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sábado, 28 de febrero de 2026

Kaja Kallas, la rubia tonta y peligrosa de la UE

¿Qué les pasa a las mujeres europeas en la política europea?

Sonja van den Ende, Strategic Culture

¿Qué les pasa a las mujeres europeas en la política europea? Como mujer europea, a menudo me pregunto cuándo escucho las declaraciones ignorantes y tontas de, por ejemplo, Ursula von der Leyen, Annalena Baerbock o, más recientemente, Kaja Kallas.

No es algo que sucede una o dos veces, pero sucede todo el tiempo. Al principio pensé que estaba relacionado con la edad. Annalena y Kaja son de la generación de los “libros de texto de George Soros”, pero Ursula ciertamente no lo es. Ella pertenece a una generación mayor y ciertamente ha experimentado los métodos de enseñanza estrictos y rígidos que prevalecían en Alemania en ese momento.

Empecemos por la segunda mujer más importante de la Unión Europea: Kaja Kallas. Fue la primera mujer Primera Ministra de Estonia, de 2021 a 2024, cuando dimitió antes de su nombramiento como Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Ella nació en una familia con lo que llamamos “una cuchara de plata en la boca” No era rica en dinero en el verdadero sentido de la palabra, pero su padre era el ex primer ministro de Estonia Siim Kallas. Así que recibió ayuda y conexiones de su padre para trabajar primero en el Parlamento Europeo y luego convertirse en Primera Ministra de Estonia.

Esto significa que incluso en las llamadas democracias europeas no debes confiar en tu intelecto o tus acciones, sino más bien en las conexiones —una especie de “amiguismo” Sólo entonces podrás empezar una carrera, y no con tus capacidades, lo cual queda claro con Kaja Kallas. Seamos honestos, si la escuchas hablar como una “niña” en su inglés deficiente, no es representativa de una posición tan alta y no tiene ningún impacto en el público.

viernes, 27 de febrero de 2026

Donbás y Crimea afirman su derecho a la autodeterminación política

Generalmente presentada en los medios occidentales como una ‘invasión rusa’ de Ucrania, en realidad la intervención militar rusa fue una extensión de un conflicto civil de larga data en la histórica región del Donbass

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

A finales de febrero de 2026 se cumplen exactamente cuatro años del inicio de la Operación Militar Especial en Ucrania por parte de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia. Generalmente presentada en los medios occidentales como una ‘invasión rusa’ de Ucrania, en realidad la intervención militar rusa fue una extensión de un conflicto civil de larga data en la histórica región del Donbass, que se encuentra entre Ucrania y Rusia.

Al igual que Crimea antes que ella, el Donbás es escenario de una larga lucha de su población por la autodeterminación política, que se remonta a la fundación de la Unión Soviética después de la Primera Guerra Mundial. Los primeros dirigentes de la Ucrania soviética y de la Unión Soviética decidieron con sabiduría que, debido a su industria pesada y a pesar de su población mayoritariamente rusoparlante, el Donbás debía unirse a la nueva Ucrania soviética para impulsar el desarrollo de un país soberano. De hecho, esto resultó, pero ¿a qué precio? La catastrófica guerra de la Alemania nazi contra la Ucrania soviética y la Unión Soviética, lanzada en junio de 1941, causó una destrucción incalculable cuyas consecuencias siguen resonando.

En los últimos cuatro años, Ucrania ha perdido millones de su población debido a la migración masiva, hacia el este y el oeste, y a las muertes y lesiones causadas por la guerra. Algunas estimaciones situar la población actual de Ucrania en dos tercios de lo que era en el momento de la secesión de la Unión Soviética en 1990-91, unos 25 millones. Otras fuentes hablan incluso menos que eso. En Ucrania no se realiza ningún censo desde hace más de 20 años. Además, el país ha perdido un territorio importante, así como gran parte de su anteriormente impresionante base industrial. A pesar de ese sombrío historial, los aliados occidentales de Ucrania siguen exigiendo y esperando que el régimen gobernante en Kiev continúe un esfuerzo bélico contra Rusia.

jueves, 26 de febrero de 2026

Francia y el Reino Unido acercan el reloj nuclear a la medianoche

Rusia no tolerará este tipo de maniobras y podría responder contra cualquiera de los actores involucrados.

Lucas Leiroz, Strategic Culture

Una vez más, el Reloj del Juicio Final se acerca a la medianoche.

Nuevas revelaciones hechas por el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, el SVR, indican una preocupante profundización de la participación europea en el conflicto ucraniano. Según información publicada recientemente, Francia y el Reino Unido están coordinando un plan conjunto para transferir armas nucleares o dispositivos radiológicos a Ucrania. De confirmarse, una iniciativa de este tipo representaría un cambio cualitativo en el conflicto, aumentando significativamente el riesgo de confrontación directa entre potencias nucleares.

