Concebir que existe un “pueblo judío”, convierte nuestro tiempo histórico en retrógrado y salvaje
Susana Khalil, Al Mayadeen
Liberemos al siglo XXI, no renunciando al pensamiento, por ejemplo, cuando nos embuten la ilustrativa estafa moral y científica del “pueblo judío”, para justificar la barbarie, el salvajismo colonial en Palestina y al resto del mundo árabe-persa.
Eunucos de la academia e intelectuales, no existe el “pueblo judío”, no existe Santa Klaus, no existe la Caperucita Roja, no existe Blanca Nieves. Existió el actor Christopher Reeve más no Superman.
Al catecismo académico e intelectual, no existe el “pueblo judío”, no existe el pueblo musulmán, no existe el pueblo cristiano, no existe el pueblo ateo, no existe el pueblo homosexual. Es un quiebre miserable tener que explicar esto hoy en el siglo XXI. Explicar esto no a los dogmáticos religiosos sino al recinto racional, científico y libre pensante, he allí la desgracia y desdicha humana.
La corrupción es humana; históricamente, es desde los valores humanos donde se fragua también la inhumanidad. En los tiempos de los valores humanos teocráticos, el sentido humano giraba en torno a Dios. Dios, era la belleza humana y desde allí también se engendró mucha inhumanidad. Con el advenimiento del secularismo como valor humano, digno y valioso, la ciencia y el raciocinio no escapan, no se salvan de la corrupción.














