lunes, 12 de octubre de 2026

Los ataques en Ormuz se intensifican mientras se estancan los esfuerzos para poner fin a la guerra contra Irán

La Guardia Revolucionaria Islámica advierte contra el incumplimiento de las normas y la seguridad de esta vía marítima estratégica, mientras que el CENTCOM estadounidense afirma haber inmovilizado un buque que intentaba romper el bloqueo naval

Maziar Motamedi, Al Jazeera

Teherán, Irán – Los ataques en torno al estratégico estrecho de Ormuz se han reanudado, mientras que los esfuerzos de mediación para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán siguen estancados.

La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó el sábado por la noche que un superpetrolero, cuya identidad no se reveló, chocó contra una mina naval y sufrió un incendio importante mientras navegaba por una ruta no autorizada en el estrecho con los sistemas de navegación apagados. En un comunicado, advirtió sobre un destino similar para cualquier petrolero que “desea ignorar la seguridad y las normas” del estrecho, por donde transita una quinta parte del petróleo y el gas del mundo en tiempos de paz.

El domingo, un alto funcionario del ejército iraní declaró a la televisión estatal que las fuerzas del país siguen preparadas tanto para operaciones defensivas como ofensivas, más de siete meses después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra atacando a Irán el 28 de febrero.

“Hemos asestado golpes a buques enemigos. Si ocurre algo más contra Irán, volveremos a atacarlos”, declaró Habibollah Sayyari, jefe del Estado Mayor y coordinador conjunto del ejército.

La caída del régimen de Pinochet ofrece esperanza —y una advertencia— para Estados Unidos

Las elecciones de mitad de mandato de noviembre presentan paralelismos con un momento de octubre de 1988. Pero la salida de Pinochet no supuso el fin de su influencia

Ariel Dorfman, The Guardian

Un presidente maligno y monomaníaco, profundamente impopular, se enfrenta a unas elecciones que podrían limitar su poder y poner fin a su dominio sobre el país.

Es cierto que, para influir en el resultado, cuenta con un tribunal supremo sumiso y su capacidad para legislar mediante decretos ejecutivos, así como con una avalancha de noticias falsas que acusan a sus oponentes de ser comunistas antipatriotas; es cierto que cuenta con un apoyo financiero colosal de una oligarquía arraigada que ha prosperado gracias a sus políticas neoliberales de derecha; es cierto que se ha esforzado por limitar la libertad de quienes votan; y es cierto que tiene el mando absoluto de las fuerzas armadas. Nada de esto parece suficiente para disuadir a un electorado cansado de su régimen y decidido, a pesar de la intimidación generalizada, a hacerse oír. Aun cuando las encuestas apuntan a una derrota aplastante, el iluso líder, envalentonado por aduladores y cortesanos serviles demasiado temerosos para informarle de los hechos, se niega a aceptar que el próximo referéndum irá en contra de su voluntad divinamente inspirada.

¿Donald Trump en 2026?

De hecho, también estaba describiendo al dictador de Chile, el general Augusto Pinochet , en octubre de 1988, cuando insistió en que ganaría un plebiscito que decidiría si permanecía como jefe de Estado durante otros ocho años (y probablemente mucho más) o si debía comenzar una transición a la democracia. El 5 de octubre de ese año, el autócrata militar que había gobernado mal Chile desde que derrocó al presidente democráticamente electo Salvador Allende en un golpe de Estado en 1973, perdió rotundamente, con el 55,9 % de sus compatriotas pidiéndole que se retirara. No se fue fácilmente.

La Operación Epstein: La furia y el excepcionalismo judío

El análisis político-económico marxista convencional no puede explicar completamente la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, por lo que la ideología sionista y las redes de influencia de las élites deben examinarse junto con el capitalismo y el imperialismo para comprender la toma de decisiones occidental

Eoghan Harris, Al Mayadeen

El inicio de la guerra de agresión estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero de este año no puede explicarse mediante la dinámica interna de la acumulación de capital ni mediante el mecanismo político del imperialismo que impone el sistema capitalista a escala global. A medida que la inflación afecta a casi todos los estratos del mundo occidental, resulta evidente para muchos que los intereses estratégicos del imperialismo occidental se han visto gravemente perjudicados por esta agresión militar mal concebida contra un adversario formidable que ya había demostrado su capacidad en la Guerra de los Doce Días el verano anterior. Sin embargo, muchos marxistas en Occidente se aferran a explicaciones mecanicistas que, en el mejor de los casos, nos llevan a conclusiones erróneas y, en el peor, fomentan el excepcionalismo judío occidental.

