jueves, 22 de octubre de 2026

NAZA: No se trata solo de Israel y Gaza. Se trata del mal que acecha en todos nosotros

. "Occidente" se construyó en una larga historia de colonialismo, saqueo, esclavitud y genocidio. Esta película nos deja sin palabras no por la monstruosidad de lo que hizo Israel, sino porque sirve como prueba irrefutable de nuestra propia monstruosidad. Occidente se cae a pedazos bajo la sumbra de su propio horror
Una mujer abraza a una niña tras un ataque israelí contra un edificio residencial que dejó dos muertos en la ciudad de Gaza el 20 de octubre de 2026 (AFP)

Jonathan Cook, Middle East Eye

Acabo de ver NAZA, un documental en el que se filma a 24 oficiales de inteligencia y soldados israelíes explicando cómo, durante los últimos tres años, procedieron a borrar sistemáticamente Gaza del mapa.

Lo hicieron mientras que casi todas las capitales occidentales optaron por guardar silencio o participaron activamente en la masacre.

Las entrevistas filmadas tienen lugar de noche, en la azotea de un edificio en el centro de Tel Aviv. Los rostros de los participantes quedan ocultos por la oscuridad, mientras que, al fondo, se pueden ver figuras humanas no identificables realizando sus actividades cotidianas en apartamentos y oficinas iluminadas: viendo la televisión, tendiendo la ropa, sentados en un escritorio.

A diferencia del Festival de Cine de Venecia, donde la película recibió una ovación récord de 25 minutos , la proyección con entradas agotadas a la que asistí en NAZA fue recibida con un silencio atónito.

Aparecieron los créditos. Se encendieron las luces. Nos dirigimos a la salida. Nadie dijo una palabra.

Aquella respuesta me pareció mucho más apropiada que la de Venecia. Desde entonces, no he dejado de reflexionar sobre el significado exacto de nuestro silencio atónito.

¿Fue la conmoción ante los horrores infligidos en Gaza?

Imperio en colapso: la injerencia desconocida de Arabia Saudita en el Brexit

Un grupo clandestino donó 425.000 libras esterlinas a la campaña del Brexit del DUP, y sus supuestos vínculos con Arabia Saudí plantean interrogantes sobre la injerencia extranjera en la votación de 2016

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

El primer ministro británico, Andy Burnham, acusó abiertamente a Rusia de "interferencia" en el referéndum del Brexit de junio de 2016, reavivando una controversia prácticamente olvidada sobre la posible influencia extranjera maliciosa en el resultado de la votación. Durante años, figuras mediáticas vinculadas a los servicios de inteligencia, como Carole Cadwalladr, dedicaron sus carreras a promover e investigar esta acusación, alimentando las esperanzas de los partidarios de la UE de revertir el resultado, sin descubrir nada sustancial. En contraste, la injerencia potencialmente significativa y probablemente ilegal vinculada a Arabia Saudí permanece hoy desconocida, sin investigar y sin castigo.

Desde febrero de 2017, openDemocracy comenzó a publicar investigaciones explosivas que revelaban cómo un grupo político clandestino donó la extraordinaria suma de 528.000 dólares estadounidenses (425.000 libras esterlinas) al Partido Unionista Democrático (DUP), partidario del Brexit, en Irlanda ocupada. Esta enorme cantidad se destinó a campañas a favor de la salida de la UE en todo el territorio continental británico. Las lagunas legales en la legislación electoral británica permitieron esta campaña propagandística transfronteriza, mientras que la propia legislación de Irlanda ocupada permite donaciones anónimas. Solo en respuesta a las preguntas de openDemocracy, el DUP admitió que su fuente de financiación opaca era el hasta entonces desconocido Consejo de Investigación Constitucional.

miércoles, 21 de octubre de 2026

No dejemos que las grandes tecnologías dicten el camino de la humanidad

En Silicon Valley, algunas de las personas más ricas del mundo creen tener el poder de crear una especie superior


Bernie Sanders*

¿Deberíamos los seres humanos seguir controlando nuestro planeta? ¿O deberíamos ser remplazados como especie dominante? Por absurdas que parezcan estas preguntas, y por obvias que parezcan las respuestas, los oligarcas de las grandes tecnológicas que financian la revolución de la inteligencia artificial (IA) han respondido de maneras que deberían alarmarnos a todos.

