¿Es hora de que la atracción fatal de los Estados del Golfo’ hacia Estados Unidos se enfrente a un replanteamiento? Irán tiene la vista puesta en expulsar a Estados Unidos de la región para siempre
Martín Jay, Strategic Culture
Después de apenas una semana de la guerra de Donald Trump, hay muy poco que informar que debería o podría complacer al presidente estadounidense. Gran parte de la infraestructura de Estados Unidos en Medio Oriente ha sido destruida y los soldados estadounidenses ahora están alojados en hoteles en países del CCG, ya que no queda nada de sus bases. Las reservas que estos países tienen como parte de sus sistemas de defensa aérea están casi agotadas mientras los jefes militares discuten sobre la rapidez con la que pueden ser reemplazados (algunos sistemas THAAD y Patriot se están enviando desde Japón y Corea del Sur) e Irán está golpeando a Israel cada día más fuerte.
Por supuesto, debido a las nuevas reglas draconianas que Israel ha impuesto —que ningún ataque militar que Irán logre llevar a cabo puede ser ‘informado’ por periodistas o incluso ciudadanos que deseen publicarlo en las redes sociales—, así como a la forma cómicamente corrupta y partidista en que los medios de comunicación estadounidenses cubren la guerra, el público ve muy pocas malas noticias, si es que ve alguna.
Con este planteamiento, no es sorprendente que Trump fuera a la guerra, dado que debe haber contado con un gran apoyo de los medios estadounidenses, a quienes dice despreciar. En este sentido, podemos concluir que los propios medios de comunicación son cómplices de crímenes de guerra, dado que han jugado un papel enorme en la decisión de ir a la guerra y también en la cobertura diaria de los acontecimientos sobre el terreno.














