viernes, 13 de junio de 2025

Economía de la guerra

Una de las pocas innovaciones políticas del actual gobierno laborista es un giro hacia el rearme bajo un nuevo «keynesianismo militar». Esto significa más beneficios para los fabricantes de armas y más autoridad para los Estados capitalistas

Grace Blakeley, Jacobin

El Estado ha vuelto y está fabricando armas. Con la administración Trump criticando duramente a Europa por «aprovecharse» del gasto militar estadounidense, los políticos europeos han anunciado planes para invertir miles de millones en rearme.

La economía estadounidense ha sufrido un duro golpe con el estallido de la burbuja tecnológica y los aranceles de Trump, que han hecho surgir el fantasma de una ralentización del crecimiento y un aumento de la inflación. El rearme europeo llega en el momento perfecto para atraer todo el dinero que ha salido de los mercados bursátiles estadounidenses. Las acciones del fabricante de armas alemán Rheinmetall han subido un 200% en los últimos doce meses. El fabricante de armas italiano Leonardo ha visto cómo el precio de sus acciones subía más del 100% en el mismo periodo.

Pero no solo los accionistas se beneficiarán del rearme. Los políticos prometen que todo este gasto adicional creará puestos de trabajo que también beneficiarán a los trabajadores. La reorganización de la economía en torno al gasto militar apoyado por el Estado tiene un nombre: keynesianismo militar.

Probablemente, al propio Keynes le habría disgustado la sugerencia de impulsar el crecimiento económico mediante el rearme. En su obra Las consecuencias económicas de la paz, publicada en 1919, argumentaba que las condiciones impuestas por los aliados a Alemania tras la Primera Guerra Mundial sembrarían las semillas de futuros conflictos y, por ello, se oponía al tratado de paz.

Business ecológico. El ambientalismo neoliberal


Diego Fusaro, Posmodernia

Hay una aparente paradoja vinculada a la cuestión del apocalipsis ambiental que es necesario abordar: el logo dominante en el marco del tecnocapitalismo del nuevo Milenio no sólo no permanece en silencio ante el dilema del desastre inminente, sino que lo eleva a objeto de una proliferación discursiva hipertrófica. La emergencia ambiental y climática es, con razón, uno de los temas más enfáticamente subrayados y discutidos por el orden del discurso hoy imperante.

Esto parece, prima facie, un contrasentido, si se considera que plantear este dilema equivale a enunciar la contradicción misma del capital, que es su fundamento. ¿No sería más coherente con el orden tecnocapitalista la ocultación -o al menos la marginación- de esta cuestión problemática, de manera similar a lo que sucede con la cuestión socioeconómica del clasismo y la explotación laboral, rigurosamente excluida del discurso público y de la acción política?

Afirmar que a diferencia del problema de la explotación laboral (que permanece mayoritariamente invisible y que, en todo caso, puede ser fácilmente eludido por el discurso dominante), la cuestión ambiental es clara y evidente ante oculos omniumante los ojos de todos– y, por tanto, resultaría imposible soslayarla como si no existiera, significa hacer una afirmación verdadera pero, al mismo tiempo, insuficiente: una afirmación que, además, no explicaría las razones por las cuales el discurso dominante no sólo trata abiertamente la cuestión, reconociéndola en su plena realidad, sino que incluso tiende a amplificarla y transformarla en una urgencia y una auténtica emergencia planetaria.

La tesis que pretendemos sostener al respecto es que existe una notable diferencia entre la cuestión ambiental y la socioeconómica (que Marx llamaría, sin perífrasis y con sobradas razones, “lucha de clases”). Esta última no puede de ninguna manera ser “normalizada” y metabolizada por el orden tecnocapitalista que, de hecho, opera para que ni siquiera, tendencialmente, sea mencionada nunca (tampoco, ça va sans direno hace falta decirlo-, por las fuerzas del cuadrante izquierdo de la política, ya hace tiempo redefinidas como izquierda neoliberal o, mejor aún, “sinistrash”izquierda basura-). Margaret Thacher, por otro lado, ya había condenado al ostracismo el concepto mismo de clase social, liquidándolo como inservible y pernicioso vestigio del comunismo (en sus propias palabras: “la clase es un concepto comunista. Separa a las personas en grupos como si fueran paquetes y luego enfrenta a unos contra otros”).

