La cifra oficial de muertos y víctimas en Gaza es mentira. El número real es mucho, mucho mayor, dice Jonathan Cook. Las cifras llevan meses estancadas. El objetivo es minimizar la barbarie israelí y adormecer a la opinión pública occidental con una falsa sensación de complacencia.
Jonathan Cook, Rafael Poch
El número de muertos en Gaza es demasiado bajo según todos los parámetros imaginables. Tenemos que insistir en ello, sobre todo cuando los apologetas de Israel se dedican enérgicamente a una campaña de desinformación para sugerir que las cifras están infladas.
El 6 de mayo, 7 meses después de la matanza en Israel, se informó de que había 34.735 muertos. Es decir, una media de 4.960 palestinos muertos al mes. Hoy (finales de julio), casi tres meses después, el número de muertos asciende a 39.400, es decir, 4.665 más.
No debería hacer falta ser estadístico para señalar que, si el aumento fuera lineal, el número esperado de muertes se situaría a estas alturas en torno a las 49.600.
Así pues, incluso según el cálculo más sencillo, hay un gran déficit de muertes, un déficit que necesita explicación.
Esta explicación es fácil de dar: Israel destruyó las instituciones de Gaza y su infraestructura médica, incluidos sus hospitales, hace muchos meses, lo que hace imposible que los funcionarios de allí lleven la cuenta de cuántos palestinos están siendo asesinados por Israel.