Según el SVR, el proyecto implicaría el envío de componentes tecnológicos y materiales estratégicos que permitirían el montaje de estas armas en territorio ucraniano. La fragmentación de los envíos, con piezas entregadas por separado y ensambladas localmente, tendría como objetivo reducir el costo político de la operación para Londres y París, creando espacio para una negación plausible. Formalmente, se podría afirmar que las armas fueron desarrolladas independientemente por Kiev, aunque los insumos esenciales se originarían en el extranjero.

Entre las posibilidades mencionadas por las autoridades rusas está la transferencia de ojivas de estándar francés utilizadas en sistemas de lanzamiento naval. Al mismo tiempo, supuestamente habría orientación técnica para la producción de dispositivos radiológicos basados en componentes industriales británicos y franceses.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Cuatro años de guerra en Ucrania: millones de víctimas, pero una fiesta para la industria armamentística

Ucrania sangra, Rusia resiste y Europa paga la factura. Tras cuatro años de guerra, se impone una pregunta: ¿continuar con la locura bélica o encontrar el valor para buscar la paz?

Marc Vandepitte, Rebelión

De invasión rápida a guerra sin fin

El 24 de febrero de 2022 Vladimir Putin dio la orden de invadir Ucrania. Rusia quizá esperaba una victoria rápida; pero esta no llegó, en parte debido a la fuerte resistencia de Ucrania, que Moscú había subestimado claramente.

En la fase inicial de la guerra hubo oportunidades reales para entablar negociaciones de paz. Según el ex primer ministro israelí Naftali Bennett, esos intentos fueron, sin embargo, obstaculizados activamente por Estados Unidos y Gran Bretaña. El ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, declaró sin rodeos que el objetivo era “debilitar a Rusia”.

Ucrania se utilizó para eliminar o debilitar a un adversario estratégico sin tener que enviar tropas propias. A partir de ese momento, la guerra pasó de ser un conflicto sobre territorio ucraniano a un proyecto geopolítico.

Debido a la fuerte injerencia de la OTAN, lo que comenzó como un conflicto entre dos países vecinos se transformó en una guerra por delegación. Ucrania actúa trágicamente como carne de cañón para los intereses estratégicos de Occidente.

Occidente suministró masivamente armas pesadas e impuso durísimas sanciones económicas. Se paralizó el comercio, se cortaron los vínculos energéticos y se congelaron los activos rusos en el extranjero. Había que poner de rodillas a la economía rusa, pero no ocurrió.

martes, 24 de febrero de 2026

Mucho más que un pulso de fuerzas

Gaza, Venezuela e Irán demuestran a EEUU que la falta de límites morales resulta insuficiente y que la capacidad de resistencia resulta ser un límite insuperable

Enrico Tomaselli, La Haine

El discurso de Rubio en la Conferencia de Múnich, como ahora se reconoce casi universalmente, tuvo el mérito de aclarar lo que gran parte del Sur global sabe desde hace tiempo y lo que algunos políticos y analistas occidentales sostienen:
que la retirada táctica de EEUU, su aparente atrincheramiento en el hemisferio occidental no tiene ninguna relación con su reafirmada vocación hegemónica global.
Washington elegirá el cuándo, el cómo y el dónde, pero no dudará en utilizar la fuerza militar no solo para imponer su voluntad política, sino también para apoderarse literalmente de los recursos de otros países, siempre que lo considere necesario.

Despojado del lenguaje diplomático, aunque sea algo brutalista como el de Trump, es una declaración de guerra al mundo.

Y está muy claro que esta guerra tiene a Rusia y China en primera línea, ya que son los países mejor situados para contrarrestar las ambiciones hegemónicas de EEUU, incluso militarmente.

En los últimos años, al menos desde 2022, hemos visto varios ejemplos de esta estrecha sinergia entre las ambiciones hegemónicas y el uso de la fuerza, empezando por Ucrania, donde se puso en marcha una estrategia planificada desde hacía tiempo, destinada tanto a debilitar a los vasallos europeos como a la derrota política y militar de Rusia.

domingo, 22 de febrero de 2026

La catástrofe europea y sus cassandras


Andrea Zhok, l'AntiDiplomatico

En la mitología griega, Casandra, la hermana de Héctor, estaba dotada de habilidades adivinatorias, pero Apolo la condenó a permanecer anónima.

Hoy, y desde hace algún tiempo, en Europa, comprender los procesos en curso no requiere poderes proféticos divinos. Basta con una buena formación histórica y política y no dejarse aturdir a diario por los narcóticos de los medios.

La Europa de hoy está llena de Casandras que gozan del dudoso privilegio de ver continuamente, en retrospectiva, que tenían razón, mientras que los que estaban completamente equivocados siguen colgándose medallas en el pecho, sin conmoverse por sus propios fracasos.

