lunes, 30 de marzo de 2026

Stalingrado y la batalla del Estrecho de Ormuz, dos puntos de inflexión en la historia moderna

La batalla se libra en unos términos donde la existencia de Irán como nación no es lo único que está en juego: también esta guerra se convirtió en una guerra existencial para sus enemigos

Carlos Gil Centeno, La Haine

A lo largo de la historia de la humanidad existen momentos que, por su naturaleza y consecuencias, se convierten en auténticos puntos de inflexión. Estos episodios no solo marcan el fin de una era, sino que definen el rumbo político, económico y social del futuro próximo. Si analizamos las confrontaciones militares como elementos definitorios del devenir histórico, encontramos un ejemplo paradigmático en la II Guerra Mundial: la batalla de Stalingrado. Hoy, en un contexto geopolítico completamente diferente, el conflicto con Irán se presenta como un nuevo parteaguas, esta vez para el mundo moldeado bajo la hegemonía del imperio norteamericano en el siglo XXI.

Stalingrado: el quiebre de la invencibilidad nazi

Acudo nuevamente a la memoria histórica como una herramienta insustituible para el análisis de los fenómenos sociales. Iniciaremos estas líneas haciendo un esfuerzo por comprender la magnitud de Stalingrado, situándonos en el contexto de la "Operación Barbarroja", la invasión alemana a la Unión Soviética. La máquina de guerra nazi, basada en la doctrina de la guerra relámpago o Blitzkrieg, había demostrado en su momento una capacidad arrolladora para conquistar enormes extensiones de territorio en cuestión de días. En este contexto, la ciudad de Stalingrado representaba un objetivo estratégico y simbólico de primer orden para Hitler. Por un lado, llevaba el nombre de su máximo enemigo, el líder soviético Stalin, por lo que su conquista suponía un golpe propagandístico inigualable. Por otro, desde esa posición se podía flanquear y proteger el avance alemán hacia las vitales fuentes petrolíferas del Cáucaso, un recurso desesperadamente necesario para alimentar la maquinaria de guerra del Reich.

Fue precisamente en el desarrollo de la batalla de Stalingrado donde la lógica de la guerra relámpago se empantanó y terminó por revertirse. La toma de la ciudad se convirtió en una pesadilla casa por casa, almacén por almacén, estación por estación. Lo que la Blitzkrieg había resuelto en kilómetros por día, ahora requería días, a veces semanas, para conquistar una sola cuadra. En las ruinas de Stalingrado, el ejército alemán no solo perdió su impulso inicial, sino que quebró su propio velo de invencibilidad. La estrategia soviética, vista por muchos historiadores como una trampa retardatriz, logró atraer al VI Ejército alemán hacia un escenario de desgaste masivo donde su superioridad táctica y tecnológica se diluía.

La derrota en Stalingrado marcó un antes y un después. La respuesta alemana en el frente oriental nunca volvió a ser la misma, y su capacidad ofensiva quedó mortalmente herida. Pero la importancia de esta batalla trasciende el ámbito militar. La victoria soviética fortaleció a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como potencia emergente y, paradójicamente, sentó las bases para el surgimiento de lo que conocemos hoy como el «Imperio norteamericano». La derrota de la Alemania nazi, cuyo punto de inflexión indiscutible fue Stalingrado, determinó quiénes serían los dos grandes contendientes que protagonizarían la Guerra Fría, redefiniendo el orden global durante la segunda mitad del siglo XX.

El capitalismo devora a sus hijos

El capitalismo exige rapidez, aceleración, una velocidad tan grande que apabulle, que no deje pensar, que oscurezca la lucidez, que apague la capacidad de reacción de los seres humanos
Imagen: 'La condición del trabajador en Pullman' (Wikipedia)


Pedro Luis Angosto, Nueva Tribuna

Decía Adam Smith, padre de la economía liberal, que, si cada individuo buscase su felicidad personal, es decir, su enriquecimiento, la suma de esas felicidades resultaría en el bienestar general. Olvidaba el gran maestro, porque saberlo lo sabía, que vivimos en un mundo de bienes finitos donde no es posible el crecimiento perpetuo. Por otra parte, también soslaya que el interés individual tiende movimiento uniformemente acelerado, es decir que cuanto más se tiene más se quiere y que la dinámica del capitalismo es muy similar a la de las máquinas tragaperras y las redes sociales, es muy adictiva, se justifica en sí misma y justifica cualquier atrocidad en nombre del beneficio.

