lunes, 9 de junio de 2025

Una Siria libre no puede existir sin una Palestina libre

Los enemigos de Siria no son los mismos que los de los israelíes, porque los enemigos de los israelíes incluyen a los propios sirios, junto con los palestinos, libaneses, jordanos, egipcios, iraquíes y otros

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El camino de la capitulación, la "coordinación de seguridad" y la normalización para Siria está condenado al fracaso. No solo es imposible ignorar la flagrante realidad de una ocupación israelí en constante expansión, sino que Siria también actúa como una incubadora clave para las tendencias y la resistencia regionales. Ahora, mientras Gaza sufre el genocidio, las naciones árabes son conducidas por el camino de la humillación, sin siquiera la pretensión de obtener una ganancia estratégica.

Como dice el viejo refrán, «la historia no se repite, pero rima». Si bien la mayoría de los comentaristas que buscan analizar la difícil situación de Bilad al-Sham ofrecen predicciones contradictorias sobre el futuro del Estado sirio, a menudo lo hacen sin profundizar en una historia que nos brinde indicios sólidos de lo que está por venir.

El nuevo líder de Siria, Ahmed al-Shara'a, colabora abiertamente con "Israel". Si bien no ha firmado un acuerdo de normalización, admite haber mantenido consultas conjuntas de "seguridad", que el medio hebreo Yediot Aharonot reveló que eran directas entre delegaciones sirias e israelíes. El gobierno de Al-Shara'a también entregó los archivos y pertenencias del espía israelí más infame del mundo árabe, Eli Cohen.

Según informes de los medios de comunicación israelíes y funcionarios estadounidenses, el liderazgo de Damasco está participando en conversaciones de normalización y ha indicado su intención de seguir adelante, con el objetivo de complacer al presidente estadounidense Donald Trump y potencialmente cumplir una de sus condiciones clave para levantar las sanciones.

domingo, 8 de junio de 2025

El Reino Unido se prepara para la guerra

En primer lugar, con Rusia, aunque Londres revisa otras amenazas

Leonid Savin, Oriental Review

El lunes 2 de junio de 2025, el Gobierno británico publicó el tan esperado Strategic Defence Review 2025, un documento de 140 páginas que ofrece una visión del desarrollo de las fuerzas armadas del país, su uso y las amenazas a las que se enfrenta el Reino Unido.

El preámbulo señala que «la amenaza a la que nos enfrentamos ahora es más grave y menos predecible que en cualquier otro momento desde la Guerra Fría». El Reino Unido se enfrenta a la guerra en Europa, a la creciente agresión rusa, a nuevos riesgos nucleares y a ciberataques diarios en su territorio. Nuestros adversarios están colaborando más entre sí, mientras que la tecnología está cambiando la forma de hacer la guerra. Los drones matan ahora a más personas que la artillería tradicional en la guerra de Ucrania, y quien consiga que sus Fuerzas Armadas dispongan de las nuevas tecnologías más rápidamente tendrá ventaja».

Además, se explica que el Reino Unido está experimentando «un cambio histórico en nuestra disuasión y defensa: pasar a la preparación para la guerra con el fin de disuadir las amenazas y reforzar la seguridad en el área euroatlántica. A medida que el Reino Unido asume una mayor responsabilidad en la seguridad europea, debemos tener una política de defensa que dé prioridad a la OTAN y liderar dentro de la Alianza. El Reino Unido se convertirá en la vanguardia de la innovación en la OTAN».

En resumen, la nueva estrategia sugiere cuatro direcciones que deberían conducir a algún tipo de efecto sinérgico:

sábado, 7 de junio de 2025

El sistema cambia, pero no hacia el «neofeudalismo»

Algunos pensadores de izquierda argumentan que, a medida que los magnates de la tecnología se vuelven locos, el capitalismo está mutando hacia una forma de «neofeudalismo». Pero lo que realmente estamos presenciando es un gran cambio dentro del capitalismo y no una transición desde él.

D. Addison y M. Eisenberg, Jacobin

Los magnates tecnológicos estratégicamente situados alrededor de Donald Trump en su toma de posesión el 20 de enero de este año representaron una suerte de «quién es quién» de la clase oligárquica. Desde Jeff Bezos hasta Mark Zuckerberg, pasando por todos los demás, los líderes de la industria tecnológica estadounidense acudieron a rendirle homenaje a su nuevo gobernante.