En Silicon Valley, algunas de las personas más ricas del mundo creen tener el poder de crear una especie superior. Sam Altman, director de OpenAI, escribió en 2017 que la IA permitiría a los humanos convertirse en “la primera especie en diseñar a sus propios descendientes”. Sin embargo, lo que esto significa para los humanos sigue sin estar claro. Según Altman, o bien impulsaremos la inteligencia digital “y luego nos desvaneceremos en una rama del árbol evolutivo, o bien podremos descubrir cómo sería una fusión exitosa”. En otras palabras, los seres humanos están ante una decisión: enfrentarse a la extinción o fusionarse con las máquinas. “Creo que la fusión ya ha comenzado”, añadió Altman, y es “probablemente nuestro mejor escenario”.

De manera similar, Dario Amodei, director de Anthropic, ha hablado de la posibilidad de otorgar derechos a los modelos de IA. “No sabemos si los modelos son conscientes”, explicó, y añadió: “Pero estamos abiertos a la idea de que podrían serlo”.

Los efectos de la batalla de la conciencia tres años después del Diluvio de Al Aqsa y sus secuelas

La derrota israelí tuvo repercusiones rotundas en las batallas por la concienciación y la narrativa, no solo a nivel de la opinión pública mundial, sino también a nivel oficial, e "Israel" sufre ahora un verdadero aislamiento

Wissam Abou Shmala, Al Mayadeen

La causa palestina presenció, tres años después de la batalla del Diluvio de Al Aqsa, cambios internos y externos que afectaron al entorno estratégico que la rodea, lo cual se reflejó en el panorama general en todas sus dimensiones, en particular en la situación del conflicto con la ocupación israelí y en las interacciones de la confrontación actual, tanto en el ámbito regional como en el internacional.

Los cambios en el entorno estratégico que siguieron a la batalla del Diluvio de Al Aqsa son amplios: palestinos, árabes, israelíes, regionales e internacionales. Con todo, la huella que dejaron la batalla y sus secuelas en la conciencia palestina en primer lugar, y también en la conciencia árabe, islámica y humana, así como en la conciencia israelí, fue profunda; pues la batalla por la conciencia continúa, en ella se emplean diversos instrumentos y medios militares, de seguridad, económicos, políticos y psicológicos, se pone al servicio de la contienda la tecnología, la inteligencia artificial y los amplios espacios mediáticos y digitales, y se le destinan cuantiosos recursos humanos y financieros.

Entre la cauterización de la conciencia palestina y su recuperación

La totalidad de los palestinos, tanto a nivel popular como de las facciones, dentro y en la diáspora, en la Autoridad y en la oposición, expresó su alegría, su orgullo y su apoyo a la batalla del Diluvio de Al Aqsa en sus primeras fases, lo que reflejó una conciencia colectiva palestina unificada frente al Diluvio, en la que se disolvieron todas las diferencias y divisiones internas.

Amenazas estadounidenses, preocupación europea


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Mientras el establishment europeo continúa incrédulo y tratando de comprender lo que está ocurriendo, el presidente de Estados Unidos se ratifica en una decisión que medios como The Atlantic califican ya -de forma francamente exagerada- de abandono de Ucrania para tomar partido por Rusia. “Mi decisión sobre Rusia es muy simple. Estoy en el proceso de negociar la Paz en la guerra entre Rusia y Ucrania, y no quiero hacer nada que aleje, tontamente, a Rusia de la mesa de negociaciones”, escribió Trump en un mensaje plagado de falsedades, en el que defendía que existen grandes progresos hacia la paz que son tan reales como su tregua energética y añadía una gran falacia, que Ucrania podría haber logrado un mejor acuerdo hace dos años. En aquel momento, Ucrania contaba aún con la carta de Kursk, donde Rusia preparaba el contraataque que resultaría decisivo, pero su posición era mucho más débil que ahora en el frente de Donbass, donde pese al intento ruso de avanzar hacia Slavyansk, los soldados de Biletsky han conseguido estos meses un resultado reseñable. Hace dos años, la presión económica sobre Rusia era mucho menor, ya que no habían comenzado los ataques en profundidad para destruir su sector energético, bombardeos facilitados y aprobados por Donald J. Trump que, según admite Vladimir Putin, han costado al menos el 1% del PIB ruso y parte de la tranquilidad de la población civil del país a centenares de kilómetros de la frontera.

martes, 20 de octubre de 2026

El masivo ataque con drones ucranianos en San Petersburgo intensifica la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia

Una densa columna de humo se eleva hacia el cielo tras los ataques con drones ucranianos contra una zona industrial en San Petersburgo, Rusia, el domingo 18 de octubre de 2026

Andre Damon, wsws.org

Ucrania atacó a Rusia con más de 1.000 drones la noche del sábado, en el mayor bombardeo de San Petersburgo desde la Segunda Guerra Mundial. El ataque, en el que el Ministerio de Defensa ruso contabilizó 1.015 drones en 15 regiones, Crimea y el Mar Negro, fue uno de los bombardeos más intensos contra territorio ruso desde el inicio de la guerra.

