domingo, 5 de julio de 2026

250 años de una gran ficción

La independencia y creación de Estados Unidos no fue otra cosa que la libertad de los colonos para despojar a los pueblos indígenas

Jorge Majfud*, Rebelión

El 16 de diciembre de 1773, un grupo de colonos arrojó la carga de té de un barco británico a la bahía de Boston. Este momento fue la fundación del Tea Party y del mito fundador de la Revolución estadounidense que estudiarán niños y jóvenes en las escuelas y secundarias y repetirán los viejos en los medios de comunicación. Por si fuese poco, este ataque en Boston fue realizado por colonos vestidos de mohawks, el pueblo originario de más al Este de la Liga de las Seis Naciones iroquesa. Este travestismo era una práctica común de las milicias y de las bandas de colonos generaciones antes, quienes se vestían como sus adversarios europeos y ondeaban la bandera del enemigo.

Otro mito fundador que, además, cubría la verdadera motivación de la rebelión de los hombres blancos (sobre todo los ricos, los esclavistas) contra Gran Bretaña y contra sus propios gobiernos locales: el derecho a ignorar el Tratado de 1763 entre nativos y británicos y el derecho a despojar a los nativos de sus tierras para ocuparlas o venderlas a los nuevos inmigrantes blancos.

Al mismo tiempo que el conflicto se basaba en el reclamo del colono blanco por despojar a los nativos de sus tierras, el Imperio británico se convertía en el enemigo, por lo cual había que diferenciarse de Europa con una máscara local, nativa. De la misma forma, el gentilicio americano, usado por los colonos blancos para referirse a los nativos, pasó a ser el gentilicio de la “patota de dementes armados” (al decir de Benjamin Franklyn) que luchaban por la libertad de expropiar a los nativos. De la misma forma, los esclavistas lucharon más tarde por su libertad de esclavizar a otros y de expropiarle la mitad del territorio a México como si fuese otro “país vacante”. De la misma forma que los cowboys un siglo después serán la apropiación cultural del vaquero mexicano, al mismo tiempo que expropiaban sus tierras. La creación de esta nueva máscara, como la máscara del Zorro y de los superhéroes subsiguientes, serviría para invertir el despojo de los mexicanos y criminalizarlos en el cine. Mientras, el continente del Sur, que se llamó América por siglos, pasará a llamarse América Latina.

El fin del siglo americano

Desde Roma hasta Washington, la historia no es más que el cementerio de imperios condenados por sus propios excesos; hoy, la Pax Americana flaquea bajo la lúcida mirada de un Sur global dispuesto a reescribir las reglas de un mundo nuevo

Mohamed Lamine Kaba, New Eastern Outlook

En efecto, desde Roma hasta Londres, pasando por Bizancio y Viena, todas las superpotencias han compartido la misma ilusión de permanencia. Dotadas de poder hegemónico en un momento dado de la historia mundial, cada una creyó poseer el mundo para siempre. Cada una también llevó consigo, desde su apogeo, las semillas de su caída: la arrogancia militar, la depredación económica de las periferias y la incapacidad de reformular un contrato global aceptable. La Pax Romana se derrumbó bajo el peso de sus legiones sobreextendidas. La Pax Britannica expiró en Suez en 1956, humillada por su propia creación estadounidense. La Pax Americana no está exenta de esta ley de hierro de la historia, que culminó con la toma del poder por Teherán y el entierro de la ilusión de la Pax Judaica. Hoy agoniza bajo la mirada lúcida de un Sur global que, por fin, se atreve a nombrar al imperio.

El imperio estadounidense llevaba dentro de sí sus propias termitas, o mejor dicho, las semillas de su propia destrucción: la arrogancia jurisdiccional, la lógica de la depredación económica y el reflejo de las guerras subsidiarias.

El Reino Medio… Occidental

Debemos llamar a las cosas por su nombre. La Pax Americana no era paz. Era un orden. Un orden impuesto, codificado y santificado por la victoria de 1918, y luego consolidado sobre las ruinas humeantes de 1945. Ciento ocho años de hegemonía. Un siglo en el que Washington se creyó el centro de gravedad del mundo. Este centro se ha desplazado definitivamente, naufragando en las turbulentas aguas de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, obligando a Washington a aceptar un acuerdo de capitulación ante Teherán.

sábado, 4 de julio de 2026

La «independencia» de EEUU celebra 250 años de chovinismo y genocidio

El mito de la libertad estadounidense, repetido por historiadores nacionalistas, políticos y medios de comunicación corporativos, borra la esclavitud, el despojo y la supremacía blanca sobre los que se construyó la república.

