viernes, 9 de octubre de 2026

Las verdaderas causas de la Tercera Guerra Mundial

Hace años que los dirigentes occidentales, negándose a reconocer su pérdida de poder, recurren constantemente a la falsificación y a la mentira en la arena internacional. Poco a poco siguen perdiendo influencia, pero, a fuerza de fingir, están creando las condiciones para el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Ese conflicto no estallará por error ni por casualidad. Será el resultado de la obstinación de esos dirigentes
“La guerra es un fruto de la depravación de los hombres, es una enfermedad convulsiva y violenta del cuerpo político”
(citación de La Enciclopedia de Denis Diderot). Caricatura satírica del compositor y director de orquesta francés Héctor Berlioz dirigiendo un concierto estruendoso.


Thierry Meyssan, Red Voltaire

Todos sabemos que, aunque las guerras comienzan cuando sucede algo en particular, sus causas profundas no son precisamente los hechos que las desatan. Generalmente se trata de conflictos territoriales o de influencia.

Hoy, la Tercera Guerra Mundial podría desatarse a raíz de una simple escaramuza en Ucrania o en el Medio Oriente, pero su verdadera causa será el enfrentamiento entre dos visiones diferentes de lo que debe ser el orden del mundo: de un lado, la gran mayoría de los Estados, reunidos alrededor de Rusia y China, quiere respetar el derecho internacional, mientras que, del otro lado, el “Occidente político”, empeñado en no perder lo que ganó aplastando a los pueblos del sur, prefiere las “reglas” que él mismo va inventando en el G7.

Hace 8 años que Serguei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, puso al desnudo esa situación. Y hace 8 años que el “Occidente político” mantiene su posición.

El 28 de septiembre de 2018, desde la tribuna del 73º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas [1], Lavrov planteó esta constatación:
Asistimos todos a un choque de dos tendencias opuestas. Por un lado, nosotros vemos el fortalecimiento de los principios policéntricos del orden mundial, el desarrollo constante de nuevos centros de crecimiento económico, la aspiración de los pueblos a preservar la soberanía y a escoger modelos de desarrollo que son coherentes con sus identidades nacionales, culturales y religiosas. Del otro lado, vemos el deseo de varios Estados occidentales de conservar su estatus autoproclamado de “líderes mundiales” y de frenar el proceso objetivo irreversible de establecimiento de la multipolaridad.

El corredor soberano: Nicaragua, los megaproyectos estratégicos y la emancipación frente a la tutela imperial


David Antonio Calero Lainez, Geopolitika

El sistema internacional transita aceleradamente hacia un orden multipolar donde los centros tradicionales de hegemonía pierden el monopolio global. En esta reconfiguración planetaria, América Latina y el Caribe recuperan su peso geoestratégico, y dentro de este escenario, la República de Nicaragua se alza como un referente indiscutible de soberanía, dignidad antiimperialista y desarrollo independiente en el corazón de Centroamérica.

La política exterior de los Estados Unidos hacia Managua continúa atrapada en los dogmas de la Doctrina Monroe, ejecutada hoy a través de un andamiaje de medidas coercitivas unilaterales, bloqueos financieros y presiones híbridas orientadas a fracturar la estabilidad nacional. No obstante, esta estrategia de asedio evidencia un profundo fracaso estructural. Al intentar aislar a Nicaragua mediante sanciones y embargos punitivos, Washington subestima la resiliencia de un Estado cuyo proyecto político emana de raíces profundamente populares y sandinistas. Lejos de doblegar al país, el acoso de la Casa Blanca ha servido como catalizador para acelerar la evitación y el bypass de dichas sanciones, permitiendo a Managua eludir el bloqueo financiero occidental mediante una exitosa inserción en los circuitos alternativos del Sur Global.

