Parálisis estructural. Meticulosamente programada. Inexorable. Ya en marcha
Pepe Escobar, Strategic Culture
Atacar el yacimiento de gas de South Pars en Irán, el más grande del planeta, representa la máxima escalada.
El Neo-Calígula, con su característico discurso cobarde de Truth Social, ha estado desesperado por culpar al culto a la muerte en Asia Occidental y eximirse de toda responsabilidad: afirma que Israel atacó South Pars "por ira" y que Estados Unidos "no sabía nada de este ataque en particular". Qatar "no estuvo involucrado de ninguna manera". E Irán atacó la planta de GNL de Qatar en represalia "basándose en información errónea".
¿Eso es todo? Entonces, ¿seguimos bailando?
Difícilmente. Más bien, el culto a la muerte utilizó medios de comunicación abiertamente sionistas en los EEUU para presentarlo todo como una operación conjunta, hundiendo al Imperio del Caos y el Saqueo aún más en un atolladero de arrogancia; arrastrándolo a una Guerra Energética Total con consecuencias devastadoras; y poniendo a las petromonarquías del Golfo 100% en contra de Irán (ya estaban haciendo campaña contra Irán, especialmente Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar).
Neo-Calígula puede presumir todo lo que quiera. Sin embargo, es obvio que una operación de tal sensibilidad y magnitud —como medio para "presionar" a Teherán— requiere una profunda implicación del CENTCOM y la aprobación presidencial.
Así pues, el escenario privilegiado apunta una vez más a que Washington está perdiendo el control de su propia política exterior, suponiendo que alguna vez haya tenido una.

