Por eso, oír al canciller alemán Merz alzar la voz contra el estado de bienestar alemán que aún perdura y pedir sacrificios para alimentar una nueva carrera armamentista es casi reconfortante para todos aquellos (y no son pocos) que recuerdan la Alemania de Schaüble, la Alemania que sermoneaba a la Europa del Sur (conocida cariñosamente por el acrónimo PIGS) sobre productividad y moralidad, mientras utilizaba la influencia de un euro artificialmente infravalorado para impulsar sus propias exportaciones.

El ultimátum de Kaja Kallas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Las guerras eternas de Putin”, proclama en su portada para la semana que viene The Economist. “Vladimir Putin teme la paz en Ucrania. El final de la lucha podría causar una crisis en Rusia e incluso suponer una amenaza a su poder”, añade en la promoción del número en las redes sociales. El titular y el mensaje son solo un ejemplo del discurso que se ha generalizado estos días y que venía preparándose en los medios desde la semana pasada, cuando coincidiendo con la Conferencia de Seguridad de Múnich, los países europeos endurecieron su postura hacia Rusia y recuperaron la exigencia de concesiones más allá de lo que está negociándose entre Washington, Moscú y Kiev. Favoreció ese discurso la confirmación de la vuelta a la primera línea del frente negociador de Vladimir Medinsky, un ideólogo nacionalista ruso que se ha convertido en principal argumento de la narrativa europea, que ha proclamado las negociaciones de paz un fracaso debido al desinterés ruso por llegar a un acuerdo.

“Las conversaciones entre Moscú y Kiev mediadas por Estados Unidos se interrumpieron sin ningún progreso significativo ni indicio de que Rusia estuviera dispuesta a dar un paso atrás. Los analistas dijeron que las demandas de Moscú abarcaban cuestiones más amplias que los intercambios territoriales propuestos por el presidente Trump”, sentenciaba ayer The Washington Post en un artículo que bien podría haberse escrito el día en el que se anunció la presencia de Medinsky, a quien se culpa del fracaso del intento de alcanzar la paz, un objetivo que, a juzgar por la prisa con la que la prensa intenta echar el cierre, tenía que lograrse en tres reuniones directas entre los dos países enfrentados.

jueves, 19 de febrero de 2026

La solución a todos los problemas de Ucrania: maś armas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Como principal proyecto geopolítico y de seguridad de las potencias europeas, la guerra de Ucrania ha sido, junto al debate sobre el estado del orden internacional y sus alianzas, uno de los dos temas principales de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Pero si para Estados Unidos es únicamente una referencia colateral en su discurso de paz por medio de la fuerza, esa que incluye el secuestro, la coerción, la amenaza y las sancione además del uso tradicional del potencial militar, para los países europeos supone volver a poner a Ucrania en el centro de la agenda política, ha sido uno de los principales objetivos. La narrativa utilizada puede reducirse a cuatro puntos básicos: insistir en la necesidad de luchar hasta que Ucrania pueda negociar en posición de fuerza, endurecer las exigencias de negociación a Rusia, dar a Kiev el armamento que necesita “para vencer” y exigir ser parte fundamental de la mesa de negociación.

El último punto es especialmente importante, ya que ha mostrado estos días una importante distancia entre la percepción europea y la realidad. Hoy se reúne por tercera ocasión la mesa que finalmente ha conseguido poner a Rusia y Ucrania en una misma sala para negociar, bajo la mediación de Steve Witkoff y Jared Kushner, cuestiones militares y, por primera vez desde el inicio de este formato, también políticas. Así lo indicaba el anuncio de la presencia de Vladimir Medinsky, que se sumaría al plantel militar y de inteligencia que había acudido en dos ocasiones a Abu Dabi, y así lo confirmó ayer Dmitry Peskov. La reunión de esta semana es, por lo tanto, especialmente importante a la hora de determinar si este proceso de negociación tiene posibilidades de prosperar.

martes, 17 de febrero de 2026

La gran lucha por el Poder: el choque del siglo XXI

El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI

Marc Vandepitte, Rebelión

Los bombardeos sobre Venezuela del 3 de enero solo pueden entenderse si se analiza el panorama general. El secuestro del presidente venezolano, el derrocamiento del gobierno sirio, los bombardeos sobre Irán, Yemen y otros países de la región, la guerra por delegación contra Rusia, la amenaza de sanciones de EEUU dirigida a los países BRICS y el revuelo en torno a Groenlandia no son hechos aislados, sino aspectos de una gran estrategia.

Vivimos en una época en la que la dominación histórica de una sola superpotencia, Estados Unidos, se está desmoronando visiblemente. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados occidentales intentan revertir esa tendencia de manera desesperada para salvar un statu quo que asegure su hegemonía, su control y las ganancias sobre la riqueza creada en otros lugares.

Este es el choque del siglo XXI, cuyo comienzo apenas hemos empezado a vislumbrar.

