domingo, 12 de octubre de 2025

Israel, Esparta y los delirios de Benjamin Netanyahu

La analogía con Esparta ocurre en la política del régimen israelí dos veces: una vez como advertencia y la segunda como delirio

Maciek Wisniewski, La Haine

Arno J. Mayer, el eminente historiador marxista de origen judío-luxemburgués, en El arado y la espada (2008) -un relato antisionista de la historia de Israel-, advertía, entre otros, que la colonización sin fin de Palestina, la ocupación y la expansión de asentamientos ilegales estaban degradando al país y fomentando sus tendencias más extremistas. Sin un cambio radical, temía, Israel se iba a convertir inevitablemente en una especie de "Esparta", una entidad altamente militarizada, represiva (por dentro y hacia afuera) y aislada.

Enfatizando que como judío europeo originario del Gran Ducado de Luxemburgo "era singularmente inmune al atractivo de todos los nacionalismos", Mayer veía la "Esparta" como resultado de una degradación del judaísmo en general y del sionismo en particular, sobre todo a partir de la Guerra de los Seis Días (1967), pero anotaba también que las semillas de este deterioro estaban plantadas en la misma fundación de Israel.

David Ben-Gurión, uno de sus padres fundadores y el primero en ocupar el cargo de primer ministro, al sopesar la cuestión de las tensiones entre una entidad política cosmopolita y un Estado bélico observables desde 1948, como recordaba Mayer, en vez de consultar a los profetas hebreos recurrió a los antiguos griegos, creyendo que no se podía garantizar la supervivencia de una "Atenas judía en Medio Oriente" -he aquí quizás el inicio de la narrativa de Israel como "la única democracia en la región"-, sin mezclarla con "elementos espartanos": gobierno oligárquico, educación militar, Estado-guarnición y castas sociales (2008: 77).

sábado, 11 de octubre de 2025

El Nord Stream y los intereses euroatlánticos


Nahia Sanzo, Slavyangrad

El pasado mes de agosto, apenas una mes antes de que se cumpliera el tercer aniversario del atentado contra los gasoductos Nord Stream 1 y 2, los medios de comunicación europeos recuperaban el misterio ignorado sobre qué pasó el 26 de septiembre de 2022 en las profundidades del mar Báltico, cuando explotaron tres de las cuatro tuberías. Inaugurado en 2011 en una ceremonia en la que participaron Dminitry Medvedev, entonces presidente de Rusia, y Angela Merkel, canciller alemana, junto a figuras como el sonriente Mark Rutte, que en este tiempo ha pasado de ser el primer ministro de Países Bajos a secretario general de la OTAN. Eran los años en los que la Unión Europea, especialmente Alemania, abogaban por utilizar el comercio como base de las relaciones continentales. Se trataba de una política lógica en la que Rusia vendía a los países miembros de la UE sus productos energéticos -gas y petróleo- a unos precios más asequibles que los de otros vendedores más lejanos y obtenía de ellos productos industriales. Con intereses económicos complementarios, esa relación era especialmente importante para Berlín, que hizo de la energía barata una de las bases de la competitividad de su industria.

Mucho más polémico que el primer gasoducto, la ampliación del Nord Stream se construyó durante los años posteriores a 2014, inicio de una crisis geopolítica que había permanecido latente y que posiblemente se había retrasado gracias a la existencia de intereses económicos comunes. Tras la adhesión de Crimea a Rusia y el inicio de la guerra de Donbass, las sanciones sectoriales impuestas por la UE prohibieron la venta de productos armamentísticos rusos, a lo que Rusia respondió vetando los productos agrícolas de los países de la Unión Europea. Era el inicio de un ciclo de medidas coercitivas mutuas que continúa a día de hoy y que adquirió una importancia capital a partir de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Días antes, cuando la intervención militar rusa se daba por hecha desde las inteligencias y cancillerías occidentales, Joe Biden lanzó una advertencia vinculada al Nord Stream-2, entonces en su fase final de preparación y a la espera de ser inaugurado. “No habrá Nord Stream”, afirmó Joe Biden, presidente del país que había hecho todo lo posible, incluido sancionar a las empresas que participaban en la construcción, para destruir el proyecto. Esas palabras han sido leídas retroactivamente en su literalidad por quienes vieron en las explosiones del Nord Stream la mano de Estados Unidos.

