"Un panorama económico mundial cambiante ofrece oportunidades de diversificación en abundancia. Cuanto antes comprendan Bessent y Trump la debilidad de su posición, mejor será para Estados Unidos y para el mundo"
Joseph E. Stiglitz, La Jornada
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha anunciado un “Día D económico”, por el que Estados Unidos amenaza con aumentar la presión sobre Irán mediante la imposición de sanciones a los países que sigan comerciando con los iraníes, pero en vez de obligarlos a sumarse a sus intentos de aislar a la república islámica, la administración Trump, con su acumulación de errores, está acelerando la transición hacia un orden mundial posestadunidense.
Es comprensible que los «aliados» de Estados Unidos no quieran sumarse a la costosa y mal planeada guerra electiva del presidente Donald Trump. Nadie los consultó antes de lanzarla y, obviamente, no quieren involucrarse ahora que Estados Unidos no consiguió derribar el régimen iraní ni tiene un plan B. Además, ¿qué motivos tendrían para acudir en ayuda de un gobierno que se pasa humillando a amigos y socios, amenaza con apoderarse de sus territorios (Groenlandia y Canadá) y les impone aranceles punitivos?
Hay dos modos de ejercer influencia sobre otros: la persuasión y la intimidación. Pero en el caso de Trump, no funciona ni lo uno ni lo otro. Es acertada la apreciación de Aaron David Miller (Fundación Carnegie para la Paz Internacional) cuando señala que “Día D”, en este caso, significa “día de la desesperación” (https://t.ly/darJJ).













