jueves, 1 de enero de 2026

Imperialismos 2.0

Tal y como tempranamente lo entendió Fidel Castro, en tanto no desaparezcan los imperios, no desaparecerán para las mayorías «la filosofía del despojo» y de la guerra, y no será posible «una verdadera etapa de progreso» para la humanidad.

Marxlenin Pérez Valdés, Al Mayadeen

Cada día que pasa apunta más a confirmar que le va a tocar a nuestras generaciones vivir, o sobrevivir, a la III Guerra Mundial. La frase puede sonar apocalíptica, pero se empasta perfectamente con el panorama global contemporáneo.

Al igual que en el siglo de la primera y la segunda guerras mundiales, el afán enfermizo de ciertos imperios por el poder absoluto podría ser el detonante del colapso hoy.

La reproducción estructural de la violencia y las guerras, convertidas también en un hábito que la humanidad no ha logrado superar, vuelve terriblemente actual la máxima de Hobbes: «el hombre es el lobo del hombre». Y, lo que es peor, la presenta como una verdad sin alternativas mejores. Una especie de determinismo «guerrerístico»; de naturalización de las invasiones y la militarización general de uno para atacar y otros para defenderse.

Lenin no erró al esbozar «el reparto territorial del mundo entre las potencias más importantes» como uno de los rasgos clave del imperialismo (fase superior del capitalismo). Ni fue resultado del azar la conclusión de Marx sobre la lucha de clases como motor de la historia. Ambas teorías se sustentan en nuestras realidades y se complementan.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

El poder creó al neoliberalismo, no la teoría económica

El neoliberalismo no ganó una discusión intelectual: ganó poder. Vivek Chibber explica cómo los empleadores y las élites políticas de las décadas de 1970 y 1980 convirtieron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad según sus propios términos.

Melissa Naschek entrevista a Vivek Chibber, Jacobin

La victoria del neoliberalismo sobre el keynesianismo no fue una revolución intelectual: fue una ofensiva de clase. Para revertirla, la izquierda no necesita tanto ganar una discusión como reconstruir desde abajo las instituciones de la clase trabajadora.

En este episodio del podcast de Jacobin Radio Confronting Capitalism, Vivek Chibber explica cómo los empleadores y las élites políticas transformaron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad en sus propios términos. (Confronting Capitalism with Vivek Chibber es producido por Catalyst: A Journal of Theory and Strategy y publicado por Jacobin. Podés escuchar el episodio completo acá. Esta transcripción fue editada para mayor claridad).

MN: El neoliberalismo en general es un tema bastante candente en este momento entre investigadores, y uno de los enfoques más comunes se centra en el papel de las ideas, las teorías y los pensadores en el establecimiento del neoliberalismo. La última vez que hablamos de este tema, desarmaste muchos malentendidos habituales sobre qué es y qué no es. Una de las preguntas que más recibimos de oyentes desde entonces es: ¿de dónde surge el neoliberalismo?

VC: Sí, es muy actual, pero también es importante para la izquierda, porque llegar al núcleo de esto nos ayuda a entender de dónde provienen y cómo se producen cambios importantes en los regímenes económicos y los modelos de acumulación. Así que está bien meterse en esto con un poco más de profundidad.

MN: Creo que va a ser interesante porque nos permite abordar la cuestión del neoliberalismo desde un ángulo distinto al de la última vez, y también hablar de cómo otras personas lo están analizando y quizás por qué lo ven de manera diferente a como lo vemos ambos.

Para empezar, hay un conjunto de personas que suelen asociarse con el neoliberalismo y que son vistas como sus progenitores, gente como Friedrich Hayek y Milton Friedman. ¿Puedes contarnos sobre ellos?