Estos ataques están financiados directamente por las potencias de la OTAN, que han proporcionado a Ucrania más de 100.000 millones de dólares en armas, y se llevan a cabo sobre la base de datos de objetivos proporcionados directamente por sus fuerzas armadas.

El último ataque es una respuesta de las potencias de la OTAN a la advertencia que Rusia dio a los gobiernos europeos el 30 de septiembre, en la que afirmaba que las amenazas a la integridad territorial de Rusia serían respondidas con "todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares".

Ante esta contundente advertencia de que sus acciones podrían desencadenar una guerra nuclear, las potencias de la OTAN están intensificando la confrontación. El 12 de octubre, el general Alexus Grynkewich, máximo comandante de la OTAN en Europa, amenazó con "quebrar" el "sistema de combate" del enemigo, incluyendo "todo aquello que apoye, sostenga o controle esa fuerza".

Abróchense los cinturones de seguridad


Andrea Zhok, Arianna Editrice

Las imágenes de las llamas envolviendo el ayuntamiento de Limoges, en Francia, con el derrumbe del campanario, están dando la vuelta al mundo. Ante incidentes como este, solo cabe condenarlos, al igual que los saqueos que acompañaron las protestas en gran parte de Francia.

Sin embargo, si nos limitáramos a este nivel de análisis, estaríamos cayendo en un conservadurismo pequeñoburgués clásico, justificado, pero tremendamente miope. Empezar a hablar de coches quemados y ventanas rotas, sin ir más allá, es simplemente señal de alguien que aún no ha comprendido la gravedad de la situación.

Lo que presenciamos en Francia, y ahora de diversas formas en muchos países europeos (España, Portugal, Albania, Bélgica y, desde ayer, también en Italia), dista mucho de ser irracional. De hecho, hay acontecimientos históricos que resultan irracionales solo desde una perspectiva local, pero que poseen una clara racionalidad cuando se observan desde una perspectiva suficientemente amplia.

Ser racional no significa ser indoloro, ni estar libre de injusticias.

Debemos enfocar nuestra mirada para mantener una relación coherente entre dos niveles de análisis: uno donde se pueden juzgar actos e individuos específicos como bárbaros, incivilizados o vandálicos, y otro donde podemos (y debemos) comprender que la historia es siempre un río de escombros y cadáveres, pero que no se puede detener con sermones.

Imperio, de Hardt y Negri, no vio venir el siglo XXI

Michael Hardt y Antonio Negri ofrecieron una teoría maestra de la globalización cuando las viejas categorías marxistas parecían agotadas. Pero el internacionalismo capitalista que daban por permanente se estrelló contra la realidad

David Broder, Jacobin

Hace unos meses, mi pareja y yo conocimos a un profesor de historia de unos cuarenta y tantos años que nos contó que, para su próximo libro, había estado leyendo sobre los movimientos altermundistas de fines de la década de 1990. Al acercarse el milenio, el capitalismo global parecía no tener rival. Los socialdemócratas y los excomunistas elogiaban el libre mercado, y organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) incorporaban a los liderazgos ruso y chino. Sin embargo, según había descubierto, esa no era toda la historia. Resultaba que cada una de aquellas cumbres de la élite había sido recibida con protestas masivas que reclamaban una comunidad global alternativa. Esa coalición arcoíris no había precisado exactamente qué quería. Pero tenía, dijo, una ambición de cambiar el mundo difícil de encontrar en la izquierda actual.

Me resultó extraño oírlo hablar de aquel período como de una Atlántida perdida. Cuando me mudé a una casa ocupada en el este de Londres, a fines de la década de 2000, ni siquiera estaba claro que perteneciera al pasado: sus activistas, sus medios y sus espacios de encuentro seguían entre nosotros y daban forma a la oposición masiva a la guerra que continuaba en Irak. Todavía se ridiculizaba la práctica de «saltar de cumbre en cumbre», de una ciudad a otra, para protestar contra las reuniones de los gobernantes, y había activistas que se identificaban con esa expresión en clave irónica. Para muchos, aquellas habían sido movilizaciones inspiradoras. Cuando el G8 se reunió en Génova en 2001, la represión culminó con la muerte a tiros del joven activista Carlo Giuliani a manos de la policía. Cuando protestamos contra el G20 en Londres en 2009, un policía mató a Ian Tomlinson, un vendedor de periódicos que pasaba por la manifestación, y después las autoridades mintieron al respecto.

