miércoles, 28 de enero de 2026

Hegemonismo, expansión y derecho a resistir

Los planes expansionistas de Estados Unidos y su deseo maníaco de redibujar el mapa del mundo plantean una amenaza a todos los Estados libres y soberanos, y la única garantía de protección es la resistencia resuelta a ese crecimiento

Alexander Tuboltsev, Al Mayadeen

En una etapa de crisis e inminente declive, las potencias hegemónicas a lo largo de la historia han entrado con frecuencia en una fase de fuerte escalada de su agresiva expansión.

En mi opinión, uno de los ejemplos más ilustrativos de esto es el Imperio español en la segunda mitad del siglo XVII . El decrépito imperio colonial experimentaba enormes problemas en los ámbitos de la economía, el presupuesto estatal, la industria y la gestión administrativa. Al mismo tiempo, el país se involucraba activamente en nuevos conflictos y perseguía su expansión territorial. Fue a finales del siglo XVII que el imperio español colonizó violentamente las Islas Marianas (incluida Guam), provocó una guerra naval con Brandeburgo en el Mar del Norte, continuó la ocupación de territorios en Centroamérica (al norte de la actual Guatemala) y participó en el conflicto con Francia.

¿Cómo terminó este brusco estallido de expansión? El resultado fue un declive. Ante la crisis de la deuda, la inflación, el bajo desarrollo industrial y los enormes gastos militares, España perdió su condición de potencia hegemónica.

Consideremos el siguiente ejemplo histórico: Dinamarca. En la segunda mitad del siglo XVIII, este país expandió drásticamente su influencia en el extranjero, estableciendo colonias en las Islas Nicobar (además, Dinamarca también tenía colonias en la costa del Golfo de Guinea y las Islas Vírgenes).

El garrote contra Groenlandia y una crisis no resuelta

Región casi desconocida hace apenas algunos meses, Groenlandia irrumpió abruptamente como centro del mapamundi geopolítico mundial y puso a prueba su frágil equilibrio
Groenlandia vista desde el espacio. Getty Images

Sergio Ferrari, Rebelión

La tercera semana de enero, el hielo polar ártico de esa isla gigantesca se desplazó hasta la alpina Davos y calentó el debate en el Foro Económico Mundial, relegando los asuntos del temario a un plano virtualmente secundario. Además, mostró un punto de fuerte tensión entre Washington y sus aliados occidentales y debilitó las simpatías de la extrema derecha europea hacia su referente en la Casa Blanca.

Desde 1979, Groenlandia, con más de 2 millones de kilómetros cuadrados de superficie –el 81% bajo el hielo– ha funcionado como un país autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Colonizada por nórdicos procedentes de Islandia a fines del siglo X, tras un período de control noruego pasó a manos danesas en el siglo XVIII, relación que ha perdurado hasta hoy. En 2009 logró su autonomía, con derecho a la gestión judicial, policial y de recursos naturales, quedando en manos de Dinamarca la de relaciones exteriores y seguridad.

Centro del debate en el Foro

Ya en Davos, el martes 20 de enero el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, asumieron la iniciativa en la tematización de la crisis groenlandesa al poner en el mismo centro de sus declaraciones el concepto de una Europa “independiente”.

La soberanía y la integridad de este territorio danés autónomo no son negociables, subrayó von der Leyen, aunque dejando la puerta abierta a una posible colaboración con Estados Unidos para decidir sobre su futuro. Por otra parte, advirtió, los recargos arancelarios que propone Trump como retorsión a los países europeos que defienden la soberanía territorial de Groenlandia constituyen un “error”. Y prometió una respuesta europea “firme, unida y proporcionada” al tiempo que destacó la amistad que une a la Unión Europea con Estados Unidos. Días antes, el presidente estadounidense había amenazado a ocho países del Viejo Mundo -que movilizaron una pequeña tropa hacia la isla- con mayores aranceles si no le cedían Groenlandia.

