miércoles, 15 de enero de 2025

Occidente, identidades artificiales y genocidio en Gaza

La cuestión de la complicidad occidental, o más bien la participación con entusiasmo integral, en el genocidio cometido por “Israel” en Gaza siguió siendo un gran misterio que desconcertó y torturó a la gente durante meses, luego comenzó a desvanecerse y se produjo una normalización entre la opinión pública y el genocidio.

Mazen Al-Najjar, Al Mayadeen

El genocidio de la entidad sionista en la Franja de Gaza ya lleva 15 meses y sigue en curso. Un genocidio dirigido a los civiles, con más de tres mil masacres, que ha dejado más de 150 mil víctimas entre mártires, desaparecidos y heridos.

"Israel" transformó los hospitales gazatíes en fosas comunes para su personal y sus pacientes; arrestó a miles de personas y mató a algunos bajo tortura; destruyó casas, escuelas, infraestructuras y pozos de agua, bombardeó cientos de centros de refugio, incendió las tiendas de los desplazados con sus ocupantes y profanó las tumbas.

Sin embargo, el presidente estadounidense, Joe Biden, su administración y el Occidente colectivo siguen negando la realidad de este genocidio en curso y continúan sin condenar el asesinato diario de civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos, lo cual pone en evidencia su aceptación total de la exterminación como un medio realista y razonable para la sostenibilidad y expansión de la entidad sionista.

Es momento de que la gente se detenga a reflexionar: ¿por qué sucede esto? Cuando algo se repite más veces de lo normal, cuando algo ocurre una y otra vez, o durante un largo período, se convierte en solo otra parte de la realidad, no importa cuán horrible parezca al principio.

El escritor israelí especializado en estudios coloniales, Alon Mizrahi, menciona como excusa el relato histórico profundo y la trampa psicológica detrás de la mentalidad de esclavitud hacia "Israel" en Occidente.

martes, 14 de enero de 2025

Gaza: Negociar con cadáveres

El Ejército del régimen de Netanyahu se apropia de piel, huesos, válvulas cardíacas y córneas de los cadáveres de los palestinos y de trabajadores extranjeros
Foto: Grafitis de los jóvenes asesinados por el Ejército israelí en el campo de refugiados de Dheishenh, en Belén (Cisjordania)

Patricia Simon, La Haine

El control colonial impuesto por Israel no se limita sólo a la vida de los palestinos; se extiende también a su muerte. Desde 1967 y hasta 2007, se apropió de los cadáveres de, al menos, 253 palestinos, a los que acusaba de haber cometido un atentado contra su Ejército o su ciudadanía, según datos de la Oficina de los Derechos Humanos de la ONU.

«Mantienen secuestrado el cadáver de mi hijo para cuando quieran negociar la liberación de los israelíes que tiene Hamás en Gaza. Ese es el valor que le dan a nuestras vidas y a nuestros niños». Shadi Elayyan habla en su casa en Al Azarya, uno de las ciudades de la Gobernación de Jerusalén que la ocupación israelí ha dejado del lado de Cisjordania. Como en muchas casas palestinas, las paredes están cubiertas de fotografías de su «mártir», el familiar asesinado por el Ejército sionista. En el caso de esta familia, quien nos mira sonriente desde la mayoría de los retratos, impresos a gran formato con mensajes de pésame, es Wadi.

El 5 de febrero de 2024, como cada mañana, el chico se vistió con coquetería antes de desayunar con sus padres y sus cuatro hermanos. Se marchó para hacer unas compras en el supermercado y nunca volvió. Tenía 14 años y los vídeos de las cámaras de seguridad muestran cómo se acerca con determinación a uno de los checkpoints que controlan los accesos a la ciudad e intenta apuñalar a uno de los soldados israelíes. Tras un breve forcejeo, sale huyendo, pero antes de que haya podido recorrer unos pocos metros recibe varios disparos por la espalda que acaban de inmediato con su vida. Su madre, Linda Elayyan, subraya que lo sufrido por su hijo no es una «muerte en legítima defensa», sino una ejecución extrajudicial.

