martes, 7 de octubre de 2025

Polvo negro, adicción blanca

Theodore Roosevelt catalogó la matanza de indios sioux como una matanza humanista: “La guerra más justa de todas es la guerra contra los salvajes (…) Los únicos indios buenos son los indios muertos”

Jorge Majfud, Rebelión

El 29 de setiembre de 2025, el New York Times informó sobre la reunión en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Su titular de portada fue: “Trump y Netanyahu le dicen a Hamas que acepte su plan de paz o de lo contrario…” El subtítulo aclaró esos puntos suspensivos: “El presidente Trump afirmó que Israel tendría luz verde para ‘completar la misión’ si Hamas se negaba a aceptar el acuerdo de cese de hostilidades.”

No es que la historia rime. Se repite. Desde el siglo XV, todos los acuerdos firmados por los imperios europeos fueron a punta de cañón y sistemáticamente ignorados cuando dejaron de servirles o cuando lograron avanzar sus líneas de fuego. Destrucción y despojo muy bien sazonado con alguna buena causa: la civilización, la libertad, la democracia y el derecho del invasor a defenderse.

Fue, por siglos, la repetida historia de la diplomacia entre los pueblos indígenas y los colonos blancos, para nada diferente al más reciente caso del “Acuerdo de paz”, propuesto e impuesto bajo amenaza por Washington y Tel Aviv sobre Palestina. La misma historia de la violación de todos los tratados de paz con las naciones nativas de este y del otro lado de los Apalaches, antes y después de la Revolución Americana. Luego, lo que los historiadores llaman “Compra de Luisiana” (1803) por parte de Estados Unidos a Francia, no fue una compra sino un brutal despojo de las naciones indígenas que eran los dueños ancestrales de ese territorio, tan grande como todo el naciente país anglo en América. Ningún indígena fue invitado a la mesa de negociaciones en París, un lugar alejado de los despojados. Cuando alguno de estos acuerdos incluyó a algún “representante” de los pueblos agredidos, como fue el caso del despojo cheroqui de 1835, fue un representante falso, un Guaidó inventado por los colonos blancos.

El "Plan B" de Trump para salir del impasse en Gaza

El plan de Trump es una "Riviera 2.0" para aliviar la presión nacional e internacional sobre la Casa Blanca e Israel, sin conceder nada a los palestinos. Pero el fracaso está a la vuelta de la esquina.

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

Presentado con gran fanfarria mediática, el “plan de paz” del presidente estadounidense Donald Trump para Gaza es esencialmente un golpe de efecto para intentar salir de una situación que es cada vez más inmanejable para la Casa Blanca y peligrosamente infructuosa para Israel.

La revuelta de la opinión pública mundial

La reputación del Estado judío se desploma a nivel internacional. Incluso en Estados Unidos, un país históricamente amistoso, la mayoría de los estadounidenses cree que Israel está cometiendo genocidio en Gaza.

Pero la estadística más preocupante, para la Casa Blanca y Tel Aviv, es la de los jóvenes estadounidenses. Hasta el 61% de los jóvenes de entre 18 y 29 años apoya actualmente a los palestinos, mientras que solo el 19% apoya a Israel.

Lo que preocupa especialmente a Trump es la división dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again) que lo apoya, donde un segmento creciente acusa a Israel no sólo del exterminio en Gaza, sino de interferencia indebida en las decisiones de política exterior estadounidense.

El asesinato del joven activista conservador Charlie Kirk, que se había vuelto cada vez más crítico del Estado judío desde una postura inicial pro-Israel, ha provocado una protesta entre la base de Trump y causado serios dolores de cabeza no sólo para el presidente, sino también para el gobierno de Netanyahu.

lunes, 6 de octubre de 2025

A dos años del 7 de octubre de 2023, la derrota de “Israel” es un hecho inexorable

El creciente reconocimiento del Estado Palestino es otro síntoma de una victoria arrolladora de la causa

Leonardo Herrmann, Al Mayadeen

"Gaza es el símbolo porque con su resistencia expresa la dignidad, la valentía, la grandeza, los sueños y las aspiraciones de nuestros pueblos sedientos de honor y victoria"

Sayyed Hassan Nasrallah, secretario general del Hizbullah

Marco general

En el relato sionista la operación Diluvio de Al Aqsa fue su más grande tragedia y con ella intentaron justificar el genocidio posterior iniciado con la invasión sionista a Gaza.

Ahora bien, dos años después de la más grande operación de la resistencia Palestina, veamos como esa acción cambió no solo la realidad política y económica interna y externa de “Tel Aviv”, sino incluso la imagen simbólica de “Israel” y Palestina frente al mundo.

De eso trata este artículo: de analizar los resultados políticos, militares, económicos, culturales y sociales de la lucha de la resistencia palestina.

Si observamos esta realidad con detenimiento, no solo viendo lo que dicen los medios imperialistas, sino fundamentalmente lo que ocultan, entenderemos en toda su dimensión los profundos alcances de la justa lucha de la resistencia. Comprenderemos que cada victoria de la causa Palestina es sembrada por la sangre de miles de mártires.

El 7 de octubre es una bisagra en la lucha por la liberación de Palestina. Ahora veamos en que se modificó la situación.

Por qué es importante la clase trabajadora


Yanis Varoufakis, Sin Permiso

Un espectro acecha a Occidente: el espectro de una clase trabajadora a la que se le ha cerrado el acceso a la política. A lo largo de decenas de años, seducidas por los cantos de sirena de la «tercera vía» de Bill Clinton, Tony Blair y Gerhard Schröder, las fuerzas de centroizquierda abandonaron el lenguaje de la lucha de clases.

Pero en su prisa por convertirse en respetables y demostrar que eran gestores más eficientes y justos del capitalismo, dejaron de hablar de explotación y optaron por ignorar el antagonismo inherente —incluso la violencia— de la relación entre el capital y el trabajo. Eliminaron por completo del discurso político las palabras, los gestos, la forma de ser y las aspiraciones de los trabajadores. Y luego denigraron a sus antiguos electores calificándolos de «deplorables».

Cuando la movilidad descendente y la insolvencia se apoderan de grandes zonas del interior, donde una clase trabajadora que antes se sentía orgullosa ahora se siente abandonada y de las que los partidos establecidos apartan la mirada, surge el anhelo de un nuevo proyecto de restauración de la dignidad, de un relato que enfrente a un «nosotros» colectivo contra un «ellos» poderoso. Hace una década, un narrador venenoso con un siglo de experiencia en llenar esos vacíos entró en uno nuevo: la extrema derecha xenófoba.

domingo, 5 de octubre de 2025

El plan de "paz" de Trump-Netanyahu y otras notas


Caitlin Johnstone, Substack

El gobierno de Trumpanyahu impulsa un "plan de paz" para Gaza que, según sus críticos, condenaría a los palestinos a una subyugación permanente bajo el yugo de Israel. El plan propuesto implicaría la supervisión de Gaza por parte de Trump y del criminal de guerra Tony Blair, y Netanyahu ya afirma que el acuerdo permitirá a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) permanecer en territorio palestino indefinidamente.

La última vez que Estados Unidos negoció un "plan de paz" entre Israel y Hamás, lo incendiaron en pocas semanas, sitiaron el enclave y anunciaron un plan para la limpieza étnica de Gaza. Así que, incluso sin todos los problemas importantes que presenta la oferta, no habrá mucho entusiasmo al respecto.

Veo muchas voces supuestamente pro-Palestina que proclaman que Hamás debe aceptar el acuerdo para poner fin al genocidio. Personalmente, jamás les diré a los palestinos qué deben hacer para abordar los abusos que sufren a manos del imperio ni qué acuerdos deben aceptar. Mi trabajo como occidental es oponerme al imperio occidental que los está masacrando, no señalar con el dedo y moralizar a las víctimas del imperio.

La responsabilidad de dejar de cometer genocidio recae en quien comete el genocidio. No recae en las víctimas del genocidio la responsabilidad de firmar acuerdos con la esperanza de salvarse del genocidio. Esto es obvio para cualquiera que no sea un psicópata.

sábado, 4 de octubre de 2025

La coyuntura estadounidense mientras se enciende el octavo frente de Israel

Putin puede vivir con la “esquizofrenia de Jano” de Trump, mientras las fuerzas rusas avanzan en todos los frentes de batalla claves.

Alastair Crooke, Strategic Culture

La segunda etapa del traspaso de la guerra de Ucrania a los europeos por parte de Trump quedó claramente expuesta en su publicación en Truth Social del 23 de septiembre. En la primera fase, Trump se retiró de ser el principal proveedor de armamento a Kiev e indicó que, a partir de ahora, Europa tendría que pagar prácticamente todo, con armas compradas a fabricantes estadounidenses.

Por supuesto, Trump sabe que Europa está en crisis fiscal. No tiene dinero para financiarse, y mucho menos para una guerra a gran escala. Luego echó sal en la herida de esta crisis fiscal al desafiar a los países de la OTAN a ser los primeros en sancionar todos los combustibles rusos. Eso tampoco sucederá, por supuesto. Sería una locura.

En esta última publicación de Truth Social, Trump lleva la línea de Keith Kellogg al absurdo: «Ucrania, con el apoyo de la UE, puede devolver el país a su forma original, haciendo que Rusia parezca un 'tigre de papel'... ¡y quién sabe, quizás incluso más allá!».

Claro, ¿Kiev avanza hasta las puertas de Moscú? ¡Tírate al otro lado, Sr. Trump! Claro que está troleando a Kellogg y a los europeos.

Luego, tras la reunión de Trump con Zelenski, Francia, Alemania y el Reino Unido en la ONU, se propuso un borrador de resolución del Consejo de Seguridad que reflejaba la exigencia sin tapujos de la Unión Europea y la Coalición de la Voluntad de que Rusia se rindiera. Trump permitió que funcionarios estadounidenses participaran activamente en el debate sobre la resolución, pero luego, en el último momento, Estados Unidos la vetó.

viernes, 3 de octubre de 2025

En defensa de la Flotilla


Andrea Zhok, Sinistra in Rete

Algunas palabras sobre el asunto “Flotilla”, con una consideración política general.

Es cierto que en la Flotilla había (hay) gente que buscaba fama personal (al menos una se ha presentado).

Es cierto que este tipo de iniciativas tienen un carácter predominantemente mediático, con elementos de espectacularización, y que suponen un paso atrás frente a posibles iniciativas políticas, de presión, sanciones, etc.

Es perfectamente plausible que algunos estén intentando explotar el asunto para atacar a sus respectivos gobiernos, que en casi todas partes están comprometidos con una posición sionista.

Es un hecho que muchas personas que recientemente han demostrado poca o ninguna conciencia política sobre otras cuestiones sociales importantes están participando en esta iniciativa.

Y aún así.

Trump y el ocaso del sueño americano

El despliegue militar de la Marina de Guerra de Estados Unidos en el Caribe y la declarada intención de atacar a Venezuela es una de las probables, y desgraciadas, consecuencias de este lento pero inexorable ocaso del viejo orden unipolar …

Atilio Boron

A punto de cumplirse ocho meses de la juramentación de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos el balance de su gestión es deficitario. Sus bravuconadas de campaña y en la noche misma en la que asumió la primera magistratura se desvanecieron con el paso del tiempo.

Sus disparates, desde la pretensión de anexar a Canadá como estado número 51 de la Unión Americana hasta la compra coercitiva de Groenlandia se convirtieron en divertidos memes para consumo del gran público pero, además, indispusieron a Washington con dos países de excepcional importancia en el tablero geopolítico estadounidense.

Canadá y Estados Unidos comparten la frontera más larga del mundo: 8.991 kilómetros y, además, es la más segura cuando se la compara con la más corta pero mucho más turbulenta frontera de 3.150 kilómetros que separa a este país de México. Podríamos agregar, siguiendo un notable texto del dominicano Juan Bosch, al Caribe como la tercera frontera imperial, cuna de múltiples desafíos y conflictos desde hace más de un siglo.

Gracias a la incontinencia verbal de Trump, las actitudes amigables que los canadienses tenían en relación con su vecino cambiaron radicalmente. Una reciente encuesta del prestigioso Pew Research Center halló que ahora el 59% de los encuestados consideraban a Estados Unidos como la mayor amenaza a su país contra el 17% que señalaba a China y el 11% a Rusia, lo que configura un giro de ciento ochenta grados en el clima de opinión imperante por décadas en Canadá.

jueves, 2 de octubre de 2025

Gaza y la economía del genocidio

Incluso antes del 7 de octubre de 2023, los gazatíes habían quedado relegados al papel de población excedente con un nivel mínimo de empleo dentro de Israel. Su expulsión de la economía capitalista israelí contribuyó a sentar las bases para el genocidio.

Matan Kaminer, Jacobin

El mundo observa con vergüenza y temor cómo Israel invade la ciudad de Gaza, llevando su campaña genocida contra los palestinos a un nuevo nivel de horror. La opinión pública en todo el mundo, incluida la de Estados Unidos, se ha vuelto desde hace tiempo contra la agresión de Israel. Los máximos órganos de gobierno internacional han hecho llamamientos para que se cese y se desista.

