Lo que es seguro es que la situación se está calentando y podría volverse muy, muy peligrosa si no se detiene a Israel a tiempo.
Lorenzo María Pacini, Strategic Culture
Un poco de claridad para todos
Pakistán ha atacado Afganistán. Los portaaviones estadounidenses tienen baños rotos. Las embajadas de doce estados piden a sus ciudadanos y personal diplomático que abandonen Irán. ¿Cómo están conectados todos estos eventos? Echemos una mirada estratégica y geopolítica.
La situación después de enero “Operación 13 Días”, en la que los servicios de inteligencia occidentales conspiraron e intentaron otro cambio de régimen en la República Islámica de Irán mediante el viejo método de protestas organizadas, fue la de un cerco de Irán por parte de las fuerzas armadas estadounidenses, simultáneamente con negociaciones entre los gobiernos estadounidense e iraní. El mundo entero clamó contra Estados Unidos, que, con su habitual arrogancia gangsteril, presionó a Irán, creando un número no pequeño de problemas.
¿Pero qué pasaría si la perspectiva fuera más amplia que eso?
Desde un punto de vista estratégico, tanto militar como diplomático, lo que hemos visto es esto: Estados Unidos e Irán abren conversaciones diplomáticas; Estados Unidos los rodea con su fuerza militar. Si nos atenemos a un análisis técnico, este gesto ha supuesto levantar un muro de defensa militar entre Irán y… Israel.
Así es: Israel es el país que está tratando de provocar una escalada en Medio Oriente, presionando a Estados Unidos para obtener autorización y apoyo militar para atacar a Irán. Sin Estados Unidos, Israel correría el riesgo de acabar como una mosca aplastada, haciendo mucho ruido y molestando a todo el mundo, pero no haría falta mucho para eliminarlo. Este enlace es esencial. Si admitimos esta posibilidad, que, repito, tiene sentido estratégico, nos damos cuenta de que hay un intento de colaboración entre Estados Unidos e Irán para rediseñar los mapas de Oriente Medio. Y esto tiene sentido y es indispensable para reducir el poder de la entidad sionista, remodelar las influencias árabes y acordar zonas de influencia. ¿Una idea absurda? Lo veremos en seis o siete meses.