Los peligros en el Mar Negro


Nahia Sanzo, Slavyangrad

¿Qué pasará?, se preguntaba la semana pasada un analista en las redes sociales, cuando comprendamos que todas las guerras forman parte de un mismo conflicto. En un mapa, señalaba todo el Sahel (Burkina Faso, Malí, Níger), Chad, Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia, todo Oriente Medio desde Líbano y Siria hasta Afganistán y, desde Turquía, trazaba una línea para incluir a Ucrania. Aunque técnicamente independientes, muchos de los actores relevantes en una parte importante de esos conflictos son recurrentes: Rusia apoya a los gobiernos del Sahel mientras que otros actores como Francia o Ucrania están dispuestos a fomentar incluso a grupos afines a al-Qaeda. En Sudán, a pesar del juego pasado de Wagner con los paramilitares aliados de Emiratos Árabes Unidos y Etiopía, Moscú apoya al Gobierno, aliado de Egipto, con quien también va de la mano en Libia, donde Ucrania lucha del otro lado para tener una posición desde la que atacar buques rusos en el Mediterráneo.

jueves, 8 de octubre de 2026

Marx sin comunismo ni propaganda

Las ideas reales de un profeta económico

Hua Bin, The Unz Review

Cuando la gente habla de Karl Marx, inmediatamente piensa en el Manifiesto Comunista y equipara a Marx con el comunismo.

Debido a su postura anticapitalista y antiimperialista, Marx ha sido demonizado y considerado un enemigo por defecto en Occidente desde entonces.

En Occidente, pocos tienen idea del verdadero pensamiento económico de Marx, al igual que ocurre con tantas otras cosas que la maquinaria propagandística les enseña a odiar sin comprenderlas.

En realidad, las ideas de Marx son profundamente relevantes y premonitorias para el mundo actual cuando las analizamos con la perspectiva que nos brindan 150 años después.

Si uno deja de lado las calumnias sobre el comunismo y se centra en las ideas de Marx, encontrará a un intelectual eminente de la economía clásica cuya brillante crítica del capitalismo resiste el paso del tiempo.

Marx previó que el llamado libre mercado evolucionaría hacia una oligarquía y que el capitalismo industrial daría paso al capitalismo financiero.

Marx predijo que las economías capitalistas degenerarían en un sistema de servidumbre por deudas rentistas.

Sin embargo, se mostraba optimista respecto a que el comunismo acabaría sustituyendo al capitalismo, ya que una sociedad con una inmensa desigualdad de riqueza y poder no es sostenible.

La IA no viene por nuestros empleos, sino por nuestros salarios

En el corto plazo, la IA puede crear más empleos de los que destruye. Pero los patrones la usarán para descalificar el trabajo y deprimir los salarios, a menos que los trabajadores hagan de ella un terreno de lucha de clases y peleen por ponerla bajo control público

Nuno Teles, Jacobin

La revista The Economist publicó recientemente una portada titulada «Prepárense para un apocalipsis laboral por la IA», citando el temor generalizado entre el público estadounidense a la pérdida de empleos provocada por la inteligencia artificial. Este alarmismo no es nuevo. Los avances en tecnología de la información han dado lugar a numerosos anuncios similares en las últimas décadas.

En la década de 1990 tuvimos el susto de la computadora, impulsado por autores de gran éxito de ventas como Jeremy Rifkin y Viviane Forrester. Más recientemente, en 2013, tuvimos la amenaza de los robots, cuando un estudio de Oxford estimó que el 47 por ciento de los empleos en Estados Unidos corría riesgo de ser informatizado.

En ambos momentos, tales profecías coincidieron con un desempleo masivo, causado no por la tecnología sino por recesiones económicas provocadas por la inestabilidad financiera y las políticas de austeridad. Sin embargo, esas historias ayudaron a naturalizar y despolitizar el desempleo.

Viejas historias sobre máquinas nuevas

Como señala The Economist, el escenario actual es diferente. La destrucción masiva de empleos que se predice coincide, de hecho, con un nivel históricamente alto de empleo.

La destrucción de la industria del acero


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Aunque escasos, algunos artículos publicados por la prensa occidental comienzan a analizar las consecuencias económicas que está teniendo para Ucrania la actual campaña aérea, que está devastando la industria y que puede condicionar el desarrollo futuro de la economía del país. Los efectos de los bombardeos rusos son demasiado visibles como para ocultar que es Ucrania quien más está padeciendo por la actual escalada aérea con la que Kiev se jacta de forma constante de sus éxitos. “Para millones de habitantes de Kiev, las columnas de humo que se alzan sobre la ciudad, el estruendo de los disparos antiaéreos y las esporádicas carencias en las estanterías de los supermercados se han convertido en recordatorios de la nueva campaña aérea de Rusia dirigida contra la economía de Ucrania”, escribe Financial Times, que añade que “a finales de agosto y principios de septiembre, misiles y nuevos drones propulsados por reactores impactaron en centros comerciales, almacenes y centros de distribución, lo que afectó a empresas como los principales minoristas ucranianos, editoriales, grupos farmacéuticos y Nova Poshta, el mayor servicio postal privado del país”.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Tres años después, el aislamiento israelí aumenta en medio del genocidio en Gaza y una justicia esquiva