Pero mientras algunos gobiernos europeos han comenzado a distanciarse de Israel, los Estados más poderosos del bloque occidental siguen respaldándolo sin descanso. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, incluso voló a Tel Aviv para prometer personalmente el «apoyo total» de la administración Trump. El presidente israelí, Isaac Herzog, que declaró infamemente que en Gaza no había inocentes, fue recibido calurosamente por el primer ministro británico, Keir Starmer, en septiembre.

Israel es un pequeño Estado que depende totalmente de Estados Unidos y otros patrocinadores occidentales. ¿Por qué los líderes de estos países lo apoyan con tanta firmeza a pesar de la abrumadora desaprobación pública, e incluso a costa de sus propias posibilidades electorales? ¿Es la inclinación latente a eliminar a las poblaciones no blancas simplemente parte del ADN ideológico de Occidente, como sostiene la variante dominante de la teoría colonialista? ¿O hay algo en la dinámica del sistema capitalista mundial que hace posible, incluso probable, el genocidio?

A primera vista, tal afirmación puede parecer dudosa. Los capitalistas dependen del trabajo humano para obtener sus beneficios, así que ¿qué utilidad podrían encontrar en la destrucción de la fuerza de trabajo humana? Sin embargo, la historia del capitalismo es también la historia de un número cada vez mayor de personas expulsadas del empleo productivo.

El Perro del Desierto


Enrico Tomaselli, Strategic Thinking

Donald Trump está acostumbrado a vender la piel del oso antes de atraparlo. Lo hizo —precisamente…— con el oso ruso, y ahora lo vuelve a hacer con la maraña de Oriente Medio. Considera el conflicto de Gaza una solución, gracias a otro plan elaborado por su administración, que, sin embargo, ignora la voluntad de las partes implicadas —la resistencia palestina e Israel— quienes, por razones diferentes y opuestas, simplemente nunca aceptarán su plan.

El cual, en su última versión, incluso dejando de lado la obscena idea de confiar a Tony Blair el liderazgo de este organismo internacional que se supone debe gobernar los territorios palestinos, casi una reedición del Mandato Británico para Palestina, contiene elementos absolutamente inaceptables tanto para Netanyahu como para Hamás.

Existen plazos de implementación que, en sí mismos, plantearían enormes obstáculos: la Resistencia tendría que liberar a todos los prisioneros israelíes inmediatamente y las Fuerzas de Defensa de Israel tendrían que retirarse gradualmente de Gaza, dos condiciones desfavorables para los palestinos. Otras son inciertas: la composición de la fuerza internacional que garantizaría la seguridad durante el período de transición de cinco años; no está claro si estará compuesta por fuerzas de la ONU o por contratistas especialmente reclutados.

miércoles, 1 de octubre de 2025

Solidaridad internacional contra el colonialismo neoliberal

Zelensy en su show televisivo "Servidor del Pueblo"

Maxim Goldarb, Rebelión

El presidente de Colombia Gustavo Petro participó en las masivas manifestaciones de Nueva York contra la guerra en Palestina. Hizo un llamamiento a los militares estadounidenses para que no obedecieran las órdenes de Trump. Este gesto tuvo un coste para Petro: el Gobierno de Estados Unidos se apresuró a anular su visado.

Desde un punto de vista formal, actos como el del dirigente colombiano constituyen una interferencia en los asuntos internos de otro Estado, en este caso EE.UU. Así que la decisión de Washington puede presentarse como una “defensa de la soberanía”.

Pero se trata de una cínica paradoja. A fin de cuentas, es Estados Unidos el que ha interferido descaradamente en los asuntos internos de docenas de países durante décadas: de Latinoamérica a Oriente Próximo, de África a Europa Oriental. Y en todas las ocasiones su intervención ha provocado la destrucción de Estados, golpes militares, hambruna, millones de víctimas y décadas de pobreza.

La "estrategia de la tensión" europea frente a Rusia

El alarmismo y la intransigencia de Europa prometen prolongar (y tal vez agravar) el enfrentamiento con Moscú, y corren el riesgo de contribuir a reavivar el conflicto con Teherán.
El primer ministro polaco, Donald Tusk,
y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte


Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

Desde hace más de dos semanas, la prensa europea y estadounidense está repleta de artículos que denuncian las “provocaciones imprudentes” de Rusia contra Polonia y Estonia, cuyo espacio aéreo habría sido violado intencionadamente por drones y aviones de Moscú.

A estas denuncias se suman las de supuestos episodios de “guerra híbrida” de los que habrían sido víctimas otros países europeos, siempre a manos de Rusia.

