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viernes, 28 de noviembre de 2025

La operación de engaño de EEUU contra los principios de Rusia acerca de las "causas fundamentales"

El objetivo general del plan es, sin duda, acorralar a Rusia y apartarla de sus principios fundamentales, como su insistencia en eliminar las causas profundas del conflicto, y no solo sus síntomas

Akastair Crooke, La Haine

Ahora ya tenemos los detalles del llamado "plan de paz" de 28 puntos que el parlamentario ucraniano Goncharenko ha facilitado afirmando que se trata de una traducción del original.

El texto --escrito como un supuesto tratado legal-- le parecerá a cualquier lector experimentado una obra amateur, que depende, en varias partes, de "discusiones posteriores" y de "expectativas".

Es decir, mucho queda ambiguo, vago y sin definir con claridad. Un plan así, por supuesto, sería inaceptable para Moscú (aunque quizá no lo rechace de plano, sino diplomáticamente). Aun así, el plan ha provocado indignación y rechazo en Europa. The Economist (reflejando la postura oficial) califica el documento como « una terrible propuesta ruso-estadounidense... que satisface muchas de las exigencias maximalistas [de Rusia] y añade algunas más».

Los europeos y Gran Bretaña quieren la capitulación de Rusia, lisa y llanamente.

Lo que Moscú deja claro aquí es que Kirill Dmitriev --el interlocutor de Steve Witkoff en la redacción del documento-- no representa al presidente Putin ni a Rusia. Carece de mandato oficial alguno.

El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, declara lacónicamente: "No existen consultas formales entre Rusia y EEUU sobre la solución del conflicto en Ucrania; pero sí existen contactos". Maria Zakharova declaró que "el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso no ha recibido ninguna información oficial de EEUU sobre los supuestos 'acuerdos' sobre Ucrania que los medios de comunicación están difundiendo con entusiasmo".

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Acuerdo ¿de paz?


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Rusia sigue mirando en la distancia cómo los acontecimientos se desarrollan según el esquema seguido hace unos meses: se presenta un borrador de acuerdo por parte de un sector de la administración estadounidense, los países europeos reaccionan rápidamente volviendo a introducir aspectos que hacen imposible un acuerdo, Ucrania sigue los pasos necesarios para compaginar no aceptar puntos que considera inviables mientras confía en que la intervención de sus aliados hará innecesario dar un no rotundo a Estados Unidos, una facción diferente de la Casa Blanca inicia negociaciones y el resultado parece creado en un laboratorio para asegurar que no pueda haber acuerdo con Rusia.

El proceso actua es el primero en el que existe un documento completo sobre el que negociar y, a la vista de los cambios que se han introducido en Ginebra, reescribir completamente. Esa es la diferencia fundamental entre el proceso actual y los anteriores que irremediablemente llevaron al silencio diplomático, paso del tiempo, acumulación de destrucción y muerte a ambos lados del frente y pérdida de territorios por parte de Ucrania. Ayer se publicaba una imagen de soldados rusos transitando tranquilamente por el centro de Krasnoarmeisk (Pokrovsk), mientras Ucrania continúa alegando haber “limpiado” el centro de la ciudad de soldados rusos, prueba suficiente para exdiplomáticos y ahora lobistas como Michael McFaul que escribía el lunes que “la afirmación del equipo de Trump y sus partidarios sobre un colapso inminente de Ucrania en el campo de batalla no está respaldada por los datos”. Esos datos eran la falsa afirmación ucraniana sobre Pokrovsk. En realidad, no son ni los partidarios de Trump ni Rusia quienes hablan de colapso. Sin embargo, estos últimos días, sí lo han hecho personas tan poco sospechosas de rusofilia como Serhiy Sternenko, exlíder del Praviy Sektor en Odessa y ahora activista militar y militarista, o Maksym Zhoryn, comandante adjunto de la Tercera Brigada de Asalto de Andriy Biletsky, que como el resto del liderazgo de Azov, no se ha mostrado contrario a las negociaciones y advierte de la pésima situación en el frente. La voluntad de continuar luchando contra Rusia hasta el último ucraniano y a costa de todos y cada uno de los pueblos de Donbass aumenta proporcionalmente a la distancia desde la que se observa la guerra.

martes, 25 de noviembre de 2025

Una tormenta de corrupción se extiende por Kiev

Los escándalos de corrupción que involucran al círculo íntimo de Volodymyr Zelensky eclipsan incluso los impactantes reveses militares que se producen en el frente de batalla en Ucrania

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

Desde hace casi un año, se libra en Ucrania una guerra no declarada entre la Oficina del Presidente de Volodymyr Zelenski (que controla los servicios especiales de la policía ucraniana) y las voces anticorrupción agrupadas en torno a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP). Estas instituciones anticorrupción, aún incipientes y con un poder apenas simbólico, se crearon en 2015 y apenas han logrado reducir los delitos que se supone deben investigar.

