La formación de un frente global es una necesidad apremiante para salvar al mundo de la barbarie imperial y sionista. De lo contrario, Irán se verá obligado a recurrir a una prolongada guerra de desgaste
Ismail Ibrahim, Al Mayadeen
Hace pocos días publiqué un artículo titulado "¿Por qué Irán?" y reitero hoy que el objetivo no es la naturaleza del régimen iraní -ya sea islámico, totalitario, dictatorial, democrático o de otro tipo-, sino su papel y postura.
Estados Unidos ha apoyado sistemáticamente golpes de Estado que derrocaron sistemas democráticos y los reemplazaron por dictaduras militares (Chile contra el presidente Salvador Allende, electo democráticamente en 1973, Guatemala contra Jacobo Arbenz en 1954, Pakistán e Indonesia).
También ayudó al régimen del apartheid en Sudáfrica y actualmente lo hace con la administración sionista del apartheid ("Israel") en la Palestina ocupada. Además, protege y guarda silencio sobre la naturaleza de los gobiernos árabes existentes en Arabia Saudita y los países del Golfo, donde la democracia está totalmente ausente.
Por lo tanto, para el imperialismo, un sistema como ese no se considera en términos de su naturaleza a menos que sea socialista, porque es la antítesis del capitalismo.
En cuanto a otros gobiernos o sistemas, la pregunta para el imperialismo es: ¿Acaso su papel y su postura convienen a sus intereses? ¿Acaso gira este sistema en la órbita de la política estadounidense y no la desafía? ¿o busca posibilidades de libertad y soberanía, y formas de salir de la dependencia del imperialismo para participar libremente en el progreso científico y tecnológico, al margen de lo que le traza el mapa de conveniencias del centro imperialista-sionista?














