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lunes, 26 de enero de 2026

El largo ascenso del capitalismo global

El capitalismo es un sistema económico global. Cualquier crónica sobre su ascenso, por tanto, debería examinar el mundo entero. En su nuevo libro Capitalism: A Global History, el historiador Sven Beckert hace precisamente eso.

Nelson Lichtenstein, Jacobin

El artículo que sigue es una reseña de Capitalism: A Global History, de Sven Beckert (Penguin Press, 2025)
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El extenso libro de Sven Beckert es sumamente ambicioso, una historia perspicaz y bien ilustrada del historiador de Harvard, pionero en la creación de nuevas narrativas que exploran cómo el capitalismo en constante cambio ha sido un fenómeno arraigado social y culturalmente. Con más de mil páginas, el volumen de Beckert ofrece una síntesis y, en ocasiones, una reformulación de casi todo lo que hemos aprendido sobre la historia del capitalismo, y no solo en las sociedades más estudiadas que bordean el Atlántico Norte.

Se trata de una historia global, sostiene Beckert, porque el capitalismo «siempre fue una economía mundial». Escribiendo dentro del esquema de sistemas mundiales asociado con Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein, investiga las conexiones, los paralelismos y las transformaciones que tienen lugar dentro de una historia económica y social que se remonta a casi mil años.

El historiador Marc Bloch escribió una vez que observar cuidadosamente el mundo era tan importante para comprender la historia como el tiempo dedicado a los archivos. Beckert está de acuerdo. Su libro es el resultado no solo de una inmensa investigación bibliográfica, sino también de visitas a fábricas, plantaciones, almacenes, ferrocarriles, muelles, mansiones, mezquitas, iglesias y casas de comerciantes que se extienden desde Phnom Penh hasta Senegal, desde Samarcanda hasta Ámsterdam y desde Turín hasta Barbados. Puedo dar fe de la importancia de esos viajes: hace veinte años, cuando visité el delta del río Perla en China, que entonces se estaba convirtiendo en el taller del mundo, no solo obtuve información crucial sobre cómo Walmart abastecía su cadena de suministro, sino que también llegué a comprender de forma más intuitiva cómo debía de ser la floreciente y divisada Detroit casi un siglo antes.

«No existe un capitalismo francés o un capitalismo estadounidense», escribe Beckert, «sino solo capitalismo en Francia o en Estados Unidos». Y también hay capitalismo en Arabia, India, China, África e incluso entre los aztecas. En su relato sobre los mercaderes y comerciantes de la primera mitad del segundo milenio, Beckert deja a Europa en un segundo plano y ofrece, en su lugar, un relato rico y —excepto para los especialistas— desconocido sobre cómo florecieron en Adén, Cambay, Mombasa, Guangzhou, El Cairo y Samarcanda las instituciones vitales para el comercio y los mercados tales como el crédito, la contabilidad, las sociedades limitadas, los seguros y la banca. Todas ellas son «islas de capital», una metáfora recurrente en el libro de Beckert.

martes, 30 de diciembre de 2025

América Latina entre el secuestro estadounidense y la alternativa china: dos paradigmas en pugna en la reconfiguración del orden global

Desde sus acciones y documentos estratégicos más recientes, el contraste entre Washington y Pekín revela dos lógicas históricas opuestas: una potencia en declive que actúa desde el miedo para preservar un orden financiero agotado y otra que proyecta desarrollo de largo plazo como base de la estabilidad global; en ese marco, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. no abandona el imperio, sino que lo repliega y lo reconfigura, convirtiendo a América Latina en el núcleo irrenunciable de una Doctrina Monroe renovada bajo una lógica corporativa y defensiva.

José Luis Preciado, Mente Aternativa

“El trumpismo es así un modelo repleto de contradicciones. Algunos de los analistas que impulsan la narrativa del ‘choque de civilizaciones’ (como una lucha entre ‘el bien y el mal’) argumentan que esto se debe a que toda transición es inherentemente caótica, y, por ende, el paso hacia un orden multipolar no puede evitar estar plagado de inconsistencias. Sin embargo, yo sostengo que estas contradicciones obedecen a un diseño deliberado. Tanto el modelo trumpista como el ultraglobalista fueron manufacturados y son alimentados por la aristocracia occidental con el propósito de alternarlos y enfrentarlos entre sí, generando ventajas geoestratégicas a través de su colisión y síntesis, en el sentido dialéctico hegeliano del término.

En este marco, el ultraglobalismo representa la tesis de línea dura de las élites occidentales, mientras que el trumpismo actúa como el ‘Plan Alternativo’ de algunas facciones de esta misma oligarquía. Este plan aparece como una estrategia multidimensional que les permite a dichas élites adaptarse al rediseño multipolar, a la vez que colar tantos elementos del modelo ultraglobalista como les sea posible, sin revelar tantas contradicciones. O, en una perspectiva aún más maquiavélica: buscan sintetizar lo peor de ambos modelos —el vertical y el horizontal— para consolidar la posición de poder de las élites de Occidente ante cualquier desenlace.

