domingo, 7 de junio de 2009

El Estado ha vuelto... y a lo grande

¿Qué fue de los Amos del Universo satirizados por Tom Wolfe? Los ministros de Finanzas ocupan hoy su lugar. En contra de tantos augurios, Al Qaeda y la crisis han devuelto el protagonismo a los Gobiernos

PAUL KENNEDY

Hace unos 500 años, en algunas zonas de Europa occidental, ocurrió algo curioso en la sociedad humana. En vez de pequeñas unidades territoriales -ducados, principados, ciudades libres, áreas gobernadas por caudillos anárquicos y fronteras llenas de violencia- aparecieron varias naciones-Estado (España, Francia, Inglaterra y Gales), cuyos Gobiernos poseían poderes extraordinarios: el monopolio del ejército y la policía, el derecho a recaudar impuestos y el establecimiento de estructuras uniformes de gobierno, además de una asamblea nacional, una lengua común, una bandera, un sistema de correos y todos los demás atributos de la soberanía que los 192 miembros actuales de la ONU dan por descontados.

Pero ese Estado nunca careció de enemigos ni de críticos, entre ellos los numerosos intelectuales que se atrevieron a predecir su desaparición. Por ejemplo, Karl Marx profetizó que el éxito futuro del comunismo internacional llevaría de forma inevitable al "desvanecimiento gradual del Estado". También los partidarios de una Federación Mundial en los años cuarenta del siglo XX propugnaron la instauración de varias formas de gobernanza mundial, incluido un Parlamento de toda la humanidad.

Más recientemente -y esto nos aproxima al tema de este artículo-, los defensores del capitalismo de libre mercado sin ningún tipo de control dijeron que el mundo estaba convirtiéndose en un bazar único en el que los Gobiernos eran cada vez más ineficaces, las guerras y los conflictos eran una cosa del pasado, la guerra fría era una curiosidad histórica y las finanzas cosmopolitas eran la fuerza dominante en los asuntos internacionales.

Los lectores recordarán libros con títulos tan sugerentes como El mundo sin fronteras (Kenichi Ohmae, 1990) y provocadores artículos sobre El final de la historia (Francis Fukuyama, 1989) como ejemplos de este tipo de pensamiento. Si había un grupo de actores al que perteneciera el mundo, era a los juveniles banqueros de Goldman Sachs, los capitalistas de riesgo y los jadeantes economistas del laissez-faire. El Estado se había quedado anticuado, sobre todo en sus variantes más grandes.

Pues bien, dos grandes erupciones de principios del siglo XXI han puesto en tela de juicio la hipótesis de que ya no necesitamos ni tenemos que prestar atención a lo que los conservadores estadounidenses llaman, con desprecio, el "gran gobierno".

La primera fueron los atentados terroristas del 11-S. Aquellas acciones mortales e inesperadas por parte de unos actores no estatales hirieron profundamente a la nación más poderosa de la tierra y la empujaron a llevar a cabo una increíble variedad de respuestas contra Al Qaeda y los talibanes. Todas las medidas de seguridad, la enorme acumulación de datos sobre cada ciudadano, la comunicación de informaciones de inteligencia nacional con otros Estados y las medidas coordinadas contra las cuentas bancarias sospechosas y los artículos prohibidos fueron algunas de las muchas consecuencias de la llamada guerra contra el terror. (Como nota personal, este artículo lo he escrito durante un viaje reciente alrededor del mundo en el que siempre estuvo presente el "Estado"; en el aeropuerto de Roma tuve que pasar tres controles de seguridad. Hace 20 años, habría resultado increíble).

Si a esos miedos al terrorismo unimos el inmenso malestar sobre la inmigración ilegal y las medidas contra ella, tenemos la impresión de que el "mundo sin fronteras", si es que alguna vez existió, se ha visto sustituido por controles gubernamentales y exhibiciones de autoridad en todas partes.

El segundo acontecimiento desafortunado y aterrador ha sido la crisis financiera internacional de 2008-2009, en la que la irresponsabilidad generalizada en el mercado de las hipotecas basura de Estados Unidos ha causado una onda expansiva que ha alcanzado a todo el mundo.

Se pueden decir muchas cosas sobre esta convulsa situación, pero una de las más importantes es seguramente cómo ha humillado a quienes el novelista estadounidense Tom Wolfe llamó con sarcasmo "los Amos del Universo", es decir, los banqueros, los asesores de fondos de inversión y los falsos profetas de un índice Dow Jones en crecimiento constante. También han acabado aplastadas algunas de las entidades financieras más venerables y distinguidas. Para las personas que han perdido sus casas o han visto cómo se diezmaban sus ahorros y sus pensiones, la humillación pública de banqueros y consejeros delegados que hemos presenciado durante el último año no es más que un triste consuelo parcial. Para los millones de trabajadores que han perdido sus empleos o se han visto forzados a reducir sus jornadas de trabajo debido a la recesión mundial, el grado de castigo de los ricachones no es, ni mucho menos, suficiente.

Pero eso no es lo que quiero dejar claro aquí. Lo que quiero decir es que el mundo del capitalismo de libre mercado sin control se ha encontrado con un final brusco y escalofriante y que el Estado ha tenido que intervenir para hacerse con el control de la situación tanto económica como política.

En varias partes del mundo, por supuesto, el Estado nunca se quitó de en medio, y a finales de los noventa ya había indicios de que estaba aumentando sus poderes en países tan distintos como Rusia, China, Venezuela y Zambia. Pero lo que resulta más llamativo es el reciente vuelco en las economías que hasta ahora se regían por el mercado, sobre todo en Estados Unidos.

Ver a los principales banqueros estadounidenses interrogados una y otra vez en los comités del Congreso, ver cómo sus empresas están sujetas a "pruebas de estrés" gubernamentales, enterarnos de que sus salarios y primas van a tener en el futuro un "tope", es ver cómo se derriba a unos gigantes. Y es un poderoso recordatorio de la fuerza latente del Estado-nación.

Lo mismo ocurre, lógicamente, en la esfera internacional. ¿Quiénes son hoy los Amos del Universo: los señores del capital privado, cuyas limusinas y cuyos helicópteros entraban y salían cada año del Foro Económico Mundial en Davos, o los adustos responsables de nuestros principales ministerios de Hacienda y bancos centrales? La respuesta es evidente.

Hasta las grandes instituciones financieras mundiales bailan al son que les marcan sus amos políticos, es decir, los Gobiernos que más voz tienen en ellas. Tal vez el Fondo Monetario Internacional vaya a disponer de unos cuantos cientos de miles de millones de dólares más para ayudar a las economías dañadas y las divisas en bancarrota, pero ¿quién lo ha autorizado?

Por supuesto, un grupo de gobiernos nacionales que comprendieron la necesidad de rescatar el sistema financiero mundial. Da igual que lo decidiera el viejo G-7 o el nuevo G-20 en su reciente reunión de Londres; el caso es que fue claramente un G-algo, es decir, fue una acción de "gobierno".

En resumen, el Estado ha vuelto a primera fila (si es que alguna vez dejó el teatro, y no estaba meramente descansando entre bambalinas). En la mayoría de los países, la parte gubernamental del PIB está aumentando sin cesar, en consonancia con el gasto oficial y las deudas nacionales. Todos los caminos parecen llevar al Congreso, o el Parlamento, o el Bundestag; o al Banco Popular de China. Los mercados observan con ansiedad el menor indicio de alteración de los tipos de interés o cualquier afirmación, por muy calculada o torpe que sea, sobre la fortaleza del dólar estadounidense.

Todas estas cosas no habrían sorprendido a los reyes Valois de Francia, ni a los monarcas Tudor, ni a Felipe II de España. Al final, y para utilizar una frase favorita del presidente Harry Truman, "la responsabilidad es mía". Es decir, de los líderes políticos, que, elegidos o no, son quienes suelen tener las riendas del poder.

Era una locura pensar que esa vieja verdad ya no era válida en los últimos años, sólo por las especulaciones de algunos responsables de fondos alternativos y unos cuantos banqueros excesivamente ambiciosos.

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© 2009, Tribune Media Services, Inc.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Paul Kennedy ocupa la cátedra J. Richardson de Historia y es director de Estudios sobre Seguridad Internacional en la Universidad de Yale. Está escribiendo una historia de la Segunda Guerra Mundial.

Entre la agonía y el éxtasis, cómo el precio del petróleo complica la crisis


Marco Antonio Moreno

El mayor paquete de ayuda a la crisis económica mundial no ha provenido de los rescates masivos que han significado millonarias inyecciones de recursos para sostener al sistema financiero. El alivio real para el mundo provino de la sistemática baja que tuvo el precio del crudo desde los 147 dólares el barril a que llegó en julio del año pasado, a los 35 dólares que alcanzó a principios de este año.

Esto significó una ayuda real para millones de consumidores que pudieron articular y ordenar su presupuesto en tiempos de una fuerte crisis económica, permitiendo a las personas disponer de más dinero en el bolsillo. Sólo en los Estados Unidos el ahorro producido por el petróleo barato alcanzó los 280 mil millones de dólares. Parte del fenómeno deflacionario se debe a la fuerte caída en la demanda global.

viernes, 5 de junio de 2009

Nouriel Roubini: La moneda china dará batalla al dólar

El renminbi (o Yuan) chino gana terreno como valor de reserva dado que el imperio de EE.UU. decae y asciende el asiático.

Nouriel Roubini

El siglo XIX estuvo bajo el dominio del imperio británico, y el siglo XX bajo el de los Estados Unidos. Ahora podemos estar ingresando al siglo asiático, que dominan una China en ascenso y su moneda.

Si bien la condición del dólar de principal moneda de reserva no se desvanecerá de la noche a la mañana, ya no podemos darla por descontado. Antes de lo que pensamos, otras monedas pueden desafiar al dólar, y lo más probable es que se trate del renminbi chino. Eso tendría un grave costo para los Estados Unidos, dado que desaparecería su capacidad de financiar el déficit presupuestario y comercial.

Tradicionalmente, los imperios que tienen la moneda de reserva global son también acreedores extranjeros y prestadores netos. El imperio británico declinó -y la libra perdió su condición de principal moneda de reserva global- cuando Gran Bretaña se convirtió en deudor y tomador de préstamos neto en la Segunda Guerra Mundial.

En la actualidad, los Estados Unidos se encuentran en una posición similar. Tiene grandes déficits comercial y presupuestario y depende de la buena voluntad de acreedores extranjeros inquietos que empiezan a sentirse incómodos ante la idea de acumular aún más activos en dólares. La consecuente caída del dólar puede no ser más que cuestión de tiempo.