El marxismo se puede dividir en dos subdisciplinas: la economía política marxista y el materialismo histórico. La economía política marxista opera a nivel de abstracciones matemáticas y explica científicamente las leyes de la acumulación de capital, mientras que el materialismo histórico aplica el materialismo dialéctico a los procesos históricos. La economía política es útil para comprender cómo hemos llegado hasta aquí, pero el materialismo histórico la supera, ya que nos permite situar la acción humana y la ideología dentro del marco de las fuerzas materiales que configuran el mundo.

domingo, 11 de octubre de 2026

Del Nord Stream al "Estrecho Trump": el plan de Washington para desindustrializar Europa


Giuseppe Masala, l'AntiDiplomatico

En más de una ocasión hemos dejado claro que la causa subyacente de la actual crisis geopolítica reside en la falta de competitividad en los mercados mundiales del país hegemónico en la era posterior a la caída del Muro de Berlín: los Estados Unidos de América.

Esta falta de competitividad no se debe únicamente al surgimiento de nuevos actores capaces de desafiar a Estados Unidos en los frentes industrial y de investigación, como China, ante todo. Su ascenso se vio favorecido, además, por la decisión de Occidente de trasladar gran parte de su producción al Imperio Celestial Comunista, con el objetivo de explotar la enorme reserva de mano de obra barata que China podía ofrecer y, por lo tanto, aumentar drásticamente tanto las ganancias directas (beneficios corporativos) como las indirectas (impulsando esa enorme fábrica de dólares sintéticos llamada Wall Street). A largo plazo, los cálculos de Estados Unidos han resultado catastróficamente erróneos: China no solo ha proporcionado mano de obra barata, sino que también la ha aprovechado para reducir la brecha con Occidente en investigación, tecnología, industria y, finalmente, en el ámbito financiero y, por consiguiente, político y militar. En resumen, es Estados Unidos quien ha alimentado en su seno al competidor que lo está relegando a una posición subordinada en el escenario del poder mundial.

sábado, 10 de octubre de 2026

Anwar Shaikh (1945–2026)

Anwar Shaikh fue el economista marxista más brillante de su generación. Deja un legado intelectual capaz de impulsar el desarrollo de la economía política durante muchos años

Vivek Chibber, Jacobin

Con la muerte de Anwar Shaikh, la comunidad intelectual de izquierda ha perdido a uno de sus miembros más dinámicos y brillantes. Anwar no era simplemente una figura destacada entre los economistas heterodoxos: fue el economista marxista más brillante de su generación y, posiblemente, el más importante desde el propio Karl Marx. Hizo más que prácticamente cualquier otro economista contemporáneo por revitalizar la tradición clásica de la economía política, asociada con Adam Smith, David Ricardo y Marx. Luego aplicó ese marco teórico al análisis de las dinámicas de corto plazo estudiadas por la tradición keynesiana, demostrando que la teoría económica clásica era capaz de explicar los mismos fenómenos e integrar ambos enfoques en un marco general. Y, por si eso fuera poco, llevó a cabo la tarea titánica de hacer operativas las categorías marxistas para demostrar que las regularidades empíricas del capitalismo moderno estaban gobernadas por los mecanismos que Marx había descrito en los volúmenes de El capital. En la historia de la economía marxista, es difícil encontrar otra figura que haya contribuido tanto a desarrollar su programa de investigación y dotarlo de fundamentos sólidos.

