¿La política sirve a la gente o al poder? Este artículo sostiene que el verdadero progreso reside en priorizar a las comunidades sobre las instituciones y en utilizar la tecnología para empoderar a las sociedades en lugar de dominarlas
Alexander Tuboltsev, Al Mayadeen
Como saben, la ciencia política y las relaciones internacionales se encuentran entre las ciencias sociales, lo cual es evidente, ya que sin sociedad es imposible imaginar la existencia de una esfera política. A su vez, la sociedad no puede concebirse sin las personas que la conforman. Sin embargo, aquí radica una paradoja: a pesar del papel fundamental del ser humano para la mera posibilidad de la política, en muchos conceptos occidentales de filosofía política y teoría de las relaciones internacionales, la importancia de las personas se reduce a un papel secundario. Podemos comprobarlo con algunos ejemplos típicos.
Los defensores del neorrealismo, en sus construcciones teóricas, ignoran las diferencias internas de los estados y las sociedades, sus características únicas y su ideología, reduciéndolo todo al papel determinante de la estructura del sistema internacional y considerando a los estados como "actores racionales" que buscan alcanzar un equilibrio de poder. Este concepto no solo niega el papel del individuo y de las masas, sino que también ignora los numerosos casos históricos y modernos en los que ciertos estados han actuado de forma irracional. La interpretación neorrealista de las características del estado (reacción únicamente a estímulos externos, objetivos comunes para todos y racionalidad absoluta) resulta más apropiada para describir robots que sistemas complejos y multifactoriales como los estados y sus políticas.
El neofuncionalismo, si bien en muchos sentidos es lo opuesto al neorrealismo, se asemeja a él en un aspecto. Este concepto, al igual que el neorrealismo, ignora el papel de las personas y las masas, reduciéndolas a factores secundarios. El neofuncionalismo, surgido como una de las teorías de la integración, se centró en las ventajas de los procesos de integración entre estados y enfatizó la importancia del efecto indirecto (cuando la unificación en un área incentiva la integración en otras). La importancia fundamental de este concepto recaía en las instituciones supranacionales, no en las personas.