Es así que, en el nuevo modelo multipolar, con macroregiones económicas encabezadas por Estados-civilización (piénsese en estas macroregiones económicas como formaciones imperiales) las élites de Occidente intentan infiltrarse y dirigir cuantas macroregiones puedan, con el objetivo de abarcar más recursos y más territorios estratégicos, siempre con la batuta del modelo unipolar oculta en la otra mano, por si acaso se presenta la oportunidad de reintroducirlo a partir de una nueva conjugación futura.” – José Luis Preciado, El papel multidimensional del trumpismo en la transición hacia un mundo multipolar. 7 de enero de 2025.

lunes, 15 de diciembre de 2025

El imperio de arrogancia y vandalismo de Trump

El último memorando de la Estrategia de Seguridad Nacional del presidente considera la libertad de coaccionar a otros como la esencia de la soberanía estadounidense. Es un documento ominoso que, si se mantiene vigente, volverá para atormentar a Estados Unidos

Jeffrey D. Sachs, Common Dreams

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (ESN) publicada recientemente por el presidente Donald Trump se presenta como un plan para renovar la fortaleza estadounidense. Sin embargo, presenta cuatro errores peligrosos.

En primer lugar, la Estrategia Nacional de Seguridad (NSS) se basa en la grandiosidad: la creencia de que Estados Unidos goza de una supremacía inigualable en todas las dimensiones clave del poder. En segundo lugar, se basa en una visión del mundo marcadamente maquiavélica, que trata a otras naciones como instrumentos manipulables para el beneficio estadounidense. En tercer lugar, se basa en un nacionalismo ingenuo que desestima el derecho y las instituciones internacionales como obstáculos a la soberanía estadounidense, en lugar de considerar los marcos que mejoran conjuntamente la seguridad estadounidense y mundial.

En cuarto lugar, esto demuestra una brutalidad en el uso que Trump hace de la CIA y el ejército. A los pocos días de la publicación de la NSS, Estados Unidos confiscó descaradamente un petrolero que transportaba petróleo venezolano en alto mar, con el argumento, endeble, de que el buque había violado previamente las sanciones estadounidenses contra Irán.

La incautación no fue una medida defensiva para evitar una amenaza inminente. Tampoco es legal incautar buques en alto mar debido a las sanciones unilaterales de Estados Unidos. Solo el Consejo de Seguridad de la ONU tiene tal autoridad. En cambio, la incautación es un acto ilegal diseñado para forzar un cambio de régimen enVenezuela. Esto tras ocurre la declaración de Trump de que ha ordenado a la CIA que realice operaciones encubiertas dentro de Venezuela para desestabilizar el régimen.

jueves, 23 de octubre de 2025

El orden mundial y sus principales actores


Karim Nazriev, Geopolitika

El dilema de la seguridad internacional

Una visión correcta de la historia política del mundo, el conocimiento de los principales actores de la política mundial, los artífices del proceso internacional, es un factor útil y favorable a través del cual se puede evaluar la situación internacional y mostrar el panorama de su desarrollo futuro.

La seguridad internacional depende en muchos aspectos de los artífices del nuevo orden mundial, es decir, de los actores de la política internacional. Esta situación se justifica por el hecho de que la cuestión de la paz y la guerra depende principalmente de los actores de la política internacional y, en particular, de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si observamos el siglo de desarrollo del proceso político internacional, nos queda claro que la paz y la seguridad mundiales han dependido de las acciones de las superpotencias. En este sentido, un análisis político del proceso político internacional crea las condiciones para el futuro desarrollo de los acontecimientos en el siglo XXI.
Con el desarrollo gradual de las economías de países como el Imperio Británico y Alemania a finales del siglo XIX y principios del XX, la lucha por el mundo, la división y redistribución de las esferas de influencia mundiales, que eran la fuente de materias primas, mano de obra, áreas comerciales y la base de la economía, hicieron inevitables los enfrentamientos directos entre imperios. El desarrollo implacable del capitalismo y su transformación en imperialismo condujo finalmente a que, una vez completada la división del mundo y definidas las esferas de influencia en las regiones del mundo, los imperios coloniales entraran en guerra entre sí.

martes, 14 de octubre de 2025

Tras una paz falsa, ahora Trump e Israel van a la guerra contra Irán

Israel va en camino de «perder» a EEUU. Y esto podría ser crucial para la existencia del régimen, que podría necesitar reevaluar fundamentalmente la naturaleza del sionismo

Alastair Crooke, Strategic Culture

Trump: "Este problema con Vietnam... Dejamos de luchar. Habríamos ganado fácilmente. Habríamos ganado en Afganistán fácilmente. Habríamos ganado todas las guerras fácilmente. Pero nos volvimos políticamente correctos: '¡Ah, tomémoslo con calma!'. Es que ya no somos políticamente correctos. Para que lo entiendan: Ahora ganamos". Todo esto habría sido fácil, incluyendo Afganistán.

