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lunes, 19 de octubre de 2015

La construcción del enemigo

José Pablo Feinmann, Página12

Nadie, ningún politólogo serio, negaría hoy que las dos bombas atómicas arrojadas por los norteamericanos en Japón fueron, no sólo para terminar la guerra, sino para evitar que los soviéticos se adueñaran del imperio de Hirohito. Y para exhibirles, como modo de amedrentamiento, el devastador poderío nuclear de los Estados Unidos. El miedo a la “ola roja”, a su expansión, a sus conquistas, funcionó una vez más. Había que tirar esas bombas: para liquidar a los japoneses, desde luego, pero –proyectando las cosas hacia el futuro– porque todos sabían que la nueva guerra ya había estallado. La nueva, la verdadera, la que enfrentaba a los auténticos adversarios: occidente y el oriente soviético.

Entonces, ¿qué clase de guerra había sido la llamada “segunda”? Muchos, todavía hoy, no saben responder esa pregunta. La nebulosa del enfrentamiento entre las democracias de Occidente y el totalitarismo nacional-socialista lo cubre todo, cree y dice ofrecer las respuestas, pero no, miente. Hitler fue, desde un principio, un aliado del occidente capitalista. Pese a su elocuencia, a su oratoria frenética contra la mediocridad burguesa, el Führer, y quienes lo rodeaban, eran enemigos de los bolcheviques. Una cosa eran los delirios de Hitler, sus extravagancias, sus ataques a los judíos, a los minusválidos, a los gitanos y a sus opositores, y otra era una verdad de peso genuino, que encajaba con la lógica de los tiempos: ese Führer tempestuoso era el único, en Alemania, decidido a luchar contra los soviéticos. Sólo él podría detener la amenaza de la ola roja. Las SA (SturmAbteilung) de Ernst Röhm se enfrentaban en las calles de Berlín con los grupos organizados de los sindicatos socialistas. Eso favorecía a Hitler y al Occidente “democrático”. Nadie decía nada. “Déjenlo al loco. Por ahora lo necesitamos. Cuando haga bien su trabajo, cuando lo complete, nos libraremos de él.” Esto se ve muy bien en una escena de la película Cabaret de Bob Fosse. Es la escena campestre. Un joven empieza a cantar una dulce canción, el sol brilla, los buenos alemanes toman cerveza y acompañan la canción del joven que viste una camisa parda. De a poco, casi imperceptiblemente, la canción se encrespa hasta transformarse en un himno de guerra que proclama: El mañana nos pertenece. Un aristócrata de la industria alemana, junto a un amigo que está de paso en Alemania, observa, sonriendo con aire despectivo, irónico pero aprobatorio, al joven y a todos los que lo han acompañado, elevando sus vasos de cerveza como lanzas de la vieja y gloriosa Alemania de los Nibelungos, del Sacrum Imperium, del Primer Reich. Su amigo pregunta: “¿Por qué no los frenan? ¿No son peligrosos?” “Sí”, contesta el aristócrata, “pero, por ahora, los necesitamos. Van a limpiar Alemania de bolcheviques y judíos. Después, nosotros tomaremos el control”. “¿Ustedes?” “Claro, nosotros: Alemania”.

domingo, 18 de octubre de 2015

Control de daños de Kissinger para la retirada de EEUU en Medio Oriente

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Los tuits de Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional del ex presidente Carter e íntimo de Obama, se acoplan a la intervención rusa en Siria desde el 30/9/15 y a la realidad militar cuando EEUU ha empezado su retirada de Medio Oriente.

Las fechas de sus cuatro tuits (@zbig) son significativas: 1) Con sus 20 millones de musulmanes, Rusia, actuando sola, comete un grave error al pretender su inmunidad doméstica del conflicto de Medio Oriente (11/9/15); 2) El Ártico amenaza convertirse en otra fuente de conflicto en las relaciones de EEUU y Rusia. ¿Existe una política en esta nueva área de contención? (18/9/15); 3) La cooperación de EEUU y Rusia en Siria puede ser benéfica, no sólo para Medio Oriente, sino también para las relaciones de EEUU y China (5/10/15), y 4) La ambigüedad puede ser una cobertura para la estrategia, o una señal de su ausencia. Cada vez más, parece que EEUU busca esta última en Medio Oriente (14/9/15).

Pese a su insufrible rusofobia, en tan sólo 33 días, Brzezinski diluye su vino bélico contra Moscú y teme la apertura de un nuevo frente en el Ártico –detectado por Bajo la Lupa (http://goo.gl/XgoeCf): uno de los puntos más cercanos de los misiles rusos Topol a EEUU– y acepta la retirada de EEUU en Medio Oriente que puede ser benéfica al acercamiento de EEUU y China.

sábado, 14 de mayo de 2011

Juez Baltasar Garzón: "La muerte de Osama Bin Laden fue un asesinato"



El juez Baltasar Garzón, suspendido por investigar los crímenes del franquismo, y quien sometió a juicio al dictador chileno Augusto Pinochet, opinó sobre la muerte de Osama Bin Laden en el servicio de radio y televisión estadounidense Democracy Now. A su juicio, "resulta evidente que la acción de eliminar a Bin Laden es un asesinato". "Lo que ocurre es que de acuerdo con la legislación internacional, hay discrepancias en torno a si es legal o no legal por la situación de conflicto norteamericano en la guerra contra el terror", explicó.

Garzón añadió que la detención de Bin Laden "pudo haber sido una realidad", de forma que él mismo podría haber rendido "cuentas ante la justicia norteamericana o de cualquier otro país". "Cualquier persona que dirige una organización terrorista como Al Qaeda es objetivo de la justicia y en un Estado de Derecho, la acción de la justicia debe ser prioritaria". A su parecer, por lo tanto, la ejecución de Bin Laden "no es la solución correcta desde el punto de vista internacional".

lunes, 9 de mayo de 2011

La reacción de Noam Chomsky ante la muerte de Osama Bin Laden

Podemos preguntarnos cómo sería la reacción si los comandos iraquíes aterrizaran en el rancho de George W. Bush, lo asesinaran y tiraran su cuerpo al Atlántico.

Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos. En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”. En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”.

Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro.

lunes, 2 de mayo de 2011

Osama Bin Laden ha muerto, ¿saldrá Estados Unidos de la bancarrota?

Osama Bin Laden, el amigo de Charlie Wilson, ha muerto y Estados Unidos tiene su cuerpo, de acuerdo a lo informado por el presidente Barack Obama. Bin Laden se convirtió en el símbolo de Al Qaeda y aunque su nivel de mando de la organización era cuestionable, el valor simbólico de su muerte es evidente. Estados Unidos se siente dueño de una gran victoria, y Obama se apodera de un triunfo que durante años persiguió su antecesor, George W. Bush. Esto permitirá a Estados Unidos dar pie a una retirada de tropas de Afganistán, lo que va en la línea de la reducción de gastos militares.

Con la muerte de Bin Laden, la Casa Blanca puede dar por terminada su misión en Afganistan y la derrota de Al Qaeda. A su vez, esto puede desencadenar acciones de represalia de Al Qaeda contra Estados Unidos, si efectivamente este grupo estaba tan cohesionado y organizado como transmitía el Pentágono. En todo caso, ¿ayudará su muerte a la recuperación económica de Estados Unidos? No hay que olvidar que el objetivo de Bin Laden era llevar a la bancarrota a Estados Unidos, tal como lo hizo con la Unión Soviética durante la desgastadora guerra de Afganistán. Así fue como la guerra de Irak se convirtió en un infierno para Estados Unidos. La muerte de Bin Laden llega en un momento muy oportuno y puede ayudar al país a salir de la agonía. Siempre la euforia genera esperanza. A continuación, imágenes con la noticia:

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