El capitalismo exige sumisión, pero también destrucción, de los medios naturales, de los hombres que nacieron en lugares donde hay riquezas que otros desean acaparar para especular
Hace una semana me comentaron unos jóvenes que pagaban 1.600 euros por un piso de unos setenta metros. Cuatrocientos cada uno. El patrón, o sea el tenedor, el emprendedor, el propietario, el rentista que gana con el alquiler de un piso más que la mayoría de los españoles trabajando todo el día, les había comunicado que en julio se tenían que ir, contraviniendo lo que manda la ley. Tras consultar a un abogado, éste les comunicó que no se preocuparan que no podría echarlos hasta que pasasen cinco años. El buen patrón había colocado ya anuncios en una red social yanqui en la que ofrecía el mismo inmueble por 2000 euros. Por si fuera poco, el tipo les había dicho que cualquier rotura o avería la tendrían que pagar ellos puesto que él no haría frente a pago alguno porque la cosa andaba muy mal. El capitalismo no tiene piedad. Hace diez años el mismo dueño cobraba la cuarta parte y veía justo que así fuera. El piso es el mismo, pero el mercado obra milagros. Hay miles de pisos vacíos, sobre todo en los cascos viejos de nuestras ciudades más bellas, se han transformado miles de bajos comerciales en viviendas interiores y, sobre todo, muchas más se han dedicado al alquiler turístico y a la especulación. Lo que antes valía cinco ahora vale veinte. ¿Cuál es el mérito del señor propietario? ¿Cuál su aportación a la riqueza nacional? ¿Qué valor añadido aportan los rentistas al progreso del país? Ninguno.

domingo, 29 de marzo de 2026

Jürgen Habermas: escribir desde la ira

Aunque pocos se acuerdan de ello, antes de dedicarse a la docencia, Habermas fue de hecho periodista independiente

Maciek Wisniewski, La Jornada

1 Jürgen Habermas (1929-2026), el célebre pensador alemán que realizó importantes contribuciones a la filosofía, la sociología y los estudios de comunicación y que murió recientemente a los 96 años, siempre llevó una suerte de “doble vida”. Paralelamente a su trayectoria académica como heredero de la Escuela de Frankfurt, fundador de la teoría de la acción comunicativa y teórico de la “democracia deliberativa” Habermas, ha sido también uno de los más importantes intelectuales públicos europeos que intervenía a menudo (t.ly/RnI9a) en diferentes polémicas en la “esfera pública”, el término que él mismo acuñó en su famosa tesis de habilitación (el “segundo doctorado”) y en uno de sus más sonados libros: La transformación estructural de la esfera pública (1962).

2. Aunque pocos se acuerdan de ello, antes de dedicarse a la docencia, Habermas fue de hecho periodista independiente. Según algunos estudiosos ha sido justo esta experiencia que luego cuando ya desde su “doble trayectoria”, durante más de siete décadas, escribía ensayos periodísticos sobre diversos temas, le ayudó a conservar una suerte de “olfato periodístico” e instinto “para saber cuándo iniciar un debate, a quién elegir como adversario y cómo agudizar las oposiciones intelectuales y morales mediante la polémica” (t.ly/4Vg_r).

3. Esto no quiere decir que todos sus golpes han sido bien dados: la defensa de la intervención de la OTAN en Kosovo o sus crecientemente abstractas defensas del “ideal europeo”, que ignoraban por completo el papel del capitalismo en socavar la democracia (t.ly/aUQd1) vienen a la mente. Pero, como él mismo aseguraba, sus polémicas públicas casi siempre habían estado pensadas y escritas –Habermas nunca aparecía en la televisión ni en la radio− “desde la ira” (t.ly/kvund) en contraste con sus mucho más medidas contribuciones académicas, confirmando este “doble carácter” de su anatomía y explicando quizás algunos tropezones.

Las audaces maniobras estratégicas de Irán lo llevan a alcanzar la "superioridad misilística" frente a Israel-EEUU

Si Irán logra mantener su control sobre el estrecho de Ormuz, la geopolítica de Asia se reconfiguraría en una nueva realidad estratégica

Alastair Crooke, Strategic Culture

Ahora que estamos en la cuarta semana de guerra, ¿cuál será el próximo objetivo?

En primer lugar, si bien Irán ha sido objeto de intensos bombardeos, su eficacia militar dista mucho de ser evidente. La capacidad de Irán para contraatacar los intereses estadounidenses e israelíes en los Estados del Golfo continúa en aumento; su liderazgo opera eficazmente en su modo deliberadamente opaco (conocido como mosaico); e Irán persiste con los ataques regulares de misiles y drones, al tiempo que aumenta gradualmente la sofisticación de su arsenal de misiles. El apoyo popular al Estado iraní se ha consolidado.

Los bombardeos estadounidenses e israelíes están causando graves daños a Irán, pero hay pocas pruebas de que estos ataques hayan encontrado —o destruido— las dispersas y profundamente enterradas bases de misiles iraníes a lo largo y ancho del país. Más bien, las pruebas sugieren que, al no lograr destruir la infraestructura militar oculta de Irán, Estados Unidos e Israel han centrado su atención en objetivos civiles con el fin de desmoralizar a la población, como se ha visto en el Líbano y en Palestina.