2025: un mundo sin reglas

La creciente deslegitimación de la legalidad internacional deja espacio para un mundo sin reglas, donde sólo se aplica una ley: la del más fuerte

Roberto Iannuzzi, Sinistra in Rete

El año pasado nos ha mostrado una verdad peligrosa. Nos confirmó que Occidente, que siempre ha respetado de boquilla el derecho internacional, puede violarlo a voluntad y dejar que sus aliados hagan lo mismo.

En este sentido, Gaza no es sólo una tragedia sino también una advertencia, un precedente arriesgado.

Un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la plausibilidad del riesgo de genocidio en la Franja, una resolución de la Asamblea General de la ONU que pide el fin de la ocupación israelí de los territorios palestinos (ocupación considerada ilegal por una Veredicto de la CIJ), los informes de las Naciones Unidas y de numerosas organizaciones internacionales sobre el carácter genocida de la operación en curso en Gaza no han detenido la masacre.

La administración Biden ha manipulado y menospreciado los datos y la información en su poder para negar que Israel estuviera utilizando armas estadounidenses en violación del derecho internacional y que estuviera bloqueando la entrada de ayuda a la Franja.

Miembros del Congreso, y la propia Casa Blanca , han amenazado con imponer sanciones a la Corte Penal Internacional si emitía órdenes de arresto contra miembros del gobierno israelí. Una ley recién aprobada por la Cámara de Representantes puede hacer realidad estas amenazas.

El legado genocida de Biden no será olvidado


Norman Solomon, Common Dreams

Así como Biden se negó a reconocer la limpieza étnica y el asesinato en masa que hizo posibles en Gaza, los demócratas cooperaron con el silencio u otros tipos de evasión.

Cuando se conoció la noticia durante el fin de semana de que Biden acababa de aprobar un acuerdo de 8.000 millones de dólares para enviar armas a Israel, un funcionario anónimo prometió que «continuaremos proporcionando las capacidades necesarias para la defensa de Israel». Tras los informes del mes pasado de Amnistía Internacional y Human Rights Watch que concluían que las acciones israelíes en Gaza eran genocidio (chocolate por la noticia), la decisión de Biden fue un nuevo mínimo para su presidencia.

Es lógico centrarse en Biden como individuo y en sus mandantes. Sus decisiones de seguir enviando enormes cantidades de armamento a Israel han sido cruciales y calamitosas. Pero el genocidio presidencial y la aquiescencia activa de la gran mayoría del Congreso son igualados por los medios de comunicación dominantes y la política general de los EEUU.

Cuarenta días después de que comenzara la guerra de Gaza, Anne Boyer anunció su renuncia como editora de poesía de la revista The New York Times. Más de un año después, su declaración ilumina por qué la credibilidad moral de tantas instituciones liberales se ha derrumbado a raíz de la destrucción de Gaza.

Trump, las sanciones contra Rusia y el «patio trasero» de Estados Unidos


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Aún sin saber muy bien cómo responder a la retórica abiertamente imperialista del presidente electo de Estados Unidos, los países europeos continúan tratando de adivinar, en muchos casos sin base material alguna, cuál será el plan de Donald Trump una vez que asuma el cargo dentro de nueve días. Será entonces cuando el general Kellogg comience su trabajo para presentar una hoja de ruta con la que el equipo Republicano trate de buscar el inicio de una negociación. La necesidad de negar cualquier problema y evitar especulaciones sobre una mala relación con Donald Trump y su entorno ha hecho que Ucrania anuncie que el retraso en la visita de Keith Kellogg al país se debe únicamente a la legalidad vigente, que impide viajes oficiales antes de la investidura. El retaso no es, además, una preocupación para el Gobierno de Zelensky, que desde que comenzó el conflicto hace casi once años ha hecho de la dilatación de las negociaciones su modus operandi. La diplomacia es la línea roja que Ucrania lucha por no cruzar, una posición en la que coincide con sus aliados europeos y con el liderazgo de la OTAN, que escuchan con preocupación las palabras que llegan de Washington.