¿Qué significaba la referencia de Trump a Vietnam?: «Lo que decía es que 'nosotros' habríamos ganado Vietnam fácilmente si no hubiera sido por los progresistas y la política de igualdad y la inclusión». Algunos veteranos podrían añadir: «Ya saben: teníamos suficiente potencia de fuego; podríamos haberlos matado a todos».

"No importa a dónde vayas", añade Trump, "no importa lo que pienses, no hay nada como la fuerza de combate que tenemos... Nadie debería querer iniciar una pelea con EEUU".

La cuestión es que en los círculos actuales de Trump, no solo no hay miedo a la guerra, sino que existe una falsa ilusión del poder militar estadounidense. Hegseth dijo: «Somos el ejército más poderoso de la historia del planeta, sin excepción. Nadie más puede siquiera compararse». A lo que Trump añade: «Nuestro mercado [también] es el más grande del mundo; nadie puede vivir sin él».

jueves, 9 de octubre de 2025

La desdolarización y el punto de no retorno

El sistema monetario internacional ya ha superado el punto de no retorno hacia un orden monetario centrado en una única moneda nacional de referencia.

Mauricio Metri, Strategic Culture

El documento FEDS Notes de julio de 2025, titulado "El papel internacional del dólar: edición 2025", elaborado por la Reserva Federal, publicó datos actualizados sobre el índice de uso de las principales monedas nacionales convertibles. Tiene en cuenta los siguientes componentes: reservas de divisas divulgadas (25% del valor), volumen de transacciones en divisas (25%), emisión de deuda en moneda extranjera (25%), préstamos internacionales (12,5%) y depósitos internacionales (12,5%).

Según este índice, que se muestra en el gráfico siguiente, el dólar se ha mantenido relativamente estable durante todo el período comprendido entre 2000 y 2024, oscilando entre 60 y 70. El euro también ha fluctuado poco, entre 20 y 30, al igual que el yen japonés y la libra esterlina, entre 5 y 10. Por otro lado, el renminbi chino (RMB) ocupa solo el quinto lugar en la jerarquía internacional de divisas, con un crecimiento de 0 a 3 en los últimos 15 años. Además, el valor del índice de uso del dólar es superior a la suma de las demás divisas en cualquier año del período analizado.

miércoles, 8 de octubre de 2025

El mundo financia el déficit de EEUU


Jaime Bravo - Jorge Coulon, Contropiano

En agosto de 1971, Richard Nixon anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro. Esto puso fin a un ciclo iniciado con los acuerdos de Bretton Woods, que habían otorgado a Estados Unidos —la única potencia industrial y financiera que emergió de la guerra con sus capacidades intactas y como acreedor del resto del mundo— la capacidad de convertir su moneda en la reserva global de valor.

Pero incluso con este poder estadounidense, fue necesario hacer concesiones respecto al respaldo del oro y, por lo tanto, concentrar las reservas de los países occidentales. Nadie estaba dispuesto a ceder la impresión de la moneda de reserva a un solo país.

Con la eliminación de la convertibilidad —el llamado Shock de Nixon— , el sistema de Bretton Woods, que había proporcionado estabilidad al comercio internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se derrumbó. Se abandonó el patrón oro, que garantizaba que cada dólar pudiera intercambiarse por una cantidad fija del metal precioso. Desde entonces, el dólar se ha sustentado únicamente en la confianza en la economía estadounidense y el poder político y militar que la sustenta.

Pero eso no es todo. La coerción para imponer su uso propició el nacimiento de los petrodólares. El propio Nixon firmó un acuerdo con Arabia Saudita, según el cual ese país —el mayor exportador de petróleo en aquel entonces— aceptaría pagos únicamente en dólares estadounidenses. A cambio, Estados Unidos garantizaría la seguridad de Arabia Saudita.

lunes, 6 de octubre de 2025

Por qué es importante la clase trabajadora


Yanis Varoufakis, Sin Permiso

Un espectro acecha a Occidente: el espectro de una clase trabajadora a la que se le ha cerrado el acceso a la política. A lo largo de decenas de años, seducidas por los cantos de sirena de la «tercera vía» de Bill Clinton, Tony Blair y Gerhard Schröder, las fuerzas de centroizquierda abandonaron el lenguaje de la lucha de clases.

Pero en su prisa por convertirse en respetables y demostrar que eran gestores más eficientes y justos del capitalismo, dejaron de hablar de explotación y optaron por ignorar el antagonismo inherente —incluso la violencia— de la relación entre el capital y el trabajo. Eliminaron por completo del discurso político las palabras, los gestos, la forma de ser y las aspiraciones de los trabajadores. Y luego denigraron a sus antiguos electores calificándolos de «deplorables».

