martes, 6 de octubre de 2026

La Guerra llega al Dniéper

Despues de tres años de ataques masivos al interior de Rusia por parte del régimen ucraniano - a plantas petroquímicas, aeropuertos y refinerías de petróleo -, Rusia ha comenzado a hacer lo mismo en un puente del Dnieper, a orillas de Kiev... ¿Hasta cuando la locura europea y estadounidense seguirán arruinando el futuro de la humanidad solo por defender los intereses del sionismo financiero?

Nahia Sanzo, Slavyangrad

Este domingo, Friedrich Merz desembarcó en Kiev para reafirmar el apoyo europeo y alemán a Ucrania en uno de los momentos más comprometidos de esta guerra, cuando el país se enfrenta a “semanas decisivas”. Días antes de que comience el juicio por el atentado contra el Nord Stream, del que Alemania es copropietaria, el canciller alemán insistió en Kiev que “la seguridad de Alemania depende de esta guerra”. Para disgusto del Gobierno alemán, ese juicio no juzgará a activos de la defensa o la inteligencia rusa, sino de la ucraniana, un detalle que Berlín prefiere olvidar especialmente ahora que intenta centrarse en lograr el aumento de la asistencia militar a Kiev en esta guerra común que hace mucho tiempo no trata de rescatar a Ucrania sino de derrotar a Rusia. Asediado por unas encuestas dominadas por la extrema derecha, con un pésimo índice de aprobación y lamentando catastróficos resultados en las recientes elecciones regionales, el canciller Merz utiliza la guerra de Ucrania para mostrarse como un líder fuerte contra el agresor -siempre que sea Rusia y no Israel- y un estadista capaz de mostrar su importancia en el mundo. “Con un 10% de aprobación, con su propia gente en las calles todos los días, el último refugio de este sinvergüenza es el nacionalismo de otro pueblo”, comentó la activista Almut Rochowanski. En momentos convulsos en la política interna, la guerra de Ucrania, con el consenso mediático que ha creado en el continente, es la forma ideal de desviar la atención a una causa común.

"¡Déjenme morir con los filisteos!": la psicosis nuclear israelí es tan real como el cambio climático

Sansón derriba las columnas del templo. Gustavo Doré. 1866


Michael Leonardi, Counter Punch

La opción Sansón no es una metáfora en la que tropezó Israel. Es una doctrina que se llama suicidio. En el Libro de los Jueces, Sansón, cegado y encadenado, pide morir con los filisteos y derriba el templo sobre la multitud y sobre sí mismo. Los estrategas israelíes tomaron ese verso y lo hicieron política: si el Estado cree que está a punto de caer, no caerá solo. Seymour Hersh lo hizo público en 1991. Ben-Gurion, Peres, Eshkol y Dayan ya habían estado viviendo con la idea desde mediados de la década de 1960. La bomba en el sótano nunca fue solo un escudo. Era una amenaza de derribar la casa.

Esa es la parte en la era nuclear que el Tratado de No Proliferación (TNP) debía prohibir, y que Washington durante sesenta años ha fingido no ver.

Israel nunca firmó el TNP. Es el único estado con armas nucleares que todavía se niega a admitir que lo es. La línea oficial, acuñada bajo Levi Eshkol, es que Israel «no será el primero en introducir armas nucleares en Oriente Medio». La segunda cláusula implicita siempre ha sido que tampoco será la segunda. Avner Cohen llamó a la postura amimut – opacidad. Golda Meir y Richard Nixon la sellaron en 1969. No preguntes. No lo digas. Deja que Dimona pase como un reactor de investigación. No inspeccione los pasillos donde se fabrican las ojivas. No ponga a Israel en la misma linea que India y Pakistán. El resultado es un arsenal estimado por la Federación de Científicos Americanos y el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo) de unas noventa ojivas, con material fisible para más, lanzable por misiles, aviones y submarinos, un segundo ataque después de que el país sea cenizas o un primer ataque cada vez más probable basado en el mantra intensificado de la victimización eterna. Otras estimaciones han sido mucho más altas. El número preciso es un secreto que los Estados Unidos acordaron mantener. La cuestión no merece una sesión informativa.

Las facciones de resistencia son necesarias para garantizar una retirada permanente de Estados Unidos de Irak

La retirada de las tropas estadounidenses no pone fin a la influencia de Washington sobre Irak. Mantener facciones de la Resistencia armada es necesario para disuadir otro regreso militar estadounidense y preservar la soberanía iraquí

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado oficialmente la retirada formal de las tropas estadounidenses del territorio iraquí, pero el control económico, social y diplomático sobre el país persiste. Si las tropas estadounidenses van a ser expulsadas definitivamente, se requiere una resistencia nacional iraquí capaz de actuar como garante.