Un mundo en vuelco

Empecemos por la economía, donde el equilibrio de poder mundial se está desplazando rápidamente. El G7, el club de las siete naciones occidentales más ricas, cayó del 45% del PIB mundial en el año 2000 a cerca del 30% en la actualidad, mientras que el BRICS+ ya se sitúa en torno al 37%.1

Mientras tanto, el Sur Global desarrolla su propia industria y tecnología, con China como líder en vehículos eléctricos, energía solar, eólica e infraestructura digital. Esto permite que los países dejen de ser meros proveedores de materias primas y conserven una mayor parte de su propia riqueza.

lunes, 16 de febrero de 2026

Las esperanzas de paz en Ucrania, frustradas por los continuos rumores de guerra entre Kiev y la OTAN

El enfoque de la OTAN ha sido descrito como un caso de “baile sobre sangre” y una política de “guerra hasta el último ucraniano”

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

El comienzo de febrero está marcado entre los ucranianos por una renovada esperanza de paz. Estas se avivaron tras las conversaciones entre los gobiernos ruso y ucraniano en Abu Dabi, los días 4 y 5 de febrero, con la presencia de representantes del gobierno estadounidense. Surgen cada dos o tres meses, pero hasta ahora resultaron fútiles, ya que el enfrentamiento con Rusia (guerra indirecta) del imperialismo occidental no ha hecho más que intensificarse.

Otra ronda de negociaciones fallida

El anarquista de Odessa, Vyacheslav Azarov, señala que desde 2022 hubo muchas promesas alentadoras y convincentes de paz, que luego resultaron ser solo una forma del gobierno ucraniano de aliviar la presión ejercida sobre él por una población inquieta y desesperada por el fin de la guerra.

Azarov enfatiza: "Lo principal que los años de guerra enseñaron a los ucranianos es la desconfianza total en sus instituciones de gobierno y la dependencia de sí mismos, lo que significa, a su vez, priorizar la supervivencia diaria sobre cualquier plan a largo plazo.

Si, de repente, se anunciara una paz inesperada, los ucranianos seguirían cargando sus teléfonos y baterías portátiles por cualquier medio disponible, abasteciéndose de pan y, por costumbre, evitarían los cruces donde los reclutadores militares podrían esperar para abalanzarse sobre ellos y subirlos a minibuses para un triste viaje a un centro de reclutamiento militar".

sábado, 14 de febrero de 2026

¿Por qué los líderes occidentales no pueden aceptar que han fracasado en Ucrania?

Las guerras las ganan las economías, no los ejércitos escribe Ian Proud

Ian Proud, Strategic Culture

Desde que comenzó la guerra, voces en los medios alternativos han dicho que Ucrania no puede ganar una guerra contra Rusia. De hecho, John Mearsheimer viene diciendo esto desde 2014.

Cuatro años después del inicio de esta devastadora guerra, esas voces se sienten al mismo tiempo reivindicadas e inauditas. Ucrania está perdiendo, pero los líderes occidentales en Europa parecen empeñados en continuar la lucha.

Nada es más ilustrativo de esto que el ridículo comentario de Kaja Kallas’ del 10 de febrero de que Rusia debería aceptar condiciones previas para poner fin a la guerra, que incluían futuras restricciones al tamaño del ejército ruso.

Comentarios como éste sugieren que figuras occidentales como Kallas todavía creen en la perspectiva de una victoria estratégica contra Rusia, de modo que Rusia tendría que conformarse con la paz como parte derrotada. O lo niegan y/o mienten a sus ciudadanos. Yo diría que es una mezcla del segundo y el tercero.

Cuando digo perder, no me refiero a perder en el estrecho sentido militar. Las ganancias territoriales de Rusia durante el período invernal han sido lentas y marginales. De hecho, los comentaristas occidentales a menudo señalan esto como una señal de que, dada su ventaja de tamaño, Rusia en realidad está perdiendo la guerra, porque si realmente fuera poderosa, habría derrotado a Ucrania hace mucho tiempo.

Y a primera vista, podría ser fácil entender por qué algunos ciudadanos europeos aceptan esta línea, sobre todo porque son bombardeados con ella constantemente por los principales medios de comunicación occidentales.

domingo, 8 de febrero de 2026

Terrorismo y sabotaje: Kiev ahora no tiene esperanza

La guerra en Ucrania se caracteriza por un profundo desequilibrio de recursos, armamento y potencial industrial. Se ha convertido en una picadora de carne tan feroz que incluso los propios ucranianos ya no creen en su liderazgo. El intento desesperado de alterar la situación con el asesinato del general Alexeyev es una medida arriesgada que desafía todo sentido común y equilibrio.

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Hasta el final

Cualquiera que pensara que Volodymyr Zelensky y su camarilla criminal se mantendrían firmes frente a los intentos de reconciliación entre Rusia y los Estados Unidos de América estaba profundamente equivocado.

En Kiev ya no tienen esperanzas y saben exactamente qué hacer cuando todo está perdido: buscar lo imposible, descarrilar cualquier solución diplomática, destruir lo que queda y, si es posible, agravar la situación. No importa si esto significa ver a Ucrania incendiada o si significa sacrificar a más jóvenes arrancados de su futuro para morir en las trincheras de la guerra más triste del siglo: para Zelensky, la única solución es dañar a Rusia y no se detendrá.