Las intrigas palaciegas eran palpables. Los periodistas especularon sobre la coreografía de la ceremonia, examinando cómo la ubicación de los magnates ofrecía pistas sobre su estatus y su influencia en la conformación del nuevo régimen. La estructura piramidal de la sociedad estadounidense nunca había sido tan evidente. La toma de posesión de Trump fue, sin dudas, la manifestación más vívida de la creciente centralidad política de los multimillonarios líderes tecnológicos.

En los últimos años, distintos comentaristas y pensadores de izquierda recurrieron a ideas como «tecnofeudalismo» o «neofeudalismo» para explicar lo que está sucediendo. Sin embargo, esos conceptos acaban aportando más confusión que claridad al debate sobre hacia dónde se dirige el capitalismo.

Miradas retrospectivas

El libro de Yanis Varoufakis de 2023, Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo, fue quizás la incursión más ampliamente discutida en este campo. Pero este año se le unió Capital’s Grave: Neofeudalism and the New Class Struggle (La tumba del capital: neofeudalismo y la nueva lucha de clases), de Jodi Dean. Ambas obras sugieren que el mundo dejó atrás al capitalismo para entrar en un orden feudal emergente.

El legado de Ruy Mauro Marini


Emir Sader, Página 12

Ruy Mauro Marini fue el intelectual marxista más importante de la segunda mitad del siglo pasado. Un pensador de la teoría de la dependencia que supo articular las relaciones externas con la estructura de clases interna de cada país. Pude vivir con él en Brasil, luego en Chile, en México y finalmente de nuevo en Brasil. Cuando murió, recogí los textos que estaban en su casa. Entre ellos se destaca el que llamó Memoria. Un texto de unas 80 páginas, acompañado de una larga bibliografía. Se trata de un escrito sobre su trayectoria profesional, pero estrechamente interconectado con la construcción de su teoría.

Nacido en Minas Gerais, Ruy Mauro pronto se trasladó a Río, donde inició su proceso de desarrollo intelectual, influenciado por sus maestros. Fue entonces cuando lo conocí, en Río, cuando participábamos de la misma organización, surgida de la fusión de un grupo de San Pablo, un sector del Partido Socialista, al que él pertenecía, y un grupo del Partido Laborista Brasileño de Minas Gerais. La organización surgida de esta fusión pronto sufrió los efectos del golpe militar de 1964, a partir de lo cual Ruy Mauro dividió su trayectoria en tres períodos de exilio, hasta su regreso a Brasil.

El primer exilio se produjo en México, donde se concentraría gran parte del exilio latinoamericano, al enlazarse los golpes militares en Brasil, Chile y Argentina. En este primer exilio, las reflexiones de Ruy Mauro se centraron en la interpretación de la naturaleza del golpe en Brasil. Su libro Subdesarrollo y Revolución recoge esos análisis.

Su segundo exilio tuvo lugar en Chile, cuando comenzó el gobierno de Salvador Allende. Instalado inicialmente en Concepción, al sur del país, pudo entrar en contacto con los sectores más radicales de la izquierda chilena, especialmente con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Este vínculo confirma una característica única de Ruy Mauro entre los intelectuales latinoamericanos: su articulación del trabajo teórico con el trabajo concreto de organizaciones de izquierda radical en el continente.

viernes, 6 de junio de 2025

El "kabuki" de Estambul fue un espectáculo de mal gusto

La opinión pública rusa está cada vez más harta de ser blanco de ataques terroristas en serie. La hora de la decisión fatídica se acerca

Pepe Escobar, Strategic Culture

Este era el estado de ánimo en los círculos informados de Moscú, solo unas horas antes de la nueva puesta en escena en Estambul de las "negociaciones" entre Rusia y Ucrania, el pasado lunes2 de junio.

Tres puntos clave.

