpretación de la seguridad.

Europa considera que su uso de la fuerza, la creación de alianzas y su influencia imperial o postimperial son normales y legítimos, mientras que interpreta el comportamiento similar de Rusia, especialmente cerca de sus fronteras, como inherentemente desestabilizador e ilegítimo.

Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de una guerra. Asimismo, este círculo vicioso sigue siendo la característica definitoria de las relaciones euro-rusas en el siglo XXI.

Un error recurrente a lo largo de la historia ha sido la incapacidad, o la negativa, de Europa a distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento en busca de seguridad. En diversas ocasiones, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil.

martes, 30 de diciembre de 2025

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La doctrina de la dominancia meridional


Evgeny Vertlib, Katehon

"El poder naval de un Estado no es meramente la suma de sus banderines; es la voluntad de la nación, atravesada por el espacio y el tiempo para establecer su existencia en las costas de la eternidad"
(Almirante A. V. Nemitz en el contexto de la filosofía de los límites marítimos).

“El poder tiene su propia música, y el caos tiene su propio orden, accesible sólo para aquellos que no tienen miedo de mirar al abismo hasta que empiezan a reconocer en él a su amo”
(la constante ideológica del artista Mijail Vrubel).

La Armada rusa, bajo la supervisión de Nikolai Patrushev, está avanzando notablemente hacia una geoestrategia de transformación: una transición de la disuasión reactiva a la formación de un sistema autónomo de operaciones globales.

El actual cambio radical en la geoestrategia rusa es consecuencia directa de la presión sin precedentes de las sanciones, agravada por la necesidad histórica de Rusia de replantear profundamente los debates de principios del siglo XX sobre el "poder marítimo" y el "núcleo continental". Como señalan los analistas del IFRI ("Europa-Rusia: Análisis del equilibrio de poder", 2025), Moscú ha iniciado un desplazamiento deliberado del centro de gravedad del conflicto hacia ámbitos de incertidumbre estratégica, donde la capacidad de ocultar rápidamente intenciones y devaluar la base fáctica paraliza la toma de decisiones occidental. Fue precisamente este enfoque asimétrico en el que insistió el almirante Alexander Nemitz, postulando que la Armada rusa debe actuar no como un apéndice autónomo, sino como una "extensión orgánica de la masa continental". En la lógica de Nemitz, las operaciones encubiertas desde las profundidades del núcleo continental transforman a la Armada en una palanca global, permitiéndole dictar las condiciones incluso bajo un bloqueo estricto, transformando el aislamiento forzado en un instrumento de dictado geopolítico.

domingo, 21 de diciembre de 2025

El plan A para robar a Rusia fracasa, así que el plan B de las élites europeas es robar a sus ciudadanos

La Unión Europea está capturada por fascistas belicistas y ladrones que harán cualquier cosa para saciar sus fantasías rusófobas

Strategic Culture

El Plan A consistía en robar la riqueza soberana de Rusia y entregársela al corrupto régimen neonazi ucraniano para continuar la guerra indirecta contra Rusia. Ursula von der Leyen y una camarilla de élites europeas rusófobas habían impulsado el plan de robo durante meses. A pesar de la engañosa retórica legalista sobre un "préstamo de reparaciones", el plan fue insoportable para varios estados de la UE, quienes lo interpretaron como un robo a gran escala e imprudente.

Incluso el Banco Central Europeo y el FMI advirtieron contra este plan, ya que desestabilizaría la credibilidad y la viabilidad financiera a largo plazo de la Unión Europea.

