domingo, 23 de agosto de 2026

La crisis estructural global del capital

La base objetiva de la revolución en el siglo XXI se amplía enormemente a nivel global, abarcando amplias comunidades de la clase trabajadora y sus entornos. Sin excluir a los pobres, campesinos, trabajadores de subsistencia, oprimidos racial y de género, indígenas y otros

John Bellamy Foster, Observatorio de la Crisis

Creo que no nos corresponde hablar en términos de siglos futuros… no tenemos tiempo que perder; el desafío es salvar las condiciones de vida en este planeta, salvar a la especie humana, cambiar el curso de la historia, cambiar el mundo.

— Hugo Chávez1.

La noción de una “crisis estructural global del capital” que define nuestra época fue introducida por primera vez por István Mészáros en la tercera edición de su obra La teoría de la alienación de Marx en 1971, y en su Conferencia en memoria de Isaac Deutscher, “La necesidad del control social”, ese mismo año.2

En 1995, en Más allá del capital , Mészáros distinguió la crisis estructural emergente y epocal del capital de las crisis cíclicas y coyunturales que constituyen “ el modo natural de existencia del capital”. La crisis estructural actual, explicó, tiene cuatro características que la distinguen históricamente, centrándose aquí principalmente en sus dimensiones económicas:
  1. Su carácter es universal , en lugar de estar restringido a una esfera particular (por ejemplo, financiera, comercial, o que afecte a esta o aquella rama particular de la producción, o que se aplique a este tipo de trabajo en lugar de a aquel, con su gama específica de habilidades y grados de productividad, etc.).
  2. Su alcance es verdaderamente global (en el sentido más literal y amenazador del término), en lugar de limitarse a un conjunto particular de países (como ha ocurrido con todas las grandes crisis en el pasado).
  3. Su escala temporal es extensa, continua —si se quiere: permanente— en lugar de limitada y cíclica , como lo fueron todas las crisis de capital anteriores.
  4. Su modo de desarrollo podría calificarse de gradual —en contraste con las erupciones y colapsos más espectaculares y dramáticos del pasado—, añadiendo la salvedad de que ni siquiera las convulsiones más vehementes y violentas pueden descartarse en lo que respecta al futuro: es decir, cuando la compleja maquinaria actualmente dedicada a la “gestión de crisis” y al “desplazamiento” más o menos temporal de las crecientes contradicciones se quede sin fuerzas.3

Todo esto significa que el modo de producción actual se acerca a los límites absolutos de su modo de reproducción metabólica social, evidente no solo en sus crecientes contradicciones económicas —ya que la producción, el consumo y la circulación definen su estructura interna— sino también en cada aspecto de la realidad material.

Una crisis estructural entra en juego cuando no solo se cuestionan los “límites inmediatos ” del sistema, sino también sus “ límites últimos ”, puesto que esto afecta a “la totalidad de un complejo social”.4 Esto es particularmente evidente en el ámbito ambiental, que el capital, en su afán de acumulación sin fin, trata como meras barreras que deben superarse o vertederos de sus desechos, en lugar de respetar los límites planetarios y las leyes naturales.5

Las raíces del capitalismo pasan por la esclavitud

Detrás de la pulida narrativa del progreso occidental se esconde otra historia: la energía del vapor, la banca moderna y el capitalismo industrial no nacieron de la innovación pacífica, sino que se pagaron con la sangre de personas esclavizadas
Naudine Pierre (Haiti), Esto, sé que es verdad. 2023


Vijay Prashad, TriContinental

Hay cierto consuelo en las historias que los imperios cuentan sobre sí mismos. En ellas, el capitalismo aparece como el florecimiento natural del ingenio europeo: producto de la razón, el descubrimiento científico, la innovación tecnológica y la frugalidad de personas laboriosas. El colonialismo y la esclavitud, cuando aparecen, son tratados como episodios lamentables en medio de una trayectoria triunfal hacia la modernidad.