¿Pero qué podría reemplazarla? La libra británica, el yen japonés y el franco suizo siguen siendo monedas de reserva menores, ya que esos países no son grandes potencias. El oro continúa siendo una reliquia bárbara cuyo valor sólo aumenta cuando la inflación es alta. El euro se ve afectado por los temores respecto de la viabilidad a largo plazo de la Unión Monetaria Europea. Lo único que queda es el renminbi.

China es un país acreedor que tiene grandes superávits de cuenta corriente, un déficit presupuestario reducido, una deuda pública mucho menor en relación con el PBI que la que tienen los Estados Unidos y un firme crecimiento. Por otra parte, ya toma medidas para desafiar la supremacía del dólar.

Beijing propone una nueva moneda de reserva internacional bajo la forma de derechos especiales de giro (una canasta de dólares, euros, libras y yenes). China pronto querrá que su propia moneda integre la canasta, así como que se utilice el renminbi como forma de pago en el comercio bilateral.

Por el momento, sin embargo, el renminbi dista de alcanzar la jerarquía de moneda de reserva. China tendría antes que flexibilizar las restricciones en relación con el dinero que entra y sale del país, hacer que su moneda tenga plena convertibilidad para esas transacciones, seguir adelante con sus reformas financieras internas y dar mayor liquidez a sus mercados de bonos. Al renminbi le llevaría mucho tiempo convertirse en una moneda de reserva, pero podría pasar.

China ya se ejercitó con el establecimiento de canjes de divisas con varios países (entre ellos Argentina, Bielorrusia e Indonesia) y al permitir que instituciones de Hong Kong emitan bonos con denominación en renminbis, lo que constituye un primer paso hacia la creación de un mercado local e internacional para su moneda.

Si China y otros países diversifican sus reservas y se apartan del dólar -y en algún momento lo harán-, los Estados Unidos se verán afectados. Porque obtienen importantes ventajas económicas de la condición de moneda de reserva del dólar.

En particular, el mercado fuerte del dólar permite que los estadounidenses tomen crédito con mejores tasas. Así pueden financiar déficits mayores durante más tiempo y a tasas de interés menores, al tiempo que la demanda extranjera mantiene el rendimiento de los bonos del Tesoro en un nivel bajo.

Los Estados Unidos pueden emitir deuda en su propia moneda en lugar de hacerlo en una moneda extranjera, trasladando así a sus acreedores las pérdidas de una caída del valor del dólar. El hecho de que el precio de las materias primas se fije en dólares también significa que una caída del valor del dólar no deriva en un aumento del precio de las importaciones.

Imaginemos ahora un mundo en el que China pudiera prestar y tomar préstamos en el ámbito internacional en su propia moneda. El renminbi, ya no el dólar, podría terminar por convertirse en un medio de pago en el comercio y en unidad en la que valuar importaciones y exportaciones, así como en un medio de concentración de valores por parte de inversores internacionales. Los estadounidenses pagarían el costo.

Tendrían que pagar más por los productos importados, y también aumentarían las tasas de interés, tanto sobre la deuda privada como sobre la pública. El mayor costo privado del crédito podría llevar a un debilitamiento del consumo y la inversión y a un crecimiento más lento.

Esa declinación del dólar podría llevar más de diez años, pero puede producirse antes si Estados Unidos no pone orden en sus finanzas. Los Estados Unidos deben controlar el gasto y la toma de crédito, además de buscar un crecimiento que no se base en burbujas crediticias y de activos.

Durante los últimos veinte años los Estados Unidos gastaron más de lo que ganaron, lo que aumentó sus obligaciones en el exterior y acumuló deudas que pasaron a ser insostenibles. Un sistema en el que el dólar era la principal moneda global permitió prolongar un endeudamiento insensato.

Ahora que la posición del dólar ya no es tan segura, EE.UU. debe cambiar de prioridades. Eso comprenderá invertir en su deteriorada infraestructura, en recursos alternativos y renovables y en capital humano productivo, y ya no en casas innecesarias ni en innovaciones financieras tóxicas. Esa será la única manera de aminorar la declinación del dólar y de mantener la influencia de EE.UU. en los asuntos globales.

Copyright Clarín y The New York Times, 2009. Traducción de Joaquín Ibarburu.
Tomado de diario El Clarin

Hacia un 'New Deal' global

El pacto de la posguerra entre socialdemócratas y democristianos europeos debe ser sustituido por un nuevo acuerdo. Aunque algunos pretenden volver, como si nada hubiera ocurrido, al capitalismo de casino

JOAQUÍN ESTEFANÍA El País

En cuanto han surgido los primeros brotes verdes que indicarían que la crisis económica ha tocado fondo, bien o malintencionadamente han empezado a multiplicarse las declaraciones de que "hay que volver a la senda de la prosperidad de la que hemos salido". Es un poco prematura tal reflexión porque los brotes verdes, si fueran inequívocos y menos volátiles, señalarían sólo que se ha tocado fondo y que a partir de ahora el deterioro será menos rápido, pero no que se ha iniciado la recuperación.

La nostálgica voluntad de volver a la prosperidad perdida anuncia que no hemos aprendido la lección, que la voluntad reformadora de lo que ha funcionado mal era fingida, sobrevenida y forzada, y que no se comparte que aquella senda es la que nos ha conducido a estos resultados. Ante una crisis de la profundidad y velocidad que soportamos hay que cambiar el modelo y las reglas a nivel global. No se puede volver a este funcionamiento de casino financiero sin semáforos. Los dioses del pasado han resultado ser falsos y hay quien pretende regresar al delirio de su adoración.

Un pacto entre las principales fuerzas políticas que recoja los estímulos necesarios para salir de la Gran Recesión y que introduzca una mayor regulación de la arquitectura financiera constituye la prioridad para superar esta crisis global que tiene el potencial de ser la más destructiva desde la Gran Depresión de la década de los treinta del siglo pasado. Ese pacto sería el equivalente, en el marco de la globalización, de los acuerdos que tras la Segunda Guerra Mundial concluyeron los socialdemócratas y los democristianos europeos y que condujeron a la llamada edad dorada del capitalismo y a la creación de los modernos Estados de bienestar. Con ese pacto se trataría de evitar que una vez que la inicial crisis financiera ha devenido en una crisis de la economía real (recesión, y tal vez una depresión aguda y duradera en algunas partes del planeta), el resultado acabe siendo una crisis política, como ha sucedido en otros momentos de la historia.

Ese pacto fue calificado por Gordon Brown, en la primera visita que un líder europeo hizo al nuevo presidente de EE UU, Barack Obama, como una especie de New Deal global. El New Deal fue la política económica aplicada por el presidente Franklin Delano Roosevelt a partir del año 1933 para sacar a EE UU de la Gran Depresión que había comenzado con el crash bursátil de 1929. Cuentan los historiadores que en un principio nadie tenía mucha idea de lo que significaba new deal; uno de los asesores del presidente demócrata escribió ese difuso concepto en el discurso de aceptación que Roosevelt había de pronunciar en Chicago a mediados de 1932, sin pensar mucho en su significación profunda. Pero el nuevo paradigma prendió y ha llegado con mucha fuerza hasta nuestros días. El New Deal consistió, en líneas generales, en una serie de medidas de salvamento del sector financiero y de estímulo a la agricultura y a la industria, pasando por la conservación de la naturaleza y por la devolución de cierta influencia a unos sindicatos por entonces demediados. Por ello, una parte de la derecha americana detestó y temió a Roosevelt y sus reformas: estimaban que con las inversiones públicas destinadas a poner fin al paro, con las reformas destinadas a aumentar el bienestar social, con sus ataques a los centros más tradicionales de los poderes fácticos y sus apoyos a los sindicatos, estaba conduciendo a EE UU a "las malolientes aguas del socialismo". Seguramente esa derecha no conocía el estupendo ensayo del sociólogo alemán Werner Sombart, titulado expresivamente ¿Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos? (recientemente reeditado en España, Capitán Swing Libros).

Sin embargo, con la distancia que da el tiempo, los analistas más ponderados han concluido que con el New Deal, Roosevelt salvó al capitalismo americano (transformándolo, regulándolo y humanizándolo) y logró que EE UU acabase por aceptar las responsabilidades que conlleva un poder que en buena parte se ejerce a escala mundial.

Brown declaró en la visita citada que se recordará a Obama por su trabajo en la recuperación económica. Obama se ha inspirado sin duda en el New Deal de Roosevelt. ¿En qué ha consistido hasta ahora su trabajo en política económica?

Primero, en poner las bases para la recuperación del sistema financiero, afectado por una crisis de solvencia, mediante una serie de medidas heterogéneas, entre las cuales se pueden citar como las más importantes la adquisición de activos de alto riesgo y la capitalización de entidades a través de su nacionalización.

Segundo, en instrumentar un plan de estímulo a la economía real con el objetivo prioritario de crear millones de puestos de trabajo. Ese programa aporta un mayor equilibrio entre el mercado y el Estado después de un cuarto de siglo de hegemonía absoluta del primero, sometido a escasas normas de regulación. Durante ese tiempo los partidarios de la revolución conservadora declaraban que el Estado era el problema y el mercado la solución, y que el Estado debía limitarse a administrar lo que le indicase el mercado.

Ahora, por el contrario, el Estado tiene que intervenir con inyecciones masivas de gasto público en infraestructuras clásicas, en nuevas fuentes de energía renovable, en sostenibilidad, en las tecnologías de la información y la comunicación avanzadas, en educación y formación, en el rescate de industrias estratégicas como la del automóvil, así como con reducciones de impuestos a las capas más bajas de la población y a la clase media, compensadas por incrementos de los gravámenes a las capas más ricas y a las ganancias de capital.

Por último, se espera una reforma profunda en el sistema sanitario público estadounidense, de modo que se incorporen al mismo los más de 50 millones de ciudadanos pobres excluidos hasta ahora de cobertura.

El conjunto del plan de estímulo de EE UU multiplicará el endeudamiento público (déficit y deuda) hasta niveles desconocidos, prohibidos hasta ahora por la ortodoxia dominante en este pasado cuarto de siglo. Se prevé que el déficit público de EE UU supere el 12% o el 13%, del PIB, pero también que sea uno de los primeros países en salir de la Gran Recesión, gracias a esta política económica.