Joseph Massad, Middle East Eye

El chovinismo estadounidense sigue siendo la ideología dominante en EEUU, tanto en la derecha como en la izquierda y en el centro. El 250º aniversario de la independencia, que el país celebrará el 4 de julio de 2026, es una ocasión más para expresar el ultranacionalismo estadounidense y reescribir la sórdida historia de opresión y genocidio del país como una historia de «libertad».

Trump, héroe de los supremacistas blancos y los conservadores, ha declarado que «con una sola hoja de pergamino y 56 firmas, EEUU inició el mayor viaje político de la historia de la humanidad».

Obama, lo mejor que les ha pasado jamás a los liberales blancos estadounidenses, se muestra totalmente de acuerdo: «Dado que faltan pocas semanas para el 250º aniversario de EEUU, vale la pena recordar lo radical que era realmente toda la idea del autogobierno allá por 1776».

Añade que la Declaración de Independencia afirmaba «que todos somos creados iguales, dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables».

A continuación, Obama lanza una leve reprimenda por lo que parece ser un descuido por parte de los colonos blancos propietarios de esclavos que declararon la independencia:
Al constituir nuestra unión, los fundadores se quedaron muy lejos de cumplir la promesa de la Declaración, dejando intacta la esclavitud y permitiendo que los estados restringieran el derecho al voto a los hombres blancos que poseían propiedades; pero al redactar una Constitución y una Carta de Derechos, sí tuvieron la visión de futuro y la genialidad necesarias para dotarnos de un marco que permite a cada generación hacer nuestra unión más perfecta... Y a lo largo de más de dos siglos... «Nosotros, el pueblo» pasó a incluir no sólo a algunos de nosotros, sino a todos nosotros.

Si un sudafricano blanco afirmara que la creación en 1910 de la Unión Sudafricana --una colonia de pobladores basada en la supremacía blanca-- fue el primer paso para que, un siglo más tarde, Sudáfrica fuera inclusiva con las personas no blancas, dicha persona se enfrentaría, con toda razón, al ridículo y a la condena.

Venezuela: manipular la tragedia humana


Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada

Siempre hay palabras para expresar el dolor. También para denunciar la falta de escrúpulos de quienes buscan aprovecharse de un desastre natural para obtener réditos políticos. Un hecho tan poco previsible como son los terremotos, hace transparente la canalla humana.

No hace mucho la humanidad sufrió los efectos de una pandemia zoonótica como el covid-19. Y ahí, se desnudaron las vergüenzas. No sirvió para mostrar lo humano del ser humano. Por el contrario, destapó a políticos, intermediarios y empresarios cuyo objetivo fue enriquecerse con la muerte y la enfermedad. Cobraron porcentajes desorbitados, negociaron con las mascarillas, vacunas o certificados de antígenos. Y por si fuera poco, políticos sin escrúpulos se saltaron las reglas. Boris Johnson, José María Aznar, Jair Bolsonaro, Donald Trump, celebraron fiestas, no respetaron la cuarentena y en algún caso llamaron a consumir lejía para contrarrestar el virus.

Hoy, la tragedia sacude a Venezuela, país que sufre la intervención del imperialismo estadounidense, a lo cual se agregan décadas de sanciones económicas, sabotaje, procesos desestabilizadores y una guerra no convencional con diferentes gamas de intensidad, desarrollada durante dos décadas. Se han confiscado sus reservas en oro, cuando no entregadas a opositores. Y se ha desarrollado una campaña mediática a nivel mundial señalando a Venezuela como un país terrorista.

viernes, 3 de julio de 2026

Las mentiras también matan: Venezuela ante el terremoto y la guerra mediática

No es casualidad que el conservador ABC de España titulara: 'Las viviendas sociales de Hugo Chávez se desploman como castillos de arena'

Carmen Parejo, La Haine

Las mentiras matan. En 1976, Castor Uriarte Aguirreamalloa publicó 'Bombas y mentiras sobre Guernica', un título que, sin necesidad de demasiadas explicaciones, dejaba escrita una verdad histórica que sigue pesando sobre nuestro presente: las bombas nunca caen solas. Primero cae la bomba, después cae la mentira; o quizá habría que decirlo al revés, porque muchas veces la mentira prepara el terreno para que la bomba pueda caer sin que tiemble ninguna conciencia. En Guernica, como después en tantos otros lugares del mundo, no bastó con destruir una ciudad: había que disputar también el relato de su destrucción.