  • El ataque contra los bombarderos estratégicos rusos, parte de la tríada nuclear, fue una operación conjunta de EEUU y Reino Unido. Especialmente del MI6. La inversión tecnológica y la estrategia general corrieron a cargo de este combo de inteligencia.
  • No está nada claro si Trump está realmente al mando o no. Así me lo confirmó por la noche una fuente de inteligencia de alto nivel, que añadió que el Kremlin y los servicios de seguridad estaban investigando activamente todas las posibilidades, especialmente quién dio la luz verde definitiva.
  • Consenso popular casi universal: liberar a los Oreshnik. Además de oleadas de misiles balísticos.

Como era de esperar, el kabuki [teatro tradicional japonés] de Estambul llegó y se fue como un espectáculo de mal gusto, con la delegación ucraniana vestida con uniformes militares y el ministro de Defensa Umarov incapaz de hablar un inglés mediocre en una caótica rueda de prensa tras la breve reunión de una hora y cuarto.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco describió épicamente el kabuki como "no negativo".

Geoeconomía y Estado

Geoeconomía es el nuevo concepto que algunos de los productores de narrativas políticas buscan instalar como alternativa al declive del ideologema neoliberal

Álvaro García Linera, Pagina 12

Primero fue el FMI que usó la categoría para alertar de la fragmentación regional del globalismo. Luego el Financial Times lo menciona para nombrar el inicio de una nueva era de relaciones internacionales. Geoeconomía es el nuevo concepto que algunos de los productores de narrativas políticas buscan instalar como alternativa al declive del ideologema neoliberal.

Ciertamente hay autores que intentan proporcionar una estructura argumental más seria como Babic (Geoökonomie. Anatomie der neuenWeltordnung, 2025); e, incluso, otros ensayan fórmulas matemáticas básicas con el objeto de parametrizar el concepto y prever comportamientos gubernamentales venideros (Clayton, The political economy of geoeconomic power, 2025). Lo cierto es que estamos ante una categoría que será invocada con más frecuencia por economistas y políticos.

La mayoría de los autores que nombran a la geoeconomía lo hacen para resaltar el uso estatal de coacciones comerciales y financieras para inducir a otros estados a realizar acciones que beneficien económica y geopolíticamente al primer Estado, dando lugar a espacios regionales de influencia y vasallaje.

Las herramientas que se utilizan para tal propósito van desde las sanciones económicas (por ejemplo, excluir a un país del sistema Swift); control de exportaciones (por ejemplo, prohibir la venta de biotecnología a China); reestructurar las cadenas de suministros (por ejemplo, relocalizar los lugares donde se fabrican automóviles); manipular la ayuda exterior para asegurar alineamiento político (por ejemplo, que el FMI otorgue préstamos a un determinado país); presionar a empresas nacionales o extranjeras para que modifiquen sus inversiones (por ejemplo, que Apple fabrique el IPhone en EEUU); subir los aranceles para limitar importaciones (por ejemplo, el 30% a las industrias más eficientes de China o Alemania); subvencionar con fondos públicos emprendimientos privados en el país (por ejemplo la ley CHIPS en EEUU), etcétera.

Por qué Estados Unidos sacrifica el bienestar de sus ciudadanos para atacar a China

El ex economista jefe del Banco Mundial explica por qué Estados Unidos, en lugar de seguir una estrategia que beneficie a ambas partes, ha optado por una lógica de perder-perder

Branko Milanović, Brave New Europe

En un excelente artículo reciente titulado "Guerra y Política Internacional", John Mearsheimer presenta una versión sintética de la teoría realista de las relaciones internacionales, aplicada al mundo multipolar actual. Se centra en la inevitable existencia de la guerra debido a la estructura del sistema internacional: una anarquía en la que ningún país tiene un monopolio de poder similar al que tiene el Estado en la política interna y, por lo tanto, nadie que imponga las reglas.

Mearsheimer critica a los pensadores liberales por su ingenuidad al creer (en la década de 1990) que las guerras terminarían y que la política de las grandes potencias quedaría obsoleta. (Karl Polanyi ya ridiculizó una visión igualmente ingenua en La gran transformación). Mearsheimer explica en parte este error por el hecho de que muchos pensadores liberales maduraron intelectualmente durante el período unipolar, cuando tales sueños, poco conectados con la realidad histórica, podían cultivarse.

