Aunque los rumores difundidos por
The New York Times cuentan que el secretario del Tesoro, Henry Paulson literalmente se arrodilló ante la demócrata Nancy Pelosi, en el salón Roosevelt del Casa Blanca, para que aprobara el plan de rescate de 700.000 millones de dólares, a lo que ella respondió, sonriendo "no sabía que eran tan católicos"... lo cierto es que la nota sirvió para aligerar un ambiente político y económico que en el país del norte está para cortarlo con cincel.
La quiebra de Washington Mutual provocó una
zigzagueante jornada en Wall Street con un pánico en las acciones del Wachovia (el cuarto mayor banco de EEUU y uno de los principales emisores de hipotecas con tasa variable) y National City, que en momentos de la jornada tenían una caída del 30%. Pese a todo, el DJ tuvo
un alza del 1,18% alentada por la esperanza de que el plan de rescate sea aprobado tal como ha
afirmado Bush.
No obstante, tanto tira y afloja, tal nivel de pesadilla de las últimas jornadas, tiene a todo el país convulsionado, en vilo, y enfrentados cara a cara entre
codiciosos y rapiñas. Hasta el economista Greg Mankiw
fue cuestionado por no firmar
la lista del centenar de economistas que salió a
rechazar abiertamente el plan por su falta de equidad, transparencia y los efectos de largo plazo que se harán sentir.
Con razón Paul Krugman señala que EEUU se ha convertido
en un país bananero. Así es. Y la metamorfosis comenzó el mismísimo 15 de agosto de 1971, con Nixon. Al fin comiezan a darse cuenta.