Trump y el ICE arrastran a Estados Unidos a un precipicio

La policía secreta del gobierno de Trump volvió a asesinar a una persona a plena luz del día y está mintiendo descaradamente al respecto. El ICE debe ser abolido.

Ben Burgis, Jacobin

Alex Pretti era enfermero de la unidad de cuidados intensivos en un hospital para veteranos en Minneapolis. Uno de sus colegas le dijo al New York Times que «la expresión habitual en su rostro era una sonrisa». Ahora ha fallecido a los treinta y siete años, la misma edad que Renee Good, quien fue asesinada a tiros poco más de dos semanas antes en la misma ciudad. Ambos eran ciudadanos estadounidenses. Ambos fueron asesinados a tiros por agentes federales en las calles de Minneapolis mientras estaban desarmados.

Las declaraciones posteriores del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye al ICE y la Patrulla Fronteriza, han enfatizado que Pretti llevaba un arma consigo al comienzo del altercado. Pero el jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, declaró que Pretti, que no tenía antecedentes penales, tenía un permiso válido para portar el arma. Y las pruebas de video son decisivas. Nunca intentó sacarla y ya se la habían confiscado antes de matarlo.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dijo: «No conozco a ningún manifestante pacífico que se presente con un arma y municiones en lugar de un cartel». Pero esto es rotundamente falso, y no solo porque blandir armas abiertamente sea muy común en las protestas organizadas por la derecha estadounidense. Incluso si la hubiera tenido consigo cuando le dispararon, habría sido totalmente irrelevante. Estados Unidos no ha derogado la Segunda Enmienda ni aprobado una ley que obligue a ejecutar en el acto a cualquiera que sea sorprendido con un arma de fuego, aunque nunca la saque.

martes, 27 de enero de 2026

Ucrania: Operación BlackRock


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Hemos hablado con el equipo estadounidense sobre la vía económica, en concreto, la reconstrucción. Quiero agradecer al secretario Bessent, a Jared Kushner y a Larry Fink, de BlackRock, por su enfoque constructivo. Un principio importante que todos compartimos es que, para que la reconstrucción sea de alta calidad y el crecimiento económico tras esta guerra sea real, las garantías de seguridad genuinas deben ser la base. Cuando hay seguridad, todo lo demás es posible”, afirmó Volodymyyr Zelensky en su videomensaje diario a la nación el 10 de diciembre. Si a ello se le añade un comentario realizado la última semana de 2025 en una entrevista concedida a Fox News, en la que el presidente ucraniano afirmaba que Rusia podía olvidarse de su “oferta” de apoyar la reconstrucción de Ucrania vendiéndole “energía barata”, se puede obtener la lógica de gran parte del planteamiento de Kiev para la recuperación económica del país en caso de alto el fuego.

Las palabras de Zelensky indican la prioridad de lograr un acuerdo con Estados Unidos para obtener garantías de seguridad de Washington. Pese a las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio teniendo en cuenta que hace apenas unos días amenazaba la integridad territorial de uno de sus aliados, Ucrania no concibe el compromiso de seguridad que espera de sus aliados sin la participación directa de Estados Unidos. Ese acuerdo, y no uno con Rusia, es la base sobre la que Kiev quiere construir su futuro como país integrado política y militarmente –sea de facto o de iure con la adhesión a la OTAN- en la familia europea. Ayer, el presidente ucraniano afirmó que el acuerdo entre Estados Unidos y Ucrania está listo “al 100%”, a la espera únicamente de que Washington elija una fecha y un lugar para su firma. La pataleta de Zelensky, con su anuncio de ignorar el Foro de Davos debido a que no iba a producirse la ratificación de ningún acuerdo, indica que Ucrania espera una gran ceremonia con la que presentar a su población un tratado con el que argumentar que el futuro del país está garantizado y marcar un antes y un después en la historia política, económica y militar de Ucrania. La completa ausencia de prisa por parte de Estados Unidos en la firma de estos acuerdos, tanto las garantías de seguridad como el plan de prosperidad, indica que, al contrario que Ucrania, que espera esos acuerdos como prerrequisito para llegar a un acuerdo con Rusia, para Washington la parte central es lograr un entendimiento con Moscú para resolver la cuestión militar y posteriormente ratificar sus acuerdos de económicos y de seguridad con Bankova y el Kremlin.