El juego de ayudas al sector financiero para que no quiebre, y de medidas de apoyo a la demanda para que la economía reaccione y disminuyan los porcentajes de paro, está siendo básicamente aplicado por la mayor parte de los países del mundo, independientemente de la ideología de sus gobiernos. Las diferencias están en la letra pequeña y en si se deben anteponer los esfuerzos reguladores al incremento del gasto público, o viceversa. Pero en la primera década del siglo XXI "todos somos keynesianos", como declaró hace tres décadas el presidente republicano Richard Nixon. Ello supone la ruptura del modelo neoliberal o de "fundamentalismo de mercado" (Stiglitz), predominante desde principios de los ochenta de la anterior centuria, cuya tendencia a la desregulación y a los excesos del mercado ha sido considerado muy mayoritariamente como la principal razón de la crisis económica. Por eso resultan sospechosas las rápidas llamadas "a la vuelta a la senda de prosperidad de la que hemos salido".

Incluso si este pacto para un New Deal global existiera y tuviera éxito, no sería suficiente para hacer frente a los problemas específicos que arrastra cada economía. Se trata de una condición necesaria, pero no suficiente. La crisis ha parecido homogeneizar los problemas, pero cada economía presenta unas características particulares que serán determinantes a la hora de definir su futuro una vez superada la fase álgida de la Gran Recesión. En el caso español habrá que reconducir un modelo de crecimiento de baja productividad. Cuando se acaba de cumplir el primer aniversario de las elecciones generales de marzo de 2008, que parecieron poner fin a la época de la crispación, las condiciones políticas para llegar a un pacto nacional no parecen las más adecuadas por la falta de liderazgo y de convencimiento del Gobierno y por la incomparecencia de la oposición. Pero ésta es ya otra historia.

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Joaquín Estefanía ha dirigido el Informe sobre la Democracia en España 2009, de la Fundación Alternativas, titulado Pactos para una nueva prosperidad. Hacia un New Deal global.
Enlace a este artículo en El País

Recesión y apatía marcan las elecciones europeas


Bélgica, sede del poder ejecutivo de la Unión Europea, fue elegida hace poco la capital más aburrida de Europa. Aunque las miles de personas encuestadas en el sondeo probablemente pensaban en la moderada vida nocturna en la ciudad belga, la relación entre ambos factores podría ser más que una simple casualidad.

El edificio de la Comisión Europea lucía vacío y apagado el martes, a sólo horas del comienzo de las elecciones al Parlamento Europeo. El monumento a Robert Schuman, padre intelectual de la Unión Europea, permanecía más bien ignorado, parcialmente oculto por los trabajos de reparación sobre la vereda de la calle Carlomagno, lo único que daba algún indicio de mayor actividad. En las avenidas y en los muros tampoco se advierten las pancartas y pinturas que suelen anunciar una elección. La apatía y el escepticismo de los europeos con sus instituciones comunitarias se ha profundizado con la crisis económica, y con la incapacidad de los partidos tradicionales para responder con acciones coordinadas ante el colapso financiero.

Los observadores proyectan que la participación se mantendrá en un escueto rango de entre 40% y 50%, al igual que en las elecciones anteriores, pero eso refleja un repunte de los votos en Europa del este, porque de hecho en regiones como el Reino Unido, se espera que caiga por debajo del nivel de 17% registrado en los comicios anteriores.

Esto ha potenciado el surgimiento de figuras populistas que han montado sus plataformas sobre fenómenos mediáticos. La candidata de Letonia, Alina Lebedeva, saltó a la fama al lanzar un puñado de claveles a la cara del príncipe Carlos de Inglaterra. Y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, intentó convertir las elecciones al parlamento europeo en un concurso de belleza.

Hoy, más de 80% de las normas que rigen a un europeo en un país de la Unión ha sido promulgada por el Parlamento Europeo.

Pero los observadores critican que las autoridades europeas no han sabido transmitir bien a los ciudadanos la importancia de esta institución en sus vidas y para hacer frente a la crisis financiera. Por estos días, algunos analistas han vuelto a levantar la idea de un presidente europeo electo por votación popular, que sin afectar la independencia de las autoridades nacionales pueda darle un nuevo liderazgo al bloque y convertirse en un interlocutor claro frente a EE.UU. y China, principalmente.

Enlace a La Vanguardia

Economía chilena se desploma 4,6% en abril


A la luz de las últimas cifras de producción industrial, la mayoría de los especialistas esperaba un negativo Imacec para el mes de abril. Sin embargo, la caída de -4,6% de la actividad económica nacional fue mucho peor de lo que esperaban expertos cuyas estimaciones oscilaban entre una caída 2,0% y 2,0%.

Según el Banco Central en el resultado del mes incidió la existencia de un día hábil menos que en abril de 2008 y la disminución de los sectores Industria y Comercio, así como caídas registradas en actividades ligadas a la pesca y al sector forestal.

La serie desestacionalizada cayó 0,7% respecto del mes precedente, mientras la serie de tendencia ciclo registró una contracción anualizada de 1,3%.

Cabe señalar que esta es la sexta caída mensual consecutiva de la actividad económica medida a través del Imacec, lo que indica el aterrizaje violento de la economía chilena a la recesión.

Estas son las consecuencias de las nefastas políticas aplicadas por el Banco Central chileno durante los útimos años, especialmente desde mediados del 2007 cuando se inició al crisis mundial.

Más información | Tags Banco Central,
Post de hace un año: Central sube la tasa y condena a Chile a un magro crecimiento,
El dilema crecimiento-inflación

El golpe de timón del Banco Central Europeo

En lo que constituye un verdadero golpe de timón por una ampliación sin precedentes de las políticas monetarias aplicadas hasta ahora, el Banco Central Europeo comprará bonos al sistema financiero siguiendo los pasos de la Fed y del Banco de Inglaterra. La decisión es histórica y busca revertir la gravedad que está adquiriendo el nuevo brote de la crisis que amenaza a varios países europeos y especialmente a los países bálticos. El reconocimiento de Trichet de que la economía en la zona euro caerá más del 5% ha encendido todas las alarmas. Los datos de los países de Europa de Este han sido determinantes.

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En recuerdo de David Carradine


Vea La muerte de Kung Fu

jueves, 4 de junio de 2009

Crisis de Letonia tensiona el futuro de Europa


Isaiah Berlin, el filósofo letoniano que alguna vez dijo que la democracia y la libertad no siempre iban de la mano, debe estar sorprendido de que su Letonia natal puede tener en sus manos el futuro de la Unión Europea. Porque aunque las palabras de Trichet pronunciadas hoy sincerando una nueva baja para el PIB de la Eurozona han tenido poca repercusión a estas alturas de la crisis, la batalla que se está jugando en Europa es mucho mayor.

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Imagen | mugley

Trichet corrige a la baja proyecciones económicas


El Banco Central Europeo revisó fuertemente a la baja sus proyecciones económicas para 2009 y 2010 en la zona del euro debido a la fuerte contracción sufrida en el primer trimestre de este año. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, señaló en Frankfurt que la entidad pronostica una contracción del PIB para el año 2009 de entre -5,1% y -4,1%, frente a la media de -2,7% prevista en marzo. Para el año 2010 el BCE pronostica una contracción de -0,3%, después de haber anunciado en marzo que el próximo año habría crecimiento positivo. La inflación para este año se espera en 0,3% y de 1,0% para el próximo.

A pesar de las perspectivas más sombrías, el BCE mantendrá la tasa de interés en el 1,0% actual. Con esto se espera una reactivación del capital privado, que aún no se anima a invertir. Desde septiembre del año pasado, el BCE ha recortado la tasa en 325 puntos para enfrentar el difícil momento que vive el mundo.

Trichet señaló que sostuvo una conversación telefónica con la Canciller alemana Angela Merkel, rechazando su acusación sobre las políticas del Banco Central Europeo: "ella se mostró plenamente conforme con la independencia de los bancos centrales, y agradece plenamente nuestro trabajo", aseguro Trichet. No obstante, las críticas de Merkel causaron estragos en la Comunidad Europea.

Trichet señaló que "todo lo que hacemos, lo hacemos sin ningún tipo de influenia o presión. Decidimos sobre la base de nuestro propios Juicios. El BCE siempre ha resistido a las presiones políticas".

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A 20 años de Tiananmen


A 20 años de la matanza de Tiananmen, China ha redoblado las medidas de seguridad con un amplio despliegue policial y militar por las calles de Beijing, en los alrededores de la plaza, impidiendo el desplazamiento en la zona de corresponsales extranjeros.

En la noche del 3 al 4 de junio de 1989, tras siete semanas de protestas pacíficas que demandaban una mayor apertura democrática, el gobierno chino decidió dar término al reclamo civil con una dura represión militar que acabó con la matanza de miles de personas en la plaza de Tiananmen, donde llegaron a concentrarse en esa fecha más de un millón de estudiantes. El gobierno chino mantuvo un silencio absoluto sobre la cifra de muertos, pero según la organización Madres de Tiananmen, las víctimas podrían alcanzar a las 2.000 personas.

Al cumplirse dos décadas de la matanza, Amnistía Internacional (AI) denunció que China redobló el acoso a las voces disidentes e intensificó la censura en todo el país. “Cortar la comunicación e impedir el movimiento no evitará ni que los activistas luchen por sus derechos ni que el pueblo conmemore el vigésimo aniversario del suceso”, dijo Roseann Rife, subdirectora de AI para Asia-Pacífico, en un comunicado emitido en Londres. En opinión de Rife, "el excesivo acoso sólo alentará la búsqueda de la verdad". Amnistía aseguró que recibió informaciones de “graves acosos a los activistas de derechos humanos”.

En China, la matanza fue recordada por unos pocos, sobre todo por las madres de las víctimas. Pero, en Hong Kong, cerca de medio de millar de personas realizaron un homenaje con velas encendidas en el Parque Victoria de la ex colonia británica, único lugar chino donde se realizaron actos de conmemoración, de acuerdo a la BBC. Alrededor de 30 personas aún cumplen sentencias de prisión por sus actividades en 1989, según la organización de derechos humanos china Dui Hua. Y más de cien participantes de las protestas permanecen en el exilio.

Veinte años después, la economía china se desarrolló a tal punto que protestas a una escala similar son poco probables hoy en día, según informaciones de la agencia Reuters. Los estudiantes y trabajadores que se manifestaban enfrentaban problemas que iban desde una inflación creciente hasta el desmantelamiento de un sistema centralizado de asignaciones de trabajo. Pero, hoy en día, disfrutan en general mejores estándares de vida a lo largo del país.

