Las naciones de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (el grupo de naciones a los cuales Londres denomina, en su sádico léxico, PIIGS, por sus siglas en inglés, que significa "cerdos") tienen que dejar de lloriquear por la necesidad de "cohesión social", y avocarse a la tarea de imponer una austeridad fascista a su población. Ese es el mensaje sin ambigüedad que envió el 30 de junio del año pasado la revista londinense Economist y el 2 de febrero de este año el diario Financial Times, ambos prominentes portavoces de los intereses financieros de la monarquía británica.
En un artículo titulado muy al estilo Fabiano, "La crueldad de la compasión", la revista Economist plantea que "se ha abusado del deseo natural por la cohesión social para justificar la protección de privilegiados, esos que tienen empleos permanentes en los sindicatos o en las profesiones privilegiadas... La cohesión social se ha convertido en motivo [también] para defender los privilegios y prevendas del sector público, que es también ahora el último bastión de los sindicatos". Después, el Economist insiste en que los PIIGS deben hacer lo mismo que ha hecho Irlanda: "El gobierno irlandés ha despedazado su pacto social de 30 años con los empleadores y los sindicatos. Ha recortado el gasto público y ha recortado drásticamente los salarios. De hecho, los salarios ahora vienen cayendo en toda la economía", lo cual es un resultado encantador para el imperio británico.
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