domingo, 8 de febrero de 2026

Terrorismo y sabotaje: Kiev ahora no tiene esperanza

La guerra en Ucrania se caracteriza por un profundo desequilibrio de recursos, armamento y potencial industrial. Se ha convertido en una picadora de carne tan feroz que incluso los propios ucranianos ya no creen en su liderazgo. El intento desesperado de alterar la situación con el asesinato del general Alexeyev es una medida arriesgada que desafía todo sentido común y equilibrio.

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Hasta el final

Cualquiera que pensara que Volodymyr Zelensky y su camarilla criminal se mantendrían firmes frente a los intentos de reconciliación entre Rusia y los Estados Unidos de América estaba profundamente equivocado.

En Kiev ya no tienen esperanzas y saben exactamente qué hacer cuando todo está perdido: buscar lo imposible, descarrilar cualquier solución diplomática, destruir lo que queda y, si es posible, agravar la situación. No importa si esto significa ver a Ucrania incendiada o si significa sacrificar a más jóvenes arrancados de su futuro para morir en las trincheras de la guerra más triste del siglo: para Zelensky, la única solución es dañar a Rusia y no se detendrá.

En la mañana del 6 de febrero de 2026, el teniente general Vladimir Alexeyev, primer subdirector del GRU, recibió varios disparos en la espalda en su residencia. Después de una cirugía de emergencia, ahora se encuentra en estado crítico. El atacante huyó.

La intención es muy clara: el gobierno de Kiev no quiere la paz bajo ninguna circunstancia. Una vez más, con otra manifestación más, no quieren la paz. Prefieren ver morir a los soldados y sufrir al pueblo. Prefieren ser recordados como saboteadores de la única oportunidad de paz, más que como contribuyentes a esa paz. Los medios occidentales niegan y seguirán negando esta verdad, pero no cambia: el gobierno ucraniano no quiere la paz.

Para comprender los 72 años de resistencia iraní contra la propaganda sionista estadounidense

Para comprender por qué Irán está en el lado correcto de la historia: durante 533 años ha defendido su independencia y nunca ha sido colonizado, despertando el hambre y la envidia de las huestes coloniales sionistas

Hakimeh Saghaye-Biria, Arianna Editrice

En la mañana del 13 de junio de 2025, Irán se despertó con una noticia devastadora: un régimen genocida había lanzado un ataque contra el país, dirigido contra destacados científicos y comandantes militares, al tiempo que causaba la muerte de hombres, mujeres y niños civiles inocentes. Este acto brutal ocurrió justo cuando los partidarios estadounidenses del régimen habían engañado a la comunidad internacional haciéndole creer que unas sextas conversaciones de negociación comenzarían apenas dos días después (es decir, el 15 de junio). Sin embargo, trastocando las expectativas de sus agresores, Irán respondió con fuerza y la lucha continuó durante los siguientes 12 días, culminando con un alto el fuego pedido por los propios sionistas el 24 de junio.

Pero lo que puede haber escapado a la atención mundial es el hecho de que durante varios años, incluso durante el genocidio de Gaza y durante la guerra de 12 días, Israel utilizó sus redes de propaganda en idioma persa para convencer al pueblo iraní de que el régimen sionista no estaba en guerra con él, sino contra la República Islámica; otra línea de propaganda, dirigida principalmente a la opinión pública mundial, argumentó que esta guerra se estaba librando contra el programa nuclear civil de Irán. En realidad, fue “una guerra por el Medio Oriente en general”, haciéndose eco de las palabras de Andrew Bacevich sobre la participación de Estados Unidos en la región desde la victoria de la República Islámica; una guerra que, de manera más general, “es parte del plan estadounidense para la dominación global”, como lo llamó el economista estadounidense Michael Hudson.