Dos años, La Historia

…sin ese 7 de octubre, nada de esto habría sido posible. El 7 de octubre cambió la historia para siempre.

Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse News

Hoy se cumplen dos años desde aquel fatídico 7 de octubre de 2023, y ahora que el plan de Trump abre una pequeña ventana —aún no a la paz en Oriente Medio, pero quizá a una tregua en Gaza—, podemos hacer un balance, aunque ciertamente aún no definitivo.

Y dado que se trata de una cuestión muy articulada y compleja, este primer balance se dividirá, por comodidad, en dos partes.

En este artículo examinaré, tanto desde el punto de vista político como militar, estos dos años de guerra y, sobre todo, lo que se desprende de ellos; en un artículo posterior, examinaré la vexata questio del visto bueno calculado por parte del Gobierno israelí para que el ataque palestino sirviera de justificación para el posterior genocidio.

Y trataré de hacerlo no partiendo de una posición preconcebida —a favor o en contra de esta tesis—, sino de un examen lo más objetivo posible, y subrayo posible, de la información cierta de la que disponemos hasta la fecha.

Por el momento, me limito a observar que, si realmente la operación Al Aqsa Flood pudo llevarse a cabo gracias a una decisión del Gobierno de Tel Aviv, hoy podemos afirmar, con toda evidencia, que en tal caso se trataría de la decisión más descabellada, más errónea y contraproducente de toda la historia de Israel.

Una de las cosas que escribí, inmediatamente después del ataque palestino del 7 de octubre, fue que esa operación representaba la derrota política definitiva del proyecto sionista y que, en ese momento, solo quedaba esperar la derrota militar. Que, exactamente dos años después, y precedida por dos acontecimientos fundamentales (el conflicto con Hezbolá, septiembre-noviembre de 2024, y el conflicto con Irán, junio de 2025), ha llegado.

En el transcurso de estos dos años, Israel simplemente ha destrozado el proyecto sionista, lo ha desmoronado de tal manera que es simplemente imposible recomponer las piezas, y cuando el impulso cinético del conflicto se detenga, la sociedad israelí estará simplemente sacudida hasta sus cimientos por la onda expansiva de estos dos años.

viernes, 10 de octubre de 2025

Dinámica y complicidad sistémica de los bancos de EEUU en el narcolavado


Misión Verdad

Las tendencias actuales del Lavado

En Estados Unidos el lavado de dinero proveniente del narcotráfico puede considerarse como una actividad criminal que ha permeado estructuralmente el sistema bancario y financiero del país.

Comúnmente las autoridades estadounidenses suelen negar la vinculación del país con este fenómeno y externalizan la responsabilidad en actores foráneos como los cárteles, acusados de explotar el sistema financiero estadounidense para blanquear sus ganancias.

No obstante, como se ha analizado en la primera parte de esta investigación, entidades como el Departamento de Justicia o el Departamento del Tesoro se han visto obligadas a reconocer que el negocio bancario de ese país ofrece múltiples ventajas y facilidades para el lavado de capitales del narcotráfico ya que cuenta con aspectos regulatorios y tecnológicos ampliamente beneficiosos para esta actividad criminal.

Esto implica admitir, por conciencia u omisión, que Estados Unidos es un lugar propicio para blanquear ganancias del narcotráfico, cuyas facilidades de carácter transaccional convierten este lugar en un emporio mundial del lavado, sin competidores.

Un reciente informe de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés), oficina dependiente del Departamento del Tesoro de EEUU, bajo el título "Financial Trend Analysis. Fentanyl-Related Illicit Finance: 2024 Threat Pattern & Trend Information", expone los lazos estructurales entre el lavado y el sistema bancario estadounidense, con relación al fentanilo.

La toma israelí de las redes sociales es una declaración de derrota

Robert Inlakesh sostiene que el intento de "Israel" de comprar influencia en línea marca una admisión de fracaso en la guerra global de la información, ya que la censura y la propaganda no logran revertir su creciente aislamiento.

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El movimiento sionista perdió casi todo el apoyo público en Occidente. Ahora cree que puede comprar su salida del problema. Esto no es solo una admisión de derrota, sino la peor estrategia imaginable.

En agosto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reconoció públicamente que su régimen estaba perdiendo la guerra de la información, al tiempo que se comprometió a esforzarse por cambiar esta situación.

Como criminal de guerra buscado, con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional, Netanyahu es la última persona que admitiría las verdaderas razones de esto, y culpa a los "bots" de la derrota en la guerra de la información.