Desde tribunales internacionales y rupturas diplomáticas hasta restricciones comerciales y boicots culturales, tres años de atrocidades israelíes contra los palestinos han ampliado la demanda de rendición de cuentas

Al Mayadeen

Tres años después de la Operación Inundación de Al-Aqsa, ocurrida el 7 de octubre de 2023, "Israel" se enfrenta a un creciente aislamiento internacional por el genocidio cometido en Gaza, con órdenes de arresto contra sus líderes, rupturas diplomáticas, restricciones comerciales y crecientes campañas de boicot que se extienden a la cultura y el deporte.

La Operación Inundación de Al-Aqsa, liderada por las Brigadas Al-Qassam de Hamás, combinó el lanzamiento de cohetes desde Gaza con incursiones en posiciones militares israelíes, culminando con la captura de 251 israelíes.

La operación se llevó a cabo en respuesta a décadas de ocupación, represión, robo de tierras, detenciones, asesinatos y abusos.

Posteriormente, Israel lanzó su devastadora guerra contra Gaza e impuso un bloqueo total, interrumpiendo el suministro de bienes esenciales a una población que ya vivía bajo bloqueo. Hasta la fecha, Israel ha incumplido dos acuerdos de alto el fuego y ha obstaculizado todos los intentos por poner fin a la guerra. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU determinó que la campaña constituía un genocidio.

Cuando Benjamin Netanyahu se dirigió a la Asamblea General de la ONU el 24 de septiembre de 2026, decenas de delegados abandonaron la sala en señal de protesta. Este incidente puso de manifiesto un creciente rechazo diplomático que el poder militar israelí no ha podido revertir.

El Diluvio, Yemen y las cuatro guerras del Heartland

Esta es la guerra de la nación con todas sus corrientes y clases populares oprimidas contra un amplio espectro de enemigos imperialistas, sionistas y reaccionarios, y por ello, la acumulación de logros y derramamiento de sangre anteriores continúa a través de la construcción organizativa, intelectual y política a nivel nacional

Mowafaq Mahadin, Al Mayadeen

Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Medio Oriente se convirtió en un Heartland meridional junto al Heartland euroasiático donde se decide el destino del mundo y donde Medio Oriente cobra una importancia creciente por (el surgimiento de la entidad sionista y la relevancia del petróleo), la región presenció confrontaciones regionales e internacionales sangrientas, entre las que destacaron cuatro guerras.

La primera fue la guerra de junio de 1967, que dirigió la alianza sionista-estadounidense junto con la reacción petrolera para frenar el control nasserista sobre los puertos y las puertas del Heartland meridional, entre ellos Suez, Bab El Mandeb y el litoral sirio, y la pugna por Ormuz con el régimen agente del Sah.

La segunda fue la guerra de Tishrín (octubre) de 1973, que Abdel Nasser planificó antes de su fallecimiento y que consistió en el ataque de los ejércitos egipcio y sirio para repeler la agresión y expulsarla de los territorios que el enemigo ocupó en 1967.

La tercera fue la guerra Irak-Irán, cuyo fin fue golpear el eje que se formó tras la Revolución iraní y el golpe de izquierda en Afganistán, así como tras el memorando de entendimiento entre los presidentes sirio e iraquí (Al Bakr y Hafez Al Assad), y frente al ascenso del movimiento nacional libanés armado contra la agresión sionista, en alianza con la resistencia palestina.