Shaikh nació en Karachi, Pakistán, en 1945. Pero como su padre trabajaba en el servicio diplomático pakistaní, pasó buena parte de sus años de formación en Medio Oriente, el Sudeste Asiático y Turquía. Completó sus estudios superiores en Estados Unidos, donde obtuvo un título en Ingeniería por la Universidad de Princeton en 1965 y un doctorado en Economía por la Universidad de Columbia en 1973. Esto significó, naturalmente, que se encontrara en el epicentro de los movimientos estudiantiles de la época: el movimiento contra la guerra, el movimiento por los derechos civiles y el feminismo. Como muchos de los estudiantes más talentosos de su generación, se radicalizó hacia el marxismo y dedicó sus extraordinarias capacidades al desarrollo de la teoría económica marxista.

De Suez a Ormuz: La crisis de la hegemonía estadounidense después del 7 de octubre

Amro Allan establece paralelismos entre la crisis de Suez de 1956 y la guerra actual por el estrecho de Ormuz, argumentando que la superioridad militar estadounidense ya no puede garantizar el dominio político en Asia Occidental

Amro Allan, Al Mayadeen

Una potencia que desgarra una región no puede arrogarse el derecho de escribir su futuro.

Esa es quizás la conclusión política más clara que se desprende de los tres años transcurridos desde el 7 de octubre de 2023. El proyecto estadounidense-israelí ha desplegado una fuerza militar abrumadora en un intento por recuperar el control de la región, infligiendo una destrucción de una magnitud que todos conocen. Sin embargo, no ha logrado transformar ese poder destructivo en la autoridad política necesaria para determinar el destino de la región y sus pueblos.

Es en esta brecha, entre la capacidad de infligir pérdidas y la capacidad de imponer la propia voluntad, donde se hace visible la crisis de la hegemonía estadounidense.

El 7 de octubre, la inundación de Al-Aqsa estalló en una región donde las causas de la confrontación se habían acumulado durante años, y en un momento en que el equilibrio de poder global ya estaba cambiando. Washington, por su parte, intentaba consolidar un orden regional basado en la supremacía de la ocupación israelí y su mayor integración en la región, al tiempo que la capacidad de Estados Unidos para gestionar unilateralmente el sistema internacional disminuía.

viernes, 9 de octubre de 2026

Las verdaderas causas de la Tercera Guerra Mundial

Hace años que los dirigentes occidentales, negándose a reconocer su pérdida de poder, recurren constantemente a la falsificación y a la mentira en la arena internacional. Poco a poco siguen perdiendo influencia, pero, a fuerza de fingir, están creando las condiciones para el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Ese conflicto no estallará por error ni por casualidad. Será el resultado de la obstinación de esos dirigentes
“La guerra es un fruto de la depravación de los hombres, es una enfermedad convulsiva y violenta del cuerpo político”
(citación de La Enciclopedia de Denis Diderot). Caricatura satírica del compositor y director de orquesta francés Héctor Berlioz dirigiendo un concierto estruendoso.


Thierry Meyssan, Red Voltaire

Todos sabemos que, aunque las guerras comienzan cuando sucede algo en particular, sus causas profundas no son precisamente los hechos que las desatan. Generalmente se trata de conflictos territoriales o de influencia.

Hoy, la Tercera Guerra Mundial podría desatarse a raíz de una simple escaramuza en Ucrania o en el Medio Oriente, pero su verdadera causa será el enfrentamiento entre dos visiones diferentes de lo que debe ser el orden del mundo: de un lado, la gran mayoría de los Estados, reunidos alrededor de Rusia y China, quiere respetar el derecho internacional, mientras que, del otro lado, el “Occidente político”, empeñado en no perder lo que ganó aplastando a los pueblos del sur, prefiere las “reglas” que él mismo va inventando en el G7.

Hace 8 años que Serguei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, puso al desnudo esa situación. Y hace 8 años que el “Occidente político” mantiene su posición.

El 28 de septiembre de 2018, desde la tribuna del 73º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas [1], Lavrov planteó esta constatación:
Asistimos todos a un choque de dos tendencias opuestas. Por un lado, nosotros vemos el fortalecimiento de los principios policéntricos del orden mundial, el desarrollo constante de nuevos centros de crecimiento económico, la aspiración de los pueblos a preservar la soberanía y a escoger modelos de desarrollo que son coherentes con sus identidades nacionales, culturales y religiosas. Del otro lado, vemos el deseo de varios Estados occidentales de conservar su estatus autoproclamado de “líderes mundiales” y de frenar el proceso objetivo irreversible de establecimiento de la multipolaridad.

El corredor soberano: Nicaragua, los megaproyectos estratégicos y la emancipación frente a la tutela imperial


David Antonio Calero Lainez, Geopolitika

El sistema internacional transita aceleradamente hacia un orden multipolar donde los centros tradicionales de hegemonía pierden el monopolio global. En esta reconfiguración planetaria, América Latina y el Caribe recuperan su peso geoestratégico, y dentro de este escenario, la República de Nicaragua se alza como un referente indiscutible de soberanía, dignidad antiimperialista y desarrollo independiente en el corazón de Centroamérica.

La política exterior de los Estados Unidos hacia Managua continúa atrapada en los dogmas de la Doctrina Monroe, ejecutada hoy a través de un andamiaje de medidas coercitivas unilaterales, bloqueos financieros y presiones híbridas orientadas a fracturar la estabilidad nacional. No obstante, esta estrategia de asedio evidencia un profundo fracaso estructural. Al intentar aislar a Nicaragua mediante sanciones y embargos punitivos, Washington subestima la resiliencia de un Estado cuyo proyecto político emana de raíces profundamente populares y sandinistas. Lejos de doblegar al país, el acoso de la Casa Blanca ha servido como catalizador para acelerar la evitación y el bypass de dichas sanciones, permitiendo a Managua eludir el bloqueo financiero occidental mediante una exitosa inserción en los circuitos alternativos del Sur Global.

Los peligros en el Mar Negro


Nahia Sanzo, Slavyangrad

¿Qué pasará?, se preguntaba la semana pasada un analista en las redes sociales, cuando comprendamos que todas las guerras forman parte de un mismo conflicto. En un mapa, señalaba todo el Sahel (Burkina Faso, Malí, Níger), Chad, Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia, todo Oriente Medio desde Líbano y Siria hasta Afganistán y, desde Turquía, trazaba una línea para incluir a Ucrania. Aunque técnicamente independientes, muchos de los actores relevantes en una parte importante de esos conflictos son recurrentes: Rusia apoya a los gobiernos del Sahel mientras que otros actores como Francia o Ucrania están dispuestos a fomentar incluso a grupos afines a al-Qaeda. En Sudán, a pesar del juego pasado de Wagner con los paramilitares aliados de Emiratos Árabes Unidos y Etiopía, Moscú apoya al Gobierno, aliado de Egipto, con quien también va de la mano en Libia, donde Ucrania lucha del otro lado para tener una posición desde la que atacar buques rusos en el Mediterráneo.

jueves, 8 de octubre de 2026

Marx sin comunismo ni propaganda

Las ideas reales de un profeta económico

Hua Bin, The Unz Review

Cuando la gente habla de Karl Marx, inmediatamente piensa en el Manifiesto Comunista y equipara a Marx con el comunismo.

Debido a su postura anticapitalista y antiimperialista, Marx ha sido demonizado y considerado un enemigo por defecto en Occidente desde entonces.

En Occidente, pocos tienen idea del verdadero pensamiento económico de Marx, al igual que ocurre con tantas otras cosas que la maquinaria propagandística les enseña a odiar sin comprenderlas.

En realidad, las ideas de Marx son profundamente relevantes y premonitorias para el mundo actual cuando las analizamos con la perspectiva que nos brindan 150 años después.

Si uno deja de lado las calumnias sobre el comunismo y se centra en las ideas de Marx, encontrará a un intelectual eminente de la economía clásica cuya brillante crítica del capitalismo resiste el paso del tiempo.

Marx previó que el llamado libre mercado evolucionaría hacia una oligarquía y que el capitalismo industrial daría paso al capitalismo financiero.

Marx predijo que las economías capitalistas degenerarían en un sistema de servidumbre por deudas rentistas.

Sin embargo, se mostraba optimista respecto a que el comunismo acabaría sustituyendo al capitalismo, ya que una sociedad con una inmensa desigualdad de riqueza y poder no es sostenible.

La IA no viene por nuestros empleos, sino por nuestros salarios

En el corto plazo, la IA puede crear más empleos de los que destruye. Pero los patrones la usarán para descalificar el trabajo y deprimir los salarios, a menos que los trabajadores hagan de ella un terreno de lucha de clases y peleen por ponerla bajo control público

Nuno Teles, Jacobin

La revista The Economist publicó recientemente una portada titulada «Prepárense para un apocalipsis laboral por la IA», citando el temor generalizado entre el público estadounidense a la pérdida de empleos provocada por la inteligencia artificial. Este alarmismo no es nuevo. Los avances en tecnología de la información han dado lugar a numerosos anuncios similares en las últimas décadas.

En la década de 1990 tuvimos el susto de la computadora, impulsado por autores de gran éxito de ventas como Jeremy Rifkin y Viviane Forrester. Más recientemente, en 2013, tuvimos la amenaza de los robots, cuando un estudio de Oxford estimó que el 47 por ciento de los empleos en Estados Unidos corría riesgo de ser informatizado.

En ambos momentos, tales profecías coincidieron con un desempleo masivo, causado no por la tecnología sino por recesiones económicas provocadas por la inestabilidad financiera y las políticas de austeridad. Sin embargo, esas historias ayudaron a naturalizar y despolitizar el desempleo.

Viejas historias sobre máquinas nuevas

Como señala The Economist, el escenario actual es diferente. La destrucción masiva de empleos que se predice coincide, de hecho, con un nivel históricamente alto de empleo.

La destrucción de la industria del acero


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Aunque escasos, algunos artículos publicados por la prensa occidental comienzan a analizar las consecuencias económicas que está teniendo para Ucrania la actual campaña aérea, que está devastando la industria y que puede condicionar el desarrollo futuro de la economía del país. Los efectos de los bombardeos rusos son demasiado visibles como para ocultar que es Ucrania quien más está padeciendo por la actual escalada aérea con la que Kiev se jacta de forma constante de sus éxitos. “Para millones de habitantes de Kiev, las columnas de humo que se alzan sobre la ciudad, el estruendo de los disparos antiaéreos y las esporádicas carencias en las estanterías de los supermercados se han convertido en recordatorios de la nueva campaña aérea de Rusia dirigida contra la economía de Ucrania”, escribe Financial Times, que añade que “a finales de agosto y principios de septiembre, misiles y nuevos drones propulsados por reactores impactaron en centros comerciales, almacenes y centros de distribución, lo que afectó a empresas como los principales minoristas ucranianos, editoriales, grupos farmacéuticos y Nova Poshta, el mayor servicio postal privado del país”.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Tres años después, el aislamiento israelí aumenta en medio del genocidio en Gaza y una justicia esquiva

Desde tribunales internacionales y rupturas diplomáticas hasta restricciones comerciales y boicots culturales, tres años de atrocidades israelíes contra los palestinos han ampliado la demanda de rendición de cuentas

Al Mayadeen

Tres años después de la Operación Inundación de Al-Aqsa, ocurrida el 7 de octubre de 2023, "Israel" se enfrenta a un creciente aislamiento internacional por el genocidio cometido en Gaza, con órdenes de arresto contra sus líderes, rupturas diplomáticas, restricciones comerciales y crecientes campañas de boicot que se extienden a la cultura y el deporte.

La Operación Inundación de Al-Aqsa, liderada por las Brigadas Al-Qassam de Hamás, combinó el lanzamiento de cohetes desde Gaza con incursiones en posiciones militares israelíes, culminando con la captura de 251 israelíes.

La operación se llevó a cabo en respuesta a décadas de ocupación, represión, robo de tierras, detenciones, asesinatos y abusos.

Posteriormente, Israel lanzó su devastadora guerra contra Gaza e impuso un bloqueo total, interrumpiendo el suministro de bienes esenciales a una población que ya vivía bajo bloqueo. Hasta la fecha, Israel ha incumplido dos acuerdos de alto el fuego y ha obstaculizado todos los intentos por poner fin a la guerra. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU determinó que la campaña constituía un genocidio.