Nuestro más reciente estudio, Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar (agosto de 2026), de Prabir Purkayastha, nos pide abandonar esta conveniente mitología. El estudio inaugura nuestra nueva serie de "Estudios sobre Materialismo Histórico", que examinará la construcción del mundo moderno situando en el centro de este proceso la dialéctica entre el imperialismo y las luchas de liberación nacional. Gran parte del estudio fue escrito durante los 225 días que Prabir estuvo encarcelado en la cárcel central de Rohini, en Delhi, India, entre octubre de 2023 y mayo de 2024. Fue arrestado ilegalmente por el gobierno indio como parte de una campaña más amplia contra la libertad de prensa y las voces progresistas. Durante su encierro, los pedazos de papel que iban y venían con las visitas se convirtieron en los primeros esbozos de esta historia del azúcar, la esclavitud y el capitalismo. Hay algo que encaja en esto: un estudio sobre los sistemas de confinamiento y explotación, escrito en condiciones de confinamiento por una mente que se negó a ser confinada.

sábado, 22 de agosto de 2026

Del thriller al drama judicial


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Pocas figuras de fama internacional se han manifestado a favor de Ucrania con el fervor que lo ha hecho estos años Sean Penn. El actor, que llegó a regalar una estatuilla de Oscar a Volodymyr Zelensky, ha vuelto a mostrar esta semana su fanatismo belicista. “La guerra en Ucrania podría haber terminado en una semana si Estados Unidos hubiera aportado defensa aérea, capacidades de largo alcance, etc. Y todos los ucranianos necesitan salvar a sus bebés, a sus hijos e hijas, que también quieren vivir. Ellos son nosotros y les estamos fallando. Esto aumenta la probabilidad de que se produzcan grandes guerras. Si dejamos que Ucrania caiga, nos veremos envueltos en ello. Todo es posible”, afirmó, adhiriéndose a la versión más simplista e infantil de la guerra. “Al principio, mucha gente me criticó por lo de Ucrania, diciendo: «Si la situación se agrava, los rusos van a utilizar un arma nuclear». Eso es posible en cualquier momento, basta con que haya armas nucleares sin control, por no hablar de que lo haga un Estado, o de que Pakistán venda algo a alguien”, añadió para incluir una versión de la conspiración nuclear que tanto gusta a Donald Trump y para finalmente sentenciar que “estoy aquí, en los Estados Unidos de América. Y me encanta, me encanta el sueño que representa. Pero, la verdad, nos estamos cagando encima”.

Es probable que no hayan sido sus grandes conocimientos sobre la realidad de la guerra sino su militancia proucraniana lo que ha dado al actor estadounidense un papel en un thriller que actualmente se rueda en Croacia y que tiene como telón de fondo el conflicto rusoucraniano. Como se congratuló esta semana United 24 -que se presenta como una “iniciativa del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky” y se define como “la principal plataforma para recaudar donaciones caritativas de apoyo a Ucrania”-, “Adrien Brody y Sean Penn protagonizan un nuevo thriller político sobre el sabotaje del Nord Stream. El rodaje de Snake Island, dirigida por Doug Liman, está teniendo lugar actualmente en Zagreb”.

Las tres oportunidades perdidas del Norte Global

De Roosevelt a Gorbachov, pasando por Kennedy y Jrushov
Mijaíl Gorbachov durante una visita a Washington en 1992


Rafael Poch de Feliu, Contexto y Acción

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el norte global tuvo tres oportunidades para atajar la proliferación de los medios de destrucción masivos y salir de la prehistoria. Se trata de algo completamente actual y candente. Un acuerdo en aquella materia habría sentado un precedente fundamental para lo que ahora necesitamos: la ineludible concertación internacional, particularmente entre Estados Unidos y China, para atajar la crisis global del capitalismo antropocénico, que nos lleva a la catástrofe. Así que queda claro que lo que sigue es mucho más que un mero recordatorio histórico.

La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba, cuando los científicos implicados en la primera prueba atómica de julio de 1945 iniciaron un debate sobre las consecuencias: si aquello contribuiría a acabar con la guerra o si por el contrario iniciaría una carrera armamentística con el riesgo de destruir la civilización. Truman llegó al poder en medio de ese debate. Era un hombre no preparado intelectual y emocionalmente para la comprensión del asunto. (Stalin lo definió como “un tendero”). Su secretario de Estado, James Byrnes, le llevó de la mano hacia Hiroshima.