Los países de la Unión Europea siguen más preocupados por las “amenazas híbridas” rusas en el Báltico y por garantizar la financiación para que Ucrania pueda continuar luchando en la guerra que por el intervencionismo que anuncia Donald Trump y la posición en la que queda el continente europeo. Con su retórica sobre la OTAN y su insistencia en que el centro de la política exterior estará vinculado al enfrentamiento con China y el proteccionismo económico, Donald Trump y su equipo ya habían anticipado una reducción del interés por Europa, un territorio en el que Washington es consciente de que no hay peligro de la creación de un bloque político o económico antihegemónico que pueda hacer sombra a Estados Unidos. Quedó atrás el tiempo en el que las antiguas potencias europeas formaban un territorio considerado estratégico. La subordinación que la Unión Europea en bloque ha mostrado desde la invasión rusa de 2022 hace aún más evidente que el continente es ahora una parte de la esfera de influencia de Estados Unidos, un territorio con escasa autonomía propia y que corre el riesgo de cumplir el papel de patio trasero que Washington ha adjudicado a América Latina.

lunes, 13 de enero de 2025

El complot de Estados Unidos e "Israel" para crear una nueva guerra contra el terrorismo mediante noticias falsas

La agenda estadounidense-israelí para remodelar Asia Occidental está alimentando una retórica antimusulmana que recuerda a la "guerra contra el terrorismo" de principios de la década de 2000.

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

Mientras el complot estadounidense-israelí para remodelar el Asia Occidental da frutos, también surge uno para fabricar el consentimiento para lo que está por venir en el Occidente colectivo. Esto se está logrando mediante la recuperación de la retórica antimusulmana de principios de los años 2000 que sirvió de justificación para la llamada "guerra contra el terrorismo".

Durante los últimos 20 años, el denominado "extremismo musulmán" y el "terrorismo islámico" han sido el eje central de la cobertura informativa occidental. El 11 de septiembre de 2001, el Islam reemplazó oficialmente al comunismo de la Unión Soviética como la encarnación de todo lo que es malo. Había nacido el nuevo enemigo de Occidente.

De inmediato, los neoconservadores que encabezaban el gobierno de Estados Unidos tuvieron la justificación para llevar adelante la agenda establecida por el grupo de expertos pro-guerra conocido como Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC). Guerra en Afganistán, guerra en Irak, guerra contra cualquiera y contra todos, y el público estadounidense estuvo abrumadoramente a favor de ello.

Hoy, unas dos décadas después, se reconoce ampliamente que los resultados de esta "guerra contra el terrorismo" fueron catastróficos. Sin embargo, lamentablemente, a pesar de que es popularmente aceptable considerar que el intervencionismo en países como Irak fue un error, la mayoría de la gente todavía no entiende por qué.

¿Qué sorprendería a los ricos de Estados Unidos en 2025? No ser más ricos


Sam Pizzigati, Sin Permiso

El nuevo año ha comenzado con viejas noticias: El mundo sigue haciéndose colosalmente más desigual, con Estados Unidos a la cabeza.

En 2024, acaban de informar los rastreadores de riqueza de Bloomberg en un repaso de fin de año, «las 500 personas más ricas del mundo se hicieron enormemente más ricas».

De las 15 personas más ricas del mundo, según los datos de Bloomberg, 14 viven en Estados Unidos. El más rico de estos ricos: Elon Musk. Empezó 2024 con una fortuna personal de apenas 229.000 millones de dólares. Lo terminó con un patrimonio neto de 442.000 millones de dólares, la mayor fortuna personal jamás vista en el mundo.

En total, las 500 personas más ricas del mundo terminaron 2024 con un patrimonio conjunto de 9,8 billones de dólares. Alrededor del 34% de los 1,5 billones de dólares que ganaron a lo largo del año se produjeron en las cinco semanas posteriores a la elección de Donald Trump.

El propio Trump disfrutó de un 2024 bastante gratificante. Su patrimonio neto personal casi se duplicó el año pasado, hasta algo más de 7.000 millones de dólares. El presidente electo posee ahora una fortuna 137.000 veces superior a la riqueza media de una familia del 50% más pobre de Estados Unidos.

Un poco de humildad para Trump: Su nueva fortuna de 7.000 millones de dólares equivale a menos del 2% de la riqueza personal de su nuevo buen amigo Elon.

