Andrea Zhok, Arianna Editrice
No culpo a los von der Leyen, los Merz, los Macron, los Kallas ni los Tajani. Al fin y al cabo, su hipocresía, su doble moral y sus mentiras son fáciles de explicar: deben responder ante quienes los pusieron ahí (que no son el electorado).
Culpo a quienes —ciudadanos, votantes, usuarios de redes sociales— alimentan fervientemente su hipocresía, su doble moral y sus mentiras, sin ningún motivo.
Cuando veo imágenes de Teherán o Beirut estos días, cuando veo el barrio de Dahieh, al sur de Beirut, arrasado por aviones de combate israelíes con 80 niños muertos (datos de UNICEF), cuando veo la escuela de Minab destruida por un Tomahwak estadounidense con 168 niñas dentro, cuando veo el cielo de Teherán cubierto por una nube apocalíptica producida por el bombardeo de depósitos de petróleo, que se está convirtiendo en lluvia ácida (secando todo a su paso y migrando hacia Uzbekistán), cuando veo las plantas desalinizadoras destruidas y a 700.000 ciudadanos iraníes convertidos en refugiados sin hogar, cuando veo toda esta catástrofe humanitaria y ecológica, producida por una agresión unilateral de "nuestros aliados", no puedo evitar preguntarme una cosa:
¿Pero dónde se han ido todos los grupos de derechos humanos que exigen venganza celestial por el uso excesivo de la pena de muerte en Irán?