Las embajadas de Estados Unidos y los países de la Unión Europea impulsaron la creación de estas dos instituciones "anticorrupción" con el fin de proyectar una imagen de aplicación de la ley en un país gobernado por una élite política y económica corrupta. Desde 2015, se han impuesto escasas sanciones a los funcionarios corruptos, incluso cuando se han reunido pruebas suficientes para iniciar procesos judiciales o tomar medidas más drásticas.

Como norma en Ucrania, una investigación de corrupción suele concluir con la captura in fraganti del funcionario corrupto, quien llega a un acuerdo con los investigadores para pagar una parte de sus ingresos ilegales en forma de multas o donaciones a funcionarios. De esta manera, los funcionarios corruptos expuestos simplemente continúan con sus prácticas, pero ahora en colaboración con instituciones financiadas por Occidente que poseen información comprometedora sobre ellos. Paradójicamente, las embajadas occidentales se interesan rápidamente en trabajar con estos individuos, ya que ahora están bajo vigilancia y un control más estricto.

El Teatro del Absurdo en 28 puntos

Los chihuahuas de la guerra seguirán ladrando mientras que la SMO seguirá avanzando

Pepe Escobar, Strategic Culture

El ‘plan de paz’ de 28 puntos del director del circo para Ucrania puede verse como una foca mascota chapoteando en un estanque para divertir al público. Y a continuación, pasamos a otra atracción.

Sin embargo, si se toma en serio —y eso requiere no una pizca, sino un barril de sal—, es como un gemelo del ‘plan’ del director del circo para Gaza, esta vez con el objetivo de arrebatar una lamentable «victoria» de las fauces del Imperio del Caos, de facto derrotado estratégicamente.

Veamos las reacciones. Aquí encontrarán el análisis de Larry Johnson, con el que estoy de acuerdo, pero sobre todo el vídeo de la impresionante entrevista de dos horas que mantuvimos a mediados de semana en Moscú con la estelar Maria Zakharova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores más elocuente del planeta.

Lo que la Sra. Zakharova nos dijo esencialmente es que a mediados de semana no había ninguna reacción rusa porque Moscú no había recibido nada concreto: Cuando tengamos información oficial, cuando la recibamos a través de un canal pertinente, naturalmente, siempre estaremos abiertos a trabajar.

Lo mismo se aplicaba al Kremlin. El portavoz presidencial Dmitry Peskov: "No, no hemos recibido nada oficialmente. Vemos algunas novedades. Pero oficialmente, no hemos recibido nada. Y no ha habido ningún debate sustantivo sobre estos temas".

La primera respuesta real y concisa del presidente Putin fue sorprendentemente gráfica: vestido de camuflaje, visitando un centro de mando y subrayando que la estructura de Kiev ya no puede describirse como un ‘liderazgo político’, sino que es simplemente «una organización criminal».

domingo, 23 de noviembre de 2025

Los aliados europeos al rescate


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Olvidado, de momento, el escándalo de corrupción que acechaba su Gobierno y que por un momento puso en duda la capacidad de Zelensky de mantener en su puesto a su mano derecha, Andriy Ermak, el presidente ucraniano lucha contrarreloj para no tener que elegir entre “la dignidad y un aliado clave”. Según afirmaba ayer Financial Times, la reunión celebrada en Kiev con presencia de representantes europeos, ucranianos y Dan Driscoll, secretario del Ejército de Estados Unidos -y encargado de entregar a Zelensky el borrador del plan de Trump- fue complicada y una de las fuentes del medio la califica de “nauseabunda”. Estados Unidos parece estar poniendo en práctica aquella máxima de Victoria Nuland –fuck the EU– y no quiere adaptar en exceso su propuesta a las necesidades de sus aliados continentales, a los que el plan exige, entre otras cosas, 100.000 millones de dólares para financiar la reconstrucción de Ucrania, actividad económica de la que, según el documento, Estados Unidos obtendría el 50% de los beneficios.

Según Financial Times, “Driscoll llegó tarde y salpicó sus comentarios con palabrotas. «Tenemos que acabar con esta mierda», dijo. «Las Fuerzas Armadas de EEUU aman a Ucrania y la apoyan, pero la sincera valoración del ejército estadounidense es que Ucrania se encuentra en una situación muy delicada y que ahora es el mejor momento para la paz», continuó Driscoll. Sobre esa base y tras anunciar que “no vamos a negociar detalles”, según The Guardian, Driscoll informó a los embajadores de los países de la OTAN que “ningún acuerdo es perfecto, pero hay que llegar a él cuanto antes», les dijo, según una persona que estuvo presente”. “Fue una pesadilla de reunión. Volvió a ser el argumento de «no tienes cartas»”, insiste el artículo citando a una persona asistente en la reunión. El trumpismo ha vuelto al pasado mes de febrero para recuperar el argumento que provocó la primera gran movilización de los países europeos para impedir el deterioro de la relación entre Estados Unidos y Ucrania.

viernes, 21 de noviembre de 2025

La fórmula geoestratégica rusa de la Victoria


Evgueni Vertlib, Katehon

En el mundo actual se han perdido los puntos de referencia, se ha difuminado la memoria histórica y se ha socavado la relación entre el individuo y el Estado. El progreso ha degenerado en retroceso: las tecnologías someten a la personalidad a la lógica de las máquinas, convirtiendo al individuo en un instrumento, y la difusión de prácticas democráticas sin fundamento espiritual da lugar a un nuevo totalitarismo, precisamente aquello contra lo que advertía Dostoievski en La leyenda del Gran Inquisidor.

