viernes, 20 de marzo de 2026

La Isla Kharg

A estas alturas, está claro para todos que Trump simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria

Enrico Tomaselli, Enrico's Substack

Mientras la guerra contra Irán continúa sin ningún objetivo real y, sobre todo, sin ninguna idea de cómo alcanzarlo, Trump oscila como un péndulo entre proclamar que la guerra ha terminado («lo hemos destruido todo al 100%») y formular ridículas peticiones de ayuda («los países de la OTAN deben ayudarnos a desbloquear el estrecho de Ormuz»).

A estas alturas, está claro para todos que simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria.

Y entre las opciones más probables se encuentra la idea de capturar la isla de Kharg, un pequeño islote situado justo más allá del estrecho de Ormuz, a 25 km de la costa iraní, que se utiliza como terminal de carga para petroleros.

Intentemos imaginar la viabilidad de tal operación.

Obviamente, la dificultad no radica en conquistar la isla en sí —pequeña, esencialmente llana, con una pequeña guarnición (23 kilómetros cuadrados)—, sino más bien en la fase de aproximación, su mantenimiento y la retirada.

La aproximación

Básicamente, Estados Unidos tendría tres opciones posibles para llevar tropas a la isla: un desembarco aéreo, una fuerza de desembarco naval o cruzar el Golfo Pérsico desde territorio de los Emiratos Árabes Unidos.

jueves, 19 de marzo de 2026

Habermas: el filósofo del «consenso democrático» que legitimó la guerra y a las élites económicas

La muerte de Jürgen Habermas ha provocado una avalancha de elogios en la prensa burguesa o no, que lo presenta como uno de los grandes filósofos democráticos de nuestro tiempo

Cristóbal García Vera, La Haine

¿“Deliberación racional entre iguales” bajo el dominio del gran capital?

La muerte del filósofo y sociólogo Jürgen Habermas (1928-2026), el pasado sábado 14 de marzo, ha desatado una oleada de homenajes que lo reivindican como una de las mayores figuras intelectuales de la Europa contemporánea y un “referente ético fundamental”. Durante décadas, en efecto, Habermas fue el intelectual público más influyente de Alemania y uno de los pensadores más citados del mundo occidental. Intervino en discusiones sobre la memoria del nazismo, la identidad alemana, la reunificación del país y el proyecto político europeo. Con el tiempo su figura adquirió el perfil del gran intelectual público de un país con una de las tradiciones filosóficas más importantes de Europa.

Su nombre quedó asociado a una idea que ha tenido enorme éxito en la filosofía política reciente: que las sociedades modernas pueden legitimarse mediante el “diálogo racional” entre “ciudadanos libres e iguales”.

La tesis es conocida. Cuando los ciudadanos pueden discutir en condiciones de igualdad, intercambiar argumentos y deliberar públicamente sin coerción sobre los asuntos comunes, las decisiones colectivas pueden considerarse legítimas. En última instancia, la democracia sería – para Habermas – este proceso de «discusión racional».

Ese planteamiento ha tenido un enorme impacto en universidades, instituciones europeas y buena parte de la teoría política contemporánea. Pero precisamente por el alcance de ese impacto conviene preguntarse algo que los obituarios rara vez plantean: qué papel desempeñó realmente ese tipo de pensamiento en las sociedades donde surgió. Porque una teoría social puede volverse influyente no solo por su fuerza intelectual o su rigurosidad, sino también por su capacidad para encajar con las necesidades ideológicas del sistema en el que se desarrolla. Y, en el caso de Habermas, esa relación resulta difícil de ignorar.

Cómo Irán y China dieron forma al tablero de ajedrez de guerra

La respuesta de doble vía de China a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán refleja una estrategia geopolítica y económica más amplia que se extiende desde el campo de batalla hasta el sistema financiero global

Pepe Escobar, The Cradle

China está respondiendo oficialmente en dos vías paralelas a la guerra del Sindicato Epstein –Estados Unidos e Israel– contra Irán a través de un portavoz diplomático y un portavoz militar.

Traducción: China ve la guerra como una tensión política/diplomática extrema y como una amenaza militar.

El portavoz militar de China, un coronel del Ejército Popular de Liberación (EPL), habla con metáforas. Fue él quien dijo explícitamente que Estados Unidos es “adicto a la guerra”, con sólo 250 años de Historia y sólo 16 años de paz.

Posiciona claramente a Estados Unidos como una amenaza global. Y claramente, también como amenaza moral.