El secretario de guerra de Franklin D. Roosevelt, Henry Stimson, era hombre de otra factura, como el recién fallecido Roosevelt. Stimson y Byrnes se disputaron el criterio de Truman en una sesión con Truman realizada el 12 de septiembre en la Casa Blanca (la bomba se había lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto). Stimson mantenía la línea de Roosevelt de prolongar la cooperación de guerra con la URSS después de la guerra, lo que pasaba por iniciar una cooperación con Moscú en esa materia. La bomba nuclear, decía, “no es solo un arma letal, sino el primer paso en un nuevo control humano sobre fuerzas de la naturaleza demasiado revolucionarias y peligrosas como para tratarlas con los viejos conceptos”. Stimson subrayaba el horizonte de “un acuerdo internacional sobre el control de esas fuerzas” y apelaba a una “responsabilidad moral”. Nueve días después dejó el cargo.

Mientras en occidente discutíamos sobre el fin de la historia, China construía el futuro

Analizar China con objetividad significaría admitir que el mercado no es una ley natural, que la planificación puede pertenecer al futuro, que el Estado puede ser algo más que el administrador de la rentabilidad privada y que la modernización se resiste a coincidir con la occidentalización

Pasquale Liguori, Observatorio de la Crisis

Una sensación particular me acompañó durante casi un mes de viaje por China, desde Pekín hasta Xi’an, desde Chengdu hasta el vertiginoso Chongqing, luego a Guilin y Yangshuo, a la modernidad de Shenzhen y la singular estratificación de Hong Kong, antes de regresar a la capital.

El asombro ante la inmensidad del país, la velocidad de sus trenes, la densidad de sus metrópolis y la tecnología ahora integrada en los gestos más cotidianos se desvanece rápidamente, como cualquier maravilla turística. Lo que permanece, y que sigue presente en mi mente día tras día, es más profundo: la impresión de viajar a través de una sociedad que trata el presente como un material aún maleable y considera el futuro como una construcción política y organizativa, un horizonte por conquistar.

Esta percepción surge de hechos muy concretos: desde la puntualidad del transporte hasta la limpieza de los espacios públicos, desde la calidad de la infraestructura capaz de atender a una vasta población hasta la continuidad de los servicios, desde el orden de las estaciones transitadas diariamente por multitudes de tamaño inconcebible hasta la capacidad de simplificar lo que, en nuestro país, parece complicarse año tras año.

Sin embargo, el punto crucial va más allá de la eficiencia. Sobre todo, más allá de la fórmula caricaturizada de eficiencia autoritaria con la que gran parte del discurso occidental cree haber resuelto ya todos los problemas. Lo que llama la atención, más bien, es la persistencia de una voluntad organizativa, el hecho de que, tras la materialidad de las cosas, sobreviva la idea de una dirección colectiva del desarrollo.

viernes, 21 de agosto de 2026

Porqué fracasará el bloqueo de Irán ordenado por Trump

Estados Unidos puede bloquear a Irán por mar, pero no puede bloquear su territorio geográfico. El país persa cuenta con diversos corredores para sus exportaciones

Pepe Escobar, Strategic Culture

Hasta hace poco, Irán ha estado ganando tiempo.

Ahora, Irán está acelerando la gestión del tiempo.

Incluso la paciencia estratégica tiene sus límites. Teherán mantuvo un buque de guerra en el estrecho de Ormuz durante cinco meses y medio. El imperio de la piratería no retrocedió. Al contrario: la reacción, sumándose al bloqueo de Trump, se centró en una manipulación despiadada y definitiva del mercado para mantener los precios del petróleo relativamente bajos, utilizando desde el agotamiento de las Reservas Estratégicas de Petróleo (REP) hasta el uso de herramientas de IA por parte de DARPA para manipular los mercados.

Se avecinan precios terribles que se pagarán íntegramente, a través de una depresión mundial, un mayor rechazo de los «valores» occidentales y planes fraudulentos en todo el Sur Global, y una inevitable ruptura entre dos sistemas mundiales.

