La UE está particularmente expuesta a este shock por el aumento del petróleo y del gas como consecuencia de la guerra de EEUU e Israel contra Irán
Jacques Sapir, economista francés
La guerra contra Irán, librada por Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, podría tener consecuencias mucho mayores que la » Guerra de los Doce Días » de 2025. Las consecuencias económicas de este conflicto serán tanto más significativas cuanto más se prolongue. Sin embargo, tanto Estados Unidos como Israel parecen haber subestimado enormemente la potencia de fuego y la resiliencia de su adversario.
Si bien Irán ha sufrido duros golpes, incluyendo la destrucción de parte de su liderazgo político y religioso, estos aún no han provocado la desintegración de la cadena de mando política y militar del país. Por otro lado, es probable que las consecuencias económicas sean sustanciales. El precio del petróleo subió casi un 40% en los primeros cuatro días del conflicto, y el del gas, aproximadamente un 70%. Es fundamental evaluar los distintos escenarios posibles.
I. Escenarios de conflicto y el factor desconocido de la resiliencia de Irán
En la actualidad, y a partir de la información –necesariamente contradictoria– sobre la situación militar, se perfilan tres escenarios.
a) Irán se derrumba bajo el peso de una revuelta interna a las dos semanas del inicio del conflicto. Esta revuelta podría ser una continuación del movimiento político y social de finales de diciembre y principios de enero de 2025-2026, o incluso la irrupción en la escena política de las revueltas de minorías nacionales (kurdos y azerbaiyanos). Esta hipótesis sigue siendo posible, pero se vuelve cada vez menos probable con el tiempo. Si bien debilitadas, las instituciones políticas y de seguridad iraníes demuestran una gran resiliencia, y nada indica, por el momento, que estén a punto de colapsar. No obstante, una guerra » corta » limita el impacto económico directo en la economía mundial. El tráfico se restablece en el Estrecho de Ormuz tras una interrupción de no más de dos semanas. Los daños causados por los drones y misiles iraníes a las instalaciones de gas y petróleo de otros países son limitados, pero el número de drones lanzados es muy elevado.