El presidente chino, Xi Jinping, está firmemente centrado en establecer una conexión duradera entre el marxismo y el confucianismo.

La contribución clave de Confucio al pensamiento político es el uso preciso del lenguaje. Sólo quien habla con metáforas precisas y peso moral es capaz de gobernar una nación.

Por eso China está desarrollando cuidadosamente una crítica moral y ética constante a la guerra preferida por Estados Unidos contra Irán. Destacando cómo este es el ataque de una nación que ha perdido su brújula moral.

El Sur Global entiende totalmente el mensaje.

miércoles, 18 de marzo de 2026

El arquero persa y el jaque mate en el Imperio del Caos


Alex Marsaglia, L'Anti Diplomatico

El 11 de marzo el conflicto de la Coalición Epstein contra la República Islámica de Irán superó la histórica marca de los 12 días. Una agresión bestial, al margen del derecho internacional, que el 28 de febrero mató al ayatolá Jamenei y a su familia, incluida su nieta que estaba en casa con él. El Líder Supremo creía que no debía esconderse, sino permanecer en su lugar. La Coalición Epstein ha iniciado una sangrienta ola de bombardeos indiscriminados contra civiles e instalaciones energéticas que continúa hasta el día de hoy y probablemente se intensificará en las próximas semanas, como única estrategia para ejercer dominio. Los líderes de esta alianza obviamente llevan a cabo tales actos terroristas lejos de cualquier forma de represalia con el unilateralismo y la asimetría que caracterizan sus guerras desde la caída del Muro de Berlín en adelante.

Fortalecidos por el secuestro del legítimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, los neoconservadores gruñones pensaron que también podrían fácilmente desestimar la cuestión iraní. Sin embargo, la cuestión existencial no debe subestimarse, sino todo lo contrario. Como han anunciado sus líderes militares y políticos, Irán ha tenido durante mucho tiempo la oportunidad de prepararse para la guerra para su supervivencia, hasta que la puso a prueba en junio pasado en el conflicto de 12 días, donde llevó a cabo con éxito “pruebas de fuego” en bases estadounidenses en el Golfo y en la entidad sionista que ocupa Palestina. Desde entonces, las cosas en el Imperio se han deteriorado significativamente: la deuda pública estadounidense ha superado nuevos picos, la desdolarización ha avanzado con la fiebre del oro y la desinversión de títulos de deuda pública estadounidense ha continuado implacablemente.

El legado filosófico de Jürgen Habermas

La muerte de Jürgen Habermas invita a revisar la obra de uno de los pensadores más influyentes de la posguerra. En el centro de su trabajo estuvo la crítica de la irracionalidad y la defensa de una política fundada en la razón pública

Matt McManus, Jacobin

Tras más de setenta años escribiendo y reflexionando sobre la democracia, el capitalismo y la posibilidad de una política emancipatoria, el filósofo alemán Jürgen Habermas murió el viernes, a los noventa y seis años. Para una generación de teóricos políticos y filósofos, su obra fue un punto de referencia. Autor de más de treinta libros, le interesaban las preguntas fundamentales sobre cómo debemos vivir juntos sin dominación ni explotación. Sin embargo, gran parte de su escritura está hoy subvalorada y es malinterpretada.

Leí a Habermas alrededor de los veinte años, cuando era estudiante de gestión de políticas en la Universidad Carleton de Ottawa. Nunca fui un analista de políticas especialmente atento; prefería pasar mi tiempo resolviendo una crisis existencial interminable provocada por mi vacilante fe católica. Justo después de terminar la secundaria empecé a leer filosofía, sin prestarle demasiada atención a su contenido político. Desde el principio me atrajeron los pensadores más reaccionarios. No es exagerado decir que absorbí a Carl Schmitt, Friedrich Nietzsche y especialmente a Martin Heidegger como una esponja. Combinaban intensidad religiosa con un elitismo encubierto, lo que encajaba a la perfección con mi angustia taciturna, cultivada durante años atendiendo clientes exigentes como cajero. Heidegger y compañía me parecían pensadores visionarios que le hacían un corte de manga al tipo de liberalismo muy cortés, muy canadiense, por el que mi país era y es justamente conocido. En otro mundo, probablemente me hubiera quedado con ellos y habría tomado un camino muy siniestro.

martes, 17 de marzo de 2026

Geoe­co­no­mía de la gue­rra

Las guerras actuales son las últimas conflagraciones del viejo orden global. El Occidente neocolonial destruye el derecho internacional para impedir el cambio irreversible