En la mañana del 6 de febrero de 2026, el teniente general Vladimir Alexeyev, primer subdirector del GRU, recibió varios disparos en la espalda en su residencia. Después de una cirugía de emergencia, ahora se encuentra en estado crítico. El atacante huyó.

La intención es muy clara: el gobierno de Kiev no quiere la paz bajo ninguna circunstancia. Una vez más, con otra manifestación más, no quieren la paz. Prefieren ver morir a los soldados y sufrir al pueblo. Prefieren ser recordados como saboteadores de la única oportunidad de paz, más que como contribuyentes a esa paz. Los medios occidentales niegan y seguirán negando esta verdad, pero no cambia: el gobierno ucraniano no quiere la paz.

sábado, 7 de febrero de 2026

El laboratorio bélico de Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Martín Lutero dijo una vez: «Un pedo feliz nunca sale de un culo miserable». No nos sirve de nada andar constantemente con la cabeza gacha y quejarnos de lo terrible que es la situación con los enemigos de la democracia. No, depende de nosotros, de la pasión con la que defendamos esta democracia”, afirmó el domingo el ministro de Defensa de Alemania Boris Pistorius, que a pesar del cambio de liderazgo en el Gobierno mantuvo su cartera tras la derrota electoral de Olaf Scholz y la llegada al poder de Friedrich Merz. Mucho más favorable a aumentar el gasto militar y a liderar el esfuerzo de movilización de recursos militares para la guerra de Ucrania, Pistorius destacó más en el Gobierno del socialdemócrata Scholz, que aún mantenía cierto reparo a abrazar el régimen de guerra a causa de sus muchos años de militancia pacifista, que en el de Merz, en el que su postura beligerante es la única postura. Considerado débil, ya que su primer instinto fue enviar a Ucrania material de protección para los soldados en lugar de munición, Scholz dio paso a un hombre mucho más duro y que se ha propuesto que Alemania lidere, no solo el suministro de armas a Ucrania, sino el esfuerzo de rearme a nivel europeo.

En la Europa del rearme, la guerra implica tanto el aumento de la producción del material bélico del pasado como el diseño y fabricación de aquellos elementos que han modificado la forma de luchar. La contraofensiva terrestre de 2023 dejó claros los límites de los modos en los que los países europeos creían que aún se libraba la guerra. Mucho antes de que la operación ofensiva se pusiera en marcha, Ucrania cantó victoria con el anuncio de Alemania de la aprobación del envío de los deseados tanques Leopard, considerados los mejores de Occidente y, por supuesto, muy superiores a cualquier modelo que Rusia pudiera enviar al frente. Scholz, que durante meses había intentado impedir el momento en el que tanques alemanes se dirigieran al este para luchar contra las tropas rusas, fue sometido a una campaña política y mediática internacional hasta que finalmente accedió al deseo ucraniano que, sin embargo, nunca se hizo realidad del todo. Los tanques alemanes, británicos y blindados estadounidenses no pudieron, como esperaban, romper el frente de Zaporozhie y aproximarse a Crimea para obligar a Rusia a negociar una paz en condiciones de capitulación. La guerra ha evolucionado notablemente desde ese momento, pero las innovaciones existentes hacían ya de este un conflicto moderno que implica un cambio a la hora de planificar la defensa de la paz y el peligro de la lucha.

El ocaso de la Unión Europea

La estabilidad europea no se rompió cuando los soldados rusos entraron en Ucrania: la había roto EEUU con la complicidad de la UE extendiendo la OTAN hasta las fronteras rusas

Higinio Polo, La Haine

La moneda falsa lanzada por la Unión Europea afirmando que la estabilidad en el continente se rompió cuando el ejército ruso entró en Ucrania en 2022 sigue siendo utilizada por Bruselas, por Rutte y Ursula von der Leyen. Esa supuesta estabilidad perdida es una argucia más de la propaganda atlantista y de los organismos occidentales más belicistas porque oculta que desde la desaparición de la Unión Soviética, la Unión Europea ha colaborado con entusiasmo en los últimos treinta años en la expansión militar de la OTAN hasta las mismas fronteras rusas. Desde finales de la última década del siglo XX, ese avance paulatino del dispositivo militar de la OTAN era algo que no podía verse más que con preocupación en Moscú: porque ha sido ese plan de Washington y Bruselas la causa de la ruptura de la estabilidad europea.

