Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
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miércoles, 12 de agosto de 2026
El nido del Cóndor y la cumbre del fascismo
Mauricio Morales
El 4 de septiembre de 2026, Santiago será sede del V Encuentro Regional del Foro Madrid. La cumbre reunirá a los líderes de la ultraderecha internacional: el presidente argentino Javier Milei, el español Santiago Abascal (Vox), la italiana Giorgia Meloni, el portugués André Ventura y los hijos de Jair Bolsonaro. No es casualidad que hayan elegido Chile. El Foro Madrid lo dice sin pudor: "La elección del presidente José Antonio Kast, uno de los primeros firmantes de la Carta de Madrid, inaugura una nueva etapa para Chile que constituye una referencia para todas aquellas fuerzas políticas que aspiran a recuperar la seguridad, la prosperidad, la libertad y el sentido común". Celebran el aniversario del triunfo del Rechazo, al que llaman "una de las mayores victorias democráticas".
Que esta cumbre se realice en Chile no es un hecho aislado. Es la consecuencia lógica de una transición que prefirió la "gobernabilidad" a la justicia. Es la cosecha de décadas de silencio cómplice.
La traición de la Concertación
La derecha más dura del mundo se reúne hoy en la Academia de Guerra, el mismo lugar donde en noviembre de 1975 los jefes de inteligencia de seis dictaduras planificaron la Operación Cóndor. La ironía es tan brutal como dolorosa: el "embrión del genocidio" es ahora el escenario donde se teje la nueva ofensiva conservadora.
La responsabilidad de esta impunidad recae directamente en quienes tuvieron el poder y no lo usaron. Los gobiernos de la Concertación -desde Aylwin hasta Bachelet- y pasando por Boric desarrollaron "una política permanente" de pretender la reconciliación a través de "dosis mínimas de verdad y reparación" mientras "buscaban escamotear lo más posible la justicia". No derogaron la Ley de Amnistía de 1978, pese a que estaba en su programa. No desmontaron el entramado jurídico que protegía a los perpetradores. No declararon sitio de memoria la Academia de Guerra.
lunes, 10 de agosto de 2026
La “derecha radical” y el neomacartismo trumpista
Maciek Wisniewski, La Jornada
En la literatura académica sobre la extrema derecha la definición precisa del término sigue siendo un objeto del debate y sus estudios están plagados de las mismas dificultades que los estudios del fascismo: la ausencia de una definición consensuada del fenómeno y falta del consenso definitorio sobre su anatomía. Igual que respecto al fascismo, los estudiosos a menudo no pueden ponerse de acuerdo sobre los conceptos básicos, enfatizando ciertas características e ignorando otras, aunque el nacionalismo, el racismo, la xenofobia o la hostilidad hacia la democracia parlamentaria suelen aparecer como conceptos centrales.
Ni siquiera existe un consenso acerca del término que usar con diferentes autores hablando de la derecha “extrema”, “radical” o “ultra” o usando estos términos de modo intercambiable y abogando, o no, a distinguir entre la extrema derecha más tradicional y sus mutaciones más recientes. Uno de los viejos contribuidores a este debate, trabajando el tema desde los años 50 hasta principios de los años 2000, era Daniel Bell (1919-2011), uno de los sociólogos e intelectuales públicos más influyentes de Estados Unidos (EU) que se empeñó a ofrecer una radiografía de lo que él tildaba como la “derecha radical” (radical right) estadunidense que congregaba históricamente una constelación de grupos de presión, redes ideológicas y movimientos de masas delimitados –según él y según algunos de sus colaboradores como Richard Hofstadter, Seymour Martin Lipset o David Plotke– no tanto por siglas de partidos, sino por un perfil sociológico, sicológico y económico muy específico.
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viernes, 31 de julio de 2026
Cómo el nuevo fascismo nos obliga a ser extranjeros
Chris Hedges, l'AntiDiplomatico
Nos estamos convirtiendo en extranjeros. Extranjeros en nuestros propios países, extranjeros en el mundo. Los valores que apreciamos, las libertades que antes dábamos por sentadas y la posibilidad de un futuro democrático se están desvaneciendo lentamente. Las comunidades donde encontramos significado y propósito están siendo desmanteladas, mientras se consolida el control del fascismo. El ataque que dura décadas a las instituciones democráticas en nombre del neoliberalismo —o más bien, del capitalismo despiadado— está cosechando su triste cosecha.
En “Nation of Strangers: Rebuilding Home in the 21st Century”, Ece Temelkuran se basa en su experiencia de exilio de Türkiye — como lo hizo en el anterior “Cómo derribar un país. De la democracia a la dictadura” —para prepararnos para un futuro que no deseamos, pero que nos veremos obligados a soportar.
Nation of Strangers es una colección de cuarenta cartas escritas entre junio de 2022 y abril de 2025. Cada carta comienza con el incipit «Querido Extraño», enfatizando gradualmente cuán pronto nosotros, al igual que el autor, nos convertiremos en extranjeros: primero en nuestra tierra y luego, para algunos, en el exilio.
Temelkuran se burla de nuestra manía por la esperanza, de la creencia ingenua de que nuestras instituciones, ahora vacías y corruptas, pueden repeler la ola fascista.
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domingo, 21 de junio de 2026
Elon Musk y la política del fascismo multimillonario
Henry Giroux, Counter Punch
No puede haber capitalismo sin racismo.Elon Musk no es tanto una aberración como el grotesco subproducto de un orden capitalista que convierte la desigualdad en virtud, la explotación en espectáculo y confunde sus mayores fracasos con sus mayores éxitos. El frenesí mediático en torno a la posibilidad de que Musk se convierta en el primer trillonario del mundo no es una celebración del progreso humano ni de la iniciativa individual. Es un síntoma de una crisis social y política más profunda, que expone el poder del privilegio de clase, las fuerzas corruptoras del capitalismo despiadado y una cultura cada vez más incapaz de distinguir la riqueza del valor o la explotación del florecimiento humano.
–Malcolm X
Musk es sintomático de la decadencia de un sistema capitalista que genera desigualdades abrumadoras, concentrando la riqueza y el poder en manos de una pequeña élite cuyas fortunas dependen no solo de los mercados, sino también de los subsidios públicos, el trabajo colectivo, las instituciones sociales y los recursos compartidos, todo ello sustentado por una cultura autoritaria animada por la supremacía blanca, el ultranacionalismo y las pasiones movilizadoras de la política fascista, especialmente en la era de Trump. Como argumenta Dan Dinell, Musk se ha convertido en un «avatar del caos, la crueldad y la muerte». Esta descripción es difícil de refutar. ¿De qué otra manera podemos entender su papel como principal ejecutor de Trump?
viernes, 19 de junio de 2026
Los intelectuales orgánicos del capitalismo
Walden Bello, Counter Punch
Cuando luchábamos contra los programas de ajuste estructural o austeridad impuestos por el FMI y el Banco Mundial en los años 1980 y 1990, muchos de nosotros pensábamos que nos enfrentábamos a una estrategia que había sido formulada principalmente como respuesta al compromiso socialdemócrata con el capital en el Norte Global y a las iniciativas desarrollistas lideradas por el Estado en el Sur Global. Por supuesto, sabíamos que la inspiración intelectual para el neoliberalismo provenía de la economía clásica del siglo XIX orientada al libre mercado.
Lo que pocos de nosotros nos dimos cuenta en ese momento fue que la contrarrevolución neoliberal que despegó a fines de la década de 1970 tuvo una manifestación anterior a principios del siglo XX, y esto había proporcionado un arsenal teórico y político en el que se basó el movimiento posterior.
El orden del capital de Clara Mattei: cómo los economistas inventaron la austeridad y allanaron el camino para el fascismo es una fusión magistral de investigación de archivos, deconstrucción ideológica y economía política que captura la era posterior a la Primera Guerra Mundial, que estuvo marcada por un agudo conflicto de clases. Aunque la revolución en Rusia es bastante familiar, menos conocida es la situación en Europa occidental, donde hubo un desafío revolucionario al capitalismo, aunque de un tipo menos violento. Mattei es convincente cuando documenta cómo el papel del Estado en el control de todas las dimensiones de la economía durante el esfuerzo bélico condujo involuntariamente a una “desnaturalización” de la economía de mercado, es decir, a un desenmascaramiento de las “leyes del mercado” como un proyecto realmente político que beneficiaba a unos pocos y que proporcionaba a los trabajadores una visión de un posible orden alternativo.
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lunes, 15 de junio de 2026
Ucrania como laboratorio de ‘tecnofascismo’
Ucrania se ha convertido en un campo de pruebas para las tecnologías militares occidentales, la guerra impulsada por inteligencia artificial y los intereses de la industria de defensa, y el conflicto sirve cada vez más a objetivos geopolíticos y corporativos más allá de la propia Ucrania
Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen
En junio de 2026, el ejército ruso continúa sus lentos avances contra el ejército ucraniano en la región del Donbass y en otras partes del antiguo este de Ucrania, en medio de la guerra por poderes de la OTAN que se libra contra la Federación Rusa. Las fuerzas rusas están reduciendo las menguantes filas de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Por su parte, el gobierno de Kiev, cuyo mandato ha expirado, se centra en ataques con aviones no tripulados contra refinerías de petróleo y terminales marítimas en Rusia. Esto encaja en la estrategia general de las potencias occidentales de la OTAN de privar a sus competidores económicos del suministro de petróleo en la lucha por mantener la hegemonía global. Esto también se puede ver más allá en los continuos y debilitantes ataques y sanciones dirigidos contra los pueblos de Irán, el Medio Oriente en su conjunto y Venezuela y Cuba.
A finales de mayo, el presidente ucraniano, Volodomyr Zelenskyy, emitió una carta abierta de cinco páginas al presidente estadounidense Donald Trump, fechada el 26 de mayo, solicitando que se suministraran más misiles lo antes posible. Como señaló el canal analítico ucraniano de Telegram Rubicon el 30 de mayo, “Si bien anteriormente las entregas de armas se discutían de manera bastante privada, ahora todo está tomando la forma de llamamientos públicos de ‘Donald, ayúdanos y ¡rápido!’.
Rubicon escribe:
“El objetivo de esta medida de Zelensky no es sólo avivar el orgullo de Trump sino también trasladar elegantemente la culpa a la Casa Blanca por los recientes ataques con misiles y aviones no tripulados por parte de Rusia contra instalaciones militares en la capital ucraniana y sus alrededores. Washington ha tardado en condenar estos ataques y en continuar suministrando misiles a las fuerzas armadas de Ucrania.”
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lunes, 15 de septiembre de 2025
A 52 años del 11S: La verdadera muerte de un presidente
Allende fue asesinado en un intercambio de disparos con una patrulla de élite. Luego todos los oficiales, en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo y uno de ellos le destrozó la cara con la culata de su fusil
Artículo escrito en septiembre de 2003, al cumplirse tres décadas del golpe militar en Chile. Hoy, como homenaje al 11S de los pueblos latinoamericanos, La Haine lo reproduce
Gabriel García Márquez, La Haine
La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.
La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.
Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.
Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.
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sábado, 31 de mayo de 2025
Fascismo y “ahistoriología”
Maciek Wisniewski, La Jornada
Emilio Gentile (1946), historiador conservador italiano y uno de los principales expertos en fascismo −ningún parentesco con Giovanni (1875- 1944), el filósofo cortesano y “cerebro” de Mussolini−, podría ser un buen ejemplo de una observación, repetida a menudo en el marxismo heterodoxo que data al menos desde Walter Benjamin, de que “los conservadores a veces ven más” y son mucho más perspicaces en señalar las fallas y las contradicciones de las democracias liberales −los filósofos o sociólogos como Carl Schmitt, Gaetano Mosca o Max Weber vienen a la mente− que sus homólogos liberales, que tienden a ser mucho más ciegos y complacientes respecto a ella; una observación que bien podría ser extendida también a los estudios sobre el fascismo y los debates actuales sobre el tema.
El enfoque de Gentile que trata al fascismo como una “religión política” (n9. cl/a3r6r), secular y cívica, basada en una sacralización del régimen que permitía definir al Estado fascista como totalitario −interpretación en los antípodas de otros, y según él, mal informados históricamente, enfoques como el de Hannah Arendt− aporta precisiones terminológicas y conceptuales importantes para pensar en el fascismo, incluso si, desde la izquierda, uno podría encontrar como más útiles los enfoques por ejemplo de (para quedarse en la misma Italia) Antonio Gramsci.
Inspirándose en las ideas de Renzo de Felice −de quien, contrario a lo que piensan muchos, no fue el alumno (n9.cl/sely9)− y en las de George L. Mosse y centrándose en las cuestiones culturales, Gentile ve al fascismo −dentro de sus aspectos “religioso-seculares”− como una “ideología de acción” con su aversión a la teoría, fijación en la virilidad y en los fundamentos míticos antihedonistas, apelaciones a la emoción y simbolismos únicos, todo lo cual fortalecía un sentido de pertenencia a una causa mayor y sentimientos de lealtad al movimiento que veneraba a la nación entendida como una comunidad orgánica y étnicamente homogénea y organizada jerárquicamente en un Estado corporativo con vocación de potencia, belicismo y expansión territorial-imperial.
viernes, 25 de abril de 2025
El auge del fascismo del fin de los tiempos
La ideología gobernante de la extrema derecha se ha convertido en un monstruoso supervivencialismo supremacista. Nuestra tarea es construir un movimiento lo suficientemente fuerte como para detenerla. Para tener alguna esperanza de combatir a los fascistas del fin de los tiempos necesitaremos construir un movimiento rebelde y de corazón abierto de fieles amantes de la Tierra
Naomi Klein - Astra Taylor, Viento Sur
El movimiento a favor de las ciudades-Estado corporativas no puede creer su buena suerte. Durante años, ha estado promoviendo la idea extrema de que las personas ricas y reacias a pagar impuestos deberían levantarse y crear sus propios feudos de alta tecnología, ya sean nuevos países en islas artificiales en aguas internacionales (seasteading) o ciudades de la libertad favorables a los negocios, como Próspera, una urbanización cerrada glorificada combinada con un spa médico al estilo del salvaje oeste en una isla hondureña.
Sin embargo, a pesar del respaldo de los poderosos capitalistas de riesgo Peter Thiel y Marc Andreessen, sus sueños libertarios extremos se fueron estancando: resulta que la mayoría de los ricos y ricas que se precien no quieren vivir en plataformas petrolíferas flotantes, aunque eso signifique pagar menos impuestos, y aunque Próspera puede ser un lugar agradable para pasar las vacaciones y mejorar el cuerpo, su estatus extranacional está siendo impugnado actualmente en los tribunales.
Ahora, de repente, esta red de secesionistas corporativos, que antes era marginal, se encuentra llamando a las puertas abiertas del centro del poder mundial.
La primera señal de que la suerte estaba cambiando se produjo en 2023 cuando Donald Trump, en plena campaña electoral, aparentemente de la nada, prometió organizar un concurso que daría lugar a la creación de diez ciudades de la libertad en terrenos federales. En ese momento, el globo sonda, perdido en el aluvión diario de afirmaciones escandalosas, apenas se registró. Sin embargo, desde que la nueva administración asumió el poder, los aspirantes a fundadores de países han emprendido una campaña de presión, decididos a convertir la promesa de Trump en realidad.
“La energía en Washington es absolutamente eléctrica”, afirmó recientemente Trey Goff, jefe de gabinete de Próspera, tras un viaje al Capitolio. Según él, la legislación que allana el camino para una serie de ciudades-estado corporativas debería estar lista a finales de año.
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lunes, 17 de febrero de 2025
La coalición de Trump se desintegrará
La coalición de Trump se desintegrará. La desilusión se instalará y, al final, su base de masas se desintegrará. Estas son las condiciones para que se desarrolle una opción popular de izquierda, pero también son condiciones bajo las cuales la tendencia fascista podría consolidarse en un abierto fascismo del siglo XXI.
William I. Robinson, Al Mayadeen
El trumpismo es una respuesta neofascista de extrema derecha a la crisis social y económica de la clase trabajadora y a la crisis de legitimidad del Estado que esta crisis socioeconómica ha producido. La clase trabajadora estadunidense ha experimentado una desestabilización continua de sus condiciones de vida durante este último medio siglo de globalización capitalista y neoliberalismo, con un deterioro particularmente agudo desde el colapso financiero de 2008 y a raíz de la pandemia de la covid-19. Se enfrenta a una precariedad creciente, inestabilidad laboral, desempleo y subempleo generalizados y en aumento, salarios miserables, marginalización y descomposición social, inseguridad alimentaria y crisis de atención médica, infravivienda y sinhogarismo.
En 2023, más de 100 mil personas murieron por sobredosis de opioides por tercer año consecutivo y las cifras crecieron, reflejo de una crisis explosiva de salud mental que refleja a su vez la crisis social y económica. Desde 2021, la inseguridad alimentaria aumentó 40 por ciento y, durante ese lapso, la pobreza creció 67 por ciento.
Más de la mitad de los hogares de clase trabajadora viven en la pobreza o justo por encima de la línea de pobreza, aunque los datos oficiales disfrazan el alcance de la pobreza al establecer un nivel ridículamente bajo. Según el gobierno federal, 38 por ciento de hogares carecen de dinero suficiente para cubrir un gasto de emergencia de 400 dólares, frente a 32 por ciento en 2021. Más de la mitad de los hogares estadounidenses no reciben un ingreso estable y dependen de oportunidades de trabajo contingentes a medida que se presentan, mientras 80 por ciento informa que vive de sueldo a sueldo.
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domingo, 26 de enero de 2025
La literatura que se anticipó a Trump
Miguel Salas, Sin Permiso
La plutocracia es el poder del dinero, de quienes poseen los medios de producción y controlan el trabajo de los demás. Los grandes intereses económicos no eran otra cosa que un grupo de hombres poderosos que controlaban el capital y dictaban las leyes según sus deseos. Gobernaban bajo el disfraz de la democracia, pero en realidad eran los amos del pueblo. La oligarquía se aseguraba de que el pueblo no tuviera ningún acceso real al poder, mientras que sus riquezas crecían a costa de los trabajadores. Los hombres de la oligarquía no dudaban en emplear cualquier medio para aplastar la disidencia y mantener su posición privilegiada. Estas ideas, fácilmente reconocibles en la realidad actual, son uno de los hilos de El Talón de Hierro novela escrita por Jack London y publicada en 1908.
Un mentiroso grande y descarado siempre será más creído que un hombre honesto. Prometió expulsar a los extranjeros que habían venido a robar el pan de los verdaderos estadounidenses. El inmigrante era el enemigo perfecto: sin poder, sin voz y fácilmente señalado como culpable de todo lo malo que ocurría. Cuando haces que la gente tema a un enemigo imaginario, puedes hacer que acepten cualquier cosa en nombre de la seguridad. Son ideas que parecen describir algunas de las políticas de la Administración Trump, pero fueron publicadas en 1935 en la novela Eso no puede pasar aquí de Sinclair Lewis.
Ambas novelas se presentan como una distopía, el relato de unos hechos que muestran un futuro indeterminado que hoy parecen hacerse realidad. La distopía ya está aquí. La buena literatura se anticipó a todo lo que puede representar Trump.
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Estados Unidos: ecos facistas
Editorial de La Jornada
Una semana después de haber realizado el saludo nazi durante las celebraciones por la investidura de Donald Trump, Elon Musk apareció vía videoconferencia en un acto de campaña del partido neonazi AfD (Alternativa por Alemania). En su breve alocución, el hombre más rico del mundo dijo a la audiencia que es bueno estar orgulloso de la cultura alemana, de los valores alemanes y no perderlos en una especie de multiculturalismo que lo diluye todo, palabras calcadas de las advertencias de Adolf Hitler y sus secuaces acerca de la amenaza de dilución de la raza alemana.
Musk es quizá el más extremista y mediático de los multimillonarios que acompañan a Trump, pero dista de ser el único. En meses recientes, el director de las redes sociales más poderosas del mundo, Mark Zuckerberg, completó un giro a la derecha que parece tener tanto de intento de congraciarse con el presidente de Estados Unidos como de convicción propia en los antivalores del conservadurismo. Así, integró a la junta directiva de su conglomerado Meta a Dana White, empresario del círculo íntimo del mandatario bien conocido por sus posturas retrógradas; eliminó a los verificadores de información independientes y movió los equipos responsables de las políticas de contenido a bastiones republicanos. Dichos movimientos indican que en lo sucesivo Facebook e Instagram abandonarán por completo a mujeres, integrantes de la comunidad de la diversidad sexual, latinos, afroamericanos y personas con puntos de vista progresistas a manos de las hordas de bots y trolls de derecha que difunden discursos de odio, perpetran actos de hostigamiento y amenazan las vidas de quienes consideran indeseables, tal como ocurre en X desde que fue adquirida por Musk. Zuckerberg ha dado muestras de comulgar con el ideario misógino de la audiencia a la que ahora corteja al declarar, por ejemplo, que el mundo empresarial se ha feminizado y que necesita más energía masculina.
sábado, 28 de diciembre de 2024
Entender el fascismo requiere comprender los poderes económicos
Detrás de la confusión y los debates en torno al fascismo subyace una simple verdad: se trata de un juego de poder dirigido por las élites económicas. Los comunistas reconocieron que la fisonomía del fascismo está determinada por la dinámica de clases, y esa es una idea que no debemos olvidar. En 1935 Georgi Dimitrov, declaró que el fascismo era «la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero»
Taylor Dorrell, Jacobin
En la comedia de los Hermanos Marx Duck Soup (Sopa de Ganso, 1933), un hombre fuerte es nombrado presidente del país ficticio de Freedonia. Se desata el caos, que culmina en una guerra con el país vecino de Sylvania. La película satiriza la política y la guerra al mejor estilo de los Hermanos Marx. El contexto histórico de la historia era, por supuesto, el ascenso del fascismo en Europa: Benito Mussolini llevaba una década en el poder y Adolf Hitler había tomado posesión ese mismo año.
La película presenta a su líder, parecido a Mussolini, como un payaso, lo que refleja una desconfianza hacia el fascismo que distaba mucho de la opinión predominante en Estados Unidos. En aquella época, el fascismo seguía siendo ambiguo para muchos estadounidenses; figuras como Ezra Pound comparaban a Mussolini con Thomas Jefferson, mientras que otros calificaban a Franklin Delano Roosevelt de fascista.
«Hubo una época en la que cualquiera podía mantenerse en contacto con la historia del mundo», bromeaba Robert Benchley en «A Brief Course in World Politics». Antes de la Primera Guerra Mundial, argumentaba, la historia era sencilla: «O el rey podía hacer decapitar a algunas personas, o algunas personas podían hacer decapitar al rey». Sin embargo, el siglo XX trajo consigo una oleada de complejidad política. «Cuando hay veinticuatro partidos, todos empezando por W, de cada uno de los cuales depende la futura paz de Europa, entonces lo siento pero tendré que dejar que Europa lo resuelva por sí misma y me avise cuando vaya a tener otra guerra», escribió.
Lo que parece cómico en la evaluación histórica de Benchley y en Duck Soup —es decir, la negativa a enfrentarse a lo que es realmente el fascismo— persiste hoy en algunos círculos académicos. En Fascism Comes to America: A Century of Obsession in Politics and Culture, Bruce Kuklick sostiene que «no existe un fascismo elemental ni mucho contenido empírico». Daniel Steinmetz-Jenkins llega a la misma conclusión en su introducción a Did it Happen Here? Perspectives on Fascism and America, insistiendo en que «el camino a seguir es poner fin al debate sobre el fascismo». Ambos analizan las décadas de debates en torno al fascismo, su definición y su relevancia en el presente, y ambos concluyen definitivamente que el mundo simplemente tendrá que resolverlo por sí mismo.
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miércoles, 28 de agosto de 2024
Coordenadas para comprender el fascismo en Venezuela
Pero es cierto que las expresiones de fascismo más contundentes se encuentran en las sociedades donde impera el orden liberal (Norteamérica y Europa), o en grupos políticos que se identifican ideológicamente con el liberalismo y vindican la violencia como herramienta de exterminio social, tal cual lo ha hecho la extrema derecha venezolana en tiempos chavistas.
Ernesto Cazal, Misión Verdad
Hablar de fascismo, en Venezuela y desde el ascenso público del Comandante Chávez, se refiere a rasgos discursivos y conductuales que históricamente han estado ligados a las estrategias de golpe y a las tácticas de choque usadas a partir de 2002 por los factores que han insistido en el cambio de régimen.
El fascismo, aquí, se identifica con el uso de la violencia —mercenaria, criminal, de color— como método de desestabilización política, el exterminio del otro como estado de tensión psicosocial y práctica ocasional, el desconocimiento de las instituciones venezolanas como juego de suma cero, el reclamo imperial de intervención militar, el sentimiento hiperreligioso a favor del sistema capitalista en su fase neoliberal, la adopción de una postura geopolítica y civilizatoria respectivamente proestadounidense y prooccidental.Todas estas variables son verificables en el discurso y la praxis de una parte importante de la dirigencia opositora y de cierta, aunque minúscula, base social de sus seguidores, sobre todo las que han protagonizado las jornadas golpistas de 2014, 2017, 2019 y 2024. En todas ellas, María Corina Machado ha tenido un papel estelar.
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miércoles, 21 de agosto de 2024
Comprender el ascenso del fascismo
Los relatos populares del nazismo a menudo afirman que Hitler llegó al poder democráticamente. Pero, el historiador Richard J. Evans argumenta que el fascismo alemán dependía de las milicias armadas, compuestas por veteranos descontentos inspirados por el antisemitismo, para aplastar a los comunistas y socialistas.
Richard J. Evans / Aaron J. Leonard, Jacobin
El historiador británico Richard J. Evans es autor de dieciocho libros, incluida su trilogía sobre el Tercer Reich (La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra), que abarca el ascenso y la caída del fascismo en Alemania.
Autor también de Eric Hobsbawm: una vida en la historia, Evans publicó este mes su último libro, titulado Hitler’s People: Faces of the Third Reich. Allí pone el foco sobre el círculo íntimo de Adolf Hitler e intenta comprender la psicología y las vidas del elenco de figuras que llevarían al partido nazi al poder y a Alemania al desastre.
Desde Jacobin conversamos con él sobre las fuerzas políticas que permitieron el ascenso del fascismo en Alemania, así como sobre el papel del antisemitismo y el anticomunismo en la visión nazi del mundo.
lunes, 13 de mayo de 2024
Frantz Fanon y el fascismo
Maciek Wisniewski, LaJornada
Si bien Frantz Fanon (1925-1961) el siquiatra martiniqués, filósofo político y vocero del FLN argelino –que como soldado luchó también en contra de los nazis en Francia–, nunca teorizó propiamente sobre el fascismo, dedicándose a las cuestiones del racismo, el colonialismo y la descolonización, éste constituyó para él, por vía de oposición, una experiencia formativa. Como enfatizan varios de sus biógrafos, el acontecimiento clave en su vida y formación política (el origen de sus heridas) fue la posesión fascista de Martinica por el gobierno colaboracionista de Vichy (A. Shatz, La clínica de un rebelde, 2024: 312).
Después de que Francia cayera en manos de los nazis en 1940, las tropas en Martinica en vez sumarse a las fuerzas gaullistas, se unieron al régimen de Vichy. Ver a los soldados franceses sumarse al lado malo de la historia y emplear las prácticas fascistas a la preservación de las colonias, fue para él un trauma. Pero también algo que le permitió ver ciertas continuidades entre prácticas nazis en Europa y la subyugación moderna de los sujetos coloniales que la propia Alemania antes que en Polonia, cultivó por ejemplo en Namibia.
A sus 17 años, Fanon huyó a Dominica para unirse a las fuerzas de la Francia Libre, poco antes de que en la misma Martinica los gaullistas tomaran el control. Aimé Césaire, un gran intelectual y político martiniqués, uno de los fundadores de la Négritude y maestro de Fanon en la secundaria, trató de disuadirlo. Es una guerra del hombre blanco, le decía. En vano. En 1944, durante la invasión aliada al sur de Francia controlada por Vichy, Fanon fue herido y condecorado con la Croix de guerre. El general Salan que se lo concedió luego fue uno de los más feroces defensores de la Argelia francesa.
miércoles, 20 de marzo de 2024
Nicos Poulantzas y el fascismo
Maciek Wisniewski, La Jornada
Dado que con el surgimiento de la extrema derecha a lo largo del mundo ya desde hace años se está debatiendo la cuestión de si estos movimientos repiten o repetirán la experiencia del fascismo de entreguerras, resultan de particular importancia los intentos; también desde el marxismo, de desmitificar las omnirreferencias hitlerianas y las nociones de la eterna recurrencia del fascismo, tal como se lo proponía hacer ya hace unas cinco décadas Nicos Poulantzas (1936-1979), el sociólogo político marxista greco-francés y uno de los, junto con Louis Althusser, principales referentes de la corriente marxista estructuralista. En Fascismo y dictadura. La Tercera Internacional frente al fascismo (1970), Poulantzas, a contracorriente de la muy propagada ya en sus tiempos tendencia de tildar de fascismo a cualquier expresión política de la extrema derecha, igual que anteriormente Gramsci, desarrolló un original análisis político del fascismo.
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domingo, 17 de marzo de 2024
El balbuceo final del fascismo judío
Cualquier persona de buena fe puede entender que asesinar 37.000 civiles inocentes no tiene nada que ver con “eliminar a Hamas”. La operación israelí “Espada de Hierro” aparece ante todos como lo que realmente es, una pantalla que camufla la realización del viejo sueño de los fascistas judíos, desde Jabotinsky hasta Netanyahu. Ese sueño es expulsar a los árabes de Palestina. A partir de ahí, el crimen masivo, que por primera vez se transmite en vivo por televisión, viene a trastocar el tablero político mundial. Sintiéndose amenazados, los supremacistas judíos amenazan a su vez a Estados Unidos. Preocupado por mantener su estatus de “dueño del mundo”, Washington prepara la caída de los supremacistas judíos. Pero, ¿cómo deshacerse de los fascistas judíos y conservar a la vez el Estado hebreo?
Thierry Meyssan, Red Voltaire
La administración Biden se quedó paralizada ante la reacción de Israel frente a la Operación “Diluvio de Al-Aqsa”, realizada el 7 de octubre y atribuida únicamente al Hamas, aunque contó con la participación de otras facciones palestinas.
La respuesta israelí, denominada “Espada de Hierro”, se inició con intensos bombardeos contra la ciudad de Gaza, bombardeos de proporciones hasta ahora nunca vistas en ningún otro lugar del mundo ni en ningún otro momento de la Historia, incluyendo las dos Guerras Mundiales. A partir del 27 de octubre, esa respuesta israelí se incrementó, con una invasión terrestre caracterizada por incontables actos de saqueo, detenciones masivas de miles de civiles gazauitas y actos de tortura contra esos detenidos. En 5 meses, 37.534 civiles han sido asesinados o están desaparecidos, 13.430 de esos palestinos asesinados o desaparecidos son niños y 8.900 son mujeres. Durante la embestida israelí contra Gaza también han sido asesinados 364 miembros del personal sanitario y 132 periodistas [1].
En un prolongadísimo primer momento, Washington expresó su acostumbrado apoyo inquebrantable al «derecho de Israel a defenderse», amenazando con recurrir al veto ante toda demanda de alto al fuego y… enviando a Israel la cantidad de bombas y de proyectiles necesaria para emprender la actual campaña de destrucción generalizada en el enclave palestino. Después de las derrotas militares sufridas en Siria y en Ucrania, era inconcebible para Washington aceptar una nueva derrota, ahora en Palestina.
La administración Biden se quedó paralizada ante la reacción de Israel frente a la Operación “Diluvio de Al-Aqsa”, realizada el 7 de octubre y atribuida únicamente al Hamas, aunque contó con la participación de otras facciones palestinas.
La respuesta israelí, denominada “Espada de Hierro”, se inició con intensos bombardeos contra la ciudad de Gaza, bombardeos de proporciones hasta ahora nunca vistas en ningún otro lugar del mundo ni en ningún otro momento de la Historia, incluyendo las dos Guerras Mundiales. A partir del 27 de octubre, esa respuesta israelí se incrementó, con una invasión terrestre caracterizada por incontables actos de saqueo, detenciones masivas de miles de civiles gazauitas y actos de tortura contra esos detenidos. En 5 meses, 37.534 civiles han sido asesinados o están desaparecidos, 13.430 de esos palestinos asesinados o desaparecidos son niños y 8.900 son mujeres. Durante la embestida israelí contra Gaza también han sido asesinados 364 miembros del personal sanitario y 132 periodistas [1].
En un prolongadísimo primer momento, Washington expresó su acostumbrado apoyo inquebrantable al «derecho de Israel a defenderse», amenazando con recurrir al veto ante toda demanda de alto al fuego y… enviando a Israel la cantidad de bombas y de proyectiles necesaria para emprender la actual campaña de destrucción generalizada en el enclave palestino. Después de las derrotas militares sufridas en Siria y en Ucrania, era inconcebible para Washington aceptar una nueva derrota, ahora en Palestina.
miércoles, 27 de diciembre de 2023
El fascismo, entonces y ahora
Los autoproclamados gobiernos “pacifistas” de Europa apoyaron la destrucción de Yugoslavia en 1992; el bombardeo sobre Libia y la Guerra de Siria en 2011, el golpe de Estado en Ucrania en 2014 que destituyó al presidente constitucional Víktor Yanukovich para luego tomar partido por los golpistas que comenzaron a matar a sus propios ciudadanos que no estaban de acuerdo con la prohibición de hablar su propio idioma.
Leonid Savin, Prensa Latina
Cuando hablamos de fascismo, cada uno de nosotros suele hacer sus propias asociaciones. En Rusia, esta se relaciona con la Segunda Guerra Mundial y las numerosas víctimas del pueblo soviético. En América Latina se recuerdan las tristes experiencias de las dictaduras. En Europa, esto recuerda sus propios experimentos políticos, los que finalmente llevaron al Tribunal de Núremberg. Sin embargo, no se puede pasar por alto que el fascismo es un producto directo de la sociedad burguesa con sus aspiraciones e imperativos específicos. Consideraremos esto con más detalles.