Irán no puede continuar por el camino del lento estrangulamiento del estrecho de Ormuz, pues corre el riesgo de perder sus avances con el paso del tiempo. Irán está condenado a debilitarse, al igual que todos los demás, en una Gran Depresión Global. Sin duda, esa no es una solución a largo plazo para un Estado-civilización orgulloso, soberano y resiliente, con una determinación milenaria en lo que respecta a la autosuficiencia digna.

jueves, 20 de agosto de 2026

Kallas, Johnson y la beligerancia europea

Boris Johnson y Kaja Kallas

Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Las sanciones de la UE ya le han costado muy caro a Rusia, privando a su maquinaria bélica de más de un billón de euros, y para este otoño voy a presentar la lista de sanciones de mayor alcance desde el inicio de la guerra”, afirmó ayer Kaja Kallas, anticipando que la Unión Europea considera útil continuar por el camino elegido para tratar de destruir la economía rusa y obligar a Moscú a regresar a la mesa de negociación, esa que Bruselas nunca le ha ofrecido y que ha tratado de evitar a la espera de una mejor posición militar con la que Ucrania pueda evitar tener que negociar y sustituir el diálogo por la imposición. La UE nunca vio con buenos ojos los acuerdos de Minsk, una iniciativa de Angela Merkel que contó con Francia como socio para dar un aspecto europeo a un proyecto propio de una de las pocas personas que quiso detener la guerra de Donbass para poder regresar al statu quo anterior a la imposición de las primeras sanciones. La lógica alemana era evitar la ruptura continental o una escalada en la guerra de sanciones que implicara vetar el sector energético ruso, una forma de medidas coercitivas que no solo están dirigidas contra Moscú, sino también contra Berlín.

Ni el fracaso de Minsk ni la escalada bélica anterior a la invasión rusa de Ucrania parecieron preocupar a la UE, que ni siquiera se molestó en aparentar trabajo diplomático para evitar la guerra. Lo mismo ocurrió durante las conversaciones de Estambul, en las que no hubo ningún tipo de aliento europeo en favor de la diplomacia ni se derramaron lágrimas de preocupación cuando se consumó la ruptura que condenaba a los dos países a una guerra cada vez más dura y con consecuencias más graves para la población civil, especialmente en aquellas zonas más cercanas al frente, donde el peligro es constante. Y desde el inicio de las conversaciones de Estados Unidos con Ucrania y Rusia en busca de una hoja de ruta sobre la que resolver el conflicto entre los dos países, la UE no ha dejado de poner palos en la rueda mientras fingía una sonrisa con la que poner buena cara ante el peligro de enfrentarse al escenario más temido: tener que readmitir a Rusia como un país más en las relaciones internacionales de Occidente.

Obituario para la fallida guerra de Trump contra Irán

"No tiene otra opción. Perdió la guerra. Esta es una derrota devastadora para EEUU", dijo John Mearsheimer
Tom Switzer y John Mearsheimer

Brad Reed, La Haine

El politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, le lanzó una dura dosis de realidad a Trump sobre el estado de su guerra ilegal con Irán.

En una entrevista con el periodista australiano Tom Switzer, ante la pregunta de por qué Trump parecía dispuesto a aceptar un acuerdo en el que Irán puede exigir tarifas a los buques de transporte a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz, que ha estado casi completamente cerrado desde que EEUU e Israel comenzaron a bombardear Irán a finales de febrero, Mearsheimer respondió:
—Es muy sencillo… no tiene otra opción. Perdió la guerra. Esta es una derrota devastadora para EEUU. ¿Podría decirme qué debería hacer EEUU para recuperar influencia sobre Irán? La verdad es que creo que no puede decírmelo porque no tenemos solución.
A continuación, Mearsheimer explicó por qué las amenazas de Trump de intensificar su ataque contra Irán resultan completamente vacías.

“Primero, se ha quedado sin municiones. Segundo, nuestros aliados del Golfo le han dicho, sin rodeos, que eso es inaceptable porque los iraníes han dejado claro que, si intensificamos la situación, ellos también la intensificarán y destruirán instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras, etcétera”, recordó.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Irán ha cambiado la pregunta. Washington no tiene la respuesta


Vijay Prashad, Contro Piano

Durante más de tres décadas, Estados Unidos ha tratado la diplomacia en Oriente Medio como un ejercicio de imposición de condiciones a otros. La estrategia regional emergente de Irán está desafiando este privilegio.