Mearsheimer, de paso, hace una observación crucial para los economistas. Escribe:
«Los economistas convencionales pueden concentrarse en facilitar la competencia económica dentro de un sistema mundial fundamentalmente cooperativo porque prestan muy poca atención a cómo los Estados conciben su supervivencia en una anarquía internacional, donde la guerra siempre es una posibilidad. Por lo tanto, conceptos como la competencia por la seguridad y el equilibrio de poder, fundamentales para el estudio de la política internacional, no tienen cabida en la economía convencional… Además, los economistas tienden a priorizar las ganancias absolutas de un Estado, no las relativas; lo que significa que, en gran medida, ignoran el equilibrio de poder».

jueves, 5 de junio de 2025

En Pekín, en una mañana tranquila, el reinado del dólar se esfumó

Es el temor a que Estados Unidos no pueda seguir el ritmo de los nuevos ecosistemas financieros construidos por China, o de la sofisticación del yuan digital

Alastair Crooke, Giubbe Rosse News

Creo que para comprender la revolución de Trump debemos partir de la idea de que la derrota conduce a la revolución. La experiencia que se está viviendo en Estados Unidos, aunque no sabemos exactamente cómo será, es una revolución. ¿Es una revolución en sentido estricto? ¿Es una contrarrevolución?.

Así lo afirmó el filósofo francés Emmanuel Todd en su conferencia celebrada en abril en Moscú, «Desde Rusia con amor»
Esta [revolución de Trump] está, en mi opinión, ligada a la derrota. Varias personas me han informado de conversaciones entre miembros del equipo de Trump, y lo que llama la atención es su conciencia de la derrota. Personas como JD Vance, el vicepresidente, y muchos otros, son personas que han comprendido que Estados Unidos ha perdido esta guerra.
Esta conciencia estadounidense de la derrota, sin embargo, contrasta fuertemente con la sorprendente falta de conciencia de los europeos —o más bien, con su negación— de la derrota:
Para Estados Unidos, se trata fundamentalmente de una derrota económica. La política de sanciones ha demostrado que el poder financiero de Occidente no era omnipotente. A los estadounidenses se les ha recordado la fragilidad de su industria militar. Quienes trabajan en el Pentágono saben bien que una de las limitaciones de su acción es la capacidad limitada del complejo militar-industrial estadounidense. «Que Estados Unidos se encuentra en medio de una grave revolución, en este momento —fácilmente comparable al fin de la URSS—, es algo que pocos comprenden». Sin embargo, nuestros prejuicios —políticos e intelectuales— a menudo nos impiden ver y asimilar el alcance de esta realidad.
Todd, en su honor, admite sin reparos la dificultad de la percepción:
Debo admitir que cuando el sistema soviético se derrumbó efectivamente, no fui capaz de prever la magnitud de la desintegración y el nivel de sufrimiento que esta desintegración causaría a Rusia. Mi experiencia me ha enseñado algo importante: el colapso de un sistema es tanto mental como económico… No entendía que el comunismo no era solo una organización económica, sino también un sistema de creencias, una cuasi-religión, que estructuraba la vida social soviética y rusa. La desintegración de las creencias conduciría a una desorganización psicológica mucho mayor que la desorganización económica. Hoy en día, en Occidente estamos llegando a una situación de este tipo.

miércoles, 4 de junio de 2025

La ley del más fuerte

Trump ha llevado a cabo una serie de acciones que de hecho reactivan la carrera armamentista


Manlio Dinucci, La Haine

Trump ha declarado que «la guerra en Ucrania no es [su] problema». Y de hecho es cierto, en la medida en que esa guerra se inició en 2014, con el golpe de la plaza Maidan, bajo la batuta de la administración del entonces presidente Barack Obama, con Joe Biden como vicepresidente de EEUU.

Pero también está el hecho que el presidente Trump, después de haberse comprometido durante su campaña electoral a poner fin a la guerra negociando directamente con el presidente Putin, no lo ha hecho, pero sigue suministrando armas a Kiev desde que Zelenski firmó el acuerdo que permitiría a EEUU explotar los recursos minerales de Ucrania. Al mismo tiempo, la OTAN, en cuyo seno Washington mantiene el mando, prosigue su escalada belicista contra Rusia.

