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jueves, 29 de octubre de 2026

Los brasileños derrotan a la Madre de Todas las Guerras Híbridas

No significa nada si no tiene ese toque brasileño. Lo que estaba en juego era crucial: una cuestión de vida o muerte. Así que los brasileños salieron a las calles —y a las urnas— y lograron su objetivo

Pepe Escobar, Geopolitics Prime

No hicieron nada menos que domar a la Madre de Todas las Guerras Híbridas y derrotar, aunque fuera momentáneamente, a una coalición poderosa y tóxica que incluía toda la fuerza de la administración de la «Doctrina Donroe»; el tecnofeudalismo de Silicon Valley, especialmente impulsado por Meta; Wall Street y la Diosa del Mercado; los múltiples tentáculos del Sionism S.A.; las viejas élites reaccionarias —y sus medios de comunicación—; las nuevas élites ostentosas; la demencia evangélica; y, por último, pero no menos importante, una mediocre dinastía neofascista empeñada en convertir a Brasil en una neocolonia extractivista en beneficio de «La Voz de Su Amo».

El efecto —tranquilizador— es similar al de un himno de bossa nova de Antônio Carlos Jobim cantado por Frank Sinatra. Sí, Brasil es demasiado grande —y demasiado indómito— para ser el patio trasero de nadie. Y qué giro tan radical, en lo que respecta a Lula personalmente: la geopolítica no ha visto un regreso como este desde la Batalla de Stalingrado.

Perdimos: así que la elección estuvo «amañada»

El día de las elecciones amaneció en un clima de gran tensión —pero con Flávio Bolsonaro aún con un 82 % de posibilidades de ganar, según Polymarket, los favoritos de la DARPA. Es como si el Estado profundo supiera el resultado de antemano —tal como en la primera ronda de votación—.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Trump encontró su límite en Brasil

Al igual que en el resto de América Latina, la administración Trump trabajó abiertamente para derrotar a un gobierno de izquierda en Brasil y reemplazarlo por uno de extrema derecha. Con la victoria de Lula, Trump fracasó
La victoria de Lula no solo constituye una gran derrota para la derecha brasileña, sino también para Donald Trump y su movimiento MAGA en Estados Unidos.
(Rodrigo Paiva / Getty Images)


Branko Marcetic, Jacobin

La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil está siendo ampliamente celebrada como una de las grandes remontadas políticas de nuestro tiempo. Es la primera vez que un candidato presidencial brasileño logra revertir una derrota en la primera vuelta, gracias al renovado impulso de la izquierda brasileña y a una nueva estrategia digital. Y lo consiguió un dirigente que todavía en 2019 se encontraba encerrado en una celda.

Pero la victoria es aún más impresionante porque Lula no solo tuvo que superar a las poderosas fuerzas que se alinearon contra la izquierda dentro de Brasil, sino también a una administración hostil en Washington decidida a apartarlo del poder.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región, cortados por el mismo patrón. Esta política está en consonancia con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que establece explícitamente el objetivo de «reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe» y de «recompensar y alentar a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén ampliamente alineados con nuestros principios y nuestra estrategia».

lunes, 26 de octubre de 2026

Un faro de esperanza en un mundo oscuro

La derrota de la extrema derecha en Brasil a manos de Lula no solo le asegura al presidente brasileño un lugar definitivo en la historia de la democracia global, sino que también ofrece valiosas lecciones para los socialistas de todo el planeta

Hugo Albuquerque, Jacobin

Tras una remontada impactante e inspiradora, impulsada por la movilización masiva del pueblo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva ganó su cuarta elección presidencial. Este logro marca un giro sin precedentes en la historia política brasileña, ya que nunca antes un candidato que había quedado atrás en la primera vuelta logró remontar y ganar.

La elección —que enfrentó a Lula con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente preso por intento de golpe de Estado tras su derrota en las elecciones de 2022— estuvo marcada por una obscena injerencia de la administración Trump, con grandes empresas tecnológicas como Meta actuando descaradamente a favor de la extrema derecha. Todo esto en un contexto en el que otras intervenciones de Trump en la región fueron exitosas y llevaron a la elección de presidentes de extrema derecha —sobre todo en Colombia—, lo que creó la sensación de una ola trumpista invencible en toda América Latina.