La prueba inmediata se encuentra en el estrecho de Ormuz. Irán y Omán están negociando un acuerdo en virtud del cual Teherán supervisaría los buques que entren en el Golfo, mientras que Mascate gestionaría el tráfico de salida.

La propuesta aún no está definida, pero representa algo más importante que un simple acuerdo marítimo: Irán está intentando desviar la agenda diplomática de la cuestión específica de su cumplimiento nuclear hacia la arquitectura de seguridad más amplia del Golfo.

Desde el final de la Guerra Fría, la diplomacia estadounidense en Oriente Medio a menudo ha partido de una conclusión: Washington define la crisis, identifica a las partes aceptables y establece los límites del acuerdo final.

Así, la negociación se convierte menos en un debate sobre el orden político y más en un proceso para pedir a los estados más débiles que lo acepten. Los acuerdos alcanzados bajo este sistema no eran, literalmente, documentos de rendición.

Sin embargo, a menudo conllevaban la lógica política de la rendición: una parte conservaba el poder de decidir qué constituía el cumplimiento, mientras que la otra estaba obligada a demostrar su idoneidad para obtener alivio económico, reconocimiento político o autonomía limitada.

La guerra ultranacionalista de Ucrania contra la historia

Un nuevo estudio advierte que el creciente sistema de leyes de memoria histórica de Ucrania ha convertido las narrativas históricas en una herramienta de aplicación de la ley por parte del Estado, profundizando las restricciones al discurso público e intensificando los esfuerzos por moldear la identidad nacional en medio del conflicto con Rusia

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

En las últimas dos décadas, los ultranacionalistas ucranianos de línea dura han librado una guerra cada vez más intensa contra la historia, tanto en el país como en el extranjero, con consecuencias dramáticas que han transformado el mundo. Dentro del propio país, un aparato legal sumamente represivo impone cada vez con mayor frecuencia narrativas peligrosamente sesgadas del pasado reciente y lejano de Kiev, con penas penales excesivas incluso para quienes infringen la ley involuntariamente. Esta batalla, descaradamente politizada, se ha intensificado enormemente desde el estallido del conflicto indirecto en Ucrania. A pesar de la oposición generalizada, la agresiva ofensiva ultranacionalista de Kiev contra la historia no hace más que aumentar.

Estas son las graves conclusiones de un extraordinario artículo del académico ucraniano Georgiy Kasianov, titulado «Disciplinar y castigar»: Un giro punitivo en la política de la memoria en Ucrania, 2006-2025 . Como señala el autor, la instrumentalización del derecho al servicio de la política de la memoria es común en Europa Central y Oriental. Al menos nueve países de la región cuentan con legislación que prohíbe la exhibición pública de símbolos comunistas y nazis, lo que sustenta los esfuerzos ultranacionalistas locales —apoyados con entusiasmo por la UE— para equiparar perversamente ambas ideologías, presentándolas como totalitarismos comparables.

Además, en muchos casos —especialmente en los países bálticos— estas leyes forman parte de ecosistemas culturales y jurídicos más amplios que glorifican a los colaboradores nazis y a los perpetradores del Holocausto como héroes de la libertad, al tiempo que limitan estrictamente el discurso sobre la Segunda Guerra Mundial para ocultar la culpabilidad local por crímenes atroces. Así, escribe Kasianov, el «modelo punitivo de política de la memoria» de Ucrania se inscribe en «un patrón poscomunista más amplio de narrativas históricas impuestas por el Estado». Sin embargo, «por su severidad, selectividad e instrumentalización ideológica y burocrática», la guerra de Kiev contra la historia «representa un caso particularmente radical y revelador».

América Latina en la relación centro-periferia


Juan J. Paz y Miño Cepeda, Historia y Presente

La teoría económica de raíz latinoamericana surgió en la segunda mitad del siglo XX y en su construcción tuvo un rol central el pensamiento de la CEPAL, al que siguió, de inmediato, la teoría de la dependencia de gran influencia en la región durante los 60 y 70 del pasado siglo (https://t.ly/AAjcU). Una de las ideas fundamentales en la generación de esa teoría es la relación centro-periferia.