Casi noventa años después, Venezuela conoce bien esa secuencia. El 3 de enero de este año fue bombardeada por EEUU y su presidente, Nicolás Maduro, secuestrado. Pero a este hermoso país, sometido durante más de veinte años a una agresión multifacética, a sanciones, sabotajes, cerco económico, operaciones políticas y guerra mediática, ahora también le tembló la tierra. Y ni siquiera ahora, cuando la tragedia se impone con la brutalidad desnuda de los escombros, los de siempre han dejado de violentar a la República Bolivariana con sus mentiras.

La tierra tiembla sin preguntar y sin saber siquiera de fronteras; menos aún de gobiernos. Cuando tembló Japón en 2011, la cobertura internacional habló durante años de disciplina, dignidad, prudencia y respeto ante una tragedia que dejó más de 20.000 muertos o desaparecidos; incluso los análisis académicos sobre la prensa japonesa destacaron un tratamiento especialmente factual y contenido (y por supuesto negaron que el desastre nuclear de Fukushima fuera mayor que el de Chernobyl).

El Imperio contra la ley, la razón y la moralidad: una mirada histórica a la política exterior de Estados Unidos

¿Puede un imperio criminal tener derecho a juzgar y condenar? Pedro Monzón Barata responde con un gran "No" mientras resume 250 años de guerras permanentes en Estados Unidos

Pedro Monzón Barata, Al Mayadeen

Históricamente, la política exterior estadounidense se ha presentado como “una fuerza expansiva para la democracia, los derechos humanos y el orden internacional liberal” Sin embargo, un análisis objetivo revela una realidad diametralmente opuesta. No se trata de un déficit ético ocasional, sino más bien de la expresión necesaria de la naturaleza de clase del Estado estadounidense y su posición estructural dentro del sistema capitalista global. La recurrencia de medidas unilaterales, la imposición extraterritorial de leyes internas, las intervenciones militares directas y los golpes de estado encubiertos no constituyen anomalías corregibles; son la forma habitual en que la potencia hegemónica gestiona su imperio. Con este historial de agresión ilegal e inmoral, este imperio criminal carece de cualquier derecho, autoridad moral o facultad para condenar, criticar o etiquetar a cualquier país del planeta.La pregunta que da título a esta obra —¿puede un imperio criminal tener derecho a juzgar y condenar?— encuentra aquí su respuesta: un NO rotundo. La política exterior estadounidense opera en un constante estado de excepción frente al derecho internacional, protegida por una impunidad cada vez más generalizada.

250 años de guerra permanente: Estados Unidos como complejo militar-industrial

Desde su surgimiento como nación independiente hace 250 años, Estados Unidos ha estado involucrado permanentemente en guerras imperiales de saqueo, excepto sólo durante unos 15 años a lo largo de toda su historia. La guerra no es la excepción; es la norma, el estado operativo habitual de una maquinaria que necesita alimentarse constantemente de conflictos para reproducirse. Más que una nación, Estados Unidos ha existido como un vasto complejo militar-industrial. Como ha señalado el historiador militar Andrew Bacevich, coronel retirado del ejército estadounidense: "No se trata de defensa nacional. Se trata del mantenimiento del imperio. “Se trata de preservar un complejo militar-industrial que se beneficia de la guerra eterna”

jueves, 2 de julio de 2026

Venezuela: la doble catástrofe

Hay que ir a las causas y éstas yacen en los devastadores efectos del bloqueo que EEUU ha decretado en contra de Venezuela y, desde hace más de seis décadas, en contra de Cuba

Atilio Boron, atilioboron.com

En los primeros meses del 2026 Venezuela ha sido víctima de dos acontecimientos traumáticos. Primero, el 3 de enero, el ataque militar denominado "Operación Resolución Absoluta" lanzado por el gobierno de EEUU en contra de Caracas y, marginalmente, otras ciudades como La Guaira. Segundo trauma: el doble terremoto del miércoles pasado.