VC: Estos dos pertenecen a épocas distintas. Hayek fue un economista muy famoso, uno de los más reconocidos del siglo XX, y estuvo activo en las décadas centrales de ese siglo. Se hizo conocido tanto por su crítica a la idea de la planificación, y en particular de la planificación socialista, como por ser uno de los grandes críticos de John Maynard Keynes, que fue el economista más influyente de las décadas centrales del siglo XX. Hayek era lo que hoy llamaríamos un defensor del libre mercado, quizá un neoliberal, y promovía el repliegue del Estado de bienestar y el impulso de un régimen de mercados libres dentro del capitalismo.

martes, 30 de diciembre de 2025

América Latina entre el secuestro estadounidense y la alternativa china: dos paradigmas en pugna en la reconfiguración del orden global

Desde sus acciones y documentos estratégicos más recientes, el contraste entre Washington y Pekín revela dos lógicas históricas opuestas: una potencia en declive que actúa desde el miedo para preservar un orden financiero agotado y otra que proyecta desarrollo de largo plazo como base de la estabilidad global; en ese marco, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. no abandona el imperio, sino que lo repliega y lo reconfigura, convirtiendo a América Latina en el núcleo irrenunciable de una Doctrina Monroe renovada bajo una lógica corporativa y defensiva.

José Luis Preciado, Mente Aternativa

“El trumpismo es así un modelo repleto de contradicciones. Algunos de los analistas que impulsan la narrativa del ‘choque de civilizaciones’ (como una lucha entre ‘el bien y el mal’) argumentan que esto se debe a que toda transición es inherentemente caótica, y, por ende, el paso hacia un orden multipolar no puede evitar estar plagado de inconsistencias. Sin embargo, yo sostengo que estas contradicciones obedecen a un diseño deliberado. Tanto el modelo trumpista como el ultraglobalista fueron manufacturados y son alimentados por la aristocracia occidental con el propósito de alternarlos y enfrentarlos entre sí, generando ventajas geoestratégicas a través de su colisión y síntesis, en el sentido dialéctico hegeliano del término.

En este marco, el ultraglobalismo representa la tesis de línea dura de las élites occidentales, mientras que el trumpismo actúa como el ‘Plan Alternativo’ de algunas facciones de esta misma oligarquía. Este plan aparece como una estrategia multidimensional que les permite a dichas élites adaptarse al rediseño multipolar, a la vez que colar tantos elementos del modelo ultraglobalista como les sea posible, sin revelar tantas contradicciones. O, en una perspectiva aún más maquiavélica: buscan sintetizar lo peor de ambos modelos —el vertical y el horizontal— para consolidar la posición de poder de las élites de Occidente ante cualquier desenlace.

Es así que, en el nuevo modelo multipolar, con macroregiones económicas encabezadas por Estados-civilización (piénsese en estas macroregiones económicas como formaciones imperiales) las élites de Occidente intentan infiltrarse y dirigir cuantas macroregiones puedan, con el objetivo de abarcar más recursos y más territorios estratégicos, siempre con la batuta del modelo unipolar oculta en la otra mano, por si acaso se presenta la oportunidad de reintroducirlo a partir de una nueva conjugación futura.” – José Luis Preciado, El papel multidimensional del trumpismo en la transición hacia un mundo multipolar. 7 de enero de 2025.

La rusofobia europea y el rechazo de Europa a la paz

Un fracaso de dos siglos

Jeffrey D. Sachs, The Unz Review

Europa ha rechazado repetidamente la paz con Rusia cuando existía la posibilidad de una solución negociada, y esos rechazos han resultado profundamente contraproducentes. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, las preocupaciones de seguridad de Rusia se han tratado no como intereses legítimos que debían negociarse dentro de un orden europeo más amplio, sino como transgresiones morales que debían resistirse, contenerse o ignorarse. Este patrón se ha mantenido en regímenes rusos radicalmente diferentes —zarista, soviético y postsoviético—, lo que sugiere que el problema no reside principalmente en la ideología rusa, sino en la persistente negativa de Europa a reconocer a Rusia como un actor de seguridad legítimo e igualitario.

Mi argumento no es que Rusia haya sido completamente benigna o confiable. Más bien, es que Europa ha aplicado sistemáticamente un doble rasero en la interpretación de la seguridad. Europa considera su propio uso de la fuerza, la construcción de alianzas y la influencia imperial o posimperial como normales y legítimos, mientras que interpreta un comportamiento ruso comparable —especialmente cerca de sus fronteras— como inherentemente desestabilizador e inválido. Esta asimetría ha reducido el espacio diplomático, deslegitimado el compromiso y aumentado la probabilidad de guerra. Asimismo, este ciclo contraproducente sigue siendo la característica definitoria de las relaciones entre Europa y Rusia en el siglo XXI.