El PIB per cápita subió casi en un 900%, a US$ 3.600 este año, desde los US$ 400 de 1989, según al Panorama Económico Mundial del FMI. Con este aumento de la riqueza, muchos de los estudiantes y profesionales que podrían ser la mayor fuente potencial de oposición organizada al gobierno del Partido Comunista están más ocupados en ganarse la vida y salir adelante que en el cambio político.

“A medida que la gente mejore a nivel general, yo creo que la abrumadora mayoría no tendrá la voluntad o el incentivo para presionar hasta tomar riesgos en el sistema", opinó Andrew Gilholm, principal analista del Noreste de Asia de la consultora Control Risks. "Los costos y riesgos de tratar de hacer eso aún son bastante altos", agregó.

Pero el crecimiento económico dejó a China con una enorme brecha entre los ricos, concentrados en ciudades, y los desposeídos, que viven en el campo. Los habitantes de las ciudades actualmente ganan, en promedio, más de tres veces de lo que perciben los del campo, lo que desplaza el descontento y las protestas hacia pueblos y zonas rurales. Sin embargo son pequeñas protestas y es poco probable que converjan en algo más amplio, porque incluso los pobres se benefician del crecimiento económico, explicó a Reuters Shujie Yao, profesor de Economía en la Universidad de Nottingham y director de la Escuela de Estudios Contemporáneos Chinos.

Ni siquiera la crisis financiera global, que provocó olas de despidos en las fábricas y muestra un sombrío panorama a los 6,1 millones de estudiantes universitarios que se graduarán este verano, podría alentar un potencial de malestar, al menos por ahora. Con un crecimiento económico estimado entre 7% y 8% este año, China se encuentra mejor que muchos otros países.

Más información | BBC Mundo, El País, RTVE

OIT teme una crisis social durante ocho años

El Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Juan Somavía se mostró complacido por las cifras que hablan de una "recuperación" económica, pero advirtió contra el previsible retraso de hasta ocho años para recuperar el nivel de empleo existente previo a la crisis.

"El mundo puede tener ante sí una crisis de empleo y protección social por un período de seis a ocho años", advirtió al abrir la conferencia anual de los 183 miembros de la OIT. "Hay que dar la bienvenida al hecho de que la caída libre se está desacelerando", reconoció Somavia, pero "los líderes políticos no han prestado suficiente atención a las implicaciones humanas y sociales de la brecha entre la recuperación económica y la reanudación del mercado".

El mundo necesita crear alrededor de 300 millones de nuevos empleos para el año 2015, y requiere capacidad para absorber la llegada al mercado del trabajo de 45 millones de personas cada año. Con este fin, Juan Somavia instó a los miembros de la reunión de la OIT, el próximo 15 de junio en Ginebra, a adoptar un "Pacto Mundial para el empleo.

Via | Le Monde

Brasil mantiene sus reservas en US$205.400 millones pese a la crisis

Las reservas internacionales de Brasil se mantienen en US$205.400 millones a pesar del impacto de la crisis financiera global, según señaló el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, quien reiteró su optimismo de cara al futuro.

En una comparecencia ante la Cámara de Diputados, Meirelles indicó que en septiembre de 2008, cuando Brasil comenzó a sentir los primeros efectos de la crisis internacional, las reservas del país se situaban en US$205.100 millones y precisó que al 1 de junio pasado eran de US$205.400 millones.

Explicó que desde septiembre pasado el Banco Central ha usado US$14.500 millones de las reservas en medidas contra las turbulencias, pero recuperó ese dinero con la valorización que han tenido los títulos brasileños en el mercado internacional.

Meirelles señaló que durante los últimos siete meses también ha mejorado el estado de la deuda pública, que en septiembre pasado era equivalente al 40,5% del Producto Interno Bruto (PIB) y ahora corresponde al 38%.

"Brasil debe ser el único país del Grupo de los Veinte (G-20) que saldrá de la crisis con un porcentaje de deuda menor en relación al PIB y con las reservas internacionales más altas", declaró en tono optimista.

"El país saldrá fortalecido de la crisis", sostuvo el responsable del Banco Central, quien afirmó que los indicadores que presenta actualmente Brasil son la causa de la "euforia" registrada en los últimos días en la bolsa de Sao Paulo y que ha revalorizado al real frente al dólar.

Lectura recomendada Los países BRIC y la teoría del desacople

Quiebras de empresas chilenas aumentarían 30% este año

Las quiebras de empresas chilenas podrían aumentar cerca de 30% durante 2009, según las proyecciones entregadas por el superintendente de Quiebras, Rodrigo Albornoz, quien previó que a finales de año unas 200 compañías dejarían de operar.

De acuerdo a los datos entregados por Albornoz, a mayo, el incremento acumulado alcanza casi al 11% con 82 empresas, siendo la construcción, las industrias manufactureras no metálicas y el comercio los sectores más afectados.

Las cifras las dio a conocer Albornoz tras firmar un convenio con la Cámara Nacional de Comercio sobre cooperación que busca difundir los beneficios del cierre formal de un negocio.

Según el Superintendente de Quiebras, en Chile se generan alrededor de 150 cierres formales al año, cifra muy baja comparada con países desarrollados tales como Nueva Zelandia, que registra unos 5 mil casos para el mismo período.

Al respecto, señaló que "la quiebra le hace bien a la economía porque ésta se expande y el fracaso es efecto natural de este crecimiento. Quisiéramos que los chilenos utilicen esta ley para salir del mercado en forma saludable evitando pasar a la informalidad".

No obstante, el superintendente aseguró que el Gobierno está preocupado por la situación de los trabajadores con el cierre de las empresas, pues a fines de 2008 hubo 4.200 personas comprometidas y hasta mayo de este año ya suman 1.535 los trabajadores afectados.

Cuba pierde condición de paria y vuelve a la OEA

Después de 47 años, Cuba pierde su codición de paria y vuelve a la Organización de Estados Americanos, OEA. Los delegados de los países miembros de la OEA ratificaron por aclamación la decisión adoptada por los cancilleres del grupo de trabajo especial sobre derogar la suspensión de la isla como miembro de este organismo, aprobada en 1962.

La ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, que preside la sesión de la XXXIX Asamblea General de la OEA, pidió la ratificación de esa decisión por parte de los delegados, que procedieron a hacerlo por unanimidad.

"Que la resolución sexta adoptada el 31 de enero de 1962, mediante la cual se excluyó al gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano queda sin efecto en la Organización de Estados Americanos ", declaró Rodas en medio de aplausos. El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Fander Falconí, anunció en declaraciones a los periodistas la decisión adoptada hoy por consenso.

"Muchos de nosotros no habíamos nacido en ese momento y lo que está haciendo esta generación es básicamente enmendar la historia y aquí tenemos un reto de construir una historia distinta", añadió Falconí.

La decisión fue adoptada hoy después de que en la víspera los cancilleres de un grupo especial designado para tratar la cuestión permanecieran reunidos durante más de seis horas sin alcanzar ningún consenso.

Las posturas enfrentadas eran las de quienes propugnaban una derogación de la suspensión, sin condiciones, y otra que lo hacía mencionando la necesidad de que Cuba asumiera los compromisos de democracia y defensa de los derechos humanos adoptados por los demás países miembros de la organización.

miércoles, 3 de junio de 2009

Vuelven a alzarse las fronteras


Aunque los canadienses tenían la muy fundada ilusión de que las relaciones con los estadounidenses se harían más cálidas tras la llegada del nuevo inquilino a la Casa Blanca, lo cierto es que la crisis las ha enfriado. En las fronteras de Quebec, Vermont o Derby Line, es muy normal ver numerosos controles exigiendo pasaportes y revisando vehículos.
La agradable informalidad previa a los hechos del 11-S (sólo se exigía cédula de identidad para cruzar la frontera) tuvo un rápido fin tras los atentados a las Twin Towers y ahora con la crisis parecen intensificarse. Esto ha llevado a un fuerte declive del comercio de bienes intrafronterizo que llegaba a los 1.600 millones de dólares diarios.
Los canadienses saben que una situación de relajamiento fronterizo como la existente antes del 11-S será imposible. Pero esperan que la frontera no sea una barrera que debilite el comercio entre las ciudades vecinas. Como vemos, aunque hace 20 años cayeron importantes muros, hoy vuelven a alzarse las fronteras comerciales.

Cómo alimentar a todo el mundo


Louise Fresco nos muestra por qué podemos celebrar los avances en la producción masiva y la gran fabricación de pan en los supermercados. Pero señala que también hay que dejar un espacio para las pequeñas panaderías y la producción artesanal. No todo puede ser producción masiva y los pequeños productores deben aportar con su creatividad. Esta es una tarea fundamental a desarrollar en todo ámbito (industria del cuero, metalurgica, madera) para enfrentar el tema del empleo en todo el mundo. Es una tarea crucial y a la cual habrá que prestar atención en todo ámbito.

Las grandes compañías hicieron sucumbir a las pequeñas fábricas que aportaban sus productos y empleaban mano de obra que cada vez se hizo más especializada. Ahora que sucumben las grandes compañías y reciben grandes ayudas del Estado. ¿se ayudará a las pequeñas a reorgnizarse? Las pequeñas nunca recibieron ayuda cuando fueron barridas por las grandes.

En esta interesante charla, Louise Fresco nos plantea la importancia de dar espacio a los pequeños emprendedores. Con ellos se puede alimentar al mundo. Son reflexiones de largo alcance hacia la sostenibilidad del planeta.
Más información sobre Louise Fresco

Bernanke llama a reducir el déficit fiscal

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha pedido hoy al Congreso que se comprometa a reducir el déficit de casi 2 billones de dólares generado por los cuantiosos fondos destinados a combatir la crisis, advirtiedo que:
"A menos que demostremos un fuerte compromiso con la sostenibilidad fiscal a largo plazo, no tendremos ni estabilidad financiera ni crecimiento económico sano"

Bernanke habló en el Congreso para ofrecer su diagnóstico de la coyuntura económica del país, dominada recientemente por la crisis del automóvil y señales incipientes de reactivación. Sus declaraciones surgen en momentos de una creciente preocupación sobre el abultado endeudamiento de EEUU tanto dentro como fuera del país.
"El mantener la confianza de los mercados financieros requiere que comencemos a planificar para restaurar el equilibrio fiscal", señaló Bernanke, dado que la Casa Blanca prevé que el déficit presupuestario alcance los 1,8 billones de dólares este año, una cifra más de cuatro veces superior al dato récord registrado el año pasado.

