Se acerca el momento en que Europa deberá aceptar su derrota en Ucrania. Mientras el Ejército ruso se prepara a cruzar el río Dnieper, Donald Trump rompe con Zelenski, quien ha hecho una alianza con organizaciones criminales de la droga y lavado de dinero. La banca tiene mucho que perder en esta guerra. Macron es hombre de Rothshild, y Merz lo es de BlackRock, con importantes inversiones en tierra ucraniana. ¿Hasta cuando la élite atormentará al pueblo europeo para ocultar su fracaso?
Thierry Meyssan, Red Voltaire
Rusia tardó mucho tiempo en cumplir el papel que le asignaba la Resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual hizo al iniciar su operación militar especial en Ucrania.
También es cierto que los otros dos Estados que esa resolución mencionaba como garantes de la aplicación de los Acuerdos de Minsk, Alemania y Francia, no hicieron absolutamente nada.
En cierto momento, el presidente ruso Vladimir Putin llegó incluso a reprender al oligarca Konstantin Malofeyev cuando este, en nombre de la Santa Rusia, reclutó cosacos para prestar ayuda a los pobladores del Donbass, frente a los nacionalistas integristas que los masacraban con el consentimiento del entonces presidente de Ucrania Petro Porochenko.
Cierto es que Malofeyev, dueño del grupo de comunicación Tsargrad y de una parte del grupo de telecomunicaciones Rostelecom, es un notorio monarquista y que actuaba en interés de un gran duque. Putin intervino entonces recordándole que tener mucho dinero no le daba derecho a actuar en lugar del Estado.
El presidente Putin inició la intervención rusa en Ucrania sólo cuando los nacionalistas integristas planificaron una operación militar de gran envergadura, no sólo contra la población del Donbass sino también contra Crimea, que ya había regresado a la Federación Rusa. Incluso lo hizo de forma precipitada, reconociendo las repúblicas del Donbass como Estados soberanos el 21 de febrero de 2022, cuando el Kremlin ni siquiera había podido sumar al estado federal las banderas de la República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk.