En ese contexto aparece el 17º paquete de "sanciones" de la Unión Europea contra Rusia -los dirigentes de la UE anunciaron incluso que ya están preparando un 18º paquete de medidas contra Rusia. Y, al mismo tiempo, la Unión Europea proporciona a Kiev un apoyo financiero creciente con el que sigue alimentando la guerra contra Rusia. Ese apoyo europeo ya se eleva, por ahora, a 148 000 millones de euros, suma que incluye más de 50 000 millones destinados a objetivos directamente militares, como la compra de armamento y el entrenamiento de las tropas ucranianas. A todo eso hay que agregar el gasto militar en constante aumento de los países europeos miembros de la OTAN.

“Inutilizarla”: La misión de Israel para la destrucción total de Gaza

Mientras los ataques aéreos causan matanzas masivas y las excavadoras y los explosivos arrasan Gaza, los soldados dicen que se trata de una campaña sistemática para hacer que la Franja sea inhabitable, para echar a todos los palestinos y no vuelvan a vivir en la tierra que nacieron

Meron Rapoport & Orev Ziv, Sinistra in Rete

A principios de abril, apenas unas semanas después de reanudar el asalto a Gaza, las fuerzas israelíes anunciaron la toma del control de Rafah, la ciudad más meridional del país, para crear el "Eje Morag", un nuevo corredor militar que divide aún más la Franja. Durante la guerra, según la Oficina de Medios del Gobierno en Gaza, el ejército destruyó más de 50.000 viviendas en Rafah, el 90% de los barrios residenciales.

El ejército ha procedido a demoler las estructuras restantes de Rafah, convirtiendo toda la ciudad en una zona de contención y cortando el único cruce fronterizo de Gaza con Egipto. Y., un soldado que regresó recientemente de su servicio de reserva en Rafah, describió los métodos de demolición del ejército a la revista +972 y a Local Call.
“Conseguí cuatro o cinco excavadoras (de otra unidad) y demolían 60 casas al día. Una casa de uno o dos pisos se demuele en una hora; una de tres o cuatro pisos tarda un poco más”, dice. “La misión oficial era abrir una ruta logística para las maniobras, pero en la práctica las excavadoras simplemente destruyeron las casas. La parte sureste de Rafah está completamente destruida. El horizonte es plano. No hay ciudad ”.
El testimonio de Y. coincide con el de otros diez soldados que sirvieron en diversas ocasiones en la Franja de Gaza y el sur del Líbano desde el 7 de octubre y que hablaron con la revista +972 y Local Call. También coincide con vídeos publicados por otros soldados, declaraciones oficiales y no oficiales de oficiales superiores, actuales y anteriores, imágenes satelitales e informes de organizaciones internacionales. En conjunto, estas fuentes presentan un panorama claro: la destrucción sistemática de edificios residenciales e instalaciones públicas se ha convertido en un elemento central de las operaciones de las FDI y, en muchos casos, en su objetivo principal.

Parte de esta devastación es resultado de bombardeos aéreos, combates terrestres y dispositivos explosivos improvisados colocados por militantes palestinos dentro de edificios en Gaza.

Sin embargo, aunque es difícil obtener cifras precisas, parece que la mayor parte de la destrucción en Gaza y el sur del Líbano no fue llevada a cabo desde el aire o durante combates, sino más bien por excavadoras o explosivos israelíes, actos premeditados e intencionales.

Según la investigación de +972 y Local Call, esto fue impulsado por una decisión consciente y estratégica de “aplanar el área”, para asegurar que “el regreso de la gente a estos espacios no suceda”, como lo expresa Yotam, quien se desempeñó como comandante adjunto de compañía en una brigada blindada en Gaza.

Tristán e Isolda y el nacimiento de Occidente

El Occidente celta llevó a su punto más alto la mística de la existencia, mezclando fuentes paganas y cristianas en relatos fantásticos

Claude Bourrinet, Euro-Synergies

Digamos de entrada que es inútil preguntarse si las obras nacidas de esta ardiente fusión eran paganas o cristianas. Esta dicotomía pertenece al hombre moderno. Los hombres de la Edad Media, sobre todo en el siglo XII, aceptaban sin demasiados problemas los dos cauces de la imaginación. A menudo tenían la sensación de vivir en un mundo donde los milagros y los «prodigios» se producían con facilidad y lo sobrenatural se imponía a lo natural. Además, en la Biblia, los «monstruos» y los fenómenos extraños no son infrecuentes, sobre todo si las leyendas populares se han injertado en el corpus judeocristiano. Las apariciones de hadas, fantasmas y bestias extrañas no se consideraban fenómenos anormales. La gente se adhería con fe y entusiasmo a imágenes mentales que daban a la existencia un sabor y una densidad que hemos perdido.

