Según el ex espía ruso Andrei Bezrukov: “Los rusos somos demasiado indulgentes con nuestros enemigos […]. Somos lentos. Les permitimos demasiado. No nos temen […] porque muchas de las líneas rojas que hemos trazado se han quedado solo en el papel”.
Giacomo Gabellini, Sinistra in Rete
El 3 de junio, el Foro Económico Internacional de San Petersburgo se inauguró bajo una densa columna de humo negro provocada por los ataques ucranianos, que con varias oleadas de drones atacaron instalaciones energéticas y militares cerca de la gran ciudad rusa.
Los drones ucranianos de largo alcance atacaron objetivos en presencia de aproximadamente 20.000 delegados de 130 países de todo el mundo, con el objetivo de socavar la credibilidad del Kremlin , tanto en el ámbito público como en el privado .
La vulnerabilidad de la Federación Rusa, expuesta por los continuos ataques ucranianos, fue analizada en detalle durante una sesión del Foro dedicada a «las principales amenazas para Rusia en el segundo cuarto del siglo XXI». Entre los panelistas se encontraba Andrei Bezrukov, asesor del director ejecutivo de Rosneft, Igor Sechin, profesor de la Universidad Estatal de Moscú y ex coronel del SVR (Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia) con experiencia en la inteligencia soviética.
Durante su dilatada trayectoria en el Servicio de Seguridad Exterior ruso, Bezrukov operó de incógnito en Estados Unidos bajo la identidad de Donald Heathfield, antes de ser arrestado por el FBI y posteriormente entregado a Moscú como parte de un intercambio de agentes secretos con Washington.














