A estas alturas, está claro para todos que Trump simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria
Enrico Tomaselli, Enrico's Substack
Mientras la guerra contra Irán continúa sin ningún objetivo real y, sobre todo, sin ninguna idea de cómo alcanzarlo, Trump oscila como un péndulo entre proclamar que la guerra ha terminado («lo hemos destruido todo al 100%») y formular ridículas peticiones de ayuda («los países de la OTAN deben ayudarnos a desbloquear el estrecho de Ormuz»).
A estas alturas, está claro para todos que simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria.
Y entre las opciones más probables se encuentra la idea de capturar la isla de Kharg, un pequeño islote situado justo más allá del estrecho de Ormuz, a 25 km de la costa iraní, que se utiliza como terminal de carga para petroleros.
Intentemos imaginar la viabilidad de tal operación.
Obviamente, la dificultad no radica en conquistar la isla en sí —pequeña, esencialmente llana, con una pequeña guarnición (23 kilómetros cuadrados)—, sino más bien en la fase de aproximación, su mantenimiento y la retirada.
La aproximación
Básicamente, Estados Unidos tendría tres opciones posibles para llevar tropas a la isla: un desembarco aéreo, una fuerza de desembarco naval o cruzar el Golfo Pérsico desde territorio de los Emiratos Árabes Unidos.