En la tectónica de los cataclismos, el pensamiento ruso propone una estrategia diferente: la creación de una síntesis del potencial espiritual, cultural y militar como base del Estado y del pueblo. La medida interna, la continuidad histórica y el núcleo moral se convierten en el centro de la organización de la sociedad, la personalidad y el poder. Solo la preservación del núcleo espiritual y cultural garantiza la auténtica integridad nacional, cuya pérdida amenazaría la existencia misma del Estado como civilización, su imperio inmanente del espíritu. «Y hacia la vida de los primeros salvajes volará el sueño de los descendientes…», profetizó acertadamente Velimir Jlébnikov.

jueves, 20 de noviembre de 2025

«Nueva» propuesta de Witkoff


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Frente al Gernika de Picasso, Volodymyr Zelensky culminó en Madrid una gira en la que puede presumir de haber obtenido, al menos sobre el papel, importantes resultados. El problema para Ucrania es que los acuerdos que se presentan en grandes eventos rodeados de banderas y de cazabombarderos de atrezzo que buscan mostrar músculo militar y unidad europea son solo la teoría. Comentando el compromiso de adquirir 100 cazas franceses apenas unas horas después de anunciar la compra de 150 aeronaves suecas y el contrato de compra de gas natural licuado transferido por Grecia, el historiador británico Owen Matthews criticaba ayer el pensamiento mágico del presidente ucraniano y su alejamiento de la realidad, algo que, en realidad, se produce, al menos en el ámbito militar, desde mediados de 2023. Fue entonces cuando se puso de manifiesto de forma inequívoca que los objetivos militares que planteaba Ucrania –la derrota completa de la Federación Rusa, a la que se impondría un tratado final en el que no tendría ni voz ni voto, sino solo la capacidad de firmar su capitulación- eran inviables. El paso del tiempo añade a esa falta de realismo la presión de la situación económica. “Kiev no tiene ni de lejos el dinero suficiente para cubrir el agujero presupuestario de 60.000 millones de dólares, y mucho menos para comprar aviones por valor de miles de millones. Ucrania, según sus propias declaraciones, se quedará sin dinero en febrero a menos que la UE acepte concederle un préstamo de 140.000 millones de euros garantizado con activos rusos depositados principalmente en el repositorio bancario internacional Euroclear de Bélgica. Pero no hay ninguna esperanza de que pueda devolver ese préstamo a menos que el Kremlin se vea obligado de alguna manera a pagar reparaciones de guerra, una posibilidad muy remota”, escribe Matthews.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Ciudades estratégicas en manos de las fuerzas rusas en Donbass

Las defensas de Ucrania colapsaron en ciudades clave del Donbas, ahora rodeadas por las fuerzas rusas, mientras, kiev lo niega. A medida que caen las fortalezas estratégicas, el liderazgo de Ucrania continúa con el sacrificio de las tropas por mantener la imagen mediática en lugar de por la supervivencia

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

El comienzo del último mes de otoño para Ucrania está marcado ahora por la caída de varias "ciudades fortaleza" en la región del Donbas. Hoy, las repúblicas de la región, Donetsk y Lugansk, se consideran constituyentes de la Federación Rusa.

Varias ciudades de importancia estratégica en la República de Donetsk están ahora rodeadas por el ejército ruso, convirtiéndose en "sumideros" que engullen unidades desesperadas de las Fuerzas Armadas de Ucrania

Las unidades ucranianas están atrincheradas y no pueden escapar, o son enviadas a misiones temerarias e insensatas que buscan aliviar las condiciones de asedio en las que ahora viven y sobreviven. Dos urbes clave en la República de Donetsk están rodeadas. Todas fueron renombradas durante los últimos diez años como parte de la campaña de "descomunización" de Ucrania que busca desarticular y destruir el legado y la historia de la Ucrania soviética y la Unión Soviética (URSS) en general: Pokrovsk, que volverá a su nombre soviético "Krasnoarmeysk" (en honor al Ejército Rojo Soviético del pasado), y Mirnohrad (anteriormente "Dimitrov", en honor al comunista búlgaro Georgi Dimitrov (1882-1949)). Una tercera ciudad rodeada es Kupyansk, en el óblast (provincia) de Járkov

Cada una de estas ciudades estaba poblada por decenas de miles de residentes antes de la guerra actual que comenzó en febrero de 2022. Y esta, a su vez, no es más que la última etapa de la guerra civil iniciada por Kiev desde febrero de 2014, la cual tuvo como objetivo aquellas regiones de Ucrania que se opusieron con mayor vigor al cambio de régimen que tuvo lugar desde entonces.