La recesión por la que atraviesa el país ha agravado las cuentas públicas debido a los menores ingresos fiscales y al mayor gasto del Gobierno, que ha destinado miles de millones de dólares al rescate del sector financiero. Bernanke señaló que esa intervención pública era "necesaria y apropiada" para hacer frente a la peor crisis financiera desde 1930, a pesar de haber agravado el déficit del país.

El fuerte endeudamiento de Estados Unidos ha contribuido a alimentar el temor en los mercados a un posible recorte de la calificación máxima triple A de la deuda soberana del país, lo que ha presionado el dólar a la baja en los mercados internacionales.

La Casa Blanca aseguró a finales de mayo no estar preocupada ante esa posibilidad e insiste en que el objetivo del presidente de EEUU, Barack Obama, es impulsar un plan de recuperación que cree puestos de trabajo y reactive la economía. Aun así, la nueva Administración reconoce que a medio y largo plazo es necesario resolver el problema fiscal del país.

Bernanke llama a reducir el déficit pero no plantea medidas. La única medida salvadora y que puede aliviar la presión sobre el déficit es un aumento programado de las tasas impositivas. Las medidas propuestas por Bush de la reducción de impuestos terminaron haciendo un gran daño a toda la economía. Revertir esas políoticas ahora puede ser parte de una solición. Pero quizá sea demasiado tarde.

Michael Moore: Adiós General Motors

Por Michael Moore

Escribo esto en la mañana del fin de la otrora poderosa General Motors. Al mediodía, el presidente de Estados Unidos lo hará oficial: General Motors, como la conocemos, ha terminado. Sentado aquí en la ciudad natal de GM, Flint, Michigan, estoy rodeado de amigos y familiares llenos de ansiedad por lo que pasará con ellos y con la ciudad.

Cuarenta por ciento de los hogares y negocios de la localidad han sido abandonados. Imagine el lector lo que sería vivir en una ciudad donde casi todas las demás casas estuvieran vacías. ¿Cuál sería su estado de ánimo?

Es una triste ironía que la compañía que inventó la obsolescencia planeada –la decisión de construir automóviles que se cayeran en pedazos en unos cuantos años para que el cliente tuviera que comprar otro coche– ahora se haya vuelto obsoleta. Se negó a fabricar los automóviles que el público quería, que tuvieran gran rendimiento de gasolina, que fueran lo más seguros posible y extremadamente cómodos de manejar. Ah, y que no comenzaran a desmoronarse en unos años.

GM se empeñó en combatir las reglamentaciones ambientales y de seguridad. Sus ejecutivos desdeñaban con arrogancia los inferiores autos japoneses y alemanes, los cuales llegarían a ser el patrón oro de los compradores de coches. Y estaba empecinada en castigar a su fuerza de trabajo sindicalizada, despidiendo a miles de trabajadores por ninguna otra razón que mejorar el estado de resultados a corto plazo de la corporación. De 1980 en adelante, cuando reportaba utilidades sin precedente, trasladó incontables puestos de trabajo a México y otros lugares, con lo que destruyó la vida de decenas de miles de esforzados estadunidenses. La patente estupidez de esta política radicaba en que, al eliminar el ingreso de tantas familias de clase media, ¿quién creían que iba a poder comprar sus automóviles? La historia registrará este yerro en la misma forma en que hoy recuerda a los franceses que construyeron la Línea Maginot o a los romanos que envenenaron inadvertidamente su sistema de agua al incorporar plomo letal a sus tuberías.

Aquí estamos, pues, en el lecho de muerte de General Motors. El cuerpo de la empresa aún no está frío y descubro que me siento rebosante de –me atrevo a decir– júbilo. No es el júbilo de la venganza contra una corporación que arruinó mi ciudad natal, que dejó sin hogar a la gente con la que crecí y le trajo miseria, divorcios, alcoholismo, desamparo, debilidad física y mental y drogadicción. Tampoco, obviamente, me alegra saber que otros 21 mil trabajadores de GM recibirán la noticia de que también ellos se han quedado sin empleo. Pero ustedes y nosotros y el resto de los estadunidenses ¡ahora somos dueños de una empresa automotriz!

Lo sé, lo sé... ¿quién diablos quiere manejar una fábrica de autos? ¿Quién de nosotros quiere que 50 mil millones de dólares de nuestros impuestos se arrojen al agujero de ratas que será este nuevo intento de rescate de GM? Digámoslo con claridad: la única forma de salvar a la empresa es darle muerte.

Sin embargo, salvar nuestra preciosa infraestructura industrial es otra cosa, y debemos darle máxima prioridad. Si dejamos que cierren y desmantelen nuestras plantas, lamentaremos amargamente su desaparición cuando caigamos en cuenta de que esas fábricas podrían haber construido los sistemas de energía alternativa que necesitamos con desesperación. Y cuando reparemos en que la mejor forma de transportarnos es con ferrovías ligeras, trenes balas y autobuses más limpios, ¿cómo podremos construirlos si permitimos que desaparezca nuestra capacidad industrial y su fuerza de trabajo capacitada?

Así pues, ahora que el gobierno federal y el tribunal de quiebras reorganizan a General Motors, he aquí el plan que pido al presidente Barack Obama que ponga en práctica para bien de los trabajadores, de las comunidades de GM y de la nación en su conjunto. Hace 20 años, cuando hice Roger & Me, traté de advertir a la gente sobre lo que le esperaba a General Motors. Si la estructura del poder y la tecnocracia hubiera escuchado, tal vez mucho de esto se habría podido evitar. Con base en mi trayectoria, solicito que se preste honrada y sincera consideración a las sugerencias siguientes:

1. Así como hizo el presidente Roosevelt después del ataque a Pearl Harbor, Obama debe decir a la nación que estamos en guerra y que debemos convertir de inmediato nuestras fábricas de automóviles en instalaciones que construyan vehículos de transporte en masa y dispositivos de energía alternativa. En 1942, en Flint, en cuestión de meses GM detuvo toda la producción de autos y de inmediato usó las líneas de producción para construir aviones, tanques y ametralladoras. La conversión se realizó en un abrir y cerrar de ojos. Todo el mundo participó. Los fascistas fueron derrotados.

Ahora estamos en una guerra diferente, la que hemos emprendido contra el ecosistema, guiados por nuestros líderes. Esta guerra tiene dos frentes. Uno tiene su cuartel general en Detroit. Los productos construidos en las fábricas de GM, Ford y Chrysler son algunas de las mayores armas de destrucción en masa, causantes del calentamiento global y del derretimiento de nuestros casquetes polares. Puede que esos objetos que llamamos carros sean divertidos de manejar, pero son como un millón de dagas en el corazón de la madre naturaleza. Continuar construyéndolos sólo conducirá a la ruina de nuestra especie y de gran parte del planeta.

El otro frente en esta guerra ha sido abierto por las compañías petroleras contra ustedes y yo. Están dedicadas a esquilmarnos todo lo que pueden, y han sido irrefrenables vendedoras de la finita cantidad de petróleo que se ubica bajo la superficie de la tierra. Saben que la están chupando hasta dejarla seca. Y como los magnates madereros de principios del siglo XX, a quienes les importaban un cacahuate las generaciones futuras y arrasaban con cuanto bosque cayera en sus manos, estos barones del petróleo no dirán al público lo que saben que es verdad: que queda sólo crudo utilizable para unas cuantas décadas más en el planeta. Y conforme los días finales del petróleo se acercan, prepárense para ver a algunas personas muy desesperadas, dispuestas a matar o morir por un litro de gasolina.

El presidente Obama, ahora que ha asumido el control de GM, necesita convertir de inmediato las fábricas a los nuevos usos necesarios.

2. No pongan otros 30 mil millones de dólares en las arcas de GM para fabricar automóviles. Usen ese dinero para mantener empleada a la actual fuerza de trabajo –y a la mayoría de los que han sido despedidos– para que pueda construir los nuevos modos de transporte del siglo XXI. Que el trabajo de conversión empiece ahora mismo.

3. Anuncien que en los próximos cinco años tendremos trenes balas cruzando el país. Japón celebra este año el aniversario 45 de su primer tren bala; ahora tiene docenas. Velocidad promedio: 265 kilómetros por hora. Tiempo de demora promedio: 30 segundos. Ellos llevan ya casi cinco décadas con esos trenes de alta velocidad... ¡y nosotros no tenemos uno solo! Es criminal que ya exista la tecnología para ir de Nueva York a Los Ángeles en 17 horas, y que no la hayamos usado. Contratemos a los desempleados para que construyan las nuevas vías de alta velocidad por todo el país. De Chicago a Detroit en menos de dos horas. De Miami a Washington en menos de siete. De Denver a Dallas en cinco y media. Se puede hacer, y hacerse ya.

4. Emprendan un programa para poner líneas de tren ligero masivo en todas nuestras ciudades grandes y medianas. Construyan esos trenes en las fábricas de GM. Y contraten pobladores locales en todas partes para instalar y operar este sistema.

5. Para los habitantes de zonas rurales que no sean atendidos por los trenes, que las plantas de GM produzcan autobuses limpios y eficientes en el uso de energía.

6. Por el momento, que algunas fábricas construyan vehículos híbridos o eléctricos (y baterías). Llevará algunos años que la gente se acostumbre a las nuevas formas de transporte, así que si vamos a tener automóviles, que sean más amables. Podemos construirlos el mes próximo (no le crean a quien les diga que llevaría años reacondicionar esas fábricas: no es cierto).

7. Transformen algunas de las fábricas vacías de GM en instalaciones que construyan molinos de viento, paneles solares y otros medios de energía alternativa. Ahora mismo necesitamos decenas de millones de paneles. Y existe una fuerza de trabajo capacitada y dispuesta que puede construirlos.

8. Concedan incentivos fiscales a quienes se transporten en automóvil híbrido o en autobús o tren. También, créditos para quienes conviertan su hogar a energía alternativa.

9. Para contribuir a sufragar esto, impongan un gravamen de dos dólares por cada litro de gasolina. Esto impulsará a las personas a cambiar hacia autos ahorradores de energía o a utilizar las nuevas líneas de tren que las antiguas empresas automotrices han construido para ellas.