Derrotado por unos dos millones de votos el 4 de octubre, Lula obtuvo más de diez millones de votos nuevos el 25 de octubre, mientras que Flávio Bolsonaro recibió poco más de tres millones y medio más que en la primera vuelta. Lula aumentó su porcentaje de votos en prácticamente todos los municipios brasileños después de que apenas tres semanas atrás se lo daba por derrotado. Lo que cambió en tan poco tiempo ofrece una lección para los socialistas de todo el mundo.

Lula ganó cómodo en una remontada histórica

El presidente consigue un cuarto mandato tras vencer a Flávio Bolsonaro con más de cuatro millones de votos. “Esta elección fue una derrota del negacionismo”, celebró.
Seguidores de Lula da Silva celebran la histórica victoria del lider del PT


Gustavo Veiga, Página 12

Desde San Pablo

Brasil detuvo a la extrema derecha, la puso en pausa. Bajó los decibeles de su violencia dialéctica, de su crueldad manifiesta, su xenofobia y su racismo, y transformó a Lula en presidente por un mandato más. El cuarto de su extensa y rica trayectoria política. Fue posible porque, entre el primer turno y el segundo, consiguió aumentar en más de 10 millones de votos su caudal electoral. Una avalancha de sufragios. También una bocanada de aire fresco recorre América Latina entre tanto trumpismo rancio y algorítmico, de redes cloacales más que sociales, donde el PT también dio su batalla cultural entre la primera vuelta y el balotaje. La remontada del histórico dirigente del PT se produjo y derrotó a Flavio Bolsonaro, como lo había hecho con su padre cuatro años antes. Pero su rival pidió la anulación de las elecciones. “Es imposible reconocer el resultado”.

La página de la Justicia Electoral colocó una inscripción con los comicios resueltos: “Elección definida matemáticamente”. Faltaba todavía poco más del 3 por ciento de las urnas por escrutar. Los números casi cerrados eran 64.136.514 votos contra 59.767.869 de su rival. Una diferencia de 4.368.645 sufragios. En porcentajes: 51,70 por ciento contra 48,22%.

Con la voz tomada, Lula dijo sus primeras palabras: “Tenemos el menor número de abstenciones y voto nulo en la historia del país y tengo que agradecer a la militancia y al pueblo brasileño por su generosidad. A la generosidad de la juventud para defender la democracia”. Y agregó, de forma contundente: “Esta elección fue una derrota del negacionismo”. Además, dijo que “tuvimos que vencer la intromisión extranjera”, en relación a la denuncia del PT sobre el favoritismo de Meta por la extrema derecha.

domingo, 25 de octubre de 2026

Elecciones presidenciales en Brasil: la superioridad dialéctica de Lula

El presidente saliente Lula ganó ampliamente el debate presidencial frente a su adversario de extrema derecha, Flávio Bolsonaro, antes de la segunda vuelta del 25 de octubre de 2026

Salim Lamrani, Rebelión

Durante casi dos horas, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, confrontaron sus proyectos para el futuro de Brasil. El debate se inclinó claramente a favor de Lula, quien hizo gala de toda su experiencia, su dominio de los temas, su agilidad para responder y su capacidad para poner a su adversario frente a sus propias contradicciones.

Desde el principio, Lula puso de manifiesto las debilidades del candidato de extrema derecha en materia de seguridad. Bolsonaro afirmó que adoptaría una política de tolerancia cero, calificaría a las organizaciones criminales como grupos narcoterroristas y reduciría la edad de responsabilidad penal a 16 años. El presidente saliente no dejó de señalar varias contradicciones. Bajo la presidencia de su padre, Jair Bolsonaro, cerca de un millón de armas de fuego y mil millones de municiones entraron en circulación en Brasil con la aprobación del Estado entre enero de 2019 y enero de 2022. ¿Cómo se puede afirmar que se pretende aplicar una política de mano dura contra el crimen organizado mientras se favorece la circulación de armas de fuego en el país?

sábado, 17 de octubre de 2026

Brasil, en días decisivos

La izquierda brasileña volvió a las calles como no lo hacía en décadas. De esa energía, y de lo que pueda hacerse con ella en los próximos días, depende que el bolsonarismo pueda ser derrotado el 25 de octubre

Valerio Arcary, Jacobin

Las multitudinarias movilizaciones en apoyo a Lula han transformado la campaña electoral brasileña. La extrema derecha sigue teniendo las de ganar en la segunda vuelta de las presidenciales, pero la irrupción de millones de personas en las calles demuestra que es posible remontar la ventaja del candidato bolsonarista. Los próximos diez días serán decisivos.