martes, 18 de noviembre de 2025

El cerco se estrecha alrededor de Zelensky


Nahia Sanzo, Slavyangrad

El domingo, en su primera parada de la enésima gira europea de propaganda y recaudación, Volodymyr Zelensky anunció un acuerdo de cooperación de energía con Grecia. Con todo un sistema de transporte de gas que atraviesa su territorio y del que durante décadas ha obtenido energía a precios reducidos, Ucrania decidió antes incluso de la invasión rusa deshacerse de la “dependencia” rusa y busca ahora nuevos proveedores, entre ellos Grecia, que ni siquiera es productor. Ayer, en su visita a Francia, donde también fue recibido con honores, Zelensky y Emmanuel Macron anunciaron un acuerdo “histórico” de venta de 100 cazas de producción francesa Rafale para modernizar la aviación ucraniana y que Kiev espera que corra a cargo de las arcas francesas. De su tercera parada en España, el presidente ucraniano espera, como escribió el domingo, “una visita fructífera” centrada en el suministro de misiles de largo alcance y defensa aérea. Todo indica que Zelensky solicitará a España la adquisición de ese material como primera participación española en el mecanismo de compra de material estadounidense para Ucrania a costa de los presupuestos nacionales. Sin duda, la visita al Museo Reina Sofía para visitar el Gernika de Picasso será utilizada como ejemplo para justificar la continuación de la vía militar como única salida posible al conflicto mientras sea necesario.

El tour del presidente ucraniano, preparado de antemano, coincide con un momento en el que Volodymyr Zelensky necesita mostrar a su población que sigue teniendo el apoyo del principal electorado, las clases políticas y económicas de los países occidentales. Los problemas de Zelensky no se limitan al deterioro de la situación en el frente, ni a las acusaciones estadounidenses de autoritarismo contra su mano derecha, Andriy Ermak, ni a las encuestas que dejan claro que sus perspectivas electorales más allá de la guerra no son excesivamente halagüeñas, sino que se extienden a las crecientes acusaciones de corrupción contra su entorno cercano. En el pasado, Zelensky ya había perdido a un ministro que formaba parte de su círculo, Oleksiy Reznikov, titular de defensa, que cayó a causa de una trama de sobrecostes en el suministro de alimentación a las tropas. En guerra, cualquier trama vinculada al flujo de armamento, financiación o logística militar es sensible, especialmente cuando la capacidad del país de seguir luchando y de sostener el Estado depende de mantener el apoyo de los aliados y proveedores extranjeros. Esa subordinación a quienes han de aportar los fondos y los medios para continuar la batalla implica que habrá que dar explicaciones en cada momento en el que aparezcan las dudas.

viernes, 14 de noviembre de 2025

El juego de matar


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La gamifiación de la guerra, no es una novedad ni como concepto ni su uso en el conflicto ucraniano. El pasado julio, en un artículo que hacía referencia a ello, The Economist explicaba que el término fue acuñado en la primera década de este siglo y que “se ha utilizado en muchos campos, desde la atención sanitaria y los programas de fidelización de clientes hasta la educación y la productividad en el lugar de trabajo”. La lógica de la gamificación es que “los participantes puntúan; suelen aparecer tablas de clasificación, barras de progreso, niveles e insignias. En algunos casos, los puntos pueden traducirse en recompensas que van más allá de la satisfacción de «ganar»”. Su aplicación a la guerra es más sencilla a medida que el acto de matar puede hacerse a distancia, en ocasiones desde la seguridad de la lejanía, utilizando un botón que apretar después de haber apuntado por medio de una pantalla, quizá incluso desde un edificio de oficinas o un sótano situado en cualquier lugar del frente o de la retaguardia.

La apariencia de un videojuego no es el único aspecto que facilita la gamificación de la guerra de drones, sino también el hecho de que, al contrario que la guerra cuerpo a cuerpo de la infantería, tiende a quedar registrada y es más sencilla de cuantificar. Además del peligro extremo que padecen, atrapadas en las zonas de muerte en las que se han convertido frentes como el de Donbass, saturados de drones capaces de detectar prácticamente cualquier movimiento, quienes allí luchan no pueden permitirse el lujo de grabar y contabilizar todos sus éxitos, impactos o derribos. Con ayuda de las herramientas tecnológicas que han hecho de la guerra un juego que se puede librar a distancia, operadores de drones sí disponen de la posibilidad de realizar un seguimiento mucho más exhaustivo.

martes, 11 de noviembre de 2025

Ucrania: Herramientas para la lucha política interna y burocrática

Hace una semana la CIA desclasificó un documento sobre la visita de Joe Biden a Kiev en diciembre de 2015, un viaje en el que, según el documento publicado, las autoridades ucranianas mostraron su sorpresa y su disgusto por el escaso valor político de las intervenciones del entonces vicepresidente. Biden, según esas fuentes, Biden se mostraba más interesado en sus negocios privados en Ucrania que en mostrar el apoyo esperado al Gobierno de Poroshenko.