El 21 de octubre de 2011, el expresidente estadounidense Barack Obama anunció la retirada de las fuerzas de ocupación restantes de Irak. Sin embargo, tan solo dos años y medio después, Estados Unidos volvió a desplegar sus tropas en el país con el pretexto de combatir la insurgencia del Daesh.

Irak, tras haber sufrido una operación de cambio de régimen seguida de una brutal ocupación y un proyecto de reconstrucción nacional, quedó incapaz de defenderse de la toma del poder por parte del ISIS, y mucho menos de repeler el redespliegue de fuerzas estadounidenses. En primer lugar, la administración Obama desplegó fuerzas que, según afirmó, estaban allí para proteger a su personal diplomático, además de asesores de las fuerzas armadas iraquíes.

Posteriormente, Estados Unidos amplió su presencia, extendiendo su "Operación Resolución Inherente" al territorio sirio, lo que le proporcionó rutas de suministro y una plataforma desde la cual ocupar de facto el noreste de Siria. La operación estadounidense en Siria e Irak les ayudó a alcanzar finalmente su antiguo objetivo de un cambio de régimen en Damasco, al privar a los sirios del acceso a los recursos petroleros y las fértiles tierras agrícolas del país.

lunes, 5 de octubre de 2026

Vuelo de Flydubai: Las leyes de Newton refutan la versión de Netanyahu.


Ahmed Bashir Al-Aila * l'Anti Diplomatico

Cuando se anunció que el vuelo FZ1073 de Flydubai había sufrido una pérdida repentina de altitud sobre los cielos de Tabuk, seguí la noticia como experto en física, buscando los datos necesarios para disipar las dudas científicas que habían surgido en torno al relato del rescate del avión y su posterior enderezamiento en vuelo.

Tras conocer la noticia y sus implicaciones, comencé a analizar las variables físicas disponibles para ofrecer una respuesta científica clara al escenario hollywoodense creado por los medios israelíes. Me adentré en los cálculos de dinámica de vuelo y aerodinámica, integrándolos con evidencia científica sobre el comportamiento humano y sus limitaciones en condiciones críticas.

Esta necesidad de claridad surge de la prisa de los medios por presentar un escenario dramático: un acceso forzado y rápido a la cabina blindada y una intervención manual que habría salvado el avión durante un descenso vertiginoso. Para mí, esta reconstrucción no fue una mera exageración periodística, sino un absurdo lógico que contradice las leyes más básicas de la física y la dinámica de vuelo.

Kaliningrado y la cuestión nuclear


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“¿Por qué fue necesario que Estados Unidos eliminara la capacidad nuclear de Irán? ¿Por qué ahora todo el mundo vuelve a mirar a Estados Unidos cuando se trata de los hutíes en el mar Rojo? Porque de alguna manera los europeos no tenían suficientes capacidades para hacerlo ellos mismos”, comentó Mark Rutte la semana pasada en una de sus muchas intervenciones públicas de enaltecimiento de la guerra de agresión de Estados Unidos contra Irán. En un alegato de arrogancia imperial, el secretario general de la OTAN y exprimer ministro neerlandés sentenció que “ese es el patio trasero de Europa. No es el patio trasero de Estados Unidos. En el futuro, lo que obtendrás de una OTAN más fuerte es que los europeos puedan cuidar de su propio patio trasero”.

Y para bombardear ese patio trasero, Estados Unidos necesitó a sus aliados -o subordinados- europeos, algo que, para Rutte, parece ser motivo de orgullo. “Se podría argumentar que habría sido imposible llevar a cabo la Operación Furia Épica sin contar con Europa como plataforma de proyección de poder para Estados Unidos”, afirmó Rutte utilizando el infantil e insultante nombre con el que Trump calificó la guerra. “5.000 aviones han despegado de bases europeas en apoyo a la Furia Épica desde el 28 de febrero de este año”, añadió con la habitual forma de someterse voluntariamente a la sabiduría y a la sensatez estadounidense. Según esta versión, Europa -la UE y el Reino Unido- es clave en la proyección del poder de Estados Unidos y, como dos aliados con una similar visión del mundo, ha de aumentar su capacidad militar para ser capaz de bombardear su patio trasero de la misma forma que lo hace Washington.

domingo, 4 de octubre de 2026

De 2008 a 2026: El mismo guión, ¿una coartada diferente?