Jorge Elbaum, La Haine

El último capítulo de la guerra en el Cercano Oriente se inició cuando EEUU e Israel atacaron Irán. Las intenciones últimas de los dos protagonistas de la ofensiva no son idénticas, aunque coincidan en el propósito común de debilitar, herir o disciplinar a la República Islámica. En el caso de Trump, sus misiles tienen como interpósito derrotero la República Popular China, cuyo abastecimiento petrolero tiene en Teherán un exportador clave: el 16 por ciento de los hidrocarburos adquiridos por Beijing tiene origen en el golfo Pérsico. Si a ese porcentaje se le suman los barriles de crudo que comercializaba Venezuela antes del ataque brutal sobre Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, se totaliza una quinta parte de todo el petróleo que capta China, el segundo consumidor global, después de EEUU.

China importaba casi un millón y medio de barriles diarios de Irán y otro medio millón de Venezuela. Teherán se había consolidado como un proveedor casi exclusivo de Beijing, a quien destinaba casi el 80 por ciento de sus exportaciones. La guerra de Trump busca quebrar la multipolaridad, debilitando a uno de sus nodos centrales, que ahora orienta su provisión hacia Moscú.

La guerra en curso expone a 16 países de la región debido a la presencia de bases estadounidenses en casi todos los Estados que rodean a Irán, y las antiguas hostilidades entre el mundo sunita y el chiíta. Esa complejidad lleva a que cada actor busque ventajas específicas e intente limitar las pérdidas.

En la actual fase, la República Islámica tiene tres objetivos centrales: garantizar la sobrevivencia de sus instituciones políticas, generar una guerra de desgaste económico a través del cierre del Estrecho de Ormuz, y producir el máximo daño bélico a Israel y a los socios de Washington en la región. Consciente de su inferioridad militar, la estrategia de Teherán no es ganar en el campo de batalla, sino expandir el conflicto, para que su costo sea tan oneroso que los aliados del Golfo presionen a Washington para ponerle fin.

¿No tener un plan de guerra es el ‘plan’ de Trump?

Los iraníes tienen derecho a votar sobre cuándo termina la guerra. Y dicen que apenas están empezando

Alastair Crooke, Strategic Culture

El modelo de enfrentamiento aéreo entre Estados Unidos e Israel para librar una guerra está siendo desafiado por una guerra estratégica asimétrica bastante diferente – una planeada por primera vez por Irán hace más de 20 años.

Es importante comprender esto al intentar evaluar cual es el verdadero balance de la guerra. Es como comparar naranjas con limones: son esencialmente diferentes en su naturaleza.

Estados Unidos e Israel están lanzando gran cantidad de municiones de largo alcance contra Irán. Pero ¿con qué fin y con qué resultado? No lo sabemos.

Sin embargo, sabemos que Irán tiene su plan de guerra asimétrico. Y apenas está comenzando, avanzando gradualmente hacia su implementación total. Aún no se ha revelado el arsenal completo de misiles iraníes – ni sus últimos misiles, ni sus drones sumergibles ni sus lanchas rápidas con misiles equipadas con antibuque que aún no se han desplegado. Por lo tanto, no conocemos todo el potencial de Irán – y no podemos decir todavía en qué sentido podría tener su despliegue completo. Hezbolá lo es ahora plenamente operativo, y los hutíes (aparentemente) solo esperan la luz verde para bloquear Bab el-Mandeb, en paralelo al bloqueo del estrecho de Ormuz.

El origen de este paradigma asimétrico iraní surgió a raíz de la destrucción total del mando militar centralizado de Irak por parte de Estados Unidos en 2003, como resultado de un ataque aéreo masivo de tres semanas.

lunes, 16 de marzo de 2026

Estados Unidos cayó en la trampa de su propia propaganda iraní

Los grupos de expertos, los donantes, los asesores remunerados, los grupos de presión y los analistas del establishment son todos responsables de los catastróficos errores que se han cometido al atacar a la República Islámica

Robert Inlakesh, Al Mayadeen

El error del gobierno estadounidense con Irán ha sido creerse sus propias mentiras. Los grupos de expertos, los donantes, los asesores a sueldo, los grupos de presión y los analistas del establishment son responsables de los catastróficos errores cometidos al atacar a la República Islámica.

Lo que se suponía que sería una guerra, destinada a terminar en cuatro días, rápidamente se convirtió en semanas, meses y ahora, en palabras del propio presidente estadounidense Donald Trump, en una guerra "interminable". Para comprender el porqué, debemos analizar cómo funciona el sistema político en Washington.

