Mostrando las entradas con la etiqueta Islamismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Islamismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de junio de 2026

Salir de Ormuz

Mientras que la situación del conflicto en el Golfo Pérsico parece flotar en un limbo de incertidumbre, me gustaría intentar llevar a cabo un ejercicio arriesgado: resumir la situación global para especular sobre cómo podría evolucionar. El peligro, obviamente, radica en la dificultad de aplicar un proceso deductivo racional a un panorama en el que, lamentablemente, abundan los elementos irracionales. Por lo tanto, todas estas hipótesis deben considerarse, desde el punto de vista probabilístico, inciertas.
Congestión de barcos petroleros en el Estrecho de Ormuz


Enrico Tomaselli, Giubbe Rosse

Desde el punto de vista iraní, la cuestión es, en realidad, muy sencilla. Los dirigentes de Teherán consideran no solo que han infligido al enemigo daños estratégicos muy superiores a los sufridos, sino que se encuentran en una posición negociadora de absoluta fortaleza. Cuando Qalibaf afirma que Irán reafirma su posición con misiles y la explica mediante la negociación, no se limita a ofrecer una versión persa del eslogan estadounidense sobre la «paz a través de la fuerza», sino que deja claro que la República Islámica está mucho más dispuesta a volver a la guerra cinética que los Estados Unidos. Además, los iraníes son conscientes de que cuentan con otras dos importantes bazas a su favor. En primer lugar, las consecuencias de la crisis energética (y no solo) derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz afectan sobre todo a las economías de los países amigos de EEUU y, en cierta medida, a la propia de EEUU.

En una extraordinaria declaración conjunta, la Agencia Internacional de la Energía, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio han dado la voz de alarma sobre la inminencia de una crisis global. La otra importante ventaja iraní reside en el hecho de que los países mediadores en la negociación, tanto los de primera línea como Pakistán y Catar, como los que se mantienen en segundo plano, es decir, China y Rusia, son todos sus aliados. De hecho, Irán no solo cuenta con considerables ventajas adquiridas durante la fase activa del conflicto, sino que, en cierto sentido —y no solo geográficamente—, se puede decir que juega en casa.

Muy diferente es la situación en el ámbito estadounidense. De hecho, los dirigentes estadounidenses deben hacer frente a algunos enormes problemas objetivos y a uno —no menos engorroso— subjetivo. En primer lugar, precisamente, la crisis de abastecimiento, no solo energética, comienza a manifestarse de forma cada vez más significativa, tanto en el sudeste asiático como en Europa y en las Américas; la reciente revuelta indígena en Bolivia está en parte relacionada con ello. Y, obviamente, más allá de las declaraciones oficiales, el mundo entero es consciente de que detrás de todo esto hay una responsabilidad específica de Estados Unidos. Y esto es particularmente cierto, e importante, precisamente en los países del Consejo de Cooperación del Golfo, históricamente vinculados a Washington, pero que ya han tenido que reconsiderar profundamente esta relación debido a las consecuencias materiales y económicas del conflicto —algo que corre el riesgo de socavar las bases de la presencia estratégica estadounidense en Asia Occidental.

viernes, 5 de junio de 2026

El pueblo, la democracia y algunos malentendidos

El problema que plantea la democracia es el de la existencia y el funcionamiento de un pueblo (demos). Afirmar que "la soberanía reside en el pueblo" es un paso esencial, pero insuficiente

Andrea Zhok, Arianna Editrice

La izquierda progresista y liberal ha creado una ficción, desprovista de fundamento histórico o práctico, según la cual las democracias pueden existir sin pueblo. De hecho, estas "democracias sin pueblo" no son más que la reducción de la democracia a un espacio (global) de intercambios voluntarios. Esta es la "democracia" donde "un dólar es un voto" y donde la voluntad del pueblo se expresa mediante actos de compra en el mercado. Obviamente, aquí no existe una identidad colectiva y, por lo tanto, tampoco un horizonte político, que requiere la posibilidad de un diálogo horizontal entre todos los responsables de la toma de decisiones. Esta es la "aldea global" de "ciudadanos del mundo". La política es sustituida por la economía, la democracia por el mercado. Ya sea que lo sepan o no, esta es precisamente la dirección que están tomando todos los activistas del movimiento "sin fronteras", junto con quienes consideran la ciudadanía un lujo inútil o una distinción políticamente correcta.