La verdadera "ruptura" en Davos

Independientemente de lo que puedan estar tramando los bárbaros, lo que importa es que China ya se encuentra inmersa en la siguiente fase, en la que se espera que sustituya a Estados Unidos como principal mercado de consumo mundial.

Pepe Escobar, Strategic Culture

El viejo mundo se está muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer: ahora es la hora de los monstruos.

Antonio Gramsci
Davos 2026 fue un caleidoscopio demencial. La única forma posible de salir del atolladero era ponerse los auriculares y recurrir a la Band of Gypsys, que rompió las barreras sónicas y ahogó una serie de acontecimientos francamente aterradores, entre ellos la conexión entre Palantir y BlackRock, el encuentro entre las grandes tecnológicas y las grandes finanzas, el «plan maestro» para Gaza y la aguda confusión en la diatriba del nuevo Calígula, aquí en la versión de 3 minutos.

Luego estaba lo que los medios de comunicación dominantes de un Occidente fragmentado erigieron como un discurso visionario: la mini obra maestra del primer ministro canadiense Mark Carney, completada con una cita de Tucídides («Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben») para ilustrar la «ruptura» del «orden internacional basado en normas», que ya era un hombre muerto, al menos desde hacía un año.

Y cómo no reírse de la idea extremadamente rica de una carta de 400 millonarios y multimillonarios «patriotas» dirigida a los jefes de Estado en Davos reclamando más «justicia social». Traducción: están aterrorizados, en modo «paraíso de la paranoia», por la «ruptura», en realidad el colapso avanzado del espíritu neoliberal que los enriqueció en primer lugar.

Trump se resistió, pero la guerra es inevitable: ¿atacará Irán primero?

Tel Aviv y Washington están afilando sus cuchillos, pero la doctrina militar favorece al que da el primer paso, y Teherán podría estar quedándose sin tiempo.

Shivan Mahendrarajah, The Cradle

«Cuando ves a una serpiente de cascabel lista para atacar, no esperas a que lo haga para aplastarla».

Franklin D. Roosevelt, expresidente de los Estados Unidos

Los rumores se disparan en torno a la repentina cancelación por parte del presidente estadounidense Donald Trump de los nuevos ataques aéreos contra Irán. Lo que es innegable es que el ejército estadounidense tiene pocos recursos en el golfo Pérsico. Desde entonces, Trump ha ordenado refuerzos.

El intento de Israel de desestabilizar Irán desde dentro ha fracasado, pero están surgiendo nuevos pretextos para la guerra. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, se comunicó recientemente con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, durante la cual se dice que le planteó unas exigencias escandalosas: poner fin al enriquecimiento, entregar el uranio enriquecido y reducir el alcance y las reservas de misiles, lo que, en la práctica, supone una exigencia de capitulación que Washington sabe que Teherán rechazará. Estados Unidos alegará que «Irán se niega a negociar de buena fe» como casus belli.

Prevenir o ser castigado

La doctrina militar de Irán es fundamentalmente defensiva; la de Israel no lo es. Pero esa postura puede estar cambiando. En agosto de 2025, el general retirado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) Yahya Safavi, asesor principal del líder supremo Ali Khamenei, declaró: «Debemos adoptar una estrategia ofensiva». En una declaración de enero, el Consejo de Defensa de Irán dijo: «En el marco de la defensa legítima, la República Islámica de Irán no se limita a reaccionar después de la acción y considera los signos objetivos de amenaza como parte de la ecuación de seguridad».

lunes, 26 de enero de 2026

El largo ascenso del capitalismo global

El capitalismo es un sistema económico global. Cualquier crónica sobre su ascenso, por tanto, debería examinar el mundo entero. En su nuevo libro Capitalism: A Global History, el historiador Sven Beckert hace precisamente eso.

