Irán está diversificando numerosas rutas, y ya no depende únicamente de los corredores terrestres hacia Pakistán, sujetos a sanciones secundarias de EEUU
Pepe Escobar, Strategic Culture
Apenas unas horas después de que los mercados descontaran un posible acuerdo entre EEUU e Irán, el CENTCOM atacó la isla iraní de Qeshm de manera «limitada y defensiva». Qeshm se encuentra a poco más de 20 km de Bandar Abbas y es el eje del control iraní sobre el Estrecho de Ormuz.
Puede que oficialmente haya sido una acción defensiva; pero el hecho es que el CENTCOM está combatiendo dentro de Irán, incluso mientras Qatar «media» en Teherán.
El ataque a Qeshm pudo haber sido una respuesta al fuego iraní contra un avión de combate estadounidense. Pero el punto crucial es lo que la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció que había derribado: dos drones de reconocimiento MQM-170, al sur de Qeshm —además de un dron MQ-9 sobre el lado oriental del Estrecho de Ormuz (Irán ya ha pulverizado 55 MQ-9 en los últimos meses).
Fuentes de Teherán confirman que el CENTCOM está enviando drones de reconocimiento MQM-170 como señuelos para provocar una reacción iraní y así revelar el posicionamiento de los sistemas tácticos de defensa aérea. Esto ha estado sucediendo desde hace semanas. El razonamiento del CENTCOM: contrarrestar los ataques contra barcos que navegan ilegalmente por el Estrecho de Ormuz.
El peligro supremo: la administración del «sociópata en jefe» está negociando y disparando al mismo tiempo. Todos estamos al filo de la navaja. Es muy posible que Teherán interprete el ataque a Qeshm como el inicio de una campaña de ataques masivos en lugar de una advertencia.