Sin embargo, lo que parece indiscutible es que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se desarrolla en distintas fases. Trump, en cambio, carece de un plan. Este cambia a diario. Israel sí tiene un plan, que consiste en asesinar a tantos líderes iraníes como pueda detectar su IA proporcionada por Estados Unidos. Además, el objetivo de Israel es desmembrar Irán, dividirlo en pequeños estados étnicos y sectarios, y reducirlo a una débil anarquía (siguiendo el modelo sirio).

sábado, 28 de marzo de 2026

¿Podría entrar Gaza en la guerra regional?

La continua escalada y las violaciones del alto el fuego en Gaza podrían eventualmente empujar a la Resistencia palestina a abrir un nuevo frente en la guerra regional, y todo esto podría ser un escenario potencial “de retroceso” impulsado por la extralimitación militar israelí

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

Mientras continúa la guerra entre Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, también continúa su ataque aparentemente interminable contra el pueblo de Gaza. Lo que puede terminar resultando en una de las formas más extremas de reacción que el régimen sionista haya enfrentado jamás.

El llamado acuerdo de alto el fuego en Gaza, que entró en vigor el 10 de octubre de 2025, ha demostrado ser precisamente lo opuesto a un cese de hostilidades. En cambio, al igual que con la forma en que los israelíes abordaron el alto el fuego en el Líbano, decidieron que el acuerdo sólo se aplica a una de las partes y que, como tienen ventaja militar, pueden simplemente bombardear donde quieran.

En el caso del alto el fuego libanés, se habían contabilizado más de 15.400 violaciones en total cuando Hezbolá decidió responder. El recuento oficial de violaciones en Gaza está en constante camino hacia la marca de 3.000, y la entidad sionista ha asesinado a unas 700 personas durante el período “de alto el fuego”.

Así como esta estrategia de arrogancia fracasó con Hezbolá, de creer que pueden simplemente afirmar su dominio y cometer atrocidades cuando quieran sin ninguna respuesta, también es probable que les explote en la cara con la Resistencia palestina en Gaza. De hecho, fue este tipo de mentalidad y arrogancia lo que llevó a la humillante derrota de su mando del sur el 7 de octubre de 2023.

Los aprendices del hechicero

Las clases dominantes sionistas están acostumbradas a vivir en un mundo, su mundo, donde si se domina la narrativa con tonterías bien financiadas y promovidas, entonces la realidad es facilmente moldeable para la construcción de un mundo a su antojo. Es la Hasbara

Andrea Zhok, l'Interferenza

La lógica en la que se ha deslizado el Occidente liderado por Israel y Estados Unidos es una lógica perversa y extremadamente peligrosa, una lógica de escalada destructiva como único horizonte viable. Si no surgen pronto contrapotencias internas (a los EEUU, algo poco probable en la entidad sionista) para impulsar la retirada, el horizonte que se está preparando es el de la catástrofe. Al bombardeo de la zona del sitio nuclear de Natanz, Irán respondió bombardeando la zona del sitio nuclear de Dimona en Israel; al ataque a los depósitos de gas en la isla de Kharg, Irán respondió atacando los depósitos estratégicos y refinerías más grandes del Golfo; las amenazas siguen a las amenazas con perspectivas de destrucción que involucran plantas desalinizadoras, el cableado intercontinental por el que viaja gran parte del tráfico de Internet del mundo, y en el horizonte la posibilidad de un ataque directo decisivo a las respectivas centrales nucleares, con la perspectiva de la creación de dos Chernóbil en una zona de donde proceden la mitad de los recursos energéticos del planeta. Si bien la pura destrucción de activos militares y civiles en el corto plazo puede tener una lógica de poder, el compromiso de los recursos energéticos a largo plazo no la tiene. La “lógica del poder” aquí es la destrucción de recursos que alimenta los pedidos y fortalece la posición de quienes, manteniendo un gran capital para invertir, se propondrán para la reconstrucción de posguerra. Pero un compromiso indefinido del cableado submarino del Golfo Pérsico (FEA, SEA-ME-WE 4 y 5), así como un compromiso duradero de los recursos energéticos disponibles terminaría afectando incluso a los países más sólidos del interior, arrojando a cientos de millones de personas a la miseria y creando áreas de conflicto interno y externo en todas partes, incluso en los países agresores.

Irán ya ha ganado

Mientras Irán mantenga el control de Ormuz, la última guerra del Imperio estadounidense pasará de “conmoción y pavor” a “conmoción y horror”

Hua Bin, The Unz Review

Es un espectáculo presenciar el colapso mental completo del “líder” del “mundo libre” y de la “única” superpotencia del mundo.

Apenas tres semanas después de su impresionante afirmación de victoria, Trump se ha vuelto completamente loco más allá de su habitual incoherencia.