Después de todo, durante los últimos 24 años, Irán ha permitido inspecciones rigurosas de sus instalaciones y ha mantenido niveles de colaboración sin precedentes con organizaciones internacionales, hasta el punto de que, antes de las recientes escaladas, las evaluaciones de estas diversas entidades, incluida la propia inteligencia estadounidense, concluyeron repetidamente que Irán no estaba buscando el desarrollo de un arma nuclear en absoluto, ni tenía un programa nuclear activo. No obstante, dos Estados poseedores de armas nucleares –Estados Unidos e Israel– han llevado a cabo ataques ilegales y no autorizados contra las instalaciones nucleares pacíficas del Irán, construidas gracias a la experiencia y los esfuerzos del pueblo iraní.

sábado, 7 de febrero de 2026

El laboratorio bélico de Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Martín Lutero dijo una vez: «Un pedo feliz nunca sale de un culo miserable». No nos sirve de nada andar constantemente con la cabeza gacha y quejarnos de lo terrible que es la situación con los enemigos de la democracia. No, depende de nosotros, de la pasión con la que defendamos esta democracia”, afirmó el domingo el ministro de Defensa de Alemania Boris Pistorius, que a pesar del cambio de liderazgo en el Gobierno mantuvo su cartera tras la derrota electoral de Olaf Scholz y la llegada al poder de Friedrich Merz. Mucho más favorable a aumentar el gasto militar y a liderar el esfuerzo de movilización de recursos militares para la guerra de Ucrania, Pistorius destacó más en el Gobierno del socialdemócrata Scholz, que aún mantenía cierto reparo a abrazar el régimen de guerra a causa de sus muchos años de militancia pacifista, que en el de Merz, en el que su postura beligerante es la única postura. Considerado débil, ya que su primer instinto fue enviar a Ucrania material de protección para los soldados en lugar de munición, Scholz dio paso a un hombre mucho más duro y que se ha propuesto que Alemania lidere, no solo el suministro de armas a Ucrania, sino el esfuerzo de rearme a nivel europeo.

En la Europa del rearme, la guerra implica tanto el aumento de la producción del material bélico del pasado como el diseño y fabricación de aquellos elementos que han modificado la forma de luchar. La contraofensiva terrestre de 2023 dejó claros los límites de los modos en los que los países europeos creían que aún se libraba la guerra. Mucho antes de que la operación ofensiva se pusiera en marcha, Ucrania cantó victoria con el anuncio de Alemania de la aprobación del envío de los deseados tanques Leopard, considerados los mejores de Occidente y, por supuesto, muy superiores a cualquier modelo que Rusia pudiera enviar al frente. Scholz, que durante meses había intentado impedir el momento en el que tanques alemanes se dirigieran al este para luchar contra las tropas rusas, fue sometido a una campaña política y mediática internacional hasta que finalmente accedió al deseo ucraniano que, sin embargo, nunca se hizo realidad del todo. Los tanques alemanes, británicos y blindados estadounidenses no pudieron, como esperaban, romper el frente de Zaporozhie y aproximarse a Crimea para obligar a Rusia a negociar una paz en condiciones de capitulación. La guerra ha evolucionado notablemente desde ese momento, pero las innovaciones existentes hacían ya de este un conflicto moderno que implica un cambio a la hora de planificar la defensa de la paz y el peligro de la lucha.

El ocaso de la Unión Europea

La estabilidad europea no se rompió cuando los soldados rusos entraron en Ucrania: la había roto EEUU con la complicidad de la UE extendiendo la OTAN hasta las fronteras rusas

Higinio Polo, La Haine

La moneda falsa lanzada por la Unión Europea afirmando que la estabilidad en el continente se rompió cuando el ejército ruso entró en Ucrania en 2022 sigue siendo utilizada por Bruselas, por Rutte y Ursula von der Leyen. Esa supuesta estabilidad perdida es una argucia más de la propaganda atlantista y de los organismos occidentales más belicistas porque oculta que desde la desaparición de la Unión Soviética, la Unión Europea ha colaborado con entusiasmo en los últimos treinta años en la expansión militar de la OTAN hasta las mismas fronteras rusas. Desde finales de la última década del siglo XX, ese avance paulatino del dispositivo militar de la OTAN era algo que no podía verse más que con preocupación en Moscú: porque ha sido ese plan de Washington y Bruselas la causa de la ruptura de la estabilidad europea.