Según todos los datos de encuestas autorizadas para los Estados Unidos, los israelíes perdieron el apoyo de los demócratas, independientes y jóvenes republicanos menores de 30 años. Si bien los votantes del Partido Demócrata los pedieron por completo, el principal foco de los esfuerzos de propaganda israelí se centra en los republicanos conservadores.

A principios de este año, el Ministerio de Asuntos Exteriores de "Israel" comenzó a trabajar en una campaña para financiar una organización sionista radical que llevaría a más de 550 activistas de derecha a la Palestina ocupada antes de fin de año.

jueves, 9 de octubre de 2025

Si Europa no abandona su religión de libre comercio, corre el riesgo de un desastre social e industrial

El economista francés sugiere a la Unión Europea que introduzca derechos de aduana para gravar el CO₂ del transporte de mercancías y contrarrestar los estragos del dumping chino

Thomas Piketty, Le Monde

Ante la oleada de Trump, Europa, como otras partes del mundo, no tienen más remedio que repensar fundamentalmente su doctrina comercial. Seamos claros: si Europa no abandona urgentemente su religión de libre comercio, corre el riesgo de un desastre social e industrial sin precedentes. Y sin ningún beneficio para el planeta, todo lo contrario.

Para fijar sus aranceles, Donald Trump siguió una lógica estrictamente nacionalista (el superávit bilateral con los Estados Unidos) y bastante caótica, a medida que cambiaba de humor. Hay que hacer todo lo contrario: los derechos de aduana deben fijarse sobre la base de principios universalistas y predecibles.

La primera razón que justifica los derechos de aduana es que el transporte internacional de mercancías provoca una contaminación específica (7% de las emisiones mundiales). Los economistas han minimizado durante mucho tiempo este coste medioambiental al retener un valor reducido por tonelada de carbono (entre 100 y 200 euros). Pero el empeoramiento del calentamiento ha llevado a revisar estas cifras: ahora se estima que los costes derivados de las emisiones -catástrofes naturales, disminución de la actividad económica, etc.- se acercan en los 1.000 euros por tonelada, o incluso más, sin siquiera tener en cuenta la pérdida de bienestar y los costes no económicos. Al retener este valor, se deberían aplicar aranceles medios del orden del 15% a los flujos comerciales mundiales para tener en cuenta el calentamiento relacionado con el transporte de mercancías, con fuertes variaciones según las mercancías.

La desdolarización y el punto de no retorno

El sistema monetario internacional ya ha superado el punto de no retorno hacia un orden monetario centrado en una única moneda nacional de referencia.

Mauricio Metri, Strategic Culture

El documento FEDS Notes de julio de 2025, titulado "El papel internacional del dólar: edición 2025", elaborado por la Reserva Federal, publicó datos actualizados sobre el índice de uso de las principales monedas nacionales convertibles. Tiene en cuenta los siguientes componentes: reservas de divisas divulgadas (25% del valor), volumen de transacciones en divisas (25%), emisión de deuda en moneda extranjera (25%), préstamos internacionales (12,5%) y depósitos internacionales (12,5%).

Según este índice, que se muestra en el gráfico siguiente, el dólar se ha mantenido relativamente estable durante todo el período comprendido entre 2000 y 2024, oscilando entre 60 y 70. El euro también ha fluctuado poco, entre 20 y 30, al igual que el yen japonés y la libra esterlina, entre 5 y 10. Por otro lado, el renminbi chino (RMB) ocupa solo el quinto lugar en la jerarquía internacional de divisas, con un crecimiento de 0 a 3 en los últimos 15 años. Además, el valor del índice de uso del dólar es superior a la suma de las demás divisas en cualquier año del período analizado.

miércoles, 8 de octubre de 2025

El mundo financia el déficit de EEUU


Jaime Bravo - Jorge Coulon, Contropiano

En agosto de 1971, Richard Nixon anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro. Esto puso fin a un ciclo iniciado con los acuerdos de Bretton Woods, que habían otorgado a Estados Unidos —la única potencia industrial y financiera que emergió de la guerra con sus capacidades intactas y como acreedor del resto del mundo— la capacidad de convertir su moneda en la reserva global de valor.

Pero incluso con este poder estadounidense, fue necesario hacer concesiones respecto al respaldo del oro y, por lo tanto, concentrar las reservas de los países occidentales. Nadie estaba dispuesto a ceder la impresión de la moneda de reserva a un solo país.