Un fracaso recurrente a lo largo de esta historia ha sido la incapacidad —o negativa— de Europa para distinguir entre la agresión rusa y su comportamiento de búsqueda de seguridad. En múltiples períodos, las acciones interpretadas en Europa como evidencia del expansionismo inherente de Rusia fueron, desde la perspectiva de Moscú, intentos de reducir la vulnerabilidad en un entorno percibido como cada vez más hostil. Mientras tanto, Europa interpretó sistemáticamente su propia construcción de alianzas, despliegues militares y expansión institucional como benignas y defensivas, incluso cuando estas medidas redujeron directamente la profundidad estratégica rusa. Esta asimetría yace en el núcleo del dilema de seguridad que ha escalado repetidamente hasta convertirse en conflicto: la defensa de un bando se considera legítima, mientras que el temor del otro se desestima como paranoia o mala fe.

lunes, 29 de diciembre de 2025

"Núremberg" y la idea de la civilización

La única conclusión posible es que, en realidad, "Núremberg", a pesar de una aparente sobrecarga semiótica, representa más bien y en buena parte un vacío

Maciek Wisniewski, La Haine

El contenido semiótico de la palabra "Núremberg", el nombre de la vieja ciudad alemana -todos los significados, los mensajes e imágenes que transmite este signo-, está determinado, en su mayoría, por los eventos históricos asociados a una breve pero turbulenta época: la del nazismo y del Tercer Reich que iba a extenderse "por mil años", pero duró apenas 12 (1933-1945). Éstos incluyen los masivos mítines del Partido Nazi allí (1923-1938), las "leyes de Núremberg" (1935), el centro de la legislación antisemita nazi y, finalmente, los famosos juicios (1945-1946) llevados a cabo allí por las potencias victoriosas -Unión Soviética, EEUU, Reino Unido y (malamente) Francia- contra los líderes de la Alemania derrotada.

Pensados como el "punto final" al periodo nazi en la historia -y celebrados, entre otros, por eso en una ciudad-símbolo de su poder-, los juicios contra 22 figuras claves supervivientes de las esferas política, militar, económica e incluso mediática (sic) del Tercer Reich iban a ser una "lección" tanto para los alemanes como para el resto del mundo. El cargo principal contra los acusados era el "delito de conspiración y guerra de agresión" al igual que, en el caso de algunos, haber cometido los crímenes de guerra y de lesa humanidad de las que el "judeocidio" (Arno J. Mayer) era apenas uno de los aspectos. En los años posteriores, EEUU llevó a cabo también 12 juicios "subsiguientes" en Núremberg, centrados más en el holocausto de judíos, contra los perpetradores de menor rango. Todos estos juicios dieron inicio al derecho penal internacional tal como lo conocemos.

Pero en el -celebrado el mes pasado- 80 aniversario del inicio de los primeros juicios en Núremberg que, supuestamente, marcaron "un antes y un después para la conciencia del mundo civilizado", la única conclusión posible es que, en realidad, "Núremberg", a pesar de una aparente sobrecarga semiótica, representa más bien y en buena parte un vacío.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Se está gestando una rebelión en Europa


Thomas Fazi, Sin Permiso

El primer ministro de Bélgica ha aprendido por las malas que no hace falta ser un populista demagógico para incurrir en la ira de la Unión Europea (UE). Hasta hace poco, el conservador moderado Bart De Wever había permanecido en gran medida al margen del foco de atención europeo. Esto le resultaba relativamente fácil, dado que su partido pertenece al grupo de centro-derecha Conservadores y Reformistas Europeos del Parlamento Europeo, que se ha alineado firmemente con la Comisión de Ursula von der Leyen en lo relativo a Ucrania. Sin embargo, en cuestión de meses se ha convertido en el enemigo público número uno de la clase dirigente de Bruselas.

¿Su delito? Oponerse al plan de Bruselas de confiscar los activos rusos congelados en Europa. La inmensa mayoría de ellos están depositados en Euroclear, una cámara de compensación con sede en Bruselas que se encuentra en el centro de la liquidación global de valores. Para el grupo de presión belicista de Europa, liderado por Francia y Alemania, la confiscación se presentaba como la única forma de seguir financiando el esfuerzo bélico de Ucrania o, en su defecto, de obligar a los Estados miembros a asumir colectivamente la carga mediante otros medios cada vez más extraordinarios.

