Estados Unidos e "Israel" están al borde del agotamiento de sus reservas de municiones tras dos meses de guerra con Irán, mientras que Teherán mantiene la producción, lo que pone de manifiesto una relación coste-beneficio estratégicamente ruinosa que Occidente no puede soportar
Kit Klarenberg, Al Mayadeen
Al cumplirse el segundo mes de la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el conflicto ha resultado tan devastador para los agresores que se ha desatado una alarma generalizada. El vergonzoso fracaso en someter a la República Islámica por aire ha planteado la posibilidad de una operación terrestre estadounidense, considerada por muchos como una misión suicida.
Washington también ha consumido más de 850 misiles Tomahawk y 1000 interceptores de defensa aérea, a un ritmo que el Pentágono considera alarmante. En este proceso, "Israel" se acerca rápidamente al desarme total.
El 24 de marzo, el prestigioso centro de estudios RUSI, vinculado al Estado británico, publicó un demoledor análisis de los primeros 16 días de la guerra. Una herramienta interna de contabilidad que registra el intenso consumo de municiones avanzadas por parte de Estados Unidos y la entidad sionista calcula 11 mil 294 disparos durante este período, con un coste total aproximado de 26 mil millones de dólares. En consecuencia, las reservas estadounidenses —y por ende, israelíes— de misiles de largo alcance y armas de precisión están a punto de agotarse. Y reponer lo perdido costará probablemente el doble de esa asombrosa cantidad.
La Resistencia no muestra señales de frenar su ofensiva, y todo indica que la producción de municiones de Teherán continúa a buen ritmo en tiempos de guerra. Incluso los medios occidentales han reconocido que el arsenal de drones y misiles de Irán cuesta una fracción de lo que costaría, tanto en el pasado como en el futuro, derribarlos. Según RUSI, la guerra contra Irán ha puesto al descubierto una "vulnerabilidad crítica" en el núcleo de las capacidades bélicas del Imperio: una "relación coste-beneficio estratégicamente ruinosa que la capacidad industrial de Occidente no está preparada para sostener".