Esta semana, la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, y otros eurócratas no electos, como el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, intentaron, sin éxito, que los 27 países se adhirieran a su plan para saquear 200.000 millones de euros de activos rusos. La riqueza rusa ha sido incautada ilegalmente en bancos europeos desde que estalló la guerra indirecta impulsada por la OTAN en Ucrania en 2022. Respaldando a Von der Leyen en su desquiciada obsesión están el canciller alemán, Friedrich Merz, el primer ministro polaco, Donald Tusk, y otros supuestos líderes rusófobos.

martes, 16 de diciembre de 2025

El mundo más allá de Ucrania

Las negociaciones sobre Ucrania revelan el ocaso de la OTAN y el desinterés estadounidense por Europa

Enrique Román, Al Mayadeen

Nada concreto han aportado las conversaciones de Rusia y Estados Unidos para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados personales de Donald Trump ante el Kremlin, no han revelado mucho de las conversaciones con Vladimir Putin.

Una guerra existencial para ambos contendientes no se resuelve en una conversación entre Rusia y Estados Unidos o Ucrania y ambos. Las posiciones son bien distantes, la confianza sigue sin aparecer. Y pese a lo que diga la prensa occidental, Rusia está ganando la guerra.

Las versiones de que los 28 puntos eran una simple traducción de un plan ruso no se sostuvieron desde el primer examen. Ucrania, en los primeros meses de la guerra, tenía 250 mil soldados, y en el documento se habla de que la Ucrania que sucederá a la actual tendría 600 mil. Parecería una broma de mal gusto que le quita todo peso a aquella simplona teoría. Estaban cruzando la línea roja de Moscú.

Lo que se conoce es que el viaje a Rusia fue precedido en noviembre por reuniones de los negociadores estadounidenses, en Florida, con sus equivalentes rusos y, días después, con los ucranianos. De inmediato, Witkoff voló a Moscú para explicar a Vladimir Putin los resultados de las conversaciones con Ucrania. Zelenski habría aceptado algunos reclamos territoriales rusos, mientras Rusia habría cedido en otros puntos. Zelenski viajó luego a París para mantener informados a sus aliados europeos. Pero no había fundamentos para el optimismo.

lunes, 15 de diciembre de 2025

La derrota de las potencias occidentales en Ucrania abre nuevas puertas al futuro mundo multipolar

Kiev prepara en silencio al público para la derrota, mientras vende un alto al fuego como una pausa antes de otra guerra, entre tanto los partidarios occidentales buscan una salida que salve las apariencias

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

A principios de diciembre, las autoridades ucranianas comenzaron a preparar a su población, con mucha reticencia, para la noticia de la posible (inevitabilidad) derrota militar a manos de las fuerzas armadas rusas. Pero al mismo tiempo, insisten en la necesidad de una nueva guerra, y para ello, afirman, se necesitan y deben comenzar los preparativos. Todo esto se debe a los avances pacientes y constantes de las fuerzas armadas rusas en todos los frentes, junto con la presión del gobierno estadounidense (de nuevo, a regañadientes, aunque no se haya dicho) para que cese la guerra antes de que la situación se deteriore hasta el colapso.

El periódico digital ucraniano Strana publicó el 2 de diciembre que muchos analistas y figuras militares ucranianos afirman que la situación en el frente se está volviendo catastrófica y que si no se toman “medidas decisivas” en un futuro muy cercano para poner fin a las hostilidades en Ucrania, el país, ahora reducido, se enfrentará a una derrota estratégica.

También el 2 de diciembre, Taras Chmut, voluntario que recauda fondos y apoyo para el ejército ucraniano y que representa a la Fundación Regresa con Vida, escribió en Telegram que se está gestando una "crisis estratégica" en todo el frente y que una de sus consecuencias podría ser la pérdida del Estado ucraniano. "No hay perspectivas de cambio", escribió, y añadió: "Lo que más falta en el frente es gente [es decir, soldados]".

viernes, 12 de diciembre de 2025

El plan de la discordia. ¿Qué dice el último borrador estadounidense?