Uno se pregunta si es la niebla de la guerra la que está corroyendo su cerebro o si Trump simplemente nunca tiene idea de lo que está hablando –
  • Hace una semana, Trump afirmó que la guerra está “muy completa, prácticamente”. Al mismo tiempo, está enviando fuerzas expedicionarias de la Marina desde Japón y California al Golfo, aparentemente para una invasión terrestre.
  • El viernes dijo que no enviaría tropas terrestres a Irán, pero añadió: “Si lo fuera, ciertamente no te lo diría”.
  • Trump anunció que la defensa aérea iraní está “100% destruida” en la primera semana de la guerra, pero un F-35 –la joya de la corona del poder aéreo estadounidense– fue derribado hace 2 días.
  • Afirmó repetidamente que el ejército iraní “se ha ido” y “está completamente aniquilado”, pero los drones y misiles siguen atacando objetivos en Israel y la región del Golfo. Desde ayer, los objetivos se han extendido hasta la base conjunta estadounidense-británica en Diego García, en el océano Índico.
  • Trump también dijo que abrir el Estrecho de Ormuz es una “maniobra simple”, pero se niega a enviar buques de guerra estadounidenses para garantizar un paso seguro.
Pidió ayuda a otros, pero vasallos como el Reino Unido, Francia, Alemania, Australia y Japón se negaron. Curiosamente, Trump nunca pidió a Israel que enviara barcos para abrir Ormuz. Supongo que sabe quién manda en esa relación.

viernes, 27 de marzo de 2026

La guerra contra Irán y la destrucción de Gaza son sólo el comienzo

Gaza es sólo el comienzo. El nuevo orden mundial es aquel en el que los débiles son aniquilados por los fuertes, el estado de derecho no existe, el genocidio es un instrumento de control y la barbarie triunfa

Chris Hedges, Cambia il Mondo

La guerra contra Irán y la destrucción de Gaza son sólo el comienzo. Bienvenidos al nuevo orden mundial. La era de la barbarie tecnológicamente avanzada. No hay reglas para los fuertes, sólo para los débiles. Oponerse a los fuertes, negarse a ceder a sus caprichosos deseos, significa verse inundado de misiles y bombas.

Hospitales, escuelas primarias, universidades y complejos residenciales quedan reducidos a escombros. Médicos, estudiantes, periodistas, poetas, escritores, científicos, artistas y líderes políticos, incluido líderes de los equipos negociadores, son asesinados por decenas de miles por misiles y drones asesinos.

Recursos que –como bien saben los venezolanos– vienen robado abiertamente. Los alimentos, el agua y las medicinas, como en Palestina, se utilizan como armas.

Que se coman la tierra.

Organismos internacionales como las Naciones Unidas son una farsa, apéndices inútiles de otra época. La santidad de los derechos individuales, las fronteras abiertas y el derecho internacional han desaparecido. Los líderes más depravados de la historia de la humanidad, aquellos que redujeron ciudades a cenizas, llevaron poblaciones cautivas a lugares de ejecución y llenaron tierras ocupadas con fosas comunes y cadáveres, han regresado con sed de venganza.

Repiten los mismos estereotipos hipermasculinos. Repiten la misma vil retórica racista. Repiten la misma visión maniquea del bien y del mal, del blanco y negro. Repiten el mismo lenguaje infantil de dominación total y violencia desenfrenada.

jueves, 26 de marzo de 2026

Mohamed Marandi: "Trump está acelerando la destrucción de EEUU"



El destacado académico y analista político iraní Mohamen Marandi, señala en esta conversación con Nima Alkorshid que "Irán no aceptará un alto el fuego porque sabe que Israel y Estados Unidos se rearmarán y volveran a atacar y matar a niños indefensos. Para Marandi, en junio del año pasado Israel perdió la guerra con Irán, y Netanyahu debió suplicar a Trump para que intercediera ante Irán y detuviera la masacre. Tras la "guerra de los 12 días", Irán accedió a un alto el fuego, y 9 meses más tarde lo atacan de nuevo, asesinando al líder Ali Jamenei, 165 niñas pequeñas de una escuela, y centenares de iraníes. ¿Quien está mal?, se pregunta Marandi.

Por eso esta vez los iranies van a seguir luchando hasta terminar con el problema que implica Israel para el Medio Oriente, un régimen salvaje y genocida que ha aplicado políticas de exterminio con sus vecinos desde que se instaló en Palestina tras la declaración de la ONU de 1948. Marandi advierte que todo se puede poner muy mal, y que Irán no abandonará el control del Estrecho de Ormuz. "No queremos perjudicar a la economía mundial; solo queremos que Estados Unidos se retire del Medio Oriente, que el petróleo deje de transerse en dólares porque es laforma de quitar poder económico al sionismo, y que Israel deje de practicar el exterminio de seres humanos.

Para Marandi, la destrucción del imperio estadounidense está ocurriendo en estos mismos momentos, por las imprudentes políticas de Donald Trump que no hacen más que acelerar un declive irreversible. Es evidente que una civilización de tres mil años no puede claudicar frente a dos países inventados y sin historia de 250 y 78 años.