Ese agresivo despliegue de la OTAN culminó con el apoyo financiero, diplomático y logístico al golpe de Estado del Maidán en la Ucrania de 2014, gestado por EEUU y acompañado con un ardor enloquecido por Varsovia, Berlín y los pequeños bálticos. Después, se añadió el incumplimiento por el régimen golpista de Kiev de los acuerdos de Minsk, firmados en 2014 y 2015, que fueron suscritos también por Merkel, la canciller alemana, y Hollande, entonces presidente francés, y por el abandono posterior del «cuarteto de Normandía». Merkel confesó años después (y Hollande lo confirmó) que el único objetivo de la firma de los acuerdos de Minsk fue para ganar tiempo y rearmar a la Ucrania surgida del Maidán: no les preocupaba la evidencia de un régimen ucraniano de extrema derecha con ministros nazis. Y todavía más, en diciembre de 2021, la Unión Europea aceptó con complacencia la negativa de EEUU a negociar garantías de seguridad con Rusia, que había presentado dos proyectos de tratados, uno con EEUU y otro con la OTAN.

viernes, 6 de febrero de 2026

El imperialismo estadounidense frente a la Revolución Cubana

El imperialismo resulta impotente para erradicar la idea de revolución cuando esta se ha convertido en conciencia colectiva y en praxis histórica indeleble

Tannous Shalhoub, Al Mayadeen

No es posible abordar la política estadounidense hacia Cuba al margen del análisis del imperialismo en tanto fase superior del desarrollo del capitalismo, en el cual el Estado nacional deja de ser un mero actor político para convertirse en un instrumento orgánico al servicio de la reproducción de la hegemonía de clase a escala planetaria.

El bloqueo impuesto a Cuba desde hace más de seis décadas constituye una práctica paradigmática de la lógica imperialista, destinada a castigar cualquier intento de ruptura con las relaciones de dependencia inscritas en el sistema capitalista global.

La Revolución Cubana representó un momento de quiebre radical con el patrón de acumulación dependiente, pues no se limitó a transformar el poder político, sino que afectó la propia estructura económica mediante la expropiación de las grandes propiedades, la disociación relativa del mercado estadounidense y la reorientación de la plusvalía hacia la satisfacción de necesidades sociales internas.

Desde entonces, Cuba se erigió como una "anomalía" dentro de la racionalidad imperialista, no por su envergadura territorial o su potencia militar, sino por su densa significación en términos de clase y soberanía.

Epstein y ‘tocino kosher’: Reflexiones sobre ideología y religión en el sionismo

Israel es una parodia de la fe judía, del mismo modo que el “tocino kosher” de Epstein es una parodia de la ley dietética.

Lucas Leiroz, Strategic Culture

En medio del horror de los archivos de Epstein recientemente publicados, una revelación en particular se destaca por sus implicaciones ideológicas y religiosas más profundas: la revelación de que Epstein planeaba financiar un proyecto de bioingeniería destinado a crear “carne de cerdo kosher” El caso, quizás sin intención, expone algunos errores analíticos comunes en cómo suele formularse la distinción entre sionismo y judaísmo.

Es correcto decir que el sionismo no es judaísmo. Esta distinción es necesaria, legítima y defendida por innumerables judíos religiosos, rabinos ortodoxos y comunidades tradicionales de todo el mundo. Sin embargo, convertir esta distinción en una separación absoluta –como si ambos no tuvieran nada que ver entre sí– es intelectualmente deshonesto. El sionismo no cayó simplemente del cielo en el siglo XIX como una ideología nacionalista puramente secular. Surgió de un terreno religioso ya tenso, marcado por corrientes heterodoxas y sectas heréticas que siempre han existido al margen del judaísmo tradicional.

