Un pope "libertario" que ve en Greta Thunberg al Anticristo. Sus sistemas de IA señalaron blancos en Irán y confundieron una escuela de niñas con un cuartel matando a doscientas
Julián Varsavsky, La Haine
Peter Thiel mira la geopolítica, la tecnología, los negocios y las relaciones sociales a partir de una figura que lo obsesiona: el anticristo. A partir de allí, construye una teoría político-corporativa que derivó en sus tesis conspirativas, proponiendo una suerte de tecnofascismo donde el poder estatal tiende a desaparecer, en paralelo a que es transferido a las grandes tecnológicas de Silicon Valley que nos salvarán del Armagedón.
El personaje rompe la norma del entreperneur high-tech de California. No estudió ciencias exactas: se graduó en derecho y filosofía en la Universidad de Stanford. Su especialidad es juntar fondos para invertirlos en empresas tecnológicas, comenzando con PayPal en 1998 junto a Elon Musk. Su otra apuesta ganada fue al aportar el 10 por ciento de la inversión externa que apuntaló a Facebook en su origen. Hoy es dueño de Founders Fund y de Palantir Technologies, la empresa de análisis de 'big data' que las fuerzas armadas de EEUU e Israel usan para la selección automática de blancos a bombardear en Irán, incluyendo el caso donde un dato erróneo hizo confundir a una escuela con un cuartel, matando a 200 niñas.
"Anarco" por conveniencia
En su libro El fin de la realidad (Universidad Nacional de Avellaneda, 2024) el académico Jonatan Taplin analiza los claroscuros de Thiel. Cuenta que ha sido un personaje de la extrema derecha desde los 16 años. Cree que nada debe interponerse en el camino del progreso tecnológico y que este proviene de los "monopolios creativos". Tiene una influencia política desmesurada en el Partido Republicano -vía aportes millonarios-- que le permite incidir en legislación y políticas gubernamentales.
En 2015 Thiel dijo: "Una de las cosas que me gustan de la tecnología es que cuando no está regulada, puedes cambiar el mundo sin necesidad de obtener la aprobación de otras personas. En el mejor de los casos, no está sujeta al control democrático ni a las mayorías, que creo que a menudo son hostiles al cambio".













