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domingo, 8 de febrero de 2026

Terrorismo y sabotaje: Kiev ahora no tiene esperanza

La guerra en Ucrania se caracteriza por un profundo desequilibrio de recursos, armamento y potencial industrial. Se ha convertido en una picadora de carne tan feroz que incluso los propios ucranianos ya no creen en su liderazgo. El intento desesperado de alterar la situación con el asesinato del general Alexeyev es una medida arriesgada que desafía todo sentido común y equilibrio.

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Hasta el final

Cualquiera que pensara que Volodymyr Zelensky y su camarilla criminal se mantendrían firmes frente a los intentos de reconciliación entre Rusia y los Estados Unidos de América estaba profundamente equivocado.

En Kiev ya no tienen esperanzas y saben exactamente qué hacer cuando todo está perdido: buscar lo imposible, descarrilar cualquier solución diplomática, destruir lo que queda y, si es posible, agravar la situación. No importa si esto significa ver a Ucrania incendiada o si significa sacrificar a más jóvenes arrancados de su futuro para morir en las trincheras de la guerra más triste del siglo: para Zelensky, la única solución es dañar a Rusia y no se detendrá.

En la mañana del 6 de febrero de 2026, el teniente general Vladimir Alexeyev, primer subdirector del GRU, recibió varios disparos en la espalda en su residencia. Después de una cirugía de emergencia, ahora se encuentra en estado crítico. El atacante huyó.

La intención es muy clara: el gobierno de Kiev no quiere la paz bajo ninguna circunstancia. Una vez más, con otra manifestación más, no quieren la paz. Prefieren ver morir a los soldados y sufrir al pueblo. Prefieren ser recordados como saboteadores de la única oportunidad de paz, más que como contribuyentes a esa paz. Los medios occidentales niegan y seguirán negando esta verdad, pero no cambia: el gobierno ucraniano no quiere la paz.

sábado, 7 de febrero de 2026

El laboratorio bélico de Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Martín Lutero dijo una vez: «Un pedo feliz nunca sale de un culo miserable». No nos sirve de nada andar constantemente con la cabeza gacha y quejarnos de lo terrible que es la situación con los enemigos de la democracia. No, depende de nosotros, de la pasión con la que defendamos esta democracia”, afirmó el domingo el ministro de Defensa de Alemania Boris Pistorius, que a pesar del cambio de liderazgo en el Gobierno mantuvo su cartera tras la derrota electoral de Olaf Scholz y la llegada al poder de Friedrich Merz. Mucho más favorable a aumentar el gasto militar y a liderar el esfuerzo de movilización de recursos militares para la guerra de Ucrania, Pistorius destacó más en el Gobierno del socialdemócrata Scholz, que aún mantenía cierto reparo a abrazar el régimen de guerra a causa de sus muchos años de militancia pacifista, que en el de Merz, en el que su postura beligerante es la única postura. Considerado débil, ya que su primer instinto fue enviar a Ucrania material de protección para los soldados en lugar de munición, Scholz dio paso a un hombre mucho más duro y que se ha propuesto que Alemania lidere, no solo el suministro de armas a Ucrania, sino el esfuerzo de rearme a nivel europeo.

En la Europa del rearme, la guerra implica tanto el aumento de la producción del material bélico del pasado como el diseño y fabricación de aquellos elementos que han modificado la forma de luchar. La contraofensiva terrestre de 2023 dejó claros los límites de los modos en los que los países europeos creían que aún se libraba la guerra. Mucho antes de que la operación ofensiva se pusiera en marcha, Ucrania cantó victoria con el anuncio de Alemania de la aprobación del envío de los deseados tanques Leopard, considerados los mejores de Occidente y, por supuesto, muy superiores a cualquier modelo que Rusia pudiera enviar al frente. Scholz, que durante meses había intentado impedir el momento en el que tanques alemanes se dirigieran al este para luchar contra las tropas rusas, fue sometido a una campaña política y mediática internacional hasta que finalmente accedió al deseo ucraniano que, sin embargo, nunca se hizo realidad del todo. Los tanques alemanes, británicos y blindados estadounidenses no pudieron, como esperaban, romper el frente de Zaporozhie y aproximarse a Crimea para obligar a Rusia a negociar una paz en condiciones de capitulación. La guerra ha evolucionado notablemente desde ese momento, pero las innovaciones existentes hacían ya de este un conflicto moderno que implica un cambio a la hora de planificar la defensa de la paz y el peligro de la lucha.