Nahia Sanzo, Slavyangrad

Mientras los países europeos buscan la forma de utilizar los activos rusos retenidos en la Unión Europea para financiar la continuación de la guerra, al otro lado del Atlántico se ha plantedo otro problema. Estados Unidos ha dejado claro que no va a volver a emplear más dinero para mantener la guerra, por lo que espera que sean los países europeos quienes eleven la apuesta y se hagan cargo de una guerra que, recuerdan, se produce en su continente. Esta argumentación olvida que, como país más importante de la OTAN, circunstancia que Donald Trump ha señalado como una de las causas de la guerra, también Washington tiene una responsabilidad. Sin embargo, la actual coyuntura, con una UE completamente subordinada a Estados Unidos en su intento de mantener cierta relevancia internacional, permite a la Casa Blanca dar órdenes en la distancia y pasar de ser el principal espónsor de las Fuerzas Armadas de Ucrania a principal beneficiario de la venta de armas a los países europeos para su envío a Kiev. Como muestran las palabras del embajador de Estados Unidos en la OTAN, Washington espera que sus aliados europeos de la OTAN aumenten su inversión en ese papel de financiadores de la guerra que Donald Trump les ha adjudicado.

“Creo que Europa debe hacer más. Desde la OTAN, les instamos a diario a que hagan dos cosas. Primero, deben brindar más apoyo a Ucrania. Esta es una guerra europea, y los europeos deben pagarla. En segundo lugar, necesitan invertir más y con mayor rapidez en su propia defensa y seguridad. Les estamos ayudando en este sentido, pero tienen problemas sistémicos que deben abordarse, en particular los relacionados con la industria de la defensa y el aumento de la producción. Actualmente no están a la altura de las circunstancias, y deberían hacerlo. Esto es crucial para toda la organización”, afirmó el embajador Whitaker en una aparición en Fox News. El mensaje de Estados Unidos es claro: los países europeos deben gastar más dinero en armas para Ucrania y aumentar el gasto militar para su propia seguridad. Es evidente que Washington es consciente de que cualquier aumento de la inversión militar implica la adquisición de armas estadounidenses, un importante beneficio para el complejo militar industrial estadounidense.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Una oportunidad «histórica»: la «ganga» de invertir en muerte


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“«La historia enseña que las guerras comienzan cuando los gobiernos creen que el precio de la agresión es barato», argumentó el presidente Ronald Reagan en 1984. Supervisó un enorme aumento del presupuesto de defensa de Estados Unidos que la Unión Soviética solo podía contrarrestar destrozando su economía. A finales de la década, el «imperio del mal» se estaba derrumbando”. Así, citando a un presidente que apoyó cada uno de los regímenes de extrema derecha en Centroamérica para utilizarlos en su guerra sucia contra el sandinismo nicaragüense, sembrando la zona de escuadrones de la muerte y permitiendo -y participando en- el tráfico de drogas para financiar la parte de Contra del escándalo Irán-Contra, es como The Economist comienza uno de sus muchos artículos de este mes dedicados a la propagada bélica y a exigir una mayor implicación de los países europeos en términos económicos. La lucha conta el imperio del mal -de todos los regímenes de la historia, fue la que liberó Auschwitz al que Estados Unidos otorgó ese calificativo- lo justificaba todo, incluso la participación en masacres como la de El Mozote, donde 553 de los casi mil asesinados eran menores de edad, y tras la que un joven Elliot Abrams, entonces subsecretario de Estado de Derechos Humanos, trató de culpar a las guerrillas, no a la Contra financiada, armada y asesorada por Washington.

martes, 4 de noviembre de 2025

Un plan de doce puntos para la guerra


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Poco a poco, van saliendo a la luz las versiones de ambos bandos sobre qué ocurrió para que Donald Trump pasara de anunciar una cumbre con Vladimir Putin en Budapest y mostrarse felizmente optimista sobre las posibilidades de conseguir un final rápido a la guerra de Ucrania a la imposición contra Rusia de las sanciones más duras a su disposición. La versión rusa siempre ha sido clara y no se ha movido desde agosto: Moscú y Washington llegaron a “un entendimiento” en Alaska, pero los países europeos han trabajado para destruirlo. Con esta postura, el Kremlin se adhiere a la tendencia prácticamente universal de alabar a Donald Trump y achacar cualquier error a otros actores. Nada de ello explica, sin embargo, que el cambio de parecer del presidente de Estados Unidos se haya producido, en esta ocasión, sin ninguna intervención previa de los países europeos, que, al contrario que en agosto, cuando criticaron abiertamente la reunión de Alaska, se limitaron a exaltar los deseos de paz de la Casa Blanca.