Bueno, es un principio. Por favor, por favor, no salven a GM para que una versión más pequeña de ella no haga otra cosa que construir Chevys o Cadillacs. Eso no es solución a largo plazo. No tiren dinero bueno en una compañía cuyo tubo de escape funciona mal y llena el auto de un olor extraño. Este año se cumple un siglo de que los fundadores de General Motors convencieron al mundo de renunciar a sus caballos, sus sillas y sus carruajes para probar un nuevo modo de transporte. Ahora es tiempo de que digamos adiós al motor de combustión interna. Parece habernos servido bien durante largo rato. Disfrutamos los restaurantes de servicio en el auto. Nos divertimos en el asiento delantero y también en el trasero. Vimos películas en grandes pantallas al aire libre, fuimos a las carreras en pistas de todo el país, y echamos nuestra primera ojeada al Pacífico desde la ventanilla por la autopista costera. Y ahora, ya acabó. Es un nuevo día y un nuevo siglo. El presidente –y el sindicato de trabajadores automotrices– deben aprovechar el momento y crear una gran jarra de limonada con este limón* tan amargo y triste.

Ayer, la última persona sobreviviente del desastre del Titanic pasó a mejor vida. Escapó a una muerte segura esa noche y vivió otros 97 años. Del mismo modo, podemos sobrevivir a nuestro Titanic en todos los Flints, Michigan, de este país. Sesenta por ciento de GM es nuestro. Creo que podemos darle un mejor empleo.

* En lenguaje informal, los estadunidenses llaman lemon a cualquier objeto inservible, por ejemplo un automóvil (T.)

Traducción: Jorge Anaya

Los chinos se quedan con el Hummer


El consorcio automovilístico estadounidense General Motors ha alcanzado un principio de acuerdo con la empresa de maquinaria china Sichuan Tengzhong Heavy Industrial Machinery Company para la venta de su filial de todoterrenos Hummer, según informa The New York Times. Sin embargo, esta operación, a pesar de que Sichuan Tengzhong es una empresa privada, requiere la aprobación por parte del Gobierno de China, que mantiene el derecho de veto ante cualquier intención de compra fuera del país por parte de una empresa china.

El anuncio del comprador de Hummer se produce después de que se diera a conocer un acuerdo para la venta de esta firma de todoterrenos, aunque no se especificaron los detalles del nuevo inversor ni del montante de la operación. No obstante, diferentes analistas estiman que la venta de Hummer podría cerrarse por algo menos de 500 millones de dólares (352 millones de euros al cambio actual).

Sichuan Tengzhong se dedica a la producción de maquinaria para la construcción de carreteras, puentes y de mantenimiento, entre otros aspectos. Sin embargo, la compra de Hummer podría servir para introducirse en el negocio de camiones pesados.

El consorcio automovilístico que preside Fritz Henderson señaló que la venta de Hummer permitirá mantener 3.000 puestos de trabajo en Estados Unidos y la continuidad de 153 concesionarios. Asimismo, esta operación servirá para mantener la sede central de la compañía en este país. La venta de Hummer, que General Motors espera cerrar a finales del tercer trimestre del año, se enmarca en el plan de reestructuración de la empresa, que ayer presentó la solicitud de suspensión de pagos ante el Tribunal de Quiebras de Nueva York.

martes, 2 de junio de 2009

Desempleo sigue afectando a economías europeas

El desempleo continúa extendiéndose en la zona euro, donde ya afecta al 9,2% de la población activa. Según información facilitada por la oficina estadística comunitaria (Eurostat), en abril la tasa de desempleo aumentó tres décimas en los países de la moneda única (1,9 puntos si se compara con abril de 2008) y dos en el conjunto de los Veintisiete (1,8 puntos más que un año antes).

En el último año, 4,653 millones de personas han perdido su empleo en la UE (556.000 sólo en abril), de los que 3,1 millones están en el área del euro (donde el paro subió en abril en 396.000 personas). De esta manera, el desempleo afecta ya a 21 millones de personas en los veintisiete países y, de ellos, 14,6 millones corresponden a los países de la moneda única.

España, con una tasa de paro del 18,1%, volvió a ser, un mes más, el Estado miembro con más desempleo. Le siguen Letonia (17,4%), Lituania (16,8%) y Estonia (13,9%). Estos tres países bálticos son donde más rápidamente está aumentando el desempleo, tanto en términos mensuales como interanuales. Por el contrario, los países que, a pesar de la crisis, siguen teniendo un paro más reducido son Holanda (3%), Austria (4,2%) y Chipre (5,4%).

De las grandes economías para las que hay información actualizada, en Francia la desocupación se situó en abril en 8,9% y en Alemania en 7,7%. En ambos casos una décima más que en marzo.

Casi, casi como el Imperio Romano


En un artículo que escribí en marzo del año pasado hablaba de Harold Bloom y cómo este intelectual y gran crítico literario comparaba la crisis que se nos venía encima con la caída del Imperio Romano.
Era una época en que aún la prensa, los gobiernos y muchos economistas la negaban, pese a que ya llevábamos ocho meses anunciándola. A la luz de las imágenes de este clip, entendemos claramente a que se refería Harold Bloom. Un país que no sólo se enfermó y endeudó por salir a matar iraquíes, sino por un nivel de descomunal derroche digno de una película de Cecil B. DeMille. Las imágenes, forman parte de la serie pueblos fantasmas.

¿El Dow Jones a 1.000?

En Broad Market, página especializada en materia financiera encuentro una interesante reflexión de Robert Prechter sobre el posible futuro del Dow Jones. ¿Será para tanto? Léalo a continuación:
"Los lectores a veces me preguntan si en serio el Dow va a caer por debajo del 1000. La gente puede entender que el Dow puede caer medido en términos de oro, pero están tan convencidos de que va a venir la hiperinflación que consideran esta idea como algo fuera de la realidad. La razón principal por la que creo que el Dow va a caer a esos niveles de 1000 es la estructura que presenta. Pero también puedo ver una razón monetaria para que esto ocurra y es que la enorme inflación de los últimos 76 años se ha producido principalmente por medio de emisión de instrumentos de crédito, no por los billetes. El crédito puede colapsarse.
El único resultado monetario que tiene sentido para la Onda de Elliott es la estructura del valor de mercado de los créditos denominados en dólares, va a reducirse en más del 90 por ciento. Habida cuenta de la erosión del Estado de bienes de capital en los EE.UU. y el agotamiento de la capacidad de fabricación, no es difícil ver por qué todos estos pagarés tienen un deterioro en la base de reembolso. El futuro ya ha sido totalmente hipotecado; es el momento de pagar. Pero no hay dinero para pagar, sólo más pagarés que no pueden ser pagados. Por lo tanto, la oferta de crédito (después de un breve respiro) tenderá a disminuir, lo que significa que la riqueza y, por tanto, el poder adquisitivo, van a desaparecer junto con él. En el sentido más amplio, este cambio supondrá un colapso en la oferta de dinero. Este enfoque monetario si es coherente con que el Dow caiga por debajo de 1000 en términos nominales. Es una de las razones por las que convence.
El crash se subtitula ¿cómo sobrevivir y prosperar en una depresión deflacionaria? Desde luego, la FED tiene la capacidad de imprimir billetes. Sin embargo espero que al final el desplome del valor de los créditos sea tan rápido que las autoridades no van a actuar a tiempo para contrarrestarlo. Se seguirá tratando de mantener la ficción de que los pagarés conservan todo el valor nominal para mantener la espectacular estafa. Después si lo hará, pero será demasiado tarde."

La hipótesis es que el futuro está totalmente hipotecado. Y con el tema del fuerte endeudamiento del cual Ronald Reagan fue el inventor como nos cuenta Paul Krugman, nos aguarda un período de gran frugalidad. Al parecer, la fiesta se acabó, y los períodos de derroche con champaña y caviar que Wall Street intentó clonar en varios lugares del mundo, han terminado. La hipótesis de las vacas flacas, cobra cada día más fuerza.

Acceso el artículo El futuro ha sido totalmente hipotecado en Broad Market.

lunes, 1 de junio de 2009

Paul Krugman: "Reagan lo hizo"

"Este proyecto de ley es la legislación más importante para las instituciones financieras en los últimos 50 años. Proporciona una solución de largo plazo para el ahorro de las instituciones con problemas", señaló Ronald Reagan en 1982, al firmar la Ley de las Instituciones Depositarias Saint-Germain.

De esta forma comienza el último comentario de Paul Krugman en The New York Times, aportando valiosos elementos que atribuyen a los republicanos y al gobierno de Ronald Reagan, el descalabro de la situación económica actual.
Krugman recuerda que la deuda federal como porcentaje del PIB cayó de manera constante desde el fin de la segunda guerra mundial hasta 1980. Sin embargo, con Reagan comenzó el rápido aumento de la deuda pública, que fue, curiosamente, eclipsada por el aún más rápido endeudamiento de la deuda privada que hizo posible la desregulación financiera que patrocinó Reagan.
"Este fue el gran legado de la América de Reagan, un legado que aún tiene consecuencias", agrega Krugman.

La desregulación financiera de los oscuros años de Regan tuvo además otras perlas: quitó los requerimientos de un pie a adelanto para la compra de viviendas, por lo que ya las familias no requerían de un ahorro previo.
Las restricciones puestas en marcha en los años 30 por los líderes políticos que experimentaron una terrible crisis financiera se hicieron pensando en impedir una repetición de ese grave momento. Pero en 1980 la memoria de la depresión se había desvanecido.
"Es el gobierno el problema, señaló Reagan, no la solución. La magia del mercado debe ser puesta en libertad".

Krugman señala que Estados Unidos no siempre fue una nación de grandes deudas y nulo ahorro, como ahora: "Para los años 70 el endeudamiento era normal y los estadounidenses ahorraban casi el 10% de sus ingresos. Fue con Reagan que los ahorros desaparecieron... Y los estadounidenses comenzaron a acumular deudas gigantescas"
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Krugman no dice (esto lo digo yo) que la idea del endeudamiento fue formulada por Milton Friedman en su Teoría del ingreso permanente, que suponía flujos constantes y sin pérdida de valor a lo largo de toda la vida laboral. Con esta tesis, una persona que ganaba 100 mil dólares anuales podía aspirar a ganar 40 millones de dólares en poco más de 30 años de vida laboral lo que le permitía comprar hoy los bienes que demandaría en el mediano y largo como la vivienda o el automovil.
Todo esto, por cierto, es muy bueno para la economía (trasladar todos los consumos futuros al presente) porque le da gran vitalidad. Pero nadie se puso en el caso de un paro generalizado con una masiva pérdida de empleos que cortara todo el suministro de pagos.
Eso es lo que ha ocurrido con la crisis actual y es lo que nos tiene en una situación tan delicada: los impagos se ha multiplicado por millones. Todas las cañerías se han secado y las inyecciones de liquidez son insuficientes. Más aún cuando las cifras de desempleo se elevan a niveles inéditos en todo el mundo. Pronto se llegará al 10% de desempleo mundial, una situación nunca vista en la historia. Sólo cuando comencemos a ver señales de vida en el empleo, podremos hablar de recuperación. Por ahora, nos mantendremos en esta senda moribunda y arrastrándonos con cuidado para no caer en las mortales arenas movedizas que nos rodean.

