Ucrania, Palestina, Venezuela y ahora Irán constituyen distintos frentes de un conflicto global. Además de seguir la agenda del sionismo en la región, el ataque a Irán intenta impedir por la fuerza el ocaso de la hegemonía estadounidense y occidental.
Andreu Coll, Jacobin
Israel y Estados Unidos han lanzado importantes ataques contra Irán en la madrugada del sábado, en una agresión imperialista que provocará más muerte y destrucción. Irán ha respondido atacando Israel y bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Baréin.
Los ataques se produjeron al día siguiente de la tercera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa de enriquecimiento nuclear de Irán. Es importante recordar que fue la primera administración de Donald Trump la que reventó el acuerdo firmado por Obama en 2015 y que ya apoyó la «guerra de los 12 días» de junio pasado para golpear las instalaciones nucleares y los depósitos de misiles balísticos iraníes, con resultados mucho menos concluyentes de lo que habían proclamado.
Cuando las conversaciones terminaron el jueves pasado, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, principal negociador, afirmó que se habían producido «avances significativos». Además, señaló que se habían previsto más conversaciones en menos de una semana.
Sin embargo, a lo largo de todo el proceso, el programa nuclear de Irán ha sido un punto conflictivo. Irán se negó a detener su programa de enriquecimiento nuclear, que se utiliza exclusivamente con fines civiles. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que Irán haría algunas concesiones sobre su programa para llegar a un acuerdo, pero se negó a detenerlo por completo.