La postura rusa pretende mantener abierto el diálogo con Estados Unidos, fundamentalmente porque, incluso en el peor momento de la relación Trump-Putin, el contexto va a ser más favorable que con una Unión Europea cuya política exterior está en proceso de asimilarse totalmente a la de los países bálticos o Polonia. Esta necesidad obliga a Moscú a continuar pretendiendo -o apelando a la fe para seguir creyendo- que Donald Trump es una figura positiva y dialogante en la búsqueda de la paz y a moderar sus críticas por actos como la imposición de sanciones al petróleo ruso, órdenes a los clientes del sector energético ruso de abandonarlo para adquirir energía estadounidense e ignorar que Estados Unidos contribuye a los ataques contra las infraestructuras críticas en territorio ruso y no ha cerrado completamente la puerta a enviar Tomahawks a Ucrania. Esta semana, el Pentágono ha dado la aprobación a su exportación, un paso que solo es simbólico, ya que la orden ha de llegar al presidente, pero que quiere dejar claro que la amenaza sigue sobre la mesa, a disposición de la estrategia de incentivos y amenazas que el trumpismo está aplicando en su hasta ahora fallido intento de lograr la paz entre Rusia y Ucrania.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Los halcones a ambos lados del Atlántico acorralan a Trump

Incapaz de superar la idea de una mera congelación del conflicto, Trump acabó adoptando las posiciones antirrusas de los europeos y de los elementos más intransigentes de su administración.

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia han empeorado considerablemente. Tras la conversación telefónica del 20 de octubre entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, el primero recomendó a la Casa Blanca que cancelara la reunión prevista entre los presidentes de ambos países en Budapest.

A continuación, el Departamento del Tesoro anunció duras sanciones contra las dos principales compañías petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, “tras la falta de un compromiso serio por parte de Rusia con un proceso de paz que ponga fin a la guerra en Ucrania”.

Dos días después, el 22 de octubre, el Wall Street Journal reveló que la administración Trump había eliminado las restricciones al uso por parte de Ucrania de misiles de largo alcance suministrados por los aliados europeos (que utilizan componentes y datos de localización procedentes de Estados Unidos).

Trump calificó la revelación como “noticia falsa”, pero el hecho de que la posibilidad de autorizar los ataques haya pasado del Pentágono al general Alexus Grynkewich, comandante (de origen bielorruso) de las fuerzas estadounidenses en Europa, y que los datos de localización sean proporcionados por los estadounidenses, deja pocas dudas sobre la veracidad de la noticia.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Operaciones especiales


Nahia Sanzo, Slavyangrad

El viernes causó cierta sorpresa el hecho de que en la reunión pública que escenificó Volodymyr Zelensky con la inteligencia ucraniana estuviera presente Vasyl Malyuk, director del SBU, pero no Kirilo Budanov, director del GUR, la inteligencia militar ucraniana. La ausencia de Budanov era aún más notoria teniendo en cuenta que una de las operaciones de las que ambas inteligencias se jactaron durante la reunión fue conjunta y supuestamente exitosa. La inteligencia ucraniana alegó, sin aportar ningún tipo de prueba, haber destruido un misil ruso Oreshnik. El evento fue utilizado para contrarrestar las malas noticias que llegaban de Pokrovsk y Kupyansk, dos ciudades importantes para Ucrania y donde sus tropas viven una situación que se ha deteriorado notablemente esta última semana. Como suele ocurrir, en momentos adversos, Kiev trata de contraprogramar con buenas noticias, sean reales o imaginarias, e insiste en que todo se encuentra bajo control, no hay riesgo de cerco ni se va a dar órdenes de retirada de las tropas. El evidente nerviosismo del lenguaje corporal de Zelensky traicionaba el discurso de normalidad y triunfalismo que quería transmitir el Gobierno ucraniano.

Por la noche, con la confirmación por parte de varias cuentas de seguimiento de la guerra y periodistas occidentales como Oliver Carroll, corresponsal de The Economist, se explicaba la ausencia de Budanov en la reunión de Kiev. “Se rumorea que la inteligencia militar ucraniana está llevando a cabo una audaz contraofensiva cerca de Pokrovsk para reabrir importantes líneas logísticas. Algunos vídeos que me han compartido muestran, supuestamente, un lanzamiento de suministros desde helicópteros en zonas que Rusia afirma controlar”, escribió Carroll, que añadía una explicación necesaria. “No he podido verificar los vídeos de forma independiente”, insistía. Con un poco más de triunfalismo, cuentas de propaganda como Visegrad 24 explicaban que “cerca de Pokrovsk, las fuerzas especiales y la aviación de la inteligencia militar ucraniana han lanzado una compleja operación aerotransportada. Fuentes de las Fuerzas de Defensa confirmaron a los medios ucranianos que unidades de asalto de inteligencia han entrado en zonas de la ciudad que los generales rusos habían declarado previamente capturadas”. La realidad de la batalla urbana, especialmente en un contexto de amplio uso de drones, peligro mortal para todas las tropas de uno y otro bando tanto en el frente como en una franja cada vez más amplia de territorios cercanos a la línea de contacto, es de ausencia de un frente real y una batalla caótica hasta expulsar a las tropas enemigas, ya sean las ucranianas para capturar la ciudad o las rusas

sábado, 1 de noviembre de 2025

Zelensky asegura que "Todo está bajo control"


