La agresiva expansión de Israel en Cisjordania, que se hace eco de la devastación en Gaza, revela una estrategia más amplia para aplastar a la resistencia palestina, ejercer un mayor control y remodelar la región, aunque lo único que consigue es acelerar el colapso del marco de Oslo y de la colaborativa Autoridad Palestina.
Khalil Harb, The Cradle
La actual invasión israelí de la ya ocupada Cisjordania ha puesto al descubierto la cruda realidad de Israel y su ocupación de Palestina durante décadas: el alcance del extremismo en el seno de su gobierno, las tácticas repetitivas e ineficaces de su ejército, la menguante “autoridad” de Mahmud Abbas, la obsolescencia de los Acuerdos de Oslo, el aumento de la presión sobre la monarquía jordana y la innegable complicidad de Estados Unidos en estas atrocidades cotidianas.
Esta gran ofensiva en Cisjordania, la mayor del Estado de ocupación desde la Segunda Intifada, tiene profundas implicaciones. Mientras el gobierno israelí continúa su undécimo mes de guerra contra la Franja de Gaza, ha expandido su campaña genocida a otra parte de la Palestina histórica, señalando una nueva fase del conflicto similar a una ‘Gaza 2.0’.














