La guerra contra Irán no es el producto de los deseos de Netanyahu ni de las presiones del lobby sionista, sino una manifestación directa de la conducta imperialista de Estados Unidos.
Dr. Tannous Shalhoub, Al Mayadeen
A menudo, el debate en torno a la decisión de Estados Unidos de emprender una guerra contra Irán se reduce a la mera influencia del lobby sionista o a las presiones ejercidas por Netanyahu sobre Trump.
Esta interpretación resulta atractiva por la facilidad con que simplifica los acontecimientos; sin embargo, omite el fundamento material de la violencia imperialista: los intereses económicos y militares globales de Estados Unidos.
Las decisiones estratégicas de una gran potencia capitalista se configuran dentro de la estructura de las fuerzas productivas y de las relaciones de clase a escala internacional.
Estados Unidos, en tanto que centro imperial, no actúa guiado por impulsos circunstanciales ni por presiones externas, sino conforme a las exigencias del sistema capitalista mundial de asegurar mercados, fuentes de energía y rutas comerciales.
Cualquier decisión de guerra constituye, en esencia, una medida orientada a salvaguardar sus intereses económicos y de clase, y no un servicio prestado a un aliado específico, por influyente que este sea.