Nelson Lichtenstein, Jacobin

El artículo que sigue es una reseña de Capitalism: A Global History, de Sven Beckert (Penguin Press, 2025)
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El extenso libro de Sven Beckert es sumamente ambicioso, una historia perspicaz y bien ilustrada del historiador de Harvard, pionero en la creación de nuevas narrativas que exploran cómo el capitalismo en constante cambio ha sido un fenómeno arraigado social y culturalmente. Con más de mil páginas, el volumen de Beckert ofrece una síntesis y, en ocasiones, una reformulación de casi todo lo que hemos aprendido sobre la historia del capitalismo, y no solo en las sociedades más estudiadas que bordean el Atlántico Norte.

Se trata de una historia global, sostiene Beckert, porque el capitalismo «siempre fue una economía mundial». Escribiendo dentro del esquema de sistemas mundiales asociado con Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein, investiga las conexiones, los paralelismos y las transformaciones que tienen lugar dentro de una historia económica y social que se remonta a casi mil años.

El historiador Marc Bloch escribió una vez que observar cuidadosamente el mundo era tan importante para comprender la historia como el tiempo dedicado a los archivos. Beckert está de acuerdo. Su libro es el resultado no solo de una inmensa investigación bibliográfica, sino también de visitas a fábricas, plantaciones, almacenes, ferrocarriles, muelles, mansiones, mezquitas, iglesias y casas de comerciantes que se extienden desde Phnom Penh hasta Senegal, desde Samarcanda hasta Ámsterdam y desde Turín hasta Barbados. Puedo dar fe de la importancia de esos viajes: hace veinte años, cuando visité el delta del río Perla en China, que entonces se estaba convirtiendo en el taller del mundo, no solo obtuve información crucial sobre cómo Walmart abastecía su cadena de suministro, sino que también llegué a comprender de forma más intuitiva cómo debía de ser la floreciente y divisada Detroit casi un siglo antes.

«No existe un capitalismo francés o un capitalismo estadounidense», escribe Beckert, «sino solo capitalismo en Francia o en Estados Unidos». Y también hay capitalismo en Arabia, India, China, África e incluso entre los aztecas. En su relato sobre los mercaderes y comerciantes de la primera mitad del segundo milenio, Beckert deja a Europa en un segundo plano y ofrece, en su lugar, un relato rico y —excepto para los especialistas— desconocido sobre cómo florecieron en Adén, Cambay, Mombasa, Guangzhou, El Cairo y Samarcanda las instituciones vitales para el comercio y los mercados tales como el crédito, la contabilidad, las sociedades limitadas, los seguros y la banca. Todas ellas son «islas de capital», una metáfora recurrente en el libro de Beckert.

¿Es Cuba la siguiente?


Peter Kornbluh, The Nation

El domingo 11 de enero, Donald Trump se despertó pensando en Cuba. Antes de que la mayoría del país hubiera tomado siquiera su café matutino, a las 7:23 a. m. comenzó a tuitear amenazas contra el Gobierno cubano. «NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA, CERO», publicó Trump en su cuenta de Truth Social con su énfasis característico. «Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE», continuó. «Gracias por su atención a este asunto».

Empoderado, envalentonado y sintiéndose claramente con derecho a ello tras el descarado éxito de la «Operación Resolución Absoluta» en Caracas, el enfoque de Trump sobre Cuba es completamente predecible. Desde el principio, el cambio de régimen en Venezuela ha parecido ser un trampolín hacia el cambio de régimen en Cuba. No hay duda de que el presidente y su secretario de Estado cubano-estadounidense de línea dura, Marco Rubio, ven a Cuba como el trofeo definitivo de la posguerra fría; el objetivo perfecto para una demostración dramática y simbólica de la nueva «Doctrina Donroe». «El régimen cubano ha sobrevivido a todos los presidentes desde Eisenhower», tuiteó Marc Theissen, aliado conservador de Trump, llamando la atención del presidente. «¿No sería increíble que esa racha terminara con Donald Trump?».

Cuba ha sobrevivido a los últimos 13 presidentes y a todos los actos de agresión que estos han desatado: invasiones paramilitares, intentos de asesinato, un bloqueo económico duradero, entre otras medidas punitivas. Como David contra Goliat, la nación insular se ha enfrentado al coloso del norte durante más de 67 años.«Cuba es una nación libre, independiente y soberana», respondió desafiante el líder del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, a las amenazas de Trump. «Nadie nos dicta lo que tenemos que hacer».

Pero con el descarado ataque a Venezuela, Estados Unidos está intentando reafirmar su hegemonía imperial en todo el hemisferio, y La Habana está claramente en su punto de mira. En medio de la peor crisis económica que ha vivido Cuba, el régimen es ahora más vulnerable que en cualquier otro momento desde la revolución de 1959. Y, a pesar de su dramática historia de rebeldía y supervivencia, Cuba nunca se ha enfrentado a un presidente estadounidense tan peligroso como Donald Trump. Tampoco, por cierto, el resto del mundo.

domingo, 25 de enero de 2026

La década perdida de la izquierda europea

Hace diez años, partidos insurgentes en el sur de Europa fueron elegidos con la promesa de transformar el capitalismo. Su fracaso ofrece lecciones que la izquierda contemporánea no puede darse el lujo de ignorar.
Syriza y Podemos, dos proyectos fallidos de la izquierda europea


Vladimir Bortun, Jacobin

A medida que los nuevos proyectos de izquierda cobran impulso —desde el reciente triunfo de Mamdani hasta la aparición de un nuevo partido de izquierda en Gran Bretaña—, vale la pena volver a examinar el «momento de la izquierda» que vivió Europa en la década de 2010. Hace una década, las expectativas eran altas. Aunque el gobierno de SYRIZA acababa de capitular ante la Troika, las esperanzas seguían depositadas en otros partidos de izquierda del sur de Europa (Podemos, el Bloque de Izquierda), un Partido Laborista rejuvenecido en el Reino Unido y el nuevo partido de Mélenchon en Francia. Sin embargo, diez años después, el neoliberalismo sigue firmemente implantado, cada vez más autoritario y abiertamente belicista. Peor aún, la extrema derecha se ha consolidado como el principal rival del centro político, a pesar de que su supuesta ruptura con la ortodoxia neoliberal es en gran medida ilusoria. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Durante gran parte del periodo posterior a la Guerra Fría, la izquierda radical europea ha sido marginal. El colapso del bloque del Este socavó no solo el socialismo de Estado como modelo, sino la propia idea de una alternativa sistémica al capitalismo. Las décadas de 1990 y 2000 se caracterizaron por el triunfo de la hegemonía neoliberal y la erosión de la conciencia de clase. Durante ese período, la izquierda radical obtuvo una media de apenas el 6,6 % en las elecciones nacionales.

Sin embargo, el giro neoliberal de la socialdemocracia creó un vacío político. A partir de finales de la década de 1990, surgieron nuevas formaciones de izquierda: Die Linke en Alemania, el Parti de Gauche en Francia, SYRIZA en Grecia, Bloco de Esquerda en Portugal y, más tarde, Podemos en España. Estos partidos se posicionaron como alternativas tanto a la socialdemocracia neoliberalizada como a los partidos comunistas osificados, incapaces de conectar con las nuevas capas activistas formadas por el movimiento antiglobalización.