jueves, 12 de junio de 2025

Trump amenaza con bombardear Irán hasta dejarlo en pedazos por "cumplir las reglas"

"Si no llegan a un acuerdo, habrá bombardeos. Serán bombardeos como nunca antes se han visto". Presidente Donald Trump, entrevista con NBC News, 30 de marzo de 2025

Mike Whitney, The Unz Review

El presidente Donald Trump amenaza con lanzar ataques aéreos contra Irán por actividades aprobadas según las obligaciones de Irán en virtud de los tratados. Este asunto no debería debatirse. El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) otorga explícitamente a todas las partes, incluido Irán, el "derecho inalienable" a desarrollar, investigar, producir y utilizar la energía nuclear con fines pacíficos. Este "derecho inalienable" incluye el enriquecimiento de uranio.

Trump no entiende qué es un "tratado" o cree que sus términos no deberían aplicarse a Irán. Para mayor claridad, un tratado es un acuerdo formal y jurídicamente vinculante entre estados soberanos, regido por el derecho internacional. Establece obligaciones, derechos o normas mutuas en materia de comercio, seguridad, no proliferación nuclear o protección ambiental. Un tratado no es opcional y no puede ser derogado por decreto ejecutivo. Los Estados que ratifican tratados están legalmente obligados a cumplir sus términos de buena fe. Se espera que los líderes políticos, como representantes del Estado, cumplan con estas obligaciones.

Todo esto es muy sencillo, por lo que nos resulta tan difícil entender por qué Trump amenaza a un país que claramente cumple con sus obligaciones bajo el TNP. Esto es lo que Trump dijo el viernes en el Air Force One:
No enriquecerán uranio. Si lo hacen, tendremos que hacerlo al revés... (ataques aéreos). Y la verdad es que no quiero hacerlo al revés, pero no tendremos otra opción. No habrá enriquecimiento.
Trump no tiene autoridad legal para determinar si Irán puede enriquecer uranio o no. Simplemente no le corresponde tomar esa decisión. Incluso Grok, con su evidente sesgo proisraelí, lo entiende. Échale un vistazo:

Taiwán es una provincia de China


Zhu Jian*, La Jornada

Sólo existe una China en el mundo.

Taiwán forma parte inalienable de China, y el gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China. La comunidad internacional se opone amplia y firmemente a cualquier forma de “independencia de Taiwán” y apoya firmemente a China en su reunificación nacional.

Es totalmente evidente la historia sobre Taiwán, China.

Taiwán ha formado parte del territorio chino desde hace mucho tiempo. Desde el año 230 dC, el gobierno central chino registró por escrito la existencia de la isla de Taiwán y gradualmente implementó su gobernanza. Durante las dinastías Ming y Qing, se estableció allí el gobierno provincial. Taiwán fue ocupada forzosamente por Japón en 1895 y, tras la Segunda Guerra Mundial, fue devuelta a China según la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, por lo que Taiwán volvió a la soberanía china después de la guerra. En 1949, se fundó la República Popular China, sustituyendo al gobierno de la República de China como único gobierno legítimo del país. Este cambio de régimen no ha supuesto ningún cambio en la posición de China como sujeto de derecho internacional. La soberanía y las fronteras territoriales inherentes de China no han cambiado. El gobierno de la República Popular China goza y ejerce naturalmente la sobera nía de China, incluida la soberanía sobre Taiwán.

La Resolución 2758 de la ONU establece claramente que Taiwán no tiene estatus independiente.