En los últimos días ocurrió algo poco frecuente, algo extraordinario, colosal y emocionante. La noche del viernes 9 de octubre, en Belo Horizonte, y después, el domingo, en la Avenida Paulista de São Paulo y el lunes feriado en Copacabana, Río de Janeiro, inmensas manifestaciones de cientos de miles de personas de distintas generaciones tomaron las calles.

Con una activa participación tanto de estudiantes como de adultos y personas mayores, con sus carteles y sus cánticos incansables, estas manifestaciones han sido una intensa muestra de disposición de lucha. La izquierda brasileña no había protagonizado nada tan grandioso en los últimos treinta y cinco años, intervalo de toda una generación.

domingo, 4 de octubre de 2026

Unas elecciones al límite

Con la contienda presidencial al rojo vivo, Lula enfrenta en un final abierto a Flávio Bolsonaro, hijo y heredero de la dinastía ultraderechista. La disputa representa un choque frontal entre las fuerzas democráticas y el bloque reaccionario

Olavo Passos de Souza, Jacobin

Con la vista puesta en las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta un escenario cabeza a cabeza contra Flávio Bolsonaro, primogénito y heredero del clan político bolsonarista. Aunque el actual presidente encabeza los sondeos para la primera vuelta, la distancia es tan estrecha que resulta imposible aventurar un resultado de cara a una eventual segunda vuelta.

No se trata simplemente de una puja entre dos opciones antagónicas. Es una batalla crucial entre el bloque democrático brasileño y la amenaza del retorno al poder de la extrema derecha reaccionaria.

El desafío de Lula

Alos ochenta y un años, Lula va en busca de su cuarto mandato como presidente. La Constitución brasileña no establece un límite definitivo a la cantidad total de mandatos presidenciales que una persona puede ejercer a lo largo de su vida, siempre y cuando no ocupe el cargo durante más de dos períodos consecutivos.

Luego del histórico triunfo en 2002, Lula completó dos gestiones sumamente exitosas. Sus gobiernos sacaron a decenas de millones de brasileños de la pobreza mediante programas sociales de gran escala como Bolsa Família, fortalecieron sustancialmente los sistemas públicos de salud y educación y cosecharon triunfos diplomáticos de enorme relevancia en el plano internacional.

lunes, 28 de septiembre de 2026

La batalla por Brasil

Las elecciones brasileñas de octubre serán una disputa decisiva para el futuro político de América Latina. Frente al avance de la extrema derecha y la alianza entre bolsonarismo y trumpismo, una victoria de Lula tendría consecuencias que exceden ampliamente las fronteras de Brasil

David Cavalcante, Jacobin

La batalla electoral por el poder en Brasil será el principal enfrentamiento político de América Latina y el Caribe en 2026, y su desenlace puede alterar la correlación de fuerzas en la región durante años. El próximo 4 de octubre tendrán lugar las elecciones generales y la primera vuelta de la elección presidencial más importante del subcontinente.

También se renovarán los 513 escaños de la Cámara de Diputados, elegidos mediante un sistema proporcional en cada estado, y dos tercios del Senado Federal, con dos senadores por estado y por el Distrito Federal. Además, se elegirán los gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, así como los diputados de las respectivas asambleas legislativas.

Más de 158 millones de electores están habilitados para votar, según el Tribunal Superior Electoral. Las urnas se distribuyen en 2.637 zonas y 496.856 secciones electorales, tanto en Brasil como en el exterior. Se trata de una gigantesca elección simultánea que, gracias al sistema electrónico de votación y escrutinio, permite conocer los resultados pocas horas después del cierre de las urnas, previsto para las 17:00.

No existe un «conteo rápido» basado en muestras, como ocurre en otros países de la región, ni se utilizan tarjetas perforadas o papeletas como en Estados Unidos. La elección de presidente y vicepresidente es directa, y el escrutinio, que en el pasado podía prolongarse durante días, se completa actualmente en pocas horas. El sistema brasileño se cuenta así entre los más ágiles y seguros del mundo.

