En el ataque a una gran base en Jordania, los misiles iraníes destruyeron tres F-35 y dañaron seriamente tres más, además de provocar la muerte de unos doscientos militares de EEUU
Carlos Fazio, Rebelión
Tras una breve pausa de varios días en las hostilidades entre Washington y Teherán, el conflicto en Oriente Medio parece haberse expandido con un nuevo frente y nuevos participantes, luego de que Arabia Saudita se uniera a EEUU para atacar a milicias chiitas en Irak, mientras Irán lanzaba un ataque con misiles balísticos contra una base del Pentágono en Jordania.
Esta nueva escalada tiene lugar, además, tras reiterados intercambios armados entre Arabia Saudita y Yemen y en medio del cierre del estrecho de Bab el Mandeb a embarcaciones sauditas por los hutíes. A lo que se sumó, el domingo anterior, el ataque de Ucrania a un buque mercante iraní en el mar Caspio, en una temeraria apuesta militar de Volodímir Zelenski que entraña graves consecuencias.
Y este miércoles, el Ministerio de Petróleo de Egipto confirmó que dos buques de almacenamiento y regasificación, el Energos Winter y el GasLog Salem, fueron incendiados en el puerto de Damieta, presuntamente por un dron iraní. Al menos uno de los barcos metaneros sería de propiedad estadounidense. Ante el hecho, Donald Trump prometió "golpear muy fuerte" a Irán. "Es nuestro turno de golpearlos. Saben que se viene", dijo.
Según un comunicado del Comando Central de EEUU (CentCom), el martes 28, aviones de combate estadounidenses y saudíes lanzaron una operación conjunta contra múltiples sitios logísticos y depósitos de armas pertenecientes a las Unidades de Movilización Popular (PMU), unas milicias proiraníes en el este de Irak, también conocidas como Al-Hashad Al-Shabi, una coalición de grupos de resistencia antiterrorista.