Tampoco debemos traducir al lenguaje moderno las concepciones que teníamos de la muerte, el amor, la pasión y las reglas sociales. Es inútil buscar en los relatos de esta época material sociológico para comprender las creaciones que habrían resultado. ¿Qué importa que los celtas vivieran y durmieran juntos en grandes salones? ¿Qué importa el «sen» (significado)?

En aquella época, la vida de un hombre se asemejaba al mundo del más allá y no se sabía cuándo podía pasar de uno a otro.

Tristán e Isolda es sin duda la leyenda («lo que se lee») que cristaliza todas estas tendencias.

Sólo disponemos de un único manuscrito de la novela de Béroul (del que sabemos muy poco, sólo dos apariciones de un nombre: «Berox», en los versos 1268 y 1790), con el principio y el final cortados. Se supone incluso que hubo dos autores. Hay una parte, probablemente escrita hacia 1165-1170 y otra hacia 1190.

martes, 3 de junio de 2025

Trump no abandonará la guerra en Ucrania

Estados Unidos no debe eludir su responsabilidad, ya que es tanto el instigador original de la expansión de la OTAN como el patrocinador de la guerra de Ucrania

M. K. Bhadrakumar, Indian Punch Line

Uno de los misterios del final de la partida en Ucrania es que el presidente Donald Trump no emitió el 20 de enero una orden ejecutiva retirando todo el apoyo a Ucrania. Esa habría sido la forma más fácil de poner fin a la guerra.

Las condiciones eran propicias: el candidato Trump no se anduvo con rodeos al afirmar que se trataba de una guerra sin esperanza que le estaba costando muy caro a Estados Unidos; tenía una mala opinión del presidente Volodymyr Zelensky, al que consideraba un aprovechado sinvergüenza; veía la guerra como un obstáculo para su prioridad en política exterior, la transición de Estados Unidos hacia un orden mundial multipolar; y no sentía ninguna obligación de heredar la “guerra de Biden”.

Pero, en lugar de eso, Trump se sumergió con entusiasmo en la cuestión de Ucrania, a pesar de que Washington carecía de los medios para presionar a Rusia para que cediera en sus intereses fundamentales en lo que el pueblo ruso consideraba una guerra existencial.

Es muy posible que algunos de los asesores de Trump le convencieran para emprender una iniciativa diplomática teatral basada en una lectura errónea de la situación de la guerra.

Trump creía que las sanciones occidentales habían debilitado mortalmente la economía rusa; que las cifras de víctimas rusas ascendían a cientos de miles y que un nivel tan alto de desgaste era insostenible; que Zelensky firmaría en la línea punteada; que una mejora en las relaciones ruso-estadounidenses sería beneficiosa para ambas partes, con enormes beneficios económicos para ambas, etcétera.

Neoliberalismo y tratamiento de shock: el FMI no ha ayudado a desarrollar ningún país en 80 años de existencia


Ahmed Adel, Global Research

Creado al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa en 1944 para promover la estabilidad económica mundial, el Fondo Monetario Internacional inició sus actividades al año siguiente, convirtiéndose en una presencia constante en los países periféricos con inestabilidad económica a lo largo de ocho décadas.

Sin embargo, la institución financiera fracasó en su misión de ayudar a los países con dificultades para financiarse en el mercado mundial y, así, garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional. La imposición de políticas de austeridad y paquetes de ajuste fiscal es el principal obstáculo para el desarrollo social y económico de los países que obtuvieron préstamos del fondo.

En Argentina, Ghana, Kenia y Pakistán, la dependencia financiera de los Estados-nación y los ciclos de endeudamiento no han hecho más que aumentar, al igual que el agravamiento de la desigualdad social. A cambio de abrir una línea de crédito para proporcionar reservas al país, el FMI impone una serie de condiciones, generalmente relacionadas con la política fiscal y los recortes del gasto, centradas principalmente en la reforma de las pensiones, el control salarial, los programas sociales, la desnacionalización y la privatización de empresas estatales para generar liquidez para el Estado, alegando que estas reformas liberales harán al país más atractivo para el capital extranjero.