Las democracias surgieron con la aparición de sistemas políticos definidos territorialmente, donde las leyes, decididas por quienes pertenecen permanentemente a un territorio, rigen lo que sucede dentro de él. (Por eso existen excepciones —la extraterritorialidad— como las embajadas o los barcos, donde, de manera totalmente excepcional, una ley definida por un pueblo se aplica a un territorio distante y diferente).

De lo contrario, existen imperios, monarquías u oligarquías plutocráticas.

Pero si la izquierda se muestra confusa e indecisa en su concepción del pueblo y la soberanía popular, la derecha no lo es menos.

Existe un sector de la derecha —actualmente minoritario— que nunca ha reconocido la idea misma de soberanía popular, y con ella la idea misma de democracia.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

El futuro del Medio Oriente


Aleksandr Dugin, Geopolitika.ru

El 11 de noviembre se celebró en Riad una cumbre árabe-islámica de emergencia sobre la cuestión palestina. Fue un acontecimiento extremadamente importante. Merece la pena prestar atención al hecho de que en ella participaron tanto Assad como Erdogan. Hasta hace poco tales encuentros eran prácticamente imposibles. Además, el jefe de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, habló no sólo de Palestina, sino también de la necesidad de apoyar a Irán y a Hezbolá, lo que causó bastante revuelo, porque Arabia Saudí e Irán se consideraron enemigos mortales. Lo mismo puede decirse con respecto a Hezbolá.

Por último, en su discurso Mohammed bin Salman dijo explícitamente que ahora no sólo la existencia de Palestina se encuentra en juego, sino también el destino de la mezquita de Al-Aqsa, el segundo santuario más sagrado del islam después de La Meca. Debemos recordar que la operación de Hamás del 7 de octubre de 2023 se denominó «inundación de Al-Aqsa» y fue justificada por la amenaza que pesaba sobre el santuario. Está claro que los dirigentes de Hamás esperaban que esa cumbre árabe-islámica de emergencia se convocara mucho antes, por ejemplo, justo después del inicio de la operación terrestre de Israel sobre Gaza. No queda casi nada de Gaza a estas alturas y los dirigentes de Hamás (y Hezbolá) ya no están vivos, pero la cumbre se ha celebrado ahora.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El burkini y el derrumbe de Europa

Santiago Alba Rico, ctxt.es

Veo una imagen estremecedora: cuatro hombretones de pie y con pistolas obligan a una mujer desvalida a quitarse la ropa en un lugar público. No es una violación. Es el laicismo en armas liberando a una musulmana de sus cadenas en una playa de Niza ante la mirada indiferente de algunas virtuosas republicanas en bikini. Ahora la policía francesa vigila las playas, como la saudí las plazas, para hacer respetar la hisba, el precepto religioso que obliga a “rechazar el mal e imponer el bien”. La Francia republicana se ha coranizado, se guía por su propia sharia o ley religiosa y persigue de manera implacable cualquier atisbo de “islamización”, especialmente en las mujeres, a las que siempre es más fácil y placentero quitar y poner la ropa.

Hemos perdido todo el verano en un falso debate abstracto sobre la relación entre la libertad de las mujeres y el número de prendas que deben cubrir o descubrir su cuerpo. No es que no sea importante desde un punto de vista político y filosófico averiguar cuándo y en qué condiciones hay verdadera voluntad; cuándo y en qué condiciones una mujer se quita o se pone la ropa porque quiere y no cediendo a presiones más o menos explícitas de pautas conductuales dictadas por o en favor de los hombres. El mercado “libera” y la religión reprime y, si no puede desdeñarse la diferencia, tampoco puede negarse que tanto el mercado como la religión son parasitados por el patriarcado, victorioso en ambos casos. Así las cosas, y en un contexto en el que el colonialismo externo e interno siguen cruzándose con otras relaciones de poder (y proyectos de liberación), lo más fácil, y lo más estéril y hasta peligroso, es encerrarse en la defensa o en la condena de una forma concreta de patriarcado (el mercado versus la religión), como si fueran opuestos y además reflejaran, cada uno de ellos frente al otro, una mayor voluntad o libertad individual.

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin