martes, 14 de julio de 2026

El expansionismo sionista en Latinoamérica y el Caribe

Como se puede ver en este sintético avance, “Israel”, su diplomacia político-militar, no descansa y sigue expandiendo la influencia del sionismo y su doctrina de muerte, genocidio y destrucción por todo el continente.

Carlos Aznárez, Al Mayadeen

Cada vez es mayor la influencia sionista en Latinoamérica y el Caribe. No solo se trata de la apertura de posibilidades de relaciones políticas, económicas y militares, que “Israel” pudo lograr de la mano de su socio fundamental, Estados Unidos, sino también de una audaz maniobra de presión y cooptación de mandatarios y altos cargos de distintos países, sobre los que trabaja sin descanso cada una de las colectividades judías haciendo lobby, estableciendo relaciones de intereses, y en determinados casos "apretando clavijas a quienes no se dan cuenta la importancia que “Israel” tiene en el mundo", de acuerdo a expresiones de un dirigente de una entidad sionista de Colombia.

En lo que hace al auge de la presencia israelí en tierras latinoamericanas, el caso de Argentina ha adquirido una importancia vital para el expansionismo sionista. Si bien el país es uno de los que siempre contó con una alta adhesión al pensamiento de Theodoro Herzl (creador doctrinario del sionismo) dentro de la colectividad judía, en los últimos años esto se ha multiplicado, ya sea por adhesión plena o por imposición casi mafiosa sobre quienes no se someten a los dictados de las organizaciones definidamente pro-israelíes. Desde 2023 con la llegada al gobierno de Javier Milei, el relacionamiento argentino con “Israel” pegó un salto monumental. Milei hace gala de ser "el primer y principal presidente sionista" del continente, y ha generado relaciones carnales con “Tel Aviv”, aplaudiendo sin rubor, el accionar genocida del gobierno de Netanyahu, y viajando a “Israel” en repetidas ocasiones para generar todo tipo de acuerdo comercial, militar y de inteligencia.

Cómo la IA está transformando los descubrimientos en matemáticas y física


Mikhail Burtsev - Yang-Hui He - Evgeny Sobko - Thore Graepel - Ananyo Bhattacharya*, Contropiano

La inteligencia artificial no está reemplazando la intuición humana en estos campos, pero está reimaginando cómo se plantean, exploran y comprenden las preguntas.

Entre matemáticos y físicos teóricos, la inteligencia artificial provoca una serie de reacciones. Algunos lo consideran irrelevante para su trabajo; otros temen que pueda invadir los aspectos más creativos e intelectualmente gratificantes de sus disciplinas. Sin embargo, la verdad que surge del trabajo que nuestro equipo está realizando en el Instituto de Ciencias Matemáticas de Londres y en otros lugares es más compleja.

En lugar de reemplazar la creatividad humana en las ciencias matemáticas, la IA la está mejorando. El software ahora puede verificar pruebas línea por línea y detectar errores que antes habrían requerido meses de cuidadosa revisión humana.

Puede buscar sistemáticamente contraejemplos — comprobar si una conjetura es realmente cierta o falla inesperadamente. Y puede proponer pasos intermedios en el razonamiento, sugiriendo resultados auxiliares útiles que ayuden a cerrar la brecha entre lo que se sabe y lo que aún está por demostrar.

En el campo experimental, los prototipos realizados por “científicos de IA” están comenzando a automatizar partes del ciclo de descubrimiento, pero siguen limitados por las demandas del mundo físico: mezclar reactivos, hacer crecer células, esperar reacciones y lidiar con el ruido en los datos.

lunes, 13 de julio de 2026

El populismo de derecha no terminó con el neoliberalismo

El rasgo definitorio del neoliberalismo siempre fue el blindaje del capital frente al control democrático. La ruptura del trumpismo con el libre comercio cambió la retórica, pero el orden económico subyacente permanece intacto.

Matías Vernengo, Jacobin

El neoliberalismo suele pasar desapercibido a plena vista. Sus defensores rara vez se identifican como tales; el historiador Philip Mirowski lo describió astutamente como el movimiento que no se atreve a decir su propio nombre. Sus partidarios suelen sugerir que nunca existió, salvo como un término peyorativo inventado por las izquierdas. Recientemente, el economista Branko Milanovic ha ido más allá al argumentar que el neoliberalismo está muerto, bajo la premisa de que la era de la globalización —cimentada en el cosmopolitismo y la competencia internacional— ha dado paso a un mundo marcadamente proteccionista y nacionalista.

Sin embargo, el error de este diagnóstico radica en identificar al neoliberalismo con la globalización o el libre comercio. Estos últimos fueron meros instrumentos de política económica, no su rasgo definitorio. Su verdadera matriz conceptual ha sido siempre la subordinación de la política democrática a la racionalidad del mercado y el blindaje institucional del capital frente a las demandas populares. Visto bajo esta luz, el auge del populismo de derecha no marca el fin del neoliberalismo, sino una de sus mutaciones más recientes.

Es cierto, como señala Milanovic, que el viejo discurso del libre comercio y la integración cosmopolita ya no describe el comportamiento de las grandes potencias. Estados Unidos y Europa apelan hoy a aranceles, subsidios, sanciones, políticas industriales y controles geopolíticos con una franqueza que habría parecido inverosímil hace apenas unas décadas. La reacción política contra la desindustrialización, la desigualdad y las crisis financieras es real. Pero de esto no se deduce que el neoliberalismo haya expirado. Debemos ser cautelosos con el alcance de este viraje: la verdad histórica es que Occidente —y muy especialmente Estados Unidos— jamás abandonó la política industrial. En la práctica, la intervención estatal en sectores estratégicos ha sido una constante macroeconómica, por más que se la haya negado sistemáticamente en el plano de la retórica.

Rudd, el marxismo de Xi Jinping y Palantir

El pensamiento de Xi Jinping, leído incluso por observadores anticomunistas como Kevin Rudd y los estrategas tecnológicos de Palantir, muestra la centralidad del marxismo como clave para la planificación y la dirección política en el éxito histórico de la China contemporánea

Daniele Burgio, Giulio Chinappi, Massimo Leoni y Roberto Sidoli, Mondo Rosso

Kevin Rudd es un político australiano que se desempeñó como Primer Ministro de 2007 a 2010 y nuevamente en 2013. Abiertamente anticomunista, es en todo caso lúcido e inteligente y, por tanto, capaz tanto de leer atentamente el informe presentado por Xi Jinping, secretario general del Partido Comunista de China, en el XX Congreso del Partido celebrado en octubre de 2022, como de analizarlo honestamente, a diferencia de los falsos tontos de la izquierda occidental anti-China [1].

En esa ocasión, Rudd había destacado, entre otras cosas, que el término “lucha” aparecía unas decenas de veces en el informe de Xi Jinping, y a su correcta observación se puede añadir inmediatamente que también hay una docena de referencias abiertas, también en el informe del secretario del Partido Comunista Chino, con respecto al marxismo, el materialismo dialéctico y el materialismo histórico: extractos que destruyen aún más el cuento de hadas sobre el Partido Comunista Chino “que se hace pasar” por comunista y marxista.

Citemos algunas de estas citas del informe del Congreso de Xi Jinping, para no dejar lugar a dudas:
“Hemos establecido y apoyado un sistema fundamental para asegurar el papel protagónico del marxismo en la esfera ideológica.”

“El marxismo es la ideología fundamental sobre la que se fundan y prosperan nuestro Partido y nuestro país.”

“La sólida orientación teórica del marxismo es la fuente de la que nuestro Partido extrae su firme convicción y que le permite captar la iniciativa histórica.”

“Adaptar el marxismo al contexto chino y a las necesidades de la época es un proceso de búsqueda, revelación y aplicación de la verdad.”

“Los comunistas chinos son profundamente conscientes de que sólo integrando los principios fundamentales del marxismo con las realidades específicas y la refinada cultura tradicional de China, y sólo aplicando el marxismo dialéctico e histórico, podemos proporcionar respuestas concretas a las grandes preguntas planteadas por los tiempos y descubiertas a través de la práctica, y podemos garantizar que el marxismo conserve siempre su vigor y vitalidad.”

“Es responsabilidad histórica solemne de los comunistas chinos de hoy continuar abriendo nuevos capítulos en la adaptación del marxismo al contexto chino y a las necesidades de los tiempos.”

“Debemos poner a la gente primero. La orientación hacia el pueblo es un atributo esencial del marxismo”.

“Con un mayor sentido de responsabilidad histórica y creatividad, deberíamos hacer una mayor contribución al desarrollo del marxismo.”

“Lanzaremos programas para que los miembros del Partido estudien la nueva teoría del Partido y transformen el Partido en un partido marxista dedicado a la formación.”

“Seremos firmes partidarios y practicantes leales del noble ideal del comunismo y del ideal común del socialismo con características chinas.”

domingo, 12 de julio de 2026

Sayyed Ali Khamenei: Arquitecto del Eje de la Resistencia

En este homenaje, deseo centrarme en el papel del mártir Sayyed como arquitecto del Eje de la Resistencia y como líder espiritual y político cuya visión ayudó a forjar toda una generación de lucha y renovación.

Hanna Eid, Al Mayadeen

Cuando los arquitectos mueren, ¿se derrumban con ellos las estructuras que diseñaron? ¿O esos edificios perduran, erguidos como testimonio de su visión y como prueba de la obra de su vida?

De igual modo, cuando un líder espiritual y político es martirizado en el mismo camino que recorrió con valentía durante toda su vida, ¿acaso el espíritu de la nación perece con él? ¿Desaparece el cuerpo político en su ausencia? ¿O, por el contrario, se fortalece, se nutre y se renueva gracias al ejemplo de su sacrificio? Yo diría que esto último es cierto.

La tarea que se me ha encomendado —elogiar a un líder como Rahbar Ali Khamenei— es difícil. A pesar de mi formación y mi sed de conocimiento, nunca crecí en una civilización que aún mantuviera firmes lazos de fe, tradición y civilización ( Corán 3:103 ). Donde vivo, no existe una élite moral ni un liderazgo digno de tal nombre. Sin embargo, desde la distancia, he llegado a reconocer la importancia del legado del ayatolá Ali Khamenei. Es un legado que perdurará más allá de su vida, iluminando el camino hacia la descolonización y la soberanía para las generaciones venideras.

Su influencia no puede medirse únicamente por los cargos que ocupó o las políticas que impulsó, sino por las instituciones que ayudó a construir, las ideas que cultivó y las personas a las que inspiró.

En este homenaje, deseo centrarme en el papel del mártir Sayyed como arquitecto del Eje de la Resistencia y como líder espiritual y político cuya visión ayudó a forjar toda una generación de lucha y renovación.

Karl Marx, filósofo de la praxis


Carlos X. Blanco, Socialismo y Multipolaridad

Es sabido que el Marx genuino es un pensador que deriva directamente del idealismo. Hay muchas razones historiográficas y hermenéuticas para situar al filósofo revolucionario dentro de la serie de los pensadores de la praxis. No es el Marx que ha fundado el materialismo histórico y dialéctico, sino el genuino filósofo idealista y digno sucesor de Hegel. No es el creador de una nueva forma de realismo que cifra toda la ontología en un fisicismo a partir del cual se hacen juegos de malabares, de esos que acaban refiriéndose al conocimiento humano, al trabajo del pensar, en términos de “producciones del cerebro”. Ese Marx no es el auténtico. La lucha marxiana en contra del naturalismo ilustrado, en contra de planteamientos antropológicos planos, como los de Feuerbach y los socialistas utópicos, es de sobra conocida. La antropología “tridimensional” de Marx, por el contrario, salida de los talleres conceptuales de Hegel, es un fruto muy sabroso y complejo. Arranca, aun antes de la dialéctica hegeliana, del propio Kant. Con Karl Marx se completa todo un arco de medio punto idealista, que arranca en Kant, y pasa por el punto más alto en Hegel.

En nuestros días y en nuestros lares, hay un empeño estéril en resucitar el materialismo plano, originado en los días ilustrados. Es el empeño de los Churchland, los Bunge, los Gustavo Bueno…Un mundo plano que consta, como diría éste último, de “géneros de materialidad” diversos y superpuestos, pero dotado tod él materialidad reconstruida por analogía con la materialidad fisicista: ese mundo es, a fin de cuentas, el mundo de una ontología plana. Pues frente a la genérica “materialidad” siempre se debe alzar un Ego que reúne, sintetiza, superpone, etc. los distintos géneros supuestamente irreductibles.[i]

sábado, 11 de julio de 2026

Elecciones en América Latina: ¿existen las burguesías nacionalistas?

Ahora podemos preguntarnos: ¿Dónde están las burguesías nacionalistas? No busque, hace décadas que han desaparecido, si alguna vez existieron

Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada

Tras los resultados electorales en Perú, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras y Bolivia, podemos afirmar que las burguesías nacionales son una quimera. Si agregamos Argentina, Paraguay, El Salvador y Panamá, el panorama es desolador. Los países citados tienen en común regímenes reaccionarios producto de la unión de las derechas mundiales bajo el paraguas de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), donde sobresale la Red Atlas, think tank que unifica la producción ideológica en su guerra cultural contra la democracia y las alternativas populares.

Entre elefantes, leones y tigres anda el juego. Los burros parecen seguir la estela. Los nuevos gobiernos cohesionan a los diferentes sectores de las clases dominantes en un solo objetivo, recuperar el poder formal y convertirse en neocolonias de EEUU. Sus triunfos no serían posibles sin su intervencionismo explícito, además de contar con la administración Trump.

Allá por los años 60, las ciencias sociales del continente solían diferenciar entre las plutocracias ligadas al imperialismo y una burguesía nacional partícipe del desarrollo interno, promotora de la industrialización y, por si fuera poco, con tintes antiimperialistas. Economías de enclave o con control nacional de la producción. Así clasificaron Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, en Dependencia y desarrollo en América Latina, la distancia que separaban las oligarquías de las burguesías nacionalistas. Hoy, sin distinción, todos a una, piden la intervención extranjera para mantener sus privilegios de clase.

Los Identitarios. Investigación en los márgenes de la política


Nicolas Lebourg, Les Temps Presents

El calificativo «identitario» ha tenido un destino extraño, pasando en veinte años de la marginalidad absoluta a adquirir múltiples significados en el centro del espacio público. A pesar de que, desde 1945, la extrema derecha radical ha demostrado una energía taxonómica constante, inventando sin cesar nuevos calificativos en una búsqueda de respetabilidad, esta es una de sus innovaciones más exitosas.

Sin embargo, una breve historia del concepto demuestra hasta qué punto el término era periférico en la vida política francesa. Después de 1968, fue puesto en primer plano primero por nacionalistas-revolucionarios alemanes que redescubrieron a Otto Strasser y es cierto que cuando este dirigente del Partido Nacionalsocialista fundó una escisión socialista en 1930, evocó «el derecho al desarrollo de la identidad de los pueblos». En este contexto, se trata de reintroducir concepciones raciales a través de una terminología más moderada. Un movimiento francés afín, la Organización Lucha del Pueblo, retomó el tema; en un documento interno, pedía a sus militantes que no hablaran de desigualdad entre las razas, sino que se refirieran a la preservación de la «identidad» y la cultura de Europa [1]. Aquí nos adentramos en una genealogía de grupúsculos, con usos diez años después por parte del Movimiento Nacionalista-Revolucionario, así como de la corriente racista de la Nueva Derecha (Guillaume Faye, Pierre Vial) y las publicaciones que articulan ambas corrientes.

La temática defendía entonces un punto de vista etnodiferencialista que ensalzaba la conservación de las identidades étnicas y culturales de las minorías inmigrantes. Se integraba en la transnacionalización del radicalismo de derecha, como lo demuestra el coloquio sobre «El derecho a la identidad» celebrado en Suiza en 1985, donde los nacionalistas-revolucionarios y los neoderechistas franceses se reunieron con sus homólogos alemanes, ingleses, belgas, suizos e italianos. Si, en palabras de Marion Jacquet Vaillant, los Identitarios son herederos «imperfectos» de la Nueva Derecha, esto también se debe a ese modo de asimilación de ideas y prácticas, no a través de una herencia directa, sino mediante los puntos de conexión y las articulaciones entre las corrientes anteriores.

De Gaza al Cuerno de África y Suez, la geopolítica del infanticidio - Egipto, la octava plaga


Fulvio Grimaldi, l'antidiplomatico

Los infanticidios como estrategia de expansión colonial

Si observamos la región que va desde el norte de África hasta la frontera afgana, que los británicos llamaron Cercano Oriente y nosotros el Medio, es difícil separarse de puntos focales como la agresión israelí-estadounidense (más israelí que estadounidense) contra Irán y los frentes relacionados del Líbano, Palestina, Yemen (los hutíes), Irak (las Unidades de Movilización Popular), Somalia (donde cada dos por tres Trump bombardea la resistencia islámica al régimen títere de Estados Unidos). Y aunque sea éticamente muy duro, no se detengan en lo mucho que está haciendo el Estado terrorista que no es elegible, con un título establecido de autodefensa, en Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano, ocasionalmente Yemen

Hemos luchado, conscientes de horrores históricos que considerábamos insuperables e insuperables, para apartar la mirada de hasta qué punto las recientes investigaciones de la ONU, la de Save the Children, la periodística holandesa, han examinado y documentado con todo detalle la estrategia empleada por los dirigentes israelíes para destruir la continuidad biológica y la existencia futura del pueblo palestino: la matanza planeada de los niños de Gaza. A finales de junio, 21.000 muertos, 45.000 heridos y mutilados. Evidencias, documentos clínicos, autopsias, informes, fotografías, diagnósticos: la demostración de lo inconcebible: un ejército de francotiradores entrenados y comandados para atacar a niños en la cabeza o en órganos vitales.

Una práctica que se ha extendido a Cisjordania en las últimas semanas. La organización israelí de derechos humanos B'Tselem denuncia esto en un informe, precisando que entre octubre de 2023 y junio de 2026 fueron asesinados más niños que en todo el período desde 1967.

Son los militares de lo que se le dice al mundo como “el ejército más moral del mundo”.

No debería haberme sorprendido. En Gaza, la guerra de 2009 titulada “Spindle Lead”, filmé a niños mostrándome fotos de sus amigos y hermanos muertos, disparados en medio de sus frentes o corazones.

Pero también capturé imágenes de vehículos blindados israelíes sosteniendo a un niño atado al capó mientras se acercaban a áreas u casas desde donde podrían ocurrir reacciones de resistencia. Que golpearía al niño. Herodes, el único predecesor en tal práctica, palidece. Sólo hizo matar a sus primogénitos.

Pero los niños no sólo son asesinados en Palestina o en el Líbano. En Sudán hay 150.000 víctimas no denunciadas del conflicto civil. El porcentaje de niños y mujeres es el de Gaza, alrededor del 60%. Otros niños se arrastran de tienda en tienda, si les parece bien, huyendo de los combates junto con 9 millones de desplazados internos. Según la ONU, 33,7 millones de sudaneses corren el riesgo de sobrevivir debido a la falta de medios de vida básicos. ¿Cuántos de ellos son niños? Egipto acoge a un millón de ellos y vive una crisis económica y social muy grave. Todo debe atribuirse al “dictador Al Sisi”.

viernes, 10 de julio de 2026

Marx y la economía circular

Hoy en día, muchos utilizan el término "economía circular" para describir un cambio en el uso de residuos industriales sin cuestionar el modo de producción actual. Basándose en Marx, Benjamin Selwyn demuestra que este uso del término está diseñado para dar cabida a las necesidades de acumulación de la economía capitalista, más que para indicar un cambio radical en el uso de los recursos

Benjamín Selwyn, Monthly Review

La economía circular, que alguna vez fue un concepto de nicho, se ha convertido en una palabra de moda, impulsada por la ansiedad climática y por políticos y empresarios ansiosos por fortalecer sus credenciales ecológicas. Se presenta como un nuevo paradigma empresarial.[1] Expresiones como “Reducir, reutilizar, reciclar” ahora están muy extendidas en todas partes.

Mientras que el modelo de negocio tradicional “lineal” se basa en: extracción → producción → uso → eliminación, la economía circular promete algo radicalmente diferente. La Fundación Ellen MacArthur, su más destacada defensora, lo define como:
«un sistema en el que los materiales nunca se convierten en residuos y la naturaleza se regenera... Los productos y materiales se mantienen en circulación mediante procesos como mantenimiento, reutilización, reacondicionamiento, regeneración, reciclaje y compostaje.»[2]
La Fundación, como muchos defensores de la economía circular, la presenta como un sistema en el que todos ganan: bueno para el planeta y bueno para las ganancias corporativas. Su novedad es parte de su atractivo: una ruptura con la normalidad.

Entre estas empresas se encuentra BASF, una multinacional alemana y el mayor fabricante de productos químicos del mundo, que ha lanzado su proyecto ChemCycling. Los residuos plásticos se reciclan en una materia prima industrial, el aceite de pirólisis, que luego se reutiliza para fabricar nuevos productos plásticos. Otro ejemplo, de la industria de la moda, es el programa de retiro de Primark, en el que los clientes donan su ropa no utilizada y el minorista la recicla en materiales como aislamiento y acolchado.

El legado de Sayyed Ali Khamenei: Consolidar una conciencia de resistencia global

Descubre la vida, el liderazgo y el legado de Sayyed Ali Khamenei, desde su ascenso revolucionario en Irán hasta su papel en la configuración de la República Islámica y el Eje de la Resistencia

Julia Kassem, Al Mayadeen

Cuando Sayyed Ali Khamenei fue nombrado líder supremo en 1989, su designación, por justa y apropiada que fuera, no fue recibida con alegría, satisfacción ni orgullo, sino con lágrimas y su propia objeción. Sorprendentemente, exigió su propia renuncia al cargo, insistiendo en que "no estaba capacitado" para liderar la República Islámica y su revolución.

Sin embargo, no había nadie más cualificado para el puesto que Sayyed Khamenei, y su reacción fue indicativa de la asimetría entre su humildad y su gravedad política.

Él era la encarnación viviente del "chiismo rojo", como Ali Shariati lo había expresado años antes, un líder que rechazaba la postura dócil de la religión como un conjunto vacío de rituales en lugar de la fuerza impulsora de la justicia en este mundo.

Quizás el Líder iraní sentía una vergüenza injustificada por su percepción de falta de cualificaciones, al ser Hojjat al-Islam pero no alcanzar el rango formal de Marja'a al-Taqlid; sin embargo, los volúmenes que escribió, a través de la acción, mediante su propia historia de lucha revolucionaria organizada y comprometida, superan con creces el mero conocimiento clerical, siendo el mayor testimonio de la eficacia de su liderazgo para preservar la Revolución Islámica y la República Islámica, supervisar la consolidación y construcción del Eje de la Resistencia, impulsar a Irán no solo a ser una potencia regional sino mundial al defender principios antiimperialistas fundamentales, y realizar avances pioneros en los sectores científicos e industriales autóctonos de Irán.

Bajo el mandato de Sayyed Ali Khamenei, la doctrina de la resistencia y la defensa islámicas adquirió un nuevo significado, e Irán construyó un sistema de misiles multicapa único que incluía misiles balísticos de producción nacional.

jueves, 9 de julio de 2026

La cortina de humo del comunismo

El fantasma del comunismo recorre la política norteamericana y sirve para desviar la atención pública de otros preocupantes fenómenos que crecen en el seno de esta sociedad

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

Las recientes victorias de los candidatos progresistas en Nueva York y otros estados de los Estados Unidos parecen haber puesto nerviosa a la administración Trump, sobre todo de cara a unas elecciones de medio término que pueden ser definitorias para la segunda parte de este mandato. Los republicanos llegan golpeados por los efectos económicos de la guerra de elección contra Irán, que ha llevado a un aumento sustancial del precio de los combustibles y, con ellos, del costo de la vida en general y, a pesar de las múltiples amenazas del presidente, el descenso ha sido limitado y con escaso impacto en los precios de los productos de consumo.

En este escenario, Trump y otros miembros de su administración agitan el fantasma del comunismo contra sus enemigos políticos. Este recurso es un viejo cliché de la política norteamericana, que por un lado sirve para descaracterizar a cualquier proyecto que defienda políticas de beneficio social, aun cuando sean limitadas, y por el otro sirve para justificar los avances autoritarios en contra de individuos, movimientos políticos o derechos ciudadanos.

Este fantasma que recorre la política norteamericana también sirve para desviar la atención pública de otros preocupantes fenómenos que crecen en el seno de esta sociedad. Es el caso, por ejemplo, del extremismo violento, el cual ha crecido exponencialmente en el país en la última década. Aunque el FBI y otras agencias no designan a estos grupos como “organizaciones terroristas”, lo cual, si hacen con bastante frecuencia con organizaciones extranjeras similares, si lo registran dentro de la ambigua categoría de “extremismo violento doméstico”.

Estados Unidos/250: El horror y el desplome


Fabricio Casari, Altre Notizie

Visto desde adentro, el 250° aniversario de la independencia encuentra a Estados Unidos lidiando con una red de contradicciones que la presidencia de Trump refleja y amplifica. El enfrentamiento por los poderes del presidente es el aspecto más evidente de esta situación, que sin embargo afecta también a otros ámbitos, desde las cuestiones identitarias hasta la justicia social, pasando por la reconstrucción de la experiencia histórica y los símbolos del país.

Sin embargo, visto desde fuera, el 250° aniversario de los EEUU es un aniversario nefasto, que supone un precio horrible para quienes han sufrido su dimensión imperial. Más de 231 años de guerra de un total de 250 años de existencia, cuentan bien qué es Estados Unidos. El número de víctimas eclipsa al de cualquier otro imperio en cualquier otra época: más de 30 millones de muertes confirmadas en todo el mundo debido a sus políticas imperiales desde 1945 hasta el presente.

Nacidos exterminando a la población nativa, han hecho de la guerra y la violencia dentro de ellos la auténtica biografía de una nación profundamente enferma. Desarrollados gracias a la inmigración, hoy luchan contra su propia existencia. Una inversión de su propia historia, casi una catarsis colectiva de una resurrección étnica imposible.

El sistema político es presa de los lobbies económicos, a cuyo servicio operan las estructuras jurídicas, políticas y administrativas del país. La clara jerarquía entre corporaciones y política rige la sustancia del orden estadounidense. El hecho de que se presente como el modelo por excelencia de la democracia liberal nos dice lo que significan la democracia y el liberalismo en Occidente.

miércoles, 8 de julio de 2026

La crucial opción de Washington: ¿salvar la economía global o salvar a "Israel"?

Si Washington prioriza a "Israel" por encima de la economía global, ¿estará el mundo preparado para afrontar las consecuencias de una nueva Gran Depresión, o intervendrán las potencias emergentes (China, Rusia, India) para salvar lo que se pueda salvar?

Ahmad Al-Durzi, Al Mayadeen

A pesar de la firma del acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán, con sus catorce puntos, y el inicio de la primera ronda de negociaciones en Ginebra, la segunda, de carácter indirecto, celebrada en Qatar, sorprendió por la flexibilidad que los estadounidenses mostraron hacia Irán.

Esta flexibilidad se produjo después de que Washington se esforzara por socavar y desmantelar el acuerdo, especialmente en lo relativo al estrecho de Ormuz, debido a su conocimiento de los riesgos que esto suponía para el sistema del petrodólar, del cual los estados del Golfo constituyen la piedra angular. Washington también buscó separar las vías iraní y libanesa en respuesta a la presión israelí dentro de la administración estadounidense, con el objetivo de evitar cambios estratégicos en la región de Asia Occidental que pudieran debilitar su papel.

Esto subraya el papel crucial de Asia Occidental como centro neurálgico del mundo en la configuración de la trayectoria del nuevo orden internacional, cuyo nacimiento aún no se ha declarado oficialmente. La fase final del plan para derrocar a los siete países, revelado por el general estadounidense retirado Wesley Clark en 2001 —un plan que pretendía derrocar a Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán—, se ha derrumbado. Esta caída se atribuye a las capacidades asimétricas de Irán y a su arraigada tradición, histórica y cultural, en la gestión de la guerra librada en su contra.

“Europa ha hecho un pacto de suicidio y ha decidido morir”...

La UE declara que apoya a Ucrania porque ha sido invadida y debe defenderse la democracia. Pero el régimen de Ucrania son neonazis
Stanislav Krapivnik y Glenn Diesen

Stanislav Krapivnik, La Haine

"Alemania es un caso increíble. Comenzaron dos guerras mundiales. Perdieron ambas. Y ahora quieren ir a la guerra contra Rusia, que destruiría completamente a Alemania si hay una guerra. Es incomprensible. Los líderes alemanes se han vuelto dementes. No aprenden de la historia", dice el analista de temas de seguridad Stanislav Krapivnik, quien fue comandante en las fuerzas armadas de EEUU. "Ustedes creen que EEUU va a ir a la guerra con un poder nuclear como Rusia? El que piense eso es un verdadero ignorante o su coeficiente intelectual no da para más.

EEUU jamás ira a una guerra directa contra Rusia igual que Rusia jamás ira a una guerra directa con EEUU porque entienden que eso sería el fin de ambos países. Sin embargo, los actuales líderes de la Unión Europea parecen empeñados en destruir Europa", añade.

"Una cosa es que apoyen a Ucrania en territorio de Ucrania y otra es que den a Ucrania misiles de largo alcance que golpean dentro de Rusia. ¿Pero es que se han vuelto completamente locos? Como vas a atacar el territorio de un país que tiene casi siete mil cabezas nucleares y que podría convertir en polvo cósmico a toda Europa en quince minutos?", se pregunta. "Realmente se me escapa el tema. No entiendo como los líderes de la UE pueden ser tan estúpidos e irresponsables", asevera.

"Ustedes saben que EEUU invadió varias veces México. Ustedes se imaginan que la UE estuviera financiando a México tras una invasión y que le diera misiles de largo alcance que llegaran a Washington? Se imaginan eso? Que piensan que pasaría después de que el primer misil impactara en Washington?

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