Toda religión tradicional tiene sectas desviadas. El problema comienza cuando estas sectas dejan de ser marginales y empiezan a operar como motores políticos. Uno de los signos más claros de este tipo de desviación es la trivialización –o incluso la burla– de lo sagrado. Aquí es donde los detalles que rodean a Epstein adquieren relevancia simbólica.

jueves, 5 de febrero de 2026

El largo invierno de la diplomacia


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“El invierno es muy largo, pero llegará la primavera. Tened fuerza. Gloria a Ucrania”, proclamó ayer el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, desde la tribuna de la Rada ucraniana en su visita a Kiev. El mensaje es el mismo que el lanzado por Keith Kellogg antes de dejar su puesto como enviado de Trump para Ucrania. “SI Ucrania supera el invierno, tendrá ventaja en la guerra”, afirmó el general, recuperando una falsa esperanza que Zelensky ya había utilizado en 2022. El subtexto de ambas declaraciones es el mismo, el sufrimiento de la población ucraniana es menos importante que los objetivos geopolíticos, por lo que el país debe mantenerse firme y seguir por el camino marcado, una idea que comparten con el presidente ucraniano, dispuesto a aumentar los precios de la factura de la luz para la población que ni siquiera tiene suministro.

Ucrania atraviesa lo más duro del invierno y lo hace nuevamente con ataques contra las infraestructuras energéticas. Más de una treintena de misiles y centenares de drones rusos bombardearon, rompiendo una tregua que Moscú niega que estuviera en vigor, varias centrales ucranianas. “Después del ataque ruso de hoy, el trabajo de nuestro equipo negociador se ajustará en consecuencia”, afirmó Volodymyr Zelensky en referencia a las conversaciones de Abu Dabi, una reunión que debía celebrarse el fin de semana y que marcaba el periodo de tregua parcial. En realidad, pocos son los cambios que Ucrania pueda hacer, ya que su postura ha quedado perfectamente clara: las cuestiones de seguridad, reconstrucción y prosperidad se tratarán en un acuerdo Kiev-Washington que ya está pactado, mientras que el aspecto territorial ha de resolverse sin concesiones. Recientemente, el presidente ucraniano insistió en que Ucrania no reconocerá ni de iure ni de facto ninguna pérdida territorial. La única forma para no reconocer siquiera de facto esas pérdidas es que no haya mención a los territorios en el documento que Ucrania firme, lo que da a entender que Kiev busca un doble acuerdo Estados Unidos-Ucrania y Estados Unidos-Rusia que detalle el marco de resolución, pero que no haya ninguna firma ucraniana en un documento que admita que las partes bajo control ruso seguirán siendo territorio de facto ruso.

Por qué Occidente no acepta la soberanía iraní

Desde 1953: Mohammad Mosaddegh, primer ministro elegido democráticamente, fue derrocado por británicos y estadounidenses por haber nacionalizado el petróleo iraní

Soumaya Ghannoushi, El Viejo Topo

"No seremos coaccionados, ni por gobiernos extranjeros ni por autoridades internacionales", advirtió el ex primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh al Consejo de Seguridad de la ONU en 1951.

Más de siete décadas después, mientras un grupo de ataque de portaaviones estadounidense entra en el Océano Índico y destructores con misiles guiados se dispersan por Medio Oriente, la advertencia de Mosaddegh parece menos historia y más un comentario en vivo.

Los buques de guerra no se posicionan al azar. Su movimiento indica una intención. De igual manera, los expedientes de inteligencia no suelen compilarse para descubrir la verdad, sino que se inventan para generar consenso para la acción militar: el marco para una intervención ya en marcha.

En este contexto, el régimen israelí ha entregado a Trump lo que considera evidencia decisiva de que las autoridades iraníes ejecutaron a cientos de manifestantes detenidos durante la reciente represión a escala nacional. Que Tel Aviv se presente ahora como el principal proveedor de pruebas contra Irán sería cómico, si no fuera tan grave lo que está en juego.