Ese agresivo despliegue de la OTAN culminó con el apoyo financiero, diplomático y logístico al golpe de Estado del Maidán en la Ucrania de 2014, gestado por EEUU y acompañado con un ardor enloquecido por Varsovia, Berlín y los pequeños bálticos. Después, se añadió el incumplimiento por el régimen golpista de Kiev de los acuerdos de Minsk, firmados en 2014 y 2015, que fueron suscritos también por Merkel, la canciller alemana, y Hollande, entonces presidente francés, y por el abandono posterior del «cuarteto de Normandía». Merkel confesó años después (y Hollande lo confirmó) que el único objetivo de la firma de los acuerdos de Minsk fue para ganar tiempo y rearmar a la Ucrania surgida del Maidán: no les preocupaba la evidencia de un régimen ucraniano de extrema derecha con ministros nazis. Y todavía más, en diciembre de 2021, la Unión Europea aceptó con complacencia la negativa de EEUU a negociar garantías de seguridad con Rusia, que había presentado dos proyectos de tratados, uno con EEUU y otro con la OTAN.

jueves, 5 de febrero de 2026

El largo invierno de la diplomacia


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“El invierno es muy largo, pero llegará la primavera. Tened fuerza. Gloria a Ucrania”, proclamó ayer el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, desde la tribuna de la Rada ucraniana en su visita a Kiev. El mensaje es el mismo que el lanzado por Keith Kellogg antes de dejar su puesto como enviado de Trump para Ucrania. “SI Ucrania supera el invierno, tendrá ventaja en la guerra”, afirmó el general, recuperando una falsa esperanza que Zelensky ya había utilizado en 2022. El subtexto de ambas declaraciones es el mismo, el sufrimiento de la población ucraniana es menos importante que los objetivos geopolíticos, por lo que el país debe mantenerse firme y seguir por el camino marcado, una idea que comparten con el presidente ucraniano, dispuesto a aumentar los precios de la factura de la luz para la población que ni siquiera tiene suministro.

Ucrania atraviesa lo más duro del invierno y lo hace nuevamente con ataques contra las infraestructuras energéticas. Más de una treintena de misiles y centenares de drones rusos bombardearon, rompiendo una tregua que Moscú niega que estuviera en vigor, varias centrales ucranianas. “Después del ataque ruso de hoy, el trabajo de nuestro equipo negociador se ajustará en consecuencia”, afirmó Volodymyr Zelensky en referencia a las conversaciones de Abu Dabi, una reunión que debía celebrarse el fin de semana y que marcaba el periodo de tregua parcial. En realidad, pocos son los cambios que Ucrania pueda hacer, ya que su postura ha quedado perfectamente clara: las cuestiones de seguridad, reconstrucción y prosperidad se tratarán en un acuerdo Kiev-Washington que ya está pactado, mientras que el aspecto territorial ha de resolverse sin concesiones. Recientemente, el presidente ucraniano insistió en que Ucrania no reconocerá ni de iure ni de facto ninguna pérdida territorial. La única forma para no reconocer siquiera de facto esas pérdidas es que no haya mención a los territorios en el documento que Ucrania firme, lo que da a entender que Kiev busca un doble acuerdo Estados Unidos-Ucrania y Estados Unidos-Rusia que detalle el marco de resolución, pero que no haya ninguna firma ucraniana en un documento que admita que las partes bajo control ruso seguirán siendo territorio de facto ruso.

sábado, 31 de enero de 2026

Energía, economía y Fondo Monetario en Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Territorios, seguridad o alto el fuego son los términos más repetidos estos días por los medios que informan sobre el desarrollo de las negociaciones Rusia-Ucrania. La situación ucraniana sigue siendo dramática y miles de personas tienen que refugiarse en los “puntos calientes” instalados en algunas ciudades para paliar el terrible frío que sufre la parte de la población que ha quedado sin calefacción a causa de los incesantes ataques rusos con drones y misiles. Para paliar esa situación y dar tiempo a la negociación, Donald Trump anunció ayer que había solicitado a Vladimir Putin que Rusia cese en los ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas durante una semana. Según Volodymyr Zelensky, ese alto el fuego parcial comenzó anoche. La semana de tregua energética que Donald Trump afirma que ha conseguido arrancar a Vladimir Putin solo puede mitigar ligeramente el sufrimiento de la población, ya que difícilmente puede dar tiempo a realizar las reparaciones masivas que se requieren. A la destrucción de las infraestructuras energéticas hay que añadir los daños que estos días ha sufrido el puerto de Odessa, una de las principales arterias logísticas del país, con lo que se acumula una parálisis de la economía que mina aún más las dificultades de Ucrania para sostener sus ingresos y poder seguir financiando la guerra.

