El objetivo general del plan es, sin duda, acorralar a Rusia y apartarla de sus principios fundamentales, como su insistencia en eliminar las causas profundas del conflicto, y no solo sus síntomas
Akastair Crooke, La Haine
Ahora ya tenemos los detalles del llamado "plan de paz" de 28 puntos que el parlamentario ucraniano Goncharenko ha facilitado afirmando que se trata de una traducción del original.
El texto --escrito como un supuesto tratado legal-- le parecerá a cualquier lector experimentado una obra amateur, que depende, en varias partes, de "discusiones posteriores" y de "expectativas".
Es decir, mucho queda ambiguo, vago y sin definir con claridad. Un plan así, por supuesto, sería inaceptable para Moscú (aunque quizá no lo rechace de plano, sino diplomáticamente). Aun así, el plan ha provocado indignación y rechazo en Europa. The Economist (reflejando la postura oficial) califica el documento como « una terrible propuesta ruso-estadounidense... que satisface muchas de las exigencias maximalistas [de Rusia] y añade algunas más».
Los europeos y Gran Bretaña quieren la capitulación de Rusia, lisa y llanamente.
Lo que Moscú deja claro aquí es que Kirill Dmitriev --el interlocutor de Steve Witkoff en la redacción del documento-- no representa al presidente Putin ni a Rusia. Carece de mandato oficial alguno.
El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, declara lacónicamente: "No existen consultas formales entre Rusia y EEUU sobre la solución del conflicto en Ucrania; pero sí existen contactos". Maria Zakharova declaró que "el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso no ha recibido ninguna información oficial de EEUU sobre los supuestos 'acuerdos' sobre Ucrania que los medios de comunicación están difundiendo con entusiasmo".



