Lo que une a Venezuela, Irán y Groenlandia en la estrategia de Trump

Aunque la existencia de la disuasión atómica dificulta el estallido de una guerra imperialista mundial, como las que se produjeron en el siglo XX, el uso o la amenaza de la fuerza sigue siendo una opción actual, como lamentablemente han demostrado los acontecimientos de los últimos tiempos

Domenico Moro, Laboratorio Per il Socialismo del sXXI

En un reciente artículo definía el secuestro de Maduro como un episodio de la tercera guerra mundial a pedazos, como la definió el Papa Francisco, cuyo objetivo principal es restaurar el dominio imperial de Estados Unidos y contener el ascenso de China. Inmediatamente después de Venezuela, también Irán y Groenlandia entraron en la mira de Trump, por la misma razón. Sin embargo, estos dos nuevos países, en los que Trump se está centrando, representan un importante salto cualitativo.

El secuestro de Maduro y el ataque a Venezuela representaron la voluntad de restablecer el control estadounidense sobre el hemisferio occidental (las Américas), considerado desde siempre el patio trasero de Estados Unidos. China estaba presente en Venezuela y sus inversiones tenían como objetivo desarrollar sus infraestructuras petroleras, pero la importancia de Venezuela para China es muy inferior a la de Irán, otro gran productor de petróleo.

De hecho, Irán es una pieza mucho más importante para China, ya que es un pilar fundamental de su estrategia tanto de suministro energético como de desarrollo de rutas comerciales internacionales (la nueva ruta de la seda).

China es, de las tres principales áreas económicas a nivel mundial —Estados Unidos, la Unión Europea y China—, la mayor importadora de petróleo, que sigue siendo, a pesar del desarrollo de fuentes de energía alternativas, la materia prima más importante.

sábado, 24 de enero de 2026

El poder intermediario y la forja angloamericana del dominio financiero


Santiago Mondéjar, Geopolitika

Este artículo presenta un análisis estructural a largo plazo de la transformación del poder occidental desde la Edad Moderna hasta su configuración angloamericana contemporánea. El desplazamiento del paradigma imperial español y el sucesivo auge de la hegemonía holandesa, inglesa y, finalmente, estadounidense solo se pueden comprender parcialmente si no se integra el papel históricamente demostrado que desempeñaron las redes judío-conversas y sefardíes en las finanzas, la inteligencia, la propaganda y el comercio transnacional.

Partiendo exclusivamente de procesos históricos documentados —y rechazando explícitamente cualquier interpretación identitaria o conspirativa—, el argumento reconstruye cómo estas redes, inicialmente expulsadas o marginadas por los proyectos ibéricos de unificación religiosa, fueron incorporadas selectivamente a los órdenes protestantes y mercantiles más flexibles del norte de Europa.

El resultado fue la cristalización de una modalidad de poder distinta, caracterizada por la gobernanza indirecta, la primacía informativa, la intermediación financiera y la negación ideológica. El análisis concluye situando esta formación histórica dentro de los antagonismos geopolíticos contemporáneos, argumentando que la lógica intermediaria que una vez permitió el dominio angloamericano ha generado ahora condiciones de fragilidad sistémica, parálisis estratégica y agotamiento político que se manifiestan especialmente en Gran Bretaña.

La ruptura de la cristiandad occidental a principios de la Edad Moderna no constituyó solo un cisma teológico, sino una reorganización integral de la autoridad política, la coordinación económica y el control epistémico. La separación de Inglaterra de Roma, la revuelta holandesa contra la soberanía española y la Guerra Civil Inglesa se tratan convencionalmente como episodios nacionales o confesionales discretos.

Desastre en servicios públicos en Ucrania mientras se juega el destino del país

Ucrania enfrenta una crisis humanitaria y de infraestructura cada vez más profunda a medida que los cortes de energía en todo el país, las temperaturas gélidas y el colapso económico exponen los costos crecientes de una estrategia de guerra impulsada por las prioridades occidentales y sostenida a expensas de los ucranianos comunes.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

En la segunda quincena de enero de 2026, las ciudades más grandes de Ucrania —Kiev, Odesa, Dnipropetrovsk, Járkov— y otras sufrieron apagones totales. En algunas, no hubo electricidad, calefacción ni agua corriente durante más de una semana. Todas las ciudades se calentaban con modernos sistemas de calefacción central, que databan de la época de la Ucrania soviética y la Unión Soviética. Con el frío (-20 °C) que se prolongó durante casi dos semanas en todo el país, las tuberías de calefacción y de alcantarillado reventaron, incluso en el edificio del Ministerio de Energía en Kiev.