Cómo Bruselas financia y dirige la información europea

Casi 80 millones de euros al año para construir un ecosistema mediático proeuropeo: así influye la UE en el discurso público
Thomas Fazi ha analizado el complejo sistema de subvenciones con el que las instituciones europeas apoyan a agencias de noticias, emisoras públicas y proyectos periodísticos en toda Europa. En un informe elaborado para MCC Bruselas , un think tank húngaro, el ensayista italo-inglés cuestiona la transparencia de los mecanismos de financiación, la neutralidad de los objetivos declarados y el papel de la Unión Europea en la definición de información "fiable". Fazi reconstruye el impacto de esta red de financiación en el ecosistema mediático europeo y en la capacidad de los medios de comunicación para desempeñar su papel de contrapoder democrático.

Thomas Fazi, Krisis.info

En un nuevo informe exclusivo para MCC Bruselas – ‘La máquina mediática de Bruselas: la financiación de los medios de comunicación de la UE y la configuración del discurso público’ – revelo un sistema vasto, aunque poco examinado, a través del cual la Unión Europea proporciona anualmente casi 80 millones de euros a proyectos de medios de comunicación en toda Europa y más allá.

En el informe, sostengo que esta enorme financiación, a menudo presentada como apoyo a la libertad de prensa, en realidad suele servir para promover narrativas explícitamente proeuropeas y marginar las voces críticas, lo que plantea serias preocupaciones sobre la independencia editorial y la integridad democrática.

El documento sostiene que el poder económico de la UE crea una “relación semiestructural” con los principales medios de comunicación, en particular las emisoras públicas y las agencias de noticias, difuminando las líneas entre el periodismo independiente y la comunicación institucional y socavando gravemente la capacidad de los medios de ejercer controles sobre el poder.

Irán y el gran golpe

La Inteligencia iraní, a través de un ataque cibernético, pudo penetrar en una de las centrales de datos estratégicos del régimen sionista

Carlos Aznárez, La Haine

Mientras la plana mayor del fascismo israelí continuaba con la idea -demencial- de atacar Irán, la República Islámica le respondió con una estocada muy cerca del corazón. El hecho, que seguramente va a traer consecuencias que aún son difíciles de prever, tiene como protagonista a la Inteligencia iraní que, a través de un ataque cibernético, pudo penetrar en una de las centrales de datos estratégicos del régimen sionista y apoderarse de miles de archivos altamente sensibles. Documentos variados de orden militar y muchos de ellos ligados al poderío nuclear sionista y sus planes de expansión.

El golpe, de características espectaculares, recuerda obligatoriamente al impacto y la sorpresa que en su momento sufrieron el imperio estadounidense y las grandes corporaciones, cuando a partir de 2006, el periodista e investigador Julián Assange fundó el colectivo Wikileaks, y puso sobre la superficie miles de documentos, videos, audios y fotos que dejaban a la intemperie el accionar de EEUU y sus aliados en distintas guerras, corrupciones, intervenciones ilegales y un largo etcétera.

Esta vez seguramente se va a vivir algo parecido ya que el volumen de documentación obtenida por Irán hace unos meses, y que ahora se ha decidido informarlo públicamente, promete ser fundamental para saber cuáles son las apetencias imperiales del sionismo, partiendo de la necesidad que tiene su cúpula dirigente de seguir «huyendo hacia adelante» para auto-protegerse de lo que más temprano que tarde les caerá encima. Pero, es interesante comprobar que este «golpe de guerra» sin un solo disparo, la República Islámica lo ejecuta a sabiendas que el régimen de Netanyahu está engolosinado con atacar el complejo militar iraní, mientras a la vez continúa el genocidio en Gaza, amenaza con anexarse la Cisjordania ocupada y desfila con sus tanques en la Siria comandada por un ex-Al Qaeda.

miércoles, 11 de junio de 2025

Cristina Fernández condenada por desafiar al poder real


Daniel Jadue*, Página 12

La justicia argentina ha hablado, y lo ha hecho con el tono solemne y cínico de los tribunales coloniales: seis años de prisión para Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta, una vez vicepresidenta y actual titular del Partido Justicialista. La acusación —mal disfrazada de caso de corrupción— es apenas una máscara de la verdadera causa: haber desafiado al capital y al poder mediático durante más de una década.

No es la primera vez, ni será la última. Lo que vemos hoy no es justicia: es una venganza de clase. Cristina no está siendo castigada por enriquecerse (cosa que no probaron), sino por tocar los intereses del capital concentrado: por ampliar derechos, por recuperar la soberanía de YPF, por enfrentar a Clarín, por poner a las Madres de Plaza de Mayo en la Casa Rosada y a los genocidas en la cárcel. Eso no se perdona.

Como explicó Lenin, el Estado burgués es "una máquina de opresión de una clase por otra". Y en América Latina esa máquina ha perfeccionado una nueva forma de dominación: el lawfare, o guerra judicial, donde el código penal reemplaza a los tanques, y los fiscales operan como tropas de ocupación ideológica. En esta guerra sucia, los enemigos del pueblo son juzgados por la misma justicia que amnistía a genocidas y empresarios evasores.

La condena a Cristina busca cancelar políticamente al kirchnerismo. La quieren proscripta, invisible, borrada del juego electoral, como hicieron con Lula en 2018, abriéndole la puerta a Bolsonaro. La receta es la misma: crear un clima mediático de linchamiento, judicializar decisiones políticas, manipular al Poder Judicial como un brazo armado del neoliberalismo.

Los últimos días de Gaza


Chris Hedges, The Chris Hedges Report

Esto es el fin. El último capítulo sangriento del genocidio. Pronto terminará todo. En unas semanas como mucho. Hay dos millones de personas acampadas entre los escombros o al aire libre. Docenas de ellas son asesinadas a diario por los proyectiles, los misiles, los drones, las bombas y las balas. Carecen de agua limpia, medicinas y alimento. Han alcanzado el punto de colapso. Enfermos, heridos, aterrorizados, humillados, abandonados, desahuciados, hambrientos, sin esperanza.

En las últimas páginas de esta historia de horror, Israel está provocando sádicamente a los hambrientos palestinos con promesas de comida, atrayéndolos a la estrecha y congestionada franja de tierra de catorce kilómetros que limita con Egipto. Israel y su cínicamente llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), supuestamente financiada por el Ministerio de Defensa de Israel y el Mossad, están convirtiendo el hambre en un arma. Están atrayendo a los palestinos al sur de Gaza del mismo modo que los nazis atraían a los judíos hambrientos del gueto de Varsovia para que subieran a los trenes que los llevaban a los campos de exterminio. El objetivo no es alimentar a los palestinos. Nadie sostiene seriamente que haya suficientes alimentos o centros de ayuda. El objetivo no es otro que hacinar a los palestinos en recintos fuertemente vigilados y deportarlos.

¿Qué viene a continuación? Hace tiempo que desistí de intentar predecir el futuro. Pero se producirá una explosión humanitaria final en el matadero humano de Gaza. Lo vemos en las aglomeraciones de palestinos que luchan por conseguir un paquete de alimentos, lo que ha desembocado en que mercenarios israelíes y estadounidenses hayan matado a tiros al menos a 130 personas y herido a más de 700 en los primeros ocho días de distribución de ayuda. Lo vemos con Benjamin Netanyahu armando a bandas vinculadas al ISIS [Estado Islámico de Irak y Siria] en Gaza que saquean los suministros de alimentos. Israel, que ha eliminado a cientos de empleados la UNRWA (la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), médicos, periodistas, funcionarios y policías en asesinatos selectivos, ha orquestado la implosión de la sociedad civil.

Rebelión y guerra en Los Ángeles


Magdiel Sánchez Quiroz, La Jornada

Como instrumento de las élites estadunidenses y expresión de las ideas más nefastas del supremacismo yanqui, el programa político que encabeza Donald Trump busca recuperar el cercenado poderío imperial de Estados Unidos. Su estrategia: combinar la guerra total a escala global contra los países enemigos, exacerbar la sumisión de países y entes político económicos ya subordinados y construir y eliminar a un enemigo interno en lo nacional.

A través de identificar a los inmigrantes como el enemigo interno, Trump construye el relato de que esa población– en especial la latina, asiática y africana– es la causa de todos los problemas del país. Las redadas contra migrantes se iniciaron bajo el argumento que sólo se deportarían a personas con una situación migratoria irregular que hubieran cometido algún delito. Pronto esto se demostró falso. Las deportaciones al centro de detención en El Salvador y a otros países incluyeron incluso a ciudadanos estadunidenses y a personas sin siquiera una multa de tránsito. Entre los criterios para identificarlos como delincuentes, además de aplicar el criterio racial, era que ellos tenían tatuajes (¡uno de cada tres estadunidenses tiene tatuajes!).

Desde el fin de semana pasado, la política antimigrante de Trump topó con la realidad: una rebelión espontánea de latinos –principalmente mexicanos– en la ciudad de Los Ángeles. Las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) fueron directamente a centros de trabajo en busca de personas “indocumentadas”. Eso detonó la ira popular. Cientos de personas las enfrentaron, impidiendo sus labores. Los combates se extendieron contra policías, personal de la FBI, de la DEA y de la oficina de seguridad del suelo patrio. Fue entonces que Trump envío a 2 mil tropas de la Guardia Nacional y 500 marines para sofocar la rebelión y, hasta ahora nada han podido hacer.

martes, 10 de junio de 2025

El rearme alemán hace retroceder a Europa un siglo

Se necesitarán años para reconstruir el ejército alemán, pero esta decisión marca un punto de inflexión que cambiará el rostro de Alemania. Y de Europa

Roberto Iannuzzi, Il Fatto Quotidiano

El anunciado rearme alemán devuelve al viejo continente a una lógica de poder largamente olvidada, en un contexto de tensiones y desequilibrios europeos, además de una dura confrontación con Rusia, lo que sin duda no augura nada bueno para el futuro de Europa. Países como Gran Bretaña, Francia y Polonia pretenden seguir el ejemplo alemán, mientras que otros observan con preocupación.

La idea de reforzar el ejército alemán no es nueva. Se remonta al anuncio del llamado “giro histórico” (Zeitenwende) por parte de Olaf Scholz, predecesor del actual canciller, tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Sin embargo, dos años después de ese anuncio, el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores publicó un informe en el que afirmaba que el ‘giro’ no se había producido. Pero con la llegada de Friedrich Merz a la cancillería, las cosas parecen haber cambiado. En primer lugar, ha reformado el techo de la deuda, una novedad sin precedentes en la política fiscal alemana, que permite desbloquear cientos de miles de millones de euros en gastos de defensa.

Este flujo de dinero también servirá para financiar el ya considerable apoyo a Kiev (Alemania es el segundo proveedor de ayuda militar a Ucrania después de Estados Unidos).

¿Quien telecontroló los drones de Kiev?

Ucrania no podría haber llevado a cabo la Operación Telaraña sin la ayuda de los satélites de la OTAN o de un estado miembro. Esto es claramente una repetición de las acciones encubiertas de la CIA durante la Guerra Fría, salvo que, en esta ocasión, el presidente Donald Trump parece no haber sido informado con antelación. Su administración estaba demasiado ocupada presionando a sus aliados para que se desangraran y aumentaran su gasto militar al 5% de su PIB
Interpretando al comando de las SS Otto Skorzeny y su "Grupo Paladín", el general ucraniano Vasyl Malyuk logró llevar a cabo una operación encubierta a gran escala contra Rusia con la ayuda de la OTAN y el Mossad


Manlio Dinucci, Voltaire

El Ministerio de Defensa ruso anunció: "Kiev atacó aeródromos en cinco regiones rusas. No se reportaron bajas entre militares ni civiles". Según información publicada por Kiev (y el Wall Street Journal), el ataque se llevó a cabo de la siguiente manera:
«El servicio de inteligencia ucraniano (SBU) introdujo de contrabando componentes de drones ucranianos en Rusia y los ensambló en un lugar secreto. Agentes del SBU en Rusia utilizaron camioneros desprevenidos para enviar una versión moderna del Caballo de Troya, ocultando los drones en los techos de madera de contenedores de carga. El primer domingo de junio, los techos de los camiones, activados a distancia, se abrieron cerca de bases aéreas rusas. Más de 100 cuadricópteros (pequeños drones de cuatro rotores) despegaron y se abalanzaron sobre sus objetivos, destruyendo 13 aeronaves rusas estacionadas en las pistas».
Lo que Kiev no menciona es que una operación de este tipo requiere alta tecnología y redes de satélites militares que Ucrania no posee. Estas fueron claramente proporcionadas a Ucrania por la OTAN. No es ningún secreto que los servicios de inteligencia ucranianos reciben formación y capacitación de los Estados Unidos y la OTAN. Como señala el New York Times,
«La CIA está ayudando secretamente a Ucrania a luchar contra Putin. Durante más de una década, Estados Unidos ha cultivado una colaboración secreta de inteligencia con Ucrania que ahora es fundamental para que ambos países contrarresten a Rusia».

El silencio de los osos

El silencio de los osos terminará pronto y sabremos más sobre la determinación rusa; pero es probable que haya terminado el relato en el que se entiende que Trump “tiene la intención y hace lo que dice”. Los rusos están furiosos.

Alastair Crooke, Strategic Culture

Trump ha permanecido en silencio durante dos días. Un hecho sin precedentes. En los últimos días, Ucrania y sus cómplices han intentado un ataque masivo contra la fuerza de bombarderos nucleares estratégicos de Rusia; han conseguido derribar dos puentes sobre trenes civiles que se dirigían a Moscú; han atacado el puente de Kerch; y han asesinado a un general ruso con un artefacto explosivo.

Como observó Clausewitz hace dos siglos, el objetivo de la fuerza militar es imponer un resultado: es decir, que un adversario haga finalmente lo que se quiere de él.

Por lo tanto, en lo que respecta a las aventuras militares, es necesario tener las ideas claras desde el principio. Deben tener un objetivo político alcanzable y con perspectivas de realización.

Entonces, ¿cuál era el objetivo detrás de estos ataques ‘irregulares’ ucranianos?

Uno era sin duda demostrativo: ejercicios de relaciones públicas para afirmar que Ucrania y las fuerzas aliadas aún son capaces de organizar operaciones innovadoras al estilo de las fuerzas especiales. Y, por lo tanto, merecen un apoyo continuo. Como advierte el coronel Doug Macgregor:
"En su mayor parte se trató de un truco publicitario para intentar transmitir la impresión de que Ucrania es capaz de continuar la guerra. Todo lo que oigan en los medios occidentales… es probablemente falso o, como mínimo, una exageración grosera… Nos hemos perjudicado a nosotros mismos y a nuestra relación —lo que queda de ella— con Moscú… esas son las verdaderas consecuencias".
De acuerdo. Pero los trucos publicitarios no son una estrategia, ni los ataques ofrecen ninguna perspectiva de cambio en el paradigma estratégico-militar general. No dice que Occidente o Ucrania hayan descubierto de repente una estrategia política hacia Rusia en sí. No existe. En su mayor parte, las innumerables declaraciones occidentales se presentan como una mezcla de fantasías.

lunes, 9 de junio de 2025

El gran juego de la guerra

Trump amenaza a Putin y al mismo tiempo declara que todo lo que está sucediendo es culpa de Zelenski

Manlio Dinucci, Voltaire

De todo lo que dice Trump, sus aliados del G7 sólo retienen lo que les conviene y ahora se preparan para celebrar la victoria de los nacionalistas integristas ucranianos y para financiar la reconstrucción de Ucrania. Poco importa que no exista tal "victoria" y que no haya dinero para pagar la reconstrucción de la que tanto hablan. Para los dirigentes occidentales la guerra es sólo un juego, pero somos nosotros quienes la pagamos.

Mientras se plantea la posibilidad de decretar "sanciones" contra Rusia, Trump declara: «Putin está matando un montón de gente. ¿Qué diablos le pasa? Se ha vuelto absolutamente loco, lanza misiles y drones sobre las ciudades de Ucrania sin ningún motivo. Lo que Putin no entiende es que si no fuese por mí muchas cosas verdaderamente feas le habrían sucedido ya a Rusia, cosas realmente feas. ¡Está jugando con fuego!»

La agencia TASS reporta que el día que Putin visitó la región rusa de Kursk, ya liberada de las fuerzas ucranianas que la habían invadido, el helicóptero en el que viajaba estuvo en el epicentro de una oleada de drones ucranianos, finalmente destruidos por la defensa antiaérea rusa.

La Tercera Guerra Mundial sobre el escritorio


Jorge Majfud, Página 12

Las discusiones sobre las políticas de Donald Trump giran en torno a las posibles consecuencias de sus decretos que han revuelto el planeta. Hay algo que está ausente en los medios dominantes en los análisis académicos, y no son las consecuencias ni las intenciones declaradas, sino el origen de todo. No es un origen histórico; es un origen teleológico, un origen y una causa que está (de forma precaria) en el futuro. Al proceder de esta forma, no sólo encontraremos consistencia en la orgía de aranceles con otras políticas del mismo gobierno, como la guerra contra la inmigración y las universidades, sino también una conclusión dramática.

Estados Unidos tiene déficit comercial y un endeudamiento real, aunque no tan grave como Japón. Los genios de los negocios siempre han basado su éxito, a punta de cañón, en la irresponsabilidad propia y las obligaciones ajenas. Como toda crisis, es usada para el ajuste de los de abajo. Todos tenemos déficit con nuestro supermercado y superávit con nuestro empleador. Sin embargo, la idea anunciada en abril de 2025 (“El día de la liberación”) consistió en una tabula rasa de aranceles mínimos contra todo el mundo.

En 1890 McKinley produjo la mayor recesión del siglo con una política arancelaria. En 1930, Hoover agravó la crisis con más aranceles, produciendo la gran Depresión que obligó al país a socializarse para salir de la catástrofe. Un factor central de esa crisis iniciada en 1929 con el hundimiento de Wall Street se debió a la sobreproducción de productos industriales que no se podían vender porque los obreros no tenían capacidad de compra.

Ahora, imaginemos que se produce un milagro (anacrónico) y Estados Unidos se reindustrializa con salarios que nadie aceptaría hoy. ¿A quién le vamos a vender los productos industriales que nuestra clase media no podrá comprar y tampoco el resto del mundo debido a las barreras arancelarias?

Europa se aferra al statu quo de un mundo que ya no existe

La UE se ha convertido en un club de élites afines, unidas en apariencia pero movidas por la rivalidad y el interés propio

F. Andrew Wolf, Jr., The European Conservative

El rasgo distintivo de Europa Occidental hoy no es la unidad y fortaleza prometidas por sus fundadores, sino la obstinada ausencia de visión de futuro. Mientras Estados Unidos, China, Rusia e India construyen activamente su porvenir a largo plazo, Europa Occidental permanece anclada en la nostalgia. Sus políticos se aferran a soluciones del pasado. La agenda continental parece tener un único objetivo: preservar el statu quo de un mundo desaparecido.

La mentalidad retrógrada del liderazgo europeo ha convertido esta “unión” en un enclave de élites afines que compiten por influencia mientras se sabotean en privado. Concebida como fuerza geopolítica unificada, la UE se ha reducido a un club de intereses cínicos que perpetúa el dominio de unos pocos.

Alemania lucha por mantener su hegemonía económica, asegurando a Washington que es el único socio transatlántico confiable. Francia, expulsada de sus antiguas colonias africanas, compensa exhibiendo su arsenal nuclear sobre Europa. Reino Unido, antes reacio, ahora coquetea con reintegrarse al proyecto europeo. Los países más pequeños comprenden su papel de peones en el tablero geopolítico.

Bruselas se ha convertido en escenario de teatro burocrático. Figuras como Von der Leyen y Kallas pronuncian discursos grandilocuentes carentes de sustento real. La pantomima de unidad europea se revela cada vez más hueca.

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