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Como prácticamente cada día, también ayer se publicó una nueva versión del plan de paz con el que Estados Unidos pretende lograr de forma rápida el final de la guerra rusoucraniana. Y si hay que acudir a los medios estadounidenses para conocer la versión de Kiev de los documentos, puede hacerse lo propio con los ucranianos para conocer cuáles son las últimas propuestas del equipo negociador de Steve Witkoff y Jared Kushner. Según Zerkalo Nedely, uno de los medios de mayor rigor en Ucrania, la versión más reciente entregada por Estados Unidos a Ucrania -previa a las modificaciones que Kiev y sus aliados europeos tratan de realizar actualmente- es, en esencia, “una nueva versión del Plan de paz de Trump”. “Así que podemos decir sin miedo a equivocarnos que el nuevo es prácticamente el viejo que aún no se había olvidado”. Esta valoración contrasta con los postulados relatados por David Ignatius en The Washington Post que, aunque con la ambigüedad de no dar a conocer qué versión estaba analizando, deja lo suficientemente claro que está refiriéndose a la interpretación del plan deseada por Ucrania y sus socios continentales. La ventaja del medio ucraniano es que, al contrario que el periodista estadounidense, que se basa en lo relatado por sus fuentes, dice disponer de una copia del documento que analiza.

“De las propuestas esenciales no-ucranianas”, afirma ZN.UA, el único de los 28 puntos que ha desaparecido del documento, es el que según The Wall Street Journal había negociado Rustem Umerov, la amnistía general por los actos cometidos durante la guerra, que aquella semana fue percibido como un intento de indultar, no solo crímenes de guerra, sino casos de corrupción. La ausencia únicamente de este punto implica que permanecen en el documento -aunque quizá hayan sido modificados- puntos como los que mencionaban la prohibición de ideologías de odio como el nazismo o los que se referían a aspectos sociales como la oficialidad de la lengua rusa y la eliminación de la persecución de las iglesias ortodoxas vinculadas al patriarcado de Moscú, dos aspectos que los países europeos trataron de demonizar apelando a la soberanía ucraniana. El motivo era el mismo que hacía imposible conceder estatus especial y derechos lingüísticos y culturales a la población de Donbass, la aspiración de centralización social, cultural, política e ideológica de la Ucrania post-Maidan, que dice defender los derechos del pueblo ucraniano pero que siempre limita el sector de población al que se refiere.

Europa contra Rusia, ¿Deben ustedes volver a acostumbrarse a morir en la Guerra?

En cualquier caso, las élites europeas que se oponen a Rusia están jugando con fuego. De hecho, Europa occidental sigue provocando, de forma totalmente irrealista…

Domenico Moro. Laboratorio Per il Socialismo del sXXI

Recientemente, en Francia han causado un gran revuelo las declaraciones públicas realizadas por el general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de la Defensa francés. Según Mandon, hay que volver a aceptar perder a sus hijos. Lo que falta es la fortaleza de ánimo para aceptar sufrir, para proteger lo que somos. Si nuestro país vacila porque no está dispuesto a aceptar perder a sus hijos, porque hay que decirlo, a sufrir económicamente porque las prioridades se destinarán a la producción para la defensa, entonces estamos en peligro[1]. Por lo tanto, hay que volver a acostumbrarse no solo a sacrificar nuestro nivel de vida para financiar un aumento del armamento, sino sobre todo a morir en la guerra en Francia y, al parecer, en toda Europa.

Hace cien años, la posibilidad de que un joven europeo muriera en la guerra se consideraba algo normal, por muy desagradable que fuera. Tras las masacres de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, en Europa y, en general, en los países avanzados del Occidente colectivo, se afirmó la inaceptabilidad de morir en la guerra.

Esta postura también se observó en Estados Unidos, aunque, a diferencia de Europa occidental, mantuvieron una postura explícitamente imperialista incluso después de la Segunda Guerra Mundial. El punto de inflexión en Estados Unidos fue la guerra de Vietnam, durante la cual los reclutas se revelaron incapaces de soportar los peligros de muerte del combate y se pusieron de manifiesto las dificultades para motivar a los soldados (y el apoyo de los civiles) por parte de la ideología dominante[2].