El policentrismo en la dimensión geopolítica


Evgueni Vertlib, Geopolitika

Una probable victoria rusa en el teatro de operaciones ucraniano, si se considera no solo como un resultado político-militar, sino también como un posible punto de inflexión en el desmantelamiento de la antigua configuración mundial, no significaría por sí misma el nacimiento inmediato de una nueva arquitectura de seguridad global. Entre el desenlace de la guerra, su formalización diplomática y el surgimiento de una configuración estable de las relaciones internacionales siempre existe un lapso en el que se decide lo fundamental: si el mundo seguirá siendo rehén de la lógica anterior de la confrontación por la fuerza o si comenzará a configurarse un orden mundial basado en una matriz diferente. Es precisamente aquí donde surge el problema que la retórica política rusa, hasta ahora, suele mencionar más que resolver conceptualmente: el problema de la relación entre multipolaridad y policentrismo. Ambos conceptos se utilizan hoy en día casi como sinónimos; sin embargo, sus definiciones no solo están separadas por una brecha, sino por un abismo, y de su distinción precisa depende la comprensión misma del futuro de la geopolítica.

Leonid Savin, al analizar la historia de la cuestión planteada y la percepción contemporánea de estos términos afines, destaca la limitación fundamental del concepto de «multipolaridad». Este supone la existencia de varios polos relativamente independientes, mientras que el concepto de «policentrismo» transmite mejor la interrelación y la complejidad del sistema global. No es casualidad que en un estudio del Centro de Estudios de Seguridad de Zúrich se haya destacado que la fragmentación política y la competencia entre las grandes potencias coexisten con interdependencias estructurales sólidas, que siguen determinando el comportamiento de los Estados y las relaciones entre ellos (Leonid Savin, «Multipolaridad y policentrismo», 2018; Daniel Möckli, «Strategic Trends 2012: From a Multipolar to a Polycentric World», 2012). En estudios rusos más recientes, el orden mundial también se considera como algo que avanza hacia el policentrismo y no se trata solo de una redistribución del poder, sino también de una transformación de la gobernanza global, la seguridad y la economía política internacional (Andrei Baikov, Tatiana Shakleina, «Polycentric World Order in the Making», 2023).

martes, 6 de octubre de 2026

La Guerra llega al Dniéper

Despues de tres años de ataques masivos al interior de Rusia por parte del régimen ucraniano - a plantas petroquímicas, aeropuertos y refinerías de petróleo -, Rusia ha comenzado a hacer lo mismo en un puente del Dnieper, a orillas de Kiev... ¿Hasta cuando la locura europea y estadounidense seguirán arruinando el futuro de la humanidad solo por defender los intereses del sionismo financiero?

Nahia Sanzo, Slavyangrad

Este domingo, Friedrich Merz desembarcó en Kiev para reafirmar el apoyo europeo y alemán a Ucrania en uno de los momentos más comprometidos de esta guerra, cuando el país se enfrenta a “semanas decisivas”. Días antes de que comience el juicio por el atentado contra el Nord Stream, del que Alemania es copropietaria, el canciller alemán insistió en Kiev que “la seguridad de Alemania depende de esta guerra”. Para disgusto del Gobierno alemán, ese juicio no juzgará a activos de la defensa o la inteligencia rusa, sino de la ucraniana, un detalle que Berlín prefiere olvidar especialmente ahora que intenta centrarse en lograr el aumento de la asistencia militar a Kiev en esta guerra común que hace mucho tiempo no trata de rescatar a Ucrania sino de derrotar a Rusia. Asediado por unas encuestas dominadas por la extrema derecha, con un pésimo índice de aprobación y lamentando catastróficos resultados en las recientes elecciones regionales, el canciller Merz utiliza la guerra de Ucrania para mostrarse como un líder fuerte contra el agresor -siempre que sea Rusia y no Israel- y un estadista capaz de mostrar su importancia en el mundo. “Con un 10% de aprobación, con su propia gente en las calles todos los días, el último refugio de este sinvergüenza es el nacionalismo de otro pueblo”, comentó la activista Almut Rochowanski. En momentos convulsos en la política interna, la guerra de Ucrania, con el consenso mediático que ha creado en el continente, es la forma ideal de desviar la atención a una causa común.