El ocaso de la Unión Europea

La estabilidad europea no se rompió cuando los soldados rusos entraron en Ucrania: la había roto EEUU con la complicidad de la UE extendiendo la OTAN hasta las fronteras rusas

Higinio Polo, La Haine

La moneda falsa lanzada por la Unión Europea afirmando que la estabilidad en el continente se rompió cuando el ejército ruso entró en Ucrania en 2022 sigue siendo utilizada por Bruselas, por Rutte y Ursula von der Leyen. Esa supuesta estabilidad perdida es una argucia más de la propaganda atlantista y de los organismos occidentales más belicistas porque oculta que desde la desaparición de la Unión Soviética, la Unión Europea ha colaborado con entusiasmo en los últimos treinta años en la expansión militar de la OTAN hasta las mismas fronteras rusas. Desde finales de la última década del siglo XX, ese avance paulatino del dispositivo militar de la OTAN era algo que no podía verse más que con preocupación en Moscú: porque ha sido ese plan de Washington y Bruselas la causa de la ruptura de la estabilidad europea.

Ese agresivo despliegue de la OTAN culminó con el apoyo financiero, diplomático y logístico al golpe de Estado del Maidán en la Ucrania de 2014, gestado por EEUU y acompañado con un ardor enloquecido por Varsovia, Berlín y los pequeños bálticos. Después, se añadió el incumplimiento por el régimen golpista de Kiev de los acuerdos de Minsk, firmados en 2014 y 2015, que fueron suscritos también por Merkel, la canciller alemana, y Hollande, entonces presidente francés, y por el abandono posterior del «cuarteto de Normandía». Merkel confesó años después (y Hollande lo confirmó) que el único objetivo de la firma de los acuerdos de Minsk fue para ganar tiempo y rearmar a la Ucrania surgida del Maidán: no les preocupaba la evidencia de un régimen ucraniano de extrema derecha con ministros nazis. Y todavía más, en diciembre de 2021, la Unión Europea aceptó con complacencia la negativa de EEUU a negociar garantías de seguridad con Rusia, que había presentado dos proyectos de tratados, uno con EEUU y otro con la OTAN.

jueves, 5 de febrero de 2026

El largo invierno de la diplomacia


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“El invierno es muy largo, pero llegará la primavera. Tened fuerza. Gloria a Ucrania”, proclamó ayer el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, desde la tribuna de la Rada ucraniana en su visita a Kiev. El mensaje es el mismo que el lanzado por Keith Kellogg antes de dejar su puesto como enviado de Trump para Ucrania. “SI Ucrania supera el invierno, tendrá ventaja en la guerra”, afirmó el general, recuperando una falsa esperanza que Zelensky ya había utilizado en 2022. El subtexto de ambas declaraciones es el mismo, el sufrimiento de la población ucraniana es menos importante que los objetivos geopolíticos, por lo que el país debe mantenerse firme y seguir por el camino marcado, una idea que comparten con el presidente ucraniano, dispuesto a aumentar los precios de la factura de la luz para la población que ni siquiera tiene suministro.

Ucrania atraviesa lo más duro del invierno y lo hace nuevamente con ataques contra las infraestructuras energéticas. Más de una treintena de misiles y centenares de drones rusos bombardearon, rompiendo una tregua que Moscú niega que estuviera en vigor, varias centrales ucranianas. “Después del ataque ruso de hoy, el trabajo de nuestro equipo negociador se ajustará en consecuencia”, afirmó Volodymyr Zelensky en referencia a las conversaciones de Abu Dabi, una reunión que debía celebrarse el fin de semana y que marcaba el periodo de tregua parcial. En realidad, pocos son los cambios que Ucrania pueda hacer, ya que su postura ha quedado perfectamente clara: las cuestiones de seguridad, reconstrucción y prosperidad se tratarán en un acuerdo Kiev-Washington que ya está pactado, mientras que el aspecto territorial ha de resolverse sin concesiones. Recientemente, el presidente ucraniano insistió en que Ucrania no reconocerá ni de iure ni de facto ninguna pérdida territorial. La única forma para no reconocer siquiera de facto esas pérdidas es que no haya mención a los territorios en el documento que Ucrania firme, lo que da a entender que Kiev busca un doble acuerdo Estados Unidos-Ucrania y Estados Unidos-Rusia que detalle el marco de resolución, pero que no haya ninguna firma ucraniana en un documento que admita que las partes bajo control ruso seguirán siendo territorio de facto ruso.

sábado, 31 de enero de 2026

Energía, economía y Fondo Monetario en Ucrania


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Territorios, seguridad o alto el fuego son los términos más repetidos estos días por los medios que informan sobre el desarrollo de las negociaciones Rusia-Ucrania. La situación ucraniana sigue siendo dramática y miles de personas tienen que refugiarse en los “puntos calientes” instalados en algunas ciudades para paliar el terrible frío que sufre la parte de la población que ha quedado sin calefacción a causa de los incesantes ataques rusos con drones y misiles. Para paliar esa situación y dar tiempo a la negociación, Donald Trump anunció ayer que había solicitado a Vladimir Putin que Rusia cese en los ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas durante una semana. Según Volodymyr Zelensky, ese alto el fuego parcial comenzó anoche. La semana de tregua energética que Donald Trump afirma que ha conseguido arrancar a Vladimir Putin solo puede mitigar ligeramente el sufrimiento de la población, ya que difícilmente puede dar tiempo a realizar las reparaciones masivas que se requieren. A la destrucción de las infraestructuras energéticas hay que añadir los daños que estos días ha sufrido el puerto de Odessa, una de las principales arterias logísticas del país, con lo que se acumula una parálisis de la economía que mina aún más las dificultades de Ucrania para sostener sus ingresos y poder seguir financiando la guerra.

Como forma más sencilla de proyectar sus problemas sobre su enemigo, Kiev insiste repetidamente en que la economía rusa comienza a estancarse y pone en esa deriva de reducción del elevado crecimiento de los primeros años de la guerra su principal esperanza. El lento descenso económico ruso es también la base sobre la que The Wall Street Journal argumenta el escenario más favorable a Ucrania de los tres que plantea para 2026: todo sigue igual, cansancio de Ucrania y cansancio de Rusia. Curiosamente, pese a las evidentes dificultades, la situación económica no es el motivo por el que el medio señala como posibilidad el agotamiento de Ucrania. En su caso, la causa por la que ese medio occidental considera posible un colapso militar de Ucrania es la dificultad de movilización para cubrir las bajas causadas en el frente. La voluntad occidental de no preguntarse en ningún momento cuáles son las bajas reales de Ucrania evita el alarmismo y permite seguir insistiendo, como hace esta semana un estudio al que da voz The New York Times y que solo se centra en el caso ruso, en que las bajas de Moscú duplican a las de Kiev.

martes, 27 de enero de 2026

Ucrania: Operación BlackRock


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Hemos hablado con el equipo estadounidense sobre la vía económica, en concreto, la reconstrucción. Quiero agradecer al secretario Bessent, a Jared Kushner y a Larry Fink, de BlackRock, por su enfoque constructivo. Un principio importante que todos compartimos es que, para que la reconstrucción sea de alta calidad y el crecimiento económico tras esta guerra sea real, las garantías de seguridad genuinas deben ser la base. Cuando hay seguridad, todo lo demás es posible”, afirmó Volodymyyr Zelensky en su videomensaje diario a la nación el 10 de diciembre. Si a ello se le añade un comentario realizado la última semana de 2025 en una entrevista concedida a Fox News, en la que el presidente ucraniano afirmaba que Rusia podía olvidarse de su “oferta” de apoyar la reconstrucción de Ucrania vendiéndole “energía barata”, se puede obtener la lógica de gran parte del planteamiento de Kiev para la recuperación económica del país en caso de alto el fuego.

Las palabras de Zelensky indican la prioridad de lograr un acuerdo con Estados Unidos para obtener garantías de seguridad de Washington. Pese a las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio teniendo en cuenta que hace apenas unos días amenazaba la integridad territorial de uno de sus aliados, Ucrania no concibe el compromiso de seguridad que espera de sus aliados sin la participación directa de Estados Unidos. Ese acuerdo, y no uno con Rusia, es la base sobre la que Kiev quiere construir su futuro como país integrado política y militarmente –sea de facto o de iure con la adhesión a la OTAN- en la familia europea. Ayer, el presidente ucraniano afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos y Ucrania está listo “al 100%”, a la espera únicamente de que Washington elija una fecha y un lugar para su firma. La pataleta de Zelensky, con su anuncio de ignorar el Foro de Davos debido a que no iba a producirse la ratificación de ningún acuerdo, indica que Ucrania espera una gran ceremonia con la que presentar a su población un tratado con el que argumentar que el futuro del país está garantizado y marcar un antes y un después en la historia política, económica y militar de Ucrania. La completa ausencia de prisa por parte de Estados Unidos en la firma de estos acuerdos, tanto las garantías de seguridad como el plan de prosperidad, indica que, al contrario que Ucrania, que espera esos acuerdos como prerrequisito para llegar a un acuerdo con Rusia, para Washington la parte central es lograr un entendimiento con Moscú para resolver la cuestión militar y posteriormente ratificar sus acuerdos de económicos y de seguridad con Bankova y el Kremlin.

sábado, 24 de enero de 2026

Desastre en servicios públicos en Ucrania mientras se juega el destino del país

Ucrania enfrenta una crisis humanitaria y de infraestructura cada vez más profunda a medida que los cortes de energía en todo el país, las temperaturas gélidas y el colapso económico exponen los costos crecientes de una estrategia de guerra impulsada por las prioridades occidentales y sostenida a expensas de los ucranianos comunes.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

En la segunda quincena de enero de 2026, las ciudades más grandes de Ucrania —Kiev, Odesa, Dnipropetrovsk, Járkov— y otras sufrieron apagones totales. En algunas, no hubo electricidad, calefacción ni agua corriente durante más de una semana. Todas las ciudades se calentaban con modernos sistemas de calefacción central, que databan de la época de la Ucrania soviética y la Unión Soviética. Con el frío (-20 °C) que se prolongó durante casi dos semanas en todo el país, las tuberías de calefacción y de alcantarillado reventaron, incluso en el edificio del Ministerio de Energía en Kiev.

Entre 100 mil y 150 mil habitantes de Kiev cuyas tuberías han reventado se quedarán sin calefacción este invierno, informa Oleg Popenko, presidente de la Unión Ucraniana de Consumidores de Servicios Públicos, según informa el 16 de enero en Telegram el servicio de noticias online Strana.ua.

Los residentes de Kiev se calientan en sus apartamentos con velas, bombonas de gas y estufas de gasolina. En Kiev, Járkov y Odesa, los supermercados donde se podía comprar comida están cerrando. Donde las tiendas siguen abiertas, los precios de los alimentos se disparan. La gente bloquea las carreteras, exigiendo electricidad durante al menos unas horas al día. Sin embargo, la situación general parece ser nada menos que un colapso del sistema eléctrico en las ciudades y regiones afectadas.

Una de las razones de los colapsos, como se detalla en informes previos de este autor a Al Mayadeen English, es el robo a gran escala que se ha producido durante años de fondos de ayuda occidental destinados a mantener las fuentes de energía. Estos fondos estaban destinados a construir estructuras de protección alrededor de las instalaciones de producción y transmisión de energía.

viernes, 23 de enero de 2026

Mordiendo la mano que le da de comer


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Resuelta, al menos de momento, la cuestión de Groenlandia gracias a una negociación entre Donald Trump y Mark Rutte –es la OTAN la que negocia y no el país afectado ni, por supuesto, el territorio en cuestión-, que ofreció a Washington aún más control en la isla ártica, ayer fue el día en el que el presidente de Estados Unidos presentó su plan para Oriente Medio y el Consejo de Paz con el que aspira a suplantar a las Naciones Unidas. Pese a que el mandato de ese grupo de personas seleccionadas por Donald Trump para crear una franja de Gaza al servicio de sus intereses, la Carta fundacional de esa “organización internacional” no menciona el territorio en ningún momento, posiblemente porque su ambición no es de implantación regional, sino global. La idea de un Consejo de Paz presidido por Donald Trump aparece en el plan de 28 puntos negociado por Steve Witkoff y Kiril Dmitriev y en el de 20 puntos propuesto por Zelensky como base de la resolución de la guerra rusoucraniana, que ayer recuperó parte del protagonismo perdido.

En su discurso de presentación del Consejo de Paz, en el que insistió nuevamente en la falsedad de haber resuelto 8 guerras –entre las que incluye la guerra Israel-Irán, que Estados Unidos y su proxy regional causaron-, Donald Trump anunció estar a punto de lograr la novena resolución, signo de un nuevo empuje diplomático en las negociaciones con Kiev y Moscú. Como Steve Witkoff, que insiste en que la negociación se reduce a un único problema “salvable”, el presidente de Estados Unidos mostró su optimismo a la hora de lograr la resolución de la guerra que “iba a ser la más sencilla”. Sin embargo, en su encuentro de ayer con Zelensky, que como se anunció el día anterior viajó finalmente a Davos al haber conseguido el compromiso de una imagen con Trump, no se produjo ninguna firma. Ni las garantías de seguridad ni el llamado Plan de Prosperidad están aún listos para la firma de los dos presidentes, signo de que ni siquiera la negociación bilateral Estados Unidos-Ucrania está tan cerca de estar lista como se había dado a entender. Menos aún se sabe de la otra parte de la negociación, lo respectivo a las conversaciones Estados Unidos-Rusia, que se produjeron a altas horas de la noche tras la llegada a Moscú del enviado de Trump para Rusia Steve Witkoff y Jared Kushner –el yerno y confidente del presidente, sin ningún puesto oficial- para reunirse a lo largo del día con Vladimir Putin. A juzgar por las palabras de Yuri Ushakov, que insistió en que no habrá «paz duradera» si no se resuelve la cuestión territorial, sigue sin haber entendimiento en esta cuestión clave.

Las mentiras descubiertas de la CIA sobre Ucrania y Rusia… ¿intencionadas o simplemente un trolling de Sy Hersh?


Larry C. Johnson, The Unz Review

El último Substack de Sy Hersh es un desastre porque está plagado de afirmaciones falsas y propaganda. Conozco a Sy desde hace 45 años y lo considero un gran amigo. Su último artículo es una abominación y, en mi opinión, representa una mancha en su legado. Me siento como si estuviera viendo una leyenda del baloncesto que aún intenta jugar, pero ya no puede correr ni tirar. Siguiendo con la metáfora del baloncesto, este último artículo de Sy es un tiro al aire desde la línea de tiros libres... Ni siquiera toca el aro.

El artículo se titula «LA LARGA GUERRA DE PUTIN» y constituye una crítica involuntaria a la competencia analítica de la comunidad de inteligencia estadounidense. El párrafo inicial marca el tono del artículo:
La desesperación y la ira crecen en algunos sectores de la comunidad de inteligencia estadounidense ante la negativa de Vladimir Putin a considerar el fin de la guerra con Ucrania. El presidente ruso enfrenta devastadores problemas económicos en su país e ignora a su inquieto alto mando militar, ¿en busca de qué?
¿Desesperación e ira ? ¡Qué demonios! ¿Por qué tanta desesperación? ¿Acaso esto significa admitir que los aviones de la CIA para derrotar a Rusia están en ruinas? ¿Está la CIA, o algún otro componente de la comunidad de inteligencia, terriblemente frustrado porque Vladimir Putin no quiere actuar como un mono bailarín de organillero? Lo mismo ocurre con la parte de la ira.

Pero es la última frase la que sorprende, porque el funcionario (o los funcionarios) que habla con Trump aparentemente cree sinceramente que Rusia enfrenta problemas económicos devastadores y que Putin, quien ha realizado al menos tres visitas al frente en los últimos dos meses, ignora al Estado Mayor ruso. ¡Tonterías!

Aquí está la siguiente gran mentira en este artículo:

lunes, 19 de enero de 2026

Ucrania se defiende con dinero que Europa no tiene

El fin de la guerra en Ucrania podría tener consecuencias económicas y políticas igualmente devastadoras para Europa.

Ian Proud, Strategic Culture

La triste verdad es que el fin de la guerra en Ucrania podría tener consecuencias económicas y políticas tan devastadoras para Europa como su continuación.

Ucrania ya enfrenta un déficit de financiación de 63 000 millones de dólares estadounidenses en 2026, y me sorprendería que esta cifra no aumentara si la guerra continúa. El enorme derroche fiscal de Ucrania se debe a dos factores.
  • El enorme coste de mantener un ejército permanente de casi un millón de personas;
  • El enorme gasto que supone importar armas desde Occidente para luchar en la guerra.
La compra de armas no es una fuente de inversión productiva, ya que se queman en el fragor de la batalla. Lo mismo, por supuesto, aplica a Rusia. Ambos países experimentaron una reducción del crecimiento económico en 2025, con Ucrania en un 2,1% y el 1,5%. Y los expertos occidentales señalarían esto como evidencia de que la economía ucraniana está mejorando.

Pero lo cierto es lo contrario. La economía de Rusia es aproximadamente doce veces mayor que la de Ucrania nominalmente y poco más de diez veces mayor si se considera el PIB según la paridad de poder adquisitivo.

Esto se puede ver en las cifras del gasto de defensa.

Rusia gastó una cifra récord de 143 000 millones de dólares en defensa en 2025, en comparación con los aproximadamente 60 000 millones de dólares de Ucrania, es decir, unas 2,3 veces más. Sin embargo, el gasto ruso en defensa representó tan solo el 6,3 % de su PIB, mientras que el de Ucrania fue del 31,7 %. Por lo tanto, un gasto masivo en defensa es un asunto mucho menos crucial para Rusia en términos de su situación económica.

Petróleo y pugna geopolítica


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La publicación de la Estrategia de Seguridad de Estados Unidos, el superficial análisis que se ha hecho de su planteamiento, la invocación de la Doctrina Monroe para justificar el dominio estadounidense sobre toda América y el enfrentamiento con los aliados europeos por Groenlandia han provocado una oleada de artículos que argumentan que, en su repliegue continental Donald Trump pretende crear un mundo repartido entre grandes potencias. En ese supuesto retorno al mundo de ayer antes de 1914, cuando los imperios se enfrentaron entre ellos en la enésima reconfiguración de las relaciones de poder entre centros y periferias, el planeta quedaría dividido en esferas de influencia. Como ha quedado constatado en los innumerables titulares en los que la única crítica a la agresión contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores es que da vía libre a Vladimir Putin y Xi Jinping en sus respectivas regiones, el temor europeo es que el aislacionismo de Trump deje Asia-Pacífico en manos de China y Europa en las de la Federación Rusa.

Aunque el repliegue continental como base de la proyección del poder estadounidense es real y se manifiesta de forma explícita en la Estrategia de Seguridad Nacional, esta nueva situación no implica aislacionismo sino una nueva forma de un intervencionismo que ha bombardeado siete países en el último año y que pretende utilizar América -todo el continente, incluida Groenlandia- como la profundidad estratégica desde la que defenderse de peligros inexistentes y atacar para mantener su hegemonía. Las amenazas de Donald Trump a los aliados europeos y sus últimas palabras contra Zelensky han reafirmado la sensación de Bruselas, París, Berlín o Londres de que Donald Trump busca un acercamiento a Rusia y China que les reste todo su poder blando y los aparte de cualquier posibilidad de estar cerca de la toma de decisiones a nivel geopolítico.

jueves, 15 de enero de 2026

El régimen ucraniano muestra cómo es el servilismo ante el imperialismo occidental

Ucrania se convirtió, en la práctica, en un modelo de laboratorio para que las potencias occidentales prueben escenarios de supervivencia y preservación del sistema imperialista.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

El 1 de enero, Ucrania entró en lo que amenaza con ser otro año de guerra inútil y autodestructiva. El régimen gobernante no electo de Kiev cuenta con unas fuerzas armadas muy debilitadas, un sistema energético inoperante que ya no es capaz de abastecer de forma fiable la guerra indirecta de Occidente contra Rusia, y advertencias de que la continua ayuda militar y financiera podría haber llegado a su límite.

Muchos ucranianos han entrado en el nuevo año en la oscuridad, con la red eléctrica gravemente dañada debido a su uso como arma de guerra. Las imágenes de las celebraciones de Año Nuevo en Moscú, en las antiguas provincias ucranianas de Donetsk y Lugansk (región del Donbas) y en Crimea contrastan marcadamente con las calles desiertas de las ciudades ucranianas, donde a menudo no hay nadie para limpiar la nieve que cae ni para retirar la basura acumulada.

En Ucrania están prohibidas las celebraciones multitudinarias y los fuegos artificiales, y se aplican toques de queda nocturnos. Visitar los supermercados locales ahora es una actividad mayoritariamente femenina, ya que la aparición de hombres civiles en las calles atrae a los agentes del servicio militar obligatorio y sus violentos métodos para detener a presuntos evasores. Se sabe incluso que los reclutadores secuestran a personas que buscan ayuda en hospitales locales. De hecho, no existen aplazamientos ni razones legales para evitar el servicio obligatorio en el frente… aparte de la práctica, tan arraigada y común en Ucrania, de pagar sobornos.

miércoles, 14 de enero de 2026

¿Qué hacer con 90.000 millones de euros?


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Frenético en sus ritmos y con todo tipo de frentes abiertos –la agresión contra Venezuela, las amenazas a Cuba, el anuncio de Trump de que “la ayuda está de camino” para alentar las protestas en Irán, la continuación de los ataques en la guerra rusoucraniana y las dudas europeas sobre qué hacer para evitar un enfrentamiento político interno dentro del bloque de la OTAN por Groenlandia-, los países europeos intentan seguir el curso de los acontecimientos tratando de darse la mayor importancia posible. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos los ha degradado a teatro secundario de las relaciones internacionales y ni siquiera la blanda respuesta de las capitales europeas –callando, publicando comunicados insulsos de condenas que no lo eran o simplemente calificando la cuestión de “muy compleja”- ha conseguido sorprender positivamente a Donald Trump. Tras celebrar lo que considera un éxito rotundo y definitivo, el presidente de Estados Unidos ha puesto su mirada en Groenlandia sin pararse a pensar en el potencial conflicto que ello supone con sus teóricos socios europeos, con los que se ha comprometido a gestionar las garantías de seguridad que colectivamente pretenden ofrecer a Ucrania en caso de alto el fuego.

Incapaces de responder a ninguno de los grandes conflictos internacionales aportando ideas, vías de resolución o medidas constructivas, los países europeos se han aferrado a las cuestiones que les son más cómodas, defender las protestas en Irán y amenazar a Teherán con más sanciones y continuar aprovechándose de la coyuntura para exagerar el peligro ruso y dar así una respuesta a la cuestión de Groenlandia y justificar la continuación de su política en relación a la guerra en Europa. Francia y el Reino Unido siguen trabajando para crear ese contingente de 15.000 tropas que enviar a la Ucrania del futuro, en la que un alto el fuego y prudencial distancia del frente protejan a los efectivos europeos de un enfrentamiento con Rusia para el que ninguno de los dos ejércitos está preparado. Sin embargo, ante lo improbable de una aceptación inmediata por parte de Moscú de ese despliegue europeo, el anuncio es, por el momento, un brindis al sol sin ningún compromiso de crear realmente la logística de esa hipotética misión ni de enviar tropas ante el riesgo de un ataque ruso.

viernes, 9 de enero de 2026

Guerra económica: bloqueos, ataques y coerción


Nahia Sanzo, Slavyangrad

A punto de alcanzar la veintena de paquetes de sanciones desde el 24 de febrero de 2022, la insistencia en las malas condiciones de la economía rusa, siempre al borde de la recesión -ocultando los países europeos que también lo están- o del colapso, sigue siendo una parte fundamental del discurso occidental. Para la UE, esa herramienta económica, la esperanza de que, si la guerra se alarga lo suficiente, Rusia no podrá seguir luchando es uno de los argumentos para seguir exigiendo a Estados Unidos unas condiciones de paz para Ucrania que no se corresponden en absoluto con la realidad. En el caso de Washington, que ha realizado este año un intento de aproximación diplomática y económica a Rusia, el argumento es el péndulo que se mueve al eco del humor de Donald Trump. En ocasiones, la Federación Rusa es un aliado demasiado grande en términos económicos y militares, mientras que, en otras, Rusia es un país que sufre gracias a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Al contrario que los neocon que trabajaron durante años para conseguir su guerra en Irak, Donald Trump no ha tenido ningún problema en admitir que Washington quiere quedarse con el petróleo de Venezuela. Una de las primeras órdenes de Marco Rubio, que aspira ahora a jugar un rol similar al de un virrey colonial, ha sido precisamente prohibir que Venezuela venda su petróleo a oponentes de Estados Unidos. Pese a la descarbonización y aumento del peso de las energías renovables en el mercado energético, el petróleo sigue siendo una materia prima clave de la economía actual y el control de sus flujos da a quien disponga de él una ventaja cualitativa sobre sus competidores. El deseo estadounidense de ejercer ese control en el mercado global no se limita a Venezuela o Irán, sino que se extiende a Rusia.

jueves, 1 de enero de 2026

Imperialismos 2.0

Tal y como tempranamente lo entendió Fidel Castro, en tanto no desaparezcan los imperios, no desaparecerán para las mayorías «la filosofía del despojo» y de la guerra, y no será posible «una verdadera etapa de progreso» para la humanidad.

Marxlenin Pérez Valdés, Al Mayadeen

Cada día que pasa apunta más a confirmar que le va a tocar a nuestras generaciones vivir, o sobrevivir, a la III Guerra Mundial. La frase puede sonar apocalíptica, pero se empasta perfectamente con el panorama global contemporáneo.

Al igual que en el siglo de la primera y la segunda guerras mundiales, el afán enfermizo de ciertos imperios por el poder absoluto podría ser el detonante del colapso hoy.

La reproducción estructural de la violencia y las guerras, convertidas también en un hábito que la humanidad no ha logrado superar, vuelve terriblemente actual la máxima de Hobbes: «el hombre es el lobo del hombre». Y, lo que es peor, la presenta como una verdad sin alternativas mejores. Una especie de determinismo «guerrerístico»; de naturalización de las invasiones y la militarización general de uno para atacar y otros para defenderse.

Lenin no erró al esbozar «el reparto territorial del mundo entre las potencias más importantes» como uno de los rasgos clave del imperialismo (fase superior del capitalismo). Ni fue resultado del azar la conclusión de Marx sobre la lucha de clases como motor de la historia. Ambas teorías se sustentan en nuestras realidades y se complementan.

martes, 30 de diciembre de 2025

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Se está gestando una rebelión en Europa


Thomas Fazi, Sin Permiso

El primer ministro de Bélgica ha aprendido por las malas que no hace falta ser un populista demagógico para incurrir en la ira de la Unión Europea (UE). Hasta hace poco, el conservador moderado Bart De Wever había permanecido en gran medida al margen del foco de atención europeo. Esto le resultaba relativamente fácil, dado que su partido pertenece al grupo de centro-derecha Conservadores y Reformistas Europeos del Parlamento Europeo, que se ha alineado firmemente con la Comisión de Ursula von der Leyen en lo relativo a Ucrania. Sin embargo, en cuestión de meses se ha convertido en el enemigo público número uno de la clase dirigente de Bruselas.

¿Su delito? Oponerse al plan de Bruselas de confiscar los activos rusos congelados en Europa. La inmensa mayoría de ellos están depositados en Euroclear, una cámara de compensación con sede en Bruselas que se encuentra en el centro de la liquidación global de valores. Para el grupo de presión belicista de Europa, liderado por Francia y Alemania, la confiscación se presentaba como la única forma de seguir financiando el esfuerzo bélico de Ucrania o, en su defecto, de obligar a los Estados miembros a asumir colectivamente la carga mediante otros medios cada vez más extraordinarios.

Sin embargo, Bélgica tenía razones de peso para resistirse. Confiscar —o expropiar funcionalmente— los activos del banco central ruso violaría uno de los principios más sacrosantos de las finanzas internacionales: la neutralidad y la inviolabilidad de las reservas soberanas. Incumplir ese principio no solo sentaría un peligroso precedente, sino que también expondría a Bélgica a consecuencias legales, financieras y geopolíticas potencialmente graves, ya que Euroclear tiene allí su sede.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Witkoff, Rubio y el caos negociador del trumpismo


Nahia Sanzo, Slavyangrad

"Durante los últimos tres días en Florida, la delegación ucraniana mantuvo una serie de reuniones productivas y constructivas con socios estadounidenses y europeos”, comienza el comunicado con el que Steve Witkoff informó de sus conversaciones con el equipo que Zelensky envió al campo de golf propiedad del enviado de Trump para continuar negociando la paz. En su comunicado, que el líder de la delegación ucraniana publicó también en su perfil en redes sociales, Witkoff añadía que “Ucrania sigue plenamente comprometida con el objetivo de una paz justa y sostenible”. “Durante los últimos dos días en Florida, el enviado especial ruso Kirill Dmitriev mantuvo reuniones productivas y constructivas con la delegación estadounidense para avanzar en el plan de paz del presidente Trump en Ucrania”, escribió cuatro horas después de publicar el primer post, insistiendo, en un comunicado mucho más breve y que no fue republicado por la delegación rusa, que “Rusia mantiene su pleno compromiso con el logro de la paz en Ucrania. Rusia valora altamente los esfuerzos y el apoyo de Estados Unidos para resolver el conflicto ucraniano y restablecer la seguridad global”.

El mensaje de Witkoff es claro: se está produciendo un trabajo continuado y activo en busca de la paz y las delegaciones de los dos países en guerra confían en la mediación estadounidense y agradecen su trabajo y muestran su compromiso con la paz. Sin ninguna filtración relevante sobre las cuestiones que se trataron ni más información que la ausencia de comunicados triunfalistas sobre los grandes avances que se han producido, las medidas palabras de Witkoff y el silencio de las delegaciones de Rusia y Ucrania pueden indicar un nuevo paso adelante en este extraño proceso de negociaciones, ya que el silencio suele indicar que existe un trabajo que las delegaciones participantes intentan no sabotear.

martes, 23 de diciembre de 2025

El nuevo nivel de desesperación de la UE le da un respiro a Zelensky

La verdadera pregunta para la UE y la OTAN es: ¿cómo harán frente al oprobio que seguirá?

Martín Jay, Strategic Culture

Resulta inconcebible que la Unión Europea, tan impotente a nivel mundial, siga haciendo esfuerzos extraordinarios para apuntalar al único régimen que, durante breves instantes cada semana, aún le da una apariencia de propósito. A pesar de todas las señales, ahora palpables, de que Zelenski se aferra al poder mientras quienes lo rodean son arrestados por cargos de corrupción o, en algunos casos, incluso huyen del país y dejan tras de sí más pruebas de una corrupción colosal —pruebas que implican al propio presidente interino—, la UE hace todo lo posible por mantener el statu quo.


En la cumbre de la UE celebrada en Bruselas el 18 de diciembre, si bien los líderes no llegaron a un acuerdo para liquidar los activos rusos en beneficio de Ucrania, sí acordaron pedir prestados 90 000 millones de euros en los mercados para financiar el presupuesto bienal de Kiev. La explicación ofrecida por Ursula von der Leyen fue completamente absurda: afirmó que Rusia acabaría devolviendo el préstamo, canalizado a través del gobierno de Kiev como "reparaciones". Sabe, por supuesto, que esto nunca ocurrirá. Sin embargo, mentir a las cámaras se ha convertido en una costumbre semanal para la presidenta de la Comisión Europea, una líder que, notablemente, ha sobrevivido a dos mociones de censura en el Parlamento Europeo en los últimos meses.


jueves, 18 de diciembre de 2025

La gran corrupción de la OTAN, edición 2025

Ucrania sigue presionando para unirse a la Alianza, así como a la UE, está prácticamente planificada la eutanasia

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Burocracia y dinero

Empecemos. La OTAN es una alianza política y militar creada para garantizar la seguridad colectiva entre los países miembros. Sin embargo, detrás de las decisiones políticas y las operaciones militares hay una estructura administrativa bastante precisa, un sistema financiero complejo y una forma específica de administrar los recursos y las economías internas. Comprender estos aspectos nos ayuda a ver a la OTAN no solo como una organización militar, sino como una máquina administrativa que coordina Estados con intereses y tamaños muy diferentes.

El organismo más importante es el Consejo del Atlántico Norte. Reúne a los embajadores de cada país miembro y decide por unanimidad. Es el lugar donde se aprueban políticas, operaciones e inversiones comunes. Debajo del Consejo está el Secretario General, que representa a la alianza, dirige el debate político y supervisa el trabajo del aparato civil. Luego está el Estado Mayor Militar Internacional, que vincula el lado político con el lado operativo y garantiza que las decisiones del Consejo se traduzcan en aviones militares viables.

A nivel práctico, gran parte del trabajo diario se lleva a cabo en comités técnicos. Se trata de grupos formados por representantes de los países miembros que se ocupan de temas específicos como logística, ciberseguridad, armamento o comunicación estratégica. Estos comités preparan estudios, proyectos de decisiones y normas técnicas. Por ejemplo, muchas de las reglas que hacen interoperables las fuerzas armadas de los miembros se originan aquí.

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