Sin embargo, Bélgica tenía razones de peso para resistirse. Confiscar —o expropiar funcionalmente— los activos del banco central ruso violaría uno de los principios más sacrosantos de las finanzas internacionales: la neutralidad y la inviolabilidad de las reservas soberanas. Incumplir ese principio no solo sentaría un peligroso precedente, sino que también expondría a Bélgica a consecuencias legales, financieras y geopolíticas potencialmente graves, ya que Euroclear tiene allí su sede.

sábado, 27 de diciembre de 2025

La violencia económica como esencia de la condición neoliberal


Diego Fusaro, Posmodernia

“La violencia puede ser también una categoría económica inmanente”
(G. Lukács, Ontología del ser social)
La esencia de la hodierna “condición neoliberal” reside en la dinámica de naturalización y absolutización de lo económico, en un marco en el que el vocabulario de la racionalidad económica se convierte en la única fuente capaz de dar sentido a la existencia y a las acciones. En el triunfo de lo que Gramsci, en los Cuadernos de la cárcel, denominó “cretinismo económico” (VII, § 13), el orden de la economía despolitizada es absolutizado, pues todo depende de él y se le subordina; y, al mismo tiempo, es naturalizado, según una subsunción de todos los aspectos de la vida humana bajo el paradigma basado en el discurso económico y en el orden neoliberal, concebido como natural y, por tanto, ni negociable ni transformable.

Deslegitimando a priori cualquier imaginario alternativo, el pensamiento único neoliberal hace valer un único paradigma de racionalidad, el de la ratio oeconomica, dentro del cual se desarrollan el sentido y los límites de todas las funciones del hacer y del pensar. La racionalidad económica, con la sintaxis habermesiana, coloniza el mundo de la vida y, con el léxico foucaultiano, gubernamentaliza biopolíticamente la existencia humana. Lleva así a su culminación la dinámica de economización integral de lo real y de lo simbólico.

La condición neoliberal presenta un carácter melancólico, en el sentido del sufrimiento freudiano por un objeto perdido del que todavía se advierte incesantemente la presencia persistente en forma de ausencia sabida. Se trata, siempre en términos freudianos, de la inversión del duelo. Percibiendo como demasiado cercano el objeto perdido, el melancólico no puede proceder a la simbolización de la pérdida: en palabras de Freud, la sombra del objeto no deja de caer sobre el yo.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La muerte de la generación MTV


Noel Yaxley, Chronicles Magazine

El problema con la nostalgia es que parece retroceder en el tiempo, trayendo solo recuerdos agradables a la consciencia. Es increíblemente eficaz para borrar cosas en las que no queremos pensar. Recordamos más los chicles y los videojuegos que la malaria o la hambruna en el Tercer Mundo. Nuestros días de gloria se filtran a través de lentes color de rosa; asumimos que todo era mejor en el pasado.

Estaba pensando en esto hace poco cuando leí que MTV cerrará a finales de este año. Como alguien que nació a finales de los 70, soy miembro de la Generación X, la llamada "Generación MTV".

En muchos sentidos, la desaparición de MTV puede interpretarse como parte de la pérdida de relevancia de la Generación X. Atrapados entre los idealistas baby boomers y los optimistas millennials, somos pesimistas conscientes que leemos a Chuck Palahniuk (piensen en El Club de la Lucha) y vemos cómo cada ícono de la contracultura se convierte en una simple camiseta más. No es que la revolución no se televisara; no hubo revolución; solo el ruido de fondo de un centro comercial carísimo y la inexorable marcha hacia la mediana edad.

Durante la primera mitad de su existencia, MTV me pareció realmente refrescante: fue el primer canal dedicado a emitir videos musicales las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Como adolescente hormonal, me sedujeron los gráficos llamativos, la edición esquizofrénica y los presentadores telegénicos, todo ello impregnado de una rebeldía juvenil. La cadena de cable poseía una energía anárquica, que contrastaba marcadamente con el mundo monótono y estéril de la televisión convencional. Era peligrosa y subversiva. Al menos, eso es lo que piensas a los 13 años, con la testosterona por las nubes y una furia petulante. ¡Ay, la ingenuidad de la juventud!

