Ormuz, en tan solo dos meses, se ha transformado en un laboratorio experimental de la desdolarización y la multipolarización económica, en el cual la proyección de poder de Washington se está viendo seriamente cuestionada, como nunca antes
William Serafino, Al Mayadeen
En una paradoja geopolítica a todas luces inquietante, la guerra de tipo blitzkrieg que EEUU lanzó contra Irán con el objetivo de proyectar poder en Asia occidental y barrer de la escena a una potencia del nuevo orden multipolar, se ha convertido en una amenaza estratégica para la reliquia más importante del poder imperial norteamericano, el petrodólar, hoy transitando un camino similar, en cámara lenta, al del mitológico uróboro.
Semanas que parecen décadas
A finales del mes pasado, en una columna dedicada al petroyuan publicada en esta tribuna, caractericé el funcionamiento del esquema del petrodólar, pasando por su origen histórico, y describí cómo la tensión militar en el estrecho de Ormuz podría intensificar la presencia de la divisa china en el paisaje financiero del agitado Golfo, una tendencia preexistente al conflicto bélico.
Para mediados de marzo, los reportes de prensa indicaban, sin ofrecer mayores detalles de corte procedimental, que Teherán tenía la disposición de exigir pagos en yuanes para permitir el paso de buques petroleros por Ormuz. Pocos días después, en un nuevo salto cuántico de la guerra, la propia realidad demostró que no se trataba de una especulación sin asidero.
De acuerdo con Fars News, en el parlamento iraní un proyecto de ley para establecer peajes comenzó a configurarse, contemplando un cobro de tarifas. Mohammad Reza Rezaei Kochi, presidente de la Comisión de Ingeniería Civil, aseveró que la recaudación de un tributo era un mecanismo necesario para garantizar la seguridad en el estrecho, doblemente bloqueado tras la decisión de Trump de apostar a la armada norteamericana en sus adyacencias.
Posteriormente, se sumó la declaración del portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Productos Petroquímicos de Irán, Hamid Hosseini, quien detalló que las tasas podrían sufragarse en criptomonedas.