Ucrania: Prolongar la guerra


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Estoy realmente segura de que todos los demás miembros, y espero que también Estados Unidos, están dispuestos a continuar con el apoyo a Ucrania”, afirmó ayer Kaja Kallas, líder de la diplomacia de la Unión Europea, en su participación en la cumbre de Rammstein que se celebró en Alemania y que será la última antes del cambio de Gobierno en Estados Unidos. La llegada de Donald Trump, con su estilo imprevisible y aún sin plan sobre qué hacer con Ucrania, sigue siendo la gran preocupación de los países europeos, que luchan por buscar la forma de mantener el statu quo y garantizar que Kiev pueda seguir manteniendo la vía militar como única solución posible al conflicto.

En la reunión, Lloyd Austin, el Secretario de Defensa saliente, anunció el que será el último paquete de asistencia militar de la era Biden, otros 500 millones de dólares, unas palabras que causaron los aplausos de Zelensky, Rustem Umerov, Andriy Ermak y Boris Pistorius, que flanqueaban al representante estadounidense en ese momento. En referencia a su reunión con Austin, el presidente ucraniano escribió que “en la conversación se habló de la situación en el campo de batalla, del papel de los drones en esta fase de la guerra y de las necesidades de Ucrania en materia de defensa de diversos tipos de vehículos aéreos no tripulados. También se habló del fortalecimiento de la defensa aérea de Ucrania y de las perspectivas de proporcionar sistemas de defensa aérea adicionales, en particular mediante la cooperación con otros países”.

El legado económico de Biden


Dean Baker, Counter Punch

Catherine Rampell ha llevado a cabo una evaluación bastante sombría del legado económico de Biden en una columna publicada esta semana en el diario Washington Post. Por desgracia, me inclino a estar de acuerdo con gran parte de ella, pero creo que se le escapó lo más importante: el compromiso con el pleno empleo.

Empecemos por los temas en los que lleva razón. En primer lugar, Biden consiguió muy poco en términos de expansión del Estado de Bienestar social. Sí consiguió la ampliación de la desgravación fiscal por hijo, que redujo la pobreza infantil a la mitad, pero terminó después de 2021. Biden esperaba poder hacer permanente la desgravación, o al menos ampliarla varios años más, pero en el Senado la bloqueó Joe Manchin [senador de la derecha demócrata que solía votar con los republicanos] quien declaró que le preocupaba que los padres lo utilizaran para comprar drogas. Una vez que los republicanos se hicieron con el control de la Cámara en 2023, la medida acabó muerta.

Biden consiguió que los subsidios fueran más generosos en los intercambios establecidos por la Ley de Asistencia Asequible [Obamacare]. Esto contribuyó a reducir el número de personas sin seguro médico a un mínimo histórico, pero es probable que el Congreso republicano revierta la medida el año que viene. Esto dejará poco legado duradero aparte de la evidencia de su éxito, como es el caso de la ampliación de la desgravación fiscal por hijos.

domingo, 12 de enero de 2025

Trump ni siquiera ha asumido el cargo y ya está prometiendo una guerra total

¿Recuerdan a Donald Trump en su primer mandato presidencial, que no había iniciado ninguna guerra nueva? No se preocupen, es solo un mal recuerdo.
La América de 2025 volverá a la conquista.

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Un mal hábito que nunca desaparece

Durante unos días (realmente durante unos días) el mundo entero había creído realmente que Donald Trump, al ganar las elecciones, conduciría al mundo a una era de paz y prosperidad, entrando en relación, no en competencia, con los demás países del emergente mundo multipolar; incluso hubo quienes habían creído que el gobierno de Estados Unidos volvería a ocuparse de los problemas de los estadounidenses, que no son pocos y que exigen soluciones con cierta urgencia si se quiere evitar un colapso estructural interno; también hubo quienes habían teorizado una especie de “liberación” del globalismo y sus descartes, poniendo de nuevo la verdadera política en el centro y asegurando un renacimiento de la geopolítica estadounidense y de las relaciones internacionales.

Lamento decepcionar a todos los simpatizantes: Trump es presidente de los Estados Unidos de América y, como tal, parece que quiere hacer lo que todos los presidentes estadounidenses han hecho hasta la fecha, es decir, la guerra de conquista global.