Pero vayamos por partes. Se suponía que con aquella audaz maniobra se crearían las condiciones necesarias para precipitar una insurrección popular en contra del gobierno chavista y, de este modo, lograr el tan ansiado "cambio de régimen" que Washington persigue sin pausa desde el momento mismo en que Hugo Rafael Chávez triunfara en las elecciones presidenciales de diciembre de 1998. La operación de marras obtuvo un logro parcial pero importante: el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa, la diputada Cilia Flores. Pero pese a su pomposo nombre fue un fracaso monumental desde el punto de vista militar y político, como también lo fue la "Operación Furia Épica", el ataque de EEUU e Israel contra Irán.

Pese a lo intimidante de sus nombres, en ambos casos el "régimen" --en este caso el gobierno chavista-- permaneció, al igual que su homólogo en Teherán, de pie. Hablamos de fracaso porque basta comparar el enorme despliegue de más de 150 aeronaves, entre aviones y helicópteros, un portaaviones, un submarino nuclear y un acorazado utilizados para asolar al territorio venezolano, más los 15.000 efectivos movilizados para el combate y el comando de 200 hombres de la Delta Force que fue el encargado de la "extracción" (eufemismo para no decir el secuestro) de Maduro, con los equipos y la tropa utilizados el 2 de mayo del 2011 para capturar nada menos que a Osama bin Laden, supuestamente escondido en la ciudad paquistaní de Abbottalabad: 23 integrantes del Comando Seal con el apoyo de un total de cinco helicópteros y un portaaviones.

miércoles, 1 de julio de 2026

La única salida viable de Estados Unidos en Asia occidental es el rechazo de la estrategia imperialista británico-sionista

Nu'man Abd al-Wahid examina las raíces históricas de la participación de Estados Unidos en Asia occidental, argumentando que abandonar el marco imperial británico es esencial para poner fin al ciclo de guerras regionales de Estados Unidos

Nu'man Abd al-Wahid, Al Mayadeen

El intento criminal del presidente estadounidense Donald Trump y del líder sionista del genocidio colonial, Benjamin Netanyahu, de cambiar el régimen en Irán ha terminado, hasta ahora, en un completo fracaso. En realidad, decir que toda la operación criminal del régimen imperialista ha terminado hasta ahora en un fracaso ignominioso sería quedarse corto. Las bases militares y la reputación de Estados Unidos’ en la región se han degradado a medida que el estado antiimperialista iraní resistió a dos regímenes con armas nucleares que intentaban devastar su nación y su dignidad.

A diferencia de Netanyahu, Trump también ha decepcionado y enfurecido a su base política interna, el llamado movimiento Make America Great Again (MAGA), que no quería más enredos en política exterior ni ‘guerras eternas’ y que él implementara políticas ‘de America First’. Una de las primeras señales de que la guerra sionista-estadounidense contra Irán estaba resultando imposible de ganar llegó cuando los medios comenzaron a difundir la idea de una “rampa de salida” para poner fin a la guerra. En efecto, se estaba buscando un acontecimiento simbólico que pudiera comercializarse con orgullo entre la población occidental como prueba de que toda la operación criminal había sido un éxito para el orden gobernante global episteiniano-sionista, aun cuando dicho objetivo de cambio de régimen estaba lejos de alcanzarse.

Este ensayo pretende mostrar que los orígenes de la ‘rampa’ o atolladero, en el que ahora se enreda Estados Unidos, tienen sus raíces en que Estados Unidos tomó el liderazgo de su antiguo amo imperial, Gran Bretaña. Sostiene además que el comienzo de una “rampa de salida” viable y permanente para Estados Unidos radica en reconocer esta realidad histórica y rechazar las iniciativas imperialistas británicas del siglo XX que ayudaron a crearla.

