El genocidio israelí constituye un macabro laboratorio para la nueva modalidad de acumulación de la clase capitalista trasnacional, conocida como Pax Silica
William I. Robinson, La Jornada
La guerra estadounidense-israelí contra Irán ha desviado la atención internacional de Gaza justo cuando Israel transita de un genocidio de alta intensidad a uno de baja. Si bien los sionistas continúan persiguiendo su fatídico "Gran Israel", EEUU encabeza un proyecto estratégico de alcance mucho más vasto, en el que Gaza se perfila como un campo de experimentación para una nueva y más letal fase del capitalismo global.
La crisis de sobreacumulación del capitalismo global genera una intensa presión para la expansión, a medida que la clase capitalista trasnacional (CCT) emprende una búsqueda depredadora de lugares donde colocar ingentes cantidades de capital excedente y abrir nuevos espacios para la obtención de beneficios. Esta expansión violenta conlleva la apropiación de mercados y recursos en todo el mundo mediante la guerra, el desplazamiento y la represión.
La globalización en la región de Asia occidental se inició en los años 80 y se aceleró con la invasión y ocupación estadounidense de Irak en 2003, así como de un sinfín de acuerdos de libre comercio, programas de ajuste estructural y políticas de austeridad supervisadas por el FMI. Esta globalización desató una cascada de inversiones corporativas y financieras trasnacionales en Asia occidental. Congregó el capital del Golfo, entrelazándolo a todos de manera indisoluble en los circuitos globales emergentes de acumulación. De este modo, las burguesías árabes se transformaron en burguesías trasnacionales, a medida que toda la región se incorporaba al sistema globalmente integrado de producción, finanzas y servicios.