La crisis de 2008 sirvió de modelo. En 2026, con los cuellos de botella del diésel y los temores sobre la “seguridad” de la inteligencia artificial, se repite el mismo escenario

Fabio Vighi. Fabio Vighi Substack

El 11 de julio de 2008, el crudo WTI alcanzó un máximo histórico de 147,27 dólares. A mediados de septiembre, cuando Lehman se declaró en quiebra y Merrill Lynch fue vendida bajo presión, el petróleo ya había perdido más de un tercio de sus ganancias; para fin de año cotizaría por debajo de los 40 dólares.

La demanda no solo se había debilitado, sino que se había evaporado. En respuesta, la Reserva Federal recortó drásticamente la tasa de fondos a su límite inferior de cero y, en cuestión de meses, abrió las compuertas de la expansión cuantitativa (QE), comprando billones en hipotecas y bonos del Tesoro para estabilizar un sistema financiero que lo había apostado todo a una apreciación perpetua. La trayectoria fue casi demasiado clara: choque energético → endurecimiento monetario → destrucción de la demanda → recesión → cambio de rumbo monetario.

Hace tiempo que sostengo que en 2026 se está poniendo en marcha la misma maquinaria, aunque el escenario ha cambiado. El detonante esta vez es la guerra en Medio Oriente y la crisis de suministro resultante a través del estrecho de Ormuz. Se proyecta que el Brent alcance un promedio de 86 dólares, con escenarios extremos de 115 dólares. El diesel ya se ha disparado a niveles récord. La Reserva Federal, aparentemente siguiendo un guion ensayado, subió las tasas 25 puntos base el 16 de septiembre —su primer aumento desde 2023—, y el presidente Warsh declaró que la inflación «sigue siendo demasiado alta».

Ahora en serio: cómo la IA podría matarnos a todos

La IA no es una tecnología más. Constituye una forma de inteligencia singular con dinámicas propias respecto de la cual no existe evidencia alguna de que considere la supervivencia y el bienestar humanos como una prioridad

Michael T. Klare, Jacobin

Probablemente en las últimas semanas hayas leído o escuchado alguna noticia que iba más o menos así: «OpenAI afirma que sus modelos de IA se rebelaron y atacaron una biblioteca digital», «Anthropic señala que sus sistemas de IA se infiltraron en las computadoras de tres organizaciones», «Esta IA acaba de crear virus inexistentes en la naturaleza», «Bots de IA explicaron a científicos cómo fabricar armas biológicas», entre otros similares.

Surgidos a un ritmo vertiginoso entre agosto y comienzos de septiembre, estos titulares —y los alarmantes episodios que sintetizan— provocaron una ola de ansiedad pública ante la perspectiva de una inteligencia artificial fuera de control. Para intensificar las alarmas, referentes del propio sector tecnológico advirtieron sobre los riesgos existenciales de una IA desregulada.

«No subestimen el poder de esta tecnología», declaró Jacob Coxon, destacado ingeniero de software, el 8 de septiembre al anunciar su renuncia a Anthropic, una de las firmas líderes del sector. «Pronto contaremos con sistemas sobrehumanos capaces de vulnerar cualquier sistema, revolucionar cualquier campo de la noche a la mañana y acumular poder y recursos reales… Quienes desarrollan IA creen sinceramente que esta tecnología podría acabar con la humanidad antes de que termine la década», afirmó.

Advertencias de esta clase obtuvieron una amplia cobertura mediática e impulsaron a diversos sectores del Congreso estadounidense a proponer restricciones drásticas al desarrollo de los modelos más avanzados o «de frontera». «Cuando se avanza a toda velocidad hacia un precipicio», señaló el senador Bernie Sanders en una conferencia sobre IA realizada el 14 de septiembre en Washington D.C., «hay que pisar el freno».

Unas elecciones al límite

Con la contienda presidencial al rojo vivo, Lula enfrenta en un final abierto a Flávio Bolsonaro, hijo y heredero de la dinastía ultraderechista. La disputa representa un choque frontal entre las fuerzas democráticas y el bloque reaccionario

Olavo Passos de Souza, Jacobin

Con la vista puesta en las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un escenario cabeza a cabeza contra Flávio Bolsonaro, primogénito y heredero del clan político bolsonarista. Aunque el actual presidente encabeza los sondeos para la primera vuelta, la distancia es tan estrecha que resulta imposible aventurar un resultado de cara a una eventual segunda vuelta.