Los orígenes de la actual guerra contra Irán se remontan fácilmente al golpe estadounidense-británico de 1953 en Irán, que derrocó al líder iraní elegido democráticamente, Mohammad Mosaddegh. Mosaddegh se había ganado la ira del imperialismo británico a principios de la década de 1950 al tener la audacia y la ambición de nacionalizar la industria petrolera iraní. Esto causó un dolor inmenso a los matones imperialistas que gobernaban Gran Bretaña en ese momento, encabezados por el “socialista” Clement Atlee y su ministro de Asuntos Exteriores Ernest Bevin, quienes naturalmente creían que esa industria debería estar bajo el control del imperialismo británico. Como tal, este dúo inmediatamente ideó planes para destituir a Mosaddegh, con miras a restaurar las ganancias del petróleo iraní a lo que consideraban sus legítimos propietarios: Gran Bretaña, y más específicamente la Anglo-Iranian Oil Company, más tarde rebautizada como British Petroleum (BP).

martes, 30 de junio de 2026

¿Quién financia la guerra de Israel?


Gaetano Colonna, Sinistra in Rete

En el mundo contemporáneo, nunca debemos olvidar el antiguo adagio británico: “follow the Money” (sigue el dinero), para entender cómo van realmente las cosas. Puede resultar verdaderamente útil para este fin recopilar los datos que Profundo, una empresa de investigación en sostenibilidad (en sus diversos sentidos), compartió con la revista online Middle East Eye. Comenzaremos desde aquí para analizar la cuestión con más profundidad.

Guerra, bancos y fondos de inversión

Un conflicto moderno, como el que Israel desarrolla en Oriente Medio desde 2023, requiere dinero, mucho dinero: para encontrarlo, los Estados recurren a la emisión de bonos, títulos financieros ofrecidos al mercado para obtener así, obviamente mediante préstamos, los recursos económicos necesarios para librar un conflicto.

Solo entre el 7 de octubre de 2023 y enero de 2025, se emitieron bonos del gobierno israelí por valor de 19.400 millones de dólares, a través de un grupo de siete bancos de inversión internacionales: Goldman Sachs lidera el grupo con 7.200 millones de dólares, seguido de Bank of America (3.600 millones de dólares), Citigroup (2.900 millones de dólares), Deutsche Bank (2.500 millones de dólares), BNP Paribas (2.000 millones de dólares), JPMorgan Chase (0,69) y Barclays (0,5).

Estos grandes bancos, las “siete hermanas” del mundo bancario globalizado, se han hecho cargo de la emisión de bonos israelíes, para luego colocarlos en los mercados financieros mundiales, también a través de gestores de fondos de activos, que los ofrecen a los clientes finales: por eso, cada uno de ustedes, lectores desprevenidos, claro está, podría tenerlos en la cartera de valores en la que ha invertido sus ahorros ignorando que también estáis financiando el bombardeo israelí de Gaza.

lunes, 29 de junio de 2026

Las grandes corporaciones tecnológicas contra la democracia


Jorge Majfud, Rebelión

¿Por qué el presidente de Uruguay tiene tan baja aprobación, siendo que el país no está tan mal como el resto del continente? La respuesta es simple: la arrogancia de su gobierno (del presidente Orsi, de su ministro de Economía Odone y de su canciller Lubetkin) crearon un sisma anímico de traición y derrota dentro de sus votantes, los militantes del histórico Frente Amplio. Su estrategia de alinearse con un neoliberalismo edulcorado y con un sionismo supremacista fue el primer momento que partió las aguas en los primeros meses de su administración, en 2025.

Cuando un gobierno no tiene el apoyo y la defensa articulada de sus votantes y militantes, sus adversarios tienen un trabajo fácil. El primer culpable no es la oposición; es el gobierno. También parte de la izquierda uruguaya, por haber vendido su épica a cambio de ganar alguna que otra elección. Esta es una particularidad de la realidad uruguaya, pero también es la raíz del árbol agonizante de la izquierda occidental, desde Europa a América Latina.

¿Quién está dando el ejemplo de cómo volver a sus principios tradicionales de defensa de los derechos de los de abajo, de la clase trabajadora, de la lucha antiimperialista y antiesclavista? Como en el siglo XIX, la izquierda estadounidense.

La ruptura suicida de Israel con EEUU

La derrota de Israel y EEUU en la guerra contra Irán ha asestado un golpe mortal al proyecto del «Gran Israel» y a los Acuerdos de Abraham. Y el régimen sionista se está volviendo contra Trump

Chris Hedges, La Haine

Israel está saboteando las negociaciones con Irán y distanciándose de su último aliado importante al negarse a detener sus ataques contra el Líbano y a retirar sus tropas del sur del país. Está decidido a reavivar un conflicto regional que podría llevar a Irán a cerrar de forma permanente el estrecho de Ormuz y sumir a la economía mundial en una depresión global. Y prosigue con su genocidio en Gaza.