La agresión israelí-estadounidense contra Irán: un error estratégico fatal que pone en peligro al mundo

Nos encontramos en una encrucijada crucial: o la primera superpotencia del mundo reconoce que ha perdido la guerra y con ella su propia primacía, o conducirá a la región y tal vez al mundo hacia una escalada descontrolada

Roberto Iannuzzi, Intelligence for the People

El ataque lanzado contra Irán por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero desató un conflicto que se extendió a toda la región del Medio Oriente, empujando al planeta hacia niveles de incertidumbre sin precedentes en la historia reciente.

Como ya ocurrió con el llamado “Guerra de los 12 días” en junio pasado, el ataque tuvo lugar durante las negociaciones todavía en curso.

Esto ha hecho aún más difícil una salida diplomática a la confrontación militar, asestando un golpe muy severo a la confianza iraní en la verdadera disposición de Washington a resolver la crisis a través del diálogo y, más en general, a la credibilidad negociadora estadounidense en todo el mundo.

A diferencia de lo que suelen informar los medios occidentales de amplia circulación, Teherán había mostrado una situación sin precedentes de flexibilidad en la negociación nuclear.

Las negociaciones se estaban desarrollando de acuerdo con directrices compartidas centrado en el enriquecimiento de uranio en suelo iraní, las inspecciones de instalaciones nucleares, la derogación de sanciones y una “coexistencia pacífica” entre Irán y Estados Unidos.

Teherán también había ofrecido a las empresas estadounidenses participar en el desarrollo del sector energético de Irán. A cambio, los negociadores iraníes exigieron que se levantaran las sanciones.

A medida que el conflicto con Irán se intensifica, surge la pregunta: "¿En qué situación está EEUU?"

Los estadounidenses necesitan urgentemente debatir cómo recuperar los elementos que podrían conducir a la recuperación de un Estado gobernado por los propios intereses de los estadounidenses

Alastair Crooke, The Unz Review

La maquinaria propagandística occidental —su arma estratégica más poderosa— ha afirmado repetidamente que las fuerzas estadounidenses están logrando una victoria rápida y contundente sobre Irán. Paralelamente, los servicios de inteligencia israelíes informan a los medios occidentales que observan crecientes señales de desorden y « caos» dentro del régimen de Teherán, y añaden que la cadena de mando iraní se ha visto gravemente afectada.

¿Y por qué no proclamar una victoria aplastante? Es de suponer que Trump entró en la guerra con una confianza absoluta en la capacidad militar estadounidense para aniquilar la estructura estatal iraní, su red de mando y su poderío militar. Sus generales, al parecer, respaldaron la idea general del potencial destructivo, aunque añadieron varias salvedades que probablemente no calaron en la mente de Trump.

Y eso fue precisamente lo que Trump hizo: una "aniquilación" radical; oleadas continuas de bombardeos a distancia. A quienes dudan de su éxito en el colapso de la estructura estatal iraní, les responde simplemente que aniquilaremos aún más. "Mataremos a más de sus líderes".

Tras los ataques del 28 de febrero, los medios de comunicación occidentales (incluidos los israelíes) también elogiaron en sus informes la naturaleza devastadora del golpe asestado contra la cúpula política y militar de Irán.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Una crítica marxista-leninista de Jürgen Habermas

Sustituyó la lucha de clases por una teoría de la racionalidad comunicativa. El problema central de la sociedad pasó a ser la distorsión del diálogo, en lugar de la persistencia de la explotación

Nikos Mottas, La Haine

La muerte de Jürgen Habermas pone fin a la vida de una de las figuras intelectuales más influyentes de la Europa de posguerra. Durante más de medio siglo, su nombre ocupó un lugar central en los debates sobre democracia, racionalidad y esfera pública.

Pocos filósofos moldearon de forma tan decisiva el lenguaje a través del cual Europa Occidental interpretó su propia legitimidad política después de 1945.

Habermas escribía con rigor, intervenía con autoridad y, hasta el final de su vida, fue una figura cuyas palabras tenían peso tanto en los círculos académicos como políticos. Nada de esto debe negarse. La honestidad intelectual exige reconocer la magnitud de su influencia.

Pero el respeto por los difuntos no exige silencio sobre el significado político del legado de un pensador. De hecho, el fallecimiento de una figura así invita precisamente a lo contrario: una evaluación objetiva de lo que sus ideas representaron en última instancia. Y en el caso de Habermas, la trayectoria de su pensamiento refleja una transformación más amplia que marcó gran parte de la teoría crítica occidental a finales del siglo XX: el paso gradual de una crítica radical de la sociedad capitalista a una reconciliación filosófica más refinada con las instituciones del capitalismo liberal.

Habermas inició su trayectoria intelectual en el seno de la Escuela de Frankfurt, una corriente surgida del diálogo con la crítica a la sociedad capitalista desarrollada por Karl Marx. Las primeras figuras de esta tradición lidiaron con las grandes catástrofes del siglo XX --el fascismo, la guerra mundial, la derrota de los movimientos revolucionarios en Europa-- sin dejar de insistir en que la sociedad capitalista estaba estructurada por profundas contradicciones materiales. Su obra, por compleja que fuera filosóficamente, nunca abandonó por completo la idea de que el mundo moderno estaba configurado por las relaciones de producción, los antagonismos de clase y las luchas por el poder económico.