En la teoría económica clásica, generada en Europa y en los Estados Unidos, que asumió carácter universal bajo el supuesto de ser la única verdadera, técnica y, además, guiada por los principios de la “libertad”, no se podía concebir las relaciones internacionales como diferentes por sus procesos de acumulación, sino exclusivamente como fruto de las “ventajas comparativas”, una tesis fundada por el británico David Ricardo en 1817. Los grandes países podían proveer a todo el mundo los productos industrializados, mientras los otros aportaban a ese mundo los productos primarios. El asunto de fondo es que cada país se especializa en aquellas producciones en las que obtendrá ventaja frente a otros.

Esta concepción fue ampliamente cuestionada en la segunda mitad del siglo XIX por Karl Marx en El Capital, al examinar el proceso de la acumulación originaria o primitiva de capitales. En definitiva, sus profundas investigaciones sobre la historia económica le condujeron a sostener, por primera vez en forma científica, que el capitalismo europeo se levantó sobre un largo proceso de saqueo, dominación y sometimiento colonial en otros lugares del mundo (ahí se ubica América Latina) desde inicios del siglo XVI, cuando propiamente se inició la “era capitalista”, que no debe confundirse con el sistema capitalista que nace con la primera Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII. Por eso, en forma metafórica Marx escribió: “el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza”.

martes, 18 de agosto de 2026

EEUU vende euros para salvar el yen – ahora el tsunami financiero llega a Alemania


Report 24

Washington y Tokio apoyaron al yen en caída libre – y para ello, vendió precisamente euros. Según el Financial Times, el BCE solo se enteró de la transacción después de que se realizara, mientras Japón, como el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro estadounidense, cada vez tiene menos motivos para dejar su capital en EEUU y Europa. Para Alemania, este cambio de rumbo japonés llega en el peor momento posible: Berlín inunda el mercado de capitales con nuevas deudas, mientras uno de los prestamistas más importantes de Occidente podría repatriar su dinero.

El viernes 31 de julio, Japón y EEUU intervinieron juntos en el mercado de divisas para evitar una mayor caída del yen. La moneda japonesa había caído previamente hasta casi 164 yenes por dólar, un nivel no visto en unos 40 años. Tokio, por sí solo, habría utilizado unos 36.600 millones de dólares ese viernes; el día anterior, según cálculos de Reuters, ya habían entrado al mercado casi 59.000 millones de dólares. El yen repuntó temporalmente hasta 155,20 por dólar, aunque ahora ha vuelto a situarse en torno a los 159. El mensaje de los mercados es bastante claro: incluso cifras de decenas de miles de millones apenas le dan a Tokio algo más que un respiro momentáneo.

Zelensky tiene un problema


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Zelensky tiene un problema, proclama esta semana Politico, “nadie quiere el trabajo más duro en Washington”. El presidente ucraniano, continúa el medio, “está teniendo dificultades para encontrar a alguien de suficiente influencia para representar a Kiev en la administración Trump y algunos candidatos potenciales están mostrándose reacios a aceptar el difícil encargo en un momento crítico de la guerra”. “Actuar de enlace entre Trump y Zelenski es el camino más directo hacia el manicomio que uno pueda imaginar”, comentaba en las redes sociales el periodista opositor ruso Leonid Ragozin en referencia al texto de Politico, que se publica en un momento en el que Zelensky ha anunciado a sus embajadores de todo el mundo que su principal misión es lograr más apoyo para Ucrania.

“Armas para Ucrania, ya”, promulgó Zelensky en un discurso frente al grueso del cuerpo diplomático ucraniano hace unas semanas, cuando precisó que “la calidad del trabajo de una embajada debe medirse por la cantidad de armas que recibe Ucrania, la financiación que se destina a apoyar a Ucrania y las decisiones políticas y medidas concretas que ejercen presión sobre Rusia. Ese es el marco claro”. En ese contexto en el que el trabajo diplomático se limita a conseguir más armas para la guerra, cada “embajador ucraniano debe saber cuántos misiles de defensa aérea hay disponibles en el país en el que presta servicio y cómo garantizar que esos misiles no se queden almacenados en algún lugar, sino que se carguen en nuestros lanzadores aquí, en Ucrania. Misiles para los sistemas Patriot, NASAMS, IRIS-T, SAMP/T y Hawk; armamento para nuestros aviones de combate; todo lo que necesitan nuestros drones: esa es vuestra labor diaria y la nuestra”.