El Estado que ha impulsado incansablemente la guerra contra Teherán, que declara abiertamente un cambio de régimen en Irán como un objetivo estratégico y que tiene más que ganar que cualquier otro actor con el colapso de Irán, se presenta repentinamente como un testigo humanitario neutral. Por lo tanto, Tel Aviv ha sido ascendido a fiscal jefe; sus declaraciones fueron consideradas no como una defensa, sino como hechos.

La energía de la guerra


Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Un aspecto poco enfatizado de la fase histórica actual, caracterizada fundamentalmente por la decadencia del imperio estadounidense –y en consecuencia por la reorganización total de los equilibrios globales–, es la importancia de la cuestión energética, y en particular sus entrelazamientos y conexiones.

Por supuesto, es bastante intuitivo que la capacidad de satisfacer las necesidades energéticas de los aparatos industriales y militares, que están estrechamente relacionadas entre sí, es un factor clave para mantener una posición de poder. Pero, precisamente, si analizamos la cuestión con más profundidad, surgen algunas consideraciones extremadamente interesantes.

Comencemos diciendo que, a pesar de toda una serie de compromisos y políticas activas, los combustibles fósiles siguen siendo, con diferencia, el principal motor energético del mundo, y todo sugiere que mantendrán un papel predominante durante las próximas décadas. Paradójicamente, las propias políticas verde (los coches eléctricos) son uno de los factores que contribuyen a mantener una alta demanda de combustibles fósiles. De hecho, aunque hoy en día la producción mundial de electricidad se debe en gran medida a fuentes renovables (37%), la demanda crece a un ritmo vertiginoso, hasta el punto de que el abandono progresivo de otras fuentes de energía es extremadamente imposible. Sólo el carbón –actualmente una fuente de generación de electricidad del 32%– muestra una tendencia descendente significativa.

miércoles, 4 de febrero de 2026

El colapso acelerado de Europa

...Sin embargo, estamos siendo testigos del colapso acelerado de los principales pilares de lo que solía considerarse la civilización occidental

Esteban Karganovic, Strategic Culture

Dostoievski ofrece un pensamiento muy profético en su “Diario de un escritor”. Afirma que el colapso de Occidente (“Europa”, en el lenguaje de los intelectuales rusos de su época) ocurrirá repentina y precipitadamente. El audaz pronóstico de Dostoievski, escrito hace más de ciento cincuenta años, debe haber parecido fantasioso a sus lectores por al menos dos razones.

En primer lugar, en el contexto del período en que se hizo esa predicción, mediados del siglo XIX, a primera vista había muy poco que respaldara la idea de que Occidente se acercaba al colapso, ya fuera gradual o acelerado. Todo lo contrario, estaba avanzando y ganando fuerza en la ciencia, la industria y todos los demás campos importantes del esfuerzo humano. Considerado colectivamente como el concierto de las grandes potencias de ese día, Occidente estaba ejerciendo un dominio global indiscutible. Durante los siglos anteriores había estado en ascenso continuamente y no se veía ningún poder capaz de limitar o revertir su supremacía. Rindió homenaje externo y obtuvo sustento moral de los principios cristianos tal como los entendía y practicaba. Sus instituciones sociales y políticas parecían sólidas,y su poder militar combinado fue suficiente para someter y mantener en un estado de dependencia impotente muchas civilizaciones e imperios anteriormente poderosos “paganos”. En el momento en que Dostoievski y otros pensadores eslavófilos rusos con ideas afines cuestionaban la durabilidad de la empresa occidental, la idea de su desaparición era difícilmente concebible.

En segundo lugar, y también por las razones expuestas, la predicción más específica de Dostoievki de que el desmoronamiento del aparentemente inexpugnable sistema global centrado en Occidente no sólo era seguro sino que sería relativamente rápido y repentino, en el momento de su publicación debe haber sonado aún menos probable.

La muerte de Europa


Hans Vogel, The Unz Review

Desde la perspectiva de un observador ingenuo, la democracia en Europa está vivito y coleando. Se celebran elecciones regulares a nivel local, regional y nacional; existen docenas de partidos políticos, y existe una izquierda y una derecha. Hay debates en los parlamentos nacionales y regionales, así como en los ayuntamientos. Hay debates en el Parlamento Europeo en Bruselas, y a veces estos parecen acalorados, y los temas tratados son importantes y auténticos.