Como forma más sencilla de proyectar sus problemas sobre su enemigo, Kiev insiste repetidamente en que la economía rusa comienza a estancarse y pone en esa deriva de reducción del elevado crecimiento de los primeros años de la guerra su principal esperanza. El lento descenso económico ruso es también la base sobre la que The Wall Street Journal argumenta el escenario más favorable a Ucrania de los tres que plantea para 2026: todo sigue igual, cansancio de Ucrania y cansancio de Rusia. Curiosamente, pese a las evidentes dificultades, la situación económica no es el motivo por el que el medio señala como posibilidad el agotamiento de Ucrania. En su caso, la causa por la que ese medio occidental considera posible un colapso militar de Ucrania es la dificultad de movilización para cubrir las bajas causadas en el frente. La voluntad occidental de no preguntarse en ningún momento cuáles son las bajas reales de Ucrania evita el alarmismo y permite seguir insistiendo, como hace esta semana un estudio al que da voz The New York Times y que solo se centra en el caso ruso, en que las bajas de Moscú duplican a las de Kiev.

martes, 27 de enero de 2026

Ucrania: Operación BlackRock


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Hemos hablado con el equipo estadounidense sobre la vía económica, en concreto, la reconstrucción. Quiero agradecer al secretario Bessent, a Jared Kushner y a Larry Fink, de BlackRock, por su enfoque constructivo. Un principio importante que todos compartimos es que, para que la reconstrucción sea de alta calidad y el crecimiento económico tras esta guerra sea real, las garantías de seguridad genuinas deben ser la base. Cuando hay seguridad, todo lo demás es posible”, afirmó Volodymyyr Zelensky en su videomensaje diario a la nación el 10 de diciembre. Si a ello se le añade un comentario realizado la última semana de 2025 en una entrevista concedida a Fox News, en la que el presidente ucraniano afirmaba que Rusia podía olvidarse de su “oferta” de apoyar la reconstrucción de Ucrania vendiéndole “energía barata”, se puede obtener la lógica de gran parte del planteamiento de Kiev para la recuperación económica del país en caso de alto el fuego.

Las palabras de Zelensky indican la prioridad de lograr un acuerdo con Estados Unidos para obtener garantías de seguridad de Washington. Pese a las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio teniendo en cuenta que hace apenas unos días amenazaba la integridad territorial de uno de sus aliados, Ucrania no concibe el compromiso de seguridad que espera de sus aliados sin la participación directa de Estados Unidos. Ese acuerdo, y no uno con Rusia, es la base sobre la que Kiev quiere construir su futuro como país integrado política y militarmente –sea de facto o de iure con la adhesión a la OTAN- en la familia europea. Ayer, el presidente ucraniano afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos y Ucrania está listo “al 100%”, a la espera únicamente de que Washington elija una fecha y un lugar para su firma. La pataleta de Zelensky, con su anuncio de ignorar el Foro de Davos debido a que no iba a producirse la ratificación de ningún acuerdo, indica que Ucrania espera una gran ceremonia con la que presentar a su población un tratado con el que argumentar que el futuro del país está garantizado y marcar un antes y un después en la historia política, económica y militar de Ucrania. La completa ausencia de prisa por parte de Estados Unidos en la firma de estos acuerdos, tanto las garantías de seguridad como el plan de prosperidad, indica que, al contrario que Ucrania, que espera esos acuerdos como prerrequisito para llegar a un acuerdo con Rusia, para Washington la parte central es lograr un entendimiento con Moscú para resolver la cuestión militar y posteriormente ratificar sus acuerdos de económicos y de seguridad con Bankova y el Kremlin.

sábado, 24 de enero de 2026

Desastre en servicios públicos en Ucrania mientras se juega el destino del país

Ucrania enfrenta una crisis humanitaria y de infraestructura cada vez más profunda a medida que los cortes de energía en todo el país, las temperaturas gélidas y el colapso económico exponen los costos crecientes de una estrategia de guerra impulsada por las prioridades occidentales y sostenida a expensas de los ucranianos comunes.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

En la segunda quincena de enero de 2026, las ciudades más grandes de Ucrania —Kiev, Odesa, Dnipropetrovsk, Járkov— y otras sufrieron apagones totales. En algunas, no hubo electricidad, calefacción ni agua corriente durante más de una semana. Todas las ciudades se calentaban con modernos sistemas de calefacción central, que databan de la época de la Ucrania soviética y la Unión Soviética. Con el frío (-20 °C) que se prolongó durante casi dos semanas en todo el país, las tuberías de calefacción y de alcantarillado reventaron, incluso en el edificio del Ministerio de Energía en Kiev.

Entre 100 mil y 150 mil habitantes de Kiev cuyas tuberías han reventado se quedarán sin calefacción este invierno, informa Oleg Popenko, presidente de la Unión Ucraniana de Consumidores de Servicios Públicos, según informa el 16 de enero en Telegram el servicio de noticias online Strana.ua.

Los residentes de Kiev se calientan en sus apartamentos con velas, bombonas de gas y estufas de gasolina. En Kiev, Járkov y Odesa, los supermercados donde se podía comprar comida están cerrando. Donde las tiendas siguen abiertas, los precios de los alimentos se disparan. La gente bloquea las carreteras, exigiendo electricidad durante al menos unas horas al día. Sin embargo, la situación general parece ser nada menos que un colapso del sistema eléctrico en las ciudades y regiones afectadas.