La respuesta de Estados Unidos fue la introducción de las Fuerzas Armadas profesionales. De hecho, desde el final de la guerra de Vietnam, han sido los voluntarios profesionales los que han intervenido en las numerosas guerras emprendidas por Estados Unidos. Pero, como demuestra la retirada estadounidense de Afganistán, incluso las bajas de profesionales resultan poco digeribles para la opinión pública estadounidense.

jueves, 11 de diciembre de 2025

El optimismo de Zelensky: la negociación según Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Esta semana podría traernos noticias a todos y para poner fin al derramamiento de sangre. Creemos que la paz no tiene alternativa y las preguntas clave son cómo obligar a Rusia a detener las matanzas y qué disuadirá específicamente a Rusia de una tercera invasión”, escribió ayer Volodymyr Zelensky tras un largo mensaje en el que detallaba el resto de la agenda negociadora de la semana. El reto del presidente ucraniano es significativo no tanto por las palabras, sino por lo que significan leyendo su subtexto. La actividad diplomática del líder ucraniano, en su tercera gira de búsqueda de apoyos por la Unión Europea en dos semanas, y su frenética agenda de reuniones de la Coalición de los Dispuestos, que se reunirá hoy por segunda vez esta semana en este formato sin capacidad de decisión, indican que Ucrania no está satisfecha con las negociaciones en Estados Unidos y busca imponer su versión de los hechos en un documento que se parezca más a la reescritura europea de los 28 puntos de Witkoff que al documento original.

El optimismo de Zelensky puede proceder de dos escenarios: una mejora sustancial del documento que está siendo negociado con el equipo negociador de Witkoff o la cercanía de una propuesta que Zelensky es consciente de que Rusia no puede aceptar, lo que volvería a descargar de culpa a Kiev y dirigiría la presión y los reproches contra Moscú. En cualquier caso, el mensaje de Zelensky apunta a dos aspectos. La mención a las matanzas es, sin duda, una referencia al alto el fuego que las capitales europeas exigen a Rusia desde el fallido ultimátum de mayo. La “tercera invasión”, por su parte, se refiere a las garantías de seguridad. Esos dos aspectos son aquellos en los que Ucrania trata de introducir, tanto en su negociación directa con Witkoff como en su diplomacia creativa con los socios europeos, puntos a su favor.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Presión estadounidense; contrapropuesta europea


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La cumbre del “E3”, Alemania, Francia y Reino Unido, que el lunes acogió en Londres a Volodymyr Zelensky, terminó tal y como se esperaba, con la reafirmación del apoyo a Ucrania mientras sea necesario, duras declaraciones contra cualquier posibilidad de una paz que implique cesiones territoriales y optimismo absoluto sobre el “préstamo de reparación” con el que la Unión Europea y el Reino Unido aspiran a financiar la guerra de Ucrania durante al menos dos años más con la esperanza de que un colapso ruso otorgue a Kiev la posición de fuerza con la que aspira a negociar. Para convencerse de que ese escenario no es una quimera que requeriría enormes cantidades de recursos e implicaría miles de vidas perdidas por una mejora que nunca va ser lo suficientemente decisiva para obligar a Rusia a retirarse, los líderes europeos como Emmanuel Macron se aferran a aspectos como “el hecho de que Ucrania está resistiendo en esta guerra y el hecho de que la economía rusa está empezando a sufrir”, ambos argumentos utilizados desde hace tres años y medio sin que Kiev haya conseguido nunca poner a Rusia entre la espada y la pared.

“Podría ser un momento decisivo para todos nosotros”, añadió Friedrich Merz, principal promotor de la idea del préstamo con el que Ucrania podría continuar luchando y adquiriendo de Estados Unidos las armas que Washington ya no subvenciona. “Todos sabemos que el destino de este país es el destino de Europa”, sentenció para añadir que “esa es la razón por la que estamos intentando descifrar qué podemos hacer”. Entre eso que los países europeos consideran que pueden hacer está presionar a Estados Unidos haciendo inviable el documento que el trumpismo ha tomado como base para la negociación. “Tenemos muchas cartas”, afirmó Macron el lunes en referencia a las formas disponibles para ayudar a Ucrania. Las cartas a las que se refiere el presidente francés consisten en el uso de Ucrania contra Estados Unidos y la eliminación de los activos rusos de la ecuación de la negociación de paz.