Cuando la movilidad descendente y la insolvencia se apoderan de grandes zonas del interior, donde una clase trabajadora que antes se sentía orgullosa ahora se siente abandonada y de las que los partidos establecidos apartan la mirada, surge el anhelo de un nuevo proyecto de restauración de la dignidad, de un relato que enfrente a un «nosotros» colectivo contra un «ellos» poderoso. Hace una década, un narrador venenoso con un siglo de experiencia en llenar esos vacíos entró en uno nuevo: la extrema derecha xenófoba.

martes, 19 de agosto de 2025

¿Sigue siendo válida la teoría leninista del imperialismo?

El imperialismo sigue estructurando el sistema mundial; comprender su nueva morfología es clave para interpretar las dinámicas actuales de crisis y confrontación.

Valerio Arcary, Jacobin

1. De Lenin hemos heredado una teoría sobre la naturaleza del imperialismo. Teoría que giraba, esencialmente, en torno a tres ideas relacionadas entre sí. La primera, que el imperialismo era un estadio del desarrollo del capitalismo, su fase superior o de mayor madurez, fase que inauguraba, dialécticamente, el apogeo y el inicio del declive del sistema capitalista; o, dicho de otro modo, una época revolucionaria. En otras palabras, esa idea conllevaba un criterio de periodización. La segunda, que el mercado mundial respondía a un orden jerárquico entre las potencias imperialistas del centro y una gran periferia de países dominados, cada uno con diversos grados de inserción en el mercado mundial, numerosas colonias, algunas semicolonias y unos pocos países independientes, es decir, un rígido sistema internacional de Estados u orden mundial. La tercera, la definición de los criterios para determinar en qué consistiría un Estado imperialista en el siglo XX, a diferencia de otras formas de imperialismo. Es decir, una «regla» para caracterizar el tipo de inserción en el mercado mundial y la función desempeñada en el sistema de Estados.

2. Ninguna de esas tres ideas, elaboradas en distintos grados de abstracción, ha perdido en fuerza. La más audaz fue la tesis de que el imperialismo contemporáneo inauguraba una época de auge y, al mismo tiempo, de declive del capitalismo. Tesis que sigue siendo irrefutable porque ha superado la prueba del laboratorio de la historia. El orden imperialista sumió a la humanidad en dos guerras mundiales devastadoras. El siglo XX fue un siglo de revoluciones que hicieron que se desplazara la dominación del capital en sociedades en las que vivía alrededor del 30 % de la población mundial. La preservación de un orden imperialista amenaza la supervivencia de la humanidad por al menos cuatro razones: 1) el peligro de nuevas crisis económicas destructivas como las de 1929 y 2008; 2i) la amenaza del calentamiento global y la impotencia capitalista para llevar a cabo una transición energética de emergencia; 3) la carrera armamentista y la intimidación militar por parte de la Tríada formada por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón —en especial por los primeros— para preservar su supremacía; 4) el auge de una extrema derecha neofascista y nacional imperialista que lucha por el poder subvirtiendo todas las conquistas democráticas logradas por las últimas tres generaciones.

domingo, 27 de julio de 2025

Sobre la Multipolaridad Estructural


Leonid Savin, The Postil Magazine

Si observamos el estado del sistema internacional moderno, podemos concluir sin lugar a dudas que se encuentra en una etapa de transición, con procesos de transformación que afectan a la economía, la política, la geopolítica, las normas jurídicas e incluso las religiones. Dicho esto, también se habló de un período de transición en la década de 1990, cuando se derrumbó el sistema bipolar.

¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre la transición actual y la anterior, y hacia dónde se dirige el sistema? Los países occidentales hablan ahora de la necesidad de preservar un «orden basado en normas», que remontan al final de la Segunda Guerra Mundial y al surgimiento del modelo de economía internacional de Bretton Woods.

Esta posición muestra claramente que el periodo de transición anterior no afectaba a este orden occidental, sino que tenía como objetivo cambiar los regímenes de aquellos países que se oponían o criticaban el modelo capitalista en economía y el liberalismo en política. En aquel momento, Occidente hablaba con entusiasmo de la transición del autoritarismo a la democracia y ofrecía, o más bien imponía, su visión de la estructura del Estado y las relaciones internacionales.

Al mismo tiempo, Occidente, especialmente Estados Unidos, apoyaba activamente las autocracias en Oriente Medio y otras regiones, siempre que siguieran la política del Consenso de Washington. Esta doble moral persiste hasta hoy, como lo demuestra el apoyo de Occidente a la política de genocidio descarado de Israel contra los palestinos y su crítica paralela a Rusia, que desde 2014 aboga por la protección de los derechos de los civiles en Ucrania, incluido el derecho a hablar su lengua materna, el ruso.

martes, 22 de julio de 2025

Cómo la mayoría global puede liberarse del colonialismo financiero estadounidense


Michael Hudson, Scheerpost

El capitalismo industrial fue revolucionario en su lucha por liberar las economías y los parlamentos europeos de los privilegios hereditarios y los intereses creados que sobrevivieron del feudalismo. Para que sus manufacturas fueran competitivas en los mercados mundiales, los industriales necesitaban eliminar la renta de la tierra pagada a las aristocracias terratenientes europeas, las rentas económicas extraídas por los monopolios comerciales y los intereses pagados a los banqueros que no participaban en la financiación de la industria. Estos ingresos rentistas se suman a la estructura de precios de la economía, elevando el salario mínimo y otros gastos empresariales, y reduciendo así las ganancias.