La doctrina de la dominancia meridional


Evgeny Vertlib, Katehon

"El poder naval de un Estado no es meramente la suma de sus banderines; es la voluntad de la nación, atravesada por el espacio y el tiempo para establecer su existencia en las costas de la eternidad"
(Almirante A. V. Nemitz en el contexto de la filosofía de los límites marítimos).

“El poder tiene su propia música, y el caos tiene su propio orden, accesible sólo para aquellos que no tienen miedo de mirar al abismo hasta que empiezan a reconocer en él a su amo”
(la constante ideológica del artista Mijail Vrubel).

La Armada rusa, bajo la supervisión de Nikolai Patrushev, está avanzando notablemente hacia una geoestrategia de transformación: una transición de la disuasión reactiva a la formación de un sistema autónomo de operaciones globales.

El actual cambio radical en la geoestrategia rusa es consecuencia directa de la presión sin precedentes de las sanciones, agravada por la necesidad histórica de Rusia de replantear profundamente los debates de principios del siglo XX sobre el "poder marítimo" y el "núcleo continental". Como señalan los analistas del IFRI ("Europa-Rusia: Análisis del equilibrio de poder", 2025), Moscú ha iniciado un desplazamiento deliberado del centro de gravedad del conflicto hacia ámbitos de incertidumbre estratégica, donde la capacidad de ocultar rápidamente intenciones y devaluar la base fáctica paraliza la toma de decisiones occidental. Fue precisamente este enfoque asimétrico en el que insistió el almirante Alexander Nemitz, postulando que la Armada rusa debe actuar no como un apéndice autónomo, sino como una "extensión orgánica de la masa continental". En la lógica de Nemitz, las operaciones encubiertas desde las profundidades del núcleo continental transforman a la Armada en una palanca global, permitiéndole dictar las condiciones incluso bajo un bloqueo estricto, transformando el aislamiento forzado en un instrumento de dictado geopolítico.

El significado de la Navidad

La Navidad no es nada más (ni menos) que un llamado a la revolución.

Elizabeth Bruenig, Jacobin

La Navidad, escribió el teólogo suizo Hans Urs Von Balthasar, «no es un acontecimiento dentro de la historia, sino más bien la invasión del tiempo por la eternidad». Con ello quería decir que el «evento Navidad» no se limita a un momento concreto, ni siquiera a una época, sino que señala un desarrollo al margen de las limitaciones del tiempo. La improbabilidad de que la eternidad interrumpa el tiempo mismo es la principal transformación en la larga lista de giros inesperados que caracterizan la historia de la Navidad.

Una serie de acontecimientos sorprendentes ponen en marcha esa historia: una joven mujer sin ningún estatus social especial es visitada por un ángel y, en poco tiempo, la virgen queda embarazada. Su prometido, que según la costumbre y la ley religiosa, tiene todo el derecho de rechazarla o incluso de hacerla ejecutar, decide en su lugar casarse con ella. Bajo una estrella tan brillante que es visible a la luz del día, la pareja viaja a otra ciudad y no encuentra ni una sola habitación disponible para la madre del Hijo de Dios. Así, el Mesías nace y es colocado en un pesebre, un comedero reservado para el alimento de los animales.

Es una historia muy extraña, la verdad, con varias incongruencias. Pero debajo de todas ellas está la idea de que Dios querría tener algo que ver con la humanidad. Esto, escribe Søren Kierkegaard, es la absurda esencia del cristianismo:
El cristianismo enseña que este ser humano individual —y, por lo tanto, cada ser humano individual, sin importar si es hombre, mujer, sirvienta, ministro, comerciante, barbero, estudiante o lo que sea— existe ante Dios, puede hablar con Él cuando quiera, con la seguridad de que será escuchado; en resumen, esta persona está invitada a vivir en la más íntima relación con Dios. Además, por el bien de esta persona, Dios viene al mundo, se deja nacer, sufrir y morir, y este Dios sufriente casi que implora y suplica a esta persona que acepte la ayuda que se le ofrece. Verdaderamente, si hay algo por lo cual perder la cabeza, esto es.