Una de las razones de los colapsos, como se detalla en informes previos de este autor a Al Mayadeen English, es el robo a gran escala que se ha producido durante años de fondos de ayuda occidental destinados a mantener las fuentes de energía. Estos fondos estaban destinados a construir estructuras de protección alrededor de las instalaciones de producción y transmisión de energía.

viernes, 23 de enero de 2026

Mordiendo la mano que le da de comer


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Resuelta, al menos de momento, la cuestión de Groenlandia gracias a una negociación entre Donald Trump y Mark Rutte –es la OTAN la que negocia y no el país afectado ni, por supuesto, el territorio en cuestión-, que ofreció a Washington aún más control en la isla ártica, ayer fue el día en el que el presidente de Estados Unidos presentó su plan para Oriente Medio y el Consejo de Paz con el que aspira a suplantar a las Naciones Unidas. Pese a que el mandato de ese grupo de personas seleccionadas por Donald Trump para crear una franja de Gaza al servicio de sus intereses, la Carta fundacional de esa “organización internacional” no menciona el territorio en ningún momento, posiblemente porque su ambición no es de implantación regional, sino global. La idea de un Consejo de Paz presidido por Donald Trump aparece en el plan de 28 puntos negociado por Steve Witkoff y Kiril Dmitriev y en el de 20 puntos propuesto por Zelensky como base de la resolución de la guerra rusoucraniana, que ayer recuperó parte del protagonismo perdido.

En su discurso de presentación del Consejo de Paz, en el que insistió nuevamente en la falsedad de haber resuelto 8 guerras –entre las que incluye la guerra Israel-Irán, que Estados Unidos y su proxy regional causaron-, Donald Trump anunció estar a punto de lograr la novena resolución, signo de un nuevo empuje diplomático en las negociaciones con Kiev y Moscú. Como Steve Witkoff, que insiste en que la negociación se reduce a un único problema “salvable”, el presidente de Estados Unidos mostró su optimismo a la hora de lograr la resolución de la guerra que “iba a ser la más sencilla”. Sin embargo, en su encuentro de ayer con Zelensky, que como se anunció el día anterior viajó finalmente a Davos al haber conseguido el compromiso de una imagen con Trump, no se produjo ninguna firma. Ni las garantías de seguridad ni el llamado Plan de Prosperidad están aún listos para la firma de los dos presidentes, signo de que ni siquiera la negociación bilateral Estados Unidos-Ucrania está tan cerca de estar lista como se había dado a entender. Menos aún se sabe de la otra parte de la negociación, lo respectivo a las conversaciones Estados Unidos-Rusia, que se produjeron a altas horas de la noche tras la llegada a Moscú del enviado de Trump para Rusia Steve Witkoff y Jared Kushner –el yerno y confidente del presidente, sin ningún puesto oficial- para reunirse a lo largo del día con Vladimir Putin. A juzgar por las palabras de Yuri Ushakov, que insistió en que no habrá «paz duradera» si no se resuelve la cuestión territorial, sigue sin haber entendimiento en esta cuestión clave.

Las mentiras descubiertas de la CIA sobre Ucrania y Rusia… ¿intencionadas o simplemente un trolling de Sy Hersh?


Larry C. Johnson, The Unz Review

El último Substack de Sy Hersh es un desastre porque está plagado de afirmaciones falsas y propaganda. Conozco a Sy desde hace 45 años y lo considero un gran amigo. Su último artículo es una abominación y, en mi opinión, representa una mancha en su legado. Me siento como si estuviera viendo una leyenda del baloncesto que aún intenta jugar, pero ya no puede correr ni tirar. Siguiendo con la metáfora del baloncesto, este último artículo de Sy es un tiro al aire desde la línea de tiros libres... Ni siquiera toca el aro.

El artículo se titula «LA LARGA GUERRA DE PUTIN» y constituye una crítica involuntaria a la competencia analítica de la comunidad de inteligencia estadounidense. El párrafo inicial marca el tono del artículo:
La desesperación y la ira crecen en algunos sectores de la comunidad de inteligencia estadounidense ante la negativa de Vladimir Putin a considerar el fin de la guerra con Ucrania. El presidente ruso enfrenta devastadores problemas económicos en su país e ignora a su inquieto alto mando militar, ¿en busca de qué?
¿Desesperación e ira ? ¡Qué demonios! ¿Por qué tanta desesperación? ¿Acaso esto significa admitir que los aviones de la CIA para derrotar a Rusia están en ruinas? ¿Está la CIA, o algún otro componente de la comunidad de inteligencia, terriblemente frustrado porque Vladimir Putin no quiere actuar como un mono bailarín de organillero? Lo mismo ocurre con la parte de la ira.

Pero es la última frase la que sorprende, porque el funcionario (o los funcionarios) que habla con Trump aparentemente cree sinceramente que Rusia enfrenta problemas económicos devastadores y que Putin, quien ha realizado al menos tres visitas al frente en los últimos dos meses, ignora al Estado Mayor ruso. ¡Tonterías!

Aquí está la siguiente gran mentira en este artículo:

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