No se trata simplemente de una puja entre dos opciones antagónicas. Es una batalla crucial entre el bloque democrático brasileño y la amenaza del retorno al poder de la extrema derecha reaccionaria.

El desafío de Lula

Alos ochenta y un años, Lula va en busca de su cuarto mandato como presidente. La Constitución brasileña no establece un límite definitivo a la cantidad total de mandatos presidenciales que una persona puede ejercer a lo largo de su vida, siempre y cuando no ocupe el cargo durante más de dos períodos consecutivos.

Luego del histórico triunfo en 2002, Lula completó dos gestiones sumamente exitosas. Sus gobiernos sacaron a decenas de millones de brasileños de la pobreza mediante programas sociales de gran escala como Bolsa Família, fortalecieron sustancialmente los sistemas públicos de salud y educación y cosecharon triunfos diplomáticos de enorme relevancia en el plano internacional.

sábado, 3 de octubre de 2026

¿El camino hacia Mad Max? - Combustible, escasez y colapso inminente


Constantin von Hoffmeister, Socialismo y Multipolaridad

El camino hacia Mad Max comienza mucho antes de que aparezca el primer convoy armado en el horizonte. Comienza cuando los camiones cisterna dejan de funcionar, las refinerías cierran, los depósitos de combustible se agotan y las máquinas que abastecen a las ciudades y mueven a los ejércitos empiezan a quedarse sin combustible. Primero llega el impacto del precio. Luego las colas. Luego el mercado negro. Y luego la pregunta que todo gobierno teme: ¿qué sucede cuando el sistema aún existe en el papel, pero el combustible que lo mantiene vivo ya no llega?

La diplomacia adquirió de repente un carácter de urgencia. Serguéi Lavrov y Marco Rubio se reunieron en Nueva York. Representantes estadounidenses e iraníes mantuvieron conversaciones indirectas al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Kirill Dmitriev viajó a Estados Unidos para reunirse con miembros de la administración Trump. Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado, donde Trump lo recibió personalmente en la Base de la Fuerza Aérea Andrews. Estas reuniones giran en torno a diferentes guerras, potencias e intereses, pero todas se desarrollan en el mismo contexto: la energía.

Halford Mackinder enseñó que la política global se basa, en última instancia, en el control del espacio físico, las comunicaciones y los recursos. Los Estados pueden hablar el lenguaje del derecho, los valores y la diplomacia, pero los barcos siguen necesitando combustible, los camiones diésel y los ejércitos, líneas de suministro. Por lo tanto, la actual agitación diplomática puede interpretarse, en parte, como una reacción a un hecho tangible que ninguna comunicación puede borrar: el sistema global de suministro de combustible está sometido a una presión inmensa.

Reparaciones de guerra, legitimidad política y responsabilidad jurídica; lecciones del caso de los talibanes contra Alemania

Un análisis de los aspectos jurídicos de la reclamación de reparaciones de los talibanes contra Alemania y de la distinción entre la legitimidad política y la responsabilidad jurídica de los grupos armados

Zoha, desde Teherán

Una nota publicada en el blog de derecho internacional Völkerrechtsblog analiza la solicitud de los talibanes de recibir reparaciones de Alemania y muestra que las reclamaciones jurídicas, sin una representación válida, jurisdicción y fundamento jurídico suficiente, no pueden traducirse en resultados prácticos. Este análisis, desde la perspectiva de los derechos humanos, vuelve a poner de relieve la distinción entre la legitimidad política de los grupos armados y su responsabilidad jurídica frente a las víctimas.

La nota «Kein Geld für die Taliban: Zu möglichen Reparationsforderungen Afghanistans gegen Deutschland» (No hay dinero para los talibanes: sobre las posibles reclamaciones de reparaciones de Afganistán contra Alemania), escrita por Rouven Diekjobst, investigador del Instituto de Derecho Internacional de la Paz y los Conflictos Armados de la Universidad Ruhr de Bochum, y Lotte Musiol, fue publicada el 15 de septiembre de 2023 en el blog de derecho internacional Völkerrechtsblog, como parte de la serie «Bofaxe». Los autores examinan la solicitud de uno de los funcionarios talibanes de presentar una reclamación de reparaciones contra Alemania y sus aliados, y señalan tres obstáculos jurídicos principales para esta iniciativa: la cuestión de la representación de Afganistán, la jurisdicción de los tribunales internacionales y el fundamento de la responsabilidad jurídica de los Estados.

viernes, 2 de octubre de 2026

La salida de las fuerzas de EEUU de Irak: ¿se cumplió lo que había planteado Sayyed Nasrallah?