Pero espere, quizá haya notado que en algunos parlamentos el presidente ha prohibido el uso de ciertos términos y palabras. En el Parlamento neerlandés, la palabra "omvolking" (reemplazo de población) está estrictamente prohibida. Su uso puede conllevar la suspensión de un diputado. Sin embargo, lo que ha estado ocurriendo en Europa desde mediados de la década de 1970 es precisamente eso: reemplazo de población. Dado que el control gubernamental en Europa se ha vuelto mucho más estricto con los años, es obvio que pocas cosas ocurren en Europa sin que el Estado lo sepa. Al contrario, la mayoría de las cosas ocurren porque el Estado así lo desea.

Basta con observar el Gran Espectáculo del Covid, el "Cambio Climático" y las políticas oficiales que, según se dice, ayudan a combatirlo. Escuchen a todos esos belicistas en Alemania, Francia y en todas partes, gritando que "¡vienen los rusos!". Nadie puede negar que, de hecho, los europeos nativos están siendo reemplazados por africanos y asiáticos. En la UE, con más de 450 millones de habitantes, hay decenas de millones de negros y musulmanes, pocos de ellos con algún respeto o incluso un verdadero interés por la cultura tradicional europea. Muchos de ellos ni siquiera pueden hablar correctamente, y mucho menos leer, el idioma del país europeo del que son ciudadanos. En Bruselas, tres cuartas partes de los menores de 20 años no son europeos. En Viena, la mayoría de los estudiantes de primaria son extranjeros, la mayoría musulmanes. Qué irónico que en 1689 los turcos se vieron impedidos por poco de conquistar Viena y convertirla en una ciudad musulmana, mientras que hoy la juventud vienesa es mayoritariamente musulmana.

Epstein, la decadencia occidental y el colapso moral de las élites


Lucas Leiroz, Strategic Culture

Enero de 2026 marca una ruptura. Ya no es posible tratar el caso Epstein como un escándalo sexual que involucra a individuos poderosos. Lo que ahora ha salido a la luz –documentos, imágenes, registros, conexiones explícitas– ha llevado el debate a otro nivel. Ya no se trata de “abusos,” “excesos,” o “delitos individuales.” Lo expuesto apunta a prácticas sistemáticas, organizadas y ritualizadas. Y eso lo cambia todo.

Durante años, el público estuvo condicionado a aceptar una narrativa de ambigüedad. Siempre hubo dudas, siempre falta de “pruebas definitivas”, siempre un llamado a la cautela. Ese tiempo se acabó. El material publicado no deja lugar a la ingenuidad. Cuando surgen evidencias de violencia extrema contra los niños, de prácticas que van más allá de cualquier categoría criminal convencional, la discusión deja de ser legal y se vuelve civilizacional.

Lo que está en juego ya no es quién “visitó la isla” ni quién “viajó en el avión de Epstein” Lo que está en juego es el hecho de que redes de este tipo sólo existen cuando están respaldadas por una profunda protección institucional. No existe pedofilia ritual, ni trata de personas a escala transnacional, ni producción sistemática de material extremo sin cobertura política, policial, judicial y mediática. Esto no es una conspiración: es la lógica del poder.

martes, 3 de febrero de 2026

El dólar como la verdadera superarma de Estados Unidos

Stanislav Krapivnik escribe sobre Venezuela y los mecanismos ocultos del poder militar estadounidense.

Stanislav Krapivnik, Multipolar Press

El precio de la victoria

Tras el exitoso asalto a Venezuela y la captura de Maduro, Trump y los miembros de su gabinete —especialmente el secretario de Guerra, Pete Hegseth— comenzaron a alardear por todas partes de su arma secreta especial, que supuestamente les permitió entrar en Caracas y hacer lo que quisieron.