En el siglo XX, el objetivo clásico de eliminar estas rentas económicas se redujo en Europa, Estados Unidos y otros países occidentales.

Sin embargo, hoy en día, las rentas de la tierra y los recursos naturales en manos privadas siguen aumentando e incluso reciben ventajas fiscales especiales. La infraestructura básica y otros monopolios naturales están siendo privatizados por el sector financiero, que es en gran medida responsable de la fragmentación y desindustrialización de las economías en beneficio de sus clientes inmobiliarios y monopolistas, quienes pagan la mayor parte de sus ingresos por alquileres en forma de intereses a banqueros y tenedores de bonos.

Lo que ha sobrevivido de las políticas mediante las cuales las potencias industriales europeas y Estados Unidos desarrollaron su propia manufactura es el libre comercio. Gran Bretaña implementó el libre comercio tras una lucha de 30 años en defensa de su industria contra la aristocracia terrateniente, con el objetivo de acabar con los aranceles agrícolas proteccionistas, las Leyes del Maíz, promulgadas en 1815 para impedir la apertura del mercado interno a las importaciones de alimentos a bajo precio, lo que habría reducido las rentas agrícolas.

Tras derogar estas leyes en 1846 para reducir el coste de la vida, Gran Bretaña ofreció acuerdos de libre comercio a los países que buscaban acceder a su mercado a cambio de que no protegieran su industria de las exportaciones británicas. El objetivo era disuadir a los países menos industrializados de elaborar sus propias materias primas.

lunes, 14 de julio de 2025

Trump aterrorizado por la amenaza estratégica del BRICS


Pepe Escobar, Strategic Culture

¿Quieres guerra? Adelante.

Ya está. Las clases dominantes del Imperio del Caos, junto con el actual y ridículo director de circo, finalmente se han dado cuenta de que los BRICS son una seria amenaza estratégica —y un desafío existencial— para su dominio unilateral del actual sistema de relaciones internacionales.

No llegaron a esta conclusión tras examinar minuciosamente la cumbre anual del BRICS en Río, ni tampoco la innovadora cumbre del año pasado en Kazán: son pésimos haciendo los deberes básicos.

Más bien parece que han despertado de su letargo al sentir en sus propias carnes en qué dirección sopla el viento —a nivel mundial— en lo que respecta a los distintos modelos que se están probando para eludir el dólar estadounidense y el férreo control de las instituciones de Bretton Woods.

La conclusión era inevitable: los BRICS han cruzado la línea roja definitiva. Se acabaron las charlas amables. La declaración de Río, de más de 130 puntos, publicada el primer día de la cumbre, lo dice claramente, de forma educada pero decidida: esto es lo que somos, una alternativa sistémica, y vamos a escribir las reglas del nuevo sistema a nuestra manera.

Construir la geopolítica de la soberanía

sábado, 12 de julio de 2025

Lo que realmente lograron los BRICS en Río de Janeiro

Hubo un sentimiento, a lo largo de todas las discusiones, de que les toca a los Brics avanzar hacia sus propias soluciones, y rápido. Por algo los medios occidentales la ignoran

Pepe Escobar, Sputnik

Para quitarse el sombrero, una vez más, por la sorprendente impredecibilidad del Ángel de la Historia. Justo cuando creíamos que estábamos condenados mientras una nueva y larga nube oscura se cernía --veamos las actuales convulsiones del Imperio del Caos--, un rayo de esperanza perfora el horizonte.

Contra todo pronóstico la cumbre de los Brics 2025 en Río cumplió. Las expectativas eran bajas, tomando en cuenta la presidencia brasileña --su prioridad para este año siempre ha sido la COP-30 en el Amazonas en noviembre, y no los Brics). Organizar una cumbre geopolítica/geoeconómicamente crucial a mitad de año, con tan solo unos meses de preparación, no es exactamente una estrategia de gestión brillante.

Pero llegado el momento de la verdad, los Brics marcaron un sorprendente regreso. La sensación en Río --de representantes de los negocios y diplomáticos de todo el Sur Global-- fue casi de regocijo.

Comienza con la declaración final de más de 130 puntos, no solo detallando minuciosamente cada tema de envergadura, con moderación calculada, pero resueltamente estableciendo un tono marca Brics --y un claro conjunto de valores humanistas--. Se enfocaron en tres pilares estratégicos: economía/finanzas; el diseño de un marco para una nueva seguridad global; y los intercambios culturales y pueblo a pueblo --para citar a nuestros amigos chinos--. Y todo debajo del paraguas dominante de la inclusividad y el respeto mutuo.

