…el fascismo es un fenómeno moderno que utiliza como medios de producción conceptual toda una serie de prejuicios medievales; la naturaleza específica de la contrarrevolución social que desata viene determinada por estos prejuicios.
Prabhat Patnaik, Monthly Review
Georgi Dimitrov, el destacado líder comunista búlgaro que presidió el Séptimo Congreso de la Comintern y dirigió las tácticas del Frente Unido en la lucha contra el fascismo, había sido acusado en el caso del incendio del Reichstag y encarcelado por los nazis tras su llegada al poder en Alemania en 1933. Dimitrov rechazó la oferta de un abogado proporcionado por el tribunal y se defendió a sí mismo durante el juicio. En su defensa, solicitó interrogar a Hermann Göring, máximo líder nazi y ministro de Guerra de Hitler, petición que fue aceptada por el tribunal. Su interrogatorio fue tan contundente que, en un momento dado, Göring exclamó furioso: «¡Sinvergüenza, deberías ser ahorcado!». Sin embargo, Dimitrov expuso con calma y perspicacia la falsedad del caso en su contra y contra los demás comunistas acusados, y fue puesto en libertad por el tribunal.
El contraste entre la conducta del juez alemán que permitió a Dimitrov citar e interrogar a un alto líder nazi y la del poder judicial indio, que ni siquiera ha concedido la libertad bajo fianza a algunos jóvenes acusados, cuyos juicios no han comenzado a pesar de llevar más de seis años en prisión, resulta chocante. La idea de que uno de estos presos cite a Amit Shah ante el tribunal para interrogarlo es simplemente inimaginable. Surge entonces la pregunta: ¿a qué se debe esta diferencia entre ambos casos?


