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Se está librando una seria batalla por Pokrovsk y a los rusos se les ha encomendado tomarla, porque no pudieron tomar Sumi, no pudieron tomar Kupyansk”, declaró ayer Volodymyr Zelensky en su reunión con el director del SBU. El presidente ucraniano trató de calmar la situación pese a que tanto su discurso como su lenguaje corporal mostraban un nerviosismo perfectamente justificado teniendo en cuenta el estado en el que actualmente se encuentra el frente. “Putin dice que quiere visitar Pokrovsk”, se burló Zelensky, que, sugiriendo sutilmente que podría ser atacado ahí, animó a su homólogo ruso a acercarse a la ciudad “porque sabemos cómo va a terminar eso”.

Aunque los pasos que están dando los países europeos en relación a la búsqueda de una hoja de ruta que imponer a Rusia en una futura negociación merecen un análisis más profundo, cualquiera de los escenarios que se están manejando actualmente admite que el más favorable a Ucrania supondría mantener el territorio del que dispone actualmente. Es más, uno de los puntos del aparente plan de doce puntos en el que trabajan las capitales europeas busca que Ucrania tenga algo que decir en la gobernanza de los “territorios temporalmente ocupados”, esos que Kiev no va a admitir haber perdido, pero que incluso Bruselas es consciente de que no puede recuperar. En ese contexto político y militar, el contraataque mediático ucraniano es exagerar tanto sus éxitos como los fracasos rusos sin importar la distancia que exista entre el discurso y lo que ocurre en la línea del frente, especialmente en Pokrovsk-Mirnograd, donde siguen constatándose avances rusos que admiten incluso los sectores más radicales del nacionalismo ucraniano.

martes, 28 de octubre de 2025

Ucrania: El sucio negocio de la adquisición de armas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Durante meses antes de febrero de 2022, las autoridades y la prensa estadounidense daban por hecho que la diplomacia coercitiva de la Federación Rusa en las fronteras de Ucrania -la acumulación de equipamiento y tropas en paralelo a las exigencias políticas que el Kremlin planteaba en busca de un acuerdo de seguridad europea- era, en realidad, el anticipo de la invasión de Ucrania que finalmente se produjo y que por aquel entonces solo negaban Moscú y Kiev. Los motivos de Rusia eran evidentes, nadie va a admitir abiertamente que prepara una invasión, mientras que los del Gobierno ucraniano pasaban por, como admitió posteriormente Zelensky, evitar una fuga de población y capitales que hiciera colapsar la economía. A riesgo de que la población se viera utilizada como escudo humano -Ucrania llegó a admitir que un factor fue también que las ciudades vacías son más fáciles de capturar-, Kiev prefirió negar lo que afirma que sabía y prepararse al margen de su población para la invasión rusa. Cuando finalmente se produjo la intervención militar rusa, Ucrania se centró en defender su capital a costa de abandonar cualquier intento serio de resistirse en los territorios del sur. Y solo en Donetsk, las fortificaciones de los ocho años de guerra en Donbass impidieron el avance ruso. La capacidad de Ucrania de resistir al primer ataque ruso se debió fundamentalmente a la concentración de sus esfuerzos, mejores tropas y armamento en la región de Kiev y en los graves errores de la Federación Rusa, que sobreestimó sus capacidades y subestimó la intención del ejército ucraniano, bregado en ocho años de guerra de trincheras y de trabajo ideológico de odio a todo lo ruso, de luchar hasta el final.

domingo, 26 de octubre de 2025

El futuro orden mundial gira en torno a la guerra indirecta en Ucrania

El avance gradual de Rusia en la región de Donbás parece estar formando un cerco operativo alrededor de la última gran línea defensiva de Ucrania, su “cinturón fortificado”, un acontecimiento que podría decidir no solo el destino de la guerra muy pronto, sino también la configuración del nuevo orden mundial

Brian Berletic, New Eastern Outlook

En las últimas semanas, las fuerzas rusas han ido rodeando cada vez más las ciudades de Pokrovsk, en el centro de Donetsk, mientras se acercan a Lyman y Siversk, más al norte.

Si se observan los diversos proyectos de cartografía en directo que siguen el conflicto en curso en Ucrania, parece estar surgiendo una pinza incipiente en lo que algunos analistas creen que podría ser un cerco a gran escala de lo que queda del “cinturón de fortalezas” de Ucrania en la región de Donbás.

Compuesto por una serie de centros urbanos densamente defendidos desde Kostiantynovka y extendiéndose hacia el norte, hacia Kramatorsk y Slovyansk, más cerca de Lyman, el cinturón fortificado restante de Ucrania probablemente cuenta con miles, quizás decenas de miles de soldados ucranianos.