La escalada de la guerra híbrida

La dinámica de la escalada está estructuralmente implícita en la guerra híbrida. Y sus primeras consecuencias se producen en el plano interno de cada país, donde cada palabra o pensamiento no alineado comienza a percibirse como «a sueldo del enemigo»

Andrea Zhok, Arianna Editrice

En los últimos días, tres petroleros y un carguero con exportaciones procedentes de Rusia han sido atacados en aguas internacionales.

Hace unas semanas, el almirante Cavo Dragone afirmó que la OTAN está considerando la idea de ser «más proactiva» contra Rusia: Estamos estudiando todo… En materia de ciberseguridad, somos un poco reactivos. Ser más agresivos, o ser proactivos en lugar de reactivos, es algo en lo que estamos pensando. El mismo almirante se lamentó de que
tenemos muchas más limitaciones que nuestros homólogos, por razones éticas, legales y jurisdiccionales. Es un problema. No quiero decir que sea una posición perdedora, pero es una posición más difícil que la de nuestros homólogos.
La cuestión es que la posición de la OTAN es demasiado pasiva. En cambio, se necesitaría más disuasión, y cómo se consigue la disuasión —con represalias, con un ataque preventivo— es algo que debemos analizar en profundidad, porque en el futuro podría haber aún más presión al respecto.

Ahora bien, la guerra híbrida parece a muchos un recurso para hacer una película de espionaje, pero es el horizonte principal de la guerra moderna, sobre todo entre adversarios dotados de armamento nuclear, donde una guerra frontal genera una perspectiva de destrucción mutua asegurada.

martes, 9 de diciembre de 2025

La cumbre de la UE decidirá el destino de Zelensky

La posibilidad de que la UE confisque incluso los 207.000 millones de euros es muy endeble, y probablemente sea el último clavo en el ataúd del proyecto que mantiene viva la guerra

Martín Jay, Strategic Culture

Hay un documento de la UE que afirma que existe un problema con la financiación de Ucrania. ¡Menuda mentira! El verdadero problema reside en la creciente desconfianza de los Estados miembros de la UE en esta financiación, tras recientes informes no confirmados de que Donald Trump ha declarado abiertamente a la UE que no pueden echar mano de los supuestos 300 000 millones de dólares en activos rusos «congelados» que Occidente mantiene.

Cuando comenzó la guerra, el banco central de Rusia tenía alrededor de 207.000 millones de dólares en activos en euros, 67.000 millones de dólares en activos en dólares estadounidenses y 37.000 millones de dólares en activos en libras esterlinas.

También poseía participaciones por valor de 36.000 millones de dólares en yenes japoneses, 19.000 millones de dólares canadienses, 6.000 millones de dólares australianos y 1.800 millones de dólares singapurenses. Sus tenencias en francos suizos ascendían a aproximadamente 1.000 millones de dólares.

Así pues, de los 355.000 millones de dólares del llamado dinero ruso "congelado" en todo el mundo, la UE solo posee poco más de la mitad, a pesar de que habla como si lo tuviera todo. Sin embargo, a pesar de esto, se depositaron muchas esperanzas en que la UE utilizara este dinero para seguir financiando la guerra en Ucrania. Pero incluso si Trump no hubiera ordenado a la UE que no interfiriera con el dinero, según el derecho internacional, la posibilidad de que la UE confisque incluso los 207.000 millones de euros es muy dudosa, lo que probablemente sea el último clavo en el ataúd del proyecto que mantiene viva la guerra.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Ucrania: Paz, seguridad y colapso demográfico