La caída del imperio comienza con la pérdida de su legitimidad

Cuanto más intenta un imperio evitar su caída por la fuerza, más acelera su declive. La legitimidad una vez perdida no puede recuperarse mediante la coerción. Cualquier intento de rescate corre el riesgo de… provocar el fin del imperio

Auguste Maximo, historiador económico suizo

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán gira en torno al control del estrecho de Ormuz, un punto estratégico crucial para el suministro energético mundial. Si Washington no logra asegurar este corredor vital, su credibilidad como pilar del orden internacional se verá seriamente comprometida.

Esta situación recuerda a la crisis del Canal de Suez en 1956, cuando el Reino Unido, incapaz de imponer su voluntad al Egipto de Nasser y bajo la presión de Estados Unidos, puso al descubierto los límites de su poder. Así interpreta Ray Dalio esta nueva guerra en Oriente Medio.

Poder y legitimidad

Se citan con frecuencia numerosos indicadores para evaluar el declive relativo del poder estadounidense: el uso excesivo de sus fuerzas armadas, el declive industrial, la creciente desigualdad, la disminución de la esperanza de vida, la enorme deuda, los reveses militares o el ascenso de China. Pero un imperio no se sostiene solo con la fuerza.

Se basa en una combinación de poder y legitimidad: ideológica, cultural o incluso religiosa. En su obra “Tout empire périra”, el historiador francés Jean-Baptiste Duroselle subraya que la pérdida de legitimidad es uno de los factores más profundos y decisivos en la decadencia imperial.

martes, 24 de marzo de 2026

Cómo contribuyó Francia a crear la capacidad nuclear de Israel y convirtió el Sáhara argelino en un laboratorio atómico

La prueba nuclear francesa «Gerboise bleue» en el Sáhara argelino

Laala Bechetoula, Rebelión

Se suele contar la historia de la era nuclear como la historia de rivalidad entre superpotencias, de estrategia de la Guerra Fría y del equilibrio de terror. Pero detrás de ese relato oficial subyace un capítulo del que se ha hablado mucho menos: el papel decisivo que Francia tuvo en la aparición del programa nuclear de Israel y la utilización del desierto del Sáhara argelino como terreno de pruebas de los experimentos atómicos. El silencio en torno a esta historia no es casual. Se mantiene gracias a las convenciones diplomáticas, la amnesia institucional y los intereses compartido de unos Estados que crearon su poder estratégico a expensas de poblaciones que no pudieron decir nada al respecto.

Las historias que la historia prefiere olvidar

Lo más frecuente es presentar la historia nuclear del siglo XX como la historia de la Guerra Fría.

Se nos habló de la rivalidad entre Washington y Moscú, de las doctrinas de disuasión, de acuerdos de control de armamento y del frágil equilibrio de la era nuclear.

Pero algunas historias continúan en las sombras, no por falta de pruebas, sino porque contradicen demasiados relatos oficiales.

Entre ellas está un capítulo del que se habla raramente: el papel que desempeñó Francia en el nacimiento de la capacidad nuclear de Israel y la transformación paralela del Sáhara argelino en un laboratorio de experimentos nucleares, lo cual se llevó a cabo contra una población colonial a la que ni se consultó ni se avisó.

Este capitulo continúa todavía hoy totalmente ausente del debate público, no porque los historiadores lo hayan ignorado, sino porque conviene mantener silencio.

En la cuenta regresiva

La cuenta regresiva para el mundo Occidental está en plena marcha. Cuenta regresiva para la clase Epstein, los abusos y las vejaciones imperiales perpetradas a destajo en los últimos 600 años

Enrico Tomaselli, Target: Strategic Thinking

La repentina escalada de la guerra contra Irán, a pesar del intento pedestre de Trump de continuar el juego policía bueno – policía malo – en el que él y Netanyahu ciertamente sobresalen, es una señal terrible, y si no intervienen nuevos factores en los próximos días podría ser la antecámara de un desastre global de proporciones inconmensurables.

Obviamente, no se trata sólo del ataque israelí al campamento de gas de South Pars en Irán, con la consiguiente y muy previsible propagación del conflicto a todas las instalaciones energéticas de la zona, sino de la renovada insistencia de Estados Unidos en la victoria militar (que pone temporalmente en silencio los intentos de salir sin dolor, que incluso bajo la mesa continúan), los nuevos movimientos de fuerzas hacia la región (la MEU del USS Tripoli llegando desde el Mar de China), y sobre todo el repentino cambio de actitud de los europeos, que hasta ayer habían declarado que no querían sumarse a la campaña para mantener libre a Ormuz, y que de repente firmaron una declaración conjunta (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón) donde dicen estar dispuestos a contribuir a los esfuerzos para garantizar un paso seguro a través del Estrecho de Ormuz. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, voló a Washington para recibir órdenes.