Su cerco por parte de las fuerzas rusas supondría una derrota catastrófica para Ucrania y sus patrocinadores estadounidenses y significaría el logro de un importante objetivo ruso en el marco de su actual Operación Militar Especial (OME): la captura total de la región de Donbás.

viernes, 24 de octubre de 2025

Misiles y sanciones


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Una llamada telefónica entre Sergey Lavrov y Marco Rubio, en la que el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa únicamente reafirmó lo que el Kremlin lleva tres años y medio insistiendo, que la guerra no puede cerrarse en falso sino que ha de tratar sus causas fundamentales -especialmente la cuestión de la OTAN y la estructura de seguridad europea-, ha sido suficiente para volver a aparcar la diplomacia y volver a la fase de amenazas de este ciclo sin fin que condena a la guerra a escaladas periódicas acompañadas de elevación de la tensión mediática. El último episodio se ha desarrollado exactamente como los anteriores: apertura a la diplomacia auspiciada por la versión de Witkoff de lo que Rusia quiere y está dispuesta a ceder en una negociación, declaraciones triunfalistas sobre la voluntad de Putin y Zelensky de acabar esta guerra cuyo final debió haber sido sencillo, conversaciones según la versión de Rubio y paralización del diálogo, que cuando tenga que reanudarse, se hará nuevamente partiendo de cero. Este interminable ciclo ha dado como resultado la prolongación de la guerra mientras se hablaba de buscar una salida diplomática y, sobre todo, ha dejado abierto el terreno a una escalada progresiva en cada momento en el que el péndulo que oscila entre diplomacia y amenazas apuntaba a las amenazas.

Aparcado de momento el encuentro que Trump y Putin iban a celebrar en Budapest, para cuya cancelación ni siquiera ha sido necesaria la intervención de los y las escuderas de Zelensky, la coyuntura no solo ha dejado de lado la diplomacia, sino que se encamina a un empeoramiento notable. Disfrazando de deslealtad de Vladimir Putin su incompetencia a la hora de dirigir unas negociaciones en las que no dispone de la hegemonía y en las que no puede imponer su posición de forma inequívoca, rápida e incondicional como está acostumbrado, Donald Trump ha optado por la estrategia del cuanto peor, mejor para obligar a Rusia a ceder a sus exigencias.

jueves, 23 de octubre de 2025

Nord Stream: Caso Cerrado


Nahia Sanzo, Slavyangrad

El viernes pasado, un tribunal de Polonia dio el paso más esperado, negar la extradición a Alemania de Volodymyr Zhuravlev, que llegó al tribunal esposado y salió libre. Días antes, Italia había actuado de la misma forma en la vista de extradición de Serhiy Kuznetsov. Este paso es la continuación lógica del progresivo cierre de las investigaciones que habían iniciado países como Suecia, Dinamarca o Países Bajos para determinar qué ocurrió el 26 de septiembre de 2022 en las profundidades del mar Báltico. Aquel día, tres de las cuatro tuberías del Nord Stream 1 y 2, propiedad tanto de Rusia como de Alemania, sufrieron explosiones que dejaron inutilizable el sistema, cuya reparación sería multimillonaria. Descartada rápidamente la opción de una explosión accidental, todos los ojos occidentales miraron a Moscú y medios como Bloomberg publicaron artículos de opinión que directamente acusaban a Rusia de haber atentado contra el gasoducto con el objetivo de atraer a la OTAN a la guerra. Al sinsentido de asumir que Moscú había saboteado unas infraestructuras críticas de las que era copropietaria se sumaba la idea de forzar el choque entre grandes potencias que explícitamente intenta evitar.

“Es crucial ahora investigar los incidentes, obtener total claridad sobre los hechos y el por qué”, escribió aquel día Úrsula von der Leyen, que añadió que “cualquier interrupción deliberada de la infraestructura energética europea activa es inaceptable y conducirá a la respuesta más fuerte posible”. Desde el primer día, cuando se conocieron los hechos, la tendencia política y mediática ha sido apuntar a un enemigo y dar a entender que era Moscú quien más se beneficiaba del ataque. De ahí que pudiera ser calificado de “nada más que un acto terrorista planificado por Rusia y un acto de agresión hacia la Unión Europea” por oficiales ucranianos como Mijailo Podolyak, que precisaba que Rusia “busca desestabilizar la situación económica en Europa y causar pánico antes del invierno”. La mejor respuesta al ataque ruso era aumentar la asistencia militar a Kiev, especialmente con tanques alemanes. En la misma línea se mostraba Polonia, cuyo ministro de Asuntos Exteriores afirmaba que “hoy nos enfrentamos a un acto de sabotaje. No conocemos todos los detalles de lo que ha pasado, pero vemos claramente que es un acto de sabotaje vinculado a la siguiente fase de escalada de la situación en Ucrania”. “Por desgracia, nuestro socio del este persigue constantemente un curso político agresivo”, añadía su viceministro, “si es capaz de un curso agresivo militar en Ucrania, entonces es evidente que no se pueden descartar provocaciones en Europa occidental”. La Unión Europea tenía claro que el culpable era un enemigo, mientras que Polonia y Ucrania no dudaban en señalar a Moscú.

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