Para resumirlo, existen razones para llamar a esta aproximación el Efecto Lavrov (ministro de RREE de Rusia), basado en el diplomático más relevante de nuestro tiempo.

jueves, 3 de julio de 2025

El capitalismo financiero es más peligroso que nunca

Se suponía que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad económica mundial

Matthias Schmelzer, Jacobin

El texto que sigue es un fragmento adaptado de Freedom for Capital, Not People: The Mont Pèlerin Society and the Origins of the Neoliberal Monetary Order, disponible en Verso Books.

Algunos autores tomaron el período posterior a la crisis del capitalismo financiero de 2008 como el «fin del neoliberalismo» o el advenimiento del «pos-neoliberalismo». Otros lo describieron como una versión «mutante» o «zombi» de un neoliberalismo que, en realidad, está «medio muerto, medio vivo».

En una era de creciente proteccionismo, ideología de derecha y desglobalización, las ideologías neoliberales sin duda sufrieron un revés. Pero también se rearticularon forjando nuevas alianzas y adoptando formas novedosas. Cabe destacar tres dimensiones de la coyuntura actual.

La política del dinero

Hoy, como en la década de 1960, hay un enorme interés por la forma que adopta el dinero como factor central en la política y la vida social. La política monetaria es hoy más que nunca una cuestión política que interpela directamente incluso a quienes no se interesan por sus arcanos. Hay motivos para pensar que el sistema global de dinero y finanzas se está acercando a un umbral disruptivo de importancia histórica, con el potencial de transformar la manera en que las sociedades invierten, se aseguran y comercian.

miércoles, 2 de julio de 2025

El plan de Trump para restaurar el dominio financiero de EEUU

Detrás del aparente caos de la política arancelaria de Trump hay un plan coherente para reiniciar lo que Peter Gowan denominó el «régimen del dólar-Wall Street». Su objetivo es fortalecer el poder de EEUU en torno a los oligarcas digitales de alta tecnología

Vassilis Fouskas, Jacobin

Dejando de lado la política cultural, MAGA (Make America Great Again) es un proyecto conservador-nacionalista coherente en todos los sentidos. Su objetivo principal es restaurar algunas variables interconectadas que se establecieron tras el fin del sistema de Bretton Woods en 1971.

MAGA busca mantener la centralidad del Poder Ejecutivo estadounidense en la política mundial a través de acuerdos de tipo «hub and spoke» (modelo de centro y radios), junto con la primacía indiscutida del dólar y de la Reserva Federal en los mercados de divisas y en el sistema monetario internacional, reciclando los excedentes globales hacia el propio Estados Unidos a través de bonos del Tesoro.

El proyecto también pretende mantener el poder offshore de Wall Street, garantizando operaciones financieras transfronterizas ilimitadas y subordinando a los sectores productivos de los Estados vasallos a los Estados Unidos. Este conjunto integrado es lo que el difunto Peter Gowan, en su premiado libro de 1999 The Global Gamble, denominó el régimen del dólar-Wall Street (DWSR, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, las fuerzas históricas estructurales, junto con la incompetencia de los actores liberales y neoconservadores, provocaron la desintegración del DWSR, especialmente desde la crisis financiera mundial de 2007-2008. Al examinar más detenidamente las razones que subyacen a esta desintegración, podemos hacernos una idea más clara del éxito que puede tener el proyecto MAGA.

martes, 3 de junio de 2025

Neoliberalismo y tratamiento de shock: el FMI no ha ayudado a desarrollar ningún país en 80 años de existencia


Ahmed Adel, Global Research

Creado al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa en 1944 para promover la estabilidad económica mundial, el Fondo Monetario Internacional inició sus actividades al año siguiente, convirtiéndose en una presencia constante en los países periféricos con inestabilidad económica a lo largo de ocho décadas.

Sin embargo, la institución financiera fracasó en su misión de ayudar a los países con dificultades para financiarse en el mercado mundial y, así, garantizar la estabilidad del sistema monetario internacional. La imposición de políticas de austeridad y paquetes de ajuste fiscal es el principal obstáculo para el desarrollo social y económico de los países que obtuvieron préstamos del fondo.

En Argentina, Ghana, Kenia y Pakistán, la dependencia financiera de los Estados-nación y los ciclos de endeudamiento no han hecho más que aumentar, al igual que el agravamiento de la desigualdad social. A cambio de abrir una línea de crédito para proporcionar reservas al país, el FMI impone una serie de condiciones, generalmente relacionadas con la política fiscal y los recortes del gasto, centradas principalmente en la reforma de las pensiones, el control salarial, los programas sociales, la desnacionalización y la privatización de empresas estatales para generar liquidez para el Estado, alegando que estas reformas liberales harán al país más atractivo para el capital extranjero.

