Durante más de una década, el fondo NERD del Departamento de Estado de EEUU ha canalizado de forma encubierta cientos de millones de dólares a iniciativas de cambio de régimen en Irán, disfrazando la guerra digital y la financiación de la oposición como “promoción de la democracia”, pero una repentina congelación de la financiación ha sumido estas operaciones en el caos.
Kit Klarenberg. The Cradle
A principios de este mes, The Cradle expuso cómo en 2023, el tenebroso fondo para la Democracia Regional en Oriente Próximo (NERD, por sus siglas en inglés) del Departamento de Estado estadounidense destinó 55 millones de dólares a avivar los disturbios en Irán durante las elecciones del año siguiente.
Esto formaba parte de una campaña más amplia de injerencia estadounidense diseñada para perturbar y desestabilizar a la República Islámica. Como se señaló en esa investigación, los detalles sobre el destino de ese dinero -y quién se beneficia- son estrictamente confidenciales por una cuestión de política. Sin embargo, hay indicios de dominio público que apuntan al menos a algunos receptores.
Cambio de régimen con otro nombre
Como recoge un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, debido a las hostiles relaciones entre Estados Unidos e Irán, y a la fundada opinión de Teherán de que el NERD “es un medio para financiar el cambio de régimen”, sus programas se basan en “formación en terceros países”, así como en “formación en línea y contenidos mediáticos”.














