Randy Alonso Falcón, Cuba Debate
Desde su detención en Santa Cruz, Bolivia, el pasado 18 de agosto, tras ordenar el asesinato de su pareja sentimental, Fernando Cerimedo ha devenido en un ventilador que riega heces por doquier.
El flamante consultor electoral de la ultraderecha latinoamericana ha pasado de hombre lisonjeado y buscado a ser un verdadero apestado.
Las revelaciones, sumas de dinero, grabaciones, granjas de bots, que se han ido conociendo, van destapando una oscura trama continental de manejo de elecciones, manipulación de la opinión pública, corrupción política y compra de favores con nervios en Washington, Miami, Ciudad México, San Salvador, Tegucigalpa, Bogotá, Lima, Brasilia, Buenos Aires, Santiago de Chile y La Paz.
Incluso hasta Madrid llegan los tentáculos de la poderosa red tecnofascista.
Sin Paz en La Paz
En Bolivia, dónde Cerimedo permanece recluído y bajo investigación, la cosa está que arde. El poder que Cerimedo alcanzó en ese país es cosa de no creer. Pero están las evidencias.
El presidente Rodrigo Paz ha intentado dar la cara al vendaval, después de unos cuantos días, mas poco ha logrado convencer a la opinión pública.
Paz, no tuvo más remedio que reconocer públicamente que Fernando Cerimedo colaboró con él en su campaña electoral y que hasta fue parte del primer tramo de su gobierno. No obstante, negó que haya tenido un contrato, un trato directo o autorización para representar oficialmente a la Presidencia.
Sin embargo, su propio Vicepresidente había ventilado horas antes el papel privilegiado que tenía Cerimedo en Bolivia. Edmand Lara aseguró que Fernando Cerimedo “tuvo poder y decidió” dentro del Gobierno de Rodrigo Paz.
“Participaba en más reuniones que el vicepresidente elegido democráticamente”, denunció. También lo acusó de intervenir en designaciones ministeriales y manejar la comunicación oficial desde adentro y desde afuera.














