Irán está intentando desmantelar un paradigma de 70 años forzando a Estados Unidos a aceptar la «liberación» de la República Islámica del panóptico de la represión estadounidense e israelí
Alastair Crooke, Strategic Culture
El cese temporal de las hostilidades en Asia Occidental pende de un hilo. Originalmente, se preveía un cese de las acciones militares en «todos los frentes», incluido el Líbano, siendo esta una de las diez condiciones previas de Irán para negociar un alto el fuego permanente. Trump afirmó que el marco de diez puntos de Irán proporcionaba una «base viable» para iniciar negociaciones directas con Irán.
Para Irán, estos puntos se consideraban condiciones previas, más que puntos de partida a partir de los cuales se desarrollarían las negociaciones.
Según CBS, a Trump se le comunicó que las condiciones de Irán, que aceptó el jueves, se aplicarían a toda la región de Oriente Medio, y él estuvo de acuerdo en que incluirían al Líbano. Los mediadores informaron que el alto el fuego incluiría al Líbano, y el anuncio del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, lo incluyó. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, también confirmó que el Líbano estaba incluido.
Sin embargo, la postura de Trump dio un giro radical tras una llamada telefónica de Netanyahu. Según el corresponsal israelí Ronan Bergman, que escribe en Yediot Ahoronot, Netanyahu, de forma repentina y tardía, hizo estallar la situación: en Israel, ambos niveles —militar y político— recibieron instrucciones de demostrar que no existía un alto el fuego para Hezbolá mediante un ataque masivo contra barrios residenciales densamente poblados en el Líbano, que dejó más de 1000 muertos y heridos, en su mayoría civiles.



