Analistas como Ben Hodges, excomandante del ejército estadounidense en Europa y asesor de la OTAN, sostienen que se trata de acciones deliberadas para poner a prueba las defensas de la OTAN.

En este caso, el presidente ruso Vladimir Putin “estaría muy satisfecho con el resultado”, concluyó el Financial Times aludiendo a una supuesta debilidad de la Alianza Atlántica.

Refiriéndose al episodio ocurrido en su país, el primer ministro polaco, Donald Tusk, lo calificó de “lo más parecido a un conflicto abierto [con Moscú] que hemos tenido desde la Segunda Guerra Mundial”.

Por su parte, la alta representante para la política exterior europea y ex primera ministra estonia Kaja Kallas habló de una “provocación extremadamente peligrosa” que “aumenta aún más las tensiones en la región” en relación con la supuesta violación rusa del espacio aéreo de Estonia.

martes, 30 de septiembre de 2025

Cuanto peor, mejor


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Trump ama a los vencedores, por eso se ha puesto del lado de Ucrania”, afirmó, con toda su arrogancia el ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radek Sikorski, marido de la propagandista Anne Applebaum -conocida en el pasado por abogar por “matar al mensajero”, los periodistas palestinos- y por su obsesión anticomunista y antirrusa- y recordado por celebrar con un “gracias, Estados Unidos” el atentado contra el Nord Stream. Los halcones vuelven a sonreír ante la certeza de que la guerra no solo no se dirige, como temieron la semana de la cumbre de Alaska, hacia un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia, ni siquiera al alto el fuego que aceptaron a regañadientes cuando no lo querían, sino a un notable empeoramiento. Sin definir del todo qué es ganar, concepto que es preciso dejar abierto para poder defender que ha habido una forma de victoria acabe como acabe la guerra, diplomáticos como Sikorski se aferran a esa idea para atraer a Donald Trump, vanidoso, competitivo y actualmente manipulado por una versión de la guerra que no se corresponde con la realidad.

El cambio de opinión del presidente de Estados Unidos, sea legítimo o la estrategia de negociación que apuntaban la semana pasada varios medios, es propicio tanto a un fuerte aumento de los ataques en la retaguardia como a ejercer la labor de lobby belicista con el mayor ahínco posible. Ambos escenarios están dándose ya de forma paralela y coordinada. “Una respuesta estrictamente simétrica a los ataques de Rusia a la infraestructura y a su terror acelerará el camino hacia el fin de la guerra. El precio para Rusia será alto: sentirá las consecuencias de su estrategia militar, basada en matar civiles. Ya no estamos en 2022 con terror aéreo”, escribió ayer Andriy Ermak. El jefe de la Oficina del Presidente se jactaba de los ataques ucranianos contra refinerías rusas, que en realidad no son un ojo por ojo a raíz de los bombardeos del domingo ni de las últimas semanas, sino que comenzaron hace meses. Como ha admitido Zelensky, Rusia protege su industria militar, por lo que Kiev se ha centrado en minar el potencial económico ruso. Lo ha hecho de tal manera que no le ha importado dañar oleoductos clave en el suministro de petróleo de algunos de sus propios aliados de la Unión Europea, a los que exige asistencia militar, económica y energética y paga esa ayuda privándole de recibir la propia.

Gaza ha puesto de manifiesto el fracaso de la conmemoración del Holocausto nazi

Timo Al-Farooq sostiene que Gaza ha dejado al descubierto el colapso moral del recuerdo del Holocausto, exponiendo cómo se ha utilizado el lema “Nunca Más” para excusar el genocidio sionista.

Timo Al-Farooq, Al Mayadeen

Del 10 de enero al 1 de septiembre, el Museo Real de Ontario (ROM) en Toronto, Canadá, albergó una exposición itinerante internacional titulada «Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos».

Cada vez que pasaba por el museo durante mi última estancia en la ciudad hace unos meses, miraba los enormes carteles promocionales que cubrían el lado del edificio que da a Queen's Park, con esas mismas palabras, y pensaba: "¿Qué es menos hace mucho tiempo y menos más lejos que Gaza?".

Según el sitio web del museo, la exposición “subraya la necesidad crítica de comprender las condiciones subyacentes que permitieron que ocurriera el Holocausto”.

Continúa diciendo que, al reflexionar sobre el pasado, se invita a los visitantes a considerar su papel en la creación de una sociedad más inclusiva y tolerante.