Después de la conferencia de Bretton Woods en Estados Unidos en 1944, cuando se creó el FMI, el dólar se convirtió en moneda global y la economía mundial comenzó a girar en torno a él. El FMI ignora que los países están expuestos a flujos de capital especulativos que, en muchos casos, no dependen de la administración estatal.

domingo, 4 de mayo de 2025

El matrimonio de conveniencia entre Estados Unidos y China ha fracasado

De Chimérica a la competencia global: el eje económico que marcó una época está roto
Sello conmemorativo de la visita del presidente estadounidense Richard Nixon a China en 1972, emitido por el Emirato de Ajman (Emiratos Árabes Unidos)

Giacomo Gabellini, Krisis

El idilio ha terminado. Durante décadas, Washington y Pekín compartieron una relación de interdependencia económica sin precedentes, basada en la deslocalización de la producción y la financiación de la deuda estadounidense. Pero la era del matrimonio de conveniencia está llegando a su fin. Las recientes declaraciones de JD Vance, las tensiones comerciales y el ascenso tecnológico-industrial de China cuentan la historia del fin de un equilibrio que dominó la globalización posterior a la Guerra Fría. A continuación se presenta la primera de una serie de reflexiones sobre el ascenso y la caída de Chimerica.

Parte I – El ascenso y la caída de Chimerica

“Pedimos dinero prestado a los agricultores chinos para comprar los bienes que esos mismos agricultores chinos producen”. Con este resumen, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, explicó las consecuencias para Estados Unidos de la llamada economía globalista. El 10 de abril, durante una entrevista con Fox News, Vance defendió firmemente la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles (casi) totales y lanzó un ataque frontal a la estructura de libre comercio que ha estado vigente durante varias décadas. Vance explicó que la globalización ha resultado en “endeudarnos enormemente para comprar bienes que otros países producen para nosotros”.

La reacción china llegó casi instantánea. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, dijo: “Es impactante y lamentable escuchar a este vicepresidente hacer comentarios tan ignorantes e irrespetuosos”. Hu Xijin, ex editor jefe del periódico Global Times, aludió en cambio al origen hillbilly de Vance, afirmando que «este verdadero “granjero” de la América rural parece carecer de perspectiva». Mucha gente le está instando a que venga a visitar China en persona".

Más allá del clamor esperado, las duras e inusualmente despectivas declaraciones de Vance resumen el alcance del cambio estructural que las relaciones chino-estadounidenses han experimentado a lo largo del tiempo.

Una relación compleja, establecida por iniciativa de Washington para superar la grave situación económica en la que se encontraba Estados Unidos a finales de los años 1960. La reconstrucción de los aliados y satélites, promovida con capital y recursos materiales estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial, había creado las condiciones para una enorme expansión del comercio que continuó durante unos veinte años.

Sin embargo, la combinación de objetivos geopolíticos (como la contención de la Unión Soviética) y necesidades económicas (reducción de los costos de producción y "protección"), que sustentaron la reconstrucción de Europa y Japón, condujeron a consecuencias inesperadas. Después de la guerra, estos países se transformaron en potencias industriales orientadas a la exportación. Este proceso generó, con el tiempo, superávits comerciales cada vez mayores a su favor, que comprometieron el equilibrio de la cuenta corriente estadounidense.

A la pérdida de competitividad del sistema de producción interno se sumó también el aumento astronómico de los costos de mantenimiento del "estado de seguridad nacional" interno y de la arquitectura de defensa extendida a Europa occidental y Asia oriental.

domingo, 27 de abril de 2025

El desmadre programado que desborda a Trump


Claudio Katz, Viento Sur

Fiel a su estilo de arriesgado jugador, Trump provocó un caos en los mercados mundiales. Introdujo, retiró y reformuló una tabla de aranceles que desencadenó un desorden mayúsculo. Su bravata recreó las peores pesadillas financieras de las últimas décadas.

El magnate ha instalado un inédito escenario de crisis global precipitada adrede. Algunos analistas estiman que tiende a recular frente a los resultados adversos de sus medidas, pero otros consideran que sigue asustando a sus interlocutores para forzarlos a capitular.

También sobrevuela la superficial impresión que Trump se ha vuelto loco y que en su decadencia Estados Unidos ha quedado bajo el comando de un desorbitado. El magnate miente, insulta, agrede y parece gobernar a la primera potencia como si fuera un fondo de inversión. Pero en realidad sigue una estrategia aprobada por significativos grupos de poder y no hay que subestimarlo (Torres López, 2025).

Tiene tres objetivos en el plano económico: restaurar la hegemonía del dólar, reducir el déficit comercial e incentivar la repatriación de las grandes empresas. La jerarquía y articulación de esas metas es el gran interrogante del momento.

Centralidad monetaria

Algunos enfoques subrayan acertadamente la primacía de las metas financiero-monetarias sobre las comerciales o productivas. Destacan que Trump pretende instalar un dólar barato para exportar y un dólar alto como reserva de valor. Pretende favorecer las exportaciones estadounidenses, mientras asegura el status privilegiado de la divisa norteamericana como moneda mundial (Varoufakis, 2025).