El régimen israelí está contaminado por el racismo y la violencia genocida. Está cegado por una repugnante superioridad moral. Está corrompido por una clase de multimillonarios sionistas de EEUU que utilizan su riqueza para manipular la política exterior al servicio de los intereses israelíes. Cuenta con un arsenal nuclear que los responsables israelíes han amenazado repetidamente con utilizar.

Es una amenaza para la región. Es una amenaza para sí mismo. Y es una amenaza para nosotros.

domingo, 28 de junio de 2026

Tecno-oligarquía y privatización de la soberanía: la nueva fase del capitalismo


Carles Manera, La Jornada

1. Soberanía privatizada, la tecno-oligarquía en marcha

Empecemos con una conclusión: privatizar la soberanía se entiende en una dirección concreta: los dirigentes de grandes empresas tecnológicas están decidiendo temas que van a afectar a millones de personas, sin haber sido elegidos en procesos democráticos. Algunos autores hablan de tecno-feudalismo para referirse a esta situación. C. Durand (Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital, Palinodia, Madrid, 2021) indica la extracción de rentas por parte de los tecno-oligarcas mediante el control de datos. Y. Varoufakis (Tecnofeudalismo, Deusto, Barcelona, 2024) subraya que las plataformas tecnológicas han relevado partes de la lógica capitalista por relaciones de dependencia que se asemejan a las feudales. Un concepto discutible que radica, en esencia, en la expansión de la inteligencia artificial. La inserción en sistemas complejos por la necesidad de cruzar y poder interpretar millones de datos, da a los tecno-oligarcas un poder clave: no tienen competencia de otros actores con capitalizaciones menores y con recursos tecnológicos inferiores. Esto es nuevo en un sentido: los capitalistas industriales ejercían un dominio importante sobre los principales resortes económicos, pero su grado de influencia social tenía límites, marcados por las propias dinámicas de las sociedades y de las economías industriales. La eclosión de los servicios, con todas sus complejas derivadas, ha dinamitado esta visión tradicional. Y esos nuevos grandes capitalistas tienen procesos de acumulación relativamente rápidos, en buen grado de carácter especulativo, sin descuidar sus proyectos vinculados a la Industria 4.0. Los beneficios son escandalosos, y las sumas patrimoniales en poco tiempo son insólitas.

sábado, 27 de junio de 2026

Alto el fuego, pero no un gran acuerdo entre Estados Unidos e Irán

Trump firma un Memorando de Entendimiento entre la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América en el Palacio de Versalles


Vijay Prashad, Counter Punch

El Memorando de Entendimiento (MdE) entre Irán y Estados Unidos no surgió de la reconciliación, sino del agotamiento y el fracaso estratégico de Estados Unidos y sus aliados. Fue el resultado de una guerra que había alcanzado sus límites políticos. Washington y Tel Aviv presentaron su guerra de agresión ilegal como una respuesta necesaria al programa nuclear iraní, su capacidad misilística y sus alianzas regionales. Sin embargo, tras este discurso de seguridad se escondía un objetivo más amplio: debilitar a Irán de forma decisiva y restaurar un orden regional centrado en el dominio indiscutible de Estados Unidos e Israel.

Durante más de dos décadas, las sucesivas administraciones estadounidenses intentaron contener a Irán mediante sanciones, aislamiento diplomático, operaciones encubiertas, guerra cibernética y asesinatos selectivos. La reciente guerra representó la expresión más intensa de esta estrategia. En Washington y Tel Aviv se partía de la premisa de que una fuerza abrumadora paralizaría la infraestructura militar de Irán, fracturaría su capacidad estatal, provocaría inestabilidad interna y, tal vez, allanaría el camino para una transformación política.

Esa expectativa no se cumplió. Irán sufrió graves daños en sus instalaciones militares, infraestructura y activos económicos. La vida civil se vio seriamente afectada. Sin embargo, el Estado iraní no colapsó. Sus estructuras de mando continuaron funcionando, sus fuerzas armadas conservaron su capacidad de represalia y su liderazgo mantuvo la suficiente cohesión para resistir el ataque. A pesar del asesinato de varios líderes clave de la República Islámica, esta se mantiene en el poder y, de hecho, su legitimidad se ha fortalecido.