Entre 100 mil y 150 mil habitantes de Kiev cuyas tuberías han reventado se quedarán sin calefacción este invierno, informa Oleg Popenko, presidente de la Unión Ucraniana de Consumidores de Servicios Públicos, según informa el 16 de enero en Telegram el servicio de noticias online Strana.ua.

Los residentes de Kiev se calientan en sus apartamentos con velas, bombonas de gas y estufas de gasolina. En Kiev, Járkov y Odesa, los supermercados donde se podía comprar comida están cerrando. Donde las tiendas siguen abiertas, los precios de los alimentos se disparan. La gente bloquea las carreteras, exigiendo electricidad durante al menos unas horas al día. Sin embargo, la situación general parece ser nada menos que un colapso del sistema eléctrico en las ciudades y regiones afectadas.

Una de las razones de los colapsos, como se detalla en informes previos de este autor a Al Mayadeen English, es el robo a gran escala que se ha producido durante años de fondos de ayuda occidental destinados a mantener las fuentes de energía. Estos fondos estaban destinados a construir estructuras de protección alrededor de las instalaciones de producción y transmisión de energía.

Lavrov advirtió sobre el intento de Estados Unidos de establecer una superioridad estratégica sobre Rusia


Andrew Korybko, Korybko Substack

Rusia ha demostrado que es capaz de mantener su capacidad de segundo ataque nuclear, pero el continuo intento por Estados Unidos de neutralizarla es muy hostil, lo que dificulta enormemente cualquier posible «nueva distensión» tras el fin del conflicto ucraniano.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, celebró el martes su primera rueda de prensa del año, durante la cual explicó la política rusa sobre una amplia gama de cuestiones. Entre las más importantes que abordó se encontraba el inminente fin del Nuevo START a principios del mes que viene. Trump había rechazado anteriormente la propuesta de Putin de prorrogar su vigencia un año más. Lavrov interpretó esto como una reafirmación del intento de Estados Unidos de «establecer la superioridad en ciertas áreas de estabilidad estratégica» sobre Rusia.

A continuación, explicó las cuatro formas interrelacionadas en las que se está llevando a cabo este intento. La primera es el despliegue por parte de Estados Unidos de misiles terrestres de alcance intermedio y corto en Japón, Filipinas y, próximamente, Alemania. Esta política fue posible gracias a la retirada de Trump 1.0 del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio. En términos prácticos, Estados Unidos podría equipar estos misiles con armas nucleares para obtener una ventaja en cualquier escenario de primer ataque, ya que podrían alcanzar su objetivo antes de que tuvieran tiempo de evaluar la amenaza.

viernes, 23 de enero de 2026

Mordiendo la mano que le da de comer


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Resuelta, al menos de momento, la cuestión de Groenlandia gracias a una negociación entre Donald Trump y Mark Rutte –es la OTAN la que negocia y no el país afectado ni, por supuesto, el territorio en cuestión-, que ofreció a Washington aún más control en la isla ártica, ayer fue el día en el que el presidente de Estados Unidos presentó su plan para Oriente Medio y el Consejo de Paz con el que aspira a suplantar a las Naciones Unidas. Pese a que el mandato de ese grupo de personas seleccionadas por Donald Trump para crear una franja de Gaza al servicio de sus intereses, la Carta fundacional de esa “organización internacional” no menciona el territorio en ningún momento, posiblemente porque su ambición no es de implantación regional, sino global. La idea de un Consejo de Paz presidido por Donald Trump aparece en el plan de 28 puntos negociado por Steve Witkoff y Kiril Dmitriev y en el de 20 puntos propuesto por Zelensky como base de la resolución de la guerra rusoucraniana, que ayer recuperó parte del protagonismo perdido.