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Europa empieza a asumir que Ucrania deberá sacrificar territorio si quiere terminar la guerra”, titula el artículo de El País en el que se trata la preocupación de las capitales europeas por la postura estadounidense de priorizar el final de la guerra por encima de la voluntad continental de lograr los objetivos estratégicos. Publicada ayer, también la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos confirma esa postura. El plan, que tal y como se esperaba prioriza la Doctrina Monroe y el “corolario Trump” para obtener la hegemonía completa en América incluso por encima de la contención de China, presenta un mundo acorde a la teoría de Strategy of Denial, el libro publicado en 2018 por el ahora número 3 del Pentágono, Elbridge Colby. El objetivo de Estados Unidos en las regiones estratégicas es impedir la existencia de bloques “contrahegemónicos”, grupo de países capaces de rivalizar con el poder de Washington. Fomentar alianzas favorables, alejar a potenciales rivales de crear esos ejes e intervenir únicamente en los momentos estrictamente necesarios son la base de una forma de injerencia que no necesariamente implica presencia continua, motivo por el que la actuación del trumpismo, profundamente intervencionista en lo político y también en lo militar, ha sido calificada de aislacionista.

Aunque la parte dedicada a Europa merece un análisis más a fondo, las referencias a la guerra de Ucrania son limitadas y simplemente confirman los temores europeos. En apenas dos párrafos, uno de ellos dedicado a la relación entre los países europeos y Rusia, Ucrania recibe solo cuatro menciones. “La administración Trump se encuentra en desacuerdo con los funcionarios europeos que tienen expectativas poco realistas respecto a la guerra, apoyados en gobiernos minoritarios inestables, muchos de los cuales pisotean los principios básicos de la democracia para reprimir a la oposición”, afirma el documento, que ratifica lo que ha sido la política oficial de la administración Trump desde su llegada al poder. La prioridad es conseguir el final de la violencia para evitar males mayores, recuperar la relación económica con Rusia y proceder a “hacer grande a Europa”, un plan acorde con el discurso de JD Vance en Múnich y el apoyo de Estados Unidos a los movimientos de extrema derecha y nacionalismo blanco afines al trumpismo. afirma el documento, que incide en que “una gran mayoría europea quiere la paz, pero ese deseo no se traduce en políticas, en gran medida debido a la subversión de los procesos democráticos por parte de esos gobiernos. Esto es estratégicamente importante para Estados Unidos precisamente porque los Estados europeos no pueden reformarse si están atrapados en una crisis política”, añade con una nueva reivindicación velada de partidos como AfD.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Los resultados de las negociaciones en Moscú: lo que las partes están dispuestas a ceder


Andrey Surzhansky, TASS

¿Consiguió el enviado especial de Estados Unidos, Stephen Witkoff, como dijo Donald Trump, «vender» a Rusia un plan de paz actualizado para Ucrania? Esta es quizás la pregunta clave que muchos se planteaban al término de las conversaciones de la delegación estadounidense en Moscú.

Quiénes acudieron y con qué actitud

Esta era la sexta visita de Stephen Witkoff a la capital rusa desde enero de 2025.

Resumiendo la reunión de cinco horas, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov señaló que «hasta ahora no se ha encontrado una versión de compromiso [del plan de paz]», aunque algunas propuestas estadounidenses parecen más o menos aceptables. Mientras tanto, describió la reunión como «útil, constructiva y bastante sustantiva».

Ushakov reveló que se consideraron varias opciones para un plan destinado a resolver la situación en Ucrania. «No discutimos la redacción específica ni las propuestas concretas estadounidenses, sino que nos centramos en la esencia de lo que contienen estos documentos estadounidenses», explicó el asesor presidencial. «Algunas de las frases que se propusieron no nos convienen. En otras palabras, el trabajo continuará», añadió Ushakov. Se negó a especificar qué frases concretas no satisfacían a la parte rusa, aunque confirmó que se discutieron específicamente las cuestiones territoriales. «Acordamos con nuestros colegas estadounidenses no revelar la esencia de las negociaciones. Es bastante lógico. Las conversaciones fueron de carácter completamente cerrado y secreto», concluyó el representante del Kremlin.

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