Trump teme catástrofe como la Gran Depresión de 1929

El magnate dijo en Evian que no quiere ser comparado con Herbert Hoover, presidente de EEUU cuando el crack bursatil que llevó a la Gran Depresión. Mientras Irán lo obliga a negociar bajo sus propias condiciones, es tachado de ‘perdedor’ y ‘traidor’ por los ultras de Israel y The Boss no puede amarrar a sus mastines talmúdicos
Desempleados hacen fila para recibir comida en Chicago, frente a un establecimiento financiado por Al Capone (1931)


Carlos Fazio, Rebelion

Tras la frágil entrada en vigor del memorando de entendimiento entre EEUU e Irán para poner fin a las hostilidades y tratar de alcanzar un acuerdo duradero en 60 días –saboteado inmediatamente por Israel–, el periodo de complejas conversaciones diplomáticas entre las delegaciones de Washington y Teherán entraron en una fase que, de resultar satisfactorias para la lucha existencial de la nación persa, ubicaría a sus autoridades en el umbral de una victoria estratégica contra el proyecto sionista-estadunidense y marcaría un punto de inflexión en la dominación imperial en Medio Oriente,

De cara a esas negociaciones tácticas, Irán sabe que la perfidia, la traición, la mentira, las amenazas y el engaño flagrante y manifiesto han sido características esenciales de la política de EEUU y su proxy, Israel, que opera como un apéndice del Pentágono y del lobby sionista AIPAC (Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos). De allí que más allá de las tensiones y disonancias de la coyuntura, la gran pregunta es si será posible que el criminal de guerra y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamín Netanyahu y su banda de psicópatas talmúdicos exterminadores de niños, terminen disciplinándose ante la voz de mando de Donald Trump, The Boss (El Jefe), según se autoproclamó el magnate en la cumbre del G7 de Evian, Francia.

A pesar del descomunal despliegue aeronaval del Pentágono en el golfo Pérsico, la táctica de guerra asimétrica de desgaste y la capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz fue un duro golpe político, militar y psicológico para la administración Trump, y arroja sombras sobre la hegemonía de Estados Unidos.

viernes, 26 de junio de 2026

Multipolaridad contra la entropía

El individualismo neoliberal es la forma contemporánea de dominación y esclavitud dado que separa al ser humano de la civilización, la comunidad, la familia y la memoria histórica. Al convertirlo solo en objeto de intercambio, desmantela las fuerzas civilizacionales y acelera la destrucción del ser humano

Kazuhiro Hayashida, Geopolitika

La esencia de la confrontación entre la multipolaridad y la unipolaridad se encuentra en un nivel más profundo que una simple diferencia en la distribución del poder dentro de la política internacional, y puede entenderse como una confrontación entre las propias estructuras civilizacionales respecto a la manera en que debe procesarse el aumento de la entropía dentro del orden social.

La civilización es una estructura social de larga duración construida para situar al ser humano, la tierra, la vocación, la familia, la religión, el Estado, la memoria y el eje temporal dentro de un determinado orden, suprimiendo así la dispersión desordenada; en este sentido, puede decirse que la civilización es un sistema que contiene el aumento de la entropía social.

La civilización oriental ha llevado a cabo esta supresión de la entropía mediante una disposición multipolar. El orden oriental puede describirse como una configuración multipolar en la que existen múltiples centros, cada uno manteniendo sus propias fronteras, memoria, ritos, linajes reales, comunidades, religiones y órdenes vocacionales, mientras permanecen uno junto a otro; es una estructura que controla la fricción que surge cuando las civilizaciones entran en contacto preservando la distancia dentro de la cual diferentes realidades pueden seguir siendo diferentes. Lo importante para comprender el orden civilizacional oriental no es la unidad, sino la frontera; no es la homogeneización o la igualdad, sino la distancia mutua y la no injerencia.

Por el contrario, la civilización occidental sustituyó la supresión de la entropía por una única partícula y trató de implementarla mediante un principio de unificación. Buscó crear orden convergiendo el mundo hacia un único valor, una única institución, un único eje temporal, una única visión progresiva de la historia y una única concepción de la humanidad. La partícula única establecida para este propósito es el liberalismo, que considera al individuo como la unidad más pequeña del mundo.

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