Todo esto parece indicar que prevalece la línea dura y que Estados Unidos cree que puede (o debe…) jugar la carta de ’all-in (todo o nada). No es coincidencia que incluso las petromonarquías del Golfo –que hasta ahora habían tratado de mantener una imagen de fachada neutral– estén presionando abiertamente para que Trump ejerza el mayor poder posible para aplastar a Irán.

El estrecho vínculo entre la guerra en Oriente Medio y el conflicto en Ucrania


Fabrizio Poggi, L'Anti Diplomático

El quid de la cuestión y el titular periodístico que mejor lo representa es el del periódico británico The Telegraph del 17 de marzo, con motivo de la visita a Londres y luego de la gira europea del golpista nazi: «La gira de Zelensky “no se olviden de mí” expone el pánico en Ucrania». El pánico de un actor al quedar aislado de la escena; y durante mucho tiempo. La agresión yanqui-sionista contra Irán ha dejado a Ucrania tras bastidores de la atención mundial y, como escribe RIA Novosti, si realmente se lograra una operación terrestre, el conflicto en Medio Oriente podría prolongarse durante meses, si no años, y con todos los problemas que esto implicaría (y ya implica, incluso en términos de apoyo interno) para Donald Trump, Ucrania caería del décimo al décimo milésimo lugar. Un gran problema no sólo para Ucrania, sino también para Europa, hasta el punto de que diversos medios occidentales citan a diplomáticos europeos según los cuales «Oriente Medio ha redefinido radicalmente la atención política: para nosotros y para Ucrania, esto es un desastre». Es hora de volver al centro de atención, y puedes hacerlo uniendo de alguna manera las dos escenas.

Así que aquí está Kiev, pero especialmente el falso actor-presidente, agitando los brazos para recuperar la atención y, como observa el ex diputado de la Rada Oleg Tsarev, Zelensky está provocando deliberadamente a Irán para que tome represalias contra los banderistas y lo está haciendo para mantener la atención y el apoyo occidentales: «Zelensky necesita la atención, el escenario y, sobre todo, un público agradecido. Lo peor es ser olvidado». Todas las declaraciones sobre drones, que Kiev insiste en ofrecer a los países del Golfo Pérsico para protegerlos de los "Shahed", todas las declaraciones de Zelensky sobre Irán: todo esto no es más que un intento de llamar la atención.

Trump, entre Calígula y Nerón

Igual de melodramático, el actual inquilino de la Casa Blanca sufre de megalomanía

Marcos Roitman Resenmann, La Jornada

Ni el nazi-fascismo con su Führer o la Italia de Mussolini se atrevieron a tanto. Sólo en la Roma imperial surgen personajes cuyas conductas erráticas guardan semejanzas con Trump. El primero, Calígula. Gobernó entre los años 37 y 41 de nuestra era. Para coronarse emperador, asesinó a su primo Tiberio Gemelo. Se anexionó Mauritania y acabó con la vida del rey Ptolomeo, hijo de Cleopatra y Marco Antonio, quien, como Tiberio, era su primo.

Su ego no tuvo límites. Mandó construir bustos y estatuas con su figura para adornar calles y templos. Sus apetitos sexuales eran variados. Mujeres, hombres, niños y niñas, además de sus hermanas, obligadas a prostituirse, entraban en su agenda (Jeffrey Epstein y Trump juntos). Durante su mandato, Roma sufrió una de sus peores crisis económicas, acompañada de hambruna. Vació las arcas públicas, pero no dejó de enriquecerse. Tuvo algún éxito militar, pero sus derrotas lo acompañaron.

En Britania ordenó a su ejército recoger conchas marinas como tributo al Monte Palatino. Y si hacemos caso a la leyenda negra, le gustaba presenciar torturas y ejecuciones. Aunque no llegó a nombrar cónsul a su caballo Incitatus, señaló que su equino tenía más inteligencia que todos los senadores. En consonancia, le mandó construir una cuadra en mármol, con túnicas, sedas y sirvientes en exclusiva. La historia no lo deja bien parado. Acabó asesinado.

lunes, 23 de marzo de 2026

Nuestra superioridad frente al resto del mundo: la clave para iniciar la guerra y hacerla sufrir

Los dobles estándares de la clase dominante occidental y de la "coalición Epstein" se han hecho más que evidentes, pero el ciudadano común vive en un sueño profundo y se resiste a despertar

Milgram, Come Don Chisciotte

Los filtros cognitivos de Occidente: deshumanización y ceguera relacional

Los dobles estándares de la clase dominante europea y de la “coalición Epstein” son más evidentes que nunca, pero como la percepción colectiva es constantemente alterada y transmitida por los grandes medios de comunicación, el ciudadano occidental medio todavía vive en un sueño profundo del que muchos ni siquiera saben que necesitan despertar.