jueves, 25 de diciembre de 2025

La Doctrina Monroe en la era de la piratería


Geraldina Colotti, Sinistra in Rete

Que las maniobras agresivas de Estados Unidos en el Caribe no tenían como objetivo el narcotráfico lo confirman informes de instituciones encargadas de analizar este fenómeno global: informes de la ONU, la DEA, la Unión Europea y la Organización Mundial de Aduanas, a lo largo de varios años, revelan que Venezuela es un país irrelevante en la producción y el tráfico de drogas. Tanto es así que el gobierno bolivariano ha incautado el 70% de las mercancías que intentaban pasar por territorio venezolano, lo que representa apenas el 6% del tráfico total entre Ecuador, Colombia y Estados Unidos.

Que las intervenciones del imperialismo estadounidense en todo el mundo no obedecieron precisamente a razones humanitarias o democráticas queda evidenciado por el largo reguero de sangre que Estados Unidos ha dejado en el Sur Global. Un artículo reciente del New York Times recuerda la impresionante lista de estas agresiones a lo largo de la historia pasada y reciente, que se extiende hasta el presente, cuando resurge la idea de imponer una nueva Doctrina Monroe en América Latina y una nueva subordinación económica, financiera y militar a sus aliados.

Los recursos militares desproporcionados y los altísimos costos involucrados en estas operaciones demuestran que había enormes intereses en juego. Las declaraciones directas de Donald Trump y Marco Rubio, así como el documento sobre seguridad estadounidense, demuestran que estos intereses buscan apropiarse de los formidables recursos de Venezuela.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Witkoff, Rubio y el caos negociador del trumpismo


Nahia Sanzo, Slavyangrad

"Durante los últimos tres días en Florida, la delegación ucraniana mantuvo una serie de reuniones productivas y constructivas con socios estadounidenses y europeos”, comienza el comunicado con el que Steve Witkoff informó de sus conversaciones con el equipo que Zelensky envió al campo de golf propiedad del enviado de Trump para continuar negociando la paz. En su comunicado, que el líder de la delegación ucraniana publicó también en su perfil en redes sociales, Witkoff añadía que “Ucrania sigue plenamente comprometida con el objetivo de una paz justa y sostenible”. “Durante los últimos dos días en Florida, el enviado especial ruso Kirill Dmitriev mantuvo reuniones productivas y constructivas con la delegación estadounidense para avanzar en el plan de paz del presidente Trump en Ucrania”, escribió cuatro horas después de publicar el primer post, insistiendo, en un comunicado mucho más breve y que no fue republicado por la delegación rusa, que “Rusia mantiene su pleno compromiso con el logro de la paz en Ucrania. Rusia valora altamente los esfuerzos y el apoyo de Estados Unidos para resolver el conflicto ucraniano y restablecer la seguridad global”.

El mensaje de Witkoff es claro: se está produciendo un trabajo continuado y activo en busca de la paz y las delegaciones de los dos países en guerra confían en la mediación estadounidense y agradecen su trabajo y muestran su compromiso con la paz. Sin ninguna filtración relevante sobre las cuestiones que se trataron ni más información que la ausencia de comunicados triunfalistas sobre los grandes avances que se han producido, las medidas palabras de Witkoff y el silencio de las delegaciones de Rusia y Ucrania pueden indicar un nuevo paso adelante en este extraño proceso de negociaciones, ya que el silencio suele indicar que existe un trabajo que las delegaciones participantes intentan no sabotear.

martes, 23 de diciembre de 2025

Televisión: la Caverna de Platón en la sala de estar


Diego Fusaro, Posmodernia

Una parte fundamental en la caverna de Platón, como espacio de manipulación, lo desempeñan los εἴδωλα, los simulacros. Estos coinciden con las imágenes que los administradores de la caverna y los amos monopolistas del discurso proyectan hoy, con fines manipuladores y propagandísticos, en las pantallas de televisión (los más sutiles puestos avanzados del poder ubicados en la sala de estar), en las páginas de los periódicos y en los cines. Este es el escenario de ordinaria estupidez que se registra en las sociedades fragmentadas del tardocapitalismo, donde —como recuerda Baudrillard— el protagonista es el «espectador que se sienta delante de su televisor, aprieta el botón y espera a que las imágenes del mundo entero caigan sobre él», en un constante e inconsciente intercambio entre lo real y el simulacro.