¿Por qué el Acuerdo de La Meca ha generado inquietud en la alianza entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel?

Con sus guerras destructivas, Netanyahu y Trump han llevado al Golfo al borde de la destrucción; el pacto de La Meca representa una justa respuesta a su imprudencia
El presidente turco, Tayyip Erdogan, es recibido por el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, antes de la esperada firma de un acuerdo de defensa entre Arabia Saudí, Pakistán y Turquía, en La Meca el 7 de agosto de 2026 (Reuters)

David Hearst, Middle East Eye

A los servicios de inteligencia no les gustan las sorpresas, especialmente a aquellos que se enorgullecen de poder interceptar cualquier conversación en cualquier parte del mundo.

El Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca , firmado el 7 de agosto, tomó por sorpresa a los servicios de inteligencia emiratíes e israelíes . Los emiratíes se enteraron solo dos semanas antes de su declaración, y para entonces ya era demasiado tarde.

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía , Hakan Fidan, no ocultó su deseo de crear una alianza musulmana en respuesta al genocidio israelí en Gaza . Si bien sufrió algunos contratiempos, nunca perdió la esperanza en el proyecto.

Pero el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS), gobernante de facto de Arabia Saudita, jugó sus cartas con más discreción, realizando movimientos que ambas partes en la guerra de Irán podían interpretar como amistosos.

Después de que el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, firmara un acuerdo de cooperación nuclear pacífica en Washington el mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump pareció echarlo por tierra al exigir retroactivamente que Arabia Saudí normalizara sus relaciones con Israel.

Los ataques aéreos saudíes y estadounidenses tuvieron como objetivo a las milicias de las Fuerzas de Movilización Popular que estaban comandadas por "asesores" del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) en el sur de Irak.

lunes, 17 de agosto de 2026

Plantar cara a Netanyahu: cinco frentes concretos para contrarrestar el genocidio israelí en Gaza


Ramzy Baroud, Palestine Chronicle

Ya es oficial: el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha rechazado tajantemente las principales condiciones del borrador de la Junta de Paz y ha afirmado explícitamente que Israel no aceptará un alto el fuego ni la retirada de sus fuerzas de Gaza. Netanyahu afirmó de forma muy clara en una reunión de su gobierno: «Israel rechaza el documento con 15 puntos de la Junta de Paz para Gaza».

En una conversación previa con Nickolay Mladenov, el enviado principal, Netanyahu había establecido las condiciones que hacen estructuralmente imposible una verdadera paz, como exigir que el ejército israelí tenga libertad operativa unilateral para lanzar ataques a su antojo dentro de Gaza.

Eyal Zamir, el mando del ejército israelí bajo las órdenes del Jefe del Estado Mayor reafirmó esta postura al comunicar a la dirigencia política tres «líneas rojas» irrenunciables: libertad operativa completa para eliminar lo que se considere una amenaza en cualquier lugar de la Franja de Gaza, estricto control de todas las armas que entren o salgan de Gaza y ninguna retirada militar a menos que Hamas se desarme completamente.

Se puede culpar de todo a Netanyahu, incluso del genocidio actual, pero en los últimos años ha mostrado sus intenciones de una manera notablemente franca, de modo que nadie puede afirmar que Netanyahu haya engañado a persona alguna. Cuando a principios de este año Netanyahu intervenía en una conferencia celebrada en una colonia de la Cisjordania ocupada se jactó explícitamente de haber ordenado al ejército israelí extender su presencia física y ocupar de forma permanente al menos el 70% de la Franja de Gaza, una enorme expansión que supera con mucho las líneas de demarcación administrativa temporales establecidas en anteriores acuerdos de tregua.

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