Ni ciegos ni sordos

Las intervenciones en el Segmento de Alto Nivel del 81er. período de sesiones, en la ONU, han puesto los puntos sobre muchas íes. Así lo hizo este sábado el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, al asegurar que "la ley de la selva no puede ser el futuro de la humanidad"

Marina Menéndez, Al Mayadeen

Activo más allá de los pronunciamientos de principios, el segmento de alto nivel del 81er. período de sesiones de la Asamblea General de la ONU ha transcurrido poniendo el dedo en la llaga de los asuntos más peliagudos del acontecer mundial. Pese a la ausencia de mecanismos que forzaran la observancia por los poderosos de las normas y del hoy burlado Derecho Internacional, el foro más representativo de las naciones del planeta ha demostrado, mayoritariamente, valentía y honradez para condenar los crímenes que emergen de tantas arbitrariedades.

El orbe evidenció que le importa la forma en que la unipolaridad nos está amenazando a todos: desde el abucheo y la soledad en que quedó la sala para repudiar la política de "Israel" mediante el desprecio a su primer ministro, Benjamin Netanyahu, y expresar su solidaridad con el pueblo palestino, pasando por el seguro sentimiento de disgusto que debió despertar en tantos el irrespetuoso discurso de Donald Trump, a quien la presencia de la mayoría de los representantes del orbe, lejos de desanimarlo por pudor, pareció entusiasmarle para proseguir amenazando a las naciones que no se rinden ante sus presiones.

Los discursos de ambos —Netanyahu y Trump—, constituyeron momentos de sombra que no lograron opacar el sabor a justicia que dejó la gallardía de un Lula ratificando que Brasil "no cabe en el traspatio" de nadie; el orgullo del presidente iraní, Masud Pezeshkian, cuando respondió a las amenazas de Trump y denunció los crímenes de Washington y "Tel Aviv"; o la sinceridad del jefe del Estado español Pedro Sánchez al referirse, entre las cosas que ha visto en sus ocho años de mandato, a la crueldad que "ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros", en clara alusión a Gaza.

lunes, 24 de agosto de 2026

La fractura del Cono Sur

La combinación de un Trump debilitado, un Brasil consolidado en el multipolarismo y una Argentina desindustrializada configura el mapa final

Alejandro Marcó Del Pont, La Haine

Margaret Thatcher, en una de sus confesiones más cínicas y reveladoras, declaró que su mayor triunfo político no había sido derrotar a los sindicatos ni privatizar la industria británica. Su mayor logro, dijo, fue Tony Blair y el Nuevo Laborismo. La Dama de Hierro entendía algo que las élites sudamericanas aún no comprenden: la destrucción más perfecta no es la que elimina al adversario, sino la que obliga al sucesor a gobernar sobre las ruinas con las reglas que el destructor impuso. Ese es el recado que la historia envía hoy a la Argentina.

La tensión entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva ha llevado la relación bilateral al punto más delicado en cuatro décadas. Pero el verdadero terremoto no está en los insultos diplomáticos ni en las cumbres del Mercosur donde uno omite al otro. El terremoto está en lo que se está rompiendo por debajo: las cadenas productivas, la arquitectura tecnológica, la confianza institucional y, sobre todo, la posibilidad misma de un proyecto de desarrollo compartido.

Y eso, a diferencia de los gobiernos, no se cambia por decreto. Brasil sigue siendo el principal socio comercial de Argentina, con un intercambio que superó los US$ 31.000 millones en 2025. Pero ese número, que parece sólido, esconde una hemorragia estructural: Buenos Aires arrastra un déficit crónico, exporta materias primas e importa manufacturas, y la brecha se ensancha cada trimestre. La pregunta que nadie en la Casa Rosada quiere hacerse no es cuánto comercio queda, sino cuánto quedará cuando el cristal se haya roto del todo.

jueves, 10 de julio de 2025

No hay alternativa al multilateralismo


Luiz Inácio Lula da Silva*, La Jornada

El año 2025 debería ser un momento de celebración, dedicado a los 80 años de existencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Pero corre el riesgo de pasar a la historia como el año en que colapsó el orden internacional construido a partir de 1945.