La especificidad del neofascismo

…el fascismo es un fenómeno moderno que utiliza como medios de producción conceptual toda una serie de prejuicios medievales; la naturaleza específica de la contrarrevolución social que desata viene determinada por estos prejuicios.

Prabhat Patnaik, Monthly Review

Georgi Dimitrov, el destacado líder comunista búlgaro que presidió el Séptimo Congreso de la Comintern y dirigió las tácticas del Frente Unido en la lucha contra el fascismo, había sido acusado en el caso del incendio del Reichstag y encarcelado por los nazis tras su llegada al poder en Alemania en 1933. Dimitrov rechazó la oferta de un abogado proporcionado por el tribunal y se defendió a sí mismo durante el juicio. En su defensa, solicitó interrogar a Hermann Göring, máximo líder nazi y ministro de Guerra de Hitler, petición que fue aceptada por el tribunal. Su interrogatorio fue tan contundente que, en un momento dado, Göring exclamó furioso: «¡Sinvergüenza, deberías ser ahorcado!». Sin embargo, Dimitrov expuso con calma y perspicacia la falsedad del caso en su contra y contra los demás comunistas acusados, y fue puesto en libertad por el tribunal.

El contraste entre la conducta del juez alemán que permitió a Dimitrov citar e interrogar a un alto líder nazi y la del poder judicial indio, que ni siquiera ha concedido la libertad bajo fianza a algunos jóvenes acusados, cuyos juicios no han comenzado a pesar de llevar más de seis años en prisión, resulta chocante. La idea de que uno de estos presos cite a Amit Shah ante el tribunal para interrogarlo es simplemente inimaginable. Surge entonces la pregunta: ¿a qué se debe esta diferencia entre ambos casos?

lunes, 19 de octubre de 2026

La intifada global

Mientras el centro se fragmenta, la periferia aprende la lección que los imperios olvidan. Los pueblos comienzan a reconocerse en una misma causa

Jorge Majfud, Rebelión

Esta semana, un estudiante, retirado de los marines de Estados Unidos, se me acercó al final de una clase para preguntarme:

–Pero acaso usted no cree que Irán, Rusia o China pueden invadirnos?

Contesté: –No. Ese es otro miedo inoculado por los mercaderes de la muerte. Son los imperios los que invaden; los demás deben resistirlos. Si un día China nos invade, será porque este país ha insistido en que lo haga: los de arriba, porque las guerras y los conflictos son su mejor negocio y estrategia. Los de abajo, por su vocación de esclavos y por su ausencia de conciencia de clase.

Es una vieja superstición, promovida por los medios mercenarios, según la cual los imperios caen porque un enemigo exterior los invade. “Roma cayó por las invasiones bárbaras”, repiten los textos de historia, como si un puñado de tribus germánicas hubiese podido con la maquinaria que había aplastado a Cartago y al mismo Atila en la actual Francia.

Los imperios no caen porque los invaden; los invaden porque caen. Si algún día China pone una base militar en Estados Unidos, será porque esta sociedad aceptó, con pasión, no sólo 800 bases en otros países, sino por un suicidio colectivo: desigualdades obscenas, explotación y demonización de los trabajadores (propios y ajenos), marginación de los desposeídos, odios raciales, religiosos, de clase, divisiones inoculadas por los señores feudales… La fórmula perfecta para un conflicto civil a escala. Mientras la prosperidad de la vampirización imperial dura, el fanatismo patriótico disimula la colonización interior. Luego llegan los demagogos vendiendo nostalgia y más odio, no para retrasar la caída, sino para acelerarla.

¿Quién quiere tomar las riendas del genocidio israelí?

Las próximas elecciones de Israel no alterarán significativamente la trayectoria de su proyecto colonial, que se encamina hacia el colapso en medio de la resistencia palestina y la confrontación regional

Daniel Lobato, Al Mayadeen

Celebrar elecciones en un régimen colonial que se desmorona en medio de una revuelta indígena es un acontecimiento de escasa relevancia histórica. Si bien pueden brindarnos información sobre el curso del proceso, no alterarán el resultado.