Lea el artículo de Paul Krugman en The New York Times
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Actualización: Este artículo apareció en el diario El País de España con el título Paul Krugman: La culpa la tiene Reagan, el 28 de junio.

Geithner: La recesión es aún "potente y peligrosa"

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, reconoció que la recesión es aún "potente y peligrosa" en gran parte del mundo y recordó que, a pesar de los últimos síntomas positivos, el FMI considera que en 2009 el PIB global será negativo por primera vez en 60 años, lo que indica que el crédito se resentirá durante un tiempo.

Sin embargo, afirmó que "la recesión global parece estar perdiendo fuerza" y destacó que el sistema financiero estadounidense se está saneando y que ahora parece que el mundo podrá evitar el colapso financiero y la deflación. Geithner intervino hoy en un acto público en la Universidad de Pekín, en la que él mismo estudió en la década de 1980.

Con respecto a la maltrecha industria automovilística estadounidense, Geithner manifestó su esperanza en que tanto General Motors como Chrysler puedan mantenerse por sí mismas una vez superado el proceso de quiebra.

"Queremos una salida rápida y limpia, que se produzca tan pronto como las condiciones la permitan", indicó. "Somos muy optimistas y creemos que estas firmas emergerán (de la reestructuración) sin más ayudas del Gobierno", dijo.

Desendeudamiento, Desglobalización, Re-Regulación

La vida después de la crisis, dice Bill Gross de Pimco, se caracterizará por DDR: desendeudamiento, desglobalización y re-regulación. Hay evidencia abundante de lo primero y último. Y de lo segundo, poco lo ilustra mejor que el mercado asiático de préstamos.

En los años antes del colapso del crédito, los prestamistas occidentales bullían en Asia. Jefes de banca corporativa y de inversión tocaban la puerta de cualquier gerente de finanzas que quisiera escuchar. Puede que hayan sabido poco del negocio, pero los banqueros sabían que su propuesta de ventas tenía el respaldo de un balance amplio y de financiamiento barato.

Ahora están en retirada. Hace tres años, entre los 20 principales organizadores de créditos sindicados en Asia, excluyendo Japón y Australia, los bancos no asiáticos tenían una participación de 29%. En lo que va de este año, su participación es de 7%. Había cinco bancos no asiáticos en los diez primeros en 2006, ahora hay dos. En términos de posiciones en un ranking, BNP Paribas, Citigroup y HSBC han caído más.

Puede que los bancos occidentales quieran volver, algún día. Fuera de Japón y Australia, los mercados asiáticos de préstamos han tendido a guiarse por las transacciones y no las relaciones. Se podría perdonar a un banco ahora por quedarse al margen si vuelve en un par de años ofreciendo los mismos dólares a mejores precios.

Pero mientras los bancos foráneos guardan el capital para prestar a sus mejores clientes domésticos, pueden descubrir que los motores de crecimiento del mundo funcionan bien sin ellos. Los bancos asiáticos representan casi 3% de los US$ 1,47 trillones amortizados globalmente hasta ahora. Por cada dólar perdido, los bancos estadounidenses y europeos han, entre tanto, levantado 80 centavos; en Asia, han levantado US$ 1,68. Las instituciones domésticas sanas capaces de desplegar sus balances ahora pueden captar negocios anexos (canjes cambiarios, emisiones de capital, mandatos de compras y fusiones) que no entregarán fácilmente. Para los que hagan la pausa, la participación de mercado que ganaron con facilidad, se perderá con la misma facilidad.

General Motors se declara hoy en quiebra


La gigante automotriz General Motors (GM) se declarará hoy en quiebra antes de la apertura de los mercados, según confirmó la noche del domingo un alto funcionario de la Casa Blanca. El gigante industrial estadounidense fue incapaz de reestructurar su deuda no asegurada, cifrada en US$ 27.200 millones, uno de los requisitos impuestos por el Gobierno estadounidense para seguir financiando al fabricante de automóviles.

Desde diciembre, Washington ha proporcionado a GM casi US$ 20.000 millones para mantener sus factorías en operación. Ahora, el Gobierno estadounidense proporcionará otros US$ 30.000 millones para que el fabricante complete su reestructuración. El presidente Barack Obama, explicará las razones que han llevado al colapso del gigante del automóvil y los motivos de la asistencia gubernamental.

Tras Obama, el presidente de General Motors, Fritz Henderson, celebrará una rueda de prensa para detallar los pasos que dará la empresa mientras se encuentre sometida a las leyes de quiebra estadounidenses y bajo supervisión judicial. Henderson anunciará la clausura de 11 factorías y el cierre temporal de otras tres como parte del proceso de reorganización, lo que supondrá la eliminación de 21.000 puestos de trabajo.

Obama tiene previsto poner como ejemplo de lo que le espera a General Motors el caso de Crhysler, que se declaró en bancarrota el pasado 30 de abril por razones similares a las de GM. En un mes, Chrysler ha conseguido solucionar gran parte de sus problemas legales y The Wall Street Journal dijo incluso que la empresa podría salir de la quiebra hoy mismo si el juez que supervisa sus actividades aprueba la venta de activos a Fiat. Sin embargo, un alto funcionario de la administración Obama reconoció que la situación de General Motors es "más compleja" que la de Chrysler y que el proceso será más lento pero anticipó que la nueva GM podría estar funcionando en 60 o 90 días.

Costes sociales de la crisis

Editorial de El País

Desde principios de la década de los noventa, la sociedad española viene conformándose como la resultante de un mercado de trabajo dual. En ese mercado se distingue cada vez con mayor nitidez un conjunto de trabajadores y asalariados que disponen de contratos fijos, protegidos por normas estrictas de indemnización y derechos legales adquiridos frente a un universo laboral cada vez más amplio de trabajadores a tiempo parcial, frecuentemente precario, que impide por su propia naturaleza fragmentaria el aprendizaje del oficio o profesión, con niveles muy bajos de retribución -los mileuristas- y sin derechos acumulados. En este mercado dual, el volumen de trabajadores con contratos permanentes tiende a disminuir en beneficio de la contratación temporal o parcial. Este fenómeno, agudizado por la presión competitiva de países con mercados de trabajo sin derechos y con salarios próximos a la miseria, ha exacerbado las hipótesis sociológicas de que a medio plazo la contratación fija en los mercados occidentales quedará reducida a un grupo exiguo de privilegiados, atareados en labores de cierta complejidad, mientras que el volumen mayor de trabajo, de menor calificación, es servido por la mayor parte de la población asalariada a través de contratos irrisorios y sin derechos.

La recesión económica agudiza estos temores. El desempleo de larga duración, el número creciente de parados y la creciente resistencia que muestran las empresas a la contratación fija o temporal parecen reforzar la tesis de que la clase media, formada en estructuras laborales de estabilidad, tenderá a desaparecer o a reducir su tamaño. Pero no es seguro que la estructura laboral vigente o las consecuencias de esta recesión destructiva empujen hacia un mundo dividido en unos pocos privilegiados y una mayoría de mileuristas. En primer lugar, porque algunas sociedades han conseguido conjurar parcialmente esa fatal división y son las que con mayor tenacidad han apostado por invertir en educación de calidad y han desarrollado economías con más valor añadido. Y después, porque es inevitable una reforma del mercado de trabajo. Esa reforma debería reforzar la estabilidad del empleo y los derechos de los trabajadores y descartar una precarización del empleo para competir con los mercados asiáticos; sencillamente, porque no es posible competir en una carrera cuya meta final es la eliminación de cualquier compromiso legal o retributivo. Así no se sostiene una economía desarrollada.

Mientras llega el cambio laboral, que bien podría empezar a debatirse sobre el modelo de contrato único y estable con costes de indemnización y despido proporcionales a los años trabajados, la sociedad española está pagando de forma muy desigual las facturas de la recesión. La base social que soporta el paro y las reducciones de renta se limita a los trabajadores de empresas privadas de sectores que no están protegidos por la regulación. Ni las actividades reguladas -el ejemplo más conocido es la electricidad- ni el funcionariado parecen afectados por esta crisis. Tampoco se tiene constancia de que las comunidades autónomas, con gastos de estructura muy altos, o los ayuntamientos se apliquen con fervor a elaborar planes de reducción de costes. Si la austeridad no se aplica sobre bases sociales más amplias, el ajuste va a durar más de lo que suponen el Gobierno y los agentes sociales.

El País

La clase media en peligro

Adiós, clase media, adiós
La recesión golpea con dureza al principal sustento del Estado de bienestar

RAMÓN MUÑOZ, El País

Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado, en el que hasta en el más mísero país siempre se puede encontrar a alguien con suficientes medios para darse un paseo espacial, sólo la preeminencia de la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos -de ser así, México o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de sus potentados-, sino por la extensión de su clase media.

Pero parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Eso piensan muchos sociólogos, economistas, periodistas y, lo que es más grave, cada vez más estadísticos. Como los dinosaurios, esta "clase social de tenderos" -como la calificaban despectivamente los aristócratas de principios de siglo XX- aún domina la sociedad, pero la actual recesión puede ser el meteorito que la borre de la faz de la Tierra. Siguiendo con la metáfora, el proceso no será instantáneo sino prolongado en el tiempo, pero inevitable. La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas.

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Paul Krugman: Estado de parálisis

Siempre se ha dicho que California es el lugar al que primero llega el futuro. ¿Pero sigue eso siendo cierto? Si es así, que Dios ampare a Estados Unidos.

La recesión ha golpeado con fuerza al Estado Dorado. La burbuja inmobiliaria era allí mayor que en casi cualquier otro lugar, y el desastre también ha sido mayor. La tasa de paro de California, del 11%, es la quinta más alta del país. Y por consiguiente, los ingresos del Estado se han resentido.

Sin embargo, lo que es realmente preocupante acerca de California es la incapacidad del sistema político para hacer frente a la situación.