A los recolectores occidentales de aros y botellas, caros, nunca les importa, están en su mejor momento. Los periódicos locales e internacionales más “vendidos” han informado tímidamente sobre la atroz masacre de las 165 niñas asesinadas por la “coalición del bien”, haciendo que las noticias sean irrelevantes y relegándolas al final de la página, o absorbiéndolas en un contexto discursivo más amplio. Por no hablar de la imagen de cómic que desde hace años se nos presenta de forma controlada y subliminal de Jamenei, asesinado y transformado en mártir por las bombas de “USrael”.

La tan cacareada retórica de “hay un agresor y un atacado” se utiliza cuando más conviene, no se aplica a la coalición anglosionista ni a todo el Occidente colectivo.

Irán, aunque cobardemente atacado, es el agresor de las élites occidentales, en una distorsión puramente orwelliana; demostrando esto, tenemos las declaraciones de Keir Starmer, quien instó a Irán a abstenerse de ataques militares indiscriminados” y a “cesar los ataques”, mientras que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha pedido a Teheran que cese sus ataques injustificados contra los países del Golfo como si no supiera —probablemente “no hubiera sido advertida” por nuestros “libertadores” — que las petromonarquías están repletas de bases estadounidenses fuertemente armadas, que albergan aviones de combate, drones y un sistema de defensa antiaérea con radar capaz de rastrear objetivos a distancias de hasta 3.000 km. La lista no podía faltar La Von der Pfizer, que prácticamente ha aprobado la agresión israelí-estadounidense al apoyar firmemente el derecho del pueblo iraní a determinar su propio futuro.

En este artículo, exploraré tres teorías de la psicología política y de grupo que revelan las raíces profundas de lo que muchos perciben como dobles estándares occidentales sistemáticos y a menudo molestos.

La violencia imperialista y la guerra contra Irán

La guerra contra Irán no es el producto de los deseos de Netanyahu ni de las presiones del lobby sionista, sino una manifestación directa de la conducta imperialista de Estados Unidos.

Dr. Tannous Shalhoub, Al Mayadeen

A menudo, el debate en torno a la decisión de Estados Unidos de emprender una guerra contra Irán se reduce a la mera influencia del lobby sionista o a las presiones ejercidas por Netanyahu sobre Trump.

Esta interpretación resulta atractiva por la facilidad con que simplifica los acontecimientos; sin embargo, omite el fundamento material de la violencia imperialista: los intereses económicos y militares globales de Estados Unidos.

Las decisiones estratégicas de una gran potencia capitalista se configuran dentro de la estructura de las fuerzas productivas y de las relaciones de clase a escala internacional.

Estados Unidos, en tanto que centro imperial, no actúa guiado por impulsos circunstanciales ni por presiones externas, sino conforme a las exigencias del sistema capitalista mundial de asegurar mercados, fuentes de energía y rutas comerciales.

Cualquier decisión de guerra constituye, en esencia, una medida orientada a salvaguardar sus intereses económicos y de clase, y no un servicio prestado a un aliado específico, por influyente que este sea.

domingo, 22 de marzo de 2026

Terrorismo y sociedad del espectáculo


Diego Fusaro, Posmodernia

En el marco de la sociedad del espectáculo, las imágenes no han dejado de presentarnos una realidad desrealizada y mediatizada, diseñada a medida para inducir al Siervo a una aversión incondicional hacia el islam y hacia todo aquello que no es orgánico a la civilización del capital, y, además, para prepararlo psicológicamente para la nueva cruzada contra el terrorismo.

La problematización del relato dominante y, con ella, la devolución al campo de la libre discusión crítica de la cuestión relativa a la esencia del terrorismo debe centrarse en torno a la pregunta del cui prodest: ¿quién se beneficia de la condición del terror? ¿quién, en el horizonte de la relación de poder hegemónica, saca provecho en concreto de la desestabilización permanente puesta en marcha por el terrorismo?

De esta pregunta se pueden derivar, sin pretensión de exhaustividad, algunas consideraciones. En primer lugar, el terrorismo vuelve legitimas reacciones terroristas. La guerra al terrorismo, precisamente porque se libra contra un enemigo con el que no es posible negociar, desencadena la reacción terrorista del bombardeo y del intervencionismo sin fronteras. Permite al fundamentalismo del libre mercado ocultar su propio carácter terrorista mediante la narrativa de la lucha incondicional y la utilización de todos los medios contra el terrorismo.

La opinión pública, que inicialmente puede ser escéptica cuando no abiertamente contraria respecto a la acción militar, se vuelve ahora favorable: no es posible no responder militarmente frente al terrorismo, bajo pena de ser aniquilados en nuestra misma esencia de «civilización del bien». La agresión imperialista es así glorificada como legítima defensa.

Con estas premisas se justifica esa guerra contra el terrorismo, que es en sí misma el terrorismo propio de los dominantes. Por lo demás, cualquiera que ose mantener una posición neutral o contraria respecto a la guerra contra el terror es deslegitimado como potencial apologeta del terrorismo, cuando no directamente como terrorista in pectore.

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