Las grietas ya eran visibles. Desde las invasiones de Irak y Afganistán, la intervención en Libia y la guerra en Ucrania, algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad han banalizado el uso ilegal de la fuerza. La omisión ante el genocidio en Gaza representa una negación de los valores más fundamentales de la humanidad. La incapacidad para superar las diferencias fomenta una nueva escalada de violencia en Medio Oriente, cuyo capítulo más reciente incluye el ataque a Irán.

La ley del más fuerte también amenaza el sistema multilateral de comercio. Los aranceles masivos desorganizan las cadenas de valor y lanzan la economía mundial a una espiral de precios altos y estancamiento. La Organización Mundial del Comercio ha sido vaciada y nadie recuerda ya la Ronda de Desarrollo de Doha.

sábado, 24 de febrero de 2024

El Eje de la Asimetría pone en jaque al 'orden basado en reglas' occidental

La Tercera Guerra Mundial ya está aquí, se desarrolla de manera asimétrica en los campos de batalla militares, financieros e institucionales, y la lucha es existencial. La hegemonía occidental, en verdad, está en guerra contra el derecho internacional, y sólo una "acción militar cinética" puede ponerla bajo control.
Pepe Escobar, The Cradle

El Eje de Asimetría está en pleno apogeo. Estos son los actores estatales y no estatales que emplean movimientos asimétricos en el tablero de ajedrez global para dejar de lado el orden occidental basado en reglas liderado por Estados Unidos. Y su vanguardia es el movimiento de resistencia yemení Ansarallah.

Ansarallah es absolutamente implacable. Han derribado un dron MQ-9 Reaper de 30 millones de dólares con sólo un misil autóctono de 10.000 dólares.

Son los primeros en el Sur Global en utilizar misiles balísticos antibuque contra barcos comerciales y de la Armada de los EEUU que se dirigen a Israel y/o los protegen.

Para todos los efectos prácticos, Ansarallah está en guerra nada menos que con la Marina de los EEUU.

sábado, 16 de diciembre de 2023

2023: el año de Lula

Emir Sader, La Jornada

En su extraordinaria trayectoria de vida, muchos años han podido ser caracterizados como el año de Lula. Pero este tiene un sentido muy especial. Nacido en una provincia muy pobre de la región más pobre de Brasil, en una familia con muchos hermanos, sobrevivientes de tantos otros que no han podido sobrevivir, fue el elegido por su mamá para poder estudiar y formarse profesionalmente. Después de 13 días de viaje en un autobús Pau-de-arara, llegó a Sao Paulo, haciendo el camino de muchos millones de migrantes hacia un destino mejor.

Tuvo muchos empleos: de lustrabotas a vendedor callejero, hasta llegar a ser obrero metalúrgico, donde comenzó una carrera que lo llevaría al sindicato, presidente de la asociación de trabajadores. Líder sindical aun durante la dictadura militar y de ahí proyectado a la vida política, participó en la fundación de la CUT (Central Obrera de Trabajadores) y del PT (Partido de los Trabajadores).

sábado, 14 de enero de 2023

La extrema derecha brasileña ya es un cliché político

Vijay Prashad, progresoweekly.us

El 8 de enero de 2023, grandes multitudes de personas, vestidas con los colores de la bandera brasileña, llegaron a la capital del país, Brasilia. Invadieron el edificio federal y la Corte Suprema y destrozaron la propiedad pública. Este ataque de los alborotadores era muy esperado ya que los invasores habían estado planeando “manifestaciones de fin de semana” durante días en las redes sociales.

El 1 de enero, Luiz Inácio Lula da Silva (conocido como Lula) fue juramentado formalmente como presidente de Brasil, pero durante su toma de posesión no hubo tal tumulto. Era como si los vándalos estuvieran esperando hasta que la ciudad estuviera tranquila y cuando el propio Lula estuviera fuera de la ciudad. A pesar de toda la jactancia del ataque, fue un acto de extrema cobardía.