Como ya sabemos, los políticos estadounidenses suelen ser elegidos por la clase de donantes. La mayoría del Congreso y el Senado de EEUU reciben sumas considerables de AIPAC y donantes afiliados proisraelíes y belicistas. El lobby israelí no solo paga a los políticos que elige, sino que también les proporciona material para que lo estudien, de modo que se adhieran al discurso sionista y se conviertan en acólitos contra cualquiera que se les oponga.

Detrás de todo esto se encuentran los think tanks, que constituyen el brazo político de los grupos de presión. Estos "expertos" de los think tanks son contratados como la mente maestra detrás de la operación. Suelen ocupar cargos en distintas administraciones, formar parte de juntas directivas y redactar informes o análisis para los think tanks.

Consecuencias económicas de la guerra contra Irán

La UE está particularmente expuesta a este shock por el aumento del petróleo y del gas como consecuencia de la guerra de EEUU e Israel contra Irán

Jacques Sapir, economista francés

La guerra contra Irán, librada por Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, podría tener consecuencias mucho mayores que la » Guerra de los Doce Días » de 2025. Las consecuencias económicas de este conflicto serán tanto más significativas cuanto más se prolongue. Sin embargo, tanto Estados Unidos como Israel parecen haber subestimado enormemente la potencia de fuego y la resiliencia de su adversario.

Si bien Irán ha sufrido duros golpes, incluyendo la destrucción de parte de su liderazgo político y religioso, estos aún no han provocado la desintegración de la cadena de mando política y militar del país. Por otro lado, es probable que las consecuencias económicas sean sustanciales. El precio del petróleo subió casi un 40% en los primeros cuatro días del conflicto, y el del gas, aproximadamente un 70%. Es fundamental evaluar los distintos escenarios posibles.

I. Escenarios de conflicto y el factor desconocido de la resiliencia de Irán

En la actualidad, y a partir de la información –necesariamente contradictoria– sobre la situación militar, se perfilan tres escenarios.

a) Irán se derrumba bajo el peso de una revuelta interna a las dos semanas del inicio del conflicto. Esta revuelta podría ser una continuación del movimiento político y social de finales de diciembre y principios de enero de 2025-2026, o incluso la irrupción en la escena política de las revueltas de minorías nacionales (kurdos y azerbaiyanos). Esta hipótesis sigue siendo posible, pero se vuelve cada vez menos probable con el tiempo. Si bien debilitadas, las instituciones políticas y de seguridad iraníes demuestran una gran resiliencia, y nada indica, por el momento, que estén a punto de colapsar. No obstante, una guerra » corta » limita el impacto económico directo en la economía mundial. El tráfico se restablece en el Estrecho de Ormuz tras una interrupción de no más de dos semanas. Los daños causados por los drones y misiles iraníes a las instalaciones de gas y petróleo de otros países son limitados, pero el número de drones lanzados es muy elevado.

domingo, 15 de marzo de 2026

La guerra contra Irán acelera el colapso de Occidente

El mayor impacto de la pérdida de hegemonía estadounidense se sentirá en la economía y en los mercados financieros de las potencias imperialistas

Alex Krainer, analista en economía y finanzas

Irán no necesita ganar la actual guerra en Oriente Medio para derrotar a Estados Unidos e Israel. Solo necesita sobrevivir, y parece que está sobreviviendo. Esto no debería sorprender a nadie que preste atención, aunque sea una mirada superficial, a los acontecimientos.

Según The Washington Post, la inteligencia estadounidense elaboró una evaluación clasificada de la situación poco antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran sus operaciones militares contra Irán. Concluyeron que es improbable que incluso un ataque militar masivo contra Irán derroque a la República Islámica de Irán y su sistema estatal. Sin embargo, por alguna razón, su evaluación fue ignorada.

Y lo que es peor, sólo dos días antes de lanzar la guerra contra Irán, Trump despidió al director del Estado Mayor Conjunto, el vicealmirante Fred Kacher. Al parecer, el vicealmirante Kacher intentó advertir a Trump contra un ataque a Irán debido a los riesgos, la insuficiencia de municiones y las probables bajas. Como oficial superior de operaciones del ejército estadounidense que apoyaba al Estado Mayor Conjunto, Kacher era el oficial más indicado para darle al presidente una dosis de realidad muy necesaria.

Al parecer, a Trump no le gustó lo que oía, así que despidió a Kacher tras menos de tres meses en el cargo. Su jefe, el general Dan Caine , presidente del Estado Mayor Conjunto, aparentemente también expresó cautela respecto a Irán, pero finalmente aceptó cumplir sus órdenes.

