La caída del Imperio Occidental será sangrienta y llevará al mundo al borde de la destrucción
Carlos Javier Blanco Martín, Sovereignty
Hablo del Imperio Occidental en el siguiente sentido: este concepto se compone fundamentalmente de un núcleo central, Estados Unidos, y su extensión, la entidad sionista. A su vez, la entidad sionista, además de ser una extensión, es una especie de tumor duplicado que se aloja en el corazón mismo del poder estadounidense y, desde 1948, también en Oriente.
La entidad sionista está liderada por sionistas cristianos y sionistas judíos en el lado estadounidense, y por sionistas judíos en el lado oriental.
Su violencia fanática, milenarista y pseudorreligiosa, así como la búsqueda de programas, planes y objetivos supremacistas, convierten a esta entidad en un peligro para los propios estadounidenses en una parte del mundo y en un horror para los pueblos árabes (musulmanes y cristianos), persas y otros pueblos vecinos del Este.
Este Imperio Occidental cuenta con una franja de aliados vasallos , representados por Inglaterra y otras naciones dominadas por el anglosajón. Actualmente, durante el segundo mandato de Trump, ha quedado claro que los demás estados de Europa Occidental (Alemania, Francia, Italia, España, etc.), dominados por la UE autocrática, no gozan de la doble condición de aliados vasallos, sino que son simplemente vasallos.
Las reacciones de los líderes europeos ante las frecuentes humillaciones de Trump durante la guerra en Ucrania, en Irán e incluso durante el genocidio en Gaza, Cisjordania y Líbano, no dejan lugar a dudas: los europeos occidentales siempre han sido estados vasallos desde la derrota del nazismo en 1945.