Con la eliminación de la convertibilidad —el llamado Shock de Nixon— , el sistema de Bretton Woods, que había proporcionado estabilidad al comercio internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se derrumbó. Se abandonó el patrón oro, que garantizaba que cada dólar pudiera intercambiarse por una cantidad fija del metal precioso. Desde entonces, el dólar se ha sustentado únicamente en la confianza en la economía estadounidense y el poder político y militar que la sustenta.

Pero eso no es todo. La coerción para imponer su uso propició el nacimiento de los petrodólares. El propio Nixon firmó un acuerdo con Arabia Saudita, según el cual ese país —el mayor exportador de petróleo en aquel entonces— aceptaría pagos únicamente en dólares estadounidenses. A cambio, Estados Unidos garantizaría la seguridad de Arabia Saudita.

Trump clasifica al «anticapitalismo» como «precrimen» político

El nuevo memorándum de seguridad de Donald Trump califica las creencias anticapitalistas como un factor predictivo de violencia política. La ironía: el análisis estructural de izquierda en realidad aleja a la gente de los ataques individuales y la orienta hacia la organización colectiva por el cambio

Ben Burgis, Jacobin

La designación de Donald Trump de «antifa» como una «organización terrorista doméstica» la semana pasada fue una perfecta síntesis tanto del autoritarismo como del carácter grotesco de su administración. Quienes tengan edad suficiente para recordar la respuesta del gobierno de Bush al 11 de septiembre deberían sentir un escalofrío al escuchar a funcionarios públicos usar la palabra «terrorismo». Ese término suele funcionar como un pase libre para justificar atropellos a las libertades civiles.

Además, «antifa» ni siquiera es el nombre de una organización, aunque la etiqueta general (que refiere a formas militantes de organización autodenominadas «antifascistas») podría aplicarse a pequeños grupos diversos y dispersos que efectivamente existen. Por otra parte, no existe en la legislación estadounidense la categoría de «organización terrorista doméstica», así que no está claro qué consecuencias prácticas tendrá la orden, si es que tiene alguna.

La orden ejecutiva usó un término abarcativo para condenar a un conjunto impreciso de actores a un destino incierto. Fue casi como si, con gran fanfarria, el presidente hubiera prometido ejecutar extrajudicialmente a vampiros exponiéndolos a la luz del sol.

Un movimiento mucho más serio y preocupante, ocurrido casi al mismo tiempo, pasó casi inadvertido. Trump firmó un memorándum de política de seguridad nacional llamado «Contrarrestar el terrorismo doméstico y la violencia política organizada» (Countering Domestic Terrorism and Organized Political Violence), conocido como NSPM-7. Este tipo de directivas de seguridad nacional son mucho menos frecuentes que las órdenes ejecutivas. Mientras estas últimas tienden a orientar la gestión cotidiana del gobierno, las primeras pueden fijar políticas de gran alcance en los ámbitos militar, policial e informativo de toda la burocracia federal. Como indica su nombre, NSPM-7 es apenas la séptima directiva de este tipo que Trump emite desde que asumió.

De la derrota a la desintegración

En un nuevo prefacio para la edición eslovena de su último libro, Emmanuel Todd plantea que todos los conflictos se están agravando. La perversidad de Trump se despliega en Oriente Medio, el belicismo de la OTAN en Europa. La amenaza es cada vez más patente.

Emmanuel Todd, La Haine

Menos de dos años después de la publicación en francés de La derrota de Occidente, en enero de 2024, se han cumplido las principales predicciones del libro. Rusia ha resistido sin mayores problemas el impacto militar y económico. La industria militar estadounidense está agotada. Las economías y sociedades europeas están al borde de la implosión. Incluso antes de que se derrumbe el ejército ucraniano, se ha alcanzado la siguiente etapa de la desintegración de Occidente.

Siempre he sido hostil a la política rusófoba de EEUU y Europa, pero, como occidental comprometido con la democracia liberal, francés formado en investigación en Inglaterra, hijo de una madre refugiada en EEUU durante la II Guerra Mundial, estoy consternado por las consecuencias que tiene para nosotros, los occidentales, la guerra librada sin inteligencia contra Rusia.

Estamos solo al comienzo de la catástrofe. Se acerca un punto de inflexión más allá del cual se desarrollarán las consecuencias definitivas de la derrota.