Descifrando la guerra Epstein

Fue después de una visita de Netanyahu que la agresividad de la posición oficial de Washington hacia Teherán dio un salto adelante

Rafael Machado, Strategic Culture

Ciertamente no fui el único en concluir, tan pronto como se publicó el nuevo conjunto de documentos sobre el caso Epstein, que “ahora, con seguridad, Estados Unidos atacará a Irán” Aunque sea meramente intuitiva, la conclusión era obvia para todos los que habían estado prestando atención, desde 2025, a la posibilidad de que Israel pudiera estar en posesión de alguna “información sucia” sobre Donald Trump —probablemente vinculada a la red Epstein— y que esto se usaría como palanca para obligar a Trump a intervenir en Medio Oriente en nombre de Israel.

En resumen, durante la primera mitad de 2025, Trump pareció razonablemente frío y distante hacia Israel, y en ocasiones incluso hizo declaraciones que contradecían ciertos consensos dentro de la élite sionista. Con esto no queremos decir que Trump se hubiera distanciado en ningún sentido significativo del lobby sionista y de Israel; sólo que parecía más preocupado por sus propios intereses personales y políticos, que no estaban necesariamente alineados con los intereses de Israel con respecto a Palestina e Irán.

Sin embargo, se notó cómo, de repente, después de una visita de Netanyahu, la agresividad de la posición oficial de Washington hacia Teherán dio un salto adelante. Aunque la publicación de documentos del caso Epstein en 2024 dejó la reputación de Trump casi ilesa, la sospecha de que Israel pudiera poseer herramientas de influencia sobre él ya estaba vigente. El giro de 180 grados de Trump, que llegó incluso a bombardear Irán en los últimos días de la Guerra de los 12 Días, representó una traición tan profunda a las promesas electorales del proyecto MAGA que sólo pudo explicarse mediante chantaje.

sábado, 14 de marzo de 2026

¡Es Israel, estúpido!


Sasan Fayazmanesh, Counter Punch

La segunda guerra de Estados Unidos contra Irán en menos de un año ha planteado una pregunta candente en los medios populares: ¿cuál es el fundamento de la guerra y por qué está cambiando? ¿Será porque las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear no avanzaban? ¿Será porque Irán estuvo cerca de desarrollar armas nucleares? ¿Será porque los misiles balísticos iraníes iban a llegar pronto a Estados Unidos? ¿Será porque Israel iba a atacar a Irán y Estados Unidos tomó medidas preventivas para garantizar la seguridad de los estadounidenses? ¿Es porque el gobierno iraní estaba violando los derechos humanos? ¿O es otra cosa? La prensa estadounidense no ha podido darle sentido a esta justificación cambiante. Pero esto es curioso. ¿Estuvieron dormidos los medios de comunicación durante las últimas décadas?

Hace un cuarto de siglo, hice una presentación sobre la política exterior de Estados Unidos hacia Irán en una conferencia económica. Mi presentación concluyó afirmando que la política estadounidense en la región del Golfo Pérsico había sido una serie de políticas “lamentablemente miopes”, tomando prestada una frase de la ex Secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright. Argumenté que estas políticas habían servido para prolongar la vida del gobierno teocrático en Irán. Creí que sin la amenaza constante de enemigos extranjeros, este gobierno no habría tenido a nadie a quien culpar por sus problemas sociales y económicos excepto a sí mismo.

En mi artículo, describí cómo Israel y sus grupos de presión en Estados Unidos fueron los principales arquitectos de la política estadounidense. Expliqué cómo habían desarrollado tres justificaciones, o “pecados” como yo los llamaba, para justificar el castigo a Irán:
  1. la proliferación de armas de destrucción masiva,
  2. apoyo al “terrorismo,” y
  3. oposición al “proceso de paz” de Oslo entre Israel y los palestinos

La guerra acelera el estallido de la burbuja final


Emiliano Brancaccio, Sinistra in Rete

«Los inversores están jugando con fuego». La metáfora del magnate estadounidense Warren Buffett ahora describe literalmente la agitación que se extiende por los mercados bursátiles del mundo.

De hecho, el juego de moda entre los especuladores es la apuesta por las consecuencias para los mercados del estallido de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán.