La existencia de razones estadounidenses para la retirada no invalida el hecho de que las fuerzas opuestas a la presencia de Estados Unidos trabajaban para lograr el mismo resultado. Por lo tanto, la pregunta crucial ahora es: ¿Quién es el mayor ganador, política y estratégicamente?

Laila Nicolás, Al Mayadeen

Con la culminación de la salida de las fuerzas de Estados Unidos de Irak, se cierra un capítulo que se prolongó durante más de dos décadas de presencia militar estadounidense en el país. Pero la salida de las fuerzas no significa necesariamente un retroceso de la influencia de EEUU en Irak. Una cosa es la retirada militar y otra, la influencia.

En la práctica, Estados Unidos no abandona completamente Iraken el sentido político o económico, y todavía posee importantes herramientas de influencia adquiridas mediante los acuerdos que suscribió con el Estado iraquí, de las relaciones económicas y de sus relaciones con las instituciones estatales, además de una influencia diplomática que no está necesariamente vinculada a la presencia de fuerzas militares sobre el terreno.

La retirada militar plantea una pregunta fundamental: ¿es lo que estamos presenciando hoy exactamente el proceso del que habló el exsecretario general de Hizbullah, Sayyed Hassan Nasrallah, después del asesinato del general Qassem Suleimani y de Abu Mahdi Al Muhandis a comienzos de 2020?

El 5 de enero de 2020, pocos días después de la operación de asesinato en el aeropuerto de Bagdad, Sayyed Nasrallah declaró claramente que la verdadera respuesta al asesinato no consistía en atacar a civiles estadounidenses ni en una respuesta militar limitada, sino en "expulsar a las fuerzas de Estados Unidos de Irak y de la región".

¿Está Trump a punto de autodestruirse por su última iniciativa sobre el diésel?

Occidente está gobernado por los líderes más necios de la historia.

Martín Jay, Strategic Culture

Es un reflejo de nuestra época que los líderes occidentales no solo sean más débiles que nunca, sino también los más ineptos, con Donald Trump a la cabeza. Su última iniciativa ha enfurecido a la prensa económica, que ha movilizado a todos los expertos para criticarla duramente. Trump quiere limitar las exportaciones de diésel desde Estados Unidos, lo que, según él, reducirá los precios del diésel en las gasolineras estadounidenses, pero es una idea tan absurda que muchos analistas políticos señalan su propia desesperación al jugar a lo que uno de ellos denominó "una ruleta económica donde, si la bola cae en rojo, lo perdemos todo". Los expertos predicen que tal iniciativa solo reduciría los precios del diésel en un 5% para los camioneros estadounidenses, pero, según los economistas de Goldman Sachs, aumentaría los precios de la gasolina en las gasolineras. Dejando de lado que la prohibición del diésel también está perjudicando la economía petrolera mundial —lo que tendrá sus propias repercusiones para los consumidores estadounidenses—, Trump está demostrando que no solo no cuenta con economistas inteligentes a su alrededor que lo asesoren sobre estos caprichos nocturnos, sino que él mismo prácticamente no entiende nada sobre cómo funciona la economía estadounidense.

jueves, 1 de octubre de 2026

Si la IA está colapsando, la historia debería ser "Encarcelar", no "Salir bajo fianza"

¿Existe una burbuja de IA? Algunos indicadores clave apuntan a que sí, y cuando las burbujas estallan, pueden producirse fuertes conmociones en los mercados inmobiliario y laboral que perduran durante años

Dean Baker, CEPR

El desplome de Oracle a finales de semana , sumado a la admisión de Sam Altman de que su equipo de OpenAI no tiene ni idea de lo que está haciendo, ha generado la esperanza de que la burbuja de la IA esté a punto de estallar. Aún es pronto para saber si hemos presenciado un escenario similar al de Bear Stearns en la burbuja de la IA, pero debemos estar alerta ante otro posible desastre como el de la burbuja inmobiliaria: los rescates bancarios.

Para que quede claro, cuando la avaricia de la mayoría de los grandes bancos los llevó al borde de la quiebra al estallar la burbuja inmobiliaria, el gobierno acudió al rescate con billones de dólares en efectivo, préstamos y garantías. Justificaron esta intervención masiva con la gran mentira: si no salvábamos a los bancos, nos veríamos afectados por la Segunda Gran Depresión.

