Más allá de sus promesas de campaña más visibles en materia de asequibilidad, el alcalde Zohran Mamdani y el movimiento que lo respalda tienen la oportunidad de ampliar la participación popular en la política y de impulsar reformas que democraticen la vida económica.
Nick French, Jacobin
En estos días se está volviendo realidad lo que hace menos de un año parecía un sueño imposible para muchos en la izquierda: el socialista democrático Zohran Mamdani asumió como alcalde de la ciudad de Nueva York.
No va a ser una tarea sencilla. Son numerosos los desafíos políticos y fiscales que el alcalde enfrentará para poner en marcha su agenda de asequibilidad. Para aumentar impuestos y financiar programas prometidos, como el cuidado infantil universal y el transporte público gratuito, Zohran necesitará el apoyo de la Legislatura estatal en Albany y también de la gobernadora Kathy Hochul, que ya se manifestó en contra de los aumentos impositivos (aunque en los últimos tiempos moderó su postura). Tendrá que lidiar con las restricciones presupuestarias heredadas de la gestión saliente de Eric Adams. Enfrentará una oposición feroz tanto del establishment político como de la élite económica de Nueva York. Y, pese a su aparente éxito para manejar a Donald Trump, es posible e incluso probable que el presidente retome su hostilidad previa e intente socavar a Mamdani mediante recortes de fondos federales o acciones policiales represivas.
Superar estos obstáculos para gobernar de manera eficaz y aprobar su agenda, o al menos partes sustanciales de ella, será una tarea titánica. Y que Zohran cumpla con sus promesas de campaña es extremadamente importante para construir apoyo popular para políticas económicas progresistas y para el movimiento socialista. Trabajar para concretar esa agenda debería ser, por lo tanto, una prioridad tanto de la administración Mamdani como de la izquierda en su conjunto.