El «resto del mundo» (o Sur global, o Mayoría global), que se había contentado con apoyar a Rusia negándose a boicotear su economía, ahora muestra abiertamente su apoyo a Vladimir Putin. Los BRICS se amplían al aceptar nuevos miembros y aumentan su cohesión. Tras ser instada por EEUU a elegir bando, la India ha optado por la independencia: las fotos de Putin, Xi y Modi reunidos con motivo de la reunión de agosto de 2025 de la Organización de Cooperación de Shanghái quedarán como símbolo de este momento clave.

martes, 7 de octubre de 2025

Polvo negro, adicción blanca

Theodore Roosevelt catalogó la matanza de indios sioux como una matanza humanista: “La guerra más justa de todas es la guerra contra los salvajes (…) Los únicos indios buenos son los indios muertos”

Jorge Majfud, Rebelión

El 29 de setiembre de 2025, el New York Times informó sobre la reunión en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu. Su titular de portada fue: “Trump y Netanyahu le dicen a Hamas que acepte su plan de paz o de lo contrario…” El subtítulo aclaró esos puntos suspensivos: “El presidente Trump afirmó que Israel tendría luz verde para ‘completar la misión’ si Hamas se negaba a aceptar el acuerdo de cese de hostilidades.”

No es que la historia rime. Se repite. Desde el siglo XV, todos los acuerdos firmados por los imperios europeos fueron a punta de cañón y sistemáticamente ignorados cuando dejaron de servirles o cuando lograron avanzar sus líneas de fuego. Destrucción y despojo muy bien sazonado con alguna buena causa: la civilización, la libertad, la democracia y el derecho del invasor a defenderse.

Fue, por siglos, la repetida historia de la diplomacia entre los pueblos indígenas y los colonos blancos, para nada diferente al más reciente caso del “Acuerdo de paz”, propuesto e impuesto bajo amenaza por Washington y Tel Aviv sobre Palestina. La misma historia de la violación de todos los tratados de paz con las naciones nativas de este y del otro lado de los Apalaches, antes y después de la Revolución Americana. Luego, lo que los historiadores llaman “Compra de Luisiana” (1803) por parte de Estados Unidos a Francia, no fue una compra sino un brutal despojo de las naciones indígenas que eran los dueños ancestrales de ese territorio, tan grande como todo el naciente país anglo en América. Ningún indígena fue invitado a la mesa de negociaciones en París, un lugar alejado de los despojados. Cuando alguno de estos acuerdos incluyó a algún “representante” de los pueblos agredidos, como fue el caso del despojo cheroqui de 1835, fue un representante falso, un Guaidó inventado por los colonos blancos.

El "Plan B" de Trump para salir del impasse en Gaza

El plan de Trump es una "Riviera 2.0" para aliviar la presión nacional e internacional sobre la Casa Blanca e Israel, sin conceder nada a los palestinos. Pero el fracaso está a la vuelta de la esquina.

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

Presentado con gran fanfarria mediática, el “plan de paz” del presidente estadounidense Donald Trump para Gaza es esencialmente un golpe de efecto para intentar salir de una situación que es cada vez más inmanejable para la Casa Blanca y peligrosamente infructuosa para Israel.

La revuelta de la opinión pública mundial

La reputación del Estado judío se desploma a nivel internacional. Incluso en Estados Unidos, un país históricamente amistoso, la mayoría de los estadounidenses cree que Israel está cometiendo genocidio en Gaza.

Pero la estadística más preocupante, para la Casa Blanca y Tel Aviv, es la de los jóvenes estadounidenses. Hasta el 61% de los jóvenes de entre 18 y 29 años apoya actualmente a los palestinos, mientras que solo el 19% apoya a Israel.

Lo que preocupa especialmente a Trump es la división dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again) que lo apoya, donde un segmento creciente acusa a Israel no sólo del exterminio en Gaza, sino de interferencia indebida en las decisiones de política exterior estadounidense.

