Más allá del hecho de descolonizar nuestras mentes, es tomar conciencia de que es un acto de brutalidad humana aceptar la existencia de un anacronismo colonial hoy en el siglo XXI; y lo más tormentoso es que es impuesto como un valor humanista
Susana Khalil, Al Mayadeen
No nos confundamos, no nos enredemos, no nos dejemos manipular. Liberémonos del talentoso miedo, creador y creativo, vayamos a lo concreto, no habrá nativo o un mundo árabe-persa, kurdo libre, soberano y democrático, ni tampoco habrá mujer libre nativa árabe-persa mientras exista el anacronismo eurocéntrico colonial expansionista fraudulentamente denominado “Israel”. Sí, la mujer, hoy en Iraq y en Siria está brutalmente amenazada por la barbarie occidental de su engendro llamado Al-Qaeda en beneficio del sionismo.
El plan no se limita a colonizar solo Palestina, sino en fabricar el “Gran Israel”, y eso es lógico desde la ecuación, fórmula y sentimiento eurocéntrico, supremacista, racista y de expansionismo colonial. Los nativos árabe-persas pueden desaparecer si no combaten dicho colonialismo.
Con todo respeto, un llamado a revisarnos, un llamado a la reflexión, es el momento de trascender. Si no somos conscientes, si no hablamos en términos del fin de la existencia del anacronismo eurocéntrico expansionista colonial fraudulentamente denominado “Israel”, somos entonces un fetiche, la prostituta útil a ese nazi-sionismo eurocéntrico que es un quiebre en el universo moral de la humanidad.
Observo gente muy honesta, sincera, brillante, ilustrada, afectada y solidaria ante la tragedia y el horror que vive el pueblo nativo palestino; pero al mismo tiempo vocifera que el colonial “Israel”, tiene derecho a existir; esto guarda una sonoridad aromática, esa sonoridad es una cámara de gas. Es el barniz del pogromo palestino.
No, y a viva voz, el colonialismo eurocéntrico colonial fraudulentamente denominado “Israel” no tiene derecho a existir, es un antiderecho, es contra el derecho. Además, ese anacronismo eurocéntrico colonial lleva por antonomasia el fin de los pueblos árabe-persas y kurdo.
Hoy, aunque no es nada nuevo, se escucha ya públicamente a los soldados del ejército y sociedad colonial, decir como cánticos: “¡Necesito matar bebés, he asesinado 13 bebés!”, todo un éxtasis.
Podemos observar figuras muy hábiles, filosionistas (son los más peligrosos) de izquierda y progresistas, dado que es imposible ocultar el macabro holocausto contra el pueblo nativo semita palestino, entonces lo condenan ferozmente y a la postre siempre acompañado del elegante látigo, el colonial “Israel” tiene derecho a existir. Es una ruleta para la horca. Entre ellos, Naom Chomsky, Bernie Sander, Jeffry Sanch, Christ Hedge; la lista es larga, aunque ya por lo menos Norman Felkinstein reconoce que esa monstruosidad debe ser abolida.
Urgente, la cruda realidad nos exige liberarnos de tanta ineptitud, demagogia y/o “estrategia” de decir que el problema es el eslavo Natanyahu. Atención, el problema no es que ha surgido una extrema derecha. El problema es la existencia misma del anacronismo expansionista colonial fraudulentamente denominado “Israel”. Y la gesta histórica es abolirlo.
Seguimos atrapados, seguimos en una siniestra ruleta de maldecir, condenar, expresar grandes y acertadas reflexiones pero no alcanzamos, no trascendemos o no terminamos de asumir este conflicto desde su raíz, es decir, el pueblo nativo palestino que lucha contra un eurocéntrico colonialismo fraudulentamente denominado “Israel”. Existe una atrofia, amén del miedo y las amenazas.
Más allá del hecho de descolonizar nuestras mentes, es tomar conciencia de que es un acto de brutalidad humana aceptar la existencia de un anacronismo colonial hoy en el siglo XXI; y lo más tormentoso es que es impuesto como un valor humanista.
Es espantoso el miedo a decir: Fin del anacronismo eurocéntrico expansionista colonial fraudulentamente denominado "Israel". Yo observo que, desde ese mismo miedo, fluye la creatividad, pero perdón, no se concreta la conciencia que de lo que se trata es de poner fin total y absoluto a la existencia de ese colonialismo.
Viva el creativo miedo, el conflicto religioso, milenario, complejo, difícil, relativo; mantenerlo en la quimera, en el laberinto, en el éter, en la cosa abstracta. Eso forma parte de la censura, la cortina de humo. Es la invisible hoguera del pseudo pensamiento.
Es perturbador ver que la gente no sabe que este conflicto es solamente la lucha de un pueblo nativo contra un anacronismo colonial; eso es todo, dejen la psicodelia, dejen la acrobacia y piruetas, la épica y epopeya. Salgan de su zona de confort, el sionismo es peor que el nazismo, pensemos en aquellas criaturas que aún no han nacido.
Manifiesto mi condena desde la reflexión, el respeto y la ira.
Aceptar un Estado-Nación de la comunidad religiosa judía (secuestrada por el nazismo sionista) sobre la praxis colonial, convierte nuestro tiempo histórico en un entorno de tontos, bobos y gafos. Creer que la comunidad religiosa judía es un pueblo, o que Palestina es la tierra que Dios les prometió, o que están retornando a la tierra de sus ancestros (indoeuropeos no semitas) después de dos mil años, o debido a las persecuciones de los judíos en Europa y que por lo tanto necesitan un lugar “seguro”; esto es un infantilismo, es una inmadurez, es una ineptitud, es una humillación del pensamiento humano, es una ridiculez, es insensato, es una incongruencia, es un disparate, es un dislate, es una burla, es una mofa.
Entendamos que lo absurdo no se queda en el mero absurdo; tiene una razón de ser, es el vehículo, es el mecanismo para lo macabro. Un llamado a la honestidad, tomar conciencia en abolir ese anacronismo eurocéntrico colonial fraudulentamente denominado “Israel”.
Nuestro tiempo histórico se encuentra atrapado en el atraso, es retrógrado, es salvaje, es de barbarie.
Tenemos una cita con la Historia y la Humanidad; en nuestras manos está nuestro presente y futuro. Seremos y estaremos en el futuro cuando no estemos.
Seremos la vida de aquellos que aún no han nacido.
No se escondan en ese escondite de la semiología, verdugos del tramposo humanismo. El colonialismo eurocéntrico expansionista colonial fraudulentamente denominado “Israel” debe ser abolido.

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