Trump aún no ha asumido la Casa Blanca y ya ha amenazado con destruir Irán, conquistar Canadá, expropiar Groenlandia y explotar tierras del Círculo Polar Ártico, arrebatarle Taiwán a China, anexar Panamá y cambiar el nombre del Golfo de México a Golfo de América, todo ello mientras intimida a Europa a aumentar el gasto militar e imponer sanciones hacia el Este.

Mientras tanto, su colaborador más confiable (o su maestro) Elon Musk está planeando no solo la transición al transhumanismo masivo sino también el reemplazo de cualquiera que se oponga a la hegemonía del gobierno estadounidense, tanto en el país como en el extranjero. Todo ello endulzado con concesiones a la libertad de prensa y expresión en sus redes sociales personales, haciendo creer a la gente que esa es la verdadera libertad, cuando en realidad es una jaula interactiva de colores.

Trump, la guerra de Ucrania y la autonomía europea


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Además de sugerir que Hezbollah pudo tener un papel en la insurrección del 6 de enero de 2021, referirse a la lluvia como “agua que cae del paraíso” o especular sobre la cantidad que sale del grifo o la que necesitan las lavadoras o el lavavajillas, el presidente electo Donald Trump dejó un puñado de preocupantes titulares en su rueda de prensa del martes. “Francia y Alemania advirtieron el miércoles a Donald Trump de no amenazar las «fronteras soberanas» después de que el presidente electo de Estados Unidos se negara a descartar una acción militar para tomar Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, miembro de la Unión Europea”, escribía ayer AFP para describir la confusión que ha causado en los países de la Unión Europea la reciente insistencia del futuro presidente en la “necesidad” de su país de disponer de Groenlandia. En esta era del retorno de disputas entre grandes potencias, el Ártico será en los próximos años un escenario prioritario en la lucha por minerales y materias primas. De ahí, además del ansia de control de una zona en la que operan, por la ruta del norte, buques de Rusia y China, el interés estadounidense en aumentar su presencia en Groenlandia, donde Estados Unidos disfruta ya de una base militar, rémora de la Guerra Fría. El control del Ártico, y no la balanza de pagos, parece ser también el motivo por el que Trump trolea a Canadá desde hace semanas llamando gobernador general a su primer ministro y “estado número 51” al país. Evidentemente, Trump no busca anexionarse el territorio sino desestabilizar una situación ya de por sí complicada en su vecino del norte, donde Justin Trudeau, perdida toda su popularidad, ha dimitido y se espera la elección de una nueva persona al frente del partido y el Gobierno. El objetivo es puramente económico y está vinculado a la principal lucha de Trump estas semanas, el proteccionismo y los aranceles.

En el caso canadiense, el futuro presidente precisó que la lucha será económica y no militar, algo que Trump rechazó descartar con respecto a Groenlandia o Panamá. En Centroamérica no preocupa la lucha por los recursos naturales, sino lo mismo que ha marcado la política estadounidense en esa región durante el último siglo, el control del comercio y del canal de Panamá. El aislacionista Trump se acoge a una versión modificada de la Doctrina Monroe -evitar que los países europeos recuperaran poder en América Latina- ahora aplicada a China, donde el futuro presidente alega falsamente que soldados chinos operan y controlan el canal. Trump no puede evitar tampoco dar un toque del Corolario de Roosevelt –America para los Americanos– que acompañaba a esa doctrina. En la misma rueda de prensa, anunció que el Golfo de México pasará a llamarse Golfo de América, en referencia evidente a Estados Unidos y no a todo el continente.

sábado, 11 de enero de 2025

El imperio del caos, recargado

Toda guerra se basa en el engaño. Por eso, cuando podemos atacar, debemos parecer incapaces; cuando utilizamos nuestras fuerzas, debemos parecer inactivos; cuando estamos cerca, debemos hacer creer al enemigo que estamos lejos; cuando estamos lejos, debemos hacerle creer que estamos cerca.