A pesar de admitir el papel de la historiografía como educadora y medida preventiva para romper el ciclo de repetición de errores pasados, la página web de la exposición no menciona ni una sola vez el genocidio en curso de "Israel" apoyado por Occidente en Gaza, con lo que no está a la altura de sus propios estándares.

Esta negativa a incluir una referencia al exterminio del pueblo palestino por parte de la entidad sionista expone el fracaso absoluto del recuerdo del Holocausto nazi para evitar que vuelva a ocurrir, lo que la entrada del sitio web llama “la manifestación sin fronteras del odio y la atrocidad humana”.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Turbocapitalismo y retorno de la Plebe. Releyendo a Hegel

Basándose en la importancia de la eticidad y la comunidad en la filosofía de Hegel, Diego Fusaro argumenta que la destrucción de la identidad colectiva e individual ha sido una herramienta clave del turbocapitalismo para la precarización y el sometimiento de gran parte de la población. La desregulación económica y la financiarización promovidas por las políticas neoliberales han creado un mundo cada vez más precario y desigual. La "plebe" hegeliana es lo que más tarde Marx llamó "proletariado". Pero, advierte Fusaro, más que a las ideas revolucionarias de Marx, la de Hegel se asemeja mas a Keynes en la idea de un Estado capaz de intervenir en la economía para garantizar la justicia social para todos.

Diego Fusaro, Posmodernia

Lejos de realizarse, como repiten las gramáticas liberales, el individuo se pierde en la sociedad reducida a mercado, o sea en el dominio de lo que Hegel llama «sistema de necesidades» (das System der Bedürfnisse): el individualismo anómico aniquila al propio individuo, que se arruina, expuesto como está al poder desintegrador de lo económico no eticizado y a la «dependencia ciega» (blinde Abhängigkeit) que pone en marcha. Producto del sistema de necesidades deseticizado, la plebe aparece como la masa de los excluidos y los no reconocidos, generada por las tragedias en lo ético del sistema de necesidades desregulado. La plebe puede definirse con razón como la corporación de los descontentos, compuesta por cuantos no pertenecen a ninguna de esas «corporaciones» de la sociedad civil de las cuales podrían haber obtenido su dignidad como seres sociales. Si, como muestra Hegel con las sucesivas figuras de la «sociedad civil –o burguesa-» (bürgerliche Gesellschaft), la corporación corresponde, por su esencia, a la encarnación de lo universal en lo particular a través del trabajo como mediación necesaria para el reconocimiento social, entonces se sigue que a la plebe, en cuanto corporación de los sin corporación, le es negado ab intrinseco el reconocimiento social y políticamente vigente en los espacios del Estado. Resultando central en los párrafos 240 y 241 de la Rechtsphilosophie (Filosofía del Derecho), la «Plebe» (der Pöbel) no se resuelve en la pura «pobreza» (Armut). Sería, más exactamente, la pobreza con el «sentimiento de su injusticia» (Gefühl ihres Unrechts). Tal “sentimiento” surge del hecho de que la plebe, como corporación de los sin corporación, encuentra su propia inseidad y, al menos en parte, un destello de perseidad en el saberse excluida de la eticidad: no se beneficia de las raíces éticas y está sujeta a los procesos de exclusión provocados ​​por el avance desregulado del sistema de necesidades, liberado de los elementos de la eticidad.

Armut y Pöbel (“Pobreza” y “Plebe”) nunca son empleados como sinónimos por Hegel. La plebe, como se ha señalado, se caracteriza por la pobreza unida a la conciencia y al sentido de la injusticia respecto a una situación percibida como inicua: “La pobreza —leemos en los Elementos de la Filosofía del Derecho (§ 244)— en sí no convierte a nadie en plebe: esta aparece únicamente por la disposición de ánimo que se asocia a la pobreza, por la íntima indignación contra los ricos, la sociedad, el gobierno y así sucesivamente”. La plebe vive en su propia piel las contradicciones de la sociedad capitalista y es a su modo consciente, animada como está por una conciencia de indignación, de odio y de revuelta. Por lo que concierne al examen de la plebe, a caballo entre la sociología y la filosofía, Hegel toma el área inglesa como su punto de observación privilegiado: «Estos fenómenos pueden estudiarse a gran escala en el ejemplo de Inglaterra» (§ 245). Como para Marx en El Capital, también a Hegel el mundo británico le parece apto para ser adoptado como laboratorio de análisis privilegiado, para poder estudiar in vitro la sociedad en la que el sistema de necesidades resulta más liberado de los poderes éticos.

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