"¡Déjenme morir con los filisteos!": la psicosis nuclear israelí es tan real como el cambio climático

Sansón derriba las columnas del templo. Gustavo Doré. 1866


Michael Leonardi, Counter Punch

La opción Sansón no es una metáfora en la que tropezó Israel. Es una doctrina que se llama suicidio. En el Libro de los Jueces, Sansón, cegado y encadenado, pide morir con los filisteos y derriba el templo sobre la multitud y sobre sí mismo. Los estrategas israelíes tomaron ese verso y lo hicieron política: si el Estado cree que está a punto de caer, no caerá solo. Seymour Hersh lo hizo público en 1991. Ben-Gurion, Peres, Eshkol y Dayan ya habían estado viviendo con la idea desde mediados de la década de 1960. La bomba en el sótano nunca fue solo un escudo. Era una amenaza de derribar la casa.

Esa es la parte en la era nuclear que el Tratado de No Proliferación (TNP) debía prohibir, y que Washington durante sesenta años ha fingido no ver.

Israel nunca firmó el TNP. Es el único estado con armas nucleares que todavía se niega a admitir que lo es. La línea oficial, acuñada bajo Levi Eshkol, es que Israel «no será el primero en introducir armas nucleares en Oriente Medio». La segunda cláusula implicita siempre ha sido que tampoco será la segunda. Avner Cohen llamó a la postura amimut – opacidad. Golda Meir y Richard Nixon la sellaron en 1969. No preguntes. No lo digas. Deja que Dimona pase como un reactor de investigación. No inspeccione los pasillos donde se fabrican las ojivas. No ponga a Israel en la misma linea que India y Pakistán. El resultado es un arsenal estimado por la Federación de Científicos Americanos y el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo) de unas noventa ojivas, con material fisible para más, lanzable por misiles, aviones y submarinos, un segundo ataque después de que el país sea cenizas o un primer ataque cada vez más probable basado en el mantra intensificado de la victimización eterna. Otras estimaciones han sido mucho más altas. El número preciso es un secreto que los Estados Unidos acordaron mantener. La cuestión no merece una sesión informativa.

Las facciones de resistencia son necesarias para garantizar una retirada permanente de Estados Unidos de Irak

La retirada de las tropas estadounidenses no pone fin a la influencia de Washington sobre Irak. Mantener facciones de la Resistencia armada es necesario para disuadir otro regreso militar estadounidense y preservar la soberanía iraquí

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado oficialmente la retirada formal de las tropas estadounidenses del territorio iraquí, pero el control económico, social y diplomático sobre el país persiste. Si las tropas estadounidenses van a ser expulsadas definitivamente, se requiere una resistencia nacional iraquí capaz de actuar como garante.

El 21 de octubre de 2011, el expresidente estadounidense Barack Obama anunció la retirada de las fuerzas de ocupación restantes de Irak. Sin embargo, tan solo dos años y medio después, Estados Unidos volvió a desplegar sus tropas en el país con el pretexto de combatir la insurgencia del Daesh.

Irak, tras haber sufrido una operación de cambio de régimen seguida de una brutal ocupación y un proyecto de reconstrucción nacional, quedó incapaz de defenderse de la toma del poder por parte del ISIS, y mucho menos de repeler el redespliegue de fuerzas estadounidenses. En primer lugar, la administración Obama desplegó fuerzas que, según afirmó, estaban allí para proteger a su personal diplomático, además de asesores de las fuerzas armadas iraquíes.

Posteriormente, Estados Unidos amplió su presencia, extendiendo su "Operación Resolución Inherente" al territorio sirio, lo que le proporcionó rutas de suministro y una plataforma desde la cual ocupar de facto el noreste de Siria. La operación estadounidense en Siria e Irak les ayudó a alcanzar finalmente su antiguo objetivo de un cambio de régimen en Damasco, al privar a los sirios del acceso a los recursos petroleros y las fértiles tierras agrícolas del país.

lunes, 5 de octubre de 2026

Vuelo de Flydubai: Las leyes de Newton refutan la versión de Netanyahu.


Ahmed Bashir Al-Aila * l'Anti Diplomatico

Cuando se anunció que el vuelo FZ1073 de Flydubai había sufrido una pérdida repentina de altitud sobre los cielos de Tabuk, seguí la noticia como experto en física, buscando los datos necesarios para disipar las dudas científicas que habían surgido en torno al relato del rescate del avión y su posterior enderezamiento en vuelo.