La gran mentira se repitió solemnemente en artículos de opinión y noticias de todo el espectro político. Destacados demócratas, como el futuro presidente Obama y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, la impulsaron con la misma vehemencia que el entonces presidente George W. Bush y su gabinete. Las opiniones disidentes fueron, en gran medida, excluidas del debate público.

Para ser claros, permitir que el libre mercado hiciera su magia y llevara a la quiebra a la mayoría de nuestros bancos más grandes, junto con muchos más pequeños, habría empeorado la recesión. Pero habría contribuido más a reducir la desigualdad de riqueza que veinte impuestos sobre el patrimonio como el de Piketty. (Las cuentas bancarias de todos estaban garantizadas por la FDIC, por lo que todos, excepto los más ricos, habrían tenido acceso total a su dinero). Sin embargo, la idea de que nos habríamos enfrentado a una década de desempleo de dos dígitos sin los rescates era un completo disparate.

El imperialismo y su encrucijada

En este artículo el autor señala la importancia de los comicios presidenciales que se celebrarán en primera vuelta el 4 de octubre de 2026, ya que está en juego la soberanía nacional, que peligraría si triunfa el bolsonarismo, ya que su proyecto es de absoluta sumisión al poder imperial usamericano
Flávio y Eduardo Bolsonaro junto a Donald Trump
en el despacho Oval de la Casa Blanca. Mayo 2026

Jair de Souza, Rebelión

Mirando en retrospectiva las últimas cuatro décadas de nuestras contiendas electorales, llegamos a la conclusión de que Lula se enfrenta hora al más insignificante e inepto de todos los adversarios con los que se ha confrontado a lo largo del tiempo.

Hay casi un consenso entre los analistas de que el representante del clan bolsonarista que encabeza la principal plataforma opositora logra ser incluso menos culto, más grosero y troglodita que el propio patriarca a quien debe su designación. En sus dos décadas de actividad parlamentaria, jamás ha ejercido protagonismo en nada de real relevancia, ni ha heredado siquiera el carisma demencial que caracteriza a su progenitor.

No obstante la validez de estas observaciones, Lula está inmerso en la más encarnizada campaña electoral de su vida. ¿Qué podría explicar esta contradicción tan aberrante?

Para empezar a aclarar el panorama, hay que tener en cuenta que la columna vertebral de las fuerzas enemigas del pueblo brasileño no está constituida por los personajes que integran nominalmente el movimiento nazifascista conocido como bolsonarismo. En realidad, estos no pasan de herramientas al servicio de aquellos que, en esencia, determinan la agenda que deben asumir.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Cuando los monstruos caminan entre nosotros


Henry Giroux, Counter Punch
Tenemos muchos monstruos que destruir.

–George Seferis

Pero, ¿cómo puede alguien decir la verdad sobre el fascismo si no está dispuesto a denunciarlo abiertamente, a menos que esté dispuesto a alzar la voz contra el capitalismo, que es lo que lo engendra?

–Bertolt Brecht

Hace más de cuatro décadas, el compositor e intelectual griego Manos Hadjidakis lanzó una advertencia que hoy se lee menos como una reflexión sobre el fascismo y más como una profecía de nuestro tiempo. El mayor peligro, sugirió, surge cuando nos acostumbramos al monstruo, cuando su presencia ya no escandaliza la conciencia y su violencia comienza a integrarse en la rutina diaria. La tolerancia no disminuye al monstruo; multiplica las condiciones que le permiten prosperar, fortaleciendo su presencia en la vida pública hasta que la propia monstruosidad adquiere la autoridad para gobernar. En este caso, el colapso de la conciencia es inseparable de la disociación entre «creencia y juicio, convicción y acción».

Hemos llegado a ese momento.

Los monstruos ya no se esconden en las sombras. Ocupan oficinas presidenciales y ministerios, comandan ejércitos y fuerzas policiales, controlan plataformas digitales, dominan las pantallas de televisión, administran fronteras, construyen centros de detención y transforman el sufrimiento ajeno en teatro político. Su discurso de purificación racial, deportación masiva, exterminio, venganza y descarte ya no produce la indignación que antes generaba. La crueldad se exhibe como fortaleza. La humillación se convierte en entretenimiento. El espectáculo del sufrimiento se transforma en fuente de placer político. Lo que debería ser insoportable se vuelve familiar; lo que debería provocar resistencia se integra en la rutina diaria.

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