Después de la conferencia de Bretton Woods en Estados Unidos en 1944, cuando se creó el FMI, el dólar se convirtió en moneda global y la economía mundial comenzó a girar en torno a él. El FMI ignora que los países están expuestos a flujos de capital especulativos que, en muchos casos, no dependen de la administración estatal.

¿Quiere Putin restaurar la URSS?

Los debates en el Foro Jurídico Internacional de San Petersburgo provocaron una tensión histérica entre liberales, neoconservadores y partidarios de Ucrania

Rafael Machado, Strategic Culture

Los debates en el Foro Jurídico Internacional de San Petersburgo provocaron una tensión histérica entre liberales, neoconservadores y partidarios de Ucrania. Según ellos, Putin está lanzando una ofensiva destinada a "restaurar la URSS" de un plumazo.

El quid de la cuestión reside en los comentarios de Antón Kobiakov, asesor del Kremlin, durante el mencionado Foro. Argumentó que la disolución de la URSS se produjo de forma turbia, sin cumplir los requisitos legales básicos, como la legitimidad activa. Kobiakov sostiene que, dado que la URSS fue creada en 1922 por el Congreso de los Sóviets (o Congreso de los Diputados del Pueblo), entidad posteriormente disuelta y reemplazada, habría sido necesario volver a convocar el organismo (mediante elecciones) para denunciar el tratado que la estableció y disolver la Unión.

Dado que esto no se hizo, Kobyakov afirma que, legalmente hablando, la URSS se encuentra en un limbo, sin haber dejado nunca de existir de iure . En este contexto específico, incluso podría argumentarse que la crisis ucraniana es un asunto interno de la URSS y no un acontecimiento de derecho internacional.

La discusión es, por supuesto, formalista, como la mayoría de los debates en congresos jurídicos. Kobyakov es, sin duda, un intelectual respetado y experto en los círculos oficiales rusos, pero no dicta la política ni su declaración pretendía crear un objetivo político. Al contrario, reconoció que era innegable que la URSS había dejado de existir políticamente.

lunes, 2 de junio de 2025

Jugando con fuego: Ucrania ataca aeródromos del interior de Rusia

La Operación Telaraña de Ucrania ha superado el umbral de una respuesta nuclear rusa. La contestación de Rusia y EEUU podría determinar el destino del mundo

Scott Ritter, La Haine

En 2012, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que "las armas nucleares siguen siendo la garantía más importante de la soberanía y la integridad territorial de Rusia y desempeñan un papel clave en el mantenimiento del equilibrio y la estabilidad regionales".

En los años transcurridos desde entonces, los analistas y observadores occidentales han acusado a Rusia y a sus dirigentes de invocar de manera irresponsable la amenaza de las armas nucleares como un medio de "ruido de sables", un engaño estratégico para ocultar las deficiencias operativas y tácticas de las capacidades militares rusas.

En 2020, Rusia publicó, por primera vez, una versión no clasificada de su doctrina nuclear. El documento, titulado «Principios Básicos de la Política Estatal de la Federación Rusa en Materia de Disuasión Nuclear», señalaba que Rusia se reservaba el derecho a usar armas nucleares cuando Moscú actuara en respuesta al uso de armas nucleares y otros tipos de armas de destrucción masiva contra ella o sus aliados, así como en caso de agresión contra la Federación Rusa con armas convencionales cuando la propia existencia del Estado estuviera en peligro. El documento también establecía que Rusia se reservaba el derecho a usar armas nucleares en caso de un ataque de un adversario contra instalaciones gubernamentales o militares críticas de la Federación Rusa, cuya interrupción socavaría las acciones de respuesta de las fuerzas nucleares.

En 2024, Vladimir Putin ordenó actualizar la doctrina nuclear de Rusia para considerar las complicadas realidades geopolíticas que habían surgido de la Operación Militar Especial (SMO) en curso en Ucrania, donde el conflicto se había transformado en una guerra por poderes entre el Occidente colectivo (OTAN y EEUU) y Rusia.

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