La mayor apuesta es elegir el momento perfecto para realizar las llamadas ventas «cortas». Estas operaciones consisten en tomar prestadas acciones, venderlas cuando los precios todavía son relativamente altos, luego esperar la crisis, volver a comprarlas a precios bajísimos, devolverlas a los prestamistas y mantener la diferencia entre el valor de venta y el de compra.

Desde la apuesta de George Soros contra la libra hasta la apuesta de Bill Ackman sobre la crisis pandémica, estos juegos «bajistas» pueden generar varios miles de millones en unos pocos puñados de días.

El aumento de los precios del petróleo es una de las variables clave del juego. Por ahora, el Brent está experimentando aumentos de hasta el 50 por ciento. Ya dan miedo, pero los analistas todavía los consideran «moderados», por razones históricas: desde la primera Guerra del Golfo en 1990 hasta la guerra en Ucrania en 2022, los aumentos del petróleo crudo causados por conflictos militares han sido a menudo mayores.

viernes, 13 de marzo de 2026

Gracias a Dios por el capitalismo global


David Schultz, Counter Punch

Los precios del petróleo están girando y los mercados mundiales están entrando en pánico a medida que la guerra de dos semanas con Irán sale mal. Según Bloomberg y Financial Times, Donald Trump ya está reconsiderando el conflicto. Ese acontecimiento invita a una reacción inusual. Gracias a Dios por el capitalismo global.

Si el sistema político estadounidense no puede frenar a Trump, aparentemente los comerciantes de petróleo y los mercados de bonos sí pueden hacerlo. El capitalismo global está haciendo una vez más lo que el Congreso republicano, la opinión pública estadounidense y el sistema electoral estadounidense hasta ahora no han logrado hacer. Está disciplinando a Donald Trump. Los mercados están teniendo éxito donde las instituciones democráticas no lo han hecho.

Ya hemos visto esta película antes. El año pasado, Trump anunció aranceles radicales y declaró lo que equivalía a un nuevo nacionalismo económico. Los mercados respondieron exactamente como lo hacen cuando las ganancias parecen amenazadas. Las acciones cayeron bruscamente, los inversores huyeron y, en cuestión de días, la administración revocó silenciosamente gran parte de la política.

El capitalismo habló y Trump escuchó. Los comentaristas lo llamaron en broma “TACO Don.” Trump siempre se acobarda. Pero el apodo malinterpreta un poco la historia. Trump no descubre de repente la humildad o la prudencia. Él da marcha atrás porque los mercados lo obligan.

Israel lleva 40 años planeando esta guerra contra Irán, todo lo demás es una cortina de humo

En Tel Aviv no hay interés en un «cambio de régimen» a menos que el nuevo esté dispuesto a subordinarse -como han hecho las dictaduras del Golfo- a Israel como señor supremo de la región

Jonathan Cook, Middle East Eye

Resulta casi imposible entender, al menos a partir de las justificaciones ofrecidas, qué es lo que Trump realmente espera conseguir con su guerra de agresión, junto al régimen de Netanyahu, contra Irán, una guerra claramente ilegal.

¿Se trata de destruir un programa de armas nucleares iraní del que nunca ha habido pruebas tangibles y que Trump afirmó hace solo unos meses haber «destruido completa y totalmente» en un ataque anterior que también infringió la legalidad?

¿O se trata de obligar a Teherán a volver a las negociaciones sobre su programa de enriquecimiento de energía nuclear, que se interrumpieron prematuramente cuando EEUU lanzó su ataque no provocado? Cabe señalar que estas negociaciones se hicieron necesarias porque, en 2018, durante su primer mandato, fue Trump quien rompió el acuerdo original con Irán.

¿O se supone que la guerra debe intimidar a Irán para que sea más sumiso, a pesar de que Trump hizo saltar por los aires las conversaciones en el mismo momento en que Omán, el principal mediador, insistía en que Teherán había capitulado ante casi todas las onerosas exigencias de Washington y que un acuerdo estaba «a nuestro alcance»?

¿O acaso los ataques aéreos tienen como objetivo «liberar» a los iraníes, a pesar de que entre las primeras víctimas se encontraban al menos 165 civiles de una escuela femenina, la mayoría de ellos niñas de entre 7 y 12 años?

¿O el objetivo es presionar a Irán para que renuncie a sus misiles balísticos, la única disuasión que tiene contra los ataques y que lo dejaría totalmente indefenso ante los perversos designios de EEUU e Israel?

¿O Washington creía que Teherán estaba a punto de atacar primero, a pesar de que los funcionarios del Pentágono han confesado al personal del Congreso que no había ninguna información de inteligencia que indicara que se iba a producir un ataque?

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