La televisión se basa en el doble registro de la sobreabundancia y la equivalencia indiferenciada: por un lado, la sobreinformación genera los mismos resultados que la ausencia de información; y, por otro, cada imagen aleja a la precedente y crea la impresión de que vale más o menos lo mismo que la anterior o la posterior. La imagen mediática —el εἴδωλον (simulacro) televisivo— circula en el espacio y no se posiciona en el tiempo, provocando por ello la emoción sólo por un instante antes de producir inmediatamente indiferencia y olvido. Lo que domina no es la mentira ut sic, sino un discurso en el que la verdad y la mentira son equivalentes: de manera que, propiamente, la televisión no miente sino que desarrolla un discurso que se sitúa más allá tanto de lo verdadero como de lo falso y, así, habita el espacio de la δόξα –doxa-, de la opinión siempre cambiante. Hace valer -dirá Baudrillard— la lógica hiperrealista de disuasión de lo real a través de lo virtual.

El nuevo nivel de desesperación de la UE le da un respiro a Zelensky

La verdadera pregunta para la UE y la OTAN es: ¿cómo harán frente al oprobio que seguirá?

Martín Jay, Strategic Culture

Resulta inconcebible que la Unión Europea, tan impotente a nivel mundial, siga haciendo esfuerzos extraordinarios para apuntalar al único régimen que, durante breves instantes cada semana, aún le da una apariencia de propósito. A pesar de todas las señales, ahora palpables, de que Zelenski se aferra al poder mientras quienes lo rodean son arrestados por cargos de corrupción o, en algunos casos, incluso huyen del país y dejan tras de sí más pruebas de una corrupción colosal —pruebas que implican al propio presidente interino—, la UE hace todo lo posible por mantener el statu quo.


En la cumbre de la UE celebrada en Bruselas el 18 de diciembre, si bien los líderes no llegaron a un acuerdo para liquidar los activos rusos en beneficio de Ucrania, sí acordaron pedir prestados 90 000 millones de euros en los mercados para financiar el presupuesto bienal de Kiev. La explicación ofrecida por Ursula von der Leyen fue completamente absurda: afirmó que Rusia acabaría devolviendo el préstamo, canalizado a través del gobierno de Kiev como "reparaciones". Sabe, por supuesto, que esto nunca ocurrirá. Sin embargo, mentir a las cámaras se ha convertido en una costumbre semanal para la presidenta de la Comisión Europea, una líder que, notablemente, ha sobrevivido a dos mociones de censura en el Parlamento Europeo en los últimos meses.


lunes, 22 de diciembre de 2025

De Monroe a Trump, dos siglos de injerencia imperial

Trump como buen imitador, quiere hacerse dueño de las tierras y el petróleo venezolano, y sin quedarse atrás, pone la mira en Europa, en África o en Asia

Carlos Aznárez, Al Mayadeen

Cuando el ahora tan citado James Monroe lanzó aquella famosa frase "América para los americanos" en 1823, no podía a llegar imaginarse que esa declaración de sinceridad iba a recorrer toda la historia posterior de la política exterior estadounidense, y mucho menos que 200 años después uno de sus compatriotas -tan prepotente y ambicioso como él- iba a levantar la apuesta.

El primero advertía a los europeos colonizadores que se les había acabado la licencia para hacer lo que querían en el continente que va desde el sur del Río Bravo hasta los confines de Tierra del Fuego, no porque fuera un justiciero sino porque la frase susodicha significaba que "esas tierras son nuestras, los norteamericanos".

Su actual imitador, no se queda en chiquitas y además de autoproclamarse dueño de tierras y riquezas venezolanas que no le pertenecen, apelando a esa prepotencia habitual que lo caracteriza, expande el mismo anhelo colonizador cuando piensa en Europa, en África o en Asia. Y así como Monroe pensaba en ponerle coto a los europeos en su afán expropiatorio en el continente, Trump apela ahora a la Estrategia de Seguridad Nacional para hacer cumplir su dominio regional, por las buenas o por las malas, dejando fuera de juego a sus competidores Rusia y China.

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