Los dos principales asesores del presidente -Miran y Besset- han confirmado ese propósito, confesando que las presiones comerciales son un instrumento de las exigencias monetarias.

Para lograr la desvalorización del dólar y su permanencia como reserva de valor, Trump necesita reforzar el sometimiento de los Bancos Centrales de Europa y Japón. Esa subordinación es indispensable para preservar el rol de los títulos de la deuda estadounidense (Bonos del Tesoro), como principal refugio del capital.

martes, 22 de abril de 2025

Teorizar la crisis capitalista

El sociólogo británico Simon Clarke propuso uno de los análisis más sofisticados acerca de cómo y por qué los sistemas capitalistas caen en crisis. Su trabajo sobre las contradicciones del capitalismo es una guía valiosa al enfrentarnos a una nueva era de agitación económica global.

Gregoris Ioannou, Jacobin

Simon Clarke fue un sociólogo británico que hizo una inmensa contribución al pensamiento marxista y a los estudios laborales antes de su muerte en 2022. Con su investigación teórica y empírica, dio ejemplo de cómo analizar los desarrollos del capitalismo en diferentes niveles simultáneamente y cómo situarlos en la historia.

Los libros más influyentes de Clarke, Keynesianism, Monetarism and the Crisis of the State (1988) y Marx’s Theory of Crisis (1994), contienen una serie de ideas clave sobre la dinámica del capitalismo. Su perspectiva distintiva sobre la crítica de la economía política tiene mucho que ofrecer en nuestro intento de comprender la era actual de agitación económica y convulsión ideológica.

Las contradicciones del capitalismo

Para entender el capitalismo hay que entender sus contradicciones innatas, porque son estas contradicciones las que lo configuran como un sistema holístico y dinámico y, al mismo tiempo, lo hacen vulnerable. A nivel macrosocial, la contradicción más crucial para Clarke era la que existía «entre la tendencia del capitalismo a desarrollar sin límites las fuerzas productivas y la necesidad de confinar ese desarrollo dentro de los límites de la rentabilidad».

lunes, 21 de abril de 2025

¿Hacia un cambio de régimen en Occidente?

Un régimen internacional que hace una década prácticamente se ahogó en el mar de deuda que había creado, se hunde en una inundación de deuda aún mayor, sin un final a la vista

Perry Anderson, London Review of Books

Transcurrido un cuarto de siglo, el cambio de régimen se ha convertido en un término canónico. Significa el derrocamiento, típica, pero no exclusivamente por parte de EEUU, de gobiernos de todo el mundo rechazados por Occidente, empleando para ello la fuerza militar, el bloqueo económico, la erosión ideológica o una combinación de estos. Sin embargo, originalmente el término significaba algo muy distinto: una alteración generalizada en el propio Occidente: no la transformación repentina de un Estado-nación por la violencia externa, sino la instauración gradual de un nuevo orden internacional en tiempos de paz. Los pioneros de esta concepción fueron los teóricos estadounidenses que desarrollaron la idea de los regímenes internacionales como acuerdos que garantizan relaciones económicas de cooperación entre los principales Estados industriales, que podrían o no adoptar la forma de tratados.

Estos, se sostenía, se desarrollaron a partir del liderazgo estadounidense tras la II Guerra Mundial, pero lo reemplazaron con la formación de un marco consensual de transacciones mutuamente satisfactorias entre los países líderes. El manifiesto de esta idea se materializó en 'Power and Interdependence', obra coescrita por dos pilares del establishment de la política exterior de la época: Joseph Nye y Robert Keohane, cuya primera edición, de las que tuvo muchas, apareció en 1977.

Aunque se presentaba como un sistema de normas y expectativas que ayudaba a asegurar la continuidad entre las diferentes administraciones en Washington al introducir una mayor disciplina en la política exterior estadounidense, el estudio de Nye y Keohane no dejaba lugar a dudas sobre sus resultados para Washington. «Los regímenes suelen ser favorables para EEUU porque es la principal potencia comercial y política del mundo. Si muchos regímenes no existieran, EEUU sin duda querría inventarlos, como lo hizo».(1) A principios de la década de 1980, se empezaron a publicar libros en esta línea: un simposio titulado 'International Regimes', editado por Stephen Krasner (1983); el propio tratado de Keohane, 'After Hegemonya' (1984); y una serie de artículos eruditos.

En la década siguiente, esta doctrina tranquilizadora experimentó una mutación con la publicación de un volumen titulado 'Regime Changes: Macroeconomic Policy and Financial Regulation in Europe from the 1930s to the 1990s', editado por Douglas Forsyth y Ton Notermans (estadounidense y holandés, respectivamente). Mantuvo, pero agudizó la idea de un régimen internacional, especificando la variante que prevalecía antes de la guerra, basada en el patrón oro; luego, el orden forjado en Bretton Woods, que lo sucedió después de la guerra; y, finalmente, detallando la desaparición de este sucesor en los años 1970.(2)

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