Las condiciones meteorológicas extremas ya no se pueden seguir ignorando y deberían incitar a tomar medidas draconianas contra el cambio climático. Pero los responsables políticos están dando muestras de una ligereza inverosímil. ¿Sigue siendo adecuado nuestro sistema social para hacer frente al desafío más urgente de nuestro futuro?
Marc Vandepitte, Investig’Action
No podemos hacer como que no lo vemos. Tanto en nuestro país [Bélgica] como en el resto del mundo se suceden los récords de calor. En Atenas los incendios forestales han provocado la muerte más de 90 personas. El año pasado produjeron 100 muertos en Portugal. En Japón una persistente ola de calor mató a más de 120 personas. En California se han producido los incendios forestales más graves de toda su historia. En los EEUU los grandes incendios forestales anuales se han duplicado en relación a 1970. Los incendios asolan en Siberia territorios más grandes que Bélgica, tanto que las columnas de humo han llegado hasta Canadá. En Suecia el territorio incendiado es 40 veces más grande que el promedio anual. Mañana podrán acontecer en todo el mundo situaciones similares a las que se suceden en esos países. ¿Es el anticipo de una tierra reseca?
Hasta hace muy poco los científicos demostraban prudencia destacando que los fenómenos meteorológicos individuales no revelan necesariamente un recalentamiento climático, lo que la opinión pública interpretaba erróneamente como una incertidumbre acerca del calentamiento climático. Hoy las pruebas de las que disponemos son más abundantes y los expertos climáticos se pronuncian con más vehemencia acerca de la relación entre las condiciones meteorológicas extremas y el calentamiento de la tierra.