El hombre a quien Lula derrotó, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, no estaba cerca de Brasilia. Ni siquiera estuvo en Brasil. Escapó antes de la toma de posesión —presumiblemente para escapar del enjuiciamiento— a Orlando, Florida, en los Estados Unidos. Pero incluso si Bolsonaro no estaba en Brasilia, los bolsonaristas, como se conoce a sus seguidores, estaban en todas partes. Antes de que Bolsonaro perdiera las elecciones ante Lula el 30 de octubre de 2022, Le Monde Diplomatique Brasil sugirió que Brasil iba a ver “bolsonarismo sin Bolsonaro”. El partido político con mayor bloque en la Cámara de Diputados y el Senado de Brasil es el Partido Liberal, de extrema derecha, que sirvió como vehículo político de Bolsonaro durante su presidencia. La mancha tóxica de la derecha permanece tanto en los órganos electos como en las redes sociales.

jueves, 22 de abril de 2021

Lula convoca a la esperanza

Esperanza de derrotar al genocida. De vencer el hambre
De terminar con el virus.
Emir Sader, Alainet

¡Cuántas veces miramos a Lula con esperanza! ¡Esperando que aquella huelga heroica tumbara a la dictadura! ¡Esperando que la transición realmente llevara a Brasil a una democracia! ¡Esperando que él derrotara a Collor! ¡Esperando que llevara a Brasil a librarse del gobierno de Cardoso y su modelo neoliberal!

Esperando que su gobierno fuera realmente para todos, pero sobre todo para los más necesitados! ¡Esperando que disminuyeran las desigualdades en el país más desigual del continente más desigual del mundo ¡Esperando que él rescatara el imagen de Brasil en el mundo! ¡Esperando que él rescatara el crecimiento de la economía y generara los empleos que tanto necesitan de los brasileños! ¡Esperando que los brasileños volvieran a tener orgullo de ser brasileños!

¡Esperando que su prisión sirviera para probar su inocencia! ¡Esperando que él fuera liberado y saliera por aquella puerta de la Policía Federa de Curitiba! ¡Esperando que él saliera para que venga a abrazar a todas y todos los que, en la vigilia, lo aguardaron 540 días y noches! ¡Esperando que el volviera al Sindicato de los Metalúrgicos para volver a hablar para todos!

lunes, 17 de agosto de 2020

Solo Lula puede salvar a Brasil de su peor crisis

Brasil entró en su peor crisis en el momento en que la derecha rompió con la democracia y luego impidió que Lula fuera elegido presidente de Brasil en la primera vuelta, tal y como indicaban las encuestas. El país habría recuperado su economía y retomado las políticas sociales que reducen las desigualdades. Estaría enfrentando la pandemia en mejores condiciones y morirían muchos menos brasileños. Todos sufrirían menos.

Emir Sader

Brasil vive el peor momento de su historia, una cruel combinación de crisis económica, política, social y de salud pública, en las peores condiciones. Sin un gobierno legítimo, elegido democráticamente por el pueblo -como sucedió durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores, el momento más virtuoso de la historia brasileña, en el que el pueblo decidió con su voto que continuara cuatro mandatos seguidos-, sin tener un estado democrático y fuerte, ni un sistema de salud como prioridad nacional para enfrentar la pandemia.

Es como si el equipo nacional brasileño estuviera perdiendo el partido más importante de su vida, con Pelé en el banquillo, sin contar con lo mejor que tiene el país.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Lula libre


El Supremo Tribunal Federal determinó la excarcelación de Luiz Inácio Lula da Silva, 579 días después haber sido ingresado en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba. Minutos antes de las 22 horas el titular de la Corte, Antonio Dias Toffoli, emitió su parecer a favor del político que el 27 de octubre pasado cumplió 74 años. De ese modo concluyó una sesión tensa. La tensión dramática creció como el marcador de un partido de fútbol: a las 15 horas había 5 jueces en contra y 3 a favor de Lula. Pero a partir de allí fueron llegando, uno a uno, los votos que desembocaron en el grito "Lula Libre!" dado por los militantes concentrados frente al Palacio de Justicia, en la Plaza de los Tres Poderes, de Brasilia.

"Lula no cometió ningún ilícito y es víctima de la lawfare que consiste en el uso estratégico del derecho para la persecución política", dijo su abogado defensor, Cristiano Zanin Martins.

Esta fue la su segunda prisión por enfrentar al régimen de turno. La anterior había ocurrido bajo la dictadura en 1980, cuando estuvo 31 días encerrado. Aquel tornero mecánico de los años 70 salió agigantado de la DOPS, la policía política de los generales, en mayo 1980.

