Andre Damon, wsws.org
Ucrania atacó a Rusia con más de 1.000 drones la noche del sábado, en el mayor bombardeo de San Petersburgo desde la Segunda Guerra Mundial. El ataque, en el que el Ministerio de Defensa ruso contabilizó 1.015 drones en 15 regiones, Crimea y el Mar Negro, fue uno de los bombardeos más intensos contra territorio ruso desde el inicio de la guerra.
Estos ataques están financiados directamente por las potencias de la OTAN, que han proporcionado a Ucrania más de 100.000 millones de dólares en armas, y se llevan a cabo sobre la base de datos de objetivos proporcionados directamente por sus fuerzas armadas.
El último ataque es una respuesta de las potencias de la OTAN a la advertencia que Rusia dio a los gobiernos europeos el 30 de septiembre, en la que afirmaba que las amenazas a la integridad territorial de Rusia serían respondidas con "todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares".
Ante esta contundente advertencia de que sus acciones podrían desencadenar una guerra nuclear, las potencias de la OTAN están intensificando la confrontación. El 12 de octubre, el general Alexus Grynkewich, máximo comandante de la OTAN en Europa, amenazó con "quebrar" el "sistema de combate" del enemigo, incluyendo "todo aquello que apoye, sostenga o controle esa fuerza".