En el artículo “La situación internacional”, que fuera publicado el 20 de septiembre de 1924, José Stalin aseguraba que: «…el fascismo es la organización de combate de la burguesía, apuntalada en el activo apoyo de la socialdemocracia…”. En ese caso podemos asumir que la socialdemocracia es el ala objetivamente moderada del fascismo.
Cuando hablamos de fascismo, cada uno de nosotros suele hacer sus propias asociaciones. En Rusia, esta se relaciona con la Segunda Guerra Mundial y las numerosas víctimas del pueblo soviético. En América Latina se recuerdan las tristes experiencias de las dictaduras. En Europa, esto recuerda sus propios experimentos políticos, los que finalmente llevaron al Tribunal de Núremberg. Sin embargo, no se puede pasar por alto que el fascismo es un producto directo de la sociedad burguesa con sus aspiraciones e imperativos específicos. Consideraremos esto con más detalles.
En el artículo “La situación internacional”, que fuera publicado el 20 de septiembre de 1924, José Stalin aseguraba que: «…el fascismo es la organización de combate de la burguesía, apuntalada en el activo apoyo de la socialdemocracia…”. En ese caso podemos asumir que la socialdemocracia es el ala objetivamente moderada del fascismo.
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mamvas
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6:22 p.m.
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Fascismo,
Genocidio en Gaza,
Hegemonía y Dominación,
Ucrania
jueves, 23 de septiembre de 2021
La derecha Mad Max (o la derecha sin esperanza)
Juan Carlos Monedero, Público
¿Hay diferencias entre la derecha actual y la que representaban Margaret Thatcher y Ronald Reagan? ¿Son Boris Johnson o Donald Trump equiparables a los que estuvieron dirigiendo a los tories o a los republicanos hace tres décadas? ¿Podría estar hoy Adolfo Suárez en el mismo partido que Pablo Casado o Isabel Díaz Ayuso? ¿Es el mismo Aznar el que pactó con el PNV y la CiU de Pujol, se sentó con ETA y habló del movimiento vasco de liberación nacional?
Para quien no quiera ver con ojos contaminados, es evidente que el conservadurismo ya no es el mismo, aunque mantengan rasgos que nos permiten identificarlos como parte de un mismo tronco común. Sin embargo, difícilmente podrían convivir en el mismo espacio esas derechas de ayer con las derechas de hoy. Por eso sorprende la derecha alemana de Merkel, casi la única que insiste en que nunca pactarán con la extrema derecha (han preferido gobernar con el Partido Socialista). Si volvemos a suelo hispano, la evolución de algunos personajes les ha convertido en una caricatura.
Pero no pensemos en generación espontánea: una parte de la ultraderecha siempre ha convivido dentro de la derecha bipartidista en todo el ámbito occidental. El fundador de Alternative für Deutschland militó siempre en la CDU, igual que Santiago Abascal viene del PP. Pero esas derechas neonazis, revisionistas, franquistas han aprendido a juntarse en el cambio de siglo. Y están arrastrando al conjunto de la derecha. De manera clara, en el revisionismo histórico, que antaño era una tarea de neonazis y hoy es moneda común en España, Brasil, Alemania, Estados Unidos, Chile o Argentina.
¿Hay diferencias entre la derecha actual y la que representaban Margaret Thatcher y Ronald Reagan? ¿Son Boris Johnson o Donald Trump equiparables a los que estuvieron dirigiendo a los tories o a los republicanos hace tres décadas? ¿Podría estar hoy Adolfo Suárez en el mismo partido que Pablo Casado o Isabel Díaz Ayuso? ¿Es el mismo Aznar el que pactó con el PNV y la CiU de Pujol, se sentó con ETA y habló del movimiento vasco de liberación nacional?
Para quien no quiera ver con ojos contaminados, es evidente que el conservadurismo ya no es el mismo, aunque mantengan rasgos que nos permiten identificarlos como parte de un mismo tronco común. Sin embargo, difícilmente podrían convivir en el mismo espacio esas derechas de ayer con las derechas de hoy. Por eso sorprende la derecha alemana de Merkel, casi la única que insiste en que nunca pactarán con la extrema derecha (han preferido gobernar con el Partido Socialista). Si volvemos a suelo hispano, la evolución de algunos personajes les ha convertido en una caricatura.
Pero no pensemos en generación espontánea: una parte de la ultraderecha siempre ha convivido dentro de la derecha bipartidista en todo el ámbito occidental. El fundador de Alternative für Deutschland militó siempre en la CDU, igual que Santiago Abascal viene del PP. Pero esas derechas neonazis, revisionistas, franquistas han aprendido a juntarse en el cambio de siglo. Y están arrastrando al conjunto de la derecha. De manera clara, en el revisionismo histórico, que antaño era una tarea de neonazis y hoy es moneda común en España, Brasil, Alemania, Estados Unidos, Chile o Argentina.
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