Lo mismo debe suceder en los próximos días cuando traspase el portón policial de la sureña Curitiba. Su victoria es la derrota de sus principales antagonistas, el presidente Jair Bolsonaro y el exjuez Sergio Moro, actual ministro de Justicia y Seguridad Pública.

domingo, 7 de octubre de 2018

Brasil se enfrenta a crucial elección presidencial marcada por los engaños de la justicia

Mark Weisbrot, cepr

El mundo está observando las elecciones de Brasil, probablemente como nunca antes. "La última amenaza de América Latina: Bolsonaro Presidente", grita el titular en la portada de The Economist. A esta conservadora revista británica le encantaría ver cómo el Partido de los Trabajadores (PT) desaparece de la política brasileña, pero ni siquiera pueden soportar a Bolsonaro, quien en 2016 dedicó su voto para destituir a la presidenta Dilma Rousseff en honor a la coronel responsable de su tortura.

Muchos han hecho la comparación con Trump, y por supuesto hay similitudes, especialmente en el racismo abierto y la misoginia de los dos políticos. Y ambos deben gran parte de su ascenso al fracaso de las políticas económicas neoliberales. Pero la trayectoria de Brasil hacia un escenario de amenaza aún más peligroso es una reacción de derecha por parte de la élite tradicional y corrupta del país contra las reformas económicas positivas del PT que beneficiaron a la gran mayoría de los brasileños.

Para 2014, bajo las presidencias de Lula y Dilma, la pobreza se había reducido en un 55 por ciento y la pobreza extrema en un 65 por ciento, y el desempleo alcanzó un mínimo histórico de 4.9 por ciento. Algunas de estas ganancias se perdieron cuando la economía entró en una profunda recesión ese año, y la derecha aprovechó esa desaceleración para usurpar lo que no pudo ganar en las urnas en cuatro elecciones consecutivas.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Brasil: De la fuerza de Lula a la fuerza de Haddad

Emir Sader, Alai

Desde que Lula y el PT definieron que había que tener a Haddad como candidato a la presidencia de Brasil, para no sufrir nuevas sanciones de parte del Superior Tribunal Electoral, todas las atenciones se vuelcan hacia el proceso de trasferencia de votos de Lula hacia Haddad. Si nadie tenía dudas de que Lula triunfaría en primera vuelta, en caso de que pudiera ser candidato, las interrogantes son sobre cómo y cuándo el caudal inmenso de votos de Lula se transfieren hacia Haddad.

Toda la campaña del PT se concentra en la fórmula Lula es Haddad, Haddad es Lula. Es una lucha en contra del tiempo – algo más que 20 días hasta la primera vuelta -, pero también en contra de la dificultad de información. Las encuestas hasta ahora daban a Haddad niveles bajos de apoyo, las nuevas ya lo apuntan como el candidato de Lula, tras la renuncia de éste de ser candidato.

En esas circunstancias, por primera vez Haddad aparece liderando una encuesta, con el 22% de apoyo, Bolsonaro en segundo lugar, con el 15%. La tendencia es la de un crecimiento sostenido de Haddad hasta el 7 de octubre, día de la primera vuelta.

jueves, 7 de junio de 2018

Petrobras sobrevive al golpe en Brasil

Emir Sader, Público

Fernando Henrique Cardoso alcanzó a cambiar el nombre de la empresa, para facilitar su privatización. Total, Petrobrás tiene demasiado olor a Brasil. Lo cambió a Petrobrax, en la onda de la globalización.

La operación resultó mal. La reacción indignada hizo con que, en menos de 24 horas, Cardoso, después de gastar montón de dinero en lo que consideraba una formidable operación de marketing, tuvo que devolverle el nombre de la empresa. Le dejó una huella: le sacó la tilde: quedó Petrobras en lugar de Petrobrás.

Pero quedó la frustración del neoliberalismo en Brasil que, al contrario de Argentina, donde Menem privatizó a rajatabla todo. Quedaron Petrobras, Electrobras, los bancos públicos como Banco do Brasil, Caixa Economica Federal, Bndes.

Lula fortaleció como nunca la esfera pública en Brasil. Los bancos públicos, esenciales para apoyar el crecimiento económico y la implementación de las políticas sociales, se convirtió en los más importantes bancos del país. A su vez Petrobras se transformó en una de las dos más importantes empresas del mundo en la producción de combustibles, con el descubrimiento del Presal.

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