El asesinato del joven activista conservador Charlie Kirk, que se había vuelto cada vez más crítico del Estado judío desde una postura inicial pro-Israel, ha provocado una protesta entre la base de Trump y causado serios dolores de cabeza no sólo para el presidente, sino también para el gobierno de Netanyahu.

lunes, 6 de octubre de 2025

A dos años del 7 de octubre de 2023, la derrota de “Israel” es un hecho inexorable

El creciente reconocimiento del Estado Palestino es otro síntoma de una victoria arrolladora de la causa

Leonardo Herrmann, Al Mayadeen

"Gaza es el símbolo porque con su resistencia expresa la dignidad, la valentía, la grandeza, los sueños y las aspiraciones de nuestros pueblos sedientos de honor y victoria"

Sayyed Hassan Nasrallah, secretario general del Hizbullah

Marco general

En el relato sionista la operación Diluvio de Al Aqsa fue su más grande tragedia y con ella intentaron justificar el genocidio posterior iniciado con la invasión sionista a Gaza.

Ahora bien, dos años después de la más grande operación de la resistencia Palestina, veamos como esa acción cambió no solo la realidad política y económica interna y externa de “Tel Aviv”, sino incluso la imagen simbólica de “Israel” y Palestina frente al mundo.

De eso trata este artículo: de analizar los resultados políticos, militares, económicos, culturales y sociales de la lucha de la resistencia palestina.

Si observamos esta realidad con detenimiento, no solo viendo lo que dicen los medios imperialistas, sino fundamentalmente lo que ocultan, entenderemos en toda su dimensión los profundos alcances de la justa lucha de la resistencia. Comprenderemos que cada victoria de la causa Palestina es sembrada por la sangre de miles de mártires.

El 7 de octubre es una bisagra en la lucha por la liberación de Palestina. Ahora veamos en que se modificó la situación.

Por qué es importante la clase trabajadora


Yanis Varoufakis, Sin Permiso

Un espectro acecha a Occidente: el espectro de una clase trabajadora a la que se le ha cerrado el acceso a la política. A lo largo de decenas de años, seducidas por los cantos de sirena de la «tercera vía» de Bill Clinton, Tony Blair y Gerhard Schröder, las fuerzas de centroizquierda abandonaron el lenguaje de la lucha de clases.

Pero en su prisa por convertirse en respetables y demostrar que eran gestores más eficientes y justos del capitalismo, dejaron de hablar de explotación y optaron por ignorar el antagonismo inherente —incluso la violencia— de la relación entre el capital y el trabajo. Eliminaron por completo del discurso político las palabras, los gestos, la forma de ser y las aspiraciones de los trabajadores. Y luego denigraron a sus antiguos electores calificándolos de «deplorables».

Cuando la movilidad descendente y la insolvencia se apoderan de grandes zonas del interior, donde una clase trabajadora que antes se sentía orgullosa ahora se siente abandonada y de las que los partidos establecidos apartan la mirada, surge el anhelo de un nuevo proyecto de restauración de la dignidad, de un relato que enfrente a un «nosotros» colectivo contra un «ellos» poderoso. Hace una década, un narrador venenoso con un siglo de experiencia en llenar esos vacíos entró en uno nuevo: la extrema derecha xenófoba.

domingo, 5 de octubre de 2025

El plan de "paz" de Trump-Netanyahu y otras notas


Caitlin Johnstone, Substack

El gobierno de Trumpanyahu impulsa un "plan de paz" para Gaza que, según sus críticos, condenaría a los palestinos a una subyugación permanente bajo el yugo de Israel. El plan propuesto implicaría la supervisión de Gaza por parte de Trump y del criminal de guerra Tony Blair, y Netanyahu ya afirma que el acuerdo permitirá a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) permanecer en territorio palestino indefinidamente.

La última vez que Estados Unidos negoció un "plan de paz" entre Israel y Hamás, lo incendiaron en pocas semanas, sitiaron el enclave y anunciaron un plan para la limpieza étnica de Gaza. Así que, incluso sin todos los problemas importantes que presenta la oferta, no habrá mucho entusiasmo al respecto.

Veo muchas voces supuestamente pro-Palestina que proclaman que Hamás debe aceptar el acuerdo para poner fin al genocidio. Personalmente, jamás les diré a los palestinos qué deben hacer para abordar los abusos que sufren a manos del imperio ni qué acuerdos deben aceptar. Mi trabajo como occidental es oponerme al imperio occidental que los está masacrando, no señalar con el dedo y moralizar a las víctimas del imperio.

La responsabilidad de dejar de cometer genocidio recae en quien comete el genocidio. No recae en las víctimas del genocidio la responsabilidad de firmar acuerdos con la esperanza de salvarse del genocidio. Esto es obvio para cualquiera que no sea un psicópata.

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