Bajo el régimen del apartheid en Sudáfrica, se siguieron celebrando elecciones, y con cada una de ellas, el voto de los colonos afrikáneres se inclinó hacia el extremismo. De hecho, las elecciones en los bantustanes nativos se suspendieron en los últimos años del régimen de Pretoria, al igual que en el bantustán de Cisjordania. En Argelia, bajo la colonización francesa, las elecciones al Parlamento francés se cancelaron durante la Guerra de Independencia argelina. Al no poder expresar sus opiniones políticas mediante el voto, muchos colonos lo hicieron creando la organización terrorista OEA, que buscaba impedir la independencia de Argelia intentando asesinar a De Gaulle o mediante golpes de Estado en la capital.

Por lo tanto, lo que importa no es si se celebran elecciones en regímenes coloniales en decadencia, puesto que el resultado a favor del extremismo se conoce de antemano. Esta creciente brutalidad por parte de los colonos durante un momento existencial crítico para el Estado que han establecido representa, en realidad, un retorno a la naturaleza genuina de la brutalidad inicial de sus sociedades de reemplazo demográfico forzado, creada mediante el asesinato o la expulsión de los pueblos indígenas y su despojo. A través de este proceso violento, los colonos acumulan su propia riqueza específica mediante tierras, recursos o mano de obra nativa, y esta acumulación de capital se suma a lo que la metrópoli recibe en formas más típicas de colonialismo económico. Por eso, la sociedad de colonos israelí no renunciará a sus privilegios sin antes recurrir a la máxima violencia.

domingo, 18 de octubre de 2026

Irán, una cobra enroscada lista para atacar

Irán y Pakistán están inmersos en la floreciente construcción de un orden financiero post-dólar, con intercambios de divisas, trueque, mercados fronterizos y contundentes canales bancarios que convierten en una burla las sanciones de Estados Unidos

Pepe Escobar, Strategic Culture

Vayamos directamente al meollo de la cuestión: tras examinar detenidamente el panorama político, la cúpula política y militar de Teherán ya ha llegado a la conclusión de que un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel, con una planificación que avanza a un ritmo vertiginoso, es inevitable.

Así pues, ahora se han posicionado como una cobra enroscada, listas para atacar e inyectar veneno mortal al primer indicio de una amenaza inminente del Sindicato de Epstein, incluso sin esperar a que se produzca un ataque real.

La ofensiva preventiva, ya descrita, será devastadora y se extenderá más allá de las bases estadounidenses en Asia Occidental a otros objetivos regionales, incluyendo potencialmente la infraestructura energética del Golfo y los cables submarinos (en este caso, afectando principalmente al Golfo y a la India, mucho más que a Estados Unidos y Europa).

Nos encontramos en una situación de peligro claro e inminente: un movimiento militar estadounidense-israelí concebido como una medida de presión será interpretado sin duda en Teherán como el inicio de un ataque.

Así pues, la presión bélica propia del culto a la muerte y de Trump se topa ahora con un umbral peligrosamente bajo para Irán. Las opciones de ataque del Pentágono abarcan desde instalaciones nucleares iraníes hasta infraestructuras energéticas.

El pragmatismo estadounidense y la metafísica tradicionalista

La orilla del lago a la luz de la luna, Sophus Jacobsen


Dmitry Moiseev, Prav Perspectives

Sería difícil encontrar enseñanzas filosóficas y visiones del mundo más diferentes en su apariencia y presentación que el tradicionalismo y el pragmatismo estadounidense. Mientras que el tradicionalismo aspira a mundos más elevados y trascendentes y es profundamente crítico con todo lo moderno, el pragmatismo es psicológico y se esfuerza por utilizar sus métodos para brindar a quienes buscan una base sólida en el momento presente y la fortaleza para atravesar situaciones difíciles. Al mismo tiempo, al profundizar adecuadamente en la obra filosófica de William James (1842-1910), podemos observar ejemplos llamativos en los que el pragmatismo coincide con el tradicionalismo en su interpretación de las formas de atravesar y superar las crisis espirituales más difíciles que enfrentan las personas en el mundo moderno. Basándose en las obras de James, René Guénon (1886-1951) y Julius Evola (1898-1974), este artículo intenta interpretar la relación entre estas dos doctrinas desde la perspectiva de su fundamento filosófico de la búsqueda espiritual y la salida existencial de la «oscuridad del mecanicismo».