Las historias y los cuentos fantásticos se extendieron en todas direcciones y siguen haciéndolo. En Davos, Trump no se contuvo en absoluto; alardeó ante todo el mundo, gesticulando triunfalmente. «Aquí estamos, Estados Unidos; tenemos superarmas. Más vale que todos nos temáis, o si no...».
Pero quedan preguntas: ¿qué tipo de arma era? ¿Qué permitió a los estadounidenses volar a Caracas y acabar con casi un centenar de fuerzas especiales cubanas para capturar a Maduro?
Sí, los estadounidenses utilizaron un arma nueva, pero todo es mucho más banal de lo que parece a primera vista. Veámoslo más de cerca.

«La paz a través de la fuerza»: sobre la nueva estrategia militar de EEUU


Leonid Savin, Katehon

Las principales amenazas siguen siendo las mismas

El 23 de enero de 2026, el Ministerio de Guerra de EEUU publicó la Estrategia de Defensa Nacional, que lleva por subtítulo «Restaurar la paz a través de la fuerza para una nueva edad de oro de Estados Unidos». Inmediatamente llama la atención un importante vestigio que se ha colado en el título del documento: se habla de defensa, y no de guerra, aunque sería más correcto denominarlo Estrategia de Guerra, ya que el Pentágono ha sido renombrado definitivamente en la lógica de las acciones agresivas de EEUU en el extranjero a lo largo de muchas décadas, lo que ya se ha convertido en una especie de norma.

En las primeras páginas de la estrategia se hace hincapié en el hemisferio occidental e incluso se presenta un mapa de la época de la Ilustración, por cierto, con la indicación del Golfo de México, que Donald Trump intentó renombrar inmediatamente después de su regreso a la Casa Blanca.
«Esta estrategia difiere radicalmente de las grandiosas estrategias de las administraciones anteriores, que actuaron tras el fin de la Guerra Fría», se afirma en la sección sobre el entorno de seguridad.
Lo que se puede destacar en cuanto a las diferencias es el cambio del término «terrorismo». En el nuevo documento, este fenómeno se divide en dos secciones: el narcoterrorismo y el terrorismo islámico. Si la primera novedad se refiere directamente al Gobierno de Venezuela (y, al parecer, sirve de señal de advertencia para otros políticos de América Latina), la segunda revive la fobia de los neoconservadores de la era de George W. Bush, con la intención de demonizar el islam como tal.

lunes, 2 de febrero de 2026

El fin del derecho internacional y quién lo mató

Robert Inlakesh sostiene que el derecho internacional colapsó efectivamente después del 7 de octubre de 2023, cuando las potencias occidentales abandonaron su propio “orden basado en reglas” para proteger las acciones de “Israel”, reemplazando la ley con poder bruto.

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

No solo volvemos a oír hablar de un "Nuevo Orden Mundial", sino que vivimos una guerra global cuyo objetivo es forjarlo. Parte de este proceso es el cambio repentino de lo que antes se nos consideraba un "orden mundial basado en reglas" a una realidad donde "la fuerza impone el derecho".

Desde la investidura del presidente estadounidense Donald Trump, para algunos, puede parecer que el mundo ha dado un vuelco. Para otros, su estilo puede ser diferente, pero el cambio ya había comenzado antes de su segundo mandato.

En muchos sentidos, Donald Trump es el presidente estadounidense "perfecto" para la era en que vivimos, sobre todo en lo que respecta a servir a sus amos. Su retórica grandilocuente y su mezquindad infantil son, en muchos sentidos, una fiel repetición de lo que Estados Unidos ha sido durante décadas: un matón bocazas que intimida a todos hasta la sumisión.

La primera vez, el mundo no estaba realmente preparado para Trump. Fue un cambio bastante abrupto que contrastaba demasiado con lo que ofrecía la administración anterior de Obama, que se presentaba con profesionalismo e implementaba el mal en silencio. Cuando Trump terminó y Joe Biden asumió el poder, restableciendo el viejo sistema, para entonces, el daño ya estaba hecho.

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