En su discurso de presentación del Consejo de Paz, en el que insistió nuevamente en la falsedad de haber resuelto 8 guerras –entre las que incluye la guerra Israel-Irán, que Estados Unidos y su proxy regional causaron-, Donald Trump anunció estar a punto de lograr la novena resolución, signo de un nuevo empuje diplomático en las negociaciones con Kiev y Moscú. Como Steve Witkoff, que insiste en que la negociación se reduce a un único problema “salvable”, el presidente de Estados Unidos mostró su optimismo a la hora de lograr la resolución de la guerra que “iba a ser la más sencilla”. Sin embargo, en su encuentro de ayer con Zelensky, que como se anunció el día anterior viajó finalmente a Davos al haber conseguido el compromiso de una imagen con Trump, no se produjo ninguna firma. Ni las garantías de seguridad ni el llamado Plan de Prosperidad están aún listos para la firma de los dos presidentes, signo de que ni siquiera la negociación bilateral Estados Unidos-Ucrania está tan cerca de estar lista como se había dado a entender. Menos aún se sabe de la otra parte de la negociación, lo respectivo a las conversaciones Estados Unidos-Rusia, que se produjeron a altas horas de la noche tras la llegada a Moscú del enviado de Trump para Rusia Steve Witkoff y Jared Kushner –el yerno y confidente del presidente, sin ningún puesto oficial- para reunirse a lo largo del día con Vladimir Putin. A juzgar por las palabras de Yuri Ushakov, que insistió en que no habrá «paz duradera» si no se resuelve la cuestión territorial, sigue sin haber entendimiento en esta cuestión clave.

Las mentiras descubiertas de la CIA sobre Ucrania y Rusia… ¿intencionadas o simplemente un trolling de Sy Hersh?


Larry C. Johnson, The Unz Review

El último Substack de Sy Hersh es un desastre porque está plagado de afirmaciones falsas y propaganda. Conozco a Sy desde hace 45 años y lo considero un gran amigo. Su último artículo es una abominación y, en mi opinión, representa una mancha en su legado. Me siento como si estuviera viendo una leyenda del baloncesto que aún intenta jugar, pero ya no puede correr ni tirar. Siguiendo con la metáfora del baloncesto, este último artículo de Sy es un tiro al aire desde la línea de tiros libres... Ni siquiera toca el aro.

El artículo se titula «LA LARGA GUERRA DE PUTIN» y constituye una crítica involuntaria a la competencia analítica de la comunidad de inteligencia estadounidense. El párrafo inicial marca el tono del artículo:
La desesperación y la ira crecen en algunos sectores de la comunidad de inteligencia estadounidense ante la negativa de Vladimir Putin a considerar el fin de la guerra con Ucrania. El presidente ruso enfrenta devastadores problemas económicos en su país e ignora a su inquieto alto mando militar, ¿en busca de qué?
¿Desesperación e ira ? ¡Qué demonios! ¿Por qué tanta desesperación? ¿Acaso esto significa admitir que los aviones de la CIA para derrotar a Rusia están en ruinas? ¿Está la CIA, o algún otro componente de la comunidad de inteligencia, terriblemente frustrado porque Vladimir Putin no quiere actuar como un mono bailarín de organillero? Lo mismo ocurre con la parte de la ira.

Pero es la última frase la que sorprende, porque el funcionario (o los funcionarios) que habla con Trump aparentemente cree sinceramente que Rusia enfrenta problemas económicos devastadores y que Putin, quien ha realizado al menos tres visitas al frente en los últimos dos meses, ignora al Estado Mayor ruso. ¡Tonterías!

Aquí está la siguiente gran mentira en este artículo:

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