Para lograr este objetivo, examinaremos brevemente las ideas principales de James y los tradicionalistas desde el punto de vista de la superación de las crisis internas que enfrentan los tipos humanos sensibles, compararemos sus principales enfoques en cuanto a sus similitudes y diferencias y luego ofreceremos nuestra propia perspectiva sobre los resultados de dicho análisis comparativo, que consideramos constructivo desde un punto de vista existencial —principalmente para superar la «noche oscura del alma» que toda persona que vive en la Tierra y es capaz de sentir profundamente enfrenta durante períodos de graves pruebas de la vida.

La psicología de la experiencia espiritual de William James: hacia un pragmatismo de lo sagrado

William James, junto con Charles Peirce y John Dewey, es uno de los fundadores de la filosofía del pragmatismo, una de las dos doctrinas filosóficas originariamente estadounidenses —la otra es el trascendentalismo (Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau)— que surgieron al otro lado del Atlántico en la segunda mitad del siglo XIX. El pragmatismo puede definirse académicamente como una tradición filosófica que sostiene que los criterios clave para determinar el valor de una idea son su utilidad práctica y su aplicabilidad. Esencialmente opuesto al racionalismo cartesiano, el pragmatismo se basa en los principios de la verificación empírica y rechaza la creencia racionalista en el valor de las teorías «construidas razonablemente». Debido a esto, a los filósofos de esta escuela se les acusaba a menudo (de manera bastante injusta) de relativismo.

Fascismo y colonialismo

La sombra del fascismo se cierne sobre democracias como la de Estados Unidos

Maciek Wisniewski, La Jornada

Existe un hilo conductor invisible que une la periferia colonial con la barbarie en suelo europeo. Fascismo y colonialismo están interconectados, ya que las ideologías y los movimientos fascistas −que cobraban formas particulares en países distintos, pero que compartían bases ideológicas y visiones de crisis comunes (wertkritik)− se basaron en las mismas jerarquías coloniales y las nociones de raza que primero justificaron la expansión y la conquista imperial europea en el Sur global y luego, como un “búmeran”, influyeron en el surgimiento del totalitarismo.

Como bien apunta Achille Mbembe, el totalitarismo −fascismo/nazismo incluido− y el colonialismo compartían un tronco común: el racismo, la arbitrariedad de la ley y la consideración de los colonizados como ajenos a la soberanía, “inferiores” y, por tanto, susceptibles de ser degradados −señalados de ser “civilizados” o tan “salvajes” que su exterminación no tuviera ningunas consecuencias morales−, facilitando así su subyugación por el poder geopolítico y económico (Critique of Black Reason, páginas 25-31). Ha sido esta mirada colonial −la violencia “en nombre de la civilización” y la expansión territorial− la que proporcionó, desde los finales del siglo XIX, el marco para el auge de las ideologías fascistas.

sábado, 17 de octubre de 2026

Chomsky, Said, Falk: Tres titanes y la desaparición del intelectual público progresista

Mural de Edward Said en la Universidad de San Francisco

Daniel Warner, Counter Punch

Noam Chomsky, Richard Falk y Edward Said nacieron en 1928, 1930 y 1935, respectivamente. Cada uno, a su manera, dominó un campo académico diferente, al tiempo que se convertía en influyente crítico político a nivel mundial. Ya fuera por su oposición a la guerra de Vietnam, sus advertencias sobre los peligros de la proliferación nuclear o sus cuestionamientos a la visión occidental del mundo árabe, cada uno dejó un legado destacado en el ámbito académico y más allá.

Los breves resúmenes de sus trayectorias profesionales que siguen no hacen justicia a la amplitud de su erudición y compromiso político. Mi propósito aquí no es repasar todo lo que escribieron y lograron, sino preguntarme qué nos revelan sus trayectorias sobre lo que hoy echamos de menos.

¿Qué sucede con un país cuando sus universidades dejan de producir, tolerar o brindar una plataforma pública a intelectuales que desafían sus supuestos políticos dominantes? ¿Dónde están hoy los Chomsky, Said y Falk? ¿Quién ofrece ahora la misma combinación de autoridad intelectual, independencia política y proyección pública?

Cada uno de los tres combinó el éxito académico con una influencia que trascendió las aulas. Chomsky, por ejemplo, fue un lingüista de renombre mundial que se convirtió en un destacado crítico de la política exterior estadounidense. En el MIT, su principal cargo académico fue en lingüística, no en ciencias políticas. Si bien impartió cursos sobre temas sociales y políticos, como «Intelectos y cambio social» , nunca formó parte del Departamento de Ciencias Políticas del MIT.

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