A pesar de la depresión económica, a pesar de las políticas irresponsables que han duplicado la carga de la deuda del Estado desde que Arnold Schwarzenegger se convirtió en gobernador, California tiene unos recursos humanos y financieros inmensos. No debería tener una crisis fiscal; no debería estar a punto de recortar servicios públicos esenciales y de negar la cobertura sanitaria a casi un millón de niños. Pero así es, y uno tiene que preguntarse si la parálisis política de California es un presagio del futuro que le espera a todo el país.

Las semillas de la actual crisis de California se plantaron hace más de treinta años, cuando la inmensa mayoría de los votantes aprobó la Propuesta 13, una medida electoral que colocó una camisa de fuerza al presupuesto del Estado. Se limitaron los tipos de interés sobre la propiedad, y los propietarios de viviendas se vieron protegidos de los aumentos en sus bases imponibles aunque el valor de sus casas estuviera subiendo.

La consecuencia fue un sistema de impuestos que es tan injusto como inestable. Es injusto porque los propietarios de vivienda más mayores suelen pagar muchos menos impuestos sobre la propiedad que sus vecinos más jóvenes. Es inestable porque la limitación de los impuestos sobre el patrimonio ha obligado a California a ser mucho más dependiente que otros Estados de los impuestos sobre la renta, que caen en picado durante las recesiones.

Sin embargo, es más grave aún el hecho de que la Propuesta 13 ha hecho que sea extremadamente difícil subir los impuestos, incluso en momentos de emergencia: no se puede subir ningún impuesto estatal sin una mayoría de dos tercios en las dos cámaras legislativas del Estado. Y la reacción recíproca entre esta disposición y las tendencias políticas del Estado ha sido desastrosa.

Porque California, donde los republicanos iniciaron la transformación mediante la que dejaron de ser el partido de Eisenhower y se convirtieron en el partido de Reagan, es también el lugar en el que iniciaron su siguiente transformación, la que les convirtió en el partido de Rush Limbaugh. A medida que la marea política se ha ido volviendo en contra de los republicanos de California, los miembros restantes del partido se han vuelto cada vez más radicales, cada vez menos interesados en la labor de gobernar.

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domingo, 31 de mayo de 2009

El neoliberalismo, base teórica del mensaje presidencial

Por Orlando Caputo y Graciela Galarce

En el reciente Mensaje Presidencial de la Presidenta Michelle Bachelet, del 21 de mayo recién pasado, era previsible la ausencia de una estrategia de desarrollo de largo plazo. Esto refleja el predominio del neoliberalismo en los gobiernos de la Concertación y la confianza de que el libre mercado se encargará de definir las características estructurales de la economía chilena en el largo plazo.

Michelle Bachelet y Andrés Velasco han acentuado el convencimiento de que Chile pasará a ser un país desarrollado. Desde la Dictadura se viene señalando que en los próximos años Chile llegará a ser un país desarrollado.

A inicios de la Concertacion se señalaba que el desarrollo se alcanzaría en el año 2000. El ex Presidente Ricardo Lagos, aplazó esta meta para el Bicentenario. El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con el extraordinario aumento del precio del cobre, propagandizaba el crecimiento del PIB per cápita, y señalaba que se aproximaba al de algunos países desarrollados. Con la crisis, el PIB per cápita, en términos de dólares ha caído drásticamente en Chile. Ahora no se ha hablado más del PIB per cápita ni se menciona la principal meta del Bicentenario, que Chile lograría transformarse en un país desarrollado en 2010. Tampoco se plantean nuevas fechas para el ansiado desarrollo. La principal preocupación actual es cuándo se saldrá de la crisis y evitar el crecimiento de la desocupación, sin embargo, la desocupación sigue creciendo, a pesar de los subsidios a las empresas.

En Dictadura no sólo se abandonó una estrategia de desarrollo, sino que se señalaba que eran planteamientos añejos. Que el libre mercado generaría por sí solo un crecimiento elevado y permanente en el tiempo. Posteriormente, la estrategia de desarrollo de diversificación productiva que estaba en el Programa Fundacional de la Concertacion, fue abandonada. Este abandono fue paralelo a la transformación o transformismo en neoliberales de la mayoría de los economistas de la Concertación, que eran economistas críticos del neoliberalismo en Dictadura. A mediados de los años noventa, previo a la crisis asiática, la superación del subdesarrollo, recibió un fuerte apoyo teórico en documentos que afirmaban que Chile superaría la teoría de la Maldición de los Recursos Naturales, que ya la economía chilena era una reconocida excepción de la teoría de la Maldición. Se postulaba que Chile pasaría a ser un país desarrollado sobre la base, fundamentalmente, de recursos naturales.

Un número reducido de economistas siguió planteando la necesidad de una estrategia de desarrollo de diversificación productiva, la que fue tomando cierta fuerza con el agotamiento relativo del modelo, incluso, al interior de la propia Concertacion.

Ahora, que la crisis mundial transforma el agotamiento relativo en una crisis del capitalismo primario-exportador chileno, retomamos otro aspecto de la Conferencia de Robert Solow en la Universidad de Chile en 1992, referido al uso de la renta de los recursos naturales.

Recordamos de nuevo, que Robert Solow es un destacado economista neoliberal, que obtuvo el Premio Nóbel de Economía por sus aportes teóricos de Modelos de Crecimiento Económico. También ha desarrollado estudios y modelos de Crecimiento Económico en condiciones de países con recursos naturales no renovables.

En su Conferencia en la Universidad de Chile en 1992, con la presencia de muchos economistas chilenos que fueron sus alumnos en Estados Unidos, -que han ocupado importantes cargos en los gobiernos de la Concertación, en el Banco Central y en las Universidades-, como planteamiento central, Solow señaló:

“El problema de largo plazo para Chile consiste en utilizar su base de recursos de modo inteligente en tanto se transforma en una economía más versátil y diversificada”.

Al final de la Conferencia reafirmó:

“Una fórmula de este tipo puede ser el mejor camino para que Chile pase de ser principalmente un productor y exportador de materias primas a un país de alta productividad industrial o al menos en una economía basada fuertemente en la industria, exitosa en cuanto a competitividad y exitosa como sociedad”.


Orlando Caputo y Graciela Galarce
Mayo de 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Cuando los barcos no dejan ver el horizonte


Salir en un pequeño bote por la costa de Singapur es para sentirse como un ratón a través de una interminable manada de elefantes. Así de gráfica es la situación que se vive en el sudeste asiático, donde el estrecho que une Malasia con Indonesia se encuetra atestato de gigantescos buques de carga a la espera de algún trabajo.
La grave crisis económica ha desplomado el comercio internacional y aquí la gran víctima ha sido el trasporte marítimo. Más de 730 barcos se hallan a la gira en Singapur, sin movimiento, producto de este declive.
Y a la espera que las soñadas medidas reactivadoras de China comiencen a surtir efecto, la economía vive un momento pleno de incertidumbre y suspenso.

Lea en El Blog Salmón: Sudeste asiático resiste históricas caídas

viernes, 29 de mayo de 2009

La hiperinflación de Weimar, ¿podría volver a ocurrir?

A propósito del post Inflación cero en Europa: ¿qué es ésto?, publico este artículo de Ellen Brown sobre la hiperinflación en la República de Weimar:

Por Ellen Brown
“Fue horrible. ¡Horrible! Como si hubiera caído un relámpago. Nadie estaba preparado. Las estanterías de los negocios vacías. No se podía comprar nada con el papel moneda.”
– Profesor de derecho de la Universidad Harvard, Friedrich Kessler, sobre la hiperinflación de Weimar (entrevista en 1993).
Algunos comentaristas preocupados predicen una masiva hiperinflación como la sufrida por la Alemania de Weimar en 1923, cuando una carretilla llena de papel moneda apenas alcanzaba para comprar un pedazo de pan. En un editorial del 29 de abril del San Francisco Examiner advirtió:
“Con un déficit sin precedente que se acerca a 2 billones de dólares, el presupuesto [del presidente para 2010] es una receta infalible para la hiperinflación. De modo que cada senador y representante que vote por ese monstruoso presupuesto de 3,6 billones de dólares estará aprobando un derroche de dinero que podría convertir a EE.UU. en la próxima República de Weimar.” [1]

Dólar cae $ 80 en lo que va del año


El dólar ha caído 80 pesos en lo que va del año en una clara tendencia a la baja a nivel mundial. En la bolsa chilena se ubicó en puntas de $ 561,00 comprador y $ 561,50 vendedor, lo que implica un descenso de $ 20,5 en el mes de mayo.

A nivel internacional la divisa también continúó debilitandose, cayendo a mínimos de los últimos cinco meses en torno al -1,3%, principalmente, por la fuerte revalorización de las materias primas como el petróleo y el cobre. El dólar ha entrado en una tendencia bajista de corto plazo con soportes en torno a los $556, un nivel que será quebrado si el cobre continúa fortaleciéndose y supera los US$2,2, situación que podría arrastrar al billete verde a los $540.

La buena noticia para Chile es que el precio del cobre anotó un alza de 3%, llegando a US$ 2,16 la libra, un nuevo máximo en siete meses.

Inflación cero en zona euro

La inflación en la zona euro fue del cero por ciento en los últimos doce meses, algo que nunca había ocurrido antes en la historia del indicador. Según el primer cálculo difundido por Eurostat, la oficina estadística comunitaria, el índice de inflación interanual en los países que comparten la moneda única se situó en mayo en 0,0%, frente al 0,6% de abril. La inflación también entró el mes pasado en terreno negativo en Alemania, la primera economía de la moneda única, con una caída el último año del 0,1%, el primer registro negativo desde que hay datos comparables.

Eurostat publicará el dato definitivo de la evolución de los precios europeos el 16 de junio. El primer cálculo se efectúa a partir de los datos adelantados en algunos países del área, así como de información preliminar sobre la evolución del precio de la energía. La oficina estadística resalta que este método de cálculo es fiable, ya que, en los últimos dos años, ha coincidido en 18 ocasiones con el dato definitivo y en seis la desviación ha sido de una décima.

En los últimos dos años, la estimación preliminar de Eurostat, elaborada con los datos provisionales de los países miembros y con las previsiones sobre la evolución de los precios de la energía, coincidió en 18 veces con el dato final de inflación, mientras que difirió en una décima en seis ocasiones.

Lea mi artículo en El Blog Salmón: Inflación cero en Europa. ¿qué es ésto?

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