Estados Unidos puede bloquear a Irán por mar, pero no puede bloquear su territorio geográfico. El país persa cuenta con diversos corredores para sus exportaciones
Pepe Escobar, Strategic Culture
Hasta hace poco, Irán ha estado ganando tiempo.
Ahora, Irán está acelerando la gestión del tiempo.
Incluso la paciencia estratégica tiene sus límites. Teherán mantuvo un buque de guerra en el estrecho de Ormuz durante cinco meses y medio. El imperio de la piratería no retrocedió. Al contrario: la reacción, sumándose al bloqueo de Trump, se centró en una manipulación despiadada y definitiva del mercado para mantener los precios del petróleo relativamente bajos, utilizando desde el agotamiento de las Reservas Estratégicas de Petróleo (REP) hasta el uso de herramientas de IA por parte de DARPA para manipular los mercados.
Se avecinan precios terribles que se pagarán íntegramente, a través de una depresión mundial, un mayor rechazo de los «valores» occidentales y planes fraudulentos en todo el Sur Global, y una inevitable ruptura entre dos sistemas mundiales.
Irán no puede continuar por el camino del lento estrangulamiento del estrecho de Ormuz, pues corre el riesgo de perder sus avances con el paso del tiempo. Irán está condenado a debilitarse, al igual que todos los demás, en una Gran Depresión Global. Sin duda, esa no es una solución a largo plazo para un Estado-civilización orgulloso, soberano y resiliente, con una determinación milenaria en lo que respecta a la autosuficiencia digna.