Sun Tzu, El arte de la guerra

Pepe Escobar, Sputnik

El Imperio del Caos es implacable. Guerras legales, desestabilizaciones, sanciones, secuestros, revoluciones de colores, operaciones de bandera falsa, anexiones: 2025 será el año en que los BRICS –y sus socios– serán los blancos predilectos de las críticas.

El inestimable profesor Michael Hudson acuñó el término “caos” como política oficial de Estados Unidos. Se trata de una idea bipartidista que se aplica a todos los sectores del Estado Profundo.

En ausencia de una visión estratégica de largo plazo y en medio de la progresiva expulsión imperial de Eurasia, todo lo que le queda al Hegemón es desatar el caos desde Asia Occidental hasta Europa y partes de América Latina: un intento concertado de dividir para gobernar a los BRICS y frustrar su impulso colectivo de afirmación de la soberanía y la primacía de los intereses nacionales.

Hace un año y medio, un think tank estadounidense ya había lanzado la idea de los estados bisagra, no la parroquial versión electoral estadounidense, sino su transposición a la geopolítica.

Los seis candidatos en ese momento eran miembros del BRICS (Brasil, India y Sudáfrica) o potenciales miembros o socios del BRICS (Indonesia, Arabia Saudita y Turquía).

El código para los “estados bisagra” era inequívoco: todos ellos son objetivos de desestabilización, como si uno no respetase el “orden internacional basado en reglas”, se hundiese.

La apuesta de Israel


Enrico Tomaselli, Sinistra in Rete

Que la caída de Assad en Siria no fue un gran éxito para Occidente es algo que poco a poco está empezando a quedar claro; Sin embargo, más o menos todo el mundo está de acuerdo en que, entre todos los actores regionales e internacionales en escena, el único que ciertamente se ha beneficiado enormemente es Israel. Lo cual es realmente difícil de discutir, dado que pudo obtener, prácticamente a coste cero, una serie de resultados nada baladíes.

En primer lugar, pudo proceder con total tranquilidad a la destrucción sistemática de toda la infraestructura militar siria, eliminando del horizonte el que -aunque ahora en muy mal estado- era uno de los ejércitos árabes siempre en primera línea en todos las Guerras con el Estado judío. También ha podido ocupar una parte importante del territorio sirio, mucho más allá de los Altos del Golán anexados de facto desde 1967. Una ocupación que da a Tel Aviv más de una carta que jugar para redefinir el equilibrio en Oriente Medio.

Para empezar, la conquista del Monte Hermón, que ofrece a las FDI la posibilidad de controlar una vasta zona, desde el Mediterráneo hasta Jordania, sin mencionar la de algunas represas, que dan a Israel el control sobre el suministro de agua dulce a Siria y Jordania, una evidente palanca geopolítica de gran importancia. No en modo alguno secundario, pues, los nuevos territorios ocupados ofrecen nuevas posibilidades, desde la expansión de los asentamientos coloniales (satisfaciendo así los deseos del ala más extremista de su mayoría, y al mismo tiempo ofreciendo una salida al inquieto movimiento de colonos), a la creación de un Estado tapón confiado a los drusos sirios. Sin mencionar, por supuesto, el hecho de que las FDI controlan ahora la parte sur de la frontera sirio-libanesa, lo que da al ejército israelí la posibilidad (en caso de un resurgimiento del conflicto con Hezbollah) de atacar territorio libanés desde un lado. donde no hay líneas defensivas fortificadas.

Por lo tanto, si Tel Aviv se ha beneficiado indiscutiblemente del cambio de régimen en Siria, queda por entender si se trata de una ventaja táctica o estratégica.

Lo que, a su vez, requiere comprender en qué dirección va Israel.