Tras conocer la noticia y sus implicaciones, comencé a analizar las variables físicas disponibles para ofrecer una respuesta científica clara al escenario hollywoodense creado por los medios israelíes. Me adentré en los cálculos de dinámica de vuelo y aerodinámica, integrándolos con evidencia científica sobre el comportamiento humano y sus limitaciones en condiciones críticas.

Esta necesidad de claridad surge de la prisa de los medios por presentar un escenario dramático: un acceso forzado y rápido a la cabina blindada y una intervención manual que habría salvado el avión durante un descenso vertiginoso. Para mí, esta reconstrucción no fue una mera exageración periodística, sino un absurdo lógico que contradice las leyes más básicas de la física y la dinámica de vuelo.

Kaliningrado y la cuestión nuclear


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“¿Por qué fue necesario que Estados Unidos eliminara la capacidad nuclear de Irán? ¿Por qué ahora todo el mundo vuelve a mirar a Estados Unidos cuando se trata de los hutíes en el mar Rojo? Porque de alguna manera los europeos no tenían suficientes capacidades para hacerlo ellos mismos”, comentó Mark Rutte la semana pasada en una de sus muchas intervenciones públicas de enaltecimiento de la guerra de agresión de Estados Unidos contra Irán. En un alegato de arrogancia imperial, el secretario general de la OTAN y exprimer ministro neerlandés sentenció que “ese es el patio trasero de Europa. No es el patio trasero de Estados Unidos. En el futuro, lo que obtendrás de una OTAN más fuerte es que los europeos puedan cuidar de su propio patio trasero”.

Y para bombardear ese patio trasero, Estados Unidos necesitó a sus aliados -o subordinados- europeos, algo que, para Rutte, parece ser motivo de orgullo. “Se podría argumentar que habría sido imposible llevar a cabo la Operación Furia Épica sin contar con Europa como plataforma de proyección de poder para Estados Unidos”, afirmó Rutte utilizando el infantil e insultante nombre con el que Trump calificó la guerra. “5.000 aviones han despegado de bases europeas en apoyo a la Furia Épica desde el 28 de febrero de este año”, añadió con la habitual forma de someterse voluntariamente a la sabiduría y a la sensatez estadounidense. Según esta versión, Europa -la UE y el Reino Unido- es clave en la proyección del poder de Estados Unidos y, como dos aliados con una similar visión del mundo, ha de aumentar su capacidad militar para ser capaz de bombardear su patio trasero de la misma forma que lo hace Washington.

domingo, 4 de octubre de 2026

De 2008 a 2026: El mismo guión, ¿una coartada diferente?

La crisis de 2008 sirvió de modelo. En 2026, con los cuellos de botella del diésel y los temores sobre la “seguridad” de la inteligencia artificial, se repite el mismo escenario

Fabio Vighi. Fabio Vighi Substack

El 11 de julio de 2008, el crudo WTI alcanzó un máximo histórico de 147,27 dólares. A mediados de septiembre, cuando Lehman se declaró en quiebra y Merrill Lynch fue vendida bajo presión, el petróleo ya había perdido más de un tercio de sus ganancias; para fin de año cotizaría por debajo de los 40 dólares.

La demanda no solo se había debilitado, sino que se había evaporado. En respuesta, la Reserva Federal recortó drásticamente la tasa de fondos a su límite inferior de cero y, en cuestión de meses, abrió las compuertas de la expansión cuantitativa (QE), comprando billones en hipotecas y bonos del Tesoro para estabilizar un sistema financiero que lo había apostado todo a una apreciación perpetua. La trayectoria fue casi demasiado clara: choque energético → endurecimiento monetario → destrucción de la demanda → recesión → cambio de rumbo monetario.

Hace tiempo que sostengo que en 2026 se está poniendo en marcha la misma maquinaria, aunque el escenario ha cambiado. El detonante esta vez es la guerra en Medio Oriente y la crisis de suministro resultante a través del estrecho de Ormuz. Se proyecta que el Brent alcance un promedio de 86 dólares, con escenarios extremos de 115 dólares. El diesel ya se ha disparado a niveles récord. La Reserva Federal, aparentemente siguiendo un guion ensayado, subió las tasas 25 puntos base el 16 de septiembre —su primer aumento desde 2023—, y el presidente Warsh declaró que la inflación «sigue siendo demasiado alta».

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