En el plan de juego del eje Washington-Tel Aviv, Gaza debe convertirse ahora en un campo experimental para una fase nueva y más mortífera del capitalismo global
Wlliam I. Robinson y M. Gürsan Şenalp, La Haine
La guerra israelí contra Irán ha desviado por el momento la atención internacional de Gaza, mientras Israel pasa de un genocidio de alta intensidad a uno de baja intensidad. El genocidio puede ser la culminación horrible de más de 75 años de colonialismo de asentamiento sionista, ocupación y apartheid, pero para entenderlo debemos analizar las transformaciones radicales que han tenido lugar en la economía política de Oriente Medio y del mundo en las últimas décadas.
El impulso genocida siempre ha estado presente en el proyecto sionista. Pero ese impulso ha sido activado por la crisis histórica del capitalismo global. La operación reivindicativa Diluvio de Al-Aqsa de octubre de 2023 proporcionó al régimen israelí la oportunidad histórica que había estado esperando durante décadas. Si los sionistas siguen persiguiendo su esquivo Gran Israel, EEUU ha estado liderando un proyecto mucho más expansivo, uno que sitúa a Gaza en el centro mismo del capitalismo global y de su crisis sistémica. En el plan de juego del eje Washington-Tel Aviv, Gaza debe convertirse ahora en un campo experimental para una fase nueva y más mortífera del capitalismo global. Este es el panorama más amplio que queremos presentar en este artículo.
La crisis contemporánea del capitalismo global es multidimensional. Estructuralmente, es una crisis de sobreacumulación, que se refiere a una situación en la que se acumulan enormes cantidades de capital (beneficios) pero este capital no puede encontrar salidas productivas para la reinversión. Esta crisis de sobreacumulación genera una intensa presión para la expansión, ya que los capitalistas transnacionales emprenden una búsqueda depredadora de dónde descargar masas de capital excedente y abrir nuevos espacios para la obtención de beneficios. Esta expansión violenta implica la incautación de mercados y recursos en todo el mundo mediante la guerra, el desplazamiento y la represión. El Estado norteamericano y, más allá, lo que llamaremos el Trumpismo Global, son su instrumento descontrolado en esta ola expansiva. En el núcleo del Trumpismo Global se encuentra el eje Washington-Tel Aviv.