Cuando Benjamin Netanyahu se dirigió a la Asamblea General de la ONU el 24 de septiembre de 2026, decenas de delegados abandonaron la sala en señal de protesta. Este incidente puso de manifiesto un creciente rechazo diplomático que el poder militar israelí no ha podido revertir.

El Diluvio, Yemen y las cuatro guerras del Heartland

Esta es la guerra de la nación con todas sus corrientes y clases populares oprimidas contra un amplio espectro de enemigos imperialistas, sionistas y reaccionarios, y por ello, la acumulación de logros y derramamiento de sangre anteriores continúa a través de la construcción organizativa, intelectual y política a nivel nacional

Mowafaq Mahadin, Al Mayadeen

Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Medio Oriente se convirtió en un Heartland meridional junto al Heartland euroasiático donde se decide el destino del mundo y donde Medio Oriente cobra una importancia creciente por (el surgimiento de la entidad sionista y la relevancia del petróleo), la región presenció confrontaciones regionales e internacionales sangrientas, entre las que destacaron cuatro guerras.

La primera fue la guerra de junio de 1967, que dirigió la alianza sionista-estadounidense junto con la reacción petrolera para frenar el control nasserista sobre los puertos y las puertas del Heartland meridional, entre ellos Suez, Bab El Mandeb y el litoral sirio, y la pugna por Ormuz con el régimen agente del Sah.

La segunda fue la guerra de Tishrín (octubre) de 1973, que Abdel Nasser planificó antes de su fallecimiento y que consistió en el ataque de los ejércitos egipcio y sirio para repeler la agresión y expulsarla de los territorios que el enemigo ocupó en 1967.

La tercera fue la guerra Irak-Irán, cuyo fin fue golpear el eje que se formó tras la Revolución iraní y el golpe de izquierda en Afganistán, así como tras el memorando de entendimiento entre los presidentes sirio e iraquí (Al Bakr y Hafez Al Assad), y frente al ascenso del movimiento nacional libanés armado contra la agresión sionista, en alianza con la resistencia palestina.

El policentrismo en la dimensión geopolítica


Evgueni Vertlib, Geopolitika

Una probable victoria rusa en el teatro de operaciones ucraniano, si se considera no solo como un resultado político-militar, sino también como un posible punto de inflexión en el desmantelamiento de la antigua configuración mundial, no significaría por sí misma el nacimiento inmediato de una nueva arquitectura de seguridad global. Entre el desenlace de la guerra, su formalización diplomática y el surgimiento de una configuración estable de las relaciones internacionales siempre existe un lapso en el que se decide lo fundamental: si el mundo seguirá siendo rehén de la lógica anterior de la confrontación por la fuerza o si comenzará a configurarse un orden mundial basado en una matriz diferente. Es precisamente aquí donde surge el problema que la retórica política rusa, hasta ahora, suele mencionar más que resolver conceptualmente: el problema de la relación entre multipolaridad y policentrismo. Ambos conceptos se utilizan hoy en día casi como sinónimos; sin embargo, sus definiciones no solo están separadas por una brecha, sino por un abismo, y de su distinción precisa depende la comprensión misma del futuro de la geopolítica.

Leonid Savin, al analizar la historia de la cuestión planteada y la percepción contemporánea de estos términos afines, destaca la limitación fundamental del concepto de «multipolaridad». Este supone la existencia de varios polos relativamente independientes, mientras que el concepto de «policentrismo» transmite mejor la interrelación y la complejidad del sistema global. No es casualidad que en un estudio del Centro de Estudios de Seguridad de Zúrich se haya destacado que la fragmentación política y la competencia entre las grandes potencias coexisten con interdependencias estructurales sólidas, que siguen determinando el comportamiento de los Estados y las relaciones entre ellos (Leonid Savin, «Multipolaridad y policentrismo», 2018; Daniel Möckli, «Strategic Trends 2012: From a Multipolar to a Polycentric World», 2012). En estudios rusos más recientes, el orden mundial también se considera como algo que avanza hacia el policentrismo y no se trata solo de una redistribución del poder, sino también de una transformación de la gobernanza global, la seguridad y la economía política internacional (Andrei Baikov, Tatiana Shakleina, «Polycentric World Order in the Making», 2023).

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