Peor que perder la guerra


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Escrito antes del inicio de la contraofensiva ucraniana en Kursk o quizá sin gran esperanza en que esas acciones vayan a suponer un cambio cualitativo de tendencia, The Washington Post advertía ayer en su editorial de que “la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, que se acerca al final de su tercer sangriento año, ha alcanzado un punto de inflexión”. Los problemas se acumulan para Kiev, que a la reciente pérdida de Kurajovo puede sumar en breve la de Toretsk-Dzerzhink, ya en la fase final de la batalla o, lo que es más importante, la del campo de litio de Shevchenko, un objetivo que debería haber sido prioritario pero que, al encontrarse en Donbass, ha sido considerado menos importante que mantener las posiciones o avanzar en la región de Kursk. Reticente a admitir la veracidad de noticias negativas, Ucrania se ha visto obligada incluso a admitir “problemas” en la brigada Anne de Kyiv, que con tanto orgullo había anunciado Francia haberla equipado e instruido en su totalidad. Según el periodista Yury Butusov, hasta 1700 soldados habrían abandonado la unidad antes de que la brigada llegara a su primera batalla. Las dificultades son evidentes y no es momento de esconderlas, sino de utilizarlas como argumento.

“Ucrania está perdiendo territorio, tropas y tiempo”, admite The Washington Post, que añade que “las próximas semanas determinarán si Ucrania puede seguir existiendo como Estado soberano dentro de sus fronteras anteriores a la invasión o cerca de ellas, con plenas garantías de seguridad para sus ciudadanos, o si el presidente ruso Vladimir Putin se verá recompensado y envalentonado en su guerra de expansión territorial”. Esas palabras del consejo editorial del diario de Washington complementan a lo expresado la pasada semana por Antony Blinken, que en la entrevista en profundidad en la que valora los cuatro años de legislatura de Biden, afirmó que la guerra de Putin nada tiene que ver con la seguridad ni la expansión de la OTAN sino con “las ambiciones imperiales de Putin y el deseo de recrear una gran Rusia, de subsumir Ucrania de nuevo en Rusia”. Remarcando la ironía de alertar de las intenciones del presidente ruso de hacer desaparecer Ucrania al mismo tiempo que Donald Trump habla de Canadá como estado de Estados Unidos, el periodista liberal ruso, abiertamente contrario a la guerra, Leonid Ragozin comentaba que “Putin lanzó una brutal agresión contra Ucrania después de muchos años de maniobras arriesgadas de Rusia con la OTAN, pero [Rusia] aceptó repetidamente acuerdos que equivalían a la finlandización de Ucrania, tanto en Minsk como en Estambul. Nada puede excusar sus acciones, pero mentir obstinadamente sobre sus motivos e intenciones perjudica a Ucrania y a su pueblo más que a nadie”. El comentario de Ragozin toca tres puntos que ninguno de los editoriales, artículos o reportajes de los grandes medios se molestan en mencionar en sus publicaciones, en las que, como muestra el editorial de The Washington Post, el objetivo no es más que justificar la continuación de una guerra que no les importa cronificar.

viernes, 10 de enero de 2025

La guerra de Ucrania se convierte en una ficción absurda


Estragón: ¡No me toques! ¡No me preguntes! ¡No me hables! ¡Quédate conmigo!
Vladimir: ¿Alguna vez te dejé?
Estragón: Me dejaste ir.

Esperando a Godot, de Samuel Beckett


M. K. Bhadrakumar, Indian PunchLine

Una gran transformación de la guerra de Ucrania en el último año, desde que comenzó la actual ofensiva rusa, es su transición a una ficción absurda que gira en torno a la inseguridad existencial de los europeos, su miedo a ser abandonados por Donald Trump y, sin embargo, su deseo de que les dejen en paz.

En general, la cita anterior pone de relieve la naturaleza fluida y compleja de la memoria europea -memoria olvidadiza e inconsistente- y cómo puede moldear su percepción de la guerra y sus experiencias dentro de ella.

La Administración Biden no ha renunciado a la guerra de Ucrania. El jueves está previsto que se celebre en Alemania una reunión del Formato Ramstein, presidida por el Secretario de Defensa saliente de Estados Unidos, Lloyd Austin, para abordar las necesidades de defensa de Ucrania, a las que se referirá el Presidente ucraniano Zelensky.

Mientras tanto, Kiev lanzó un ataque típico en la región de Kursk en vísperas del evento del Formato Ramstein. La operación, aunque la prensa británica la exagera, está encabezada por sólo 2 tanques y quince carros blindados y, sin duda, será aplastada por los drones rusos y sus helicópteros de combate Ka de alto rendimiento, altamente letales, con capacidad diurna y nocturna